It's in the eyes

I can tell, you will always be danger

We had it tonight, why do we always seek absolution?

It's in the eyes

I can tell you will always be danger

'Gracias.' Dijo Thorin yendo al encuentro de Argola, viendo como ambos ejércitos acaban con los pocos orcos que quedaban.

Argola asintió. Bajó el hacha y dio la mano al rey, notando su abrazo de gratitud y respeto. 'Ha sido un honor luchar a tu lado.'

'El honor ha sido mío.' Dijo Thorin concluyendo el abrazo. Miró al campo de batalla y vio que Dwalin y su hermana iban hacia él. Silbó y vio a Roäc irse.

'¿Y Rugur?' Preguntó Argola.

Thorin la miró pero no contestó. Argola analizó esa mirada, esperando sacar algo más de ella, pero no lo consiguió. Esperaba que el enano estuviese muerto, pero sabía que eso sería demasiado pedir. Thorin no podía matar al cabeza de uno de los clanes. Tendría que llevarlo a juicio y después…

'Argola.' Dijo una enana con una agradable pero poderosa voz. La jefa de los Morenos movió la cabeza y vio a la princesa Dís ir hacia ella y ofrecerle la mano en señal de saludo. 'Es una alegría verte aquí. Gracias por la ayuda.'

Argola asintió. 'Thorin. ¿Dónde está Rugur?' Preguntó Dís. Argola vio como el rey miraba a su hermana. 'No lo sé. Cuando entramos en la torre no había señal de él.'

'Deberíamos mandar buscarlo.' Dijo Dís mirando a su alrededor. 'Creo que nos debe una explicación, ¿no es así?' Eso lo dijo mirando a Argola y esta asintió.

'Dwalin.' Fue todo lo que dijo el rey, pero no hizo falta más, el enano se puso manos a la obra. Dejando su compañía para dar la orden de búsqueda.

'¿No lo habéis visto antes de la batalla?' Preguntó Argola mientras caminaban en dirección a la torre.

'No. Cuando llegamos su ejército ya estaba aquí, luchando contra los orcos.' Dijo Dís, la cual había devuelto sus hachas al cinturón que tenía en las caderas. 'Al parecer los atacaron en los túneles, haciéndoles salir a la superficie.'

'Mala suerte.' Dijo Argola.

'Sí. La escena no era lo más agradable.' Pasaron las puertas de hierro y caminaron por el largo pasillo hasta llegar al otro lado. A sus lados había enanos buscando heridos y analizando el terreno. Antes de salir, un enano de pelo cobrizo fue a su encuentro corriendo.

'Thanu men. Han encontrado a Rugur.'

'¿Dónde?' Preguntó el rey.

'En una acantilado que hay más adelante, pasando esta torre y el campo de batalla. Ha muerto. Sin duda un ataque orco.'

'Llevamos a él.' Dijo el rey.

Argola tuvo que luchar mucho por no dejar ver su alivio. Con Rugur muerto tenía posibilidades de modificar la política del Orocarni y convertirse ella en la cabeza de los cuatro clanes. Pero no quería pensar en más, lo primero era ir allí y asegurarse. Oyó como el rey se refería al enano por el nombre de Dagril y pensó si el rey conocía el nombre de cada uno de sus soldados o si había sido casualidad que se supiese el de ese. No tardaron en llegar al lugar del que el soldado les había hablado. Argola miró a su alrededor y vio los cadáveres de los orcos y de los enanos. Sin duda del ejército de Rugur.

'Ahí.' Señaló Dagril, y los tres miraron. Rugur yacía en el fondo del acantilado, con una afilada piedra atravesando su estómago.

'¡Por las barbas de Durin!' Dijo Dís llevándose la mano a la boca. '¡Qué muerte tan horrible!'

Argola miró tras de sí y vio como a pocos metros del acantilado había un cadáver de un orco. Algo no le encajaba, había algo en la escena que veía que no le acaba de cuadrar, pero tampoco quería comprenderla. No quería empezar a hacerse preguntas de las cuales las respuestas ocasionasen problemas. Delante de ella tenía un escenario que era muy posible, aunque no del todo coherente, y pensaba aceptarlo sin rechistar.

'Espantosa. Una lástima.' Dijo mirando a Thorin, intentando trasmitirle que sabía que había algo más ahí pero que no pensaba rebuscar. Que no iba a hacer preguntas.

'Deberíamos recuperar el cadáver. Darle un entierro digno.' Dijo Dís mirando a Thorin, y este asintió.

'Creo que es demasiado peligroso, uzbadê.' Dijo Argola, pues quería comprobar si sus intuiciones eran verdad.

Thorin la miró y ella pudo ver como había algo que se escondía en esa mirada. No sabía si la princesa era consciente o no de lo que sucedía, pues su tono era sincero. Sin lugar a dudas el soldado tampoco era consciente de lo que pasaba, no había más que mirar su cara. Pero el rey…

'Sería lo justo.' Dijo Thorin.

'Lo sería.' Dijo ella alejándose un poco del borde del acantilado. 'Aunque no hay que olvidar que fue él el que se buscó ese final. Sería también justo respetar su decisión, ¿no?'

Vio como el rey y su hermana se alejaban del borde y la miraban. No necesitó más que ver los ojos del rey y la ligera sonrisa de la princesa para tener la respuesta a esa pregunta que no había querido plantearse. Sin lugar a dudas, había elegido bien el bando al que defender. Y no podía evitar sentir excitación y deseo al saber de lo que era capaz Thorin.

/

Bilbo se recostó en la roca y respiró. Le dolía todo el cuerpo. No había sido nada fácil mover los cadáveres de esos orcos. No ya solo por el peso, el cual era casi cuatro veces el suyo. No. Sino por el olor. Todo había sido extremadamente desagradable, y durante un momento pensó que no sería capaz de hacerlo. Por suerte, en el momento preciso, llegó Dagril.

'Bilbo, ¿qué haces?'

Bilbo se sobresaltó y miró a su interlocutor. Se relajó un poco al ver que era Dagril, aún así…

'¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el campo de batalla?' Le preguntó mientras hacía fuerza y daba la vuelta al orco más pequeño que había encontrado.

'Me manda Thorin. Han abatido a todos los orcos del descampado y se disponen a tomar la torre. Me ordenó que fuese a tu encuentro.'

Bilbo notó la palabra "ordenó". Sin duda Dagril hubiese preferido quedarse junto a su rey, especialmente en la batalla. No podía culparlo, era un sentimiento que entendía demasiado bien.

'Lo siento.' Dijo sin saber porqué, y vio la cara de sorpresa de Dagril. Sin embargo, no le dio tiempo a que le preguntase. 'Ayúdame con esto.' Dijo señalando al orco.

'¿Qué hay que hacer?' Preguntó guardando sus dos espadas en la espalda.

'Hay que moverlos al acantilado que hay más allá.'

'¿Por qué?'

'Menos preguntas y más empujar.' Dijo Bilbo, y con eso dio por finalizada la conversación.

'Ya se han ido.' Oyó una voz familiar a su derecha. Se giró y vio a Dagril.

'¿Todo bien?'

'Sí.' Dijo el enano yendo a su encuentro y sentándose a su lado en el túnel. 'Creo que ella sospecha algo, pero no va a decir nada.'

'¿Ella?' Dijo Bilbo.

'La jefa de los Morenos.'

'¿Qué hace ella aquí?' Dijo con un tono de molestia en la voz, pues no había olvidado la forma en la que había mirado a Thorin ese día. Bilbo tampoco había olvidado lo atractiva y el porte de buena guerrera que tenía.

'No lo sé, pero gracias a ella estamos con vida. Había una emboscada muy grande al otro lado de la torre.' Dagril le contó todo lo que había sucedido, todo lo que Dwalin y los demás de la compañía le habían contando. Bilbo sabía que tenía que estar agradecido, pero aún así no le gustaba nada. Demasiado oportuno había sido la ayuda de la enana. Sobretodo teniendo en cuanta que a ella no se le había perdido nada allí.

'¿Y los Puños de Hierro?' Preguntó queriendo cambiar de tema.

'El que es por ahora el líder de ellos ha aceptado sin dudar la versión de su muerte. Yo creo que en el fondo se aliviaba. No sé que va a pasar con ellos, pues ellos no sabían que iban a la guerra en contra de las órdenes del rey. No sería justo acusarlos de traición.'

'No. No lo sería.'

'Aunque si que sabían que Rugur te había secuestrado.' La voz de Dagril sonó un tanto precavida. Sabía que era un tema difícil, uno que aún no se había resuelto, pues Thorin no había admitido el secuestro de cara a su pueblo y no sabía si habían hablado o no de ello.

Bilbo le miró de una forma que Dagril no supo descifrar.

'¿Cuál sería la pena?' Preguntó el hobbit.

'Si estuvieseis casados, la muerte. Como no es el caso, seguramente la pérdida de la barba y el exilio de Erebor o cualquier lugar sobre el que gobierne Thorin. Pero dudo mucho que eso pase.' Dijo tranquilizándolo, pues podía ver como la idea de que Thorin exiliase a todo un pueblo y les cortase las barbas le dolía.

'¿Por qué?'

'Porque nunca ha hecho pública tu desaparición.' Dijo Dagril. 'Nadie en Erebor sabe del secuestro.'

Bilbo miró hacia donde estaba el final del túnel y pensó en lo que Dagril le acababa de decir. Le parecía extraño que Thorin no lo hubiese hecho oficial, que no hubiese removido todo Erebor en su búsqueda. Había algo que se había perdido, pero fuese lo que fuese jugaba en su favor. Diplomáticamente hablando. Si no había aceptado que había habido un delito, no podía culpar a nadie de ello. Por otro lado, los Puños de Hierro sabían del delito, pero estaban sin líder que pudiese hacerse responsable. Y en tercer lugar, estaba Argola. ¿Qué quería esa enana? Había demasiadas cosas que no sabía y de las que tenía que hablar con Thorin lo antes posible.

/

El campamento había sido movido a las afueras del túnel, pues nadie quería dormir cerca de esa torre ni del campo de batalla. Bilbo se había asegurado de que todo estuviese en orden, de que la comida se estuviese cocinando y los heridos estuviesen siendo atendidos. Había dividido el campamento en dos zonas, una para los Morenos y otra para los suyos. A los Puños de Hierro los había puesto en medio, dispersados entre ambos, pues no quería darles demasiada libertad.

Al principio los encargados de los campamentos de los otros clanes no habían querido obedecer sus órdenes, pero todo había cambiado cuando unos cuantos soldados de Erebor se habían acercado y habían preguntado qué sucedía.

'Esta criatura nos está dando órdenes.' Dijo uno de los Puños de Hierro con tono despectivo.

'Pues más te vale seguirlas.' Dijo uno de los soldados.

El enano que había iniciado la revuelta soltó una carcajada, como pensando que estaban tomándolo el pelo. Pero el firme y severo rostro de los Barbiluengos le disuadió un poco de continuar.

'¿En serio?'

'¿Osas desobedecer al futuro Consorte de Erebor?' Dijo otro de los soldados, llevando la mano a su cinto.

'Chicos.' Se apresuró a decir Bilbo, pues veía que la cosa empezaba a subir de tono. 'Ha sido un malentendido, nada más. ¿Verdad?' Dijo mirando al Puño de Hierro. 'El señor…'

'Ryar.' Dijo el enano.

'El señor Ryar' continuó Bilbo 'no sabía que yo estaba al mando. Ahora lo sabe. ¿No es así?'

El enano llamado Ryar asintió sin estar completamente convencido.

'Estupendo. Pues manos a la obra.' Dijo, y esperó a que los enanos del otro clan llevasen a cabo las órdenes que les había dado minutos antes.

'¿Quieres que los vigilemos, señor Bolsón?' Preguntó el primer enano que había ido en su ayuda.

'No. Estoy seguro de que no va a hacer falta.' Dijo sin dejar de mirar a los enanos trabajar y levantar tiendas. 'Gracias.'

No fue hasta más tarde cuando vio a Thorin. Había ido a la tienda de los heridos y había estado ayudando a Oin lo mejor que sabía. Se había pasado gran parte de la tarde limpiando heridas y dando órdenes a enanos, pues una vez habían sabido que él estaba al mando, no habían dudado en ir a preguntarle cualquier duda que tenían. Si alguien le hubiese dicho a Bilbo hacía unos años que iba a acabar en una región desolada, abandonada de toda luz, dando órdenes a enanos, le hubiese llamado loco y le hubiese cerrado la puerta de Bolsón Cerrado en las narices sin un tan siquiera "buenas noches". Pero ahí estaba, y en el fondo, aunque no paraba de maldecir en voz baja, se sentía orgulloso al ver que los demás le tenían como una figura de autoridad, que estaba cumpliendo con el papel que Thorin le había dado.

Salió de la tienda, pues necesitaba ponerse en contacto con los cocineros y algunos soldados para que éstos llevasen comida a los heridos. Fue entonces cuando vio a Thorin. Dwalin iba tras él, como siempre. Pero no fue eso en lo que más le llamó la atención, sino en la enana que charlaba con él.

'Bilbo.' Dijo Thorin nada más verlo, yendo a su encuentro y llevando sus manos a los hombros del hobbit en señal de cariño. 'No sabía donde estabas.' En su voz había preocupación y Bilbo se maldijo. No le había dicho a Thorin de su paradero, no le había informado de que había empezado a organizar el campamento. Quizás había hecho algo que no le correspondía, quizás tendría que haber hablado con Thorin antes de ponerse a organizar a cientos de enanos. A cientos de sus enanos.

'He estado ayudando a Oin, organizando un poco esto…'

'Gracias.' El tono de Thorin sincero, con orgullo. Bilbo se relajó. Todo estaba bien. Estuvieron unos segundos en silencio hasta que Thorin se separó de él, recordando que no estaban solos. 'Bilbo. ¿Recuerdas a Argola? Creo que os conocisteis hace meses.'

'Sí.' Dijo él sin alejarse de Thorin, mirando a la enana con toda la cordialidad de la que era capaz. 'Un placer inesperado verte aquí.'

La enana asintió en señal de saludo. 'Según me ha dicho mi capitán, has estado organizando el campamento.' Su tono era cordial, pero había algo en él que no le gustaba a Bilbo.

'Sí, bueno. Lo básico. Comida, tiendas, heridos. Lo normal en estas situaciones.' Dijo él. Miró a Thorin con ojos de "tenemos que hablar" y este asintió levemente.

'Argola, continuaremos la conversación más tarde. He de atender asuntos aquí y seguro que a ti también te necesitan.' Dijo a modo de despedida. Argola hizo una leve inclinación de cabeza y se fue, no sin antes echar una última mirada al hobbit. Nada más la perdieron de vista Bilbo cogió a Thorin del brazo y lo arrastró detrás de una tienda.

'Dwalin.' Dijo al enano, pues el capitán los había seguido. 'Asegúrate de que llevan comida a los heridos, ¿quieres?' Oyó como Dwalin se iba diciendo algo entre dientes, seguramente quejándose de tener que hacer de chico de los recados, pero eso no le importaba lo más mínimo a Bilbo en ese momento.

'¿Se puede saber qué hace ella aquí?' Dijo Bilbo entre dientes, contendiendo esa rabia que no sabía muy bien de donde salía.

'¿Argola? Ha venido a ayudarnos. Fue ella quien me habló del plan de Rugur, ¿recuerdas?' Thorin no comprendía qué era lo que le molestaba a Bilbo.

'Muy oportuna, ¿no? ¿Qué se le ha perdido aquí?'

'Bilbo. No creo que este sea el mejor momento para hablar de esto.' Dijo el rey.

'Oh, Thorin. Lo es.' Bilbo llevó su dedo al pecho de Thorin y le dio unos golpes mientras hablaba, dejando sacar su ira. 'Me parece que es justo de lo que hay que hablar ahora. Pues no comprendo qué hace ella aquí. ¿Para qué venir? Hay algo que quiere de ti, Thorin. No me gusta como te mira, no me gusta…'

Pero Bilbo no pudo terminar la frase, pues Thorin se había apoderado de su boca, aprovechando que la tenía abierta, para besarlo apasionadamente. Bilbo notó como su enfado se transformaba en deseo. Pero no en el típico deseo tranquilo y juguetón que había sentido antes, sino en algo más feroz, más básico y animal. Agarró el pelo de Thorin y tiró de él, haciendo que el enano bajase su cabeza. Notó como las manos de Thorin le rodeaban la cintura, su boca moviéndose de forma precisa y potente. Bilbo empujó a Thorin y éste caminó hacia atrás hasta que notó la roca en su espalda. Fue entonces cuando Bilbo se separó de él y lo miró mientras volvía a coger aire y llenar sus pulmones. Estaba tan hermoso. El pelo alborotado, pequeñas heridas en su cara y manos, con suciedad y sangre de orco por el cuerpo. Todo él era la imagen de un guerrero, de un ser de lucha. Completamente opuesto a lo que era correcto en la Comarca, a elegantes ropajes, limpieza, pelo ordenado y buena presencia. Ahí, delante de él, tenía al Thorin más salvaje, más vivo que nunca. Y algo dentro de Bilbo estaba reaccionando ante ese Thorin. Lo quería, lo deseaba como nunca había deseado a nadie.

Le agarró de la cota y le besó, apoderándose de su boca, notando como éste volvía a llevar las manos a su cintura, con la diferencia de que esta vez las estaba bajando lentamente, apretando con más fuerza de la normal sus glúteos. Bilbo bajó la mano y la llevó a la entrepierna de Thorin, notando la dureza que había tras la tela.

'Bilbo.' La voz de Thorin más grave de lo normal, haciendo que un escalofrío recorriese su cuerpo y que su mano apretase con más fuerza la entrepierna de Thorin. 'No podemos hacer esto… No aquí.'

Thorin tenía razón. Bilbo miró a su alrededor y vio como a pocos metros de ellos había una grieta en la roca lo suficientemente grande como para pasar de lado. Cogió la mano de Thorin y le guió hasta allí, vigilando que nadie los vieses, manteniéndose siempre en la parte trasera de las tiendas de curación. Indicó a Thorin que entrase y vio como a este le costaba un poco, pero al final entró. Bilbo le siguió. El espacio era reducido, lo suficientemente grande como para estar de pie y dar dos pasos, pero poco más. Podía oír el sonido del campamento a pocos metros y sabían que si hablan muy alto, darían con ellos. Bilbo volvió a besar a Thorin, recuperando en el acto toda la pasión que había sentido segundos antes. Notó como Thorin le acariciaba la cara, deleitándose en el beso. No tardó en bajar las manos y abrir los pantalones a Thorin, notando el calor de su miembro, la dureza entre sus dedos. Vio que Thorin iba a decir algo, pero no le dejó. Volvió a besarlo y empezó a mover su mano de forma rítmica.

Podía notar los suspiros de Thorin, las vibraciones de sus palabras, perderse en sus labios. Una imagen apareció en su mente. Él, delante de Rugur, haciendo algo parecido. Cerró los ojos con fuerza, borrando esa imagen, intentando olvidar. Thorin se separó de él, notando que algo pasaba.

'¿Bilbo?'

Pero Bilbo no le dejó hablar, no le dio tiempo a que su cerebro pensase. Le dio un último beso en los labios, más tierno que el resto, y se puso de rodillas.

'Bilbo, no…' Dijo Thorin, pero no pudo terminar la frase, pues tuvo que morderse el puño para no soltar un gemido que hiciese que alguien diese con ellos. Bilbo movía la cabeza con rapidez y precisión. Parando de vez en cuando para tomar aire, pero retomando su actividad en seguida. Thorin llevó su otra mano a la cabeza de Bilbo, agarrando con cuidado sus rizos, acompañando el movimiento. Sabía que no iba a durar tanto como siempre, todo era demasiado, la batalla, Bilbo, la imagen que tenía delante, el saber que cualquiera de sus soldados podía verlo así, que cualquier podía ver a Bilbo de rodillas, tomándolo en su boca como si fuese aire para sus pulmones. Vio a Bilbo abrir su pantalón y sacar su miembro, moverlo casi al mismo ritmo que movía su boca.

Thorin cerró los ojos y apoyó la cabeza en la roca. No pensó en nada, solo mordía su puño de vez en cuando, ahogando sus gemidos; y movía su mano al ritmo de la cabeza de Bilbo, haciendo un poco más de presión, mostrándole el ritmo que quería. No tardó en notar ese sentimiento de aproximación. Agarró el pelo de Bilbo con un poco más de fuerza y le miró. Era lo más erótico que había visto nunca, ahí, de rodillas. Sabía que no estaba bien, que no debía permitir que Bilbo se arrodillase ante él, que no debía pedirle que le hiciese lo que le estaba haciendo, pues era una actividad más de gente de baja cuna que algo correspondiente al futuro Consorte de Erebor. Pero Thorin recordó que él no le había pedido nada. Bilbo había iniciado eso, Bilbo se había puesto de rodillas, Bilbo había tomado su cuerpo y le había dado placer por propia voluntad.

Notó como Bilbo llevaba ambas manos a su propio miembro, dejando que fuese la mano de Thorin la que marcase el ritmo, relajando la garganta. Thorin no pudo contenerlo más. Se mordió el puño, notando como unas pequeñas gotas de su propia sangre iban a su boca, y vació todo su deseo en Bilbo, haciendo que el hobbit tragase hasta la última gota.

Bilbo se separó de Thorin y se puso de pie, cogiendo la mano que Thorin había estado mordiendo y llevándola a su erección. Estaba cerca, demasiado cerca. Se giró, notando el torso de Thorin contra su espalda, agarrando su cabeza con una mano, dejando que Thorin hiciese el trabajo. No tardó en notar la otra mano del enano en su cuerpo y la cogió, juntando sus dedos y colocándola en su tripa, acariciando la cota de mithril. Los labios de Thorin en su cuello, besándolo con pasión, subiendo por él y llegando a su oreja. Bilbo oyó cómo le susurraba que le amaba en su lengua materna, cómo le decía palabras de deseo y posesión. Eso fue todo lo que necesitó. Llevó su mano a su boca y la mordió, dejando que la áspera mano de Thorin se ocupase de todo, llevándolo al climax.

/

'¿Qué hace aquí?' Preguntó Argola a su capitán una vez se reunió con él en su tienda.

'¿Quién?'

'El mediano. La guerra no es lugar para un mediano.' Dijo ella buscando entre sus cosas y encontrando una botella de vino.

'Me han informado de que es el futuro consorte del rey.'

'¿Qué?' Dijo con un grito Argola, dejando la copa y la botella en la mesa.

'Mi señora, pensé que os habían informado.' Dijo el capitán no sabiendo muy bien cómo tomarse la reacción de la enana.

'No. Nadie me informó. ¿Desde cuando?'

'No lo sé.'

Argola asintió e hizo un gesto para que la dejase sola. El mediando era el prometido de Thorin… De todas las cosas que habían pasado hoy, esa era la que más le había sorprendido. No era como si pensase casarse con el rey, pues no tenía ninguna intención de tirar todo el trabajo de sus últimos años y dejar su montaña por ir a vivir a otra. Pero si había pensado que quizás pudiese haber algo entre el rey y ella… Algo sexual… Estaba claro que esa idea estaba acabada. Se sirvió una copa de vino y se la bebió de un trago. Las batallas siempre la dejaban con ganas de sexo, y saber que Thorin no era una opción… ¡Maldición! Rugur estaba muerto y eso merecía celebrarse. Se sirvió otra copa. Tenía que ordenar las cosas en su campamento, hablar con Thorin sobre el plan a seguir y una vez eso estuviese hecho, se buscaría alguien digno al que tirarse.

/

'Estas celoso.' Dijo el rey acariciando el pelo del hobbit con ternura. Oyó como un gemido de vergüenza salía de la boca de este y como pegaba más su cara contra su pecho. '¿De Argola? ¿Por qué?'

'No lo sé.' Dijo Bilbo sin mirarle a los ojos, aún con la cabeza pegada al chaleco de Thorin. 'Quizás porque ella es todo lo que yo no soy. Quizás porque es perfecta para ti.'

Thorin cogió la cabeza de Bilbo con suavidad y le obligó a mirarlo. 'Quizás por eso me caso contigo y no con ella. Porque tu eres todo lo que ella no es.'

Había tanto amor en sus palabras que Bilbo no pudo evitar sonreír. Su sonrisa fue contagiosa, pues Thorin no tardó en tenerla también en sus labios. '¿Hay algo más de lo que quieras hablar antes de salir?' Preguntó el rey.

'No.' Contestó Bilbo moviendo la cara y besando la mano del enano. 'Lo demás lo podemos hablar a fuera.'

'Bien.' Dijo Thorin y respiró, pero no se movió. 'Yo, hay algo… Lo que has hecho. Lo de los orcos, lo de organizar el campamento…' Bilbo volvió a mirarle a los ojos, esperando ansioso el final de esa frase. 'Gracias. Gracias por saber siempre qué hacer.' Bilbo notó el pulgar de Thorin acariciar su mejilla y sonrió. 'Gracias por estar a mi lado.'

'¿Dónde sino iba a estar?' Dijo Bilbo con cariño.

Continuará…


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