Gracias por todos los comentarios, que son geniales y me ayudan a seguir. Siempre estoy encantada de saber lo que os gusta o lo que no y vuestras teorías.
Vindur í
og útilykt ? af hárinu þínu
Ég lamdi eins fast og ég get
með nefinu mínu
Bilbo escuchó la conversación sin intervenir, dejando que Thorin y Bardo hablasen de los problemas, esperando que alguno de los dos tuviese alguna solución. Sin embargo, no tardaron en girarse a él, esperando encontrar la respuesta en el mediano.
'Yo…' Ambos le miraron, y Bilbo sintió que había llegado el momento. 'Bardo, ¿puedes perdonarnos un momento?' Dijo mirando a Thorin, indicándole que quería hablar con él en privado. 'Serán solo unos minutos, haré que te traigan algo de beber y comer.'
Bardo no cuestionó el porqué debían irse, dejándolo solo en la sala, pues confiaba en el mediano y sabía que debía ser algo importante.
'Por supuesto.'
Bilbo abrió la puerta, dejando a Thorin pasar para salir él no sin antes añadir 'siéntete como en tu casa.'
'¿Qué sucede?' Preguntó Thorin una vez estuvieron en su despacho. La reunión se estaba llevando a cabo en una sala conjunta dedicada a reuniones privadas del rey, donde nada más irse una bandeja había llegado junto con Balin para entretener a Bardo.
'Tengo algo de lo que hablar contigo.' Dijo Bilbo respirando para enfocar sus pensamientos.
'¿Y tiene que ser ahora?'
'Sí.' Su voz seria, por lo que Thorin se cayó, apoyándose en su estantería.
'Verás, es sobre los cultivos. No es seguro, y no quiero entrar ahora en detalles, no con Bardo esperando, pero creo que puedo ayudar. Creo que puedo hacer que crezcan más rápido.'
'Bilbo, agradezco tu esfuerzo y dedicación, pero no estamos hablando de meses, sino de días.'
'Yo estoy hablando de horas.' Respondió el hobbit cortante ante el tono del rey.
Thorin le miró con más seriedad. '¿A qué te refieres?'
Bilbo se llevó la mano al pelo, quitándoselo de la cara e intentando tranquilizarse. Su madre le había dicho que nunca debía de hablar de su don, que nadie en La Comarca debía saberlo. Así había sido educado. Sin embargo, ahora…
'Puedo hacer que las plantas crezcan.' Dijo del tirón mirando a Thorin fijamente.
Pasaron unos segundo hasta que Thorin respondió lentamente, sin comprender. 'Ya lo sé, eres un hobbit.'
Bilbo cerró los puños fuertemente y los abrió. 'No. No me refiero en general, me refiero a que puedo hacer que crezcan a voluntad, me refiero a que… Thorin, puedo hacer que los tomates crezcan en unos días en vez de en semanas, puedo…' No sabía cómo seguir, pues ni él mismo sabía cómo explicarlo. No era magia, no era un extraño poder, simplemente era algo que había acompañado a innumerables miembros de su familia antes que a él, algo que debía mantenerse en secreto, pues los demás hobbits nunca lo hubiesen visto con buenos ojos.
Thorin se acercó a él con paso calmado. Su cara un lienzo en blanco, indescifrable.
'Está claro que hay mucho de lo que tenemos que hablar.' Dijo con voz tranquila. 'Pero dime, esa… habilidad, ¿puede hacer que tengamos la suficiente comida como para soportar el invierno?'
'No lo sé.' Dijo Bilbo siendo sincero. 'Nunca he hecho algo a semejante escala, siempre ha sido algo específico.'
'¿Y tu qué crees? ¿Crees que puedes? ¿Crees que es la solución que debemos tomar?' Thorin le preguntaba con sinceridad, mostrando su confianza en él en un tema tan importante como el alimento de su pueblo.
'Creo que debo intentarlo.' Dijo finalmente el hobbit. Thorin asintió.
/
Seakgu miró a su alrededor y se alegró al ver que todos le temían. Bien, pensó, es lo que deben. Él era uno de los pocos que había sobrevivido la Batalla, y había vuelto a Gundabad con sed de venganza. A diferencia de otros, él sabía cuando era el momento de atacar y cuando el de esperar. Miró al resto de orcos, los líderes de los diferentes grupos que habían quedado.
'Han pasado dos años desde ese miserable día.' Dijo en orco a sus congéneres. 'Dos años en los que hemos estado lamiéndonos las heridas como miserables ratas, pero nuestra hora aún no ha acabado.' Su voz en alto, el resto de orcos gritaron ante esas palabras. 'Ahora debemos reagruparnos bajo un nuevo líder. Debemos volver a ser fuertes y hacerles ver a esos asquerosos enanos que seguimos aquí.'
'¿Y qué propones?' Preguntó uno de ellos, dando por sentado que él jefe sería él, como Seakgu había planeado.
'No propongo, ordeno ser mejor, más fuertes y estar preparados. Los enanos volverán. Esas sucias sabandijas siempre intentan regresar a sus pasadas tierras, pero esta vez seremos nosotros los que nos defenderemos. Cuando vengan a quitarnos nuestras tierras acabaremos con ellos, y luego iremos a tomar lo que es nuestro.'
'¿Cómo sabes que vendrán?' Dijo otro.
Seakgu se acercó a él y le cogió de la garganta, levantándolo del suelo y ahogándolo al mismo tiempo.
'¿Dudas de mi palabra?' Apretó con más fuerza hasta que le orco negó con la cabeza. Todos los demás bajaron las suyas en señal de respeto. 'Los enanos siempre vuelven.' Dijo tirándolo al suelo. 'Y esta vez, estaremos preparados.' Su sonrisa dejaba ver la boca de afilados dientes, sus ojos blancos y negros estaban inyectados en sangre. Él, Seakgu, vencería donde Azog había fracasado. No había que llevar la batalla a los enanos, había que dejar que ellos fuesen a sus tierra y ahí, darles caza, trampa tras trampa, hasta aniquilarlos por completo.
/
'A ver si me he enterado. Me estas pidiendo que haga que todo Valle se quede en sus casas desde el amanecer hasta que vosotros lo digáis, dejando los alrededores de la ciudad completamente desprotegidos, con la esperanza de que algo suceda y los campos empiecen a dar fruto. ¿Es así?' Preguntó Bardo.
'Sí. Aunque no te puedo ofrecer garantías, puede que no pase nada.' Dijo finalmente Bilbo. 'Pero si consigo que funcione, puede que el problema de la comida se solucione.'
'¿Y si no?'
'Pues tendremos otra reunión.' Respondió Thorin.
Bardo los miró a ambos y suspiró. 'Supongo que debo de crear algún tipo de excusa, ¿no?'
'Sí.' Dijo Bilbo con una sonrisa, más tranquilo al darse cuenta de que Bardo comprendía la seriedad de lo que le pedía. 'Preferiblemente algo que haga que nadie piense en los campos o quiera ir allí. Es importante que nadie vea lo que voy a hacer.'
'Eso que no me puedes contar.' Dijo el hombre.
'Sí. Bardo, sé que pido mucho…'
'Confío en ti, mi amigo.' Le interrumpió Bardo. 'Sí piensas que puedes arreglarlo confiaré en ti, sino te veré en un par de días.' Se levantó de la silla, estirándose la túnica. 'Puedo darte mañana por la mañana. Esta noche celebramos una fiesta donde casi todo el pueblo participa. Puedo hacer que se cierre la ciudad con la excusa de la seguridad. Te puedo dar mañana. ¿Podrás hacerlo para mañana?'
'Sí.' Confirmó Bilbo.
'En cuanto tengamos una respuesta de si ha funcionado o no te mandaré un cuervo. Hasta entonces, haz que nadie abandone la ciudad.' Concretó Thorin.
Bardo se fue, despidiendo de ambos y deseándoles suerte. Había dudas en su corazón, pues no veía qué era lo que el hobbit pudiese hacer que no había hecho ya. Thorin se giró a los enanos que entraron a recoger la sala junto con Balin.
'Dejadnos solos.' Ordenó. Nadie dijo nada y en seguida se oyó la gran puerta cerrarse. El silencio se hizo con la habitación.
Thorin miró a Bilbo, esperando una respuesta, una explicación, pero el hobbit estaba perdido en sus pensamientos. Se fue hacia la parte de los licores y se sirvió una copa. No sabía porqué, pero pensaba que la iba a necesitar. Se sentó en el sofá y esperó. Bilbo tardó unos minutos en seguirle, sentándose a su lado.
'No sé por dónde empezar.' Dijo finalmente.
'El principio suele ser un buen comienzo.' Dijo Thorin dando un sorbo al licor.
Bilbo le miró y sonrió, esa sonrisa triste y rápida que ponía a veces cuando no estaba seguro de algo.
'Thorin. Esto… No puedes contárselo a nadie.' No le hizo que se lo prometiese, pues sabía que no hacía falta.
'Ni una palabra de lo que me digas saldrá de mis labios. Puedes estar seguro.' Los ojos de Thorin intensos. Bilbo sabía que decía la verdad.
Bilbo se levantó y se sirvió otra copa, dándole vueltas a cómo iba a explicarle a Thorin algo de lo que no había hablado con nadie, no en décadas. Se sentó, con la copa en la mano y sin beber, mirando su contenido.
'Yo no debí existir.' Dijo con tristeza en su voz, pues recordar a sus padres le era doloroso, incluso después de todo ese tiempo. 'Mi madre… Ella no podía tener hijos. Sé que eso pasa aquí, pero a los hobbits no les pasa. Nosotros… Somos una raza fértil por encima de cualquier otra. Lo normal es que en una casa haya una media de cuatro hijos. Sin embargo, mi madre no podía tener hijos.'
Bilbo empezó y le habló sobre su madre, sobre su padre, sobre su lucha. Le habló del don de su madre para dar vida a las plantas. Le dijo sobre como ese don era algo que había estado siempre en los Tuk, algo que les había acompañado desde generaciones. Don que guardaban para sí, pues antaño el resto de hobbits no habían visto con buenos ojos que ellos pudiesen modificar la naturaleza. Ese don era en parte el causante de su poder, de que el Thain fuese un Tuk, pero Bilbo no entró en política ni en cómo se organizaban los hobbits. Bilbo le habló de que era algo extraño, que se había perdido con el tiempo, don que muy pocos en su rama Tuk conservaban o tenían. Su madre había sido una de las pocas en poseerlo. Le contó cómo su madre hacía crecer las plantas cuando nadie miraba, como ella había traído vida a los campos de su padre cuando una sequía había destruido la cosecha. Le contó como había sido ella quién había cultivado ese don, haciendo que creciese y, finalmente, usándolo para hacer crecer otro tipo de vida.
'Lo usó para que tú nacieses.' Dijo Thorin, comprendiendo la importancia de lo que le contaba.
'Sí. Y por ello lo perdió para siempre. Mi padre solía decir que desde entonces mi madre ya no fue capaz de hacer crecer las plantas, que su pelo se oscureció y su piel se aclaró. Fue entonces cuando empezamos a tener jardinero, pues mi padre no quería que mi madre tuviese que estar tanto tiempo en la huerta sin poder sentir la vida que le rodeaba. Mi madre nunca me habló de ello, nunca me dijo nada malo mas que no se arrepentía de nada. Que ser capaz de sentirme a mí era mejor que toda la vida de La Comarca junta.' Bilbo sonrió, recordando el abrazo de su madre cuando le había dicho eso. La calidez de su piel.
'Puedo entender ese sentimiento.' Dijo Thorin cogiendo la mano de Bilbo, haciendo que este volviese al presente y le dedicase una pequeña sonrisa verdadera.
'Al principio pensé que no era real, que no era yo quien las hacía crecer. Al principio no dije nada, pues era un juego. Luego crecí, y me di cuenta de que sí que era yo. Fue entonces cuando mis padres me prohibieron decir nada. Por aquel entonces nadie más aparte de un tío y dos primos poseían ese don, y ellos eran Tuk. Pero yo era un Bolsón. Debía ser educado como tal y por consiguiente no podía mostrar a nadie de lo que era capaz.'
'No creo que entienda muy bien la diferencia de la que hablas entre Tuk y Bolsón.' Admitió Thorin.
Bilbo le acarició brevemente la mano. 'En otra ocasión. Ese no es el asunto ahora.' Thorin asintió y Bilbo continuó. 'Lo que quiero decir es que es un don que siempre he tenido, pero que no he casi usado. Hay cosas que me vienen solas, como notar la magia que rodeaba Rivendell, o saber que el Bosque Negro estaba enfermo. Gracias a él supe que la tierra de Valle se recobraría. Puedo hacer crecer hierbas aromáticas y cualquier tipo de verdura, pero no sé si será suficiente para hacer crecer todo Valle. Nunca he hecho algo así.'
'¿Puede ser peligroso?' Preguntó Thorin, pues la idea le había rondado la mente desde hacía un rato.
Bilbo sabía la respuesta a esa pregunta perfectamente, pues sus padres le habían advertido de su don. "Igual que da vida la puede quitar", si Bilbo daba más vida de la que era capaz, el resto de esa vida saldría de él. Sabía lo que le había pasado a su madre después de usar su don con él, era algo que nunca le habían ocultado. Pero, ¿cómo decir a Thorin que podía morir?
'No.' Mintió. Y se asuntó, pues le había sido tan fácil, tan sencillo mentirle de nuevo a Thorin. Notó cómo el estómago le dolía, ese sentimiento que había tenido con la piedra del arca volvía a él. Se levantó, dándole la espalda pues no podía mirarlo a la cara. 'No creo que pueda pasar nada serio.'
'Pero tu madre perdió su don.' Alejó Thorin.
'Sí, pero era para crear una vida, no para cultivar un campo. Además,' dijo dándose la vuelta, poniendo una cara de calma que no sentía 'no me importa perderlo, no si es por esto.'
'Bilbo.' Thorin se levantó y fue a él, cogiéndolo de las manos. No había ni una atisbo de duda en los ojos de Thorin y eso hizo que el estómago le doliese más al punto de querer vomitar. 'No puedo pedirte que hagas algo así.'
'Es una suerte que no tengas que hacerlo, pues soy yo quien se ofrece.'
Thorin buscó en sus ojos y vio algo en ellos que no supo descifrar. Conocía a Bilbo mejor que nadie en la montaña, sin embargo, en ocasiones como esta, pensaba que tenía ante él a un completo extraño. Le acarició la mejilla y sus ojos cambiaron, volviendo a ser el hobbit que él amaba.
'Quiero estar contigo cuando lo hagas.' Dijo finalmente.
'Thorin.' Se apresuró a decir Bilbo, pero el rey le paró, colocando sus dedos suavemente sobre los labios del mediano.
'Quiero asegurarme de que estarás bien, nada más. No pienso interferir.'
Bilbo le miró durante unos segundos y finalmente asintió.
/
Dilon había pasado la mayor parte de su estancia recorriendo Erebor, hablando con la gente, informándose sin ser notado. Sabía que el príncipe le vigilaba, había algo en la forma de mirarle, en cómo le hablaba que le daba la impresión de que nunca le perdía de vista. Esa tarde tenía reunión con el rey, protocolo para que le diese la bienvenida y le permitiese estar en Erebor. Pensaba aprovechar ese tiempo para analizar a Thorin. Su señor le había encomendado una misión y pensaba cumplirla. Por ahora lo máximo que sabía era que el hobbit se estaba encargando de ayudar a los Hombres a cultivar Valle. Aún no había visto al hobbit, pero sabía que solía ir casi todas las mañanas a los campos, por lo que tenía pensado dejarse caer por los cultivos al día siguiente. Quería ver con sus propios ojos al mediano, saber qué hacía allí y, a poder ser, tener una conversación con él fuera del reino de Thorin.
'Quiero saber todo lo que hace ese mediano. Cada movimiento. Sus rutinas, con quién habla, qué opina la gente de él. Quiero que me cuentes cómo es la relación que mantiene con el rey.'
'Eso último va a ser difícil si reside en Palacio.' Dijo Dilon a su señor.
'No residirá.' Dijo Rugur. 'Puede que sea el invitado del rey, pero dudo mucho que lo tenga ahí.'
'¿Y a Thorin? ¿Hasta dónde debo llegar con él?' Preguntó Dilon.
'Lo más que puedas. Quiero saber quién son sus amigos y especialmente quienes no. Quiero saber qué opina la gente de él y quiero saber quién calienta su cama.'
Dilon asintió.
'No vuelvas hasta que no tengas respuesta a todas estas preguntas. Mándame un mensaje cuando tengas algo nuevo que reportar.'
Dilon entró en una taberna que se encontraba en el distrito minero oeste. Pidió una cerveza y se sentó en la barra. No tardó en hacer amigos, en qué alguien le contase su día y en saber más sobre las excavaciones en Erebor, pero nada útil. No fue hasta más tarde cuando un enano con una sonrisa en los labios y un curioso sombrero entró y todo el mundo silbó entusiasmado.
'Chicos.' Dijo este golpeando la mesa. 'Tengo nuevas.'
'¿Quién es?' Preguntó Dilon al tavernero.
'Bofur. Es el cabeza del gremio de los mineros de este distrito.' Dijo mientras secaba una jarra. 'Fue uno de los trece.'
Dilon no le hizo falta más. Esa última frase le había dejado claro que ese enano con extrañas pintas había formado parte de la Compañía. El enano seguía hablando, contando noticias que el resto de enanos silbaban o abucheaban, pero siempre con amistad. Se veían que querían a su jefe de gremio, que éste era respetado. Más tarde, cuando Bofur se había tomado unas cuantas cervezas, se fue a sentarse con él.
'Señor Bofur, ¿verdad?' Dijo con una sonrisa.
'Solo Bofur, señor era mi padre.' Su voz alegre. Dilon no comprendía como alguien que parecía tan idiota podía llegar a jefe de mineros. Aunque claro, había sido miembro de la Compañía, suponía que eso ayudaba.
'¿Me puedo sentar?'
'Por supuesto.' Dijo golpeando la silla. 'Eres nuevo.'
'Sí, he llegado hoy.' Dilon no dijo de dónde ni qué era, el enano no se lo preguntó. 'Dilon.'
Estuvieron un rato charlando, Dilon manejando la conversación para saber más de los asuntos internos de Palacio, pero cuando vio que eso no llevaba a ninguna parte decidió preguntar por el hobbit.
'Me han dicho que fuisteis parte de la Compañía del rey.'
'Sí. Menuda historia esa.' Dijo dando otro trago a la jarra.
Dilon hizo las preguntas pertinentes hasta poder llegar al hobbit.
'Nunca he visto un hobbit. Me han dicho que son completamente diferentes a nosotros.' Dijo cuando Bofur sacó el tema de Bilbo.
'No tanto, no en lo general. Aunque no sabría que decirte, solo conozco a Bilbo.'
'¿Sois buenos amigos? Después de todas las aventuras vividas imagino que será así.' Dijo tentando las aguas. Sabiendo, por lo que había averiguado esa mañana, que el pueblo de Erebor había acogido bien al mediano.
'¿Bueno amigos?' Preguntó Bofur mirándole. Luego soltó una sonora carcajada. 'Es mi mejor amigo.'
Dilon sonrió para dentro. Iba a ser una tarde más productiva de lo que pensaba.
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'¿Qué te parece?' Le preguntó Thorin a Fili una vez que Dilon había dejado la sala del trono.
'Que tiene una agenda oculta que no nos cuenta.' Contestó el príncipe heredero.
Thorin hizo un pequeño ruido con la garganta que Fili conocía como el que hacía cada vez que daba vueltas a algo.
'¿Le has seguido?' Preguntó sin dejar de mirar a la puerta por la que acaba de irse.
'Sí, y he pedido a los guardias que me informen. Se ha pasado el resto del día dando vueltas por la ciudad. Según tengo entendido ha estado en la taverna de Bofur.'
Thorin le miró y se levantó de su trono. '¿Dónde está Bofur?' Preguntó en voz alta.
'Suele estar en casa de Bifur a estas horas.' Contestó Balin dándose por aludido.
Thorin bajó las escaleras, Fili le siguió. Recorrió el pasillo y salió de la sala del trono, de camino a casa del juguetero.
'Mañana voy a acompañar a Bilbo a Valle por la mañana.' Dijo Thorin a Fili mientras caminaba. 'Quiero que te encargas de que nadie de Erebor esté en la ciudad o sus alrededores desde el amanecer hasta que yo de la orden.'
'¿Por qué?'
Thorin continuó caminando un trecho más sin contestar, esperando que la gente que les rodeaba se alejase. Cuando estuvieron casi solos paró y sé giró a su sobrino.
'¿Cuántas veces te he pedido que hagas algo sin darte un motivo?' Le preguntó honestamente, con un tono más fraternal, como el que tenía cuando estaban en familia.
'Nunca, tío.'
'Esta va a ser la primera vez. ¿Puedes hacerlo?'
Fili le miró intensamente, buscando algún tipo de explicación, pero no encontró ninguna.
'Nadie estará.'
Thorin le tocó el hombro, apretándoselo cariñosamente. 'Gracias.' Dijo, y se fue a casa de Bifur sin mirar atrás.
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Bilbo cerró la puerta de los aposentos de Thorin con cuidado. Sabía que debía dejar de visitar a Thorin y pasar con él tantas noches, que la gente empezaría a hablar tarde o temprano. Sabía que se suponía que no debían tener relaciones sexuales hasta antes de la boda, pero todo eso a Bilbo hoy le daba igual. No había ido a buscar a Thorin para tener otra ardiente velada, simplemente quería estar con él. Tenía la necesidad de abrazarlo, de sentir su calor. Se sentía inseguro, inseguro sobre lo que iba a pasar mañana, sobre qué le iba a pasar mañana. También se sentía mal consigo mismo, por cómo había mentido a Thorin sin pensarlo dos veces.
Se desvistió, dejando la ropa colocada en la silla y poniéndose la camisa de Thorin que usaba cada vez que se quedaba a dormir. Estaba dejando de oler como el enano y eso le molestaba. Se remangó las mangas y se pasó la mano por la muñeca, el moratón completamente curado. Debería ir a ver a Oin a darle las gracias. Se metió en la cama y esperó al rey. Sabía que debería estar a punto de llegar. No se equivocó, al rato oyó la puerta abrirse y el sonido de unos pasos fuertes contra la piedra. Thorin entró, dejando la corona en la mesa y quitándose en chaleco de pieles. Fue entonces cuando se fijó en Bilbo. No dijo nada, simplemente continuó desvistiéndose hasta quedarse en ropa interior. Se fue al baño y volvió al cabo del rato, con el cepillo entre su pelo, luchando contra los enredos del día. Bilbo se puso de rodillas en la cama y ofreció su mano.
Thorin la miró y le dio el cepillo, sentándose de espaldas a él. No tardó en notar las pequeñas manos de Bilbo entre su pelo, tratándolo con cuidado y quitando cada enredo. Estuvieron en silencio todo ese tiempo, Bilbo entretenido con la melena de Thorin, este con la sensación de paz que sentía. La conversación con Bofur le había dejado inquieto. No le había gustado todo lo que ese enano le había preguntado a Bofur, ni tampoco que éste le dijese que Bilbo iba a ser su consorte.
'No sabía que era un secreto.' Se defendió Bofur.
'No lo es. Pero hubiese preferido si no le hubieses dicho nada.' Contestó Thorin molesto.
'No lo sabía.'
'No es culpa tuya.' Admitió el rey finalmente, bajando la voz. 'Aunque agradecería que no dijeses nada más de Bilbo o que nadie que tu conozcas diga nada más de él a ese enano.'
'¿Por qué? ¿Trama algo?' Bofur estaba preocupado.
'No estoy seguro, pero por si acaso. Al fin y al cabo trabaja para Rugur.'
Bofur había comprendido la seriedad del asunto y había prometido que le tendría controlado. Thorin no quería decirle nada a Bilbo. No le había dicho que el embajador había llegado y no pensaba decírselo ahora. No con todo lo que seguramente estaría pasando por la cabeza del hobbit. Ese era su problema y Bilbo ya tenía suficiente con solucionar uno como para ocuparse de otro.
Notó al hobbit parar y vio como dejaba el cepillo. Se giró a él y vio la vulnerabilidad en sus ojos. Le acarició la cara, tratando de borrarle esa mirada, pero no pudo. Se acercó a él, despacio, y le besó. Bilbo respondió al beso, pero no con la pasión de siempre, aunque no por ello con menos amor. Thorin se colocó mejor, llevando su mano a la cintura de Bilbo, tratando de hacerle olvidar, de liberarle de sus preocupaciones por unos momentos.
Bilbo puso su mano en su pecho y se separó de él. 'Esta noche no.' Dijo mirándolo a los ojos. Thorin no supo que hacer, nunca había estado en una situación así. Bilbo le besó levemente los labios y se tumbó en su lado de la cama.
'¿Me abrazas?' Preguntó con una voz más débil de lo normal, Thorin no tardó en hacerlo, apagando antes todas las velas.
'Todo saldrá bien.' Dijo a los pocos segundos, cuando tenía la cabeza de Bilbo contra su pecho, al hobbit protegido en sus brazos. Palabras que eran tanto para reconfortar a Bilbo como a él mismo.
'Lo sé.' Dijo por fin el hobbit. Le acarició el pecho suavemente antes de darle un beso en la cicatriz que había dejado el huargo de Azog tanto tiempo atrás. 'Lo sé.'
/
El sol hacia poco que acaba de salir. El cambio de guardia iba a suceder en unos minutos y ya había dos figuras dejando Erebor. Tras ellos las puertas del gran reino enano se cerraban. Bilbo se metió la mano en el bolsillo y agarró la bellota que ahí había. Le había dado muchas vueltas a qué iba a hacer con ella. Quería plantarla y verla crecer al lado de Thorin, quería darle vida con su don y poder sentir la vida dentro de ella. Había pensado en plantarla el día de su boda, teniendo así un recordatorio cada año, viendo como se hacía más alto le roble, más fuerte. Ahora no sabía qué iba a pasar. No sabía si sería capaz de darle vida, como había pensado, en unos meses. Aún así, no quería plantarla en los cultivos. Era algo suyo, de ellos, privado. La apretó una última vez y sacó la mano.
Hacía una hermosa mañana, Roäc volaba sobre sus cabezas, alejándose un poco para luego volver al lado del rey. El cuervo no se había separado de Thorin desde que había vuelto a Erebor. Había sido él quien había llevado el mensaje a Dain para que fuese en su ayuda y ahora era él quien se encargaba de todos los asuntos del monarca. A Bilbo le había sorprendido la amabilidad y el cariño con el que trataba el rey al animal. Nunca había imaginado que alguien como Thorin, un poderoso guerrero, pudiese tener tanto amor hacia un animal tan frágil. Luego había recordado que era Thorin, el enano que le acariciaba como si su piel fuese terciopelo, que le miraba como si fuese el mayor tesoro de la montaña, que trataba a sus sobrinos con tanto cariño que a veces era doloroso de ver. Que Thorin le contase la importancia de los cuervos y como estos siempre habían tenido un papel fundamental en Erebor y en la familia real, había ayudado. En su momento le había dado pena, pues Thorin no solo había perdido un hogar y familia con la caída de Erebor, sino una forma de vida. Quizás fuese ahora cuando empezaba a ver al verdadero enano, al que había estado escondido bajo la apariencia de un simple herrero.
'¿Todo bien?' Le preguntó Thorin cuando vio que no dejaba de mirarle.
'Sí.' Dijo Bilbo volviendo a la realidad. 'Todo bien.'
Estuvieron en silencio hasta que llegaron a Valle, fue entonces cuando Bilbo dirigió a Thorin hacia donde había estado el otro día. Se bajaron de los ponis, Thorin se ofreció a atarlos mientras Bilbo se acercó a los campos. No había nadie a la vista, un completo silencio rodeaba la zona. Bilbo miró al sol, estaba empezando a calentar.
'Me alegra que estés aquí.' Dijo sin mirar a Thorin, pues sabía que este estaba a su espalda.
Se arrodilló, tocando el suelo y repitiendo el gesto del otro día. Ahora era distinto, pues ya sabía lo que buscaba y la tierra le recordaba. Acarició el terreno, respiró y cerró los ojos. No sabía muy bien cómo iba a hacerlo, pero pensó que lo mejor era localizar todas las semillas primero y luego ordenarlas crecer, por lo que se puso a buscar. No supo cuánto tiempo estuvo así, de rodillas, con la tierra en sus manos, localizando cada remota semilla. Según pasaba el tiempo era más fácil, las conexiones más claras. Llegó un momento en el que vio todo el campo, todo el terreno que había ante él. Fue entonces cuando paró y empezó a enfocar su energía en el sol, sin dejar de agarrar todas las semillas.
Thorin estaba a su espalda, vigilando que nadie se acercase, que no hubiese nadie a la vista. No sabía muy bien qué sucedía, pero Bilbo llevaba un buen rato arrodillado en la tierra, quieto. Él no se movió de su lado, siempre dejándole el espacio necesario para no atosigar. Al cabo del tiempo vio como el hobbit se movía, como se erguía ligeramente. Notó como el sol empezaba a calentar más, las múltiples capas que llevaba quizás demasiadas ante el calor. Miró a Bilbo y vio como su pelo empezaba a brillar como cuando él jugaba con sus rizos y los ponía ante el sol. Sus suaves rizos de un color más intenso que nunca. Thorin se movió, queriendo ver su cara, embelesado con lo que tenía delante. Podía sentir magia en el hobbit. Era una magia extraña, sutil, ligera, pero era magia. Vio como el rostro de Bilbo estaba calmado, en control, como sus manos se mantenían enterradas ligeramente en la tierra. Fue entonces cuando lo notó, cuando empezó a sentir que algo se movía levemente a sus pies. No era algo que se viese con los ojos, pero alguien que había nacido bajo tierra podía notar el movimiento de la misma. Pequeñas plantas empezaron a salir, despacio pero de forma continua. Thorin se giró, mirando el terreno con asombro en sus ojos. En pocos minutos vio como todo se cubría de cultivos. Vio todo tipo de hortalizas y verduras crecer. Vio trigo y cebada. Vio los campos enteros cubiertos de comida, del alimento que tanto necesitaba su pueblo. Estuvo un buen rato maravillándose de lo que tenía delante, pues no podía concebir tanta belleza. Nunca había estado interesado en nada que fuese verde, sin embargo ahora lo veía con otros ojos. Bilbo había hecho eso, lo había creado, y como enano, valoraba y entendía la importancia de crear algo bello con las manos.
Se giró, queriendo ver a Bilbo y darle las gracias, pero Bilbo ya no estaba con las manos en la tierra y de rodillas, sino yaciendo sobre ella. Su piel pálida, su pelo más oscuro de lo normal pero sin ser completamente moreno.
'¡Bilbo!' Gritó Thorin yendo a su encuentro. Se arrodilló, cogiéndolo en sus brazos y buscando su pulso. Lo tenía, era débil pero continuo. Suspiró, sin darse cuenta de que había estado conteniendo la respiración hasta entonces. Tenía que buscar ayuda, pero al mismo tiempo no sabía a quién pedírsela. Bilbo no le había avisado sobre eso, no sabía qué hacer. No podía pedir ayuda en Valle, pues sabían que había sido Bilbo el responsable de los campos y ahora comprendía porqué era algo que debía mantenerse en secreto. Puede que en La Comarca ese don se viese como algo malo, como una forma barata y rápida de producir alimento. Pero Thorin conocía a los Hombres, sabía que algo así sería visto con un valioso don, uno que cualquier señor sin escrúpulos pagaría mucho por tener. Valle no era una opción, y no podía volver a Erebor con Bilbo así; demasiadas preguntas.
'Roäc.' Gritó, el cuervo se posó a su lado, esperando sus órdenes. 'Ve Erebor y busca a Dwalin. Dile que necesito que venga con una carreta y que se dirija a La Colina del Cuervo. Que busque una excusa para que no parezca extraño. Que le acompañe alguien de la Compañía. ¿Entendido?'
'Entendido.' Dijo el cuervo antes de irse volando.
Thorin tocó la cara del hobbit y la notó caliente, el pulso en su cuello estable, pero sin dar señales de despertarse. Lo cogió en sus brazos, no notando a penas su peso, algo que en cualquier momento le hubiese encantado ahora le preocupaba. Bilbo era tan pequeño, tan ligero, tan fácil de lastimar.
No, se dijo, él es más fuerte de lo que aparenta y lo sabes.
Le puso contra su pecho y lo llevó a los ponis. Lo colocó en el suyo y ató a Mermelada a su pony. Después se subió, agarrando las riendas y sujetando a Bilbo contra su pecho. Miró alrededor y se fue. Necesitaba llegar a La Colina del Cuervo cuanto antes y sin ser visto. Sabía de túneles que conseguirían cubrir su presencia durante parte del trayecto. Golpeó al pony y se fue, esperando encontrar a Dagril al otro lado de su trayecto, intentando no pensar en Bilbo y en qué iba a hacer para ayudarlo, para que su pulso volviese a subir, para que recuperase el conocimiento.
No se dio cuenta de que algo se movía tras los árboles, una sombra que había estado espiándolos desde que habían llegado. Dilon salió de su escondite y se se fue por el lado opuesto en dirección a Erebor. Tenía mucho que contar a su señor sobre el mediano y Thorin.
Continuará…
