Hola a todas. Siento mucho no haber actualizado antes. Me voy a mudar del país y están siendo unos días de locos. Eso y que no siempre estás inspirada. La parte por la que voy en la historia ano es la que me sale más fácil escribir, pero no os preocupéis que ya esta listo.
Gracias por vuestros comentarios y tweets apoyándome y diciéndome que os encanta y que no lo deje. No pienso hacerlo. Sé lo que quiero escribir, sé lo que va pasa y espero que sigáis conmigo para leerlo.
Un saludo muy grande y gracias por seguir aquí, leyendo y comentando.
I have a dream
You are there
High above the clouds somewhere
Rain is falling from the sky
But it never touches you
You're way up high
No more worries
No more fears
You have made them disappear
Sadness tried to steal the show
But now it feels like many years ago
'Me gustaría dar una cena.' Digo Bilbo secándose el pelo con la toalla. Thorin estaba ya sentado en la mesa, devorando los cuatro huevos con jamón que tenía delante.
'¿De qué tipo?' Le preguntó cuando paró para beber un poco de café.
'Íntima. Estaba pensado en algo pequeño. Podríamos invitar a tus sobrinos. Hace mucho que no los veo.' Bilbo dejó la toalla en la silla y cogió la taza de té para darle un trago. 'Y a tu hermana, por supuesto.' Bebió ante la mirada de Thorin. 'Ya sabes, solo la familia.' Bilbo no se dio cuenta, pero esas palabras provocaron una enorme emoción dentro de Thorin que no reflejó en su cara. 'Me he dado cuenta de que nunca he cocinado para ellos y, bueno, ya sabes, debería. Es lo que procede en un cortejo.'
Thorin asintió. Se había olvidado de que se estaban cortejando. Supuestamente ese era uno de los momentos más importantes en la relación entre dos enanos, pero para él era solo un paso necesario. Nada había cambiado, no se habían producido grandes revelaciones y situaciones incómodas o graciosas como solía suceder. Bilbo era suyo, al igual que él era de Bilbo. Era sencillo. Pero, por otro lado, comprendía la necesidad de Bilbo de seguir sus costumbres. Para los hobbits era muy importante invitar a cenar a la familia de su futura pareja.
'Sin embargo, no sé cómo hacerlo.' La voz del hobbit preocupada. 'No tengo una cocina como para ello. No es que me queje de la cocina que me has dado.' Dijo apresurado. 'Pero no es lo suficiente como para cocinar lo que tengo en mente. Y además en mis aposentos no se puede hacer, no son tan grandes.'
Thorin vio como eso le preocupaba. Veía que era algo importante para él, aunque este no lo hubiese mencionado antes.
'Puedes cocinar en la cocina Real y mandar que suban la cena aqui.'
Bilbo le miró y a los pocos segundos sonrió.
'¿Estas ocupado esta noche?' Preguntó el hobbit. Thorin negó con la cabeza mientras ocultaba una sonrisa de satisfacción detrás de su taza de café.
/
Fili y Kili recibieron la noticia de la cena con una sonrisa completamente sincera. Era cierto que hacía bastante que no estaban con Bilbo, y le echaban de menos, por lo que dejaron de lado todo lo que tenían pensado para la noche, que era ir a molestar al guardia de las fraguas sin ser vistos, y lo movieron a la semana siguiente.
Cuando Bilbo fue a buscar a Dís no la encontró en sus aposentos, tampoco en su despacho, por lo que decidió buscarla más tarde. Sin embargo, antes de dejar los aposentos Reales, se encontró con la enana que siempre estaba con Dís cuando la había visto por Erebor. ¿Bela? ¿Dariel? ¿Cómo se llamaba?
'Mi señora Diviel.' Dijo acercándose a ella.
La enana se sonrojó, siempre lo hacía cuando él le hablaba y no sabía muy bien porqué.
'Estaba buscando a Lady Dís. ¿La habéis visto?'
'Si, mi señor Bolsón. Está en su cuarto de labores. Acabo de dejarla hace un momento.'
Bilbo no sabía que Dís tenía un cuarto de labores ni las labores que allí hacía, por lo que se dispuso a averiguarlo.
'¿Seríais tan amable de indicarme el camino?'
La enana soltó una risa nerviosa tímida y se apresuró a asentir. 'Os acompaño.'
'No quería molestaros.'
'No es molestia.' Dijo ella. Y acto seguido dio media vuelta y volvió sobre sus pasos, Bilbo la siguió.
Era extraño, estaba acostumbrado a las féminas de su misma raza, y siempre las habían considerado bonitas. La mujeres, sin embargo, siempre le habían parecido demasiado ariscas, demasiado duras. Las elfas no, las elfas eran belleza en estado puro. Sin embargo, las enanas… Nunca había podido pensar que alguien de género femenino llevase barba, era extraño, y a cualquier otra raza le quedaría mal. A las enanas no, imaginar a una enana sin barba era como imaginar a una hobbit con ella. Muchas razas pensaban que no había enanas debido a que no eran capaz de diferenciarlos, pero para Bilbo eso era una estupidez. Las enanas eran mucho más redonditas, mucho más blandas sin dejar de haber sido tachadas en piedra. Llevaban los peinados más bonitos que había visto en su vida, y sus barbas, siendo mucho menos pobladas que las de los hombres, aun así eran preciosas. Cuanto más tiempo pasaba en Erebor, más apreciaba la belleza de las enanas que allí vivían y era consciente de lo poco abierto de miras que era el mundo al considerarlas feas.
En seguida se encontró delante de una de la puertas de Palacio. Nunca se había percatado en ella y ahora se daba cuenta de que era porque nunca había ido en esa dirección. Suspiró. Si después de casi tres meses no conocía el Palacio, ¿qué esperanzas tenía de conocer Erebor antes de morir?
'Es aquí.' Dijo Diviel con una sonrisa.
'Muchas gracias.'
Diviel sonrió, las cuentas de su pelo se movieron al hacerlo. Luego se giró y llamó a la puerta. Oyó la voz de Dís al otro lado y Diviel la abrió, introduciendo a Bilbo.
'Pasad, y que tengáis un buen día.' Dijo la enana yéndose.
'Muchas gracias y que tengas un buen día también.' Contestó Bilbo antes de entrar.
No lo dio tiempo a fijarse en el cuarto, pues Dís estaba en el medio, con un enorme telar donde se veía un tapiz a punto de ser terminado.
'Bilbo, querido, entra.' Dijo Dís sin levantar la cabeza de su labor. '¡Qué sorpresa! Anda, siéntate. Me acaban de traer té, sírvete una taza.'
Bilbo hizo todo eso, pues la voz de Dís era autoritaria pero de una manera cordial, y todo le sonó muy bien. También cogió una pasta de la bandeja.
'Disfrútalas, pues son las últimas que vas a tomar en meses.' Los ojos de Dís seguían pegados al telar.
Bilbo miró la pasta y frunció el ceño.
'¿Y eso?'
'¿No te lo ha contado mi hermano?' No esperó a que le contestase. 'Típico de él.' Cambió de lado la madera para hacer otra fila en el tapiz que estaba tejiendo. 'Va a racionar la harina. La nuestra de momento, si esto prosigue así, la de todo el reino.'
'Los cultivos de Valle no dan a basto.' Añadió Bilbo entendiendo el problema.
'No. Y no sé cómo va el asunto de los tratados, pero hay bastante distancia entre Ered Luin y aquí, nuestros mayores aliados, y las carreteras no han sido acabadas todavía. Bueno, de todas formas Thorin estará pensando en algo. Siempre se las ha apañado para que no nos falte el pan. Literalmente.' Esto lo dijo con una sonrisa, levantando los ojos y mirando a Bilbo.
Esas palabras las recibió Bilbo con emoción. Sabía que Thorin era una gran persona, pero oírlo de la boca de los demás le emocionaba. Aún así el tema le preocupó. No sabía qué tenía en mente Thorin, pero dudaba que fuese una solución a largo plazo. Valle tenía que empezar a dar frutos y eso sería imposible hasta casi el año que viene. Y aunque diese frutos no serían muchos, la tierra había estado yerma demasiado tiempo como para ello. Hacía falta paciencia y tiempo, ambas cosas que no tenían en este momento. Con la llegada de enanos casi cada día durante los últimos dos años la población de Erebor había crecido. No podían seguir dependiendo de otros reinos para abastecerse. Necesitaban una solución y la necesitaban cuanto antes. No solo ellos, sino Valle…
'Bilbo.' Oyó la voz de Dís y dejó que su hilo de pensamiento se fuese. La miró y vio que ella le miraba, puede que llevase un rato así, diciendo su nombre.
'Perdona, ¿me decías?'
'Decía que no te preocupes.' Dijo Dís mirando al hobbit con ojos atentos.
'Claro, perdona. Seguro que Thorin encuentra la solución.' Dijo con más seguridad de la que sentía.
'¿Querías algo de mi?' Dijo Dís dejando su tarea y acercándose a coger su taza de té.
'Sí, la verdad es que sí. Aunque siento si he interrumpido tu labor.'
Dís hizo un gesto con la cabeza que Bilbo no supo muy bien cómo tomarse. La hermana de Thorin le parecía simpática y agradable, pero al mismo tiempo había algo en ella que le decía que era más de lo que aparentaba a siempre vista. Eso no le incomodaba, pero esperaba que llegase un día en el que supiese el significado de cada mirada. Como la que le acababa de lanzar en ese momento.
'Quería saber si estabas libre esta noche.'
'¿Para cenar?'
'Sí. He pensado que ya era hora de hacer una cena y si estas libre pues podríamos cenar todos juntos. Fili y Kili pueden.'
'Es una estupenda idea, Bilbo. Estoy libre así que cenaré con vosotros. Hace tiempo que no cenamos todos juntos.'
Bilbo no comentó nada por prudencia, pero lo hubiese gustado preguntar a qué era debido, si sucedía algo en la familia. Sentía que parte de su labor era solucionar esos problemas, pero al no saber cuales eran le era difícil. Bueno, podía empezar con la cena. Aunque saber que la harina había sido racionada le iba a perjudicar un poco.
Ambos se quedaron un rato en un silencio que no era incómodo, cada uno bebiendo su taza de té. Bilbo aprovechó para mirar la habitación, apreciar la decoración y los muebles.
'¿Te puedo hacer una pregunta personal?' Dijo Dís interrumpiendo su estudio de la cómoda.
'Claro.' Contestó Bilbo educadamente.
'¿Por qué mi hermano?'
Bilbo la miró sorprendido. El tono de voz de Dís más serio pero sin perder esa cordialidad auténtica. Era una pregunta sincera, hecha sin ánimo de ofender, pero que dejaba ver que llevaba en la mente de Dís el tiempo suficiente como para atreverse a preguntarla ahora. Quizás por pura curiosidad, quizás porque consideraba que eran más que conocidos.
'¿Perdón?' Fue todo lo que pudo decir mientras buscaba una salida.
'Sí. Es algo que me he preguntado siempre, y bueno, si no es molestia me gustaría saber. Pero si no deseas contestar lo entenderé.'
'No.' Se apresuró a decir Bilbo. No le gustaba hablar de él mismo, de sus sentimientos, era algo que evitaba a toda costa. Sin embargo, quería ser amigo de Dís, quería acercarse a ella. Y era posible que ella también quisiese acercarse a él, que esa pregunta fuese muestra de ello. O quizás no, quizás era mera curiosidad o no entendía que diantres hacía un hobbit en un reino enano.
'No sé.' Fue la respuesta que le dio. No sabía cómo empezar y pensó que quizás por el principio. Sabía que Dís no contaría la historia, confiaba en su prudencia y recatez. 'La verdad es que no lo sé.' La miró y vio como ella estaba expectante, como su mirada había cambiado, había emoción en sus ojos, era más abierta y sincera. Dís quería saber, quería escuchar la historia. Es una romántica, pensó. Y se sonrojó ligeramente. Bueno, si algo sabía hacer él era contar cuentos.
'¿Sabes qué fue lo primero que me dijo tu hermano? Que parecía más un tendero que un saqueador. Sí, esas fueron las palabras exactas. Tenías que haber visto cómo entró en mi casa, como si fuese suyo el lugar pero al mismo tiempo le diese asco tocar algo. Completamente desagradable.'
Dís se rió. Podía imaginarse a su hermano perfectamente.
'¿Por qué tu hermano? No lo sé. No te creas que fue una delicia tratar con él. Al principio pensé que de veras me odiaba, o que como mínimo no le gustaba más que el barro de sus botas. No es alguien fácil de leer, aunque seguro que eso ya lo sabes. La verdad es que nunca me he parado a mirar atrás. No es como si fuese amor a primera vista, aunque quizás sí. Quizás lo fue y yo no me di cuenta.' Bilbo paró y miró el poco té que le quedaba. 'Es difícil de responder. Supongo que porque me hace mejor persona.' Se quedó unos segundos en silencio, pero Dís no dijo nada, esperó a que volviese a encontrar las palabras, sorprendida ante la confesión de Bilbo.
'Desde la muerte de mis padres cambié. Sabía que era distinto, pero no quería hacer nada por evitarlo. Y no es como si ahora fuese otra persona, como si me hubiese desprendido por completo de quien era hace tres años. No, pero Thorin… El despertó en mí algo que llevaba dormido demasiados años, sensaciones que había olvidado. Sabes,' dijo mirando a Dís 'yo no pensaba casarme. En la Comarca no es algo que suceda cuando te enamoras de alguien de tu mismo sexo. No pasa, no como aquí. Tenemos otras costumbres, otra forma de vida. Es distinto. Me he pasado casi toda mi vida solo, y nunca pensé que encontraría a alguien a quien amar tanto como se amaban mis padres.' Una sonrisa triste fue a sus labios al pensar en ellos.
'Debían de ser maravillosos.' Dijo Dís.
'Lo eran.' Su voz cargada de emoción contenida.
Dís no preguntó qué sucedió, vio que no era oportuno, y comprendía mejor que nadie el dolor de perder a un ser amado, por lo que dejó pasar el tema. Redirigió al conversación por derroteros más alegres.
'Y ahora te vas a casar con un enano. Eso da perspectiva a la vida.'
'Sí.' Dijo Bilbo mirándola y volviendo a tener un tono más alegre. 'Sí que la da. Sobretodo teniendo en cuenta que nunca me interesaron los enanos. No te lo tomes como algo personal, pero no sois precisamente una raza que os guste ser notada. No es como si hubiese mucha información sobre vosotros para leer.'
'Tienes razón, no es nuestro fuerte.'
Bilbo sonrió y Dís sonrió con él. Pasaron unos segundos en amistoso silencio. Dís estuvo a punto de volver a su labor, dando por cerrada la conversación, cuando Bilbo volvió a hablar.
'Supongo que es porque le amo.' Dijo sin mirarle pero con toda la emoción en su voz. 'Tan sencillo como eso. No sé, no me lo vi venir, no me di cuenta. No es como si al verle por primera vez dijese "es él." No es una gran historia de amor la nuestra, al menos yo no lo creo. Yo solo quería ayudarle, y esa necesidad fue creciendo hasta que pasamos de desconocidos a amigos, y de amigos a algo más que nunca supe qué era. No es como si las lineas estuviesen claras, pero sí recuerdo saberlo, recuerdo estar en la batalla y darme cuenta de porqué corría, porqué arriesgaba mi vida. Y ahora que lo pienso siempre fue tan claro. Siempre fue por él.'
Dís le miró intensamente durante unos segundos, Bilbo aguantó la mirada.
'Me alegra que seas tu.' Dijo ella por fin. 'Para ser sincera hace ya bastantes años que perdí la esperanza de que encontrase a alguien. Mi hermano… Bueno, él es muy especial, como ya sabes. Tiene un sentido de la responsabilidad muy alto.' Dís cogió la tetera y rellenó ambas tazas. 'Fue nacer Fili y decirme que él sería su heredero. En el fondo me alegré. Sé que no debería, que lo propio sería que tuviese fé en que encontrase a alguien y tuviese herederos propios, pero conocía a mi hermano y sabía que eso nunca sucedería fuera de Erebor.'
'¿Nunca hubo nadie?' Preguntó Bilbo pues sentía curiosidad.
'No. No realmente.' Dís cogió la penúltima pasta y le ofreció la última a Bilbo. Ambos notaban como estaban en un momento de complicidad, de amistad.
'Él siempre ha tenido líos. Lo sé. Soy su hermana y le conozco, pero nada serio.' Bilbo miró su pasta ante esas palabras. No sabía cómo tomarse eso. Sabía que Thorin había tenido amantes antes, estaba claro con su forma de comportase en la cama, pero Bilbo no había querido preguntar. Ahora tenía ganas de hacerlo, pero al mismo tiempo no quería saber la respuesta.
'La verdad es que me preocupé un poco cuando llegamos a Erebor.' Continuó ella. 'Tendrías que haber visto el desfile de pretendientes que le salieron. Él no me hacía caso, decía que eran cosas mías, pero estaban allí. Hubo un momento en el que temí que alguien le cazase.'
'¿A qué te refieres? ¿No querías que encontrase pareja?'
'No.' Dijo ella con una media carcajada. 'Por Mahal, no. No en esa panda de buitres.'
Bilbo comprendió y sonrió más tranquilo.
'Solo le querían por su posición. ¿Quién no va a querer casarse con el Rey de Erebor? Yo no quería que Thorin se casase con alguien que le viese así, que fuese a por él por su poder.'
'Seguro que había gente que no le quería solo por eso.' Dijo Bilbo con seguridad. 'Tu hermano es alguien deseable por sus propios méritos, no le hace falta una corona.'
La risa de Dís sonó por toda la habitación. Bilbo no supo muy bien cómo tomárselo. Ella le puso la mano en el muslo, apoyándose en él y dejando de reír. 'Oh, Bilbo. Eres tan dulce.'
'Yo no veo donde está el motivo de risa.' Dijo él un poco molesto.
'Pues está,' explicó Dís recobrando la postura 'en que mi hermano no es material de cortejo. Es demasiado intenso, no se caracteriza por una especial gracia social y desde Smaug ha recubierto su corazón para que sea infranqueable. Eso por un lado, por otro está su papel como rey. Si se casaba con alguien, con quien sea, esa persona para empezar estaría por debajo de él. Un matrimonio no funciona si una de ambas partes tiene poder sobre la otra. Y aunque mi hermano no ejerciese ese poder sobre su pareja, él siempre sería su rey.'
'Pero eso seguro que pasaría siempre. Pasaría con todos tus antepasados.' Dijo el hobbit buscando argumentos.
'Sí, pero no es igual. Cuando naces en la nobleza y te crías en la nobleza tienes una forma de ser y unas expectativas. Es cierto que Thorin nació y se crió aquí, pero ha vivido casi toda su vida rodeado de pobreza y trabajo. Nunca podría vivir con alguien que tuviese una mentalidad de lujo y ociosidad, como casi todos los nobles de distintos reinos. No ahora, no después de tantos años de penuria.'
Yo tenía una vida de lujo y ociosidad, pensó Bilbo, pero no dijo nada.
'Thorin, más que nadie, necesita a alguien que le vea por quien es, no por lo que representa. Necesita alguien que sea su apoyo. Necesita que le quieran. Mi hermano es una bellísima persona pero vive encerrado en esa muralla casi infranqueable para que nadie le vuelva a hacer daño, para poder ser el líder que necesita su pueblo. Aun que encontrase a alguien que le quisiese por él mismo, no debes de olvidar que siempre le verían como una figura de autoridad.'
Dís se dio cuenta que Bilbo no comprendía, y fue entonces cuando entendió lo que estaba sucediendo.
'Bilbo. ¿Cuánto sabes de nuestra realeza?'
'Lo típico.' Contestó él dando un sorbo. 'Que hay un rey, o reina, y que esa persona decide que hacer… Ah, y Thorin me contó que viene de Mahal, que él fue quien creó a los siete padres y ellos fueron los primeros siete reyes.'
Dís asintió, aliviada al ver que Bilbo conocía lo básico. Pero ella, que había leído muchas novelas de humanos, sabía que había una clara diferencia entre su realeza y la de su pueblo. Era algo intrínseco en su raza, pero que para el resto pasaba desapercibido.
'Todo eso es cierto, pero hay algo que no sabes, que quizás no se te ha explicado porque es algo tan natural para nosotros como respirar. Los descendientes de cada uno de los siete padres heredan su sangre y poder. Es algo que pasa de generación en generación, y que es más potente en el heredero designado dentro de esa rama de sangre. Para aclararnos; Thorin es descendiente de Durin, por lo que lleva su sangre, y al mismo tiempo es heredero de su reino y pueblo, por lo que esa sangre y ese poder es más potente en él. Es ese poder, esa fuerza en su sangre, la que hace que el resto de nosotros le reconozcamos como nuestro rey, y al mismo tiempo como nuestro a'dud.'
'Sé que 'adad es padre. ¿Qué es a'dud?' Preguntó Bilbo intentando pronunciar la palabra igual que Dís.
'Es padre pero en su término absoluto. Es el nombre que recibe el padre de un clan, la figura de máxima autoridad.'
Bilbo comprendió. Para los enanos Thorin no solo era rey, no solo era una figura autoritaria en lo que a la legalidad se refiere. No. Para los enanos era algo más, era como su padre. Algo mucho más íntimo y poderoso. Uno puede desafiar la ley, pero no desafiar a su padre. Ahora comprendía porqué nadie había hecho nada cuando Thorin se volvió loco. Porque nadie le había hecho entrar en razón. No podían. Había algo ahí, en ese vínculo, que no acaba de comprender, pero sí sabía que no era sencillo, que Dís no podía explicarse mejor y que Thorin no solo era una figura de autoridad legal, era algo más, algo mucho más importante.
'Creo que entiendo.' Dijo Bilbo al poco tiempo.
Dís sonrió. Bilbo era inteligente, era perspicaz, y era bueno. Se alegraba de haber tenido esa conversación con él. Había mucho que Bilbo necesitaba saber, muchas cosas que nadie le iba a contar, pues se consideraban tabú, pero ella pensaba explicarle todas. Bilbo no era un extraño, era familia. Y si iba a reinar al lado de Thorin debía conocer la importancia de su cargo, la importancia de con quien se iba a casar.
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Argola sabía que Rugur tramaba algo. Su fiel amiga le había contado todo lo sucedido la noche en la que se acostó con su capitán, todo lo que oyó. Ella no censuraba a su amiga ni a su necesidad de acostarse con enanos militares de clanes distintos cada vez que podía, pues le era de gran utilidad. Además, era su amiga, podía hacer lo que quisiese.
Aún así, Argola estaba inquieta. No sabía porqué, pero le importaba lo que ese cretino pudiese estar tramando. Sabía que lo que él hiciese no la iba a afectar de forma directa, pero eso no quitaba que no le acabase afectando, o que no le preocupase lo que pudiese pasarle a Thorin. Thorin le caía bien. Siempre había seguido su historia, desde pequeña, y valoraba lo que había conseguido a lo largo de su vida. Era alguien que se había hecho respetar, alguien que inspiraba y alguien digno de que ella se pusiese de rodillas. Bien sabía su pueblo que ella no se arrodillaba ante nadie, pero no había dudado en hacerlo ante Thorin. Él era su rey, para ella eso estaba claro, y pensaba ayudarlo y seguirlo siempre que pudiese, pues su sangre se lo pedía. Todo esto no tenía nada que ver con lo atractivo que le parecía y las ganas que tenía de recorren con su lengua ese cuello expuesto, de averiguar cómo era el tacto de esa barba tan corta entre sus dedos. Ella no era la señora de los Morenos por dejarse llevar por sus impulsos sexuales, ella era racional, pensaba antes de hacer algo, aunque bien sabía que detrás de muchas de sus decisiones había un fuerte impulso emocional. Siempre había sido más pasional que su padre, aunque también gracias a ello no solo había mantenido sus tierras, sino había conseguido ampliarlas y mejorarlas.
Después de un rato de darle vueltas al problema decidió que lo mejor era tener la máxima información posible, de ahí que llamase a su capitán de la guardia y le encargase que uno de sus mejores hombres, alguien sigiloso que pase sin ser visto, fuese hacia Nurunkizdin y se infiltrase en el círculo privado de Rugur. Quería saber lo que tramaba. Su capitán se despidió de ella con una reverencia. Argola se quitó el pelo de la cara y se encaminó hacia el exterior, tenía más asuntos que tratar.
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Thorin necesitaba mover las piernas, necesitaba salir de esas cuatro paredes. Llevaba demasiado tiempo delante de un problema al que no veía solución. Salió de su despacho y abandonó los aposentos Reales para ir a Erebor. No sabía muy bien hacia donde se dirigía, pero lo que si sabía era que lejos de donde estaba. Necesitaba encontrar una solución antes de reunirse con Bardo, y para eso solo quedaban dos días. Por más que le daba vueltas nada venía a su mente. Se dirigió hacia las salas destinadas a la Guardia Real, pensando en reunirse con Dwalin y así olvidarse un poco de sus problemas, pero este no estaba en su despacho ni en los alrededores.
'Salió hace un rato, thanu men, no dijo a donde se dirigía.' Le informó uno de los guardias.
Thorin se dio la vuelta molesto, no sabía dónde podía estar Dwalin ni tenía ganas de ir a buscarlo por Erebor. Pensó en ir a buscar a Bilbo, pero sabía que este estaba liado en la cocina, no quería molestar. Maldijo para sí mismo mientras respiraba y se movía rápidamente en dirección contraria, todos los guardias huyendo de su camino. Bordeó la columna, dispuesto a dirigirse al balcón del guardia encima de la puerta principal, quizá necesitaba aire. Sin embargo, alguien se puso en su camino. Thorin no le había visto, demasiado absorto en sus pensamientos, y el enano en cuestión debía de haber estado quieto, pues se cayó al suelo nada más chocar contra el rey. Thorin se agachó para ayudarlo a levantarse y fue entonces cuando reconoció esos ojos marrones.
'Dagril.' Dijo ofreciéndole la mano. Este la tomó sin dudarlo, poniéndose de pie al instante.
'Uzbadê.' Dijo recuperándose del susto. 'Lo siento mucho.'
'No. Soy yo quien debe de pedirte perdón, no miraba por donde iba.' Thorin notó como unos cuantos guardias se había parado, mirando la escena.
'¿Le puedo ayudar en algo?'
'No.' Se apresuró a decir Thorin, pero se arrepintió rápidamente. En parte por la mirada de decepción de Dagril. 'Bueno, buscaba a Dwalin. Pero no era nada importante.'
'Le vi en la zona del mercado hace unos minutos, vengo de allí.'
'Gracias.' Dijo Thorin. Ninguno de los dos se movió. Era extraño, no se había acordado de Dagril en todo ese tiempo, no desde la vuelta de Bilbo, y se sintió extremadamente culpable. Dagril le había caído bien, Dagril había estado ahí en momentos de caos, cuando había querido huir de toda la Gala y la gente. Dagril le había sido fiel y había dejado todo por convertirse en su guardia, y él… Él se había olvidado de su existencia casi por completo, y eso le molestó.
'¿Has acabado el turno?' Preguntó un poco sin saber porqué. Dagril asintió.
'Me dirigía ahora a cambiarme, acabo de terminar.'
Thorin asintió y sé quedó unos segundos sin saber qué decir. Al final decidió que quizás se había encontrado con él por algún motivo.
'¿Quieres tomarte una cerveza?'
Dagril tardó un poco en contestar, pero cuando lo hizo su "sí" fue rotundo.
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Dagril no podía evitarlo, sabía que no estaba bien, pero no podía dejar de imaginar cómo sería recorrer con su lengua la gota de sudor que le estaba bajando a Thorin hacia el cuello de la camisa. Llevaban una hora en la taberna, una en la que aparentemente el rey solía frecuentar con Dwalin, pues nadie se sorprendió al verlo entrar y nadie hizo especial amago en inclinarse. Le trataban como si fuera uno más, pero Dagril sabía que eso era porque Thorin lo había pedido, no porque ellos no deseasen arrodillarse ante él.
Se habían estado poniendo al día, Thorin se había disculpado por no haber mantenido el contacto y le había pedido que por favor no le tratara de usted. Dagril no sabía si lo prefería o no. Contra más distancia pusiese entre Thorin y él más fácil le era recordar que nunca pasaría nada. Todos esos meses había estado tranquilo, intentando olvidar, poniendo en un lugar apartado de su mente sus sentimientos. Pero ahora, cuando le tenía delante, era imposible.
Thorin estaba más atractivo que nunca. Tenía un brillo especial, una vitalidad como no había visto antes. Aún estando cansado, con los problemas que le contaba, se veía que había algo en él que no había estado cuando le había conocido. Dagril se alegraba, ver a Thorin bien y sano le llenaba de felicidad, aún sabiendo que no era gracias a él. No quería sacar el tema, pues pensaba que no era asunto suyo y al mismo tiempo no quería descubrir si le dolía o no, pero algo dentro de él le pedía preguntar por Bilbo. Algo dentro de él le decía que el cambio en Thorin era gracias al mediano.
'¿Qué hora es?' Preguntó Thorin dejando en la mesa la jarra de cerveza ya vacía.
Dagril miró el reloj que había en la pared y le contestó. Escuchó a Thorin maldecir y levantarse apresuradamente.
'¿Pasa algo?'
'Sí. Tendría que estar en Palacio. Bilbo da una cena y…' Se paró de golpe, como si se acabase de dar cuenta de algo muy importante. Luego le miró fijamente y Dagril tuvo que retener el impulso de levantarse y pegarse a esos ojos. '¿Tienes planes de cena?'
Dagril negó con la cabeza.
'Perfecto, entonces ven. Llegamos tarde.' Y se marchó, esperando que le siguiese.
'Espera.' Dijo Dagril cuando por fin se encontró a su lado en la calle. '¿Una cena? ¿No estaré molestando?'
'Para nada.' Dijo Thorin moviéndose rápidamente. 'Bilbo dijo familia y tu eres familia. Además,' Thorin le miró con una sonrisa 'no os he presentado. Creo que os llevaréis bien.'
Dagril no comentó nada al respecto, pues lo dudaba mucho. No dijo nada en todo el trayecto. La verdad era que no quería ir, no quería cenar con Bilbo ni conocerlo ni nada por el estilo. Pero Thorin le había invitado, había dicho que él era familia, y aunque fuese una excusa muy barata, demostraba que el rey quería pasar tiempo con él.
Quien sabe, pensó, quizás aún tengo alguna oportunidad.
Movió la cabeza intentando olvidar lo que acaba de pensar. Thorin estaba prometido, Thorin iba a casarse, y entre él y el rey no había nada. Sabía que el hobbit no era el merlar de Thorin, no podía ser; aún así el rey lo había elegido. Algún motivo tendría que tener. Sin embargo, no tuvo más tiempo para poner sus pensamientos en orden, pues en seguida se encontraron delante de la puerta de Palacio, en una zona donde él nunca había estado, y dos compañeros suyos les abrieron las grandes puertas de madera.
La sala era una preciosa sala de comer, grande y llena de luz y calor. Nada más entrar el olor a algo exquisito le llegó a la nariz. Notó como su estómago gruñía y su boca salivaba. Fuese lo que fuese quería un poco. En un lado, cerca de la gran chimenea había gente. Dagril pudo distinguir a Dwalin y su hermano. Si no se equivocaba, estaban también los príncipes hablando animadamente con su madre y alguien que no conseguía ver.
'Thorin.' Oyó como una voz grave pero suave decía el nombre del rey con desesperación y un toque de enfado. Fue entonces cuando le vio. El capitán de la guardia se apartó y el hobbit se encaminó hacia ellos con paso tranquilo pero enérgico.
'Menos mal que has venido, estaba a punto de salir a…' pero el hobbit no terminó la frase, pues se quedó mirándole sin saber qué decir.
'Perdona, bunnel.' Dijo Thorin yendo a su encuentro. 'Se me ha ido la hora.'
El hobbit le miró con cara de exasperación pero no dijo nada. Dagril aprovechó para mirarle más a fondo. Nunca había tenido ocasión de verle de cerca. Había oído a compañeros hablar de él, de lo amable que era, de lo extraño de su físico, pero tenerlo delante, a unos pocos metros, era algo que nadie le podía haber preparado para ello.
Era una criatura pequeña, era cierto. No tanto en altura sino en proporciones. Con unos pies demasiado grandes y peludos. Una cara sin barba pero que al mismo tiempo mostraba una clara masculinidad. Su ropa era distinta. Llevaba un chaleco corto con flores bordadas en él. Sin embargo, nada le llamó tanto la atención como su presencia. Desbordaba un aura que le hacía imposible pasar desapercibido. Había algo en él, en la forma de moverse, la forma de hablar, que le decía que estaba ante alguien de otra raza, con otra forma de vida, alguien completamente distinto a todo lo que conocía. No fue tanto el físico como la presencia lo que le sorprendió. No esperaba que alguien tan pequeño pudiese desprender tanto poder.
'Deja que te presente.' Dijo Thorin acercándose a Dagril. 'Este es Dagril, es el sobrino de Dain. Dagril, este es Bilbo Bolsón.'
Dagril tardó unos segundos en contestar al saludo formal de Bilbo.
'Espero que no te importe que le haya invitado a cenar.' Dijo Thorin con una sonrisa, mirando al mediano. Dagril nunca le había visto sonreír. Eso fue algo que guardó en su mente y decidió analizar más tarde lo que le hacía sentir.
Bilbo le miró durante unos segundos y Dagril notó como si le estuviese viendo el alma. Por un momento temió que pudiese leerle la mente, que pudiese ver todo lo que pensaba, todo lo que sentía por Thorin. Sin embargo, el hobbit anduvo unos pasos hacía el y le ofreció la mano.
'Para nada.' Dijo con una sonrisa llena de amabilidad. 'Al fin y al cabo es familia.'
Dagril le dio la mano, iniciando así su relación con quien sería el futuro Consorte de Erebor. Ese momento se le quedaría grabado en la mente por siempre, pues en aquel instante comenzaría la amistad más extraña que jamás tendría.
Continuará…
