Esta canción está dedicada a los sentimientos de Dagril, al igual que lo estaban los capítulos "On My Own" y "Let Him Go". Espero que os guste.

Siento mucho el retraso. Me estoy mudando y no es todo tan fácil como aparenta. Gracias por seguir ahí y no pongáis en duda que vuestros comentarios son lo que me ayudan a seguir.


I heard that you're settled down

That you found a girl and you're married now.

I heard that your dreams came true.

Guess she gave you things I didn't give to you.

Old friend, why are you so shy?

Ain't like you to hold back or hide from the light.

I hate to turn up out of the blue uninvited

But I couldn't stay away, I couldn't fight it.

I had hoped you'd see my face and that you'd be reminded

That for me it isn't over.

La comida era la más deliciosa que había probado en su vida, y Dagril se había criado prácticamente como un príncipe desde que su tía se había casado con el Señor de las Colinas de Hierro. Sin embargo, nada que hubiese comido nunca podía superar el pastel de carne que tenía delante. Miró a su alrededor y vio como todos estaban disfrutando igual que él de la comida.

'La próxima vez tienes que hacer esas cosas que comí cuando te conocí.' Dijo Dwalin mientras devoraba su porción. 'Ya sabes, redondas y con sabor como de galleta pero pan.'

'Scones.' Dijo Bilbo. 'Sí, recuerdo que te gustaron especialmente.'

'No recuerdo que hubiese nada de eso.' Comentó Kili.

'Claro que no. Dwalin se encargó de que no quedasen ninguna para cuando llegaseis vosotros.' Lo que Bilbo no dijo era que él sí que comió una, dado que no tardó en guardársela en el bolsillo de la bata.

'Espera.' Dijo Fili serio, Balin y su hermano le miraron. '¿Cuánta comida no probamos? Porque llegamos los siguientes después de vosotros dos.' Dijo mientras señalaba a los hermanos hijos de Fundin.

'No es mi culpa si no sabéis llegar a tiempo.' Contestó Dwalin a modo de excusa.

Balin y Bilbo se rieron, pero ambos hermanos se veían muy ofendidos, aunque no de forma seria.

'No hago más que escuchar historias de esa cena, Bilbo.' Dijo Dís desde el otro lado de la mesa. 'Debió de ser maravillosa.'

'No sabría que decirte, 'anai, pues no probé bocado.' El tono de Thorin resentido, su mirada fiera a su mejor amigo.

'A ver si ahora va a ser mi culpa que no sepas leer un mapa.' Dijo Dwalin mientras se servía otra ración.

Dagril se sorprendió de la forma tan coloquial con la que se hablaban, pero guardó su sorpresa, sobretodo al ver a los príncipes reírse por lo bajo.

'Leo un mapa perfectamente.' Contestó Thorin con autoridad en la voz. Autoridad que por lo que vio Dagril nadie se tomó en serio.

'Claro. Por eso te perdiste dos veces.' Dijo Dwalin sin mirarle.

'No es mi culpa que la Comarca sea un sitio tan laberíntico.'

Las risas de los príncipes cada vez se oían más. Dís estaba empezando a sonreír también.

'Thorin, mi casa está en linea recta desde la entrada principal.' Dijo Bilbo mirándolo seriamente. 'Es imposible perderse.'

'Tan imposible no será cuando yo lo hice.' Dijo el rey con el mismo tono.

'¿Y nos perdimos en el Bosque Negro gracias a quién?' Continuó Dwalin echando leña al fuego mientras pegaba un mordisco a la pata de cerdo.

'No nos perdimos.' Dijo Thorin entre dientes. 'El camino desapareció.'

'El camino estaba ahí. Tú decidiste dejarlo.' Contraatacó Bilbo.

'No estaba.' Dijo Thorin de forma petulante. 'Además, es un bosque maldito. Es lo que sucede en los bosques malditos, que los caminos desaparecen.'

'Mira, Thorin Escudo de Roble, el camino estaba ahí. Lo vi con mis propios ojos. No me cuentes historias para no dormir ni culpes a los elfos de tu nula orientación al aire libre.' El tono de Bilbo serio, cómo si acabasen de insultar a su madre.

Thorin le miró con ira en sus ojos, pero si las risas de los príncipes, Dís y Dwalin eran indicador, no era ira de verdad. Parecía como si esa conversación fuese una vieja broma entre ellos, algo que usaban para molestar al rey de forma amistosa. Thorin se giró a Balin pero ante la sonrisa escondida en la barba de este, vio que estaba solo en esa batalla.

'Es imposible hablar con vosotros.' Dijo Thorin dándose por vencido pero con aire de enfado, como si se estuviesen revelando contra él.

Fue entonces cuando Kili se cayó al suelo de la risa y todos rieron sin parar. Bueno, Thorin no, Thorin luchó por no reírse, pero no pudo evitar sonreír. Dagril no pudo evitarlo y rió también, aunque menos abiertamente. Fue en ese momento en el que sus ojos y los de Bilbo conectaron y Dagril paró durante unos segundos en seco mientras todo seguía en marcha a su alrededor. No oyó las voces de Dwalin y Fili, ni la regañina de Dís. Bilbo le estaba mirando de una manera hipnótica, como si estuviese analizando su risa y al final decidiese que le gustaba. Fue tan solo unos segundos, nadie se dio cuenta, y en seguida Bilbo apartó la mirada y volvió a los demás enanos como si no hubiese pasado nada, sin embargo, Dagril tardó más tiempo en que desapareciese ese sentimiento de desconcierto dentro de él.

/

Bilbo sabía que Dagril debía de ser especial, pues estaba cenando con ellos. Nunca había oído a Thorin hablar de él y le había sorprendido mucho el verlo en la sala segundos antes de cenar. Pero Thorin le había invitado, Thorin, quien sabía de la importancia de esa cena, y eso ya era más que suficiente como para que a él le pareciese bien. Quería preguntarle, quería averiguar qué relación tenían, pero ahora no era el momento. La cena estaba yendo de maravilla con risas e historias y Bilbo se lo estaba pasando en grande. Aún así, ese pensamiento estaba en el fondo de su mente.

Cuando llegaron los postres fue cuando ya se descontroló todo y, sin saber muy bien cómo, Dwalin se puso a tocar el violín mientras Dís cantaba una canción preciosa y alegre. Fili y Kili cogieron sus porciones y se fueron a la mesa pegada a la chimenea a jugar a las cartas. Thorin se sentó al lado de Balin, sin duda hablando de algo importante que no había podido tratar durante el día. Todos estaban alegres, en parte gracias a la compañía, en parte al continuo fluir de vino y cerveza.

Fue entonces cuando Bilbo tuvo la ocasión perfecta. Vio como Dagril se quedaba sentado en su silla, comiéndose tu macedonia de frutas. Bilbo se levantó y se sentó a su lado. Ambos en una esquina de la mesa, a una distancia lo suficientemente alejada del resto como para tener privacidad, pero sin dejar la fiesta.

'¿Te lo estás pasando bien?' Preguntó nada más sentarse.

'Sí, mucho. Muchas gracias por invitarme.' La voz del enano era bonita, grave pero clara. Ahora que le tenía tan de cerca podía fijarse mejor en él y corroborar que, en efecto, era muy atractivo.

'Espero que todo haya sido de tu agrado.' Dijo sin poder evitar los años de educación que sus padres le habían dado.

'Sí. La comida ha sido excelente. Nuestro cocinero en Zirinhanâd no puede compararse. Si mi tía se entera no dudará en intentar robaros al señor Bombur.'

'Bueno,' dijo Bilbo con una sonrisa 'espero que eso no pase. Su familia le echaría mucho de menos.'

Dagril no pudo evitar sonreír. Había algo en la cara de Bilbo, en la afabilidad con la que le trataba que le era imposible que no le gustase.

'¿Estás de visita? No sabía que había venido alguien de las Colinas de Hierro.'

'No.' Contestó Dagril. 'Vine hace unos meses, para la Gala, pero me quedé aquí.'

'¿Embajador?' Preguntó Bilbo.

'Guardia Real.' Contestó Dagril esperando algún comentario explicándole cómo era posible que alguien noble fuese guardia.

'Mucho mejor.' Contestó Bilbo. 'Nunca te metas en algo político. Es horrible. Sobretodo aquí, con todas vuestras leyes y todas las formas de hacer algo y de no hacerlo. Completamente tedioso, si me preguntas. No me extraña que tardéis décadas en hacer algo, si no hay quien se ponga de acuerdo.'

La frustración en la voz de Bilbo le hizo sonreír. No paraba de sorprenderlo con su forma de ser y comentarios. Comentarios que cualquier otro hubiese cayado o no hecho.

'Tienes toda la razón. Y si te soy sincero aquí van las cosas mucho más rápido. En Zirinhanâd es imposible que una ley salga hasta que no se ha debatido durante cuarenta años, mínimo.'

Ambos rieron de forma sincera y Dagril no pudo evitar percatarse de que hacía mucho tiempo que no se sentía así de cómodo hablando con alguien, así de en sintonía. Había algo en Bilbo que le había hecho conectar con él a los pocos minutos.

'¿Y qué tal de guardia? ¿Te gusta?' Preguntó Bilbo cuando pararon de reír.

'Sí, me gusta. Al principio pensé que sería monótono, pero la verdad es que me gusta.'

'Nunca te he visto por la zona.'

'No. Estoy asignado en Bâha-zunsh-hund.' Vio en la cara de Bilbo que no entendía dónde era eso y se dio cuenta al instante de que le había dicho el nombre en khuzdul, olvidándose de que Bilbo no era un enano. 'La Colina del Cuervo.'

'Ah, ya veo. No he estado allí recientemente.' El tono de Bilbo más sombrío, como si no quisiese hablar de ese sitio. No supo porqué, pero Dagril quería cambiar eso.

'Pues ven a visitarme un día de estos. Está casi reconstruido y te puedo dar el tour completo antes de su inauguración oficial.' Sonrió, para demostrarle que realmente quería que fuese a visitarle.

¿No sé suponía que ibas a odiarlo? Una voz en su mente le dijo. Pero la ignoró por completo.

'No quiero molestar.' Dijo Bilbo.

'No es molestia en absoluto.' Contestó Dagril. 'Aunque mejor que Dwalin no se entere, no quiero tener problemas.'

'Tranquilo.' Dijo tocándole el brazo. 'Sí te dice algo me lo mandas. Yo me encargaré de él.'

Dagril asintió con una sonrisa, sin notar que detrás de ellos, Thorin les estaba mirando con otra parecida.

'Parece que se llevan bien.' Dijo Balin antes de dar otro sorbo a su copa.

'Es difícil que alguien se lleve mal con Bilbo.' Thorin volvió a mirar a su viejo amigo.

'Es verdad, es un ser maravilloso. Va a ser un Consorte perfecto.'

'Lo va a ser.' Dijo Thorin imitando a su amigo y dando otro trago.

No hacían falta más palabras entre ellos, pues se conocían demasiado y sabían lo que el otro pensaba, lo que sentía. Balin sabía que Bilbo era el diplomático perfecto, que no había nadie para llevar las relaciones del reino como él, y así se lo había dejado ver a Thorin. Thorin por su lado no necesitaba que nadie alabase a Bilbo para que se diese cuenta de sus méritos, aún así le gustaba oírlos.

'Si mis cálculos son correctos debería llegar mañana o pasado el hijo del cristalero. Por lo demás está casi todo terminado en los aposentos.'

'Un problema menos, ¿Crees que será posible?' Esa era la primera vez que Thorin se encontraba inseguro de su plan para construir un jardín en la montaña.

'Claro que sí.' Dijo Balin, pues quería animarlo. 'No veo porqué no. Al fin y al cabo es hacer una ventana pero mucho más grande.'

'Necesito ese jardín, Balin. Sé que Bilbo es feliz por ahora, pero también sé que no va a ser así eternamente. Necesita verde y tierra, necesita naturaleza, y no quiero que tenga que ir a Valle todos los días. Quiero que éste sea su hogar, que tenga todo lo que necesite, y sin un jardín…'

Balin tocó el brazo de Thorin. 'Tendrá un jardín.' Dijo con tono seguro. Thorin asintió.

/

'Perdón por llegar tarde.' Dijo Thorin abrazando a Bilbo por detrás mientras este recogía la mesa.

'No pasa nada.' Contestó Bilbo apilando platos. Era verdad, no le había importado tanto como había pensado. Sin darse cuenta se había vuelto menos maniático y no sabía cómo. Quizás era menos maniático solo co Thorin, quizás era algo que sacaba de él el enano.

Thorin le abrazó más fuerte, impidiendo que este pudiese seguir recogiendo, y le besó la cabeza.

'Thorin, tengo que recoger.' Dijo intentando huir de su abrazo.

'Pueden recogerlo por ti. Ven conmigo.' La intención de a dónde quería que fuese con él muy clara en su voz.

'No. Recoge.' Dijo girándose y poniéndole en las manos los platos.

Thorin vio como no iba a salirse con la suya y decidió que lo mejor era acabar cuanto antes para poder seguir con sus planes. Sabía que debían de estar dando una imagen cómica, el rey y su futuro consorte recogiendo platos y vasos, limpiando la mesa y arreglando la sala cuando tenían un servicio al que se le pagaba por ello. Pero Bilbo nunca había tenido servicio y la idea de que alguien recogiese lo que él había manchado le era imposible de concebir. Y aunque Thorin no había tardado tanto en acostumbrarse a no tener que hacer nada, no podía evitar sentirse cómodo haciéndolo. Le recordaba lo que tenía y cómo había luchado para conseguirlo.

Entre los dos recogieron todo más deprisa de lo que se imaginaron y Thorin no tardó en volver a rodear a Bilbo con sus brazos cuando este estaba mullendo el último cojín.

'Estas insistente hoy.' Dijo el hobbit sin dejar su actividad hasta quedar satisfecho.

'No es mi culpa que seas irresistible.'

Bilbo rió sin girarse. 'Eres tan cursi.' Dijo colocando el cojín en el sillón.

Thorin esperó a que se girase para besarle. Suavemente pero con pasión. Dejando claro que la noche no se había acabado todavía. Bilbo se apartó de él y le cogió la mano, guiándolo hacia sus aposentos. Nada más cerrar la puerta los dedos de Throin estaban sobre él, desabrochando su chaleco, sus dedos ágiles y veloces.

'Thorin, no hay prisa.' Dijo Bilbo mientras le besaba el cuello. Thorin siempre era así, pasional, enérgico. Bilbo siempre era el que quería tomarse las cosas con más calma. El hobbit sonrió entre beso y beso, pues no querría a Thorin de otra manera que no fuese así, intenso, pero eso no quitaba que no quisiese disfrutar al máximo el momento.

Thorin le quitó el chaleco, y se apresuró a hacer lo mismo con la camisa. Bilbo tuvo que seguirle el ritmo y darse prisa en desnudar a su compañero, sin embargo, no era nada fácil. No con las capas y capas y capas que cubrían a Thorin. Al cabo de unos minutos el rey dejó de besarle para quitarse él mismo la ropa.

'Ya está.' Dijo como si las prendas de vestir le hubiesen insultado. Acabó de desnudar a Bilbo y lo agarró de la cintura, levantándolo del suelo.

'Thorin.' Gritó Bilbo con ese tono de enfado que usaba solo para él. 'Te he dicho que no me cojas. Thorin. ¡Thorin!'

Pero Thorin no le soltó hasta que llegaron a la cama y lo depositó en medio, no tardando en cubrir su cuerpo con el suyo.

'Eres lo peor.' Dijo Bilbo sujetando su pelo y llevándoselo a un lado para poder ver su cara y el cuarto. Thorin no respondió, simplemente se limitó a bajar por el cuerpo de Bilbo, poco a poco, haciendo especial hincapié en las zonas que él sabía que dejarían escapar un gemido más agudo de lo normal.

No fue hasta más tarde, cuando Thorin saboreaba las pocas gotas que se habían escapado de sus labios, cuando volvió a ponerse a nivel de Bilbo, mirándolo a la cara mientras se tumbaba a su lado. Bilbo tardó unos minutos en recomponerse, minutos que Thorin dedicó a perderse en cada detalle de su cuerpo mientras jugaba con su duro miembro.

'Sabes que no tienes que hacer eso siempre, ¿verdad?' Dijo Bilbo recuperando el aliento.

'Me gusta hacerlo.' Contestó Thorin sin dejar de mirarlo.

Bilbo abrió los ojos y le miró. 'No puede ser agradable… Me refiero al sabor.'

Thorin le besó, abriendo la boca y dejando que Bilbo entrase en él, que dominase su lengua y recorriere cada parte. '¿No lo es?' Dijo cuando se separaron.

'No es lo mismo.' Dijo Bilbo con los mofletes ligeramente sonrosados, sin embargo tiró de la trenza lateral de Thorin, haciendo que este volviese a bajar para besarlo de nuevo. El beso fue subiendo de intensidad hasta que Bilbo decidió que ya era hora de tomar la situación por las riendas. Hasta ahora, siempre que habían estado en la cama Thorin había sido quien había iniciado todo, quien había tenido un papel más activo en su relación sexual. Es cierto que Bilbo había disfrutado de cada momento, pero igual que antes eso estaba bien, ahora ya no tanto. Ahora tenía más experiencia, se sentía más seguro, no solo con él mismo, sus sexualidad y gustos, sino con Thorin. Sabía que podía satisfacerle, sabía lo que le gustaba y lo que no, y precisamente por eso sabía que Thorin no estaba completamente satisfecho. Nunca había visto en la cara de Thorin esa sensación que él había sentido cada vez que hacían el amor. Era cierto que disfrutaba, que le gustaba y que Bilbo le satisfacía, pero el hobbit no estaba contento. Había algo que faltaba, y ahora sabía él qué. Necesitaba ver a Thorin bajo su merced, necesitaba ser él quien dominase la situación. No sabía cómo iba a tomarse eso Thorin, especialmente teniendo en cuenta que era alguien que siempre había estado por encima de los demás, que siempre había liderado y dominado. Aún así, estaba seguro de que precisamente por eso el cambio le iría bien.

Bilbo tocó el pecho de Thorin, sabiendo donde masajear para soltar unos gemidos de sus labios, y aprovechó la ocasión para empujarlo, colocándose encima. Se sentó en su regazo, notando su miembro contra el suyo y sintiendo un escalofrío al contacto. Ese escalofrío no tardó en bajar por su cuerpo, afianzando su determinación y subiendo su lívido. Notó las manos de Thorin dirigiéndose a su cintura y le paró. Sabía a donde llevaría eso, sabía que no era capaz de negarse al tacto de esas manos, a su fuerza y experiencia.

'Espera.' Dijo entrelazando sus dedos con los del enano, evitando que le agarrase. 'Cierra los ojos.'

Thorin le miró sorprendido. 'Confía en mi.' Dijo Bilbo con una sonrisa. Thorin cerró los ojos. Bilbo bajó sus manos y las dejó en la cama. 'No te muevas. No los abras hasta que yo lo diga. ¿De acuerdo?'

Un asentimiento de cabeza fue toda la respuesta que Thorin dio, pero Bilbo no necesitó más.

Miró al cuarto, buscando algo con lo que llevar a cabo su plan. No sabía muy bien lo que estaba haciendo, pero sabía que no era correcto, ni propio de alguien de su clase ni nada que pudiese considerarse adecuado. Pero quería hacerlo, por la Dama Verde cómo quería hacerlo. La idea había aparecido en su mente y ahora no podía quitársela de encima. No sabía cómo había encontrado el valor, pero imaginaba que después de enfrentarse a un dragón algo como lo que iba a hacer era peccata minuta.

Los postes de la cama le dieron la solución, pues atados a ellos estaba una tela de terciopelo, encargada de que la cortina que podría cubrir la cama y que nunca habían usado, estuviese abierta. Se movió, dejando a Thorin solo en medio de la cama y con una sonrisa al ver que este se mantenía quieto y sin abrir los ojos. Se fue a ambos postes y quitó la tela, haciendo que las cortinas se abriesen y les cubriesen del resto del cuarto. Parte de la cama se quedó sin tapar, por donde entraba luz de una forma sutil y mágica, el fuego de las chilenas bailando contra el cabecero.

Bilbo pensó que el ambiente era perfecto, era justo lo que necesitaba, una suave luz que les dejase ver pero tampoco tan potente como para perder el romanticismo. Volvió a Thorin y le cogió una mano. 'No abras los ojos.' Dijo mientras le levantaba el brazo y lo llevaba hacia atrás, pegándolo al cabecero. Cogió la tela y la pasó por su muñeca. Vio como Thorin se movía un poco, como su cara se volvía en una de guardia, de precaución, como si hubiese un peligro inminente.

'Confía en mi.' Dijo Bilbo y le dio un beso en la mejilla. 'Confía en mi.'

'Confío en ti.' Contestó Thorin al cabo de unos segundo relajando la mano y dejando que Bilbo le atase a la cama.

/

'Confía en mí.' Le había dicho Bilbo, y Thorin quería confiar, pero su cuerpo no estaba acostumbrado a ese tipo de confianza.

Al principio no había sabido qué quería Bilbo ni que tramaba hacer, pero había supuesto que nada serio, ahora no esta tan seguro. La única explicación a lo que estaba sucediendo era que iba a atar sus manos al cabecero de la cama, y esa idea no le gustaba nada. Thorin no quería sentirse atado, no quería tumbarse y dejarse hacer. La mera idea de estar bajo la merced de otra persona le ponía nervioso. Quería controlar la situación y pensaba que eso lo había dejado claro desde le principio, pensaba que Bilbo estaba de acuerdo con eso, que su relación sexual iba bien. Claramente algo no iba bien. No había discutido sobre el papel de cada uno en la cama y eso estaba pasando factura.

'Confía en mí.' Repitió Bilbo y Thorin no pudo evitar confiar. Nada le gustaba, no estaba cómodo, no estaba seguro. Siempre había controlado a su pareja en la cama, siempre había llevado él la iniciativa, siempre había tenido esa posición de poder. Pero Bilbo le estaba pidiendo que confiase en él, y el confiaba en Bilbo. Confiaba en el hobbit como para hacerle Consorte de Erebor, confiaría en él su vida y la de su pueblo. Por lo que pidió a su cuerpo relajarse y se dejó hacer. Notó que Bilbo le ataba las manos, pero no fuertemente, no de una manera en la que él no pudiese desatarse si así lo quería, pero si firmemente. Notó como aún teniéndolas atadas no le dolían ni se cansaban, como Bilbo lo había hecho de una forma que estuviese cómodo. Y se relajó un poco más. Nada le gustaba, pero debía confiar en Bilbo.

'Abre los ojos.' Dijo Bilbo y Thorin los abrió. Fue hacerlo y darse cuenta de que había estado completamente equivocado hasta el día de hoy. Aún así, todavía no era consciente de cuanto había dado por sentado sobre su vida sexual. Teorías que Bilbo empezaría a echar por tierra esa noche.

Bilbo estaba en su regazo, su miembro casi duro por completo y sus ojos clavados en él. Su mano derecha apoyada en la cadera de Thorin mientras que la izquierda estaba detrás. Thorin no tardó en averiguar qué estaba haciendo. Sin darse cuenta movió las manos, queriendo tocarle, queriendo ser él quien le abriese y le preparase, pero la tela le paró en seco.

Bilbo sonrió de una manera que Thorin nunca había visto antes, de forma pícara y juguetona, pero al mismo tiempo sensual y con poder. No le dijo nada, simplemente siguió trabajando, por su expresión con un dedo más, y Thorin se agarró a la tela, luchando por no romperla, pues había calculado mal al pesar que iba a ser capaz de desatarse si lo deseaba.

Todo su cuerpo estaba al borde del placer, la imagen de Bilbo encima de él, haciendo lo que estaba haciendo, era demasiado erótica, demasiado perfecta. Nunca hubiese pensado que algo así le podía producir tanto placer, y en el fondo sabía que no ser capaz de tocar, no poder hacer nada, le estaba creando sensaciones dentro de él hasta ahora desconocidas, pero no mal recibidas, como había temido.

Bilbo movió la mano y cogió el frasco que había a su lado. 'Mis dedos no son como los tuyos.' Dijo mientras se echaba un poco más de aceite en la mano. 'Así que perdón si está más estrecho de lo habitual.' Esto lo digo como si fuese un problema de verdad, y Thorin tuvo que tragar la saliva que se le había acumulado para poder seguir respirando. No podía pensar en nada, en absolutamente nada que no fuese Bilbo encima de él. Bilbo siendo la criatura más maravillosa sobre la faz de la tierra. No podía creer lo que estaba viviendo, y precisamente por eso no dijo nada cuando Bilbo le tocó, cubriéndolo de aceite. No dijo nada cuando se colocó más cerca de él, cuando se pegó a su cara y le dijo en el tono más sensual que jamás hubiese sido.

'Si quieres que pare, paro.' Dijo a pocos centímetros de su oreja. 'Sí no te sientes cómodo, paro.'

Thorin había pensado que lo lógico era decir sí, era pedirle parar, soltarse del cabecero, coger a Bilbo y follarlo hasta que esa sensación que sentía dentro de él y que no había experimentado hasta ahora desapareciese. Eso era lo que hubiese hecho antes de abrir los ojos, eso es lo que hubiese hecho antes. Ahora no. Ahora todo era distinto. Ahora necesitaba más. Era como si fuese la primera vez que tenía una erección, como si no supiese bien lo que sentía y qué hacer para que esa sensación desapareciese. Todo su cuerpo estaba en tensión, la sangre se le acumulaba en su miembro y necesitaba ser tocado, necesitaba ser liberado de esa sensación que le recorría el cuerpo.

'Nasakhadmîn.'

Bilbo le besó suavemente los labios, un gesto que no iba para nada con lo que estaba sucediendo entre ellos, y Thorin se agarró a la tela. El hobbit se movió, colocándose de nuevo en su regazo y tomando su dura erección en su mano, colocándola. Le miró, y Thorin no podía apartar la mirada de los oscuros ojos de Bilbo, los cuales brillaban con luz propia. El hobbit se movió, pegándose a él y levantándose ligeramente. Thorin dejó de respirar, notando como su miembro entraba en contacto con la entrada de Bilbo. Quiso mover las caderas, pero sabía que no debía. Bilbo tenía el control, él estaba bajo su merced esa noche y ese pensamiento hizo que una gota de semen saliese de él, ayudando al movimiento de Bilbo.

/

Bilbo bajó, notando como la presión era mayor, como había un poco de dolor, pero eso no le hizo parar. Se sentía como si hubiese fumado demasiada hierba Viejo Toby, elevado en las nubes pero a la vez firme en la tierra. Se sentía poderoso, un sentimiento que nunca había tenido y que ahora que sabía lo que era no pensaba dejarlo marchar. Se sentó en Thorin y llevó la cabeza hacia atrás, soltando un gemido de placer mientras acariciaba el fuerte torso del enano. Thorin era tan grande, tan voluminoso, sus manos incapaces de cubrir toda la piel que deseaba tocar.

Empezó a moverse cuando por fin se había acostumbrado a la inclusión, poco a poco, probando qué le gustaba y qué no, qué hacía que los músculos de Thorin se contrajesen más o menos. Le miró a los ojos y vio en ellos eso que no había visto nunca hasta ahora, placer desmedido, un completo abandono. Thorin tenía la boca ligeramente entreabierta, los ojos fijos en él, la respiración entrecortada. Unas gotas de sudor decoraban su frente y se agrupaban en la larga cicatriz que ahí tenía.

'Bilbo.' Su nombre sonó como si de una súplica se tratase, y Bilbo subió por su torso, llegando a su pecho y acariciando sus pezones. Thorin cerró los ojos y Bilbo sonrió. Eso era lo qué había querido, a Thorin así, perdido en su propio placer, sin pensar en nada que no fuese él, ellos, lo que sentían. No quiénes eran, qué representaban, qué les esperaba tras esas puertas. Fue una noche larga, donde los gemidos y el nombre del hobbit, dicho como si de un mantra se tratase, llenaron la habitación. Cuando por fin Thorin agarró el cabecero, haciendo que sus nudillos se tornasen en blanco y vaciándose por completo dentro de Bilbo, fue cuando el hobbit paró, saliendo del enano mientras notaba su presencia recorrer su cuerpo. Le desató de un tirón y se dejó caer encima de él. Ninguno de los dos dijo nada más aquella noche, y al cabo de varios minutos cayeron dormidos, aún sintiendo el calor del otro en su cuerpo.

/

'¿Quién es él?' Preguntó Bilbo mientras acariciaba la cicatriz del costado de Thorin.

Hacía poco que había amanecido, todavía faltaban horas hasta que Thorin tuviese que ocupar su puesto, pero ambos se hallaban despiertos, descansados sin saber muy bien porqué después de la ajetreada noche.

'¿Quién?' Dijo Thorin mientras acariciaba el pelo de Bilbo, deleitándose en como se veía como si de oro se tratase si lo ponía contra la luz.

'Dagril.'

Thorin le miró, y suspiró ligeramente. Bilbo torció un poco el entrecejo.

'Es el sobrino de mi primo, como te dije.'

'Es algo más.' Dijo Bilbo queriendo saber.

'¿Qué quieres decir?' El tono de Thorin ligeramente a la defensiva.

'Pues que si solo fuese eso no lo hubieses invitado, no sabiendo de la importancia de la cena.'

Thorin no contestó y Bilbo le miró fijamente, intentando leer en su rostro algo de lo que pasaba por la mente del enano. Vio que Thorin estaba confuso, que no sabía explicarle, y fue entonces cuando Bilbo obtuvo la respuesta. Por suerte el enano no le estaba mirando en ese momento, perdido en sus propios pensamientos, sino hubiese podido ver la cara de sorpresa mezclada con angustia de Bilbo. En seguida la modificó, evitando que Thorin la viese.

'Me cae bien.' Dijo Thorin finalmente. 'Hacía mucho que no le veía y pensé que estaría bien invitarlo. ¿Te ofendió? Si es así no era mi intención.'

'No.' Se apresuró a decir Bilbo. 'Para nada, Thorin. Además, es bueno que hagas amigos. Parece… Parece alguien digno de conocer.' A Bilbo le costó decir estas palabras, pero sabía que eran verdad. Había sentimientos en él que no sabía cómo categorizar, algo que necesitaba pensar para poder llegar a una conclusión, pero sabía que ahora no era el momento. Besó a Thorin, queriendo sentir que era él y no otro quien ocupaba los pensamientos del enano.

'Merlarê.' Thorin dijo cuando sus labios se separaron, acariciando la cara del mediano.

Bilbo notó como parte de esa angustia desaparecía. Podía ser que Thorin sintiese algo por Dagril, puede que hubiese algo más detrás de las palabras que le había dicho, pero no había duda de a quien pertenecía su corazón.

Los enanos solo aman una vez, y es para siempre.

Esas habían sido las palabras de Balin, eran una realidad, un hecho innegable. Y ahora, en los brazos de Thorin, sintiendo de nuevo sus labios contra los suyos, esas palabras le dieron paz.

/

Dís se sentó delante del telar con la idea muy clara de cual iba a ser el motivo su nuevo tapiz. La conversación que había tenido con Bilbo había estado en su mente toda la noche y ahora, con la luz de un nuevo día, una idea había tomado forma.

'Dime, Bilbo,' había preguntado Dís dejando la taza de té '¿los hobbits no tenéis un Valar al que rendís homenaje?'

'No como vosotros, no. Los hobbits no tenemos nada tan épico, no hay una gran historia como la vuestra detrás de nuestra creación, y si la hay se perdió hace muchos años. Muy poco se sabe, la verdad. Nunca hemos tenido un especial interés en el tema. Aunque supongo que sí tenemos alguien a quien queremos por encima de todo.' Bilbo tomó un sorbo de té. 'Siempre hemos favorecido a la Dama Verde por encima de todos. No es como si fuese nuestra diosa, o como si la… ¿cómo has dicho? Ah, rindiésemos homenaje. No es nada como vuestra relación con Aüle, pero si la tenemos afecto y a ella le ofrecemos el primer producto de cada cosecha.'

'¿La Dama Verde?'

'Yavanna.' Aclaró tomando otro sorbo.

Dís se sorprendió al oír el nombre de la mujer de Mahal, pero no lo dejó ver.

'¿Y por qué Yavanna?' Preguntó intentando averiguar cuánto sabía Bilbo de la vida de los Valar.

'Pues porque es la creadora de naturaleza, ¿por qué sino? Aunque supongo que hoy en día nadie recuerda eso.' Había tristeza en su voz, y Dís le dio su tiempo para que continuase. 'Los hobbits somos criaturas sencillas, que respetan las tradiciones incluso cuando ya no recuerdan de donde proceden, de hecho estoy seguro de que la mayoría no sabe el verdadero nombre de la Dama Verde. No nos interesa la historia, ni los orígenes de nuestra raza. Nunca hemos sido curiosos, de hecho serlo se considera un defecto… Lo que quiero decir es que no tenemos relación con nada religioso, no tenemos ritos ni nada parecido. Somos criaturas sencillas.' Esto último lo dijo con una sonrisa triste que Dís reconoció.

'Sin embargo, a ti parece que te interesa el tema.'

Bilbo la miró y sonrió. Una sonrisa que Dís no supo muy bien como interpretar.

'Se podría decir que es algo que viene de familia.' Fue lo último que dijo Bilbo sobre el tema.

Que los hobbits ofreciesen sus cosechas a Yavanna no era algo para tomarse a la ligera, y eso Dís lo sabía. Aunque Bilbo no se lo hubiese dicho, significaba que ellos ofrecían lo más importante que tenía a ese Valar, como ellos ofrecían cada joya o pieza que creaban a Mahal. Y que Yavanna y Mahal fuesen esposos tampoco era algo para dejar pasar por alto.

Dís cogió el hilo y empezó a tejer sabiendo que ese tapiz no sería uno más de su colección.

Continuará…

Nasakhadmîn: en este contexto se traduciría como "hazlo" (trad: to take instant action with each other / to take instant action together)

Merlarê: mi amor supremo