Una tarde después, donde los chicos corrieron a más no poder en el campo, nadaron hasta que terminaron agotados en el lago, comieron tarta hasta explotar y rieron como nunca, todos se encontraban en la habitación de las visitas.
Max, Takao y Kyouju intentaban descifrar un juego de mesa que el señor Hiwatari les había prestado. Mientras Kai y Rei miraban por la terraza el campo oscuro frente a ellos.
-¿Por qué no me dijiste que tu madre sabía? –Preguntó Rei recargado en el barandal.
-No se dio la oportunidad… -murmuró Kai algo somnoliento.
-Pudiste habérmelo dicho desde la primera vez que los visitaste.
-Lo olvidé –bostezó.
Rei lo miró algo molesto.
-¿Por qué eres así, Kai?
-¿Así cómo? –El ruso sonrió en respuesta, acercándose a Rei y atrayéndolo por la cintura.
-Así –respondió volteando el rostro mientras el otro intentaba, sin éxito, besarlo-. Fingiendo ser serio, pero siendo un desastre en realidad.
-No finjo ser serio, así soy yo.
-Uhmmm… -finalmente dejó que el otro le besara-. Si, pero conmigo no eres así, a los chicos les toca ver una muralla de hielo que tiene todo controlado y a mí el desastre con patas.
Kai no pudo evitar soltar una carcajada.
-Y a mí me toca un gatito nervioso y malhumorado que frente a los demás es pura paciencia y comprensión.
-¿Me estás hablando a mí de mal humor? –apartó el rostro para encararle- ¿Kai Amargura Hiwatari?
Kai sonrió con malicia y se besaron. Con todo el amor que se tenían, con esa complicidad que sólo ellos dos compartían.
-Me gusta que tu madre te trate como el niño que eres, al fin alguien te pone en tu lugar.
Kai iba a contestar, pero una voz masculina irrumpió en el lugar donde se encontraban sus amigos. Rei instintivamente se separó del ruso, aclaró la garganta y se puso de pie para regresar a la habitación, dejando a Kai con las palabras en la boca.
-Estaba pensando que quizá querrían practicar en el gimnasio antes de irse a dormir -dijo el padre de Kai a los chicos que ahora hacían ruidillos de emoción- ¿Quién se apunta?
Los tres menores gritaron y se lanzaron por la puerta. El señor Hiwatari sonrió y luego le dirigió una mirada alegre a Rei.
-Por fin puedo intercambiar palabras contigo -le dijo y el chino se sonrojó.
-No tan rápido, papá -respondió Kai, entrando por la puerta de la terraza por donde Rei había pasado segundos antes.
El hombre sonrió aún más.
-Hey… ¿Qué estaban haciendo ustedes solos ahí?
Rei se puso aún más rojo -y eso ya era decir bastante- y balbuceó algunas palabras que sonaban a "no es lo que parece". Aunque en el fondo sabía que si era exactamente lo que parecía.
-¿Es que mi madre y tú se pusieron de acuerdo para atormentar a Rei?
-Planeábamos ser Policía Bueno y Policía Malo -respondió con la sonrisa más marcada-. Pero sabes que no se nos da eso de organizarnos, además tu abuelo debe atormentarlo ya lo suficiente ¿no? - luego se dirigió a Rei, quien sólo había permanecido escuchando, nervioso- ¿Cómo te trata mi padre?
-É-Él…
-Le costó -se adelantó Kai, al ver que Rei se había trabado-. Pero creo que siente que está en deuda con nosotros, así que no le quedó más que aceptarlo.
-¡AH! ¡Ya has vencido al temible Voltaire Hiwatari! -exclamó el padre de Kai, dándole una palmada algo tosca en el hombro al menor-. Nosotros somos una bola de algodón comparada con él, no tienes por que estar tan nervioso, Rei.
-Gracias -dijo Rei, y mentalmente se recriminó '¿Gracias de qué?', pensó.
-Lo cierto es -continuó el señor Hiwatari con un tono de voz más serio-. Que tu madre no quiere que duerman en la misma habitación, ella cree que deberíamos ir con calma todos, mientras estén en nuestra casa deberíamos guardar las buenas costumbres y…
-Papá, basta -le cortó Kai, con expresión de fastidio-. De verdad que no les queda eso de organizarse.
Dio un pasó al frente y tomó la mano de Rei, quien estaba paralizado viendo fijamente al señor Hiwatari.
-Mamá dijo que estaba bien desde que me dijo que trajera a los chicos, y lo dices como si no hubieras sido tú el que escapó de casa con mamá cuando ambos tenían 17…
El hombre sonrió.
-¡Aunque no lo creas, hablamos sobre eso! Pero ambos sabemos que ustedes han viajado juntos desde que eran adolescentes y que nada de lo que pasara aquí sería algo nuevo para ustedes.
Rei se cubrió el rostro con ambas manos, lanzando un sonido que Kai jamás había escuchado.
-Además tu abuelo pensó lo mismo, cómo prácticamente viven juntos dijo que no habría nada nuevo con que ustedes compartieran habitación aquí.
El chino no dejaba de proferir ese sonido inhumano que Kai entendía como un ataque de ansiedad y vergüenza. Porque ni siquiera había forma de negarlo todo y estaba seguro de que eso a Rei le aturdía.
-Papá -gruñó Kai.- Rei ha estado preocupado por eso todo este tiempo y yo he intentado convencerlo de que no importa, y vienes tú a molestarlo.
-Está bien, Rei – El señor Hiwatari le dio un par de palmaditas al chico-. Nosotros estamos felices de que ustedes estén juntos.
Dicho esto, salió de la habitación y al fin Rei pudo respirar.
-¿Ves? Ellos están bien con que te quedes conmigo, tranquilízate.
-A veces no sé qué es broma y qué es en serio -dijo Rei, cerrando los ojos-. ¡No puedo con esto!
Volvió a cubrirse el rostro y a Kai le causó gracia. Sin dejarlo discutir apartó sus manos, acomodando algunos cabellos negros que caían sobre su frente y sus mejillas sonrojadas, haciéndole ver -un poco- como un desastre.
-Todo está bien, Rei -dijo, besando su frente y mirándolo con ternura-. ¿No ha salido todo bien desde que estamos juntos? Yo sabía que mis padres te amarían, incluso el horrible de mi abuelo te ama… a su manera… el mundo siguió girando aun después de que se los dijimos a nuestros amigos ¿por qué tienes tanto miedo?
Rei tembló ligeramente.
-Yo nunca… -dijo en voz baja.- Yo nunca tuve una figura materna, o a un padre, no sé cómo debería actuar con ellos. Yo sólo quiero… es decir, tus padres siempre serán las personas más importantes para ti, quiero que ellos estén tranquilos y felices por ti, no quiero que crean que no puedes llegar a ser una gran persona por mi culpa, por lo que tenemos -suspiró.- Quiero que estén tranquilos sabiendo que estás conmigo, pero yo no sé cómo debería actuar.
-Sólo debes seguir siendo tú, mi madre te ama, mi padre también, aunque sea un raro, mi abuelo… fue difícil al inicio, pero ahora te considera parte de la familia. Todos están felices por nosotros, ya te lo dije ¿quién podría no amarte?
El chino hipó cuando Kai le estrechó entre sus brazos.
-Te amo, Rei -dijo acariciando sus cabellos.
Entonces Rei también se permitió corresponder al abrazo.
-También te amo -respondió, dándole un ligero beso en los labios.
Ambos sonrieron.
-Vamos, si tardamos más, tu padre nos molestará otra vez.
Los chicos salieron de la mano, pero justo al cruzar el marco de la puerta se toparon de frente con el mayor y en cuanto los vio, sonrió con exagerada malicia.
-Sólo venía a espiar que no hicieran cosas indebidas mientras todos estábamos en el gimnasio.
En cuanto el mayor vio como el rostro de Rei enrojecía, se regañó mentalmente, había escuchado parte de su plática y sólo se le ocurría bromear al respecto.
-¡Lo siento! -le gritó a su hijo, quien ya le devolvía esa mirada asesina Hiwatari que evidentemente su padre no poseía.
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Creo que el papá de Kai tiene nombre en el manga, la verdad preferí omitirlos porque realmente no me quería poner a investigar xD y además, no quería meter como que nombres que no nos son familiares en el fandom xD así que señor papá de Kai, para mi será eternamente «Señor Hiwatari» jajajaja
