Buenas noches a todos y felices fiestas!
Les pido disculpas por el retraso en la actualización, todo este tema de las fiestas me tiene un poco ocupada, además, estoy preparando un fic con temática navideña que espero poder publicar antes del lunes.
Espero que disfruten el capítulo y no olviden dejar sus comentarios!
La última clase acababa de terminar.
Shinichi levantó los brazos y se estiró en su asiento, antes de comenzar a recoger sus cosas. Su mente había estado vagando todo el tiempo, principalmente, recordando el beso de esa mañana. Había sido tan natural en ese momento, que pensó que quizás no debería intentar acelerar las cosas con Ran, sino dejar a que surgieran en el momento adecuado. Pero su cuerpo no estaba de acuerdo, y no podía deshacerse del anhelo de tocarla no muy inocentemente en el corto plazo.
- Nee, Shinichi, ya tengo que irme ¿Estás seguro que quieres venir de nuevo a buscarme cuando termines?
Levantó la vista para ver a Ran a su lado, lista para ir a su clase de karate.
- Tengo que ir a casa del profesor a buscar unas cosas, no debería llevarme demasiado tiempo.
- ¿No prefieres que vaya a tu casa entonces?
- Esa cafetería a la que querías ir está cerca de aquí, ¿No?
- ¿Cómo lo supiste?
- Soy detective, Ran, no se me escapa nada.
- Perdóname por ser tan obvia entonces, Tantei-san ... te envío un mensaje cuando termine, nos vemos más tarde.
Shinichi sonrió cuando ella le besó la mejilla rápidamente y se fue.
Hasta que escuchó la voz de aquella chica insoportable burlándose de él.
- ¿Soy yo o tus ojos estaban en el lugar incorrecto, Shinichi-kun?
Se sonrojó hasta las puntas del cabello, mirándola como si quisiese enterrarla viva por su comentario. Pensó que nadie lo había notado, pero, mientras hablaba con Ran, no pudo evitar que sus ojos se desviaran hacia aquella parte de su anatomía que lo traía loco.
- No sé de qué estás hablando, Suzuki.
- Podría preguntarle a Ran, quizás ella sepa algo sobre cierto detective pervertido bastante preocupado por sus... encantos femeninos.
- No te atreverías...
- ¿Quieres apostar?
- ... ¿Qué es lo que quieres?
- ¿De ti? Nada... Solo me sentaré a divertirme mientras veo como babeas e intentas avanzar con Ran siendo tan soso.
- No imaginas como disfruto de entretener a la gran Reina de la Deducción.
- Al menos yo si la he visto sin camisa.
- ...Piérdete, Sonoko.
La joven heredera se rio con fuerza, palmeó la espalda del chico y se fue, aun riendo. Shinichi agradeció que al menos hubiese tenido la decencia de hacer sus comentarios venenosos cuando todos ya se habían ido del salón.
Rápidamente terminó de recoger sus pertenencias y se fue rumbo a la casa de Agasa. Si bien era cierto que el anciano le había enviado un mensaje advirtiendo que tenía algo que probablemente podría interesarle, lo cierto es que debía ir por su control semanal con Ai. No iba decírselo a Ran, pero al parecer, su sistema inmunológico estaba algo jodido después de volver a su cuerpo, además de que no sabían si el antídoto tenía algún efecto secundario. Por ello, Haibara le había exigido un análisis semanal, además de ordenarle que mantuviese una dieta relativamente equilibrada, una rutina de sueño regular y un programa de ejercicio que ayudara a fortalecer sus músculos y su corazón. Claro que él no iba a admitir que solo estaba pudiendo cumplir con el último punto. No era malo con la cocina, pero vivir tanto tiempo alimentado por la chica Mouri había refinado su paladar, y los sueños que tenía no lo dejaban descansar bien. Si no era Ran retorciéndose sobre el con poca ropa y exigiendo su atención, era Gin con su risa demencial, los disparos y gritos, mientras todo a su alrededor se volvía cenizas.
Tenía unas dos horas aproximadamente hasta que su novia se desocupara, por lo que el tiempo debería alcanzarle bien. Llegó a su destino en unos veinte minutos y tocó la puerta. Agasa lo recibió y lo hizo entrar, advirtiendo que Haibara estaba en su laboratorio. Le sugirió que fuese primero a verla, mientras preparaba los dispositivos que tenía para él, aunque antes le pidió prestado su teléfono móvil. Shinichi se lo dejó y se dirigió directo a ver a la niña.
- Siéntate ahí y quítate la chaqueta. ¿Cómo has estado estos últimos días? ¿No has sentido nada inusual?
Como de costumbre, la encontró trabajando muy concentrada en alguna cosa que realmente desconocía. Aun si ella había insistido en tener una vida normal, no pudo dejar atrás su vocación como científica.
- No me he pegado ningún resfriado ni tuve arritmias ni palpitaciones extrañas, si es lo que quieres saber.
Pero si tenía problemas controlando sus necesidades físicas. Solo que no sabía cómo decirle a una niña de 7 años que se estaba muriendo por meter mano a su novia y no tenía idea de que hacer para evitarlo. Mucho menos si la susodicha tenía la mente de una mujer adulta con una capacidad impresionante para burlarse de él.
- ...Hay algo que no me estás diciendo.
Mierda. La mentira le había durado poco.
- ...Es vergonzoso...
- A menos que te haya salido un tentáculo en algún lugar extraño, prometo no reírme.
La cara de poker con la que Haibara bromeaba lo hacía dudar si realmente era un chiste lo que decía. Pero no iba a solucionar nada si no hablaba... después de todo, ella acababa de prometer que no se burlaría.
- Hace unos días que yo... creo que... la cosa es que Ran...
- Déjame adivinar, ¿Te estás mordiendo las manos para no ponérselas encima porque tus hormonas están haciendo una fiesta y tienes miedo de asustarla con tu repentina intensidad?
- Pues... sí, es un buen resumen.
La cara de la niña permaneció estoica unos segundos.
- Pfff...-la sonrisa burlona que se dibujó en sus labios y la notoria manera en la que contenía su risa hicieron que Shinichi se arrepintiese de haber abierto la boca.
- Dijiste que no te reirías.
- Lo siento, no pude evitarlo... en otras noticias, los últimos estudios parecen bastante normales, así que, si ese es tu único problema, con una muestra de sangre es suficiente.
Ai tomó una jeringa pequeña y extrajo unos pocos mililitros del brazo del adolescente.
- Como sea, ¿No puedes hacer alguna medicina o algo para... calmarme?
- Lamento decirte que lo que te ocurre es algo totalmente natural, que quizás solo se ha magnificado un poco por el tiempo que tu cuerpo estuvo funcionando como el de un niño, pero la única forma de combatir tu frustración sexual es con sexo, ya deberías saberlo... ¿O quieres que te explique la historia de las flores y las abejas?
- Me niego absolutamente a tener esta conversación - Shinichi se levantó de la silla, claramente avergonzado y molesto - el profesor debe estar esperándome arriba ¿Tengo que volver la próxima semana de nuevo?
- Si, suerte con tu problema, Romeo.
Al salir, cerró la puerta un poco más fuerte de lo normal. Esa pequeña bruja sí que lograba cabrearlo.
Agasa lo recibió en la sala con una taza de té y algunas galletas de animalitos.
- ¿Los niños estuvieron aquí?
- No, pero Ai-chan dijo que vendrían más tarde a jugar, y últimamente han estado obsesionados con esas galletas, sobre todo Genta-kun.
- ¿En serio? También son las favoritas de Ran.
- Hace varios días que no viene por aquí, ¿Ha estado bien?
- Sí, está en su práctica de karate ahora... por cierto, ¿Cómo esta su espalda? Está caminando más encorvado de lo normal.
- Me imaginé que lo notarías, estuve probando un nuevo experimento y tuve un pequeño... accidente... pero, mira, esto es lo que te quería mostrar.
El anciano sonrió y le extendió un estuche negro. Shinichi decidió que indagaría sobre el asunto del "accidente" más tarde, y abrió el objeto con curiosidad.
- ¿Mis viejas gafas?
- Tus nuevas gafas - corrigió con orgullo- Tienen una mejor cobertura que las anteriores, la batería dura más, tiene una cámara integrada, y tienen conexión con tu teléfono... además de que son más grandes, por supuesto.
Shinichi las examinó con interés.
- Estoy realmente impresionado, son geniales, profesor.
- Claro que lo son, estás hablando con el mejor inventor del mundo.
Ambos rieron. Hablaron de tonterías y cosas poco importantes por un rato, hasta que el detective vio que ya era hora de irse.
Pero en el mismo instante en el que se levantó del sillón, el timbre de la casa sonó.
Agasa fue a la entrada y regresó con un grupo de bulliciosos niños que Shinichi conocía más que bien.
- Shinichi-niisan! - exclamó Mitsuhiko, mientras los tres corrían a saludarlo.
Afortunadamente, la "Liga Juvenil de Detectives" se había tomado bien el hecho de que su miembro más destacable era en realidad un afamado detective adolescente. De hecho, estaban más que emocionados por haber trabajado con él durante tanto tiempo. Solo Ayumi no había podido ocultar su decepción, al saber que su amor por Conan jamás seria correspondido.
- ¡Agasa-hakase, queremos ir a la feria del parque!-Genta exclamo contento.
El pobre anciano tuvo que negarse, explicando el dolor que sentía, y el ánimo de los pequeños se diluyó al instante.
- Eh, fue un placer verlos, chicos, pero ya tengo que irme.
Kudo intentó escabullirse antes de que alguno de los niños lo incluyera en sus planes, pero claramente su plan no iba a funcionar.
- ¿No podemos ir a la feria con Shinichi-niisan?
- ¿Qué?
- ¡Si, por favor, acompáñanos! Prometemos portarnos bien.
- Pero yo... Ran...
- ¿Ran-neesan también viene? ¡La extraño mucho!
En un segundo se vio rodeado por vocecitas que imploraban su ayuda, y no supo cómo negarse.
- ... Ella va a matarme...- suspiró, abrumado por la situación - ¿Haibara no viene?
- No lo creo, me envió un mensaje diciendo que estaba descansando porque tenía mucho dolor de estómago - respondió Ayumi.
Shinichi pensó que era mejor así, para tenerla lejos de Ran, dado que ahora sabia su oscuro secreto.
Se despidió del inventor, prometiendo devolver a los niños en un par de horas. El camino se le hizo eterno, escuchando a medias las anécdotas y desvaríos de los niños, mientras pensaba como explicarle a Ran que su cita romántica se había convertido en una sesión de guardería infantil.
Ella apareció en la puerta del instituto unos 5 minutos después de que llegaran, y los tres menores se arrojaron hacia ella para recibirla.
- Te fue bien con el profesor, veo.
- Lo siento, querían ir a la feria del parque y el profesor está mal de la cadera de nuevo... no era lo que esperabas, lo lamento.
- ¿Tenían una cita?
- ¿Los estamos interrumpiendo?
Se mostraron preocupados. Shinichi quería ser egoísta y responderles que sí, que efectivamente, estaban arruinando su salida de pareja, pero Ran rápidamente respondió por él.
- No, no se preocupen, no teníamos nada planeado en especial, además, me alegro mucho de verlos... vamos, antes de que anochezca, quizás tengamos suerte y encontremos un buen lugar para ver los fuegos artificiales.
Ayumi, Genta y Mitsuhiko asintieron entusiasmados y comenzaron a caminar por delante de ellos. Ran se acercó a su novio e intento cogerle el brazo como siempre lo hacía. Shinichi no quería embarrar aún más su salida con pensamientos impuros, mucho menos con aquellos tres cerca, así que evitó su agarre sutilmente para rodear sus hombros. Si a ella le había llamado la atención su movimiento, no podría decirlo, solo comenzó a caminar a su lado como si nada hubiese ocurrido.
