Las semanas pasaban rápidamente; había regresado a la escuela, me estaba volviendo loca, tenía las hormonas un poco locas, la escuela se me hacía muy larga. Hoy viajaríamos a Nueva York ya que mañana era el cumpleaños de mi mamá y como cada año habría una gran fiesta. Estaba ensayando, quería sexo con urgencia, salí y no me cambié, llegué a la iglesia, fui a la oficina de Edward, dejo las cosas y comencé a besarlo, le quité la camisa.

-Creo que estás desesperada-me dijo mientras me quitaba la camisa.

-Tengo las hormonas locas-le dije mientras desabrochaba su pantalón y bajaba su bóxer, el me quitaba el pantalón, lamió mis pezones e introducía su pene erecto.-Oh rápido-le dije en su oído, me subió al escritorio, aumento la velocidad.

-Eres tan caliente-me dijo mientras me besaba el cuello, tuvimos el orgasmo juntos.-Bueno, eso es bueno para aguantar el viaje.

-Creo que es mejor darnos un balo, ya que estaba tan desesperada que no me bañe en la escuela-dije con una sonrisa.

Fuimos a su cuarto ya que era el más cercano y no quería que nos cacharan, entramos y enseguida me puso contra la pared y embistió contra mi, estaba caliente, manoseo mis bubis, pronto llegamos al orgasmo. Nos bañamos y fuimos a la habitación, donde comencé a besarlo desesperada, me llevo a la cama, donde me recostó en la orilla y penetró.

-Edward-dije mientras sentía demasiadas cosas con su pene adentro, el salía y entraba más rápido, sentí como mis paredes se contrajeron.-Edward.

-Bella-grito cuando me siguió con su orgasmo.

Salió de mi y fue hora de cambiarnos, sino perderíamos el avión, me puse un vestido con mayas, pedimos el taxi y llegamos al aeropuerto subimos al avión, fue un viaje corto, pero se me hizo eterno, ya quería llegar y hacer el amor con Edward. Por fin aterrizamos, bajamos y tomamos las maletas, Alice nos esperaba con una sonrisa.

-Chicos bienvenidos de nievo-dijo Alice y nos abrazó.

-Hola Alice-dije con una sonrisa.

Nos llevó a su auto, nos dejó en el apartamento, nos despedimos, subimos al piso, entramos y dejamos las maletas, me puso contra la pared de espaldas, sentí que rompía las mayas y tanga de paso, metió dos dedos y luego su pene, dios, lo sentí muy adentro, me quitó el vestido, chupo mi cuello.

-Edward-grite mientras tenía mi orgasmo, el siguió moviéndose, hasta que tuvimos un orgasmo juntos.-Eso fue fabuloso, y ahora me debes una tanga.

-Te compraré toda la ropa sexy que quieras-me dijo con una sonrisa.-Ahora vamos que necesito más.

-Créeme que yo también-le dije y lo arrastre a la habitación.

Hubo mucho sexo esa noche. A la mañana siguiente; me levanté con muchas ganas de vomitar, así que corrí al baño, dios, fue horrible, al querer levantarme me maree peor, así que me senté con la cabeza entre las piernas.

-Bella, ¿qué es lo que pasa?-me dijo Edward preocupado.

-No se, pero seguro algo me cayo mal ayer-le dije con una sonrisa.

Me ayudo a levantarme y me llevo a la cama, le prometí quedarme ahí, mientras hacía el desayuno. Por fin entro con una bandeja de comida, traía sopa y fruta, estoy segura que me caería muy bien, comí con ganas, comencé s besarlo, dios lo extrañaba, me puso contra la cama y embistió contra mi, dios, era lo mejor, aumento la velocidad, lamió mis pezones, toco mi clítoris.

-Edward-grite cuando llegamos juntos al orgasmo.

-Dios, me encanta tus hormonas-dijo Edward mientras salía de mi.

Dios, hicimos varias veces el amor, hasta en la ducha. Salí y comencé a arreglar mi cabello, me maquille y me puse el vestido de cóctel, así comenzaba el festejo de mi madre. Salí y Edward ya se había cambiado, el taxi ya nos esperaba. Llegamos al salón, donde Edward se impresionó con la decoración, ya estaba impuesta a la excentricidad de mi madre.

-Mama, muchas felicidades-le dije con un abrazo una vez que la vi y le entregue su obsequio.

-Renee, muchas felicidades-le dijo Edward con una sonrisa y le entrego su regalo, mamá lo abrazo.

-Muchas gracias chicos-dijo mamá con una sonrisa.-Coman todo lo que quieran-dijo señalando la gran mesa de comida.

Nos acercamos a la mesa, servimos un poco de todo, dios tenía mucha hambre, gracias a dios, lo que sea que me había hecho vomitar, no tenia su efecto en mi apetito. Mis padres abrieron la pista y luego fue nuestro turno de bailar con ellos, mi padre sabía como bailar, gracias a dios, no me dejaba en ridículo como otros con los que he bailado. La fusta continuó como siempre, cenamos entre risas, mamá abrió los regalos y fue hora de irnos, subimos en el coche de mis padres, ya que decidieron dejarnos.

-Bueno chicos, los esperamos mañana para comer-dijo mamá con una sonrisa, siempre queriendo pasar tiempo conmigo.

-Claro mal-le dije con una sonrisa, no servía de nada negarme.

Llegamos y nos despedimos, subimos en el elevador, llegamos y como siempre me atacó al cerrar la puerta, bajo el cierre del vestido, dios, sentí un escalofrío en la espalda, me lo quitó, le desabroche la camisa y la avente lejos, me tumbo al suelo, me quitó el brasier, desabroche su pantalón y bajamos junto a su bóxer, bajo mi tanga, se acomodó y embistió, gemimos fuertemente.

-Oh Edward-dije mientras aumentaba la velocidad y me besaba el cuello, era algo nuevo y espeluznante.-Edward-grite al sentir nuestro orgasmo, sentí como se me cerraban los ojos.

-Buenas noches hermosa-me dijo mientras salía de mi.

Me levanté de nuevo con ganas de vomitar, no se ni como llegue al baño, devolví todo lo que tenía en el estómago, dios, que me pasaba, pero estoy segura que no era nada malo o grave.