Bilbo no quería renunciar a sus tierras, eran suyas, suyas y de nadie más. Eran lo que le quedaban de su padre y las pensaba defender ante todo. Sin embargo, algo dentro de él le decía que estaba siendo un cabezota, que no había motivo para aferrarse tanto a algo que iba a abandonar en pocas semanas. Bilbo dejó la casa de Dinodas sin haber solucionado nada, solo sabiendo que no pensaba vender. Cuando se encaminó a Bolsón Cerrado ya estaba anocheciendo. Los días se hacían cada vez más cortos en invierno y se notaba. Abrió la verja y se apresuró a entrar en la casa, de donde venían risas, seguramente gracias a Bofur, pero vio una luz a lo alto de la colina, junto al roble.
Thorin estaba recostado en el árbol, fumando y mirando las estrellas. Tenía esa expresión calmada pero seria tan característica suya. Bilbo notó como todos esos pensamientos de posesión, de querer defender sus tierras, de ira a sus familiares le abandonaban. Se acercó a Thorin, comprobando antes que estaban solos y fuera de la mirada de ojos ajenos.
'Siento haberte dejado solo todo el día.' Dijo sentándose a su lado.
'No tienes que pedir disculpas, tenías asuntos pendientes.'
Thorin le ofreció la pipa y Bilbo la aceptó con una pequeña sonrisa.
'¿Cómo ha ido?' Preguntó Thorin al cabo de unos minutos de contemplar a Bilbo fumar.
'Mal.'
'¿No habéis llegado a un acuerdo?'
'¿A qué acuerdo podemos llegar? Ellos quieren comprar y yo no quiero vender.'
Thorin midió sus siguientes palabras, pues sabía que era un tema delicado. Se había pasado gran parte del día pensado en las palabras de Prímula, en la importancia de ellas, y en algo que le había pasado desapercibido antes. Su papel en todo eso. Él siempre había sido el líder, el que había guiado a su pueblo, el que tenía que tener reuniones y hacer tratados. Pero ahora no estaban en territorio enano, sino en la tierra de Bilbo y, por primera vez, sus papeles se habían invertido.
'Bilbo, ¿por qué no quieres vender? No es como si necesitases el dinero.'
Bilbo le miró con algo extraño en los ojos, algo que había visto antes pero no podía recordar cuando.
'No sabía que fueses el dueño de mis finanzas.' Respondió con dureza en la voz.
'No es a lo que me refería.' Dijo mostrándole su mano en un silencioso ruego porque se la cogiese.
Bilbo la miró y miró sus ojos, y ese extraño sentimiento desapareció.
'Perdona.' Dijo bajando la mirada y cogiendo la gran mano de Thorin entre las suyas, dejando la pipa a un lado. 'Estoy un poco tenso.'
Thorin no supo cómo responder, pero se acercó a Bilbo, rodeándolo con sus brazos y dejando que el hobbit apoyase la cabeza en su pecho. Le acarició el brazo mientras continuaba mirando al horizonte.
'Solo quiero comprender.' Dijo Thorin.
Bilbo no dijo nada, pues sabía que no necesitaba dar una respuesta inmediatamente. Empezó a pensar en el problema, en por qué no quería vender, por qué la idea le era tan extraña. Se perdió en sus pensamientos y, sin darse cuenta, sacó el anillo del bolsillo y lo empezó a acariciar mientras se reafirmaba en que las tierras eran suyas y de nadie más.
Thorin notó una presencia extraña, un escalofrío le recorrió la espalda y sintió algo que ya había sentido anteriormente. Algo no tan distinto a cuando el oro le había poseído. Miró los dedos de Bilbo y se fijó en el anillo. No era la primera vez que lo veía, pero era ahora más que nunca cuando se dio cuenta que había algo malo en él. Llevó su mano al anillo y notó como segundos antes de tocarlo Bilbo alejó la mano en modo defensor. Algo cambió en los ojos de su amado, algo oscuro que solo estuvo ahí unos segundos.
'¿Cómo te hiciste con esa sortija?' Preguntó Thorin.
'La encontré.' Fue todo lo que dijo.
Thorin se fijó en el tono de Bilbo, en como seguía con la mano alejada.
'No es buena para ti.' Fue todo lo que dijo al cabo de unos minutos.
Bilbo se giró y le miró con asombro, sin poder creerse lo que oía.
'¿Por qué?'
'No lo sé.' Dijo Thorin. 'Pero hay algo que no me gusta, algo que me recuerda demasiado al tesoro de Erebor.' Thorin se puso de pie sobre la colina, mirando la luna aparecer en el cielo. 'Sé la importancia de mantener un legado, la responsabilidad que ello conlleva. Pero también he aprendido que el apego a los bienes materiales no trae nada bueno.'
Bilbo estaba mirando a Thorin, esperando a que este dijese algo más, pues sus palabras le estaban calando sin que el hobbit lo supiese.
'No soy quién para decirte lo que debes o no hacer, Bilbo. Pero si quieres mi opinión te la daré.'
'La quiero.'
Thorin se giró y le miró a los ojos.
'¿Por qué te niegas a vender?'
Bilbo no supo que contestar, pues todas las razones de antes ahora le parecían absurdas.
'Creo que deberías deshacerte de ese anillo.' Dijo Thorin con una voz suave pero firme. 'Creo que deberías vender. Creo que deberías construir puentes con tu familia en vez de quemarlos. Creo que no vendes porque parte de ti quiere quedarse aquí, porque parte de ti se niega a dejar esto atrás. Y temo que esa parte de ti acabe ganando y te haga darte cuenta de que tu lugar es este, con tu gente, no a mi lado.'
Había un dolor oculto en esas palabras, algo que tocó el corazón de Bilbo profundamente, algo que le hizo despertar y darse cuenta de lo que estaba pasando en realidad. No notó como el anillo se caía de sus manos, pero sí lo fácil que fue levantarse, como si hubiese perdido diez kilos de golpe, e ir al encuentro de Thorin. Cogió sus manos grandes y llenas de cicatrices, y las acarició, mirándole a los ojos.
'No, Thorin. No hay una parte de mi que no desee estar contigo.' Subió su mano y le acarició la mejilla, notando el tacto de su barba, sabiendo lo íntimo de ese gesto. 'Nunca pienses que mi lugar no es otro que a tu lado.'
/
Esa noche Bilbo dio vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. Thorin tenía razón, debía vender. Él no necesita esa tierras y, siendo sincero, no pensaba regresar a la Comarca en bastante tiempo. Aún así había algo que le inquietaba. Se levantó y salió de su cuarto con cuidado, pues no quería despertar a nadie. Abrió la puerta y se dejó guiar por las estrellas, moviéndose con prisa a causa del frío. Subió la colina y se fue al roble, acariciándolo con cariño hasta ponerse de rodillas. No tardó en encontrar el anillo. No sabía cómo había sido capaz de tirarlo pero ahora que lo tenía en la mano no quería deshacerse de él. Lo cogió con cuidado y volvió a su cuarto, donde lo depositó en una pequeña cajita de madera y cerró la tapa. Quizás era hora de dejar el anillo atrás. Quizás Thorin tenía razón en eso también y había algo en el anillo… Hacía ya tiempo que había notado algo extraño cada vez que lo tocaba, cada vez que lo usaba, pero al mismo tiempo se había convencido de que lo necesitaba. Pero si lo pensaba bien, ya no lo iba a necesitar más. Era cierto que era un anillo muy útil, pero quizás pertenecía a una parte de él que debía dejar atrás. Quizás era hora de empezar una nueva aventura, una desde el comienzo.
Dejó su cuarto con cuidado de nuevo, sin mirar atrás a la pequeña caja de madera que había en su mesilla, y se fue al cuarto donde sabía que Thorin estaba. Entró con cuidado y vio al enano dormir en la pequeña cama. Por un momento pensó que estaba cometiendo un error, que quizás debería volver a su cuarto y…
'¿Bilbo?' La voz de Thorin ronca por el sueño. Bilbo se apremió a hacerle callar. Acercándose a la cama.
'Quería verte.' Dijo susurrando el hobbit.
'¿Sucede algo?' Preguntó en el mismo tono de voz el enano.
'No… Solo…' Ahora se sentía absurdo, pues no sabía qué hacía ahí. No había nada de lo que quisiese hablar, nada que no pudiese aguantar hasta mañana.
'Ven.' Fue todo lo que dijo Thorin, señalando el pequeño hueco a su lado.
'No podemos. Mis primos…'
'Ven.' Volvió a decir el rey con una sonrisa. Y Bilbo no podía decir que no a esa sonrisa.
Se tumbó a su lado, pegándose a su cuerpo y dejando que su calor y olor le invadiese. Thorin no tardó en rodearlo con sus brazos, asegurando que no se cayese de la cama, y Bilbo cerró los ojos. No era cómodo, sabía que su cuello le dolería por la mañana, sabía que debía levantarse en unas horas para volver a su cuarto y que nadie sospechase nada, pero por ahora, por unas horas, era perfecto.
/
Acabó vendiendo. Acabó ayudando a sus familiares y pagando por parte de la boda. Acabó enseñándole la Comarca a Dagril, contándole anécdotas a Drogo, llevando a Thorin de caminatas. Acabó pasando unas semanas maravillosas, lleno de paz y alegría. La ceremonia se aproximaba y Bilbo había pensado que quizás era buena idea que los enanos se hiciesen nuevos trajes, dado que iban a acabar asintiendo. Los llevó al mejor sastre de Hobbiton y, después de casi conseguir que los echasen a patadas por faltar al respecto al teatro sastre, el viejo hobbit decidió pasar por alto los comentarios de los enanos y hacerles trajes. Bilbo le pagó de más y se fue dando las gracias y empujando a Bofur.
No fue hasta unos días cercanos a la boda cuando se encontró a solas por primera vez con Prímula en la casa. No se había dado cuenta de la cantidad de ruido que había a su alrededor a todas horas gracias a los enanos hasta que estuvo en silencio. Recordó cuando pensó lo mismo después de volver de su viaje y por un momento se entristeció, pero no tardó en recordar que esta vez era distinta. Esta vez había elegido el silencio y la paz por unos minutos.
'Parece que se lo están pasando bien.' Dijo Prímula sentándose a su lado y dándole una taza de té. Bilbo asintió a modo de gracias y de respuesta. 'Frodo le ha cogido mucho cariño a Dwalin.'
'Sorprendentemente se le da bien los niños.' Dijo Bilbo dando un sorbo al té.
'A ti también.' Dijo Prímula con esa extraña sonrisa que llevaba unos días poniendo.
Bilbo no dijo nada. Siguió bebiendo té.
'¿Has pensado en tener hijos?'
Bilbo se atragantó con el té. Prímula rió y esperó a que se le pasase el ataque.
'¿A qué viene esa pregunta?'
'No sé. Nunca te he visto interesado en ello, y me parece extraño.'
'Nunca se me ha presentado la ocasión.' Dijo Bilbo intentando que no sonase como excusa.
Prímula rio. 'Querido primo, se te ha presentado en numerosas ocasiones, pero siempre has dicho no.'
Bilbo no dijo nada, pues no sabía qué decir. Hubo unos minutos de silencio donde Bilbo trató de no mirar a su prima y por ello se perdió su sonrisa.
'Me había imaginado a Thorin distinto.' Dijo Prímula. Bilbo la miró sorprendido por el cambio en la conversación. 'Nunca me dijiste que era tan atractivo.'
'No sabía que encontrabas atractivos a los enanos.'
'No especialmente, pero Thorin… Querido primo, es imposible no encontrarle atractivo.' Prímula dio un sorbo al té. 'Nunca había visto unos ojos así. Son tan intensos, tan azules…'
'Son como gemas preciosas.' Dijo sin poder evitarlo, dándose cuenta de su error demasiado tarde y tosiendo, tratando de hacer que su comentario desapareciese.
Pero por los ojos de su prima sabía que no sería así.
'¿Lo suficientemente hermosos como para dejar la Comarca para siempre?'
Bilbo la miró y abrió la boca, pero no sabía qué decir. Había algo que le decía que su prima sabía, que quizás…
'Bilbo.' Eso fue todo lo que Prímula dijo y Bilbo supo que sabía. Que lo había sabido desde hacía tiempo. Su voz había sonado amorosa pero dura. No dejaba lugar a una excusa. Aún así Bilbo no quería reconocer nada.
'Prímula, no es…'
'¿Lo que parece?' Acabó ella. 'Tienes razón. No lo es. Porque a simple vista parece que te has hecho amigo de unos enanos. Cuando la verdad es mucho más compleja, ¿no es así?'
Se miraron sin pestañear, el silencio de la casa cayendo sobre ellos. Bilbo estaba pensando en todas las posibles salidas a la conversación. En cómo negar la evidencia. Pero parte de él no quería. Parte de él se había cansado de ir con cuidado durante esas semanas, de medir sus palabras, de tener que morderse la lengua cada vez que iba a llamar a Thorin "cariño", de estar siempre un poco más lejos de él de lo que acostumbraba.
'Le amo.' Dijo, notando como no podía seguir mintiendo. No acerca de sus sentimientos hacía Thorin. No con Prímula, la cual Bilbo imaginaba que nunca más le volvería a hablar después de esa confesión.
'Lo sé.' Dijo ella. Y no había en su voz más que bondad y cariño. 'Lo que no sé es por qué lo has ocultado.'
'Prímula', Bilbo suspiró, '¿cómo lo sabes?'
'Es imposible no darse cuenta. La forma en la que te mira… en la que tu le miras…'
'No quería ponerte en una situación incómoda.' Continuó Bilbo. 'Sé que no está bien visto, que no es respetable…'
Prímula dejó la taza de té en la mesa y cogió la de Bilbo haciendo lo mismo. Luego le cogió de las manos y le miró a los ojos. 'Bilbo, si tu no quieres, nadie tiene que saberlo, pero no tienes que ocultarlo aquí, en tu propia casa. Sé lo que los demás pensarán y él porqué no querías que nadie más lo supiese, pero primo…'
Oyeron la puerta abrirse y Drogo gritar que estaban en casa. Bilbo miró a Prímula y le pidió de forma silenciosa que dejasen la conversación. Ella asintió pero algo le decía a Bilbo que no iba a ser la última vez que Prímula sacase el tema.
Continuará…
Lo primero GRACIAS por todos esos comentarios a lo largo de los meses que han hecho que nunca tire la toalla con esta historia. Como siempre quiero que sepáis que no escribo no porque no sepa lo que va a pasar, sino porque he perdido el espíritu de este fanfic. Pero quiero acabar esto, no por mi, sino por vosotras, porque os lo merecéis, porque creo que os va a gustar lo que tengo en mente.
Gracias a todas las que lleváis años conmigo siguiendo esto. No me puedo creer que empecé este fanfic en el 2015. Madre mía.
Este capítulo no es maravilloso, pero es lo que necesitaba para volver a conectar con los personajes y con la historia. Con suerte actualizaré más a menudo, pero no prometo nada, aunque os prometo que lo acabaré.
Gracias de nuevo por todos esos comentarios que son maravillosos y son la luz que me guían cuando todas las otras luces se apagan.
Nota: Necesito canciones. Por favor sugerirme canciones que vayan con la historia. Gracias
