Tres días había pasado, en el hospital, mi bebé estaba excelente, había llorado un poco, ya me sentía mejor, el dolor aminoraba. Desperté con hambre, mamá me miró con una sonrisa.
-Mama, ¿me traerías una hamburguesa con doble queso? -le dije con una sonrisa.
-Claro-dijo con una sonrisa y salió.
Entro la enfermera Carmen, la más amable que encontré aquí, me encantaba platicar con ella, aseguraba que pronto saldría. Mamá regreso con mi hamburguesa, estuvo deliciosa, el doctor entró, me reviso y tendría mi alta en la tarde, pedí ropa. Por fin llegó la hora de salir, tomé una ducha, me hicieron salir en silla de ruedas, cosas de hospital, subí al coche.
-Vamos a casa-dije con una sonrisa.
Pronto llegamos a casa, en dos días regresaría a casa, para ir a la escuela, no sabía dónde pararía, a la iglesia jamás regresaría ni por la feria, llegamos a casa y todo estaría listo. Hoy regresaría a casa, estaba nerviosa, pero mi casa ya estaría lista para mi llegada, la usaría para mi sola.
-Cualquier cosa, nos llamas-dijo mamá mientras me abrazaba. -En unos días, estarás con nosotros-dijo, era verdad, tendría exámenes y luego vacaciones, esperaba que hubiera reparos, ya que no había ido.
-Sabes que te queremos-dijo papá con una sonrisa.
Subí al avión, esperaba que Alice no se olvidara de mí, me quede dormida en cuanto el avión despego. Desperté cuando estábamos por aterrizar, bajé y tomé mi maleta, Alice me esperaba, nos abrazamos enseguida, la había extrañado, ella no tenía pretexto para faltar.
-Me da tanto gusto que estén bien-dijo Alice mientras me ayudaba con las maletas, llegamos a su coche, subimos. -Creo que a tu casa ¿verdad?
-Ya sabes que si-dije con una sonrisa.
Llegamos a casa, donde ya me esperaban, me ayudaron con la maleta, llegué a mi cuarto, donde me acosté. Me levanté temprano, estaba nerviosa por lo que pasaría en la escuela, desayune, y llego Alice por mí, rápido llegamos, muchos me miraban, pero no importaba, no sabían la verdadera razón por la que no había venido. Las clases pasaban volando, gracias a dios había repaso para los exámenes finales, llegué al comedor, elegí comida y me senté.
-Bella, que bueno que ya estás bien-dijo Ángela con una sonrisa.
-Gracias-le dije con una sonrisa.
Platicamos de muchas cosas, fue hora de química, Alice me ayudó con muchas cosas, fue hora de baile, extrañaba mucho bailar, esperaba que una vez que tuviera a mi pequeño, pudiera regresar.
-Bueno Bella, debes de saber que algo debes de hacer para tu calificación, así que quiero un reporte de por qué la danza es importante y tal vez que montes una coreografía-dijo la maestra con una sonrisa.
-Claro maestra-le dije con una sonrisa, era algo fácil.
Me puso un grupo para el baile, la clase pasó rápidamente, no eran los peores, pero eran buenos, gracias a dios. Llegue a mi casa, me sentía tan sola, no debía estar triste, tenía a mi bebé y eso era lo importante y por qué luchar.
Los días pasaban rápidamente; mis alumnos iban muy bien, la coreografía se presentaría mañana, en los exámenes me iba bien, el dolor aminoraba. Hoy era un día especial, tenía mi cita con el doctor y tal vez por fin sabría que sería mi pequeño, Alice me acompañaría, quería saber el sexo. Salimos y llegamos al hospital, estaba nerviosa, era la primera vez que venía sin Edward y lo extrañaba, sabía que había regresado al pueblo por los chismes.
-Dios, esto es emocionante-dijo Alice mientras esperábamos.
-Lo sé-le dije tocando mi pansa, que estaba más grande, sentí la patada de mi bebé, eso lo hacía tan real.
-Señorita Swam, es su turno-dijo la secretaria con una sonrisa, me pare y pasamos, tomo mi peso y la presión y todo lo necesario, pasamos con el doctor.
-Bueno Isabella, todo está bien, gracias a dios, parece que nada les ha afectado con la enfermedad que tuviste-dijo el doctor con una sonrisa, que bueno que no preguntaba por mi compañía. -Bueno, pasemos a la ecografía y ver si podemos saber el sexo.
Pasamos a la otra habitación, temblaba, me puse una bata, ideas del doctor, reviso un poco mi vagina, dios, nadie había tocado ahí más que Edward, se me salió una lagrima, Alice me miró triste. Me dejo y no pregunto nada, puso gel en mi barriga, y piso el aparato, enseguida se escuchó el corazón de mi bebe, se oía hermoso.
-Bueno, estoy en perfectas condiciones para sus 5 meses y medio-dijo el doctor viendo unas cosas con una sonrisa. - ¿Quieren saber el sexo?
-Claro-dije con una sonrisa, el novio unas cosas y me miro con una sonrisa.
-Tendrás un hermoso varón-dijo el doctor.
-Si-grito Alice con alegría, pensé que quería una niña, pero con ella nunca se sabe, sentí mis lágrimas.
Pasamos a su consultorio, luego que me puse mi ropa, me dio algunas indicaciones, me dio cita para el siguiente mes, cada vez quedaba menos para tenerlo en mis brazos. Salimos con una sonrisa, fuimos a cenar al restaurant de comida italiana, un antojo mío, llamé a mis padres que se alegraron de las noticias, que cualquier cosa los llamara.
-Debemos comenzar a comprar cosas para el pequeño-dijo Alice con una sonrisa, estoy segura de que se traería medio centro comercial. -En nuestras vacaciones compraremos las cosas.
-Esa bien, pero tengo que ver todo-le dije con una sonrisa.
Las risas no faltaban, me llevo a casa con una sonrisa, dios, tenía muchas emociones, así que enseguida me quedé dormida.
