It's like I have loved you since
From the moment when
Since time began
You fill my heart
Oh, love of mine
Why did it take so long to find
Your touch
Hope was never gone
Even though it took so long
To find you
Dagril se giró, oyendo su nombre siendo susurrado a sus espaldas. Era su rey. Le estaba haciendo gestos con la mano de que se acercara y, por su posición y cautela, no quería que nadie le viese. El enano fue hacia su monarca.
'Necesito tu ayuda.' Dijo Thorin mirando a ambos lados, asegurándose de que nadie se acercaba a la pequeña habitación donde estaba.
'¿En qué puedo ayudar?' Dijo sin pensarlo dos veces.
'Dwalin va a venir de un momento a otro con alguien de la Compañía. Necesito que les guíes hasta aquí y que nadie sospeche. A poder ser que nadie os vea. Nadie debe de saber que estoy aquí.'
'Por supuesto.' Dijo Dagril, pues notaba en la voz de Thorin la importancia de su cometido. Sabía que no debía preguntar, que no era asunto suyo y estaba fuera de lugar, pero eso no quitaba que quisiese saber y que una parte de él se entristeciera ante el hecho de que Thorin no le iba a dar más información.
Dagril se fue, dispuesto a hacer todo en su mano para cumplir las órdenes de Thorin. Mientras el rey se fue al fondo del cuarto, detrás de unas grandes cajas llenas de suministros para la nueva torre de control, donde Bilbo yacía en el suelo cubierto con su chaleco. Seguía sin dar señales de vida, su pulso igual que cuando lo había dejado, su piel pálida y su pelo de un color castaño oscuro. Thorin le tocó la cara, acariciándole la mejilla, pidiéndole a Mahal que estuviese bien. No podía no preocuparse, aun sabiendo que lo más probable era que se despertase en unas horas. Demasiadas ideas corrían por su mente, pensamientos de culpabilidad, de reproche por haberlo dejado hacer lo que había hecho. Se decía a si mismo que no era culpa suya, que Bilbo lo había hecho libremente. Aún así le costaba creerlo. Él más que nadie tenía que haber sabido que para dar algo antes hay que perderlo, que nada es gratuito. Y sentado ahí, con la roca a sus espaldas y escondido entre cajas, se maldijo a sí mismo por haber sido un necio, por haber dejado que la codicia le pudiese. Quizás codicia no era la palabra exacta, pero era la que sentía. Por haber deseado una solución rápida para su pueblo había pasado por alto la salud de Bilbo.
"Él dijo que no pasaría nada."
Eso no importa, se contestó a sí mismo. Tenía que habérmelo visto venir, debí saber, debí…
'Thorin.' Escuchó la voz inconfundible de Bofur susurrar.
'Aquí.' Dijo saliendo de las cajas.
'¿Qué sucede? Dwalin no ha dado detalles, diciendo que teníamos que venir corriendo.' Dijo el enano acercándose a él. Se cayó al instante al ver a Bilbo.
'¿Ha traído la carreta?'
Bofur asintió. '¿Qué ha pasado?' Dijo sin dejar de mirar a su amigo.
'Es una larga historia.' Respondió Thorin mientras cogía a Bilbo en brazos con cuidado. 'Necesito que lo llevéis a Erebor sin que nadie se entere.' Dijo mientras lo depositaba en los brazos de Bofur. No le hacía ninguna gracia dejar a su prometido en brazos de otro enano, pero saber que era Bofur le tranquilizaba un poco. Bofur no tardó en reaccionar y agarrarlo con cuidado pero seguro.
'¿A dónde vas?' Le preguntó viendo como el rey se ponía el chaleco que había caído al suelo.
'A Valle. Haz que lo lleven con Oin, que nadie lo vea. Su pony está atado fuera, ocúpate de eso también. Estaré de regreso en seguida.' Se giró, con la intención clara de irse. Sabía que Bofur haría lo pedido, confiaba en el enano, y lo había dejado claro dejando en su poder lo más preciado que tenía.
'Thorin.' Dijo Bofur parándole con un brazo. El rey se giró, su cara una mueca de molestia, pues no esta acostumbrado a que alguien le contradijese. '¿Es por los cultivos? Lo de Bilbo. ¿Tiene que ver con los cultivos?'
Thorin se sorprendió, pero no preguntó cómo lo sabía. Conocía la relación entre Bilbo y Bofur, sabía lo cercanos que eran. Aún así estaba seguro que el mediano no le había hablado de su don, pero estaba claro que algo sí le había contado. No iba a mentirle, no a un amigo.
'Sí. Pero no debe saberlo nadie.' Dijo mirando fijamente a Bofur. Este asintió justo cuando Nori entraba en el cuarto.
'¿Qué demonios haces?' Le dijo a Bofur antes de ver al rey. 'Thorin…' Pero este no le dejó acabar. Se dio la vuelta y se fue.
'¿Qué sucede?' Preguntó Nori. Bofur se giró y el enano pelirrojo pudo ver a Bilbo en sus brazos. Su boca se abrió de par en par, dispuesto a preguntar, pero Bofur no le dejó.
'Bien, esto es lo que vamos a hacer…'
/
Thorin dejó la Colina del Cuervo detrás, teniendo cuidado de que su pony no se tropezase al bajar la peligrosa cuesta. Notó un revoloteo de alas cerca y siguió bajando, sabiendo que Roäc daría con él.
'Los enanos están dejando la colina. Nadie a visto al hobbit.' Dijo el pájaro volando cerca de él.
'Bien. Gracias Roäc. Ahora necesito que vayas a Valle e informes a Bardo de mi llegada. Dile que ya puede abrir las puertas.'
Si Thorin se hubiese vuelto al cuervo, hubiese visto en sus expresivos ojos las pocas ganas que tenía de ir a la ciudad de los hombres. Los niños siempre le perseguían y las mujeres le echaban con una escoba en la mano cada vez que se posaba para descansar en la calle. Eran completamente desagradables y por eso Roäc nunca se encargaba de ir a darles mensajes a ellos. Pero vio que el rey estaba en apuros, y Thorin era su señor y amigo. Pues no solo el deber le unía a Thorin, sino un fuerte vínculo de amistad que había surgido desde el día que el enano había vuelto a la montaña.
Roäc se fue volando sin decir nada, pues sabía que Thorin no necesitaba confirmación. Mientras, Thorin llegó a los pies de la colina y movió a su montura para dirigirse a Valle. No tardo en visualizar las puertas de la ciudad de los hombres. Entró, y vio como varias personas se giraban a mirarlo. Se hizo pasó entre las calles hasta llegar a la casa del rey. Fue entonces cuando bajó del pony y se lo entregó a un mozo que venía a su encuentro.
'Dale agua.' Dijo sin dirigirle la mirada.
Las puertas principales se abrieron y el encargado de la casa le dio la bienvenida, pero Thorin no tenía humor para florituras, por lo que se fue directamente a donde estaba Bardo, sin ser invitado entró en la sala donde la familia estaba desayunando, pues aún era temprano.
'Thorin.' Dijo este sobresaltado, pues no le esperaba tan pronto.
'Tenemos que hablar. Es importante.' El tono del enano no dejaba lugar a cambio de ideas. Bardo se levantó, les dijo a sus hijos que siguiesen sin él y le llevó a una sala adjunta.
'¿Qué sucede? Pensé que mandarías un mensaje.'
'Ese era el plan, pero la situación a cambiado. Si miras hacia el sureste verás como ya no tienes problemas con los cultivos.'
Bardo le miró sin saber muy bien a qué se refería. Se fue, dirigiéndose al mirador que tenía a lo alto de su casa. Thorin le siguió de cerca. Nada más salir al exterior se dio cuenta de a qué se refería Thorin. Todos los campos estaban cubiertos con frutos, todos repletos de comida.
'¿Cómo…?'
'Eso ahora no importa.' Interrumpió Thorin, dándose cuenta de que Bardo había comprendido la situación. 'Lo que importa ahora es que sigan así hasta que Bilbo pueda ir a verlos. Nadie debe recoger ningún fruto.'
'Thorin.' El tono de Bardo serio, cansado de ser tratado como a un niño. 'Necesito que me cuentes qué ha pasado. No puedes pedirme que haga como si nada. De la noche a la mañana los campos están cubiertos de comida y ahora tengo otro problema entre manos. ¿Cómo voy a hacer que nadie se acerque a ellos? Mi pueblo lleva pasando hambre tanto como el tuyo. En cuanto se enteren correrá la voz y no habrá nada que les detenga.'
'Pues controla a tu gente o la controlaré yo.' El tono de Thorin amenazante. Cada segundo que pasaba estaba más irascible, más preocupado por Bilbo y por el problema que ahora tenía delante.
Bardo no había oído ese tono en el rey enano en mucho tiempo, y se preocupó. Decidió tranquilizarlo, pues era muy pronto como para ponerse a gritarse uno al otro.
'Si no recuerdo mal son mis campos.' Dijo con voz baja, intentando hacer ver a Thorin que no era él quien debía exigir nada.
'Si no recuerdo mal son los cultivos de mi hobbit.' Bardo le miró y suspiró. 'No olvides que tienes alimento en tus campos gracias a mi prometido. Que de no ser por él tu pueblo seguiría removiendo esa tierra yerma consumida por la ceniza. Controla a tu pueblo hasta que Bilbo venga o seré yo quien no dudaré en poner mi ejército alrededor de ellos. Esa comida es tanto tuya como mía.'
'Thorin…' Las palabras del enano le habían movido. Pues aunque no le había gustado nada la forma en la que el rey había expuesto su argumento, no tampoco que le hubiese dicho que movería su ejército para defenderlo, comentario que si Bardo no conociese al enano podía considerar como una provocación de guerra, si había verdad en ellas. Esos alimentos, nacidos de la noche a la mañana, eran producto del hobbit. 'Haré que nadie se acerque. Tienes mi palabra. Pero a cambio necesito información. Necesito que me expliques qué está pasando.'
Thorin se relajó, pues vio que Bardo estaba dispuesto a colaborar. 'Las explicaciones debe dártelas Bilbo, no ha sido cosa mía.'
'¿Y dónde está?'
'En Erebor. Va a tardar un poco en poder venir.' La cara de hombre era lo suficientemente expresiva como para que Thorin añadiese. 'Sí, tiene que ver con los cultivos. Pero no es mi secreto para poder compartirlo. Bardo,' dijo relajándose levemente 'sé que no es fácil esto que te pido pero debes confiar en mí. Protege los campos hasta que Bilbo venga.'
Estuvieron unos segundos en silencio, mirándose. Bardo pensando en qué debía hacer, mientras que Thorin pensaba en si Bilbo estaría ya en Erebor, si Oin estaría con él.
'Está bien.' Dijo finalmente el hombre. 'Esperaré a Bilbo y protegeré los campos.'
/
Bilbo abrió los ojos. Notaba como si llevase mucho tiempo durmiendo, como si estuviese cansado de dormir. No recordaba qué había pasado, cómo se había quedado dormido. Los campos, pensó. Eso era lo último que recordaba, estar en los campos. Movió la cabeza para orientarse, el cuarto en el que se hallaba estaba oscuro, solo iluminado por la chimenea. Era su cuarto. Estaba en sus aposentos. Intentó levantarse pero la cabeza le daba vueltas, las fuerzas le fallaban. Se recostó de nuevo en la almohada y suspiró. No sabía cómo había llegado allí, pero si lo que intuía era cierto debió de desmayarse en los cultivos y Thorin le había traído de vuelta. ¡Thorin! ¿Dónde estaría? Seguro que estaba preocupado. Le había prometido que no pasaría nada y seguro que el rey estaría culpándose por lo que le había sucedido. Movió los dedos, notando como recobraba el control de sus articulaciones, y volvió a intentar levantarse. En ese momento oyó la puerta abrirse y se dejó caer, fingiendo estar dormido.
'Está más estable.' Oyó la voz de Oin decir. 'Pero sigue inconsciente. No sé cuanto tiempo va a estar así. Lo siento.'
'¿No hay nada que puedas hacer?' Era Thorin, su voz claramente preocupada.
'No. No es cómo si supiese qué le pasa. Creo que lo mejor es dejarlo descansar. Ha recuperado parte de color. Seguro que vuelve en sí solo.'
'Gracias Oin.'
Bilbo no supo que pasó después, pero intuyó que Oin se había ido. Sabía que Thorin seguía en la habitación, hubiese podido notar su presencia en cualquier circunstancia. Esperó a que este se acercase. Oyó cómo movía una silla y le cogía la mano con suavidad. Bilbo abrió los ojos y vio ese azul que tanto quería.
'Hola.' Dijo con una suave voz. Todavía cansado.
'Bilbo.' La voz de Thorin un suspiró. Se acercó a él, tocándole la cara con cuidado. Una sonrisa apareció en sus labios. '¿Cómo estás?'
'Bien.' Dijo de forma automática. 'Cansado.' Especificó. '¿Qué ha pasado?'
'Te desmayaste.' Dijo Thorin continuando con la caricia de su cara, sin dejar de mirarle a los ojos. 'Las plantas empezaron a crecer y cuando me quise dar cuenta estabas sin consciencia.'
Bilbo apretó la mano para reconfortar a Thorin. 'Siento haberte asustado.'
'Sabías que pasaría.' Dijo Thorin al cabo de unos segundos en silencio, mirándolo a los ojos. 'Sabías que algo así podía pasar.'
'Sí.' Confesó Bilbo, notando parte de esa angustia que había estado con él desde que había mentido a Thorin irse.
Thorin asintió, encajando la información. 'Estabas equivocado.'
'¿En qué?' Bilbo no sabía a qué venía eso. Había esperado una reprimenda, algo que le mostrase que Thorin no se había tomado bien que le hubiese mentido a la cara.
'En que no debiste existir.' Dijo volviendo a mirarle a los ojos. 'Es mentira. Tu nacimiento estaba escrito, al igual que este día.' Thorin acarició sus nudillos, fijándose en la tierra que aún había en las uñas del mediano. 'Entiendo porqué me mentiste, pero no quiero que vuelvas a hacerlo. Quiero que te sientas libre de poder decirme todo. Me duele que pienses que si me hubieses dicho que temías que algo así pasaría no te hubiese dejado hacerlo.'
'¿Me hubieses?'
'Bilbo.' Thorin le miró a los ojos. 'No soy tu señor, no soy tu rey. No soy quién para prohibirte nada.'
Bilbo asintió, asimilando lo que le acababa de decir.
'Es cierto que seguramente me hubiese opuesto a la idea, pero no por ello te hubiese prohibido nada. Yo… No quiero eso de ti. Comprendo porqué lo has hecho y no quiero una disculpa, simplemente quiero que sepas que no hace falta. Entiendo que hay cosas que nunca me dirás, sé que hay muchas cosas que nos diferencian y nos distancian, pero no quiero que pienses que…' No sabía cómo expresarse, cómo hacerle ver lo que había estado inquietando a su corazón en las últimas horas.
'Thorin.' Le paró Bilbo. 'Lo siento.' Thorin negó con la cabeza y Bilbo volvió a repetir sus palabras. 'No sé porqué lo hice. No quería mentirte. Yo… No estoy acostumbrado a compartir todo con alguien. Pensé que te negarías y no sé porqué pensé que sería mejor no preocuparte. No te mentí por miedo a que me dieses tu permiso o no, pues sé que soy libre de hacer lo que me plazca, aunque agradezco tus palabras. Te mentí porque no quería preocuparte.'
'Prefiero estar preocupado y seguro sabiendo que puede pasar algo, que preocupado ante lo desconocido.'
Bilbo asintió. 'Lo tendré en cuenta.'
Thorin se levantó. 'Debería dejarte descansar. ¿Hay algo que necesites?'
'Sí.' Dijo Bilbo reteniendo a Thorin por la mano. 'Quédate un poco más. ¿Por favor?'
Thorin asintió. Bordeó la cama y se quitó el chaleco, tumbándose junto al hobbit y cogiéndolo en sus brazos.
'Gracias.' Dijo este cerrando los ojos, volviendo a ese negro que le había envuelto horas atrás.
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'¿Cómo está?' Preguntó Fili nada más ver a su tío salir de los aposentos de Bilbo.
'Mejor.' Dijo dirigiéndose a Palacio. 'Se ha despertado y parece que se pondrá bien.'
Fili asintió. Continuaron un rato más en silencio hasta que llegaron a las grandes escaleras.
'¿Le has dicho lo de los campos?'
'No le he dicho lo de Bardo. Quiero que descanse.'
'Va a necesitar una respuesta rápido.' Dijo Fili.
'Lo sé.' Thorin se llevó la mano a la frente, masajeándose el entrecejo. 'Manda un cuervo diciéndole que mañana estará Bilbo allí.' Fili asintió. '¿Ha sucedido algo en los campos?'
'Nada que no haya resuelto Bardo. Al principio hubo varias personas que intentaron entrar. Pero una mujer, creo que con la que trabaja Bilbo de vez en cuando, les dijo que se fuesen. Por lo que he oído la escena fue bastante potente.'
'Seguro que lo fue. Nadie en su sano juicio retaría a una mujer. Es algo que los hombres deberían aprender cuanto antes.' Respondió el rey.
La relación de los hombres con sus mujeres era algo que le había costado tiempo asimilar al enano cuando era pequeño. No fue hasta que vivió entre ellos cuando realmente se dio cuenta de la gran diferencia que en ese aspecto tenían ambas razas. A ningún enano en su sano juicio se le ocurriría atacar a una enana. La enana siempre tenía las de ganar. Todas las enanas eran entrenadas en el arte de la lucha desde que nacían, a diferencia de los enanos, pues sus números era menores y si alguien necesitaba sobrevivir en combate o en cualquier situación era una enana. Enanos había muchos. Además, una enana creaba la obra más hermosa de todas, daba vida. Eso era sagrado. Ellas eran las portadoras del don de Mahal, muestra de que su raza seguía existiendo en Arda a pesar de tantas penurias. Él había visto como los hombre trataban a sus mujeres, como si solo fueran un medio para el sexo o la comida. Era despreciable, era asqueroso. Era otra de las cosas que no le gustaba de los Hombres.
Ahora que pensaba en ello, no sabía cómo trataban los hobbits a sus mujeres. ¿Serían cómo los Hombres o se parecerían a ellos? Tendría que preguntarle a Bilbo en una de esas tardes que pasaban juntos en su sala de estar. Mahal, como echaba de menos esos momentos en ese precioso instante.
'Gracias por hoy.' Dijo Thorin una vez entraron en su planta, mirando a Fili con esos ojos que ponía siempre que estaba orgulloso de su sobrino.
Fili no pudo reprimir que esa mirada le emocionase, le emocionaba siempre. 'No hay de qué. Descansa,' añadió antes de que su tío se separase 'ha sido un día largo.'
Thorin asintió, le dio una última palmada en el hombro y se fue, dejando detrás todos los problemas por unas horas. Sabiendo que Bilbo estaba bien, estaba a salvo. Sabiendo que su pueblo tenía comida. Empezando a disfrutar momentáneamente la paz que tendría una vez Bilbo estuviese de nuevo con él, en sus brazos.
Mahal, pensó, no puedo esperar a la boda.
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Rugur dejó la carta en la mesa. Era la tercera vez que la leía y seguía sin poder creérselo. Él había estado en lo cierto. Había algo en ese hobbit que le hacía especial. No solo le había sorprendido el hecho de que pudiese hacer crecer los alimentos, sino el no saber qué más podía hacer. Se tumbó en la silla y ordenó sus ideas.
El hobbit había conseguido que la Compañía de Thorin saliesen de El Bosque Negro.
El hobbit se había enfrentado a un dragón.
El hobbit había sobrevivido un batalla legendaria.
El hobbit hacía crecer las plantas.
Necesitaba a ese hobbit. Ahora comprendía porqué Thorin lo quería para sí. Era una criatura mágica con infinito poder. La necesitaba si quería conquistar Gundabad. El problema era cómo conseguirla, pues no podía parecer un secuestro. Eso daría pie a Thorin a ir a la guerra, y no quería que el enano se moviese de Erebor. Era un tema peliagudo. Dilon no podía hacerlo. Él tenía que dejar Erebor cuanto antes, y después alguien debía raptar al hobbit sin que pudiese averiguarse que había sido obra suya. Una idea vino a su mente. Si uno de los hombres raptaba al hobbit, Thorin le iría a buscar entre ellos, dejando a Erebor enfocado en un problema lo suficientemente importante como para no darse cuenta de que él iba a hacerse con Gundabad. Para cuando Thorin mandase a sus tropas allí, él ya tendría asegurada la zona. Sí, era un plan perfecto.
Se levantó y se dirigió a ver a su equipo de guerra. La sala designada tenía una gran mesa en el centro con mapas detallados. El enano encargado de las excavaciones se encontraba enfrascado en sus apuntes, Rugur fue a él.
'¿Para cuándo podremos mover las tropas?' Preguntó.
'En siete días, uzbadê, puede que antes. Gracias a los túneles cavados por esos comedores de tierra deberíamos estar en Gundabad en unas semanas.'
'Bien. Tengo algo que hacer cuando estemos pasando por Erebor. ¿Sería posible que uno de los túneles conectase con el nuestro?'
'¿Para poder entrar y salir cerca de Erebor?'
'Sí.' Afirmó Rugur.
'Podría ser, pero no lo aconsejo. Los barbiluengos han cerrado los túneles. No por completo, solo la parte que da a su ciudad y a sus alrededores. Si los abrimos se notará. Sabrán que hemos pasado por ahí.'
'Entiendo.' Pensó en una alternativa, pero no se le ocurría nada que no fuese salir por esos túneles, raptar al hobbit cuando estuviese en los campos y volver a entrar.'
'Sin embargo,' dijo el enano 'se podría abrir una salida cerca. A unas cuantas millas de Valle. Podría ser pequeño, lo suficiente como para una persona solo. Algo así se podría tapar fácilmente.'
'Hazlo. Que nadie sepa que está ahí.'
'Sí, uzbadê.'
Rugur dio unas cuantas más instrucciones al resto de sus enanos. El invierno se aproximaba y quería llegar a Gundabad antes de que eso sucediese.
Continuará…
