We keep behind closed doors

Every time I see you, I die a little more

Stolen moments that we steal as the curtain falls

It'll never be enough

Gorbadoc Brandigamo era un hobbit de toda la vida. Siempre había tenido las ideas muy claras y había sabido qué era lo que se debía hacer y qué era lo que no; al menos desde su perspectiva. Era alguien difícil de dialogar, pero no imposible de convencer. Quería a su familia por encima de todo, y tendía a pasarse el día o en su casa, o charlando con amigos y conocidos. Se le consideraba un hobbit a tener en cuenta su opinión. El título de Señor de los Gamos nunca le había quedado grande.

Todo esto era algo que Bilbo sabía, pues había conocido a Gorbadoc toda su vida. En numerosas ocasiones había escuchado a su padre y madre hablar sobre él. No fue hasta más tarde, cuando empezó a comprender cómo funcionaba el mundo, cuando supo porqué. Su padre era el representante de la familia Bolsón. Un título que si bien no tenía fuerza política en la vida de La Comarca, tenía una inigualable fuerza en la vida cotidiana. No por nada la familia Bolsón era de las más respetadas. Suyo era medio Hobbiton. Su linaje venía de antaño, al igual que su poder e influencia. Si había algún problema, todo el mundo sabía que un Bolsón daría con la solución. Su padre había sido el encargado de representar a la familia, de ser el heredero del título, igual que su padre antes que él. Título que venía con gran responsabilidad, y del cual Bilbo había estado huyendo los últimos años de su vida. Al parecer, dicho titulo le había encontrado. Mordiéndole en el trasero en el momento menos oportuno.

'¡Papá!' Gritó Prímula con exasperación. 'No ahora. Acaban de llegar.'

'Justo ahora es el momento adecuado.' Contestó Gorbadoc. 'Pues llevamos con esto demasiado tiempo.'

'Es hora de que el muchacho se haga cargo y actúe como un Bolsón.' Dijo Mirabella.

Para cualquier oyente externo esas palabras no resultarían raras; sin embargo, para alguien curtido en la vida de La Comarca y las familias que ahí habitaban… Extrañas palabras. Peculiar era el momento en el que un Tuk pedía a un Bolsón actuar como su nombre le requería, pero Mirabella Tuk nunca había sido una Tuk tradicional. Había sido el extremo opuesto a su hermana Belladona. Por eso, y otros muchos motivos que no vienen al caso, nadie había comprendido porque Drogo Bolsón había elegido a la más alocada de los Tuk en vez de a la más sensata.

'Mamá.' Dijo Prímula mirando a la hobbit que había entrado en la casa tras su marido. 'Estoy segura de que puede esperar una hora o dos más.'

A todo esto la mirada de Bilbo había dejado la agitada escena que tenía delante y se había posado en su primo. Drogo estaba apoyado en la puerta, con los brazos cruzados y una cansada mirada. Era como si la situación no fuese nueva para él. Sus ojos se cruzaron y conversaciones enteras dieron lugar entre ellos de forma silenciosa.

'¿Qué sucede?' Preguntaron los ojos de Bilbo.

'No quieres saberlo.' Le contestó Drogo.

'¿Por qué no me dijiste nada?'

'Luego.'

Bilbo asintió y volvió a la realidad, escuchando las últimas palabras que Mirabella le decía a su hija.

'Tía Mirabella, estoy seguro que el asunto es de máxima importancia.' Dijo Bilbo hablando por primera vez. 'Y estaré encantado de invitaros a ambos mañana a tomar té y discutirlo. Sin embargo, ahora mismo no me encuentro con la energía necesitaría para tratarlo. Lo siento mucho, pero el viaje me ha dejado agotado.' Puso cara de cansancio, intentando convencer a su tía y llegar a su lado más sensible.

'El muchacho tiene razón, Gorba. Deberíamos dejarlo para mañana.' Le dijo a su esposo. 'Al fin y al cabo es demasiado delicado como para tomárselo a la ligera.'

Gorbadoc le miró y Bilbo aguantó la mirada. Tras unos segundos de escrutinio, el Señor de los Gamos habló. 'Por fin algo sensato. Mañana volveremos y solucionaremos esto.'

No esperó a que nadie le acompañase a la puerta. De dio la vuelta y se fue. Prímula se despidió de su madre con la promesa de verse al día siguiente. Esperaron unos segundos en silencio tras oír la puerta. Nada más saber que estaban fuera de peligro y que no les oirían, Bilbo exclamó.

'¿Qué diantres era eso?'

'Llevan así un mes.' Dijo Drogo con voz cansada, dejando la puerta y yendo al encuentro de su primo. 'Y no son los únicos que te buscan.'

Bilbo se llevó las manos a la cara, intentando tranquilizarse. Notó la presencia de su primo cerca y le miró.

'No te preocupes. Mañana lo solucionaremos.' Dijo con una sonrisa y abrazó a su primo. 'Te he echado de menos.' Dijo en un tono más suave, más bajo, reservado para Bilbo.

'Yo también.' Contestó este.

Fue entonces cuando Drogo se fijó mejor en los enanos que había en la habitación. Ninguno había dicho durante la escena que habían presenciado, pero uno de ellos se había acercado a su primo de una manera un tanto protectora cuando habían llegado sus suegros.

'Drogo.' Dijo Bilbo volviendo a la realidad y a componerse. 'Deja que te presente a Thorin.'

'A su servicio.' Dijo el enano con una inclinación de cabeza.

'Un placer.' Contestó Drogo. 'He oído mucho de ti.'

Thorin miró a Bilbo sorprendido y este se sonrojó ligeramente sin poder evitarlo.

'Estos son Dwalin, Dagril, Gloin y Bofur.' Introdujo a cada uno de los enanos mientras estos inclinaban las cabezas. 'Este es mi primo, Drogo.' Drogo sonrió, una sonrisa afable, característica de todos los Bolsón.

'Bueno, creo que es hora de tomar ese té.' Dijo Drogo, poniendo una mano en el hombro de su primo y haciendo un gesto al resto para que se sentasen.

/

Bilbo dejó el salón y se fue a buscar a Thorin. Hacía ya un rato que el enano había desaparecido, más o menos una hora después de los postres, y Bilbo no había podido ir a su encuentro hasta entonces. No le hizo falta buscar mucho, pues en seguida le encontró en el jardín trasero. Sabía que Thorin necesitaba aire, necesitaba alejarse de todo. Nunca había sido una persona de fiestas o aglomeraciones. Le vio sentado en el césped, fumando su pipa y mirando las estrellas. Bilbo se sentó a su lado en silencio, sacando su pipa y llenándola de Viejo Toby. Había echado de menos ese tabaco, y esas estrellas. Había echado de menos muchas cosas de su casa y su hogar, pero no tanto como había imaginado.

'Tienes problemas.' Dijo Thorin sin mirarlo. Una bola de humo salió de su boca.

Bilbo carraspeó y encendió la pipa.

'Es por mi culpa.' Continuó Thorin, esta vez mirándolo.

'A ver.' La voz de Bilbo exasperada. '¿Por qué diantres iba a ser tu culpa?'

'Debido a tu ausencia se ha originado una situación, más bien un suceso de situaciones, con las cuales no has podido lidiar. Situaciones que han importunado a los habitantes de esta tierra. Situaciones que se hubiesen evitado si no te hubiese pedido que te unieses a mi compañía.'

'Te quiero.' Dijo Bilbo. Thorin paró en seco su discurso. No sabía a qué venía esa respuesta, no sabía qué contestar. 'Creo que no sabes aún cuanto.' Fue todo lo que dijo el hobbit antes de volver a llevarse la pipa a los labios y disfrutar del humo.

Bilbo volvió su vista a las estrellas, moviendo su mano disimuladamente y poniéndola encima de la del enano. 'Deja de preocuparte por todo, Thorin. Simplemente disfruta el tiempo que tenemos aquí, disfruta de la paz. La necesitas.' Bilbo dejó salir un aro de humo de su boca. 'Te la mereces.' Dijo mientras el aro de hacía más grande y difuso, perdiéndose en la inmensidad del cielo.

/

Bilbo movió su brazo de sus ojos y los abrió, viendo la luz entrar. Gruñó por lo bajo, no dándose cuenta de cómo estaba empezando a parecerse a su futuro esposo. No había dormido nada bien. Sí, su cama era tan blanda como la recordaba, sus almohadas tan cómodas, todo tan perfecto como había imaginado en innumerables ocasiones a lo largo de su aventura. Pero hubiese cambiado su cama por el suelo si con ello podía disfrutar del calor de Thorin, de sus brazos rodeándole, de su pelo enmarañado en su cara.

No tenía sentido seguir dando vueltas. Se levantó y se dirigió a la cocina. Era un poco pronto para el primer desayuno, por lo que cogió un plato con scones y se hizo una taza de té. Con todo en la mano se dirigió a su despacho, el cual nadie había tocado desde que se había ido, algo que Bilbo había apreciado en gran medida. Empezó a mirar la lista de cartas y papeles oficiales que tenía que firmar y dar su visto bueno. Suspiró, dio un sorbo a su té, y se puso manos a la obra.

/

Thorin acabó de vestirse y salió de su habitación. En seguida escuchó el murmullo de gente proviniendo de la cocina y se dirigió allí, esperando encontrarse a Bilbo. Sin embargo, solo estaban Drago, Prim, Frodo, Dagril y Bofur.

'Buenos días.' Dijo el pequeño Frodo nada más verle.

'Buenos días.' Contestó con una sonrisa, los demás le saludaron.

'Llegas justo para el desayuno.' Dijo Drogo poniendo un plato de bacon en la mesa y pidiendo a Frodo que lo llevase al comedor. 'Gloin y Dwalin están en el comedor.'

'Bilbo esta en su despacho. ¿Te importa avisarlo?'

Thorin asintió y se fue en busca de dicho despacho. No tardó en encontrar una puerta entreabierta que daba a una pequeña sala llena de libros y papeles. Bilbo estaba sentado en la mesa, demasiado ensimismado en el documento que tenía delante como para darse cuenta de que no estaba solo.

'El desayuno está listo.' Dijo Thorin cuando estuvo a su lado, recordando todas las veces que Bilbo había hecho algo similar cuando él estaba en su despacho ocupándose de su reino.

'Oh, mecachís. No me he dado cuenta de la hora.' Dijo dejando la pluma y girándose. ¿Los demás?'

'Tu prima me ha dicho que están en el comedor. Creo que nos esperan allí.' El enano no pudo evitar tocar el brazo de Bilbo, acariciar su piel. Sabía que debían mantener las distancias, que no podían hablar libremente de su relación, pero por las barbas de Mahal, cómo había echado de menos a Bilbo por la noche. No sabía cómo iba a sobrevivir todo el tiempo que iban a estar ahí.

'Bien, eso está bien.' Bilbo miró la mano de Thorin, como le cogía con suavidad, como acariciaba con su pulgar el interior de su antebrazo. Miró a su alrededor, fijándose en la puerta, y al ver que no había nadie y fiándose de las palabras de Thorin, se acercó al enano, apoyando sus manos en el pecho de Thorin. La túnica que llevaba era gruesa, para protegerle del frío, pero nada más que eso se interponía entre sus dedos y el fuerte pecho del rey.

'¿Qué tal has dormido?' Preguntó Bilbo.

'Te he echado de menos.' Contestó Thorin manteniendo su mirada.

'Thorin…' Thorin le cogió la cara y acarició su mejilla con la misma suavidad.

'Lo entiendo, no tienes que decir más.'

Bilbo llevó su cara al pecho de Thorin, enterrándola ahí e intentando huir de la realidad por unos segundos. Notó la mano de Thorin recorrerle la espalda, tratando de calmarlo como cuando trataba de calmar a su montura. Bilbo sonrió sin poder evitarlo. Eran gestos como esos los que le hacían ver la dura vida que había tenido Thorin, la falta de un compañero a su lado, de intimidad. Se separó de él y le rodeó la cara, apreciando el tacto de su barba. Tiró de él ligeramente, pero lo suficiente para que Thorin recorriese la distancia que les separaba. No pudo evitarlo, necesitaba besarlo, necesitaba sentirle cerca, hacerle ver que él también le extrañaba, que no sabía cómo, pero había pasado de no necesitar el tacto de nadie a no poder vivir sin el suyo. El beso era tranquilo, cariñoso, cargado de amor, cargado de todos esos sentimientos que ambos conocían. Era un beso que demostraba la profunda confianza y la larga relación de ambos.

Un beso que Prímula vio desde la puerta, pues había ido a asegurarse que Thorin no se perdía por la casa. Se llevó la mano a la boca, ahogando un grito de sorpresa. Miró a los lados, asegurándose que nadie más que ella había contemplado la escena. Vio cuando ambos empezaban a separarse, vio el amor en sus ojos, la ternura que había en los de su primo; y con toda la sigileza propia de su raza caminó marcha atrás, dejándolos solos sin advertirles de su presencia.

Continuará…


I'M BACK BITCHES!

Hola! He vuelto. Lo primero, siento mucho, mucho, mucho, no haber actualizado antes. Mi vida ha sido una locura desde que empecé el master en Enero. Quiero que sepáis que he querido volver a este fanfic desde hace meses, pero nunca encontraba la inspiración.

Me puse a escribir de otro fandom (Shadowhunters) a ver si recuperaba la pasión por la escritura. Por suerte ha sido así.

Os presento este capítulo que he escrito enteramente para vosotras (voy a asumir que sois chicas en vuestra mayoría). Quiero que sepas que sin vuestros comentarios esto no sería posible, que sin vuestras palabras de apoyo yo no hubiese seguido esta saga. Y quiero que sepáis que si seguís ahí, apoyándome y dándome ánimos, yo seguiré ahí. Pues tengo mucha historia que contar.