Midoriya estaba cansado después del día anterior en su pasantía, Tokoyami y él se la pasaban en una carrera detrás de Hawks todo el tiempo... Y así había sido desde hace un mes que habían comenzado con su pasantía, ahora ya se encontraban en septiembre casi octubre. Suspirando se levantó de su cama y con mochila en mano se dirigió al lobby encontrándose solo con Tokoyami, Shoji y Ojiro desayunando.

- Buenos días Midoriya - saludaron.

- Buenos días chicos - saludó de vuelta.

Ese día ya era un sábado por la mañana, concretamente las 7:00 am. Un día antes algunos ya se habían ido a sus casas al salir de clase y otra parte el sábado por la mañana, otra pequeña parte decidía quedarse en los dormitorios y visitar a sus familiares en otra ocasión.

- Por lo visto de nuevo vas a tu casa - dijo Ojiro - No hay fin de semana que faltes.

- Jaja si... Mi mamá es un poco... ¿Protectora? Pero esta vez regresaré pronto. - dijo Midoriya - ¿No irán a casa?

- Yo me volveré a quedar - respondió Tokoyami.

- Iré después - dijo Shoji.

- Mis padres se fueron de vacaciones... Así que no - dijo Ojiro.

- Entonces diviértanse, nos vemos después - se despidió Midoriya.

- Espera Midoriya - lo detuvo Tokoyami. - Hawks dijo que mañana fuéramos a su oficina.

- ¿Eh? ¿Enserio? No tengo ningún mensaje de él - dijo Midoriya revisando su mensajería.

Tokoyami suspiró derrotado. - Lo supuse, solo me envió el mensaje a mí, pero también quiere tu presencia.

- Está bien, nos vemos luego Tokoyami - se terminó de despedir con una sonrisa.

Esta vez no iría a la casa de su madre, Mitzuki había convencido duras apenas a su madre de ir a un pequeño viaje de dos semanas para que se relajase, en sentido de que dejase de preocuparse tanto por él. Iba en camino al lugar de encuentro con Kurogiri para llevarlo a la guarida, estaría un momento y después volvería a los dormitorios, Bakugo se quedará en los dormitorios al no estar Mitzuki ya que esta lo obligaba a visitarlo, en ese momento maldecía el hecho de que ambas madres sean muy buenas amigas, no se pueden mentir entre sí.

- Un gusto en volver a verte Midoriya Izuku - dijo Kurogiri saliendo de las sombras del callejón.

- Buenos días Kurogiri san, me alegro de verte - dijo Midoriya con su sonrisa que lo caracterizaba.

- Entra, hoy probablemente sea un poco ruidoso... - dijo Kurogiri casi suspirando abriendo el portal que lleva a la sala de la guarida.

Midoriya sonreía con un toque nervios, sabía a qué se refería, los demás integrantes de la liga se encontraban en la base y probablemente desquiciando a Shigaraki el cual se encierra en su habitación y sale hasta que se vayan o sea absolutamente necesario, esto claro solo si está Toga quien es la que empieza todo y junto a Twice eran el combo perfecto de locura.

Al tocar su primer pie dentro de la base Midoriya rápidamente saltó hacia el frente en unos dos metros de distancia del portal. Al caer con ambos pies tocando el suelo suspiró de alivio y un fuerte golpe se escuchó detrás de él y volteó a ver el o más bien la causante de ese golpe.

- Jeje te has vuelto bueno en esquivarme Izuku chan - dijo Toga quien se había estampado contra el suelo al intentar abrazar a Midoriya en cuanto saliese del portal.

- Oh no, justo es tu linda cara - dijo Magne preocupada.

Twice ayudó a Toga a levantarse y ya lista para volver a abalanzarse sobre Midoriya, Midoriya saludó a todos los presentes sin fijarse quien estaba y quien no y huyó de allí.

- ¿Lo seguirás? - preguntó Twice.

- Por supuesto - respondió Toga. - ¡Izuku chan espérame!

Midoriya a toda velocidad se dirigía al único lugar donde Toga no lo molestaría. No es que le molestase su presencia, pero a veces por no decir siempre se le pegaba como chicle y ya no lo dejaba en todo el día.

Toga corría tras él con una gran sonrisa en su rostro mientras lo llamaba por su nombre.

Los demás presentes en la sala se limitaron a seguir con lo suyo, Kurogiri fue a la cocina a comenzar a hacer el desayuno para todos, Dabi leía una revista en uno de los sofás, Spinner se fue a entrenar al piso de abajo y Magne junto a Twice hablaban un poco.

Mientras tanto con Midoriya ya veía su objetivo, la puerta estaba abierta e inmediatamente entró cerrando la puerta de golpe.

- ¡Izuku chan! ¡Sal! ¡Solo quiero abrazarte! - gritó Toga golpeando la puerta. - ¡Ven a mí que te daré mucho amor!

- ¡Si no te largas de aquí entraré a tu habitación y destruiré todo lo que encuentre!

- ... Que malo eres Tomu chan - se quejó Toga al escuchar su voz - Te estaré esperando Izuku chan - terminó de decir yéndose del lugar.

Midoriya suspiró de alivio y volteó a ver al peliceleste quien se encontraba acostado en su cama tocándose la cabeza.

- ¿Te duele? - preguntó Midoriya acercándose a la cama.

- Con todo el ruido que han estado haciendo ¿Quién no? - respondió Shigaraki molesto.

- Lo siento...

- No me refería a ti, ya van tres días desde que Dabi, Toga y Spinner se mudaron - dijo suspirando con enfado.

- ¿Enserio?

- ¿No viste su pijama? Se la quita hasta medio día.

- En realidad no, solo hui...

Midoriya dejó su mochila en un rincón de la habitación y procedió a sacar sus apuntes del día anterior, aún faltaba una semana para las evaluaciones, pero mejor estudiar antes que nunca.

Caminó hasta el escritorio del computador de Shigaraki, colocó sus cuadernos y se sentó en la silla frente al escritorio.

- ¿Te molesta si prendo la luz? - preguntó Midoriya.

- Si - respondió Shigaraki.

Midoriya entonces se levantó de su lugar y fue hasta el interruptor a prender la luz y volver a sentarse.

- ¿No estás muy cómodo? - dijo Shigaraki al ver como Midoriya se paseaba por el cuarto como si fuera suyo.

- La verdad no, la semana pasada limpie la habitación y ahora está peor.

- ¿Qué? ¿Quieres que la limpie?

- Es tu deber...

- Mi cuarto, hago lo que quiero, no te pedí que te quedarás aquí.

- Si, si lo hiciste.

Ante lo dicho por Midoriya calló, era cierto. Hace tres semanas atrás en sus usuales visitas del peliverde a la guarida Toga hacía mucho ruido con Midoriya en brazos, en otras palabras, era molesta para oídos del joven líder. Siempre hacía eso y ese día a Shigaraki por fin se le había acabado la paciencia.

Shigaraki le arrebató a Toga al pequeño peliverde y se lo llevó a su habitación obteniendo tranquilidad... O al menos un poco de esta. Desde entonces Midoriya corría directo a la habitación de Shigaraki quien mantenía la puerta abierta cada vez que estuviera por llegar.

Es así como llegamos al presente con un Midoriya más a gusto en la habitación no como antes que no podía mover ni un músculo y a un Shigaraki resignado, prefería tenerlo allí a que Toga corriese por todo el lugar persiguiendo al peliverde o que se la pasase junto a Twice molestando al pecoso porque si, será una guarida muy bien escondida, firme y acogedora, pero es sensible al ruido, solo la última planta que es de entrenamiento es anti ruido.

- ¿Al ser un líder no deberías de mantener todo en orden?... Aunque eso es para todos... - dijo Midoriya susurrando lo último.

Shigaraki suspiró y se levantó de su cama caminando hasta el escritorio donde estaba Midoriya.

Midoriya asustado de a ver cruzado la línea instintivamente cerró los ojos.

- Bien. - soltó Shigaraki tomando con cuidado la lata vacía que estaba en el escritorio.

Kurogiri se encontraba ya terminando de hacer los omelettes para el desayuno con ayuda de Mr. Compress y disfrutando el por ahora tranquilidad que reinaba en el lugar. Toga y Twice esperaban pacientemente del otro lado de la cocina admirando a sus chefs y saboreando los omelettes que estaban a cinco metros de distancia de ellos.

- Kuro chan no olvides las especias que me gustan. - dijo Toga.

- ¿Hay cátsup? Quiero con cátsup - dijo Twice.

- Qué asco. - soltó Spinner.

- ¿Cuándo volviste? – preguntó Magne asustada a Spinner quien lo tenía justo al lado.

- No lo olvidé, ya está tu plato - dijo Kurogiri refiriéndose a Toga. - Aún queda un poco de cátsup en el refrigerador.

- Querida Toga ya te puedes llevar tu plato – dijo Mr. Compress tendiéndole el plato.

Toga lo recibió gustosa y fue a comerlo mientras veía la televisión.

- Dabi llama a Shigaraki Tomura y a Midoriya Izuku – dijo Kurogiri quien aún seguía con las manos ocupadas.

Dabi se levantó del cómodo sofá y se dirigió a la habitación de Shigaraki. Al llegar abrió la puerta sin tomarse la molestia de tocar encontrándose con varias bolsas de basura enfrente de la habitación, a Shigaraki aparentemente molesto juntando de mala gana la basura que aún quedaba por la habitación y a Midoriya que escribía algo en su cuaderno con una sonrisa.

- Nunca creí ver tu habitación limpia y especialmente a ti limpiándola – dijo Dabi con rostro serio y tranquilo, pero internamente se moría de la risa.

Shigaraki al escucharlo se quedó estático dirigiendo su mirada a la puerta encontrando a Dabi recargado en el marco.

- Fuera – dijo Shigaraki molesto.

- Ah Dabi, no sabía que estabas aquí – dijo Midoriya dejando de escribir.

- Saliste corriendo al llegar y ni siquiera viste quienes estábamos – respondió Dabi restándole importancia. – Kurogiri dice que ya está el desayuno.

- No iré, la otra vez no dejaban de molestar con cual canal se debería ver. – dijo Shigaraki.

- Esas fueron Toga y Magne – respondió Dabi.

- Antier estaban peleando por la sal y terminó esparciéndose por todo el suelo.

- Esos fueron Toga y Spinner.

- También comenzaron a pelear por el último jugo.

- Toga y Twice.

- Ayer comenzaron a aventarse la comida solo por haber chocado un poco y Kurogiri tuvo que separarlos.

- Nuevamente Toga y Twice, además no creo que vuelvan a hacer eso después de probar el enojo de Kurogiri.

Midoriya solo miraba a uno y después al otro ante la pequeña platica ¿De qué se había perdido? Mucho y a la vez poco por lo visto. También no le apetecía desayunar con los demás, por el simple hecho de que aún no quería ser acosado por Toga, además de que pareciese ser que todos los problemas en la mesa los ocasionaba Toga.

- ¿No podemos desayunar aquí? – preguntó Midoriya interrumpiendo la plática de Shigaraki y Dabi.

- Le diré eso – dijo Dabi retirándose volviendo a dejar solos a la pareja de destinados.

Al volver a la cocina y pasar el mensaje a Kurogiri este decidió dejarlos ser y llevarles la comida mediante portales, para su suerte ese día Toga se comportó debidamente.

Seis horas ya habían pasado en las cuales después de que Midoriya estudiase fue al cuarto de entrenamiento junto a Shigaraki el cual solo se limitaba a observarlo en silencio y de vez en cuando marcaba sus errores de manera "amable" diciendo cosas como – Eso no lastima ni a una rata.

- Ah me tengo que ir ya – dijo Midoriya al ver el reloj.

- ¿Tienes prisa? – dijo Kurogiri apareciendo con una toalla y dándosela a Midoriya.

- No, pero creo que ya es hora – respondió Midoriya aceptando la toalla secándose el sudor.

- Entonces ¿Puedes hacerme un favor? – dijo Kurogiri.

- ¿? Claro, ¿De qué trata?

- Solo quiero que me hagas las compras de la semana.

- Si es así no tengo problema. Pero no creo poder cargar con todo.

- Ni sueñes que yo te ayudaré – dijo Shigaraki.

- ¡Yo! ¡Yo voy, yo voy! – dijo Toga saliendo de su escondite dando brincos.

- Si no das problemas y si Midoriya Izuku quiere puedes ir… - dijo Kurogiri no muy convencido.

Midoriya suspiró y aceptó su ayuda. Antes de ser teletransportados al supermercado más cercano Midoriya esperaba a toga ya con la lista en manos.

- Estoy lista, vamos, vamos.

Midoriya al verla se sorprendió, la voz no era la misma y frente a él estaba una chica pelirroja de piel morena.

- … ¿Quién eres? – preguntó Midoriya sorprendido.

- Ah Izuku chan que malo eres, ¡Soy Himiko Toga!

- … ¿Quirk? – se preguntó aun sorprendido.

- ¡Sí! ¡Pero vamos antes que se acabe el tiempo! ¡Kuro chan abre el portal! – dijo Toga tomando del brazo a un desconcertado peliverde y Kurogiri abrió el portal.

Toga arrastró hasta el portal a Midoriya apareciendo en un callejón.

- El supermercado está por aquí – dijo toga aun tomando del brazo a un resignado Midoriya quien tenía ya varias preguntas formándose en su cabeza. Toga aprovecharía al máximo la ausencia de Shigaraki.

Una vez terminado de hacer las compras se dirigían de nuevo al callejón donde Kurogiri los había dejado, pero antes Midoriya sentía como algo o alguien había chocado con él.

Miró hacia abajo topándose con unos ojos rojizos que le recordaban a Shigaraki y cabello blanco, una pequeña niña quien lo miraba atemorizada y con voz agitada al aparentemente estar corriendo, más bien huyendo de algo o alguien.

- ¿Te encuentras bien? – preguntó Midoriya con voz amable tendiéndole la mano a la niña que se había caído al suelo.

Un poco dudosa y temerosa aceptó la mano brindada.

- ¿Dónde estás? – se escuchó una voz grave a lo lejos provocando un temblor más fuerte en la niña.

- A- ayuda – dijo aquella niña mirando atemorizada a Midoriya tomándolo por sorpresa y mirándola mejor, estaba descalza, descuidada y llena de vendajes, pareciese que acababa de escapar de una prisión.

No era normal, de eso estaba seguro y la persona que la llamaba no era una buena. Al ver que una sombra se acercaba lentamente ocultó detrás de él a la niña, la ayudaría de eso estaba seguro.

- Ah ustedes dos, esa es mi hija – dijo aquel hombre apareciendo a solo unos metros de distancia de ellos. – Eri, ven hacia aquí.

- Ella no parece estar a gusto con usted – soltó Midoriya notando el aura peligrosa que desprendía ese hombre.

- ¿Te dijo algo? Los niños llegan a decir varías mentiras ¿Sabes? Así que metete en tus asuntos y deja que me encargue de mi hija.

- A mí no me parece que mienta.

Toga al notar que Midoriya no tenía intenciones de entregar a la niña no le quedó de otra más que intervenir, ella conocía a ese hombre, aunque nunca había tenido la oportunidad de verlo de frente y sabía que era alguien muy peligroso, no se daría el gusto de que su único peliverde favorito muriese.

- ¿Esa niña es tan importante? ¡Mira! ¡Un padre ejemplar! – dijo Toga apuntándolo.

- Si, así que Eri ven aquí si no quieres que algo suceda.

La pequeña se encogió y miró al pecoso y después a la pelirroja… No podía creer que otra vez tendría la esperanza de ser salvada. Se apartó de Midoriya y a pasos lentos caminó hasta el hombre.

Antes de avanzar un poco más fue detenida por el peliverde.

- Yo te salvaré – dijo Midoriya decidido con una sonrisa.

La pequeña lo miró sorprendida y lágrimas se empezaron a formar en sus ojos.

- Tú lo buscaste – dijo aquel hombre lanzándose a Midoriya.

Antes de que Midoriya reaccionara Toga detuvo el ataque con unos cuchillos que tenía bajo la falda los cuales estos fueron destruidos al instante.

Un portal justo se había abierto absorbiendo a los dos adolescentes y a la niña que estaba siendo sujetada por Midoriya desapareciendo dejando aquel hombre mirando a la nada con furia.