And if I say I love you, well, then I love you

And if I say I love you, well, then I love you

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Bilbo movió el anillo entre sus dedos, oyendo ese pequeño zumbido del metal. No sabía porqué pero en los últimos días había empezado a notar que le pesaba, algo extraño en tan pequeño objeto. Había algo… Algo extraño, algo distinto, y no sabía muy bien como describirlo. Se levantó de la mesa y sacó la pequeña caja de pendientes de su madre, abriéndola y viendo las sortijas de boda de sus padres. Sin querer pero sabiendo que algo dentro de él se lo pedía metió el anillo y cerró la caja rápidamente, volviéndola a guardar en el fondo del cajón y dándose la vuelta.

No necesitaba el anillo aquí, no había nada de lo que huir, ningún peligro del que desaparecer. Y, aunque todo su cuerpo le pedía darse la vuelta, abrir el cajón, abrir la caja y cogerlo entre sus dedos, notar su frío y cálido tacto una vez más; respiró y salió con paso decidido del cuarto, sabiendo que era hora de dejar de ocultarse.

Bilbo encontró a su primo en el jardín, recolectando las últimas hortalizas de la temporada. Bilbo abrió y cerró los dedos de las manos, tratando de pensar en una forma de afrontar la situación, pero después de estar ahí durante unos minutos supo que no había estrategia posible.

'Drogo.' Gritó ligeramente, y este se giró.

'Hola Bilbo.' Dijo Drogo de rodillas. '¿Me echas una mano?'

Bilbo suspiró y fue a su lado, arrodillándose junto a él y metiendo su mano en la tierra, dejando que el calor y la energía que allí notaba le relajase.

'Siempre se te dio tan bien la jardinería.' Dijo su primo al cabo de unos minutos en silencio, ambos trabajando.

Bilbo sonrió, metiendo sus manos en la tierra y notando ese calor que su madre le había enseñado a buscar, dejando que esa energía entrase en él y le diese fuerzas. Pudiendo imaginarse sus ojos azules sonriéndole con cariño.

Sacó las manos de la tierra y miró a su primo. 'Drogo, tenemos que hablar.'

Este le miró con curiosidad pero sin preocupación. '¿De qué?'

'De mi. De la verdad.'

'¿De qué hablas Bilbo?'

Bilbo sabía que era más sensato entrar en la casa, que quizás debería llamar a Prímula también para decírselo a ambos, pero sabía que su prima lo sabía, aunque no lo hubiese confesado. Pero Drogo… Drogo merecía saberlo por él, merecía la verdad. Drogo era casi un hermano para él y no podía irse sin ser honesto con él.

Rezó porque nadie fuese a su encuentro, respiró y se armó del mismo valor con el que se había enfrentado a Smaug todas esas lunas atrás.

'No sé cómo decirte esto de forma en la que no sea… Bueno, en la que suene… Espero que lo que te voy a decir no cambie nada entre nosotros pero entendería si así fuese y no te culparía.'

'Bilbo, me estas preocupando.'

Bilbo miró hacía el horizonte, donde las nubes avecinaba una ligera tormenta esa tarde y pensó en lo irónico de la situación. Volvió a mirar a su primo, el cual tenía el ceño ligeramente fruncido.

'Thorin y yo estamos prometidos.' Fue todo lo que pudo decir. Hubiese querido empezar desde el principio, contarle la historia y prepárale para la noticia. Tenía todo el discurso en su mente, pero a la hora de la verdad esas eran las únicas palabras que habían salido de su boca.

'Le amo, y el me ama a mi.' Continuó, sabiendo que estaba cavando su propia tumba. 'Esa es la razón por la que me voy con él. Quería que lo supieras.'

Hubo unos minutos de tenso silencio en los que Bilbo vio como Drogo asimilaba la información. Bilbo esperó, pensado si hubiese sido mejor callarse, pasar las últimas semanas que les quedaban allí en maravillosa ignorancia e irse con una sonrisa en los labios. Pero Bilbo se había cansado de mentir, de ocultar, de preocuparse por el qué dirán. Le estaba comiendo por dentro como nunca antes lo había hecho. Se había pasado toda su vida solo, cuidando su reputación, siendo el hobbit que debía ser. Pero ahora… Ahora sentía que todos esos años de soledad y forzadas sonrisas habían echo mecha en él. Ahora necesitaba abrazar a Thorin por las mañanas y sentarse en su regazo por las tardes, necesitaba compartir sus historias con Drogo y Prímula, necesitaba ser él, aunque solo fuese en su casa.

Drogo se llevó la mano a la cara y suspiró. Bilbo trató de no precipitarse en sus conclusiones.

'¿Desde cuándo?' La voz de Drogo ligeramente cansada.

'¿Desde cuándo estamos prometidos? Me lo pidió unas semanas después de que llegase a Erebor y dije sí.'

Otro silencio en el que Drogo miró al huerto y Bilbo miró a Drogo, esperando.

'¿Lo sabe Prim?'

'No se lo he dicho, pero creo que siempre lo ha sabido.' La voz de Bilbo neutral, honesta.

Drogo asintió y sonrió ligeramente. Miró a Bilbo y asintió. Se levantó y ofreció su mano a su primo.

'Vamos, creo que necesitamos una cerveza si me vas a explicar esto.'

Bilbo miró la mano y sonrió ligeramente, cogiéndola.

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Thorin dejó el pergamino en la mesa y suspiró. Se había pasado las últimas horas encerrado en el despacho de Bilbo con la excusa de contestar parte del correo que le había llegado gracias a Roac, pero con la verdadera intención de averiguar quién era Bilbo en realidad y su papel en Hobbiton. Sabía que podía preguntarle, pero conocía a Bilbo lo suficiente como para saber que no era una conversación que quisiese tener. Pero Thorin necesitaba saber, necesitaba asegurarse de que, si era necesario, podía ayudar a su prometido en cualquier situación.

Había aprendido sobre el Thain, sobre su papel y su relevancia, sobre las defensas de Hobbiton, sobre el terreno y organización, sobre su economía y comercio con el mundo exterior. Había averiguado que Prímula tenía razón, que Bilbo poseía la mitad de la Comarca, y que había sido testigo de casi todos los tratados o acuerdos en los últimos veinte años, su firma en numerosos papeles guardados en carpetas y libros.

Thorin siempre había sabido que Bilbo sería su serenidad y confidente en temas políticos en Erebor, pero era ahora, rodeado de tanta historia que nunca se le había contado, averiguando una parte de su merlar que desconocía, cuando supo con certeza que iba a dar pleno poder a Bilbo una vez se casasen. Algo que Bilbo nunca le había pedido y que, al no ser enano, Thorin no debía dar. Y si el Consejo tenía algo que decir, podían guerrear con Thorin todo lo que quisiesen, pero su esposo iba a ser Consorte no solo en título pero también en poder y acción.

'Thorin.'

Thorin se giró y se encontró con Bilbo en la puerta. Había algo en sus ojos que no era capaz de descifrar.

'¿Todo bien?' Dijo con su dulce voz.

Thorin miró los papeles y supo que Bilbo seguiría su mirada.

'¿Son esas mis cosas?'

'Sí.' La voz del rey grave. 'Tenemos que hablar.'

'¿De lo que es personal y lo que no? Desde luego.' La voz de Bilbo molesta. 'No sabía que tenías por costumbre revolver entre mis papeles.'

'No lo tengo, pero quería saber.' Thorin trató de no entrar en la discusión que sin duda tendrían.

'¿Y no podías preguntarme?' Bilbo dio un paso, entrando el la sala y acercándose al escritorio, viendo cuales eran los papales que Thorin había estado mirando. '¿Qué interés tienes en esto?'

'Quería saber quien eres.' Fue todo lo que dijo Thorin.

'¿Qué?' Bilbo no podía creerse lo que oía y eso era nítido en su cara. '¿Cómo que querías saber quién era? Thorin, ¿de qué hablas?'

'De ti, de tu papel aquí. De quién eres en realidad. De lo que representas.' Thorin se levantó, haciendo que Bilbo levantase su mirada y viendo como los ojos del hobbit se cargaban de un fuego que hacía mucho que no veía en ellos. 'Tu prima me habló de tus obligaciones y herencia.'

'¿Has hablado con Prímula?'

'Ella habló conmigo, me hizo comprender que…' que no eres un simple hobbit quiso decir Thorin, pero sabía que no iba a sonar como él pensaba y que sería la chispa que haría falta para encender a su amado. 'Nunca me habías dicho lo importante que eres.'

'No sabía que te interesaban los tejemanejes de simples criaturas.' Había cierta ira en la voz de Bilbo y Thorin no pudo evitar enfadarse ligeramente, pues él ya no era así.

'Quizás me interesarían si en vez de hablarme de croché y buñuelos me contases como eres una de las figuras políticas más importante a este lado del mapa.' La voz de Thorin elevada, dejando que su ira saliese a la superficie. Pues Bilbo tenía el don de apaciguarle y enfurecerle en igual medida. 'Quizás estaría bien saber que podrías ser Thain si quisieses, que casi gobiernas una de las zonas más prosperas de La Comarca.'

'Tonterías.' Dijo Bilbo. 'No soy Thain, y él y el Alcalde de Cavada Grande y el Señor de los Gamos y… bueno, muchos otros que controlan las cuatro cuadernas son más importantes que yo. Yo no soy nadie.'

'¿Me quieres decir que tu opinión no influye en nada de todo esto?' Dijo Thorin cogiendo los numerosos contratos y mostrándoselos a Bilbo. 'Porque el denominador común de todos ellos eres tu.'

'Solo ofrezco mi opinión.' Dijo Bilbo casi gritando y sabiendo que, sin lugar a dudas sus primos, los cuales estaban esperando en el salón, les estarían oyendo. Al cuerno, pensó Bilbo, esta es la guinda en el pastel de noticias de hoy.

'¿Por qué te empeñas en hacerme pensar que no eres nadie cuando ambos sabemos que no es así?' Thorin sabía que no estaba usando su voz de interior, como Bilbo la llamaba, pero no le importaba.

'¿Por qué te interesa tanto?' Gritó Bilbo de vuelta. 'No tenías ningún problema cuando pensabas que era otro hobbit más, ¿por qué es mi herencia y mi papel aquí tan importante para ti ahora?'

Thorin dio un paso adelante, sabiendo que con cualquier otro eso sería suficiente como para hacerles retroceder, pero no con Bilbo. 'Porque yo no soy un enano más. Porqué esto' dijo dejando los contractos en la mesa con un golpe y bajando su voz a ese tono que ponía siempre que estaba realmente enfadado 'es la prueba de que tu tampoco lo eres. Porque Balin se ha pasado semanas buscando motivos para hacerle ver al Consejo de que eres merecedor del título de Consorte y de las responsabilidades que éste otorga. Porque desde el día en el que te pedí que te casases conmigo sabía que no podía ofrecerte lo mismo que anteriores Consortes habían tenido y eso, más que nada, me enfurecía. Porque te mereces todo, Bilbo, te mereces ser tratado como un igual y no como una excepción. Porque tu te empeñas en decir que no eres nadie cuando la verdad no podría ser más distante.'

Bilbo miró a Thorin, comprendiendo sus palabras, dándose cuenta de una trama completamente desconocida para él. No sabía que Thorin necesitaba pruebas y argumentos para casarse con él. Nunca había mencionado algo así.

'¿Por qué no me lo dijiste?

Thorin le miró con esos ojos que dejaba claro que no iba a decir más a no ser que Bilbo fuese más especifico.

'¿Por que me hiciste pensar que no había ningún problema en que me hiciera Consorte? ¿Por que no me dijiste que necesitabas demostrar que..? Thorin.' Dijo su nombre con irritación. '¿Por qué no me dijiste nada?' Su voz baja, perdiendo la energía que había tenido segundos atrás.

'No quería preocuparte.' Dijo Thorin, su voz más calmada.

Bilbo le miró durante unos segundos y suspiró. Se dio la vuelta y se paró al llegar a la puerta.

'He hablado con mis primos.' Dijo sin girarse a Thorin. 'Saben lo nuestro.'

Thorin abrió los ojos y quiso decir algo, pero no tuvo tiempo, pues Bilbo se fue, dejándole en la pequeña sala que ahora parecía tan grande, haciéndole notar el silencio, la realidad de lo que se acaban de decir. El rey no supo como habían pasado de vivir el más bucólico de sus inviernos a gritarse como no lo habían echo en meses.

¿Qué había sucedido? Fue todo lo que pudo pensar y ¿cómo iba a arreglarlo?

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La situación entre ellos no mejoró en los pocos días que hubo hasta la boda de Rosalinda Bolsón con Dinodas Brandigamo. Todos en la casa pretendían como que no sabían nada, como si no hubiese un ambiente extremadamente tenso entre Thorin y Bilbo cada vez que estaban en la misma habitación. En más de una ocasión alguno de los presentes quiso decir algo, intentar solucionar el claro problema de comunicación que ahí había, sobretodo Prímula, la cual se sentía culpable de la situación. Pero una rápida mirada a Dwalin la hizo callar siempre.

El tan esperado día llegó y todos se arreglaron con los nuevos trajes que había encargado Bilbo. Frodo no paraba de correr de un lado para otro llevando flores a su madre para que esta le hiciese una corona a juego con la suya. Las bodas hobbit se hacían siempre a mediodía, cuando el sol estaba en lo alto, antes del almuerzo, para poder pasarse toda la tarde comiendo y bebiendo hasta bien entrada la noche. Los enanos se vistieron con ropas más ligeras y extrañas a lo que estaban acostumbrados, pero ninguno pareció importarles, todos se veían extremadamente guapos y dejaron que Frodo les pusiese una pequeña flor en el pelo a juego con sus túnicas.

'Deberíamos salir ya si queremos llegar con tiempo.' Dijo Drogo desde la puerta. Bilbo le oyó desde su cuarto, pero aún no estaba listo para salir.

'Ir yendo vosotros.' Gritó. 'Yo me uno en seguida.'

A los pocos minutos oyó a su prima despedirse y a todos sus amigos dejar su casa, haciendo que ese silencio que había estado anelando todos esos días por fin llegase. Suspiró y se sentó en la cama, tratando de organizar sus pensamientos. No era que la boda le estresase, aunque sabía que iba a tener un papel importante entregando a la novia, sino que no sabía si estaba preparado para ver una.

El enfado con Thorin por haber hurgado entre sus cosas sin su permiso no había durado más que un par de horas, era el motivo del enano lo que le había evitado sacar el tema desde entonces. No había sabido de la posición en la que se encontraba Thorin con respecto a él políticamente. Thorin nunca le había querido dar importancia a su nombramiento de Consorte, como si todo fuese normal y aceptable. Y Bilbo le había creído, había pensado que cuando le había dicho a Thorin que quería ayudarle a llevar su reino, que quería poder hacer uso de su título para ayudar a Erebor y éste había sonreído ese había sido el final de la conversación. Pero al parecer no era así, al parecer le había creado un problema al rey. Bilbo se pasó las manos por la cara frustrado. Thorin no tendría que pasar por estos problemas si él fuese enano. Si él fuese de su raza no tendría que dar tantas explicaciones, pedir tantas excepciones…

Oyó unos golpecitos en la puerta y suspiró.

'Prim, salgo en seguida.'

'No soy Prim.' Oyó la voz de Thorin decir al otro lado de la madera.

Bilbo se dejó caer en la cama y volvió a suspirar.

'¿Puedo pasar?' Preguntó el enano, y Bilbo no percibió ni un ápice de enfado en su voz.

'Sí.' Dijo este sin moverse.

Vio como la luz cambiaba y la puerta se abría, no tardó en ver la espalda de Thorin a su lado, sentado en la cama pero dándole su espacio.

'Siento haberte gritado, bunnel.'

'No.' Le paró en seco Bilbo. 'No tienes que pedir perdón.'

'Creo que si. Creo que no me comporté correctamente.'

Bilbo sonrió una amarga sonrisa y se enderezó, sentándose al lado del enano.

'Creo que ninguno nos hemos comportado correctamente en los últimos días.'

Thorin asintió y le miró, había esperanza y dulzura en su mirada y Bilbo le cogió la mano, dejando que los gruesos dedos del enano le diesen calor.

'No quiero ser un problema para ti, Thorin.' Confesó Bilbo al cabo de unos minutos.

'No lo eres.'

'Lo soy. Y me enfurece que nunca me lo hayas dicho.' Bilbo cogió sus manos unidas con su otra mano y acarició los agrietados dedos de Thorin. 'No tengo que ser Consorte. No me hace falta. No tienes que luchar por ello, amor. No quiero ser otra cosa por la que tengas que luchar.'

'Pero tu quieres ser Consorte, Bilbo.' Thorin le miró dejádole ver que estaba dispuesto a tener esa conversación con él. 'Tu quieres estar a mi lado, me lo dijiste el día que nos prometimos.'

'Pero yo no sabía…'

'Bilbo, quiero hacerte feliz. Y, por primera vez en mi vida, quiero algo que me haga feliz a mi también. Antes pensaba que quizás sería demasiado pedirte que fueras Consorte. Pensaba que serías más feliz llevando una vida más sencilla, que la política y la burocracia te aburrirían. Pero aún así estaba listo para luchar por tu derecho al poder. Porque era algo que tú querías y, aunque sea egoísta, era algo que yo también deseaba.'

'Thorin…'

'No, escúchame, te lo ruego.'

Bilbo asintió, pues veía lo mucho que le estaba costando a Thorin ser honesto con él.

'Pero desde que llegamos aquí, desde que tu prima me ha hecho ver esa parte de ti que yo desconocía no he hecho más que preguntarme por qué. ¿Por qué nunca me dijiste nada? ¿Por qué no me hablaste del papel que aquí desempeñabas?'

'No sabía que era importante.'

'Lo es… Nunca nadie de mi raza se ha casado con alguien de otra, no al menos alguien de la realeza. Y para los ojos de mi pueblo, por Mahal, incluso para los míos, eras un hobbit que había dejado su hogar y su huerto para ayudarnos a recuperar Erebor.' Thorin dejó la mano de Bilbo y se puso de pie delante de él. 'Eres famoso no solo por ayudarnos a recuperar la montaña, sino por hacer crecer las plantas. Y, aunque ambas son hazañas merecedoras del más alto elogio, no son formas de demostrar que eres capaz de representar a la Corona en temas burocráticos.'

'No sabía que tenía que demostrar nada.' Dijo Bilbo un poco a la defensiva.

'Todos tenemos algo que demostrar.' Le contestó el enano con pesar en su voz. Dio unos pasos por el cuarto y volvió a mirarle. '¿Recuerdas cuando Dain vino pedirme que no me casara contigo?'

Bilbo asintió.

'Saber de tu linaje le hubiese apaciguado.'

'Thorin…' Trató de explicarse Bilbo, de hacerle ver que él nunca había visto su "linaje" como Thorin lo llamaba algo tan excepcional.

'¿Cuando el Consejo no dejaba de mandarme cartas pidiendo que rompiese el compromiso? Saber de ti les hubiese apaciguado.'

'¿El Consejo te mando cartas?' Exclamó Bilbo.

'Varias veces.'

'No me dijiste nada.'

'No quería preocuparte.'

Bilbo saltó de la cama lleno de energía y ligeramente enfadado, recordando él porque se había pasado días sin hablar con su prometido.

'Ese es el problema, Thorin. Que tu no querías preocuparme… Pero, ¿cómo iba yo a saber que tenía que demostrar algo si no sabía que había un motivo para ello?'

Thorin le miró y, por fin, entendió el punto de vista de Bilbo, pero no por ello dejó de estar molesto.

'No quería que encontrases motivos para irte.' Dijo siendo sincero. 'Y pensaba que no había otra forma de resolver esas quejas que como las he estado resolviendo.'

Bilbo le miró sin creerse lo que oía. Thorin se llevó la mano al pelo, recogiéndoselo en una coleta y soltándoselo, frustrado.

'No importa.' Dijo al fin. Se acercó a Bilbo y le ofreció sus manos. 'No quiero pelearme contigo, Bilbo, no por algo así.'

'No puedes seguir ocultándome cosas porque no quieres que me preocupe por ellas.' Dijo Bilbo sin cogerle las manos, pues no iba a dar por sentada la conversación, no aún. 'Y echarme en cara que no te he contado algo de mi vida cuando no sabía que necesitabas saberlo.'

Thorin dejó caer las manos y suspiró ligeramente. Se dio la vuelta y dio un paso hacia la puerta. El corazón le dio un pequeño vuelco a Bilbo pensando que Thorin se iba a ir así, sin arreglar nada, dándose por vencido. No podía permitirlo, pues no quería discutir con el enano, pero al mismo tiempo quería hacerle ver. Temía que si se iba ahora una brecha se abriera entre los dos, y no sabía cómo iba a cerrarla.

'El Consejo no quiere que me case contigo porque no eres enano, porque no eres noble, porque no has sido educado en nuestras costumbres, porque no estas entrenado en la vida de Palacio, porque no saben si eres capaz de llevar un reino en caso de que yo me encuentre indispuesto.' Thorin se giró a Bilbo y le miró intensamente, con una cara sin expresión. 'Dain no quería que me casara contigo porque no eres uno de los nuestros. Porque te ve como una criatura simple cuyo único talento es hacer crecer las plantas y tener un don para las conversaciones.'

Bilbo se dejó caer en la cama, sentándose y tratando de analizar todo lo que Thorin le decía. Pensaba que se había ganado el favor del Consejo en los últimos meses, o al menos el favor de Dain. Pero no era así.

'¿Y tu pueblo?'

'Mismas razones, supongo.'

Bilbo asintió y miró sus manos. Eso lo cambiaba todo. Saber que era bienvenido en Erebor siempre y cuando no fuese en un papel oficial. Que nunca pertenecería, que siempre sería un invitado para esa gente que consideraba suya…

'Pero mi pueblo ahora te ama.' Dijo Thorin, y su tono ahora estaba cargado de amor. Bilbo le miró, sin saber qué decir. 'Y a Dain le caes bien, sigue sin comprender, pero lo acepta. Y aunque el Consejo no vaya a oponerse a mi voluntad, sé que no van a hacer fácil tu papel en la Corte. Por eso me enfurecí. Porque si hubiese sabido lo importante que eras aquí, lo acostumbrado que estas a la diplomacia y a la burocracia, aunque sea en una forma tan distinta, al menos podía haberles hecho ver que eres perfecto para el cargo.'

Thorin dio unos pasos y se puso de rodillas delante del hobbit, cogiéndole las manos. 'Bilbo, yo solo quería que ellos viesen en ti lo que yo veo. Y me enfurece que la respuesta haya estado siempre ahí y no haberlo sabido.'

Bilbo dejó caer la cabeza, comprendiendo. 'No pensé que era importante.'

'Lo sé.' Thorin acarició sus dedos, consiguiendo que Bilbo le mirase.

'Pensé que no tenía nada que demostrar, que con tal de ser yo…' Cerró los ojos molesto. 'He sido un idiota. ¿Qué pensaba? ¿Qué podía ir y sonreír y decir que iba a casarme con su rey y todo sería maravilloso?'

Thorin no pudo evitar esa pequeña sonrisa de lado al ver a Bilbo así, al sentir que ya no estaba enfadado con él.

'Para ser sinceros yo tampoco pensé que iba a ser tan difícil.' Confesó Thorin. Bilbo le miró y sonrió amargamente.

'¿Cuándo te dijo el Consejo todo eso?'

Thorin no se vio venir la pregunta, pero no dudo en contestarla honestamente.

'Nada más anunciarlo me mandaron una carta con una lista muy larga de todos los motivos por los cuales no debía casarme contigo.'

Bilbo miró de lado con ira, como si pudiese ver a los ancianos al otro lado de su ventana.

'Supongo que no debería sorprenderme.' Dijo al cabo de unos segundos. 'Siempre han dejado claro su desdén hacia mi.'

'No importa. Porque vamos a volver, y les vamos a explicar quién eres aquí, el papel que ejerces en estas tierras. Y eso les dará menos razones por las que quejarse.'

'Pero seguirán teniendo razones.' Dijo Bilbo. 'Y temo que sean válidas.'

Thorin cogió la cara de Bilbo con cariño y la giró, haciéndole que le mirase.

'Son una panda de ancianos que llevan oponiéndose a todo lo que propongo desde el momento en el que nací.' La sonrisa de Thorin se ponía notar en sus palabras. 'No dejes que lo que piensen de ti te afecte.'

'Pero son tu Consejo.'

'Son un mal necesario, Bilbo.'

Thorin miró a la ventana y vio como el sol se había movido ligeramente.

'Vamos.' Dijo poniéndose de pie y ofreciendo su mano a Bilbo. 'Podemos hablar más en el futuro. Ahora hay una boda a la que no puedes faltar.'

Bilbo le miró, sabiendo que tenía razón, sintiéndose más tranquilo al saber que habían solucionado su pelea, pero preocupado por la nueva información que había recibido. Aún así cogió al mano de Thorin, dejando que el enano le levantase y le besase la mejilla con amor. Bilbo cogió su chaqueta y siguió a Thorin, cerrando la puerta de su casa y obligando a dejar todas las preocupaciones detrás.

Tenía una boda de la que disfrutar y nada ni nadie iba a impedírselo.

Continuará…


HE VUELTO

Y esta vez prometo acabar esto antes de que nos de el 2021. Gracias por todos los comentarios, siento no contestar, que se me pasa siempre, pero me los leo una y otra vez para buscar las fuerzas para sentarme a escribir.

Chicos/as Gracias de mil amores por todos los comentarios y el apoyo y seguir ahi. Quiero que sepáis que, como siempre, sois la razón de que siga escribiendo esto y que lo acabe. En este capítulo me he ido un poco de por donde iba con la historia porque llevo meses pensando en como llegar a esta charla entre ambos, cómo volver a introducir este argumento que tuvieron al final de There and Back Again, porque va a ser importante en el futuro.

La realidad es que no puedo escribir más fluff, no me sale, no es mi estilo. Así que siento pasar de anterior capítulos a esto pero pensé que era necesario. Ya me diréis lo que pensáis.