GRACIAS POR TODOS LOS COMENTARIOS QUE HACEN QUE ESTA HISTORIA PROSIGA. Y GRACIAS A MI EDITORA/GURÚ ANETXU.
Some legends are told
Some turn to dust or to gold
But you will remember me
Remember me for centuries
And just one mistake
Is all it will take
We'll go down in history
Remember me for centuries
He-e-e-ey ya, oh he-e-e-ey
He-e-e-ey ya
Remember me for centuries
"Khuzd tada bijebî âysîthi mud oshmâkhî dhi zurkur ughvashâhu."
(El enano que elija tomar esposa, deberá guardarla como su mayor tesoro.)
– Antigua enseñanza enana.
Conocía ese sentimiento, pues lo había experimentado anteriormente. Sabía que no era bueno, que no era sano, pero no podía evitarlo. Según habían pasado los días la semilla había empezado a crecer en él, al principio desapercibida, pero ahora tan presente y fuerte como el roble que le daba su nombre. Tenía que alejar esos pensamientos de su mente, pues le hacían temer que nunca fuese a librarse de ellos, que invadiesen todo su ser, cambiando la naturaleza de su relación.
Yo no le amo así, se repetía cada vez que una ola especialmente poderosa le golpeaba. Yo no le amo así.
Sin embargo, la idea había sido plantada en su mente y nada conseguía quitarle la sensación de déjà vu. Habían robado a Bilbo de su lado, le habían privado de su presencia. Habían raptado a su prometido, no dejando ni nota, ni señal. Nada. Se habían atrevido a quitarle algo que era suyo, que era solo suyo. Los sentimientos volvían a él, recordando su angustia e ira cuando había sido privado de la Piedra del Arca. Era suya, por derecho. Al igual que Bilbo.
No. Bilbo no es de mi propiedad. Bilbo no es mío.
Sin embargo, sí era suyo. Era su bien más preciado, lo más importante de su vida, las estrellas en la noche y el sol durante el día. Era su amigo, su amante, su consejero. Era el motivo de su risa, el culpable de sus gemidos. Era todo lo que quería, todo lo que necesitaba.
Se llevó las manos a la cabeza, masajeando su ceño. Todo era demasiado confuso, demasiado difícil. Bilbo sabría qué hacer, sabría explicarle qué sentía, pero Bilbo no estaba allí; y ese pensamiento hizo que la marea volviese, que ese sentimiento de haber sido despojado de la joya de su reino se hiciese con su mente.
'Thorin.' Thorin miró a su interlocutor, dejando el torbellino de pensamientos a un lado. 'La cena va a estar lista.' Dijo su hermana mirándolo con un poco de preocupación.
Thorin sabía que ella no comprendía lo que le pasaba, no podía ni imaginarse lo que pensaba, y eso le relajó. Ella no había estado allí cuando había caído presa de la enfermedad, lo que hacía imposible que relacionase sus reacciones. Aún así, sabía que ella notaba algo.
'No tengo hambre.' Dijo intentando finalizar la conversación.
'Deberías comer algo.'
'No tengo hambre, Dís.' Dijo reprimiendo las ganas de gritar, pues el dolor que sentía en el estómago era profundo. Pero no había alimento capaz de suavizarlo.
Dís lo miró y Thorin pudo ver duda y preocupación en sus ojos. Sin embargo, se fue. Dejándolo solo, y por un momento estuvo a punto de gritar, de decirle que no le dejase consigo mismo. No ahora que temía que ese otro él se hiciese cargo de su cuerpo. Pero no hizo nada, simplemente suspiró, volvió a cerrar los ojos, e intentó calmar su mente.
/
Tenía ganas de llorar, de gritar, de romper cosas, de sacar esa ira que sentía. De jurarle al mundo que acabaría con la vil alimaña que se había atrevido a ponerle un dedo encima a Bilbo. Pero no podía, no debía, pues era rey, era el líder de los enanos que había afuera. Tenía que dar ejemplo.
Respiró. Dejando que los malos pensamiento saliesen de él al mismo tiempo. Sin embargo, la culpabilidad volvió. Se suponía que tenía que estar planeando la guerra que sin duda mañana tendrían, que debería estar haciendo algo que no fuese esa agotadora batalla contra su mente. Pero no podía, no podía salir y enfrentarse a sus amigos sabiendo que ellos verían lo que Dís no había visto. Que los demonios que le atormentaban con sed de sangre, con ríos de ira, con pensamientos posesivos, aparecerían en su rostro, haciendo visible sus tormentos y recaída a ojos de todos.
Notó unos brazos en torno a él y por un momento se le heló la sangre. No podían ser reales, pero debían serlo, pues le abrazaban con una fuerza inusual. Abrió los ojos rápidamente y vio a Bilbo. Un grito ahogado salió de su garganta. Lo abrazó, redescubriendo el contorno de su espalda, familiarizándose de nuevo con su olor.
'Kurdûh.' Suspiró abrazándolo con fuerza, dejando que unas lágrimas escapasen de sus ojos.
'Amrâbê.' Escuchó a Bilbo entre sollozos.
Movió a Bilbo, haciendo que este se alejase un poco de él, pues necesitaba saber que estaba bien, que era él. Vio cómo las bolsas de sus ojos estaban más hinchadas, cómo el pelo lo tenía sucio, al igual que la cara, cómo había cansancio en su mirada.
'Me binkharkh?' Preguntó, pues necesitaba cerciorarse de ello. Necesitaba darle motivos a su mente para dejarle tranquilo. Bilbo estaba allí, estaba con él. Ya nada importaba, nada que no fuese su presencia, su tacto, volver a hacerle sonreír de verdad.
Oyó a Dwalin y notó la ira volver a él. ¿Por qué había sido interrumpido? ¿Qué era tan importante como para desafiar sus órdenes? La conversación no tenía sentido para él, su mente demasiado cansada por la falta de sueño y comida como para pensar con claridad. Sin embargo, Bilbo le dijo que fuese, y él no se lo pensó dos veces.
/
'¿Sabéis cuál es la pena por robarle al rey?'
No había podido evitarlo. Las palabras habían salido de su boca sin que él fuese consciente. Los sentimientos habían vuelto a él ahora con más fuerza que nunca al tener delante a los enanos del clan que se habían atrevido a sublevarse.
Bilbo no es de mi propiedad. Bilbo no es mío. Se repitió mientras andaba en dirección a la tienda. No podía enfrentarse a Bilbo así, no podía hacerle ver el caos que era su mente; pues había mirando en sus ojos y había visto que Bilbo ya tenía suficiente con sus propios demonios, fuesen cuales fuesen.
'He hablado con los rastreadores. Solo eran dos.' Dijo cuando el hobbit acabó de beber. 'No saben que estás aquí. Nadie lo sabe.'
Thorin necesitaba saber, necesitaba asegurarse de que Bilbo estaba bien, que nada le había pasado. No pudo evitar subirle las mangas al notar algo áspero donde normalmente solo había piel con textura de seda. Vio las marcas rojas en las muñecas, la sangre seca y las heridas ligeramente cicatrizadas que allí había. Esposas. Alguien le había esposado. Alguien había tenido el valor de esposar a su prometido, a su merlar, a su bien más preciado. Alguien había pedido a Mahal quedarse sin manos, ver…. NO. Debía relajarse, debía respirar. Lo importante era Bilbo. Yo no le amo así.
'¿Qué ha pasado?'
Bilbo empezó a hablar, y Thorin notó cómo había algo que no le decía, algo que tenía miedo de compartir. Le aseguró que estaba bien que se lo dijese, un seguro tanto para Bilbo como para su intranquila mente. Bilbo habló, y Thorin escuchó su relato, solo interrumpiendo para tranquilizarlo, para hacerlo ver lo maravilloso que era. Pues Bilbo era maravilloso. Era maravilloso cómo conseguía con unas pocas palabras tranquilizar su mente, cómo le devolvía las ganas de querer reír, de querer amar. Le tocó la cara, acariciándolo, pues era demasiado precioso como para no hacerlo. Le vio sonreír, y su estómago se relajó por primera vez en días, su mente vacía, solo con esa imagen. Sin pensamientos extraños, impropios, sin preocupaciones, sin visiones de sangre y guerra. Solo Bilbo, sus brazos entorno a él, sus manos agarrando la tela de su espalda. Su pelo entre sus dedos.
'Se obsesionó conmigo.'
A Thorin se le heló la sangre, todo su cuerpo se paralizó durante unos segundos.
'Le hice pensar que yo también lo deseaba.'
Thorin pudo notar como el veneno empezaba a deshacer el hielo en el que se había convertido su sangre. Como todos esos pensamientos que había mantenido a raya volvían de golpe.
'Era lo único en lo que pude pensar para…'
Imágenes de Rugur vinieron a él. Imágenes de ese malnacido tocando a su prometido, postrándolo en su lecho, tocando su piel, notando la suavidad en sus ásperos dedos. Bilbo esposado, siendo incapaz de defenderse. Rugur tomando a su futuro consorte a cuatro patas, como si de una bestia se tratase. Violándolo.
'¿Qué pasó?' Fue todo lo que pudo decir, conteniendo su voz. Necesitaba saber, necesitaba quitarse esas imágenes de la mente, eliminándolas por ser meras elucubraciones.
'Tuve que tocarle, que satisfacerle, pero con la mano, nada más. Thorin.'
Thorin se levantó bruscamente y le dio la espalda. Bilbo no debía verlo así, no debía mirarlo a los ojos y ver toda su angustia, todo su dolor, toda su culpabilidad. Toda su ira.
Es culpa mía. Es culpa mía. Tenía que haberle puesto un guardia. Tendría que haberle prohibido ir solo a Valle. Tendría que…
Notó los labios de Bilbo contra los suyos, suaves pero firmes, y algo en él se movió. Había añorado esos labios, su textura, su calidez. El sabor no era como recordaba, pero no le importó, porque en ese momento eran suyos, solo suyos. Bilbo estaba con él.
'No significó nada.' Dijo el hobbit con seriedad en la voz.
'Lo sé. No es eso lo que me molesta es…' ¿Cómo explicarle lo que sentía? ¿Cómo contarle los pensamientos que habían invadido su mente en los últimos días, la forma en la que había pensado en él? ¿Cómo explicarle todo eso sin ver en sus ojos preocupación, sin ver reflejado ese miedo que él mismo sentía? No podía. No podía abrirse a él, no poder poner su corazón en una mano y su mente en la otra. No ahora, no delante de todos, no con lo que tenía enfrente.
Se fue, yendo a buscar comida para Bilbo, ocupando su mente con tareas sencillas, intentando recordaran sus pensamientos. Bilbo estaba con él. Bilbo había escapado. Bilbo había vivido una experiencia que sin duda le había marcado, le habían obligado a hacer cosas que no había querido, cosas en las que él no iba a pararse a pensar ahora, pues Bilbo necesita su apoyo. Bilbo necesitaba a su prometido, a Thorin Escudo de Roble, al enano que entró en su casa con una mano delante y otra detrás, al que le abrazó encima de esa roca con forma de oso, al que le prometió amor eterno. No necesitaba al Thorin Rey de Erebor, al enano lleno de dudas, lleno de traumas sin resolver, lleno de fantasmas acechando a su espalda.
/
Vio la tela moverse, dejándolo aislado en la pequeña tienda, y no pudo soportarlo. Sabía que no era el mejor momento, que debía esperar, pero estaba demasiado nervioso, demasiado agitado por los acontecimientos vividos como para esperar. Salió detrás de Thorin y se fue directo a él. Cogió su mano y lo paró en seco. Vio cómo éste se daba la vuelta, con sorpresa en su rostro. Oyó de fondo los gritos de los demás enanos, algunos conocidos, otros no tanto, pero no les dio importancia. Se acercó a Thorin, no soltando su mano, llevando la otra a su pecho, donde estaba su corazón.
'Te amo.' Dijo con más pasión de la que debería, pues estaban en público y aunque susurrando, alguien podría oírle. Lo último que quería era montar una escena sentimental, no él. No un Bolsón.
'Bilbo…'
'Calla.' Dijo rápidamente, silenciando a Thorin. 'No te lo dije antes de irme, hace… ¿cuántos días?'
'Diez.'
'Diez. Me han parecido más… Bueno, el caso. No te lo dije. Cuando me fui, y no he podido parar de pensar en ello todo este tiempo y… Bueno, pues me prometí que nunca más me separaría de ti sin decirlo y…. Rayos, estoy haciendo un lío. Lo que quiero decir es…' Pero no pudo acabar la frase, pues Thorin junto sus frentes y le miró a los ojos de esa formar que hacía que le temblasen las piernas. Algo nada correcto teniendo en cuenta la edad que tenía.
'Amranlizu ya.'
Bilbo suspiró, reconociendo el olor corporal del enano, dejando que invadiese sus sentidos.
'No me dejes.' Le dijo en voz baja, solo para él.
'No pienso. Solo he ido a por comida.'
'No.' Bilbo movió la cabeza, apoyándola en su pecho. 'No me refiero ahora, me refiero…' Tocó su frente con un dedo. No le hizo falta mirar, sabía a la perfección la distancia que los separaba. 'Me refiero fuera de aquí.' Dijo mirándolo a los ojos.
Thorin no dijo nada, pero Bilbo supo que era porque no sabía qué decir. 'Yo también sé cuando hay algo que no me cuentas.'
Thorin le miró de manera distinta, más relajado pero con preocupación. Miró a su alrededor, viendo como los enanos no paraban de mirarlos de forma no tan disimulada. Volvió a mirar a Bilbo, tocando sus brazos con sus manos en modo de apoyo. 'Lo haré, pero no ahora.'
Sus ojos azules le rogaba que no ahora y Bilbo asintió. Al menos era un paso, era un acuerdo de que en un futuro hablarían.
'Vamos, quiero comer algo y seguro que tu no has cenando.'
Thorin fue a decir que no tenía hambre, pero la verdad es que no era cierto. No recordaba cuando había comido la última vez, por lo que acompañó a Bilbo. Los gritos de su hermana no tardaron en hacerse oír, al igual que los del resto de la compañía, que fueron corriendo a abrazarlo.
'¡Bilbo!' Exclamó Bofur abrazándolo fuertemente. '¡Qué alegría! Siempre supe que vendrías. ¿Verdad?' Dijo mirando a Gloin. Este asintió. 'Siempre lo supe.'
Bilbo rió y abrazó a cada uno de sus amigos. Thorin le miró desde lo lejos, dándole espacio, dejando que su risa le curase el alma como si de una bálsamo élfico se tratase.
'¡Bilbo!' Bilbo se giró al oír su nombre con tanto amor y alivio. Era Fili, el cual fue hacia él corriendo y le abrazó fuertemente, dejando que Bilbo le rodease con sus brazos, como si de un niño se tratase. Bilbo notó que algo estaba mal con el mayor de los dos hermanos, que Fili había llevado su ausencia especialmente mal, pero no dijo nada, ya le preguntaría a Thorin más tarde. Ahora simplemente le abrazó con cariño, acariciando su pelo suavemente.
'Gracias a Mahal que estas bien.' Dijo el heredero al trono.
'Estaría mejor con algo de comer.' Respondió el hobbit para restar un poco de importancia al asunto.
No tardaron en estar sentados alrededor de la hoguera, todos mirándole con ojos entusiasmos, preguntándole cómo había conseguido escapar.
'Eso no importa.' Dijo Bilbo mordiendo la segunda pieza de carne. 'Lo importante ahora es qué va a suceder. ¿Cuál era el plan?'
'Esperar a que fuesen a la guerra. Liberarte y dejar que se matasen entre ellos.' Dijo Dwalin con orgullo en la voz.
'¿Qué se mata…? ¿Perdona? No hablarás en serio, ¿verdad?' Esto último lo dijo mirando a Thorin, el cual no hizo ningún comentario. 'Thorin. No puedes dejar que los orcos los maten.' Dijo con ese tono que ponía siempre que le recriminaba algo.
'No veo por qué no. Ellos son los que han decidido ir a la guerra, no yo.'
Bilbo vio como los demás enanos asentían, sin duda con la misma forma de pensar que su líder. Bilbo resopló, buscado paciencia dentro de él.
'Ellos no han decidido nada. Viven bajo las órdenes de un tirano y un déspota. ¡Rugur les va a llevar a la muerte!'
'No es asunto mío.' Dijo Thorin elevando la voz para ponerla al mismo nivel que la de Bilbo. Algunos enanos suspiraron, conociendo perfectamente lo que pasaba. Sin embargo, Dagril los miró con ojos abiertos. Nunca había visto a nadie contradecir al rey, y mucho menos en ese tono. Por algo así, el monarca podía pedir su lengua, pero sin embargo Thorin no estaba haciendo nada que no fuese responder de la misma forma. Y el resto, en vez de estar sorprendidos, parecía como si ya hubiesen visto la escena que tenían delante innumerables veces.
'¡Claro que es asunto tuyo!'
'No pienso llevar a mi pueblo a otra guerra porque un desgraciado haya decidido jugar a ser rey.' El tono de Thorin serio y elevado. Ambos se habían puesto de pie, mirándose desde puntos opuestos del fuego.
'¿Qué piensas hacer? ¿Dejar que se haga con Gundabad?' Dagril nunca había visto a Bilbo tan enfadado, nunca le había visto dirigirse a alguien así. Y en ese momento pensó que quizás había más de ambos que no conocía.
No hubo tiempo a que Thorin contestase, pues un guardia llegó, dando la noticia de que los orcos se dirigían a su campamento.
'Vienen por el túnel este. Estarán aquí en unos minutos.'
Todos se pusieron en pie y miraron a Thorin. 'Derribad el túnel.' Fue decirlo que que todos se fuesen a sus puestos, todos menos Dagril y Dwalin.
'¿Vas a derribar el túnel?' Dijo Bilbo, su voz más calmada, como si no se hubiesen estado gritando segundos atrás.
'No podemos dejar que nos encuentren, sería una masacre.'
'Encontraran a Rugur.'
Thorin lo miró dejando muy claro que eso no le importaba lo más mínimo. Al fondo se oyó como la tierra se movía, como los enanos modificaban la tierra y roca para que pareciese que el túnel se acababa a ambos lados.
'Thorin.' Bilbo le cogió del brazo, hablando con más suavidad pero con seriedad. 'Tienes que ayudarlos.'
'¿Por qué?' El tono del rey duro, tenso. '¿Por qué debería hacerlo?'
'Porque eres su rey.' Su tono fue bajo pero firme, cargado de una fuerza que Dagril pensaba imposible para alguien de su raza.
Thorin le miró de forma diferente, como sorprendido por lo que había oído.
'Rugur es su líder. El señor de su clan.' Le contradijo.
'Tú eres su rey. Tú eres el heredero de los siete padres. Thorin…' Bilbo le apretó el brazo, haciendo que se fijase en él, que le oyese por encima del jaleo del campamento. 'Ellos son también tu pueblo.'
Dagril nunca pudo descifrar la silenciosa conversación que tuvieron en esos momentos, lo que se dijeron sin palabras, sólo con los ojos. Aún así tampoco pudo saber el desenlace, pues llamaron a Thorin y este tuvo que dejar a Bilbo para ir a ver qué sucedía. Dwalin se fue con el rey pero Dagril se quedó con el hobbit. No sabiendo qué decir se sentó a su lado, viendo como este volvía a comer.
'Debe comprender.' Dijo Bilbo más para sí que dirigiéndose a él. 'Debe ocupar el puesto que le corresponde. Ser el enano que sé que puede ser.'
Dagril no dijo nada, simplemente se quedó con él, recapacitando sobre todo lo que había oído, cuidando de que nada le pasase al hobbit.
/
El campamento se mantuvo en silencio, escuchando como al otro lado de la roca los orcos pasaban. Ni un enano se movió hasta que la señal de fuera de peligro fue dada. Thorin volvió a donde estaba Bilbo con la mente pesada. Lo que le había dicho le había estado rondando durante el tiempo en silencio y no podía quitarse la mirada de decepción del mediano de la mente. No sabía qué hacer. Nunca había pensado en los Puños de Hierro como su pueblo, nunca… Sí, era cierto que los jefes de los demás clanes le habían jurado lealtad, pero era burocracia, era una simple alianza, no quería decir que… ¿Qué? ¿Qué ahora era él el rey no solo de los Barbiluengos sino del resto de enanos? Era una locura.
Caminó con paso lento, mirando al suelo, y fue entonces cuando los vio. Los dos rastreadores que estaba atados. Ellos bajaron la mirada al darse cuenta de que los estaba mirando. Y lo que en un principio Thorin pensó que era miedo, ahora veía que era respeto. Quizás Bilbo tenía razón.
Bilbo no estaba donde lo había dejado. Se giró y vio a Dagril colocado en su tienda.
'Haré que nadie os moleste.' Dijo con una pequeña inclinación de cabeza. Thorin asintió, agradeciendo el gesto, pero con el estómago hecho un nudo. Esa inclinación, ese respeto. Era como el de los dos Puños de Hierro que tenía atado.
'Thorin.' Dijo Bilbo nada más verlo entrar. '¿Todo bien?'
'Sí. El perímetro está asegurado. Han pasado sin saber que estábamos aquí.'
Bilbo asintió y se miró los pies, moviéndolos ligeramente. 'Thorin, sobre antes…' Thorin se acercó a él, pues quería que la conversación se quedase entre ellos. 'Sé que estaba fuera de lugar. Siento haberte llevado la contraria delante de tus soldados.'
'No te disculpes.' Dijo Thorin cogiéndolo de las manos con suavidad. 'Eres el único que puede, haces bien en ejercer tu derecho.'
Bilbo sonrió ligeramente, aunque era esa sonrisa cansada, ese tic que Thorin había aprendido a reconocer. 'Tienes que salvarlos.' Dijo volviendo a la conversación pero esta vez más tranquilo. Thorin suspiró. No quería hablar del tema. 'Thorin, no puedes dejar que mueran.'
'No soy yo quien ha decidido su destino.'
'Pero eres quien puede cambiarlo.' Replicó Bilbo, haciendo que el enano le mirase a los ojos. Bilbo lo guió a su saco de dormir, sentándose en el suelo y haciendo que el rey se sentase con él. 'Escúchame, es todo lo que te pido.'
'Por supuesto, bunnel.'
Bilbo respiró y empezó a decirle todo lo que había estado pensando en el tiempo que habían estado separados. 'He estado el tiempo suficiente entre ellos como para saber que Rugur no gobierna por lealtad, sino por terror. Sí, es cierto que sus más cercanos son iguales que él, pero no por ello puedes juzgar al resto. Thorin ellos…, son ignorantes. Piensan que lo que tienen es lo que hay, están tan acostumbrados a la desigualdad, a la injusticia que no ven nada más. No saben lo que es un líder, no saben lo que realmente es alguien por quien merezca la pena morir.'
'¿Qué te hace pensar que morirían por mi?'
Bilbo le miró con dulzura en los ojos, acariciando sus manos. 'Oh, Thorin. Créeme, morirían por ti si te conociesen.'
Thorin miró a otro lado, no pudiendo soportar el amor y la seguridad que había en los ojos del mediano, no después de todo lo que había sucedido en su mente, no después de los días de ira y duda.
'Querido, no te estoy diciendo que no mates a Rugur.' Thorin volvió a mirarlo sorprendido. 'Sí, ya sé que lo que acabo de decir no es correcto, y tanto mi madre como mi padre como todo Hobbiton estaría escandalizado, pero… ¡Al diablo! Rugur es un ser despreciable, y sé que no estoy siendo objetivo, pero me da igual. No te estoy diciendo que no le mates, pues sé que quieres hacerlo. Puedo ver en tu ojos ese deseo de venganza, de sangre.'
Thorin separó sus manos, alejándose un poco de él. 'No sabes lo que dices.' Pues no podía creer que Bilbo conociese su mente, sus más ocultos deseos, sus mayores miedos.
'Creo que lo sé. Creo que sé de lo que hablo, creo que tengo una idea por lo que has pasado y aunque creo que debemos hablar, y no, ahora no es el momento, creo que hago bien en decirte que puedes matarlo.'
'No deberías decir eso.' Dijo con desesperación. 'No deberías decirlo.'
'Pero es lo que necesitas, ¿no?'
Thorin volvió a mirarlo, sorprendido. Sabía que Bilbo era inteligente, sabía que su astucia y pensamiento rápido era lo que les había mantenido con vida todo ese tiempo, pero a veces se olvidaba de lo perceptivo que era, de lo mucho que veía sin decir nada.
'Deberías decirme que lo deje pasar. Deberías pedirme clemencia.'
La mirada de Bilbo cambió, volviéndose más dura, más fría. 'Puedes dejarlo vivir. Puedes llevarlo a juicio. Y si lo haces, yo estaré a tu lado, apoyándote.' Bilbo paró unos segundos, dejando que esa idea entrase en la mente de Thorin. 'Pero si decides darle muerte, no seré yo quien te detenga, sino quien te afile la espada.'
Estaba mal, sabía que estaba mal. Sabía que lo que decía Bilbo era horrible, que un hobbit no debía hablar así, que había cogido a un ser puro, lleno de luz, y lo había vuelto contra la esencia de su raza. Sin embargo, no pudo evitarlo. En ese momento, en ese instante, amaba a Bilbo Bolsón más que a nada en toda Arda. No pudo evitar cogerlo de la cabeza y besarlo con fuerza, saboreando el fuerte sabor de la carne asada en sus labios. Bilbo lo agarró del cuello, enredando sus dedos en su pelo, agarrándolo con fuerza. Ambos se separaron por falta de aliento, sin querer separase del otro. No sabía cómo, pero Bilbo había acabado encima de Thorin, las manos de este se posaban ahora en sus caderas.
'Tienes que salir y defenderlos. No puedes quedarte oculto entre roca, no esta vezx.' Las palabras de Bilbo se le clavaron como cientos de agujas. Cerró los ojos y respiró. ¿Qué debía hacer?
'No quiero luchar. No quiero otra guerra.' Dijo con cansancio, con el corazón en la mano, con voz desolada.
'Lo sé, amor, lo sé.' Bilbo le acarició el pelo, y por un momento Thorin pensó en su madre, en cómo ella había hecho el mismo gesto cuando él no había sido más que un infante asustado. Ya desde pequeño había tenido malos sueños. 'Pero la guerra se te ha presentado. Y sé de buena mano que los hijos de Durin no huyen de una pelea.'
Thorin le miró a los ojos, viendo como en ellos había esperanza.
'Sé que ahora no lo comprendes, pero debes creerme cuando te digo que esto es algo que debes hacer. Debes salir y debes luchar. Debes defenderlos, pues…'
'Son también mi pueblo.' Acabó Thorin por él. No lo decía en tono de burla, sino en serio; pues había comprendido lo que Bilbo trataba de decirle.
'Eres su rey.' Añadió Bilbo para asegurarse de que Thorin había comprendido.
Thorin asintió.
'Sé que puedes hacerlo.' Le aseguró.
'No estoy tan seguro, pero confío en ti. Sé que ves algo que yo no soy capaz de ver.'
Bilbo le acarició la cara y le besó con suavidad, recolocándose en su regazo.
'Todo irá bien.' Dijo antes de volver a besarlo. Pues aunque le había costado mucho hablar con Thorin, aunque había muchas cosas que aún no entendía, cosas de las cuales no estaba seguro, sabía que siempre que se mantuviesen juntos, todo iría bien.
Continurá...
