El fin de semana pasó demasiado rápido para los chicos, Rei había hecho amistad con la madre de Kai, y esta parecía adorarlo. El padre de Kai, por su parte, le asustaba un poco. Se la pasaba bromeando y a veces no estaba seguro de que su sonrisa malvada fuera del todo en broma. Confirmando que de alguna manera, los Hiwatari tenían un poder maligno cuando sonreían. El señor Hiwatari parecía especialmente feliz atormentando al incauto chino. Kai mismo tuvo que frenarle un par de veces, porque Rei parecía a punto de llorar de nervios con la cara completamente roja.
Estaban a punto de despedirse cuando el Hiwatari mayor le llamó. Kai estaba ocupado ayudando a su madre, así que no pudo salvarle.
-¿Si? -preguntó Rei temeroso.
-Siento mucho haberte molestado tanto estos días -se disculpó el hombre.- Mi esposa dice que tal vez he pasado mucho tiempo lejos de otras personas, y que mis bromas quizá no sean tan divertidas para todos.
Rei quiso decir algo más, pero también se sintió apenado.
-En fin -continuó el señor Hiwatari.- Me disculpo si en algún momento te hice sentir mal.
El chino negó con la cabeza.
-Yo... tenía mucho miedo de no agradarles y que le prohibieran a Kai vernos más. Aunque al inicio no sabía que ustedes ya sabían de lo nuestro, quería que se llevaran la mejor impresión de nosotros, de todos nosotros y de mi. Yo sé que no somos los chicos más educados, pero...
El hombre puso una mano en el hombro del chico para calmarlo, Rei empezaba a hablar atropelladamente como cuando se notaba nervioso.
-Ustedes son los mejores chicos para nuestro Kai.- Sonrió el mayor.- No sé si Takao, Max y el jefe lo sean para la paciencia de nuestro hijo, pero sin duda le hacen bien, aunque él no quiera admitirlo.
Rei rio. Él pensaba exactamente igual que el señor Hiwatari.
-Y tú -continuó, apretando un poco el hombro del chino.- Tú eres quien mejor le hace. Además no tenemos tanto poder en él como para prohibirle algo.
El pelinegro bajó la mirada, avergonzado.
-Mi esposa te dijo la impresión que nos causó nuestro hijo cuando lo vimos en ese primer torneo... creímos que lo habíamos perdido. Intentamos volver, pero había muchas cosas difíciles para nosotros en esos momentos. Después volvimos a verlos, ahora a todos juntos, después de la pelea con su abuelo. Y supimos que ese cambio lo habían causado ustedes.
Rei se mordió el labio, recordando aquel tiempo.
-Kai se mostraba especialmente preocupado por ti en aquel encuentro con Boris. Ahí supimos que algo entre ustedes estaba surgiendo.
-¿Eso habrá sido obvio para todo el mundo?
El mayor negó con la cabeza.
-Nosotros conocemos a nuestro hijo, a pesar de todo, nuestro Kai estaba ahí y te miraba de esa manera especial.
-Kai y yo empezamos a salir poco después -admitió.- Y después las cosas con su abuelo se arreglaron. A pesar de eso, siempre pensé que a Kai le hubiera gustado tenerlos cerca.
El padre de Kai se notó triste.
-Queríamos volver -dijo.- Pero no pudimos hacerlo hasta después de un tiempo.
Rei negó.
-Yo no quiero que piensen que los estoy juzgando. Sé que debieron tener sus razones. Y Kai está bien con ustedes, así que yo también lo estoy, nunca los juzgaría.
El señor Hiwatari hipo casi infantilmente.
-Eres un buen chico, Rei. -Le dio un abrazo.- Por favor, sigue cuidando de nuestro hijo.
-Lo haré -respondió al abrazo, sonriendo.
-¿A dónde llevaste a Rei, papá? -preguntó Kai algo molesto cuando les vio llegar.- Mas te vale que no lo hayas molestado.
-Sólo tuvimos una charla de hombres -respondió el mayor dándole una palmada amistosa en la espalda al chino, quien sonrió.
Kai miró inquisidoramente a su novio y después a su padre.
-Todo está bien, Kai -sonrió Rei y se acercó al chico para picarle una mejilla. Acción que sorprendió al ruso.- Deberíamos apresurarnos para no llegar tan tarde a casa.
-A casa...- murmuró el señor Hiwatari y Rei se mordió el labio.- Ya le dicen casa a la mansión de Voltaire...
Kai pasó un brazo por el hombro de Rei y gruñó.
-Si Voltaire llegara a tenerun problema con que ese sea también el hogar de Rei, puede echarme él mismo de la mansión y con guste iré a formar mi propio hogar con mi novio.
El rostro de Rei enrojeció y se cubrió con sus manos.
-Y también mis padres deberían saberlo.
El señor Hiwatari sonrió al escuchar las palabras de su hijo.
-Eso también le dije yo a los 17 años y ya sabemos el resto de la historia.
-Menos mal que a Rei le gusta viajar -respondió Kai.
-Basta, ustedes dos -la madre de Kai entraba a la sala con una tarta en las manos, seguida de Max y Takao, quienes también llevaban un par de tartas cada uno. -Tú no escapaste de casa conmigo a los 17 años y tú no te mudarás de casa del abuelo hasta que te gradúes de la universidad, ademas no hay razón para irse porque él no tiene ningún problema con Rei ¿entendido?
-Si, señora -respondieron al unisono los Hiwatari, el padre alto y fuerte y Kai por lo bajo, casi sin querer se escuchado.
-Y si llegara a tener algún problema, ambos vendrían a vivir con nosotros sin discusión.
-Kai tendría que viajar una hora extra cada día -dijo el padre de Kai.
-Y Rei empezará curso la siguiente semana - añadió Kai.- Así que también tendrían que viajar una hora más.
-No veo problema, para eso tienes un auto.
-0-
-0-
-0-
