Los días pasaban rápido. Hoy por fin era mi fiesta de 15 años, desperté en mi mansión, ya que mis padres estaban aquí, pero después de la fiesta se irían, solo cumplirían por sus amigos. Me levanté, me felicitaron como siempre, desayunamos, fui a un Spa con mis amigas, hice que me quitaran todos los pelos del cuerpo, solo quería un regalo del padre y el lo sabía. Llegue a mi casa arreglada, me ayudaron a ponerme el vestido, odiaba que fuera tan tapada.

-Estas tan hermosa-me dijo mi madre con una sonrisa.

-Gracias-le dije con una sonrisa.

Salimos de la casa, nos subimos al coche, llegamos a la iglesia, mi lugar favorito desde que el padre Cullen llego. El padre nos dio la bienvenida y los invitados se fueron a sentar, entre tomada de mi padre, la misa fue hermosa, dios me excitaba oírlo. Termino y salimos, fui en el coche, llegamos al salón, donde todo estaba hermosamente decorado, me dieron la bienvenida entre aplausos.

-Bueno, ahora la quinceañera bailará su vals-dijo el anfitrión de la fiesta.

Mi padre me llevó a la pista, donde comenzamos a mecernos en la pista, las fotos no paraban. Baile con mis chambelanes, eran unos compañeros que solo por sus padres bailaron conmigo o por tocarme. Baile con muchas personas, cenamos y hubo un brindis.

-Quiero agradecer a todos los presentes, es un día muy especial para mi hija, muchas felicidades-dijo mi papa y levantó su copa.-Salud-dijo y todos tomamos de la copa.

Así fueron pasando muchas personas, me entregaron muchos regalos, el mejor fue el coche nuevecito que me regalaron mis padres. Tenia un baile sorpresa, así que con mis amigas nos fuimos a cambiar, era un vestido muy pegado, vaya que estábamos sexys. El anfitrión nos llamó mientras las luces se apagaban, nos acomodamos y la música comenzó, baile y todos se me quedaron viendo, pero lo mejor fue el padre. La fiesta continuó, fue hora de que la gente se fuera, la despedimos.

-Bueno hija, es hora de despedirnos, cuídate mucho-me dijo mamá con una sonrisa, gracias a dios no me dijeron nada de mi vestido.

-Nos veremos pronto-dijo mi padre mientras me abrazaba.

Se fueron con su chófer al aeropuerto, me fui en mi coche nuevo a la iglesia, esperaba mi regalo esta noche. Llegue y estaba todo a oscuras, pasé a dejar mi ropa, y me encontré con el cuarto lleno de velas y rosas.

-Oh dios mío-dije sorprendida, sentí como me abrazaban.

-Creo que es hora de darte tu regalo-dijo el padre besándome el cuello, gemí de emoción.-Sabes que pensé cuando te vi con ese vestido-dijo mientras bajaba el cierre de este, lo dejo caer, desabrochar su camisa, pase mis uñas por su pecho.-Eres una diosa.

-Y tu un dios completo-le dije con una sonrisa.

Comenzó a bajar sus besos por mi cuello, me quitó el brasier, toco una bubi mientras lamia la otra, me llevo a la cama, donde me acostó, le desabrochar el pantalón, lo bajo y se lo quito. Estaba más bueno, bajo su mano hasta que alcanzó mi calzón, lo fue bajando mientras besaba mis piernas, lo sacó y metió su lengua en mi vagina.

-Oh por dios-dije con un gemido.

Metió uno de sus dedos, por la calidad de dios, se sentía excelente, me besó, mientras metía otro dedo, toqué su pene, gimió, le quité el bóxer, su pene estaba bien erecto, comencé a masturbarlo, no saco sus dedos, llevábamos ritmo, sentía que pronto explotaríamos.

-Vamos más rápido-le dije y el me hizo caso.-Edward-le dije cuando alcancé el orgasmo.

-Bella-me dijo dejando su semen sobre mi, eso me encantó, me lamió y su semen, me besó.-¿Estas lista?

-Claro que sí, desde que te conocí-le dije con una sonrisa.

Se acomodó, comenzó a meter su pene en mi vagina, empujó y dolió un poco, espero y comencé a moverme, por dios se sentía excelente, me besó mientras aumentaba la velocidad, me estaba volviendo loca, era mucho mejor de lo que imaginé, lo besé, me tocó mis bubis.

-Vamos Bella, estoy cerca-me dijo mientras me besaba, toco mi clítoris, sentí como mis paredes se cerraban en su pene, grité y el descargo en mi, cayo encima de mi con la respiración entrecortada.

-Lo digo, el mejor regalo-le dije con una sonrisa, cuando pude hablar.

-Fue mejor de lo que jamás imagine-me dijo con una sonrisa, salió de mi, se acostó a mi lado, me acomode en la cama.-Buenas noches hermosa-me dijo mientras me abrazaba.

-Buenas noches.

Fui cerrando los ojos escuchando su corazón, dormí profundamente. Me levanté, Edward ya estaba despierto, lo besé, gracias a dios no fue un sueño.

-Buenos días-le dije con una sonrisa.

-Excelente día-me dijo con una sonrisa.

Comenzó a besarme, fue bajando su mano, toco mis bubis, metió su dedo en mi vagina.

-Dios, estás tan mojada-dijo mientras me besaba y metía otro dedo, toqué su pene.-Bella, me vuelves tan loco.

Comenzamos a tocarnos, gemíamos fuerte, me detuvo y metió su pene de una, gemimos, dios se sentía excelente, aumentó la velocidad, nos tocábamos por todo lado, sentía todo excelente, me besó y explotamos juntos.

-Creo que ahora sí, podemos ir a desayunar-me dijo con una sonrisa mientras salía de mi.

Lo besé y me fui al baño, donde abrí la regadera, me metí, el agua se sintió excelente. Salí al cuarto envuelta en la toalla, gracias a dios que Edward no estaba, me puse ropa interior sexy, por si quería coger de nuevo, me puse una blusa con un short. Fui a la cocina, donde las señoras ya estaban sirviendo, les sonreí, mientras me sentaba.

-Buenos días-dijo Edward con una sonrisa, sin duda mi favorita.

-Buenos días padre-le dije con una sonrisa, siempre que estemos con personas así le debo decir, cuando estemos solos sería Edward.

Desayunamos como siempre, con platicas de cualquier cosa. El día paso como cualquier otro, pero en la noche tuvimos sexo.