Al llegar a la cabaña, Mabel me sentó en la mesa de la cocina, haciéndome esperar mientras que buscaba el botiquín y poniéndome lo en las partes que tenía algunas cortadas y unos pequeños moretones que sabía que no me curaría pero si decía algo de seguro me callaría con esa mirada de reproche.

— Entonces que trabajo tienes. — Decía Mabel mientras limpiaba la herida que tenía arriba de mi ceja derecha.

— Bueno... Soy bar tender en un salón de baile. Por qué dije eso, mejor hubiera dicho que era boxeador. {Aunch} —Ten más cuidado, Mabel.

— No me culpes, si tú tienes la culpa por llegar así. — Miraba su rostro que volvía a ponerse triste. dios, como odio cuando ella está así. Me pregunto si será buena idea, si quiere salir a ese lugar que escuche en el trolebús... como se llamaba.

— Dipper.

— Que, lo siento Mabel no estaba escuchando.

— Te dije como te hiciste esto. — Me miraba a los ojos de forma amenazadora y yo solo me quede quieto y empecé a pensar.

— Fue cuando estaba bajando... Unas cajas de licor, la caja era demasiado pesada termine cayéndome y rompiendo algunos vasos de vidrio que llevaba.

— Debes de tener más cuidado, Dip. Recuerda que estamos juntos en esto.

Lo bueno que los oficiales me golpearon más fuerte en el cuerpo que en el rostro, o sino Mabel nunca me dejaría salir otra vez, no sí que ella me acompañe.

— Hey, Dip. Vas a trabajar hoy.

— No lose, ya que el trabajo es de medio tiempo pero me puede llamar a cualquier hora para tomar el turno de quién falto.

— Entonces no te puedo pedir que salgamos una noche a divertirnos.

— Hey a donde, bueno escuche en el radio que muchos lugares han cambiado. Y han puesto salones de baile me gustaría ir a uno.

— Si pero sería mejor que vallamos después de que se me baje esto. —Señalaba algunas cortada y un moretón, me levantaba y me dirigía a mi cuarto.

— Dipper, espera. — Me daba la vuelta y viendo a Mabel. Se acercaba y me pegaba una bandita el mi mejilla derecha.

— Me voy a la cama. — Sin decir nada más me dirigía a donde estaba mi nuevo cuarto, al entrar a la habitación encontré a Stan sentado en mi cama mientras fumaba un cigarro que estaba a punto de terminarse. Cierro la puerta y empiezo hablar bajo — Stan pasa algo malo.

— No, solo quería ver te qué tan mal estabas y preguntarte cómo te hiciste eso, y quiero saber quiénes fueron en realidad.

— No se simplemente solo me golpearon sin que pudiera ver su rostro. otra mentira, espera Stan lo sabía. — Ya sabías que me iba a pasar. — Hablaba algo incómodo y esperando que digiera que no.

— Si, sabía que daría una paliza. — hablaba inseguro de saber las respuesta.

— Si, digamos que, Preston. No solo a ti te quería poner a prueba.

— Hey, tío Stan. Que le paso a Wendy cuando nos fuimos.

— Ella está bien, mejor descasa un poco. Te ves peor que yo en una de mis resacas.

— Si está bien nos vemos después.

Después de que dije eso, Stan cerraba la puerta de mi cuarto. Caminaba a mi cama solo me quitaba los zapatos que ya me molestaba y dándole un masaje a mis pies. Ahora que lo pienso me pregunto quién más estaba metido de esto. El rudo Dan ya sabía que pasaría y mi tío. Pero Gideon sabía de eso.

Me dejo caer en mi cama para poder dormir en paz, ya después podré pensar en que tengo que hacer.

Abro mis ojos y veo la luz color naranja que pasa por mi ventana. Ya es demasiado tarde me levanto de la cama y empiezo a ponerme los zapatos junto con el saco que deje en la silla.

Salgo de mi cuarto y empiezo a caminar a la cocina donde veo una luz, al llegar a la cocina veo como Mabel y Stan estaba preparando la comida.

— Hola Stan, Mabel. — Me saludaba Mabel saliendo de la cocina mientras entraba a la cocina y dándome un abrazo Mabel.

— ya era hora

Me decía Mabel con una cara molesta haciendo un puchero como si fuera aun una niña pequeña, al pensar el verano que estuvimos aquí cuando fuimos pequeños me hacía sentir tan vivo y feliz. Solo me siento en la mesa viendo que todo estaba preparado y Stan me sirve lo que tiene en el sartén.

— Hey Dipper por que estas muy sonriente hoy. — Me habla de momento Mabel haciendo que me diera cuenta que tenía una sonrisa de seguro desde que pensé eso.

— No es nada, solo me siento mejor ahora. — Solo digo eso y empiezo a comer.

Me quedo sentado mientras sigo escuchando la plática de Mabel y Stan, de un salón que le gustaría ir. Como es obvio están le dice que no la dejara salir. No si no sale con migo para que la cuide.

Ella se quedaba sin decir nada más que decir y termina lo poco que aún tenía en su plato. Y se iba a la sala a jugar con pato. Cuando ya era hora de dormir Mabel subió a su habitación mientras que yo y Stan caminábamos a donde era mi cuarto. Al llegar a la habitación Stan cerró la puerta sin hacer ningún ruido y empezó a hablar con un tono serio.

— Cuando te fuiste a dormir los noroeste hablaron a la cabaña. Me contaron todo lo que paso. — Hablaba Stan mientras se apoyaba en la puerta.

— Y bien? te llamaron para que hiciéramos otro trabajo.

— No, al menos no hasta mañana. Mientras descansa, nunca es bueno que nuestros trabajadores tengan alguna marca.

Después de eso Stan abría la puerta y salía de mi cuarto. Solo me quede en mi cuarto pensando en que podía hacer hasta que volviera sentir sueño, de momento recordé que cuando movía mis cosas a mi nuevo cuarto también baje algo que me gustaba. Me dirigía al armario y sacando el estuche de mi guitarra. Empezaba a afinarla, solo practicaba las escala una y otra vez hasta que empecé a sentirme cansado, ponía mi guitarra apoyándose entre la pared y la cabecera de mi cama.

Después de cambiarme de ropa e ir por un bocadillo de las 2 de la mañana de fui a dormí más tranquilo.

Cuando empezó a amanecer me desperté de buen humor, que se me quito de momento por sentir los moretones en mi cuerpo. Di un respiro profundo poniendo me de pie y preparándome para comer.

Abro un pequeño armario y sacando una camisa blanca simple. Y poniéndome un pantalón de color café oscuro. Salía con una sonrisa y viendo que las heridas que tenía apenas se notaba. Creo que el alcohol que me puso Mabel era mágico salgo rápido de mi habitación, ya que llego un aroma de pan francés. Seguro está cocinando Stan

Al entrar a la cocina me llevo una sorpresa, ya que sentado en la mesa estaba el rudo Dan vestido con ropa de leñador pero utilizando unos botines de lugar de botas, pero apenas se notaba que eran para ropa formal

— Miran, aquí está el niño. — Hablaba Dan sonriendo.

— Hola, Dan. — Saludo con una sonrisa y sentándome enfrente de él.

Después de eso me quede sentado sin decir nada, mientras que Dan y Stan hablaba de una historia en un bar que termino en una pelea. Hablaba que Stan estaba bebiendo junto con Dan e hizo enojar aun conductor de camión, lo que empezó como un empujón después se convirtió en una pelea en que el camionero arrojara a Stan fuera del bar. Pero regreso paran seguir la pelea dándole un gancho derecho en su mandíbula, haciendo que terminara el segundo round en un solo golpe. Después de noqueando, termino de topar su cerveza, pagándole lo que debía y saliendo riéndose con Dan.

Cuando terminaba su anécdota Mabel llego a la cocina viendo a Dan y saludándole con un gesto de sorpresa.

— Hola, Dan. que haces…

— Solo vine a ver a mi amigo, pero vamos toma asiento. Stan a terminado de cocinar el desayuno.

Mabel solo tomo asiento a mi lado dejando el asiento de enfrente de la estufa vacío para Stan. Le servía una copa de fruta junto con un omelet

— Y bueno… desde… cuando se llevaron muy bien. — Hablaba Mabel alargando algunas vocales asiendo se notar algo incomoda.

— Fueron en un invierno después del año que estuvieron aquí. — Dan hablaba con una felicidad, — O no es cierto — Le daba un golpe al brazo de Stan, haciendo que se frotara donde lo golpeo. Parecía como un gesto entre hermanos… es extraño, porque nadie ha mencionado a Ford, excepto Preston.

Seguía Dan y Stan hablando de su aventura algunas de bares otras de sus trabajos falsos. Decía Stan que tenía a nuevo integrante en el gimnasio que no sabía esquivar los golpes. de seguro es historia seria cuando el entrenaba. Dan hablaba de algunas historia cuando el rea realmente un leñador.

— Hey Dan cuando Wendy saldrá de la correccional de Salem. — Decía Mabel como si fuera algo normal.

— Ella saldrá, pasado mañana. —Contestaba Dan a Mabel.

— Es genial, ya quería verla desde hace mucho tiempo.

— Cuando la recoja le diré que venga a verlos. — Después de eso Mabel siguió comiendo mientras que Stan y Dan hablaba de sus vidas, o supuestas vidas mientas que yo me quedaba callado sin saber que podía decir.

Después de comer Dan se despidió y dijo que lo vería más tarde, cuando se fue. Mabel me llevo a la sala y limpiándome de nuevo las heridas, que ya estaba casi curadas. Excepto los moretones que tenía en el cuerpo. Mientras me curaba solo un pensamiento pasaba por mi cabeza que como había pasado el tiempo para que Wendy saliera, y preguntándome si siguiera siento la misma chica que conozco.

— Dipper

— Lo siento, ya terminaste.

— Si, pero también quería preguntarte que si querías ir al salón que escuche. De todos modos ya casi estas curado y podríamos salir con Wendy. si no te llaman de tu trabajo.

— Mab… — Con solo decir apenas su nombre ella empezó a verme con un rostro de súplica. Tal vez no sea una mala idea. — Creo que es buena idea. —Me sobaba la nuca involuntariamente y me detuve cuando vi que Mabel salía de la cocina con una sonrisa y brincando de alegría. Espero que no me llamen para nada los noroestes.

Cuando Mabel le dijo a Stan que saldría a un salón de baile cuando Wendy llegara. Claro Stan intento decir que no saldría sin mí, pero ella simplemente me jalo de la camisa blanca que tenía y llevándome con Stan, acercando mi cara a Stan y señalando que no tenía ya casi ninguna herida ni costra.

— Está bien pequeña. Solo no regresen tan tarde, — Me sorprendió de momento que se rindiera tan fácil, ya que sabía que podía engañarla o negociar que saliera otro día diferente. al final cavo nunca se le quito lo estafador.

Salía Mabel buscando a pato en su cuarto y después poniendo el radio que tenía a un ruido muy alto. Pero Stan no decía nada, simplemente le dijo que cerrara la puerta de su cuarto. Cuando escucho el ruido de la puerta simplemente me toco el hombro señalando mi cuarto. Camine sin decir nada más hasta que llego a mi cuarto dejando la puerta casi abierta.

— Que pasa tío. —Habla con curiosidad, ya que quería saber la razón.

— Tengo que preguntarte algo niño, tu hermana que fue lo que te echo.

— No sé, simplemente llegó con un pequeño botiquín y me decía algo que decía que era alcohol.

— Olía como alcohol y madera. — Decía están interesado y marcando los ultimo.

— Sí, que era realmente.

— Solo un experimento de mi hermano lo utilizábamos para sanar heridas.

— Tío, que pasó con Ford. — Hablaba a Stan con incomodidad y viendo que se sorprendía por la pregunta. — Sé que pasó algo malo pero no-

— Lo se Dipper. — Dejaba de hablar de momento y pensando por un momento. — Escucha, mi hermano traicionó a la familia. No se bien que le pasó solo se que intentó matar a alguien.

— Todo comenzó un año después que estuvieron aquí, al saber que ustedes dos no llegaría a Gravity Falls, así que tuvimos más tiempo libre. Solo pasábamos el tiempo en la cabaña esperando que pasara algo; un encargo o simplemente una idea que hacer ese día.

Pero al final nos mantuvimos en una rutina, practicaba Box mientras que el solo leía sus libros, ocasional mente salíamos a pesca o a un bar. Era aburrido, lose pero me gusta que no tuviera que temer a nada. Eso cambio en una noche de verano, hacia tanto calor que solo andaba por la cabaña con mi pantalón. Empezaba a caminar a la cocina por una cerveza, cuando regresaba a mi cuarto escuche que alguien tocaba la puerta. Yo solo veía como mi hermano corría en la cabaña sin decir me nada, solo agarraba todo lo que era suyo algunas armas modificadas, unos guantes que utilizábamos para trabajar y unos planos que decía que serviría para la familia para el futuro. Cuando le agarre por los hombros y le sacudí para que me dijera algo, el solo me respondió diciéndome (si llega alguien, dile que entre a la fuerza y te irse esto) después de eso medio un golpe haciendo que me desmayara, solo podía escuchar los pasos junto con el ruido que levantaba barias cosas. Al poco tiempo me desperté y a mi lado encontré a un hombre de Preston sentado en una silla. El solo me pregunto dónde estaba mi hermano y… y yo…

— Pasa algo. — Stan empiezo hablar titubeando mientras hablaba, veía que el no podía terminar su oración.

— Si. Si, estoy bien, solo es que no recuerdo que le conteste.

— No importa Stan, creo que es demasiado tarde.

— Si creo que tienes razón niño. Mejor nos vamos a dormir.

— Cuando se iba Stan de mi cuarto decidí irme a la cama. Solo pensaba en que hizo Ford y por qué Stan no recuerda lo que le dijo, estuve casando tantos misterio en el verano. Pero aún me falta por descubrir más misterios, creo que es una buena idea llevar a Mabel a donde quiere ir, en verdad necesito un descanso

— Abro mis ojos viendo hacia el techo y miro a Mabel enfrente de mi con una sonrisa y cargando una cubeta de agua.

— Oh no. Me arrojaba la cubeta en la cara y salía corriendo de mi habitación, la persigo hasta la cocina, tocaba mis pies descalzos el suelo sintiendo el frió, intento alcanzarla para que valiera la pena haber sentido el frió suelo pero escapo llegando con Stan.

— Wow, wow. Que le pasa. Mabel cuando dije que despertara rápido a tu hermano no me refería a esto.

— Hahaha, en tu cara Mabel.

— Y tu niño te debería levantarte más temprano o quieres que sea costumbre que te pase eso.

— Pero yo- — Intente contestarle pero cuando vi la mirada de Stan decidí mejor callarme, aunque seguía con una amenaza a Mabel. — Esta bien, me voy a cambiar, no coman sin mí.

Corría lo más rápido que podía a mi cuarto buscando algo que ponerme. Sacaba un pantalón café oscuro junto con una camisa color blanco, me miraba en mi espejo viendo que aun tenía el cabello aun mojado. Abro mi cajón y busco un peine haciendo todo mi pelo hacia atrás. Al final me pongo mis zapatos negros y llego a la cocina viendo a Mabel que empezaba a estirarse para agarrar mi plato y grito lo más fuerte que podía.

— ¡Mabel, no te lo lleves! — Se detenía mi hermana de momento y mirándome a mí y a mi comida, y volvía a lo que estaba haciendo. — ¡No te lo lleves! — Dejaba de verme y continuaba.

— Ya para Mabel. Déjalo comer. — Hablaba Stan que se encontraba sentado enfrente de Mabel.

— Está bien. — Dejaba de intentar agarrar mi plato y se sentaba tomando el té que tenía.

Le daba las gracias a Stan, antes de que comenzara a comer, comía tranquilo mientas hablábamos del último verano que estuvimos aquí, Mabel también hablaba con nosotros mientras tomaba un té de manzana.

— Hey, recuerda la vez que fuimos a pescar. — Hablaba Stan tomando un vaso de agua.

— Si el día fue muy aburrido. — Hablaba Mabel y poniendo su mandíbula en la mesa mientras lo decía.

— Creo que lo más interesante fue pescar esa trucha Goliat. — Hablaba con orgullo de mi hazaña.

— Solo por escapar tres veces de ti y te hizo caer al agua. No lo convierte en una trucha Goliat. — Hablaba Stan quitándome mi orgullo.

— Si la comimos los tres y terminamos satisfechos. — Respondía el insulto de Stan.

— A mí me gusto esa tarde y más las cena. — Hablaba Mabel interesada más en la conversación. — Aún recuerdo ese espagueti blanco, el pan de ajo y ese delicioso guachinango. — Hablaba con emoción y de momento cambiado su rostro a uno de desagrado. — Lo único que me molesto fue la sardina que comimos.

Cuando Stan escucho a Mabel empezaba a reírse descaradamente y golpeando la mesa con la mano abierta. Quien es más hijo de puta, Mabel o Stan

— Bueno. — Se levantaba de su silla y poniéndose de pie pero encorvándose. — Ya se está haciendo tarde. Será mejor empezó a limpiar la cocina. Chico ayúdeme con sus platos.

Me levantaba y Mabel llevando los platos con Stan, Mabel intentaba ayudar a Stan pero él se negaba cada vez que ella pedía, lo único que pudimos hacer era hablar con él mientras terminaba. es raro, antes fingiría que le duele la cadera. Creo que le hace feliz que estemos viviendo de nuevo en la cabaña

Pasamos el resto del día en la cabaña. Escuchando el radio Mabel seguía haciendo un suéter para Stan. Escuchábamos como en el radio daba la noticia del robo de dinero de la oficina de un funcionario de gobierno, y que el único detalle que tiene la policía solo es que es una de las 3 grandes grupos criminales. Que eran (los telepata, La estrella noroeste o el ojo sangrante).

Mabel solo dejo de tejer y empezó a menear las perillas de un lugar a otro buscando captar una estación de música.

— Eso me recuerda que hablaron de tu trabajo, decía que como destruiste parte de su inventario en tu primer día, te tendrá observado y que te tomaran unos días para que te veas presentable.

— Ves Dipper y ya casi estás listo para que podamos salir. — Se ponía de pie y salía corriendo a su cuarto si decir nada más.

— Calabaza donde vas. — Hablaba Stan lo más fuerte que podía.

— Si saldremos mañana tengo que ver que ponerme y ver que necesito para mañana. — Respondía Mabel con la misma fuerza que Stan.

— Déjala Stan ella sabe bien lo que hace... — Escuchaba como Mabel movía barias cosas y de momento ya no la puedia escuchar. — Hey Stan, Wendy volverá a tomar su antiguo trabajo.

— Si, ella a querido volver desde que la arrestaron. Escucha, sé que te preocupa Wendy pero en verdad ella es una chica dura. Puede hacer lo que sea. Tal vez tenga razón, al final él ha estado haciendo esto por varios años.

— ¡Dipper! — Gritaba Mabel a la mitad de las escaleras.

— Que pasa Mabel. — Hablaba exaltando.

— Necesito que me lleves al centro por algo

— ¡Mabel! Casi me saca el corazón — Volteo la mirada a Stan y veo que tenía el arma desfondada. Al menos aún no está en martillada el arma.

Bajaba Mabel y jalándome del sofá, haciendo que me pusiera de pie. Solo miraba Stan como Mabel tenía más fuerza que yo y riéndose de mí mientras ella prácticamente me sacaba a jalones y empujones. Lo único que pude escuchar a Mabel decir a Stan fue "regresamos en un par de horas".

Ya en la calle simplemente me llevaba de una tienda a otra, aunque casi siempre salía sin ninguna bolsa en las manos, y cuando salía traía una bolsa pequeña. Al estar en la cabaña Mabel solo se fue a su cuarto. Que estará planeando.

Al regresar a la cabaña y saber que tenía casi todo la tarde libre decidí ir a curar las pequeñas heridas que tenía. Cuando encontré el botiquín lo llene al baño y empecé a ponerle el mismo líquido que Mabel me ponía. Al terminar aguarde todo en el botiquín y quedándome quieto en el espejo, cuando me miraba al espejo solo pude pensar en algo que pasaba en mi mente pero apena me daba cuenta. en serio el soy yo, cuánto tiempo a pasado pasó mi mano por mi mejilla y dándome cuenta que en verdad ya Mabel y yo no los parecemos tanto como antes, tocó mi frente sintiendo mi marca de nacimiento subo más mi mano tocando una cicatriz que se encuentra en mi cabello, apena se puede ver por el pelo, pero aún lo puedo sentir cuando la toco con mis dedos.

Dejó de estar en mis pensamientos y salgo del baño, al dejar el botiquín debajo de mi cama voy a la cocina viendo a Stan preparando la cena.

— Hey, Dipper llegaste a tiempo. Ven ayúdame con esto.

Empecé a ayudarle a están para preparar la comida, al final fue una comida normal. Mabel bajo y comía lo más rápido que podía y regresando a su habitación. enserio se está esforzando. El día siguiente me desperté antes que Mabel, comía con Stan mientras esperábamos a Mabel. Cuando bajo, parecía algo cansada. Cuando Mabel termino de comer salió de la cocina, y dijo que dormiría un poco.

— Enserio, Mabel quiere salir aun. — Hablaba Stan con un pedazo de hot cake en su tenedor y comiéndoselo.

— Sabe que le gusta las fiesta. y ya tiene casi 3 año sin salir.

— Chico, puede salir a cortar algo de leña mientras. — Se levantaba de la mesa. — Voy al pueblo por unas cosas.

Cuando intentaba decirle algo a Stan, ya no estaba y solo escuche el ruido del carro. Al final decidí solo cambiarme la camiseta a una playera blanca. Pase casi dos horas cortando leña, pero solo corte apenas 7 troncos. enserio estoy fuera de forma. Cuando llego Stan a la cabaña estaba saliendo de la ducha. Cuando me vio levantaba su mano y señalándome con su dedo y empezando reírse de mí.

— Jajaja. He visto a muertos de hambres con más carne que tú.

— Sí, sí. Como si fuera la primera vez que escuche eso —caminaba a mi cuarto y empezando a vestirme.

Al entrar a mi cuarto escuchaba unos pasos que venía de arriba, me imagino que son de Mabel. Empiezo a vestirme como ayer con la única diferencia que el pantalón era negro. Abría la puerta buscando a Mabel o a Stan. Al caminar los encuentro en la sala principal. Mabel estaba sentado en el sofá mientras que Stan estaba bebiendo una soda. Mientras Mabel se encontraba vestida con su ropa de ayer.

— Pensé que estarías con su vestido.

— Claro, y arruinar la sorpresa.

— Por qué no tomas un baño calabaza, ya que tu hermano acaba de salir.

Al escuchar Mabel salto del sofá corriendo hacia su cuarto y bajando con una toalla y su ropa.

— Creo, que es un sí.

Mientras Mabel se bañaba Stan empezaba a cocinar la comida antes que los fuéramos. Mientras que yo me reglaba lo más que podía, limpiando los zapatos y buscando un traje limpio. Al final encontré uno de color gris carbón. Me colocaba el pantalón y junto con la playera de la mañana. Me peinaba levantando mi fleco y colocándolo de mi lado derecho, haciendo que se notara mi marca de nacimiento. No puedo creer que me avergonzaba que alguien viera mi marca de nacimiento

Cuando salí a comer, Stan me había dicho que Mabel comió muy rápido y subió a arreglarse. Mientras comía Stan con migo me entregaba las llaves del auto junto con un par de billetes de 50.

— No lleguen tan tarde, ni tan temprano.

Se ponía de pie, cuando seguía caminando escuchaba los pasos de Mabel por todo su cuarto, cuando dejó de hacer ruido ya estaba abajo, y detrás de mí.

— ¡Ya estoy lista! — Lo gritaba asustándome y haciendo que están solo la mirara con calma.

— Si, claro.

Me jalaba de la mesa haciendo que me pusiera de pie, cuando pude mantener el equilibrio, Mabel solo hablaba con una sonrisa.

— Y bien que te párese.

Al fijarme ella tenía un vestido rosado de lentejuelas que tenía descubierto la parte de sus brazos y llegando debajo de las rodillas, tenía el cabello recogido hacia tras sostenido con un adorno que parecía que era cristal y como broche era una estrella. Seguro es plástico Como calzado tenía unos tacones de 3 centímetros que igual que su vestido parecía que tenía brillo y del mismo color de su vestido.

— Eso explica por qué tenía sueño. te ves bien hermosa. — Decía a Mabel.

— Sí, verdad. Bueno ya vámonos quiero bailar. —Daba algunos salto y despidiéndose de Stan.

Mientras conducía, Mabel solo hablaba de que el lugar era maravilloso de que muchas personas le gustaba ese lugar. Al pasar cerca del centro del pueblo podía ver que caminaba muchas personas y llenos de negocios y anunciós en verdad era muy diferente a comparación de las oficinas donde entre

— Ahora quiera de ese lado. — Decía Mabel señalando a mi lado izquierdo. — Bien, ahora sigue derecho... gira a la derecha, y detente del edificio grande.

Al detenernos se veía un edificio de 4 pisos con mucha iluminación y con un letrero iluminado. Coco bongo, que sitio tan raro bajaba del carro Mabel sin decir nada pero esperando que saliera. Al salir del asiento Mabel caminaba a donde estaba y llevándome de la mano.

— Vamos, Dip.

Me jalaba muy fuerte pero intentaba decirle que había una fila, pero no me escuchaba ya que cuando intentaba decir algo ella me jalaba. Cuando llegamos al frente de la puerta un hombre corpulento nos detuvo.

— Disculpe pero no puede pasar.

— Por qué no.

No dijo nada y simplemente señalaba la gran fila que Mabel había ignorado. Haciendo que terminara con una cara de asombro y de vergüenza. Sin decir nada caminaba al final de la fila mientras la seguía. Decidí no decir nada por el bien de su orgullo y por mi bien.

Mientras pasaba el tiempo la fila avanzaba lentamente, y Mabel no decía nada todo el tiempo que estuvo esperando. Nos quedamos en la fila hasta que escuchamos al hombre de la puerta decir.

— No entra nadie más.

Y cerrando la puerta, haciendo que todas las personas y en especial Mabel haciendo que se quejara. La seguía por todo el camino. mejor solo dejo que se relaje

La seguía los más cerca que podía, pasa vamos por el centro del pueblo y caminando por otras calles. Hasta que se detuvo en otro edificio como el coco bongo.

— Llama. — Leía en voz alta el letrero del club.

— Se ve que es bueno, verdad. — Mabel volvía a hablar con felicidad.

— Creo que tienes razón, Mabel. — Al teñir mi oración Mabel volvía a caminar al principio de la fila mientras yo solo la seguía.

Seguía a Mabel cuando empezó a caminar. Mientras la seguía buscaba en mi bolsillo el dinero que me dio Stan. Al estar enfrente de la puerta miraba que esta el rudo Dan.

— Chicos pines, que hacen aquí.

— Rudo Dan, no sabía que trabajabas… Bueno, aquí. — Hablaba con asombro de verlo aquí.

— No hay muchos trabajos Dipper, se toma lo que se puede. — Respondía están con normalidad.

— Y crees que podremos, bueno no sé, entrar —hablaba Mabel

Dan de momento cambio su gesto de pseudo amistoso. A uno más familiar.

— Me puede mostrar su identificación.

Le daba la identificación falsa que Stan me había dado, cuando se la di a Dan simplemente la vio la identificación y a mí. Aún recuerda cuantos años tengo

— Pasen. — Se hacía a un lado y dejándonos pasar. Cuando entró Mabel Dan se acercó y me dijo en un susurro. — La siguiente vez, no elijas un nombre tan malo.

— He, si lo haré.

Seguía caminando mirando que Mabel aún me esperaba cerca de la puerta. Cuando estaba a su lado me llevaba adentro haciendo que notará que club llama, tiene más la apariencia de un teatro de lugar de un club.

Tenía columna en todos lados pintado de dorado y la pared de un color rojo carmesí, el único lugar que no tenía columna era donde estaba el escenario de 15 metros de largo por 10 metros de ancho y una altura de 1.5 metro. Y aún quedaba espacio suficiente para que toda las persona pudiera bailar. Al lado derecho se encontraba la barra de bebidas, que también tenía un gran tamaño.

— Es… es.

— Es asombroso, verdad. — Mabel Decía lo que trataba de decir.

Solo asentía ya que aún estaba asombrado de que algo tan lujoso se encuentre en un pueblo. El resto del tiempo pasaba bailando con Mabel mientras la orquesta que estaba seguía tocando, hasta que decidieron detenerse para que tomara un descanso todos del grupo. Nos acercamos a donde pudimos encontrar un lugar algo cómodo, Mabel solo sonreía por volver a ser ella misma.

— En verdad necesitaba ya salir o no, Mabel.

— No me culpes, Dipper. No soy un ratón de biblioteca como tú.

— Por favor. Ya sabes que no soy así.

Solo nos reíamos hasta que sentí una mano que toco mi hombro, al darme la vuelta me encuentro con Gideon.

— Hola, mi amigo Dipper. — Estiraba su mano para saludarme, cuando lo salude me daba un abrazo. — Te importa si hablamos un momento.

— Te importaría que no fuera tan lejos, no quiero dejar a Mabel sola.

— O si, claro. Alguien tan bella siempre tiene alguien que la cuide.

Caminábamos unos pasos lejos de Mabel hablando de todo lo que dijo Preston del encargo.

— Escucha, nos pidió que fuéramos a su mansión mañana en la noche, a las 10:35. Asegúrate de ser puntual.

— Gideon sabes si ya somos de la familia.

— Para ser sincero, no sé si aún estamos aprueba.

— Gracias por esperar, ahora sigamos con la música. —Hablaba una persona de la horquesta y empezando a tocar.

Cuando comenzaron algunas personas volvieron a la pista de baile.

— Creo que te tengo que volver con mi hermana, nos vemos después Gideon.

Cuando llegue con Mabel ella estaba feliz de verme y llevándome a volver a bailar, cuando Mabel se había cansado. Quiso que fuéramos a la barra para algo que tomar. Al llegar Mabel pedía un refresco mientras que yo solo pedí agua. El encargado se quedó viéndonos y trayendo lo que habíamos pedido. Cuando estamos tomando nuestras bebidas Mabel miraba a un lado.

— Dipper, regresare en un momento. — Se ponía de pie y salía corriendo lo más rápido que podía. Que mosca le pico.

Solo me quede sentando escuchando la banda hasta que veo alguien se sienta a mi lado. Al voltear la mirada veo una chica de cabello rubio, piel blanca y ojos azules.

— Deme un Pitt cola, y asegúrese que no tenga semilla. — Lo decía en voz fuerte y autoritaria. Volteaba la mirada y mirándome con despreció. — Tienes algo que decirme.

— No, no nada. — Volteaba la cabeza para evitar que Mabel se imaginara otra cosa y volviendo a tomar mi bebida.

— Nada? Se supone que un hombrees valiente. De seguro ni tienes edad para entrar a este lugar. — No volteaba la mirada pero presentía que tenía una mirada arrogante.

— Lo siento pero no tengo por qué enseñarte nada, hasta donde puedo ver tu luces de mi edad. — Volteaba la cabeza, viendo que el bar tender le daba su Pitt cola a la rubia.

— Si yo quiero te puedo sacar de aquí, tu…

— Bien, tu ganas — Sacaba la identificación falsa y enseñándole.

— Señorita Pacifica. — Llegaba un hombre de traje blanco y con miedo.

— Que quieres. — Miraba al hombre que la llamo, con molestia. — Espero que sea importante o serás despedido.

— La siguiente banda no a llegado. — Cuando escucho simplemente se levantaba y mirándome con enojo.

— Te salvaste Canseco.

Camina lo más rápido que podía seguido por el hombre que le hablo. Creo que en verdad tuve suerte, pacifica debe de ser la propietaria de este club

— Dipper, eres tú.

Recuerdo esa voz volteaba la mirada encontrándome con Wendy. Veo que tiene un vestido rojo, muy similar al de Mabel pero el de Wendy cubría sus hombros y era de un color rojo.

— Wendy, eres tú.

Me sentía feliz de volverla a verla pero esa alegría paso de momento cuando me dio un golpe en la cabeza.

— Mierda, Wendy por que fue eso. — Se sentaba en el lugar donde estaba Pacifica y pedía un trago. — Y bien, no piensas decir me nada.

No decía nada Wendy ni dirigiendo la mirada. Solo se escuchaba un hombre que presentaba a un dúo llamado "ONCE" y empezaron a tocar "Say it to me now".

— Pensé que nunca te unirías a los noroeste. — Decía Wendy con tristeza.

— Ya se lo que dije… — Hablaba con molestia y volteaba la mirada a Wendy y viendo que se encontraba molesta. Hablaba de forma más calmada y con tristeza. —Simplemente ya no soportamos vivir más con nuestro padre.

— Esa fue la razón por qué decidiste unirte — Seguía hablando Wendy con molestia pero dejando de tener esa mirada.

— Y no sé porque me uní, creo que fuel por mi…

— Por tu hermana.

— Si. — Me siento triste al pensar la razón.

Wendy empieza a reírse y me quedo viéndola con una mirada de sorpresa, seguía sin para asta que pudo detenerse. Y volviendo a ser la misma chica que conocía.

— Pero en verdad ya te has vuelto más valiente. — Wendy lo decía con una sonrisa.

— Que, por qué dices eso. — Preguntaba realmente interesado por la respuesta.

— Bueno, no muchos le hablaría como si nada a la hija de los noroeste. — Empezaba a tomar su martini.

En ese momento estaba tomando lo último de mi agua y cuando escuche lo que dijo Wendy me hizo que me tosiera; ya que me estaba ahogando por el agua.

— Ya volvió, quien es... — Pensé de momento con quien está hablando. —pacifica, no es la dueña de este lugar.

— Bueno si, pero también es la hija de los noroeste. muchos se alejaría de ella por su temperamento…

Deje de escuchar lo que decía Wendy ya que tenía miedo en ese momento, y solo pensaba en que estaba jodido, más de lo que pensaba.

— Hey, Dipper. — Chasqueaba Wendy los dedos enfrente de mi haciendo que le volviera a ponerle atención — Tranquilo no te hará nada por un tiempo, si ella se fue molesta y tú sigues aquí significa que tenía problemas más importantes que un niño pequeño.

— Gracias por animarme, eso creo. Fue un insulto

— Bueno creo que tengo que irme, mi padre no sabe qué bien aquí a divertirme. — Se acercaba y dándome un abrazó. — Cuídate, no mueras. — Lo decía susurrándome en el oído con tristeza.

— Adiós, Wendy.

Solo la miro hasta que las personas la cubren de mi vista, dejó escapar un suspiro haciéndome sentir nostálgico.

— Te divertiste mucho, Dipper. — Escuchaba a Mabel detrás de mi.

— Mabel, cuanto viste.

— No mucho, solo que hablabas con Wendy.

— Por siento donde te metiste.

— Solo fui al baño.

— Creo que es hora de irnos. Ya se está haciendo noche.

Mabel solo asentía la cabeza mientras tenia una gran sonrisa, pagaba las dos bebidas que habíamos tomado junto con la de Wendy; ya que el cantinero me vio hablando con ella y no había pagado cuando se fue. nota mental, Wendy me debe una bebida. Al salir del club y ver la puerta, el rudo Dan ya no estaba cuidando la puerta y se encontraba el mismo sujeto que no dejaba ver su rostro, que cuidaba la puerta de los noroeste. Decido olvidarme de eso y buscar el auto.

— Mabel recuerda dónde estacionamos el auto.

— Que. — Miraba el rostro de Mabel viendo que entraba en pánico, al saber lo que había dicho. — Oh, no, no, no.

— Tranquilízate, buscaremos la manera. — Después de que Mabel se calmara empezamos a caminar al centro del pueblo para orientarnos mejor.

Al llegar al centro del pueblo aún seguía la estatua del fundador del pueblo, pero de lugar de ser una simple estatua estaba rodeado de un parque aunque enfrente aún estaba la iglesia pero con la diferencia que era más grande. Es bueno saber que algunas cosas no cambiarán del todo

— Creo que es de este lado. — Me jalaba Mabel llevando por las calles que ella creía que eran las correctas.

Al poco tiempo Mabel cambiaba de dirección, aunque volvíamos de nuevo al centro encontramos en coco bongo junto con el auto. es bueno que no le pasó nada

— Ves, ya llegamos. — Lo decía Mabel entrando al auto.

Decidí no decir nada y entrar. Al llegar en la cabaña, Mabel entro primero buscando a Stan. Buscaba por todas partes pero no logro encontrarlo, al final de un rato Mabel decidió rendirse e ir a dormir. Mientras que yo me quedaba en el sofá esperando a Stan.

Solo leía un pequeño libro que encontré, mientras leía empecé a escuchar la madera que rechinaba, intente ignorarlo pero al pasar el tiempo escuchaba otro ruido que venía del cuarto de Mabel. Empecé a caminar al desván, mientras subía empecé a escuchar unos quejidos, al abrir la puerta Mabel seguía dormida pero se movía demasiado y quejándose, solo fui con Mabel haciendo que despertara.

— Mabel, Mabel. — La sacudía para despertarla.

Cuando Mabel abrió los ojos empezó a llorar cuando me vio. Me daba un abrazo mientras seguía llorando, lo único que podía hacer era devolverle el abrazo y esperar que se calmara.

— Estas mejor, hermanita.

— Si, gracia Dip

— Quieres hablar de eso. — Mabel volteaba la mirada al suelo.

— Te lo diré, pero quédate con migo. — Volvía a costarse en su cama y moviéndose, haciendo un espacien para que me pudiera acostar con ella.

Decidí no decir nada y acostarme a su lado, al acostarme enésima de las cobijas Mabel me abrazaba por la espacio y acercándose más a mi.

— Me dirás que soñaste. — Le pregunto a Mabel sin dejarla de consolar, después de que dañará de llorar empezó a respirar con más calma.

— Soñé que estábamos en la cabaña y estaba comiendo con Stan, cuando te buscaba con la mirada te veía intentando comer con tu mano izquierda… intentabas comer, pero no podías, al darme cuenta no tenías tu brazo derecho. En ese momento ya tenía miedo… pero te había preguntado que te había pasado y tú solo respondiste que nuestro padre te lo había hecho y yo... yo… —ponía mi mano derecha en su brazo izquierdo.

— Está bien, Mabel. No tienes que decírmelo.

— Dipper… te puedes quedar con migo por un rato.

— … Está bien… pero solo un rato.

Me quedaba con ella mientras se quedaba dormida. Empiezo a cerrar mis ojos, al moverme mis pies. Intentó salir del abrazo del Mabel cuando quedo dormida, pero cada vez que me movía Mabel me a acercaba más a ella. Solo intentó no quedarme dormido pero al final no pude soportar el cansancio.


Pista del siguiente capitulo; ojo por ojo.