Ya eran las 10:00 de la mañana y por las calles de la ciudad caminaba un alegre peli verde dirigiéndose a un concreto callejón y entrando sigilosamente al edificio cuya puerta trasera se encontraba en ese callejón.
Ese día llevaba una playera blanca, un pantalón verde y sus típicas botas rojas junto a un cubre boca negro que tenía de repuesto y finalmente una gran mochila amarilla.
- Buenos días Midoriya Izuku.
- ¡Buenos días Kurogiri!... ¿San? - impactado era poco, Midoriya se quedó parado analizando al hombre que tenía en frente, inclusive había parado en seco dejando media boca descubierta al intentar quitarse el cubre bocas.
- No me prestes atención, así estaré dentro una semana más - dijo Kurogiri como si su situación no fuese nada grave. - ¿Qué planean hacer hoy? Si quieres me voy.
- ¿Eh? No no no, en realidad...
- Ya te dije que no - se escuchó una voz recién llegada.
- Pero...
- No.
- ¿De qué hablan? - preguntó Kurogiri curioso.
- Quería llevar a Shigaraki a un centro de juegos - respondió Midoriya.
- No iré, ¿Cuándo vas a entender que no me gustan los lugares con personas despreocupadas de la vida?
- A ti te gustan los juegos - dijo Kurogiri.
- Pero estando solo y en mi cuarto – contra atacó Shigaraki.
- Tal vez te relajes - dijo Kurogiri.
- Ni loco me relajaré en un lugar tan ruidoso.
Así es como Shigaraki y Kurogiri de cierta forma comienzan una pequeña pelea sin darse cuenta que cierto peli verde había desaparecido apareciendo minutos después con una sudadera negra en su mano derecha.
- ¿Aun discuten? - preguntó Midoriya parando la pequeña pelea.
-... ¿De dónde rayos sacaste eso? - preguntó Shigaraki al ver su preciada sudadera.
- Me dijeron ¿Tal vez?
En eso Kurogiri alza un pulgar arriba ganándose una mirada molesta por parte de Shigaraki.
- Por enésima vez... No-voy-a-salir - dijo Shigaraki arrebatándole la sudadera.
Una risa burlona se escuchaba a lo lejos y también gritos y chillidos que cada vez más se hacían cercanos.
Una patada a la puerta se hizo presente dejando ver a cinco siluetas.
- ¡Toga! ¡Ya te dije que no patees la puerta! - regaño Kurogiri.
En eso, un movimiento rápido Shigaraki le aventó a la cara su sudadera a Midoriya.
Sin decir palabra alguna jaló a Midoriya pasando por donde estaban los recién llegados cerrando la puerta con fuerza.
- Te sigo - dijo Shigaraki quitándole la sudadera de la cabeza de Midoriya poniéndosela en el acto.
Midoriya estaba sorprendido ¿Realmente irían? - ¿Si vamos a ir? - preguntó con ojos brillosos.
- Es mejor que estar soportando otro día más a esa bola de idiotas. Si no te apuras cambiaré de opinión.
Midoriya casi quería saltar de la emoción, ¡Hoy sería el día!
Rápidamente lo jaló hacia la estación del metro, irían al mundo del otaku, Akihabara.
- ¿Es enserio? ¡Ese lugar es el peor de Tokio! - se quejó Shigaraki al ver los boletos.
- Vamos a jugar, no a ver a las personas del lugar - respondió tranquilamente Midoriya al saber a qué se refería.
Para la suerte de ambos, no era hora pico así que pudieron sentarse y proseguir el viaje tranquilamente. Midoriya pensaba a que planta ir primero, estaba más que emocionado, nunca había ido a un lugar como ese así que no sabía muy bien que podría encontrar y que clase de objetos raros habría.
Shigaraki por otro lado solo observaba en silencio a Midoriya, no comprendía porque estaba tan feliz, incluso pareciese que estaba tarareando. A él no le agradaba mucho la idea de ir a un lugar concurrido lleno de niños y adolescentes riendo y gritando. Pero tal vez no la pasaría tan mal...
Al fin habían llegado a su destino, una calle con edificios enormes y varios de ellos eran centros de juegos.
Midoriya los analizaba, no sabía cuál podría ser mejor así que solo vio el más alto con seis plantas y pintas pintorescas para ir casi corriendo aun jalando a Shigaraki de la manga.
- ¡Cierra los ojos! - pidió Midoriya antes de entrar al edificio.
Un poco dudoso Shigaraki cerró los ojos y se dejó guiar.
Un gritó mental fue lo que hizo Midoriya al entrar, era simplemente ¡Hermoso!... Para él. La primera planta estaba llena de UFO Catcher, todas eran de héroes profesionales e incluso podía observar un pasillo repleto de varios tamaños y trajes distintos de All Might, ¡Quería esos peluches! ¡Los necesitaba! Bueno, no los necesitaba ¡Pero sentía que los necesitaba! ¡Incluso en una máquina podía ver a un mini Aizawa en su traje de héroe aplastado por todos los demás peluches de héroes!
Después de su fanatismo recordó que iba acompañado y caminó recto para ir a la siguiente planta con ojos llorosos, no podía comprar nada referente a héroes.
Para suerte de Midoriya, una noche antes investigó un poco sobre los centros de juegos.
Primera planta: UFO Catcher de héroes.
Segunda planta: UFO Catcher de videojuegos, anime, entre otros.
Tercera planta: Cabinas fotográficas.
Cuarta planta: Juegos de simulación.
Quinta planta: Juegos arcade.
Sexta planta: Video juegos.
Si eran más plantas los videojuegos se clasificaban por género y si eran menos las UFO estrían solo en la primera planta.
Pero ese no era ninguno de los dos casos. Se alegraba de a ver investigado antes... No se imagina cómo reaccionaría Shigaraki al ver la primera planta.
Una vez que llegaron al inicio de los escalones Midoriya volteó a ver a Shigaraki diciendo lo siguiente.
- Subamos, puedes abrir los ojos, pero no voltear.
Shigaraki abrió los ojos, si bien, no había visto nada, pero sabía que esa planta estaba infestada con cosas de héroes. Lo estaba tratando como un niño, no es como si fuese a quemar el lugar o desintegrar todas las cosas... Aunque si le gustaría, pero no lo haría... Por ahora.
Una vez llegado al segundo piso ahora a quien se le iluminaron los ojos fue a otro.
Dejando de lado las máquinas con peluches y figuras, a Shigaraki le llamó la atención aquellas que contenían videojuegos ¡Videojuegos! ¡Físicos!
Midoriya no pasó desapercibido la leve expresión de Shigaraki, conocía perfectamente la expresión de quiero esto, pero no puedo tenerlo.
- ¿Intentamos? - preguntó Midoriya apuntando a la máquina que Shigaraki no había dejado de ver.
Shigaraki lo pensó por unos segundos y posteriormente negó con la cabeza.
- No, es molesto cargar cosas si después quieres seguir subiendo pisos.
Midoriya lo tomó como un después regresamos y siguió felizmente al siguiente piso, ya quería llegar al piso de juegos.
Antes de poder entrar al siguiente piso, varías risas y chillidos de chicas adolescentes resonaban por todo el lugar.
Claro, eran vacaciones y a las chicas les encantaban las cabinas de fotos, no era de extrañar que estuvieran llenas.
Un poco de envidia era lo que Midoriya sentía al ver a la gran mayoría tomándose fotos graciosas y divertidas, incluso había parejas pasándola de maravilla. Siempre quiso usar unas de esas cabinas, aunque fuera solo una vez en su vida. Disimuladamente volteó a ver a Shigaraki... Sus nervios estaban al tope.
- Y-y ¿Si vamos al siguiente? - preguntó Midoriya.
En vez de recibir una respuesta, Midoriya sintió como lo jalaba directamente hasta las escaleras a una gran velocidad, literalmente arrastrándolo hasta allí.
Al llegar a la cuarta planta Midoriya pudo observar que Shigaraki se había calmado un poco. Bueno, no lo culpaba, admitía que unas tenían su voz demasiado chillona.
Varios sonidos resonaban el piso, música e incluso ruidos de automóviles o motocicletas. En ese piso principalmente se encontraban chicos jóvenes, siendo los adolescentes en su mayoría.
Midoriya estaba fascinado, si bien a diferencia de los pisos de abajo, este solo era iluminado por los Juegos y daba un ambiente rítmico con todos los diversos colores y sonidos. Pero no sabía si Shigaraki estaría de acuerdo en quedarse un rato con todo ese ruido.
- ¿Vas a estar todo el tiempo parado o vas a ir a jugar? - dijo Shigaraki rompiendo con los pensamientos de Midoriya.
Al escuchar eso dio un ¡Sí! Mental y procedió a mirar todos los Juegos siendo seguido por Shigaraki. Los Juegos de baile definitivamente estaban descartados, solo parecería un idiota intentando seguir los pasos. Pero los de carrera no parecían tan mal, ¿Qué tan difícil podría ser?
- ¡Juguemos uno de carrera! - dijo emocionado Midoriya.
- ¿Cuál de todos? - preguntó Shigaraki apuntando detrás de él.
Había varios tipos de simuladores, desde usando un simple volante hasta tener una motocicleta física donde podías montarte. Midoriya no lo pensó dos veces y se dirigió al de las motocicletas.
Su cara irradiaba emoción pura, Shigaraki no podía simplemente decir no quiero cuando lo veía sumamente emocionado y feliz, así que jugó con él una partida.
Apenas habían comenzado la partida cuando Midoriya ya había chocado tres veces sin poder avanzar mucho, inclusive Shigaraki ya estaba por terminar la partida al rebasarlo tantas veces.
- Eres pésimo en esto – comentó Shigaraki al ganar la partida.
- Una… ¡Una vez más!
Decidido reinició el juego y nuevamente no podía avanzar mucho. Así continuaron otras tres partidas más hasta que Shigaraki se había hartado de lo mismo.
- ¡Es algo sencillo! – dijo ya fastidiado Shigaraki.
- ¡¿Cómo es que eres tan bueno?! – contraatacó Midoriya.
- ¡No lo soy! ¡Tú eres pésimo!
- Ugh… Nunca había jugado algo como esto…
Midoriya suspiró y decaído se bajó de la moto dispuesto a buscar otro juego. Shigaraki al verlo con la mirada baja no pudo evitar ignorarlo, su corazón se estrujaba al verlo así.
- Espera, te enseñaré – al decir esto Midoriya volteo a velo sorprendido y después le sonrió.
Shigaraki le enseñó paso por paso y a pesar de que al principio aun no podía manejar muy bien la moto y la velocidad a veces le mareaba finalmente pudo manejarla completamente. Midoriya gritó de la emoción cuando por fin pudo pasar la carrera sin chocar ni una sola vez.
Satisfecho con ello Midoriya y Shigaraki se retiraron del área de vehículos, al pasar por el área de instrumentos musicales Midoriya aún no se convencía de hacer el ridículo al intentar bailar o tocar algún instrumento como los tambores, pero al fondo pudo observar juegos de disparos, estaba totalmente convencido en que no tendría puntería pero ¿Por qué no intentarlo?
- No tienes puntería ni en un juego – dijo rápidamente Shigaraki al ver hacia donde se dirigía Midoriya.
- Bueno, tienes razón… ¡Pero quiero intentarlo!
Al llegar al área Midoriya escogió uno de zombis, pero antes de tomar la pistola de la maquina Shigaraki la tomó primero.
- Obsérvame y aprende.
Midoriya no dijo nada y solo le hizo caso, lo observó. Pudo observar como movía ágilmente sus brazos y a pesar de tener siempre cuidado de no tocar con todos sus dedos el arma de juguete se podía mover bien, inclusive admiraba como no fallaba ningún objetivo a pesar de que más y más zombis apareciesen.
Terminando con un puntaje perfecto Shigaraki le entregó la pistola a Midoriya. Con un nivel medio Midoriya intentaba imitar los movimientos de Shigaraki logrando también un buen puntaje. Después ambos jugaron cada quien en distinta maquina hasta que quedaron satisfechos.
Al llegar a la quinta planta se encontraron con varios juegos árcades. Ambos tenían conocimiento de lo que eran pero no los habían jugado nunca. En su mayoría había muchas personas mayores.
La curiosidad era grande en ambos jóvenes así que se dispusieron en jugar una partida de lucha uno contra uno. De una partida se transformó en casi dos horas hasta que Midoriya recordó su objetivo principal, los videojuegos.
Cuando finalmente llegaron a la sexta planta ambos quedaron maravillados, distintos juegos y consolas con los que poder jugar y lo mejor de todo ¡Casi no había nadie!
- ¡¿A cuál?! ¡¿Cuál jugamos primero?! – preguntó Midoriya emocionado volteando a todos lados.
En respuesta Shigaraki solo alzó los hombros dándole libertad de escoger lo que quisiera. Midoriya solo buscaba alguno que pudiera jugar con Shigaraki y no en solitario.
Tres o tal vez cuatro horas habían pasado no estaba seguro y el hecho de no haber ventanas no ayudaba de mucho, lo que Midoriya si estaba seguro era de algo, ya era tarde y debía volver a casa.
- Ya deberíamos volver – dijo Midoriya una vez terminada la partida. Ambos se levantaron de sus asientos y a Midoriya le extrañó que Shigaraki no se dirigiese a las escaleras - ¿A dónde vas?
- ¿Al primer piso? – contestó Shigaraki con sarcasmo. – No volveré a usar las escaleras cuando hay un elevador.
- ¿Eh?
- … No me digas que nunca lo notaste.
- …
- … Enserio ¿Qué tan tonto puedes llegar a ser?
- … Estaba distraído – se defendió Midoriya siguiendo avergonzadamente a Shigaraki al elevador… que estaba justo al lado de las escaleras.
Antes de presionar un botón Shigaraki mira a Midoriya preguntándole lo siguiente suspirando resignado.
- ¿Quieres jugar a esas máquinas con premios verdad? De tus estúpidos héroes.
Midoriya casi se ahoga con su propia saliva mirándolo sorprendido y con los ojos muy abiertos.
- ¿Crees que soy tonto? Por supuesto que se lo que hay en el primer piso, además por algo traes una mochila ridículamente grande. Seré bueno por primera vez y te concederé un deseo – dijo Shigaraki sonriendo de lado.
Un sonrojo notable se hizo presente en las mejillas de Midoriya bajando la mirada.
- Entonces… entonces quiero algo más que un premio de las maquinas… - dijo Midoriya en un pequeño susurro y en ese instante presiona el botón al piso tres.
Shigaraki se sorprendió, en el piso tres si no mal recordaba, estaban las cabinas fotográficas. Solo había silencio en el elevador, un chico sonrojado a más poder y el otro que aún no podía procesar la información hasta que se escuchó el pitido de haber llegado a su destino.
- ¿Por qué? – dijo finalmente Shigaraki. - ¿Por qué quieres tomarte fotos conmigo?
- … ¿Recuerdo? – dijo Midoriya, ni él mismo sabía porque, solamente las quería. – ¿N-no podemos?
Un largo silencio se hizo presente pero finalmente Shigaraki suspiró y se dirigió a una cabina vacía llamando a Midoriya con señas en que entrase. Este por su parte se dirigió rápidamente con una amplia sonrisa.
Varias fotografías fueron tomadas con un sonriente Midoriya y un serio Shigaraki. Al terminar Midoriya le entregó la mitad a Shigaraki, pero las rechazó.
Finalmente llegaron al primer piso dispuestos a finalmente irse a sus respectivos hogares.
- ¿Seguro que no quieres ir por el juego del segundo piso? – preguntó Midoriya por sexta vez.
- No – respondió Shigaraki por sexta vez. - Lo tengo prohibido – dijo recordando el regaño por parte de su Sensei.
- Está bien… - dijo no muy convencido.
- Hazlo rápido.
- ¿Eh? ¿Qué cosa? – respondió Midoriya confundido.
- En sacar estúpidos premios de tus estúpidos héroes. Así que apresúrate.
- Pero ya no es necesari… ¡¿?! – Midoriya no pudo terminar de decir la palabra al ver pequeños llaveros de varios héroes que admiraba, entre ellos estaban All Might y Eraserhead.
Rápidamente corrió hacia la maquina depositando su dinero comenzando a mover la palanca intentando tomar los héroes que deseaba.
Un intento, después otro y otro, pero nunca conseguía aventar ni un solo llavero hacia el agujero. Se comenzaba a resignar cuando vio que alguien más tomaba la palanca tomando el llavero de Eraserhead y depositándolo en agujero.
- Dime cuales más quieres – dijo Shigaraki, se veía fastidiado, pero aun así decidió ayudarlo en obtener los llaveros que el peli verde quería.
Midoriya se sorprendió un poco pero después le sonrió apuntando a los llaveros que quería, tampoco quería molestarlo más en mencionar los nombres de los héroes y recoger demasiado de ellos.
Un día lleno de sorpresas fue para el pequeño peli verde inclusive para el peli celeste. Midoriya llegó demasiado feliz a su casa, nunca se imaginó que Shigaraki podría llegar a comportarse así, en un principio su intención fue hacerle ver a Shigaraki lo divertido que puede llegar a ser salir y divertirse, pero sentía que en realidad lo hizo para pasar más tiempo con él.
- ¡Mamá! ¡Ya llegué!
- Bienvenido Izuku, tu profesor me acaba de llamar, la fecha y lugar para el campamento ya se ha decidido.
Por otro lado, un peli celeste se encontraba confundido, ¿Por qué se había comportado así? ¡Se tomó fotos! Y lo peor de todo ¡Sacó premios de los asquerosos héroes! Al entrar al edificio y en más concreto al bar, estaba extrañamente en silencio, estaba seguro que los idiotas que tenía como compañeros aún seguían ahí.
- Bienvenido Shigaraki Tomura, te estábamos esperando – se escuchó una potente voz.
- Sensei… ¿Ya se decidió la fecha?
Así es, comencemos con nuestro plan.
