Las semanas pasaban volando, era lo mejor estar de novia de Edward, siempre me sorprendía con detalles, ya teníamos cita para ir con el papa, mañana tendría el festival navideño en la escuela, luego viajaría a Nueva York a la posada de la empresa de mis padres y luego viajaríamos al Vaticano. Regresaríamos para pasar noche buena y luego tendría un concurso especial de navidad, para refrendar mi premio, vería de nuevo a la odiosa de Tanya, que juraba vengarse y ganarme. Llegue a la iglesia, después de mucho ensayar, me metí a bañar, sentí como entraba alguien, supe que era Edward.
-Creo que alguien quiere algo-dije inocente, comenzamos a besarnos con intensidad.-Pero creo que yo también-dije mientras besaba su cuello.
-Menos palabras y más acción-dijo mientras me volteaba y arremetía contra mi, dios, valía la pena todo el esfuerzo.
Aumento la velocidad, me beso la nuca mientras explotábamos juntos, salió de mi y terminamos de bañarnos. Salimos y nos cambiamos, el fue a atender sus asuntos, pero en la noche nos dimos nuestras rondas de sexo. A la mañana siguiente; me levanté y tome una ducha, me extrañó no ver a Edward, llegue a la cocina, donde estaba sirviendo el desayuno.
-Buenos días guapo-dije y le di una nalgada.
-Hola hermosa-me dijo mientras volteaba.
Comenzó a besarme desesperado, me subió a la barra, donde abrí mis piernas, bajo enseguida su pantalón y bóxer, hizo a un lado mi tanga y metió su pene de una, sacando un gemido, me besó con intensidad, beso mi cuello y llegamos al orgasmo juntos. Salió de mi, me ayudó a bajar y desayunamos con una sonrisa. Me fui a la escuela, donde arreglamos un poco el lugar, Alice me ayudó a peinar y pintar, termino y me vi en el espejo.
-Creo que quedó excelente-dije con una sonrisa.
-Yo creo que te ves follable-me dijo al oído.-A tu padre volverías loco.
Fue hora de cambiarme, Alice me ayudó a ponerme el corsé, estoy segura que Edward se las ingeniará en la noche para quitármelo, me puse las mayas, la falda y el short, unos tacones de muerte.
-Dios, si fuera hombre, te tomaría aquí-me dijo Alice con una sonrisa.
-Ya tranquila-le dije con una sonrisa.
El festival comenzó, eran los malos, gracias a dios que cerraría, sino nadie los vería, por fin fue hora de salir, oí muchos chiflidos, comencé a bailar como sabia, vi todo mundo de pie, y a mi chico con una sonrisa. Salí emocionada, Alice me abrazo emocionada, pasó otros dos shows y fue hora del grupal, salimos con una sonrisa, lo hicimos excelente, bajamos emocionados.
-Bueno chicos, eso fue excelente, si lo hacemos así en el concurso, seguro ganaremos-dijo la maestra con una sonrisa.
-Gracias, seguro que ganaremos-le dije con una sonrisa.
Por fin pudimos salir, Edward me alcanzó enseguida, comenzó a abrazarme y besarme.
-Creo que la señora Claus me debe un regalo especial-dijo tocando mi nalga, por dios me volvía.
-Creo que te lo daré-dije tocando un poco su pene.-Pero creo que aquí no es apropiado-dije viendo que estábamos en la nada, pero alguien podía vernos.
Me llevo dentro de la escuela, por dios, eso me excito más, entramos en un salón, que importaba cual era, cerramos con seguro la puerta, le quité la camisa, mientras descubría como desabrochar el corsé, cuando lo logro, me llevo a la mesa, donde me subió enseguida.
-¿Puedo romper las mayas?-me dijo sensualmente en el oído.
-Pero solo eso, ya que no tendremos tiempo de mandar hacer otro traje igual-le dije con una sonrisa.
-Oh, te compraré todas las mayas que quieras-me dijo mientras rompía esas, eso hizo que me excitaba más, lamió mis pezones, dios lo necesitaba ya.
-Vamos apúrate-le dije desesperada, mientras desabrochaba su pantalón y lo bajaba junto a sus bóxer.
Me quito el short, por dios, esto era tan caliente, hizo a un lado mi tanga y metió su pene hasta el fondo, gemí fuertemente, me recostó en la mesa, mientras salía y entraba de mi, me besó y explotamos juntos.
-Señora Claus, dígale a su marido que ni quiero otro regalo-me dijo mientras saliste de mi.
-¿Esta seguro señor Cullen?-le dije seductoramente.
-Bueno, otro no estaría tan mal-dijo mientras me ayudaba a bajar de la mesa, ponía mis manos contra el pizarrón, manoseo mis bubis, me besó y penetró al mismo tiempo.
-Creo que-dije con poco aire y un gemido, comenzó a moverse mas rápido, me besó, toco mi clítoris.-Edward-grite mientras tenía mi orgasmo, luego el me siguió.-Dios, como te quiero-le dije con una sonrisa, me beso mientras salía de mi, se puso su ropa, creo que ocuparía mi ropa.
-No recogí mi ropa-dije preocupada, solo pensé en sexo, saqué mi celular y vi un mensaje de Alice.
Deje tu ropa afuera del salón, de nada, diviértete mucho. Te quiere Alice ;).
Salí del salón, y ahí estaba mi ropa, entre y me cambié, mis mayas no había manera de recuperarlas.
-En serio me debes unas mallas-le dije con una sonrisa enseñándolas todas rotas, el solo sonrió y me besó.
-Da gracias a dios, que tu tanga sobrevivió-me dijo con una sonrisa traviesa.
Salimos del salón, y de la escuela, gracias s dios ya no había nadie, no quería responder nada. Llegamos a la iglesia, donde seguimos con el sexo. Nos levantamos temprano, tuvimos sexo, nos bañamos, desayunamos y nos fuimos al aeropuerto, había demasiada gente, subimos al avión y me quedé dormida.
-Bella hermosa-me dijeron al oído, tenía ganas de golpearlo.-Es hora de despertar, ya vamos a aterrizar-me dijo mientras abriste los ojos y efectivamente estábamos en la pista.
-Gracias-le dije con un bostezo, el se río.-Eso te pasa por no dejarme dormir.
-Para que te haces, te encanta nuestra actividad nocturna-me dijo sugestivamente.
-Ya se, pero también necesito dormir-le dije con una sonrisa.-Y eras un enfermo sexual.
Por fin aterrizó, bajamos del avión y el chófer nos esperaba, nos subimos a la limusina, y nos dejó en el hotel, ni se porque mis padres no me dejaban en la casa que teníamos aquí. Saque mi ropa y prendí la tina, sentí como me abrazaba mi novio.
-Nunca lo hemos hecho en una tina-me dijo seductoramente en el oído.
Lo besé, termino de llenarse la tina, nos divertimos y metimos en la Tina, gracias a dios era grande, comenzamos a besarnos, metió dos dedos en mi vagina, gemí fuertemente, sentí como metía su pene, gemí fuertemente, aruñe su espalda, nos movimos sincronizadamente, el agua lo hacía mejor, aumente la velocidad mientras el tocaba mis bubis.
-Vamos Edward, lleguemos juntos-le dije mientras lo besaba, lo aruñe, llegamos juntos al orgasmo.-Me encantas.
-Dios, fue mejor de lo que pensé-me dijo con una sonrisa, me tomo y me puso con la espalda en la tina.-Ahora me toca mandar.
-Rápido, por que tengo cita en la estética y si llego tarde pierdo la cita-le dije con una sonrisa.
-No te preocupes-me dijo mientras introducía su pene.
Gemimos con emoción, me besaba el cuello, se tomaba del alrededor de la Tina, aumento la velocidad, lo besé y explotamos con un grito. Terminamos de bañarnos, me cambié con ropa cómoda, salí y tomé un taxi, llegue a la estética donde enseguida comenzaron a arreglarme el cabello y la cara. Cuando quede lista, me fui al hotel, donde comimos un poco, ya era tarde, pero no podíamos ni tener sexo antes de todo, regresamos a la habitación, donde vimos un poco de televisión.
-Creo que es hora de cambiarnos-le dije viendo el reloj.
Salimos de la cama, tome mi vestido del closet, me lo puse y Edward me ayudó con el cierre.
-Creo que si no tuviéramos que irnos, te tomaría aquí y en este instante-me dijo con una mirada seductora.
-Mis padres nos matarían si llegamos tarde-le dije con una sonrisa.-Pero créeme que te recompensaré-le dije tocando su pene por encima del traje.
-Bella, no ayudas-me dijo y se volteó enseguida.
Por fin se calmó, y salimos del hotel, el chófer nos esperaba, llegamos al salón de la fiesta, había mucha gente, nos sentamos con Alice y mis padres, gracias a dios que a mi madre le había gustado mi imagen.
-Muchas gracias Alice-le dije con una sonrisa, ella supo de que hablaba.
-De nada-me dijo Alice con una sonrisa.
La fiesta comenzó como siempre, mi padre dando su discurso y deseando una feliz navidad y un próspero año nuevo, la cena fue servida y después la pista fue abierta por mis padres. La música romántica comenzó, Edward me miró con una sonrisa que sabía que no le podía negar nada.
-Estas loco, no me gusta bailar si-me dije segura, no me coordinaba bien con los bailes lentos y menos en pareja.
-Vamos, yo te guio-me dijo y me tomo la mano y me llevaba a la pista.
-Si e dejo en vergüenza no me digas nada-le dije sonrojada.
Llegamos a la pista y comenzamos a movernos al compás de la música, era un buen guía, me sentí muy agusto. Bailamos varias piezas, descansamos unos minutos, dieron muchos regalos a los trabajadores, me impresionó que mis padres rifaron un carro del año. Bailamos hasta entrada la madrugada y nos despedimos de mis padres, el chófer no esperaba.
-Creo que alguien me debe algo y lo cobrare-me dijo Edward con una sonrisa y un beso apasionado.
-Y creo que no es el momento ni el lugar-le dije deteniendo sus manos que comenzaban a acariciar mis piernas.
-Esta bien, pero creo que no dormirás, ya lo podrás hacer mañana en el avión, es un viaje muy llego-me dijo sentándose lejos de mi.
Llegamos al hotel, donde subimos a la habitación, comenzamos a besarnos desesperadamente, en cuanto cerramos la puerta, vaya que estaba desesperado, comenzó a bajar el cierre del vestido y me lo quitó, le quité la chaqueta del traje, al igual que la corbata.
-¿Por qué traes tanta ropa?-le dije desesperada mientras le quitaba la corbata.
-Por que como dijiste tus padres me matarían si no voy de traje completo-dijo mientras me quitaba el brasier.
Puso mis manos atrás de la espalda, y comenzó a amarrarlas con la corbata, me llevo a la cama, donde lamió mis pezones, quería arañarlo, pero no podía, bajo mi tanga, metió su lengua, gemí fuertemente, me estaba volviendo loca, metió un dedo y lamia, pronto llegué al orgasmo, el sonrió.
-Me encanta tu sabor-me dijo mientras me besaba y metía su pene.-Eres tan estrecha.
-Suéltame-le dije desesperada, quería hacerle muchas cosas.
El me ignoro, mientras comenzaba a aumentar la velocidad, lamia mis pezones, me besaba, llegamos a un orgasmo muy fuerte. Por fin me soltó las manos, mientras comenzaba a besarme de nuevo, no se como aguantaríamos tantas horas hasta el Vaticano. Levanto mis piernas, las puso en sus hombros, me besó y penetró, por dios, lo sentía muy adentro, salía y entraba, me besó mientras llegábamos al orgasmo.
-Te amo-le dije con una sonrisa.
-Te amo-me dijo que con un beso, mientras salía de mi.
Nos acostamos y quedamos dormidos, estaba cansada. Nos levantamos, tuvimos sexo en la ducha y fuimos a desayunar con Alice, nos llevo al hotel ya que nos llevaría al aeropuerto.
-Les daré tiempo mientras voy a comer un pedazo de pastel y un cate, pero tienen solo 15 minutos, sino me iré y los dejaré aquí-dijo muy seria.
-Es más que suficiente-le dije con una sonrisa.
Subimos a la habitación, comenzamos a besarnos, llegamos a la habitación y el cierre del vestido ya estaba abajo, me lo quitó rápidamente, me puso las manos contra la pared, enseguida metió su pene, me quitó el brasier, tocaba mis bubis, sentí mis paredes contraerse y luego el tuvo su orgasmo. Me llevo a la cama, donde me puso en cuatro y enseguida metió su pene.
-Oh Edward-dije con emoción, el aumento la velocidad, me beso y explotamos en un gran orgasmo.-Dios, te extrañaré en las siguientes horas.
-Me volveré loco-dijo mientras salía de mi.
Nos acomodamos la ropa y bajamos con las maletas, alcanzamos a Alice, nos llevó al aeropuerto, donde esperamos para que el avión saliera, por fin subimos y encontramos el lugar que nos tocaba, vimos películas, comimos y dormimos. Para cuando llegamos a Roma, estaba nerviosa, rentamos un coche, ya que teníamos suficiente tiempo para llegar con el papa.
-Estoy tan nerviosa-le dije.
-Tranquila, pase lo que pase, jamás me alejare de ti, mis sentimientos son más fuertes que otra cosa y soy capaz de dejar de ser padre para ser tuyo para siempre-me dijo muy seguro eso me tranquilizo un poco.
-Te amo-le dije segura.
Después de una hora, por fin entramos al Vaticano, Edward se puso su sotana, nos dejaron entrar con el papá, su mirada me puso nerviosa, estaba segura que Edward no me abandonaría, pero uno nunca sabe.
-Buenas tardes-dijo el papa con una sonrisa.-¿En que puedo ayudarlos?
-Buenas tardes, soy el padre Edward Cullen y me he enamorado de Isabella, ella me corresponde y queremos su bendición para seguir nuestra relación-dijo Edward con una sonrisa muy seguro, mientras me abrazaba.
-Señorita Isabella, ¿usted esta segura de sus sentimientos?
-Claro señor, amo al padre Edward-dije muy segura y le di un beso a mi novio.
-Ahora, antes de todo, quiero que me cuenten su historia-dijo el papá viéndonos con una sonrisa que no supe descifrar, eso me puso nerviosa.
Edward comenzó a explicar cómo nos conocimos, y un poco como fue que todo comenzó, como se le insinuaba y como nos declaramos, hasta todo lo que ha pasado entre nosotros.
-Bueno, antes de que les dé mi completa bendición, tiene que hacer dos pruebas antes de loco-dijo con una sonrisa.
-Díganos, estoy segura que podemos con eso-le dije muy segura.
-Como comenzaron por el mayor pecado, pasarán los siguientes tres días sin sexo y luego lo harán frente a dios, pero aquí en la capilla y tendré que observar, solo entonces tendrá mi bendición-dijo muy seguro, bueno no era tan difícil, pero nunca me habían visto desnuda aparte de Edward y menos teniendo sexo.
-No hay ningún problema-dijo Edward muy seguro.
-Y dormirán separados, para asegurarme que no hagan trampa.
Así fue como nos llevó a cada uno a su habitación, era grande y espaciosa, gracias a dios que tenía su propio baño.
