Faltaban dos días para volver a los dormitorios. Midoriya se encontraba empacando para tener todo listo a la hora de irse. Al igual que el año anterior los muebles se quedaban en la escuela, solo pertenencias personales como su colección entera de All Might y su ropa era lo que se llevaba a casa.

Si mal no recordaba los dormitorios de tercer año se encontraban al último más alejados del edificio principal. Tendría que calcular la distancia y el tiempo de su nuevo dormitorio al edificio principal si no quería llegar tarde a clases.

- Izuku ¿Necesitas ayuda?

- No, ya acabé - dijo el peliverde menor empujando hacia abajo su maleta que no quería cerrar. - Pero gracias de todas formas mamá.

- Si me necesitas estaré en la sala.

Inko se retiró y finalmente Izuku término de cerrar su maleta dejando salir un suspiro de cansancio.

Fue a donde su madre quien miraba las noticias, en ese instante estaban transmitiendo la desaparición de una chica, Izuku suspiró y tomó el control que estaba en una mesita cambiando el canal sorprendiendo a su madre.

- Ahora mismo está comenzando tu novela favorita - dijo Izuku sentándose a su lado.

- ¿Eh? Ah... Sí

Sabía que a su madre aún no le gustaba la idea de que se convierta en un héroe profesional y cualquier mala noticia la ponía nerviosa, un claro ejemplo es que en ese momento tenía la cara nerviosa y como queriendo decir algo.

Es por eso que por más que quisiese no podría contarle a su querida madre sobre Tomura... Le daría un infarto a la pobre mujer.

Si bien, Inko conocía a Tomura como una persona normal sin saber que en realidad es el villano más buscado de todo Japón, pero aun así no quería decirle sobre que son destinados... Temía que no lo aceptase, probablemente la mujer no diría nada por el hecho de ser destinados, pero en el fondo probablemente se estaría lamentando… Y no quería ver esa cara de lamento en ella.

- Izuku... ¿Vas a estar bien?

Izuku suspiró, después sonrió y la abrazó

- Estaré bien, he mejorado mucho.

- Pero...

- Se que te preocupas, pero me puedo cuidar y no estaré solo, siempre va haber alguien dispuesto en ir a mi ayuda. Estoy entrenando duro para volverme más fuerte y así dejar de preocuparte tanto por mí. No dejaré que me lastimen tan fácilmente.

- … Has madurado Izuku - dijo Inko dedicándole una sonrisa. - Sí, te estaré apoyando desde aquí, así que cuídate mucho.

- Por supuesto ¡Cuenta con ello!

Cada que comenzaba clases de nuevo, Inko se deprimía especialmente si veía una nueva cicatriz en cualquier parte de su cuerpo por parte del entrenamiento.

Ese día había pedido permiso a su madre para que al día siguiente la pudiese pasar con un amigo, sí, ese amigo era Shigaraki. Quería pasar su último día antes de regresar a los dormitorios con él, pero también quería disfrutar a su madre un poco más así que se quedaría todo el día con ella y el día siguiente también, iría con Shigaraki en la tarde como ya se había vuelto usual en cada periodo vacacional.

Inko aún se encontraba nerviosa por su hijo, quería verlo siempre feliz pero cada que veía una noticia sobre héroes que fueron heridos le preocupaba, especialmente ahora que comenzaban a desaparecer algunos héroes. No quería que su único hijo fuera parte de ellos. Sin embargo, podía ver que en los últimos dos años se había vuelto más alegre y animado de lo usual, aunque había ocasiones en las que lo veía preocupado por las noches, pero al día siguiente estaba normal… Cada que le llegaba un mensaje sonreía o reía, incluso en ocasiones se sonrojaba, casi al diario salía por las tardes y regresaba antes del anochecer. Para su vista, estaba enamorado, por qué así era ella cuando comenzó a salir con su esposo. No sabía quién era esa chica, ni si estaban saliendo, pero le alegraba que no se centrará tanto en ser héroe y disfrutase su vida enamorándose.

Ambos pelis verdes miraban la serie juntos en silencio, una que otra vez comentaban sobre las acciones de los personajes y otras solo disfrutaban la serie.

Al terminar la serie fueron al supermercado a comprar comida, ese día Inko haría katsudon para su querido hijo y disfrutar su última cena juntos.

Al día siguiente a las tres de la tarde las maletas ya se encontraban enfrente de la puerta, ambos pelis verdes estaban parados en frente de la puerta despidiéndose.

- Izuku no dudes en llamarme si algo sucede.

- No te preocupes, te llamaré cada que pueda como siempre.

- ¿Llevas toda tu ropa?

- Si, toda lista.

- ¿Llevas vendajes? ¿Curitas?

- No son necesarios, hay en la enfermería, pero sí, llevo por si acaso.

- ¿Estás seguro que llevas todo?

- Mamá…

- Ah, lo siento, me es difícil verte tan crecido… Se qué eres responsable.

Izuku sonrió y la abrazó.

- Me cuidaré, también cuídate mamá.

- Izuku… Sí – dijo Inko con ojos llorosos, siempre le era difícil despedirse, lo podría seguir viendo los fines de semana, pero aun así le era tan difícil, sentía que en cualquier momento se iría y ya no regresaría.

Se separaron y tomó sus maletas saliendo de su hogar.

Llegó al callejón donde Kurogiri lo esperaba y atravesó el portal. Kurogiri lo ayudó con sus maletas teletransportándolas hasta la habitación de Shigaraki.

Un sonido de un vaso rompiéndose se escuchó a tan solo llegar sorprendiéndolo.

- ¡Mi leche de chocolate! ¡Noooooo! – gritó Twice llorando mientras juntaba los pedazos de vidrios entre sollozos.

- ¡Es culpa de Magne! – gritó Toga.

- ¡Es la tuya! – gritó Magne.

Estaban peleándose por el control de la televisión. Twice estaba caminando tranquilamente con su vaso en mano cuando cometió el gran error de pasar al lado de la pelea provocando que le dieran un puñetazo al vaso.

- Lástima, ya no hay más – dijo Dabi sirviéndose lo último que quedaba de esa leche, no le gustaba ni la tomaba, pero solo para molestarlo lo hacía.

- Que cruel… - dijo Spinner.

- Tranquilo, aún queda un poco de las crepas que hice – dijo Mr. Compress extendiéndole el plato a Twice.

- Asqueroso – dijo Twice

- ¡Gah! ¡Es mi turno! – gritó Toga.

- ¡No es justo! ¡A ti te tocó ayer! – gritó Magne.

Otro sonido de algo romperse se hizo presente, esta vez fue el plato de las crepas.

- ¡Las asquerosas crepas! ¡Nooo! – chilló Twice.

Kurogiri miraba todo en silencio, no se daban cuenta de su presencia más que Dabi quien presenció el peligro y se había retirado. Midoriya miró a Kurogiri quien tenía los ojos afilados clavados en su preciado vaso y plato de vidrio con toques dorados.

Con el tiempo que había pasado con ellos Midoriya había aprendido una cosa, retirarse en silencio como Dabi usualmente lo hacía, ni él podría salvarlos ante la furia de Kurogiri.

Se fue dejando que los demás arreglaran las cosas entre ellos. Fue primero al cuarto de Shigaraki, pero no estaba ahí, así que después se dirigió al cuarto de Eri.

Eri al verlo corrió a saludarlo. Tenía su cabello amarrado en una cola alta y vestía un vestido azul con mayones blancos y estaba descalza.

- ¿Estás practicando Eri chan?

- ¡Sí! ¿Me ayudas?

Midoriya sonrió y asintió. Eri había desarrollado un peculiar gusto de amar los libros y el deporte al mismo tiempo, le encantaba leer todo tipo de libros que le generaran conocimiento y también comenzó a obtener gusto por la autodefensa, no era raro que niño de su edad aprendieran algún deporte de ese estilo. Suponía que obtuvo ese gusto por toda la liga, los ha visto entrenar e inevitablemente también quiso hacer lo mismo. Por supuesto los más alegres de esa noticia fueron Kurogiri y Shigaraki, así si la molestaban se podía defender, por lo que gustosos son sus profesores principales.

Gracias a esto Midoriya tuvo que leerse varios libros y documentos de como enseñar a niños artes marciales.

- Mmm no soy tan buena como la tía Magne… - dijo Eri triste.

- Magne… ¿Quieres ser como Magne?

- ¡Sí! ¡Quiero tener músculos como ella! – dijo Eri saltando de alegría con brillo en los ojos.

- … ¿Sí? No te detendré – dijo Midoriya con una risa nerviosa. – Magne entrenó mucho para tener esos músculos, apenas vas empezando así que no te presiones ¿Ok?

- ¡Ok! – dijo Eri volviendo a concentrarse. - ¡Ah! ¡¿Lo sabes?! ¡Mamá Kurogiri dijo que me tiene una sorpresa!

- Si es para ti entonces será algo espectacular.

- ¡Sí! Cualquier cosa que me da mamá Kurogiri es lo mejor – dijo Eri alegre, no importaba lo que le dieran ella era feliz, pero los regalos de Kurogiri siempre la sorprendían.

Al pasar dos horas y media Midoriya salió de la habitación junto a Eri. No se escuchaba nada así que fueron a la sala, solo estaba Spinner limpiando.

- Tío Spinner ¡Te ayudo! – dijo Eri corriendo hacia el cajón donde estaban los trapos sacando uno.

- Eres un ángel – dijo Spinner secándose una lagrima.

- Yo también te ayudo – dijo Midoriya acercándose. - ¿Qué es lo que te falta?

- No es necesario, solo me falta esta parte. Oh cierto, Shigaraki acaba de llegar ¿Por qué no lo vas a ver? Se que te mueres por verlo.

Midoriya se sonrojó ante ello y solo asintió.

- Entonces me retiro, ¿Eri quieres venir?

- ¡Ayudaré al tío Spinner! – dijo Eri alzando el trapo.

Midoriya rio y se fue hacia la habitación de Shigaraki. Abrió ligeramente la puerta y entró un poco a la habitación, pero no vio a nadie. Unos brazos lo rodearon de la cintura sorprendiéndolo.

- Ah, no me asustes así – dijo Midoriya con un mohín

Shigaraki rio ante ello, como amaba verlo haciendo eso. Shigaraki traía puesto su abrigo largo, una gran prueba de que había salido.

- Deberías estar ya acostumbrado – dijo Shigaraki.

Midoriya rio – Lo estoy, pero no dejas de asustarme con cualquier cosa.

- Tus maletas… Es verdad que mañana regresas eh…

- Sí, pero de todas formas nos volveremos a ver en una semana.

- Mmh… ¿Tu madre sabe que pasarás la noche aquí?

- Sí, nos despedimos antes de venir – dijo Midoriya con tristeza.

Shigaraki lo comenzó a abrasar, sabía que se ponía triste cada vez que se despedían.

- Puedes desahogarte en mi pecho – dijo Shigaraki.

Midoriya sonrió y negó.

- No quiero estar triste, ya pasará como siempre, quiero pasar contigo lo que resta del día.

- Así será – dijo Shigaraki sonriéndole. – Pero primero deja tomo una ducha.

Midoriya hizo otro mohín, pero lo dejó ir.

- No me extrañes en mi larga ausencia – bromeó Shigaraki recibiendo una risa y empujón del contrario.

Al pasar unos veinte minutos, Midoriya se encontraba acostado en la cama de Shigaraki, finalmente mañana tenía que regresar a los dormitorios, otra vez se tendrá que alejar de Shigaraki por un tiempo, bueno, solo era una semana, pero para ambos esa semana se sentía un mes.

Dejó salir un suspiro y abrazó la almohada que tenía a su lado.

- Si sigues suspirando harás que te encierre aquí y no te deje ir a ese lugar - dijo Shigaraki quien acababa de tomar un baño.

- No harías eso.

- Quien sabe - dijo Shigaraki con una sonrisa.

- Mentiroso - dijo Midoriya sonriendo aventándole una almohada en la cara.

- ¿Oh? ¿Quieres jugar? – dijo Shigaraki con una sonrisa quitándose la almohada que había logrado atrapar aventándosela a Midoriya devuelta.

- ¿Tal vez? – dijo Midoriya sonriendo atrapando la almohada.

Al mismo tiempo en la sala se encontraban toda la liga, o más bien los restantes de la liga y Eri esperando a Kurogiri.

- ¡Ya es hora! – gritó Twice.

- Por favor larguémonos de una vez – dijo Spinner.

- ¿Estás emocionada Eri chan? – preguntó Magne.

- ¡Sí! – contestó Eri.

- Ah… La paz de mis oídos nunca regresará… - dijo Mr. Compress decaído. – Espero esta ocasión si pueda.

- ¿Por qué todos tienen una bolsa? ¿Por qué estamos aquí reunidos? – preguntó Toga totalmente confundida.

- Lamento la tardanza - dijo Kurogiri apareciendo junto un portal detrás de él. – Ya está todo listo.

- Finalmente – dijo Dabi entrando al portal.

- ¡Sorpresa! ¡Sorpresa! – dijeron Eri y Twice entrando por el portal. Cabe destacar que Twice no sabía por qué Eri decía sorpresa, pero de todas formas la imitaba.

- ¡Qué alguien me diga que sucede! ¡¿E Izuku chan?! – gritó Toga.

- Se hace tarde – dijo Magne empujándola al portal.

Una vez todos dentro se cerró, todos parecían saber lo que sucedía menos una frustrada Toga y una inocente Eri que solo sabía que esa era la sorpresa de Kurogiri.

En la habitación de Shigaraki los sonidos que se escuchaban eran respiraciones agitadas y gemidos delicados.

Shigaraki lo acariciaba con delicadeza, sus piernas que eran tan blancas y suaves, podían ver como el contrario se contraía por cada rose.

Los ojos llorosos de Midoriya solo lo hacían excitar y el cómo el menor tapaba su boca intentando contener sus gemidos era algo de admirar. La posición en la que estaban era la mejor. Se podían mirar directamente a los ojos y podían ver las expresiones que hacían.

- No te contengas, no hay nadie -dijo Shigaraki con voz gruesa y jadeando, como amaba ver a su querido peliverde en ese estado, era tan tierno queriendo contenerse, pero amaba más cuando gritaba su nombre pidiendo más.

Como no hubo respuesta Shigaraki sonrió de manera traviesa y empezó a embestir más rápido.

- ¡Ah! Ngh e-espera T-Tomura ah

Midoriya había dejado su boca libre ahora aferrándose en las sábanas. Sus sentidos se habían ido, en ese momento solamente eran ellos dos. Los músculos y la expresión de Shigaraki lo excitaba, ambos querían más, era evidente.

Shigaraki se acercó hasta besarlo, Midoriya correspondió al beso, entre lazó sus brazos alrededor del cuello de Shigaraki y sus piernas las enredó alrededor de su cintura.

El beso se volvía cada vez más profundo, Shigaraki jugaba con la lengua de Midoriya hasta que se tuvieron que separar por la falta de aire.

Esta vez pasó su lengua por el cuello de Midoriya hasta llegar a la marca y después pasó su lengua al otro lado del cuello comenzando a dar pequeños besos y mordidas.

- N-no, me dejarás marcas ngh…ah… d-detente.

- Mmm… Pero a ti te encanta.

- ¡E-eso no…! ¡Ah!

Unas embestidas más fuertes ocasionaron que Midoriya ahora comenzara a rasguñar la espalda de Shigaraki.

- No seas mentiroso – susurró Shigaraki al oído de Midoriya. – Si no puedes mostrar nuestra marca entonces te dejaré otras distintas.

- ¡N-ni se te ocurra!

Una sonrisa traviesa se formó en la cara de Shigaraki, si no quería que le dejara marcas en el cuello lo haría en todo su abdomen y espalda, así como sus piernas.

Midoriya se sentía sensible en ese momento, quería más, no quería olvidar ese momento ahora que se iban a alejar por un tiempo. Se volvió a aferrar del cuello de Shigaraki atrayéndolo esta vez siendo él quien comenzaba a besar.

Shigaraki entendió el mensaje y se alejó comenzando a besar las piernas de Midoriya.

- Ah… No pararé, aunque me lo pidas – dijo Shigaraki entre jadeos.

- N-no lo hagas, q-quiero más de ti – respondió Midoriya de igual forma.

Ambos se sonrieron, esa iba a ser una noche realmente larga.

En algún lugar lejano se encontraban la liga reunida bajo el anochecer, comenzando a apreciarse las estrellas.

- Y... ¿Porque dices que estamos aquí? No es nada lindo - dijo Toga molesta.

- ¡Si! ¡Fogata! ¡Malvaviscos! - gritó Twice mientras calentaba sus bombones en la fogata.

- Es mejor aquí, no quería dormir en mi habitación hoy - dijo Mr. Compress.

- ¡Pero porque estamos acampando en el bosque cuando tenemos camas! - se quejó Toga.

- Es por el bien de todos y de Eri en especial - dijo Kurogiri quien le daba un bombón a una Feliz Eri.

- ¡¿Pero por qué?! - dijo Toga.

- Yo también me pregunto... - dijo Magne - Ah, es por eso ¿No es así?

- Sí, es por eso - contestó Dabi y los demás asintieron.

- ¿Eso? - preguntó Toga confundida.

- Espera... No me digas que no lo sabes Toga - dijo Spinner sorprendido.

- ¿Qué cosa? - preguntó Toga, parece ser que todos sabían algo y eso no le gustaba y ya le estaba molestando desde hace rato. - Twice Chan ¿Tú sabes?

- ¡No se! - respondió Twice. - ¡Pero creo se refieren a que tienen sexo salvaje por la noche!

- ¡No digas eso delante de la niña! - dijo Kurogiri quien le había tapado los oídos a Eri.

- ¡Oh no! ¡La niña! ¡Perdón niña! – dijo Twice corriendo a abrazarla.

Eri solo correspondía al abrazo feliz, ya se había acostumbrado a las extrañas situaciones que Twice hacía y no lograba comprender, y también que le tapasen los oídos con frecuencia.

Toga por otra parte estaba estática sin creerse lo que le decían.

- ¿Qué? – fue lo único que salió de Toga. - ¿Desde cuándo?

- Hace siete meses – respondió Dabi.

- ¡¿Qué?! – gritó Toga sorprendida.

- Hum, les dije que no se había dado cuenta, nos deben dinero a mí y a Dabi – dijo Kurogiri a sus demás compañeros.

- Sabía que no debí apostar… - suspiró Mr. Compress.

- ¡No! ¡Me perdí ese preciado momento! – comenzó a chillar Toga. – Espera… ¡Me corrompieron a mi ángel y no fui yo!

- Bueno, en fin… Es por eso que decidimos estar afuera en este día, Shigaraki definitivamente no lo iba a dejar ir así sin más y lo más seguro que no esperaría a que nos fuéramos a dormir como es usual… - dijo Mr. Compress cansado.

- ¿Cómo es que no escuchas? Las paredes son prácticamente de papel… - dijo Spinner.

- ¿La distancia? – preguntó Toga.

- Incluso yo he escuchado – dijo Dabi quien tenía su cuarto hasta la otra esquina.

- La única que no debería escuchar nada es Eri, yo me dediqué a hacer su habitación contra ruidos – dijo Kurogiri. – Y por precaución duermo con ella.

- Querrás decir para dormir bien mientras nosotros sufrimos… - se quejó Magne.

- Sigan el ejemplo de Dabi, se compró unos tapones de oído – dijo Kurogiri.

- Eso no funciona cuando tu habitación está al lado de la de Shigaraki… - se lamentó Mr. Compress.

- … No es justo… - se quejó Toga. No aceptaba que todos ya sabían que los más vírgenes ya no son para nada vírgenes y que aparentemente tenían una vida sexual activa… Ahora entendía porque había días en los que Magne, Spinner, Mr. Compress e inclusive a veces Twice despertaban con ojeras. - ¿Cuándo nos vamos?

- Hasta mañana – respondieron los demás.

- ¡Noooo! – se quejó Toga.

- ¿Malvavisco? – dijo Eri ofreciéndole uno a Toga.

- ¡Eri chan! ¡Siempre se mi ángel! – dijo Toga abrazándola

A la mañana siguiente se encontraba un adolorido Midoriya sin querer levantarse, fue mala idea hacerlo hasta el amanecer cuando tenía que irse temprano…

- ¿Sigues molesto? – preguntó Shigaraki recibiendo un almohadazo.

- ¡Te dije que pararás! – gritó Midoriya molesto aun acostado.

- Eso no me dijiste anoche – dijo Shigaraki con una sonrisa burlona. Midoriya se avergonzó y enterró su cara en la almohada.

- Ugh… Fui muy ruidoso…. D-d-debieron haber escuchado…

- Te lo había dicho, no había nadie.

- ¿Eh?

- Al parecer salieron a acampar.

- ¿Eh?

- Parece ser… que sabían lo que haríamos.

Al decir esto Midoriya se avergonzó más y esta vez se tapó hasta la cabeza con las sabanas, ¿Cómo los vería ahora?

- No sé de qué te avergüenzas, todo este tiempo te estuvieron escuchando.

- ¡¿Eh?!

Ahora definitivamente no podía verlos a la cara. Por otro lado, Shigaraki comenzaba a molestarse por algo que no le había tomado importancia hasta que lo dijo… No podía permitir que escucharan los lindos gemidos que el peliverde hacía para él.

Midoriya y Shigaraki estaban desayunando cuando los demás llegaron. Midoriya rápidamente desvió la mirada apenado, Toga corrió chillando reclamándole porque no le había dicho sobre su primera vez avergonzando aún más a Midoriya, quería que la tierra se lo tragará.

Antes de irse a los dormitorios se despidió de todos sin mirarlos a los ojos y de Eri quien le dio un abrazo. Shigaraki se ofreció en acompañarlo hasta donde podía, para no ser descubierto fue obligado usar una sudadera gris en vez de la negra y pantalón de mezclilla azul.

Shigaraki estaba de mal humor, pero aun así ayudaba a Midoriya a cargar sus maletas llevando dos de estas y una mochila. Midoriya rio ante ello, caminaban a la par por esa gran colina, Midoriya llevaba otra mochila y estaba atento por cualquier cosa.

- Creí que no querías venir a este lugar - dijo Midoriya.

- Bueno... Tengo que hacerme responsable por mis acciones - dijo Shigaraki dejando salir una sonrisa de burla.

Midoriya estuvo unos segundos pensando hasta que entendió a que se refería y se sonrojó por completo.

Sí, Shigaraki se refería al dolor del trasero que tenía Midoriya en ese momento.

No caminaron mucho en la gran subida cuando tanto Midoriya como Shigaraki dejaron salir un suspiro, el primero de tristeza y el otro de molestia. A partir de ese momento ya no se volverían a ver hasta el fin de semana.

- Las cámaras empiezan desde allí - dijo Midoriya apuntando un poco más hacia adelante.

- Lo sé... ¿Podrás tu solo?

- ¡Sin problemas!, no son muchas maletas y la distancia no es tan larga... Espero...

Se quedaron un momento mirándose sin querer despedirse, pero tenían que hacerlo o alguien los vería.

Shigaraki ayudó a Midoriya a acomodar sus maletas y mochilas. Midoriya le dio un último abrazo.

- Te extrañaré - dijo Midoriya hundiendo su cara contra el pecho de Shigaraki.

Shigaraki sonrió y lo abrazó de vuelta.

- Yo también te extrañaré - dijo Shigaraki dándole un largo beso avergonzado al menor. – Esta vez no quiero más fracturas o moretones.

- No lo prometo – bromeó Midoriya.

Aún sin querer separarse Midoriya tomó sus maletas y caminó recto disimuladamente mirando hacia atrás hasta que Shigaraki desapareció de su visita.

En ese momento estaba triste de ya no pasar tanto tiempo con él, pero a la vez estaba feliz de que ese era el comienzo de su último año para después graduarse y finalmente ser un héroe profesional.

También... Sabía que debía tomar una decisión pronto... Una vez que se graduarse... No podrá esconder ese secreto más. Era algo que realmente no quería pensar porque se deprimía y comenzaba a llorar, incluso un día tuvo de nuevo una pesadilla y dejó salir todo a Shigaraki quien en ese momento estaba a su lado y comenzó a consolar lo hasta que volvió a caer dormido.

... Por ahora no pensaría en eso, realmente no quería empezar el año mal.

- Pensé que estarías brincando de felicidad ¿Por qué esa cara?

La voz enfrenté de él lo sacó de sus pensamientos, ya casi llegaba a la entrada. Miró enfrente y sonrió por verlo nuevamente, se había convertido en uno de sus mejores amigos en el último año.

- ¡Shinso! ¡Me alegro de verte! - gritó feliz Midoriya, si no fuese por las grandes maletas iría a abrazarlo, aunque eso avergonzaría al de cabello índigo.

- ¿Necesitas ayuda? - dijo Shinso al ver lo cargado que estaba.

- Ah, no quisiera molestarte ¡Puedo hacerlo solo! - dijo Midoriya intentando alzar los brazos en muestra de fuerza, pero casi rodaba una maleta colina abajo. Logró detenerla a tiempo.

Shinso suspiró - Debes aprender a aceptar ayuda.

Midoriya tragó duro ya veía un sermón en camino como "No seas tonto" o "Aunque no sea cosas de héroes debes aceptar la ayuda" y también "Eres bueno trabajando en equipo, pero para otras cosas no", parece ser que pasar tanto tiempo con Aizawa le había afectado.

En vez de recibir un regaño, Shinso tomó una de las maletas de Midoriya y continuó caminando hacia la entrada. Midoriya suspiró de alivio y siguió a Shinso.

- ¿Solo una bolsa? - preguntó Midoriya al ver que Shinso solo llevaba una bolsa de equipaje.

- Solo es ropa, además junto a los muebles había dejado mi ropa anterior para no cargar tanto.

- No sabía que podíamos hacer eso...

- Ni yo, hasta que le pregunté al profesor Aizawa... Supongo que en las dos bolsas es tu ropa y en las maletas tus cosas de All Might.

Ante la expresión y risa nerviosa de Midoriya le hizo ver que efectivamente tenía razón.

En ese momento la UA se veía vacía, apenas comenzaban a llegar los demás alumnos con sus maletas, al ser de mañana suponían que la mayoría llegaría en la tarde, pues no había una hora en específica para que llegarán, solo que desde ese día todos ya deberían estar en sus dormitorios.

En la entrada estaban algunos profesores revisando a los alumnos confirmando que son ellos, a la vez que les decían en donde quedaban sus dormitorios.

- ¡Oh! ¡Pero miren a quienes tenemos aquí! ¡Aizawa tus polluelos acaban de llegar!

- No grites, estoy a tu lado - dijo Aizawa indiferente.

- ¡Buenos días! - dijeron los menores.

- Espero que en este año dejes de darme problemas... Los dos - dijo Aizawa.

- Lamento los problemas que he ocasionado profesor - dijo Midoriya cabizbajo.

- ¿Huh? ¿Yo también? - dijo Shinso confundido.

- Creo se refiere a la vez que peleaste con Kacchan, Shinso... - dijo Midoriya en un susurro.

- No es mi culpa que sea tan desagradable - dijo Shinso sin arrepentimiento, no le gustaba la actitud de Bakugo, aunque admitía que se había vuelto más maduro...

- Los dormitorios de tercero A están a la derecha, el último edificio pegado al muro, en la entrada está la lista de sus cuartos - dijo Aizawa.

- ¡Gracias profesor Aizawa! - dijo Midoriya feliz, estaba comenzando a emocionarse por saber quiénes serán sus compañeros de piso, sabía que todos los edificios eran iguales así que en ese aspecto no se emocionaba, pero si en saber que piso estaría. Por dos años consecutivos le había tocado en el mismo piso ¡Quería un cambio!

- Casi no hay alumnos ¿Por qué no los acompañas? - dijo Present Mic golpeándole la costilla con el codo.

- No soy la madre.

- Pero es como si lo fueras.

- Que sea su tutor no significa que sea la madre.

- Oh vamos, tú sabes que sí.

Midoriya y Shinso comenzaron a retirarse antes de que comenzaran a pelear. Ambos caminaron al que sería el último dormitorio en ese año. Al llegar Midoriya rápidamente divisó la lista pegada a un lado de la puerta.

- ¡Shinso! ¡Nos tocó en el cuarto piso! - dijo Midoriya feliz.

- Oh y nuestros cuartos están al lado - dijo Shinso sonriendo, pero después borró su sonrisa.

- ¿Que sucede?

- Bakugo Katsuki...

- Oh...

Los otros compañeros de piso eran Bakugo y Mineta, para mala suerte de Shinso, al lado de él estaba la habitación de Bakugo.

Sí, Shinso Hitoshi ahora pertenece al grupo de héroes en la clase A desde los últimos seis meses antes de que terminarán el primer año gracias a Aizawa. Si bien empezó un poco atrasado, pero gracias a sus compañeros y profesores pudo alcanzar a los demás, claramente se esforzó más que los otros. El año anterior se había vuelto cercano a Midoriya porque entre los dos se levantaban temprano antes de clases a entrenar.

Para Shinso era una mala broma que lo pusieran al lado del chico explosivos con quien tenía más choques.

Para Midoriya no era algo de preocuparse, estaría en el mismo piso que sus dos amigos... Aunque estos no se llevarán bien.

Ambos entraron, el lobby era exactamente igual a los demás, nada de sorprenderse. Ahora tenían que subir y acomodar sus cosas, sus muebles ya deberían estar ahí.

- ¡¿Qué?! ¡Voy a estar en el mismo piso que el nerd de mierda, la cara de drogado y el cabello de bolas! -gritó una voz muy reconocible para ambos.

- ¿A quién le dices cara de drogado? Reina explosiva – contraatacó Shinso en cuanto Bakugo entró. Ambos comenzaron a mirarse molestos.

Midoriya solo suspiró, ese iba a ser un largo año…