Naruto pertenece a JK Rowling.
Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima.
18.
Uzumaki Kushina, estaba sufriendo una crisis nerviosa maternal. Se acababa de encerrar en una de las habitaciones, que casi nunca se usaban, en la casa. La típica habitación de invitados. Se pasó una mano por el cabello, viendo a Naruto, viéndolo como se había fortalecido, como había madurado, recordando los momentos en los cuales lo vio practicar magia. Se sentó en el borde de la cama e inconscientemente, comenzó a pensar en el crecimiento de su hijo.
Sí: Estaba feliz de cómo había crecido el gremio.
Sí: Estaba feliz de cuan poderoso se había vuelto su pequeño Naruto. ¡Era un Mago Santo y el maestro del gremio, mejorando la infraestructura a un punto nunca antes visto!
Sí: Estaba feliz de que Naruto, tuviera a tantas chicas a su lado. Cerró sus ojos un segundo: Erza, Mirajane, Kagura, Meredy y Karin. Ellas cuidarían de él.
Lo que la entristecía, era que, para ella, habían pasado menos de tres días, desde que se fueron a la Isla, hasta que los trajeron, mientras que, para todos, para el resto del mundo, pasaron casi 9 años.
9 años.
Más de 9 años, perdidos.
9 años de recuerdos con su pequeño, que nunca podría recobrar.
No estuvo allí para su niño en su primera cerveza, su primera misión de rango D o C, su aprendizaje de magia... Se mordió el labio inferior, se sentía la peor madre del mundo, ¡las putas misiones de rango S y de 100 años, la habían apartado de su bebé!
¡No tenía forma de recobrar el tiempo perdido, no tenía forma de ser la madre que Naruto merecía, pues ya se había independizado, ya no era un niño inocente, pequeño!, ¡Era un adulto! Su mente viajó a un recuerdo, una discusión entre Naruto y Erza, antes de la celebración de los Juegos Mágicos.
Recuerdo
― ¡¿Qué crees que estás haciendo?! ―se escuchó un chillido de temor. Erza descubrió, que Naruto tomó una misión de rango S, en el reino Seven, y desmantelar al Gremio Oscuro Assaku.
― ¿Tomar una misión, completarla y traer más dinero para el gremio? ―preguntó el rubio de forma irónica.
― ¡¿Estás loco?! ―chilló nuevamente― ¡El gremio oscuro Assaku, tiene miembros con Magias Antiguas, están en el mismo rango de destrucción que Gray y Natsu, no puedes ir solo! ―Naruto se giró y la miró fijamente a los ojos.
― ¿Quieres comprobarlo? ―preguntó él ―Sígueme, mantente a la distancia y disfruta del espectáculo ―Erza se quedó, por un instante inmóvil, antes de seguirlo, junto con ella fueron Kushina, Minato y Karin, viendo a Naruto subirse a una motocicleta mágica, siendo seguido por su familia y Erza.
Tardaron casi tres horas, en llegar a un pueblo fantasma, donde los pueblerinos, habían sido convertidos en esclavos, mientras que los cinco miembros de Assaku, ordenaban la construcción de una especie de pirámide.
Un hombre delgado, alto y de barba rizada, conversaba con un hombre alto, gordo y calvo.
― ¿Qué ocurre, jefe? ―preguntó el calvo, al ver al alto, mirando los planos de la pirámide― ¿Algo va mal?
―La pirámide... corrígeme, si me equivoco, pero ya estamos en un 90%, ¿no es así?
―Sí jefe ―dijo el calvo, sonriente.
―Bien... porque necesitaremos del sacrificio de al menos, 300 niños, en este punto de la construcción ―dijo el alto, quien no recibió respuesta―Oye, ¡¿entendiste...?! ―el sujeto se giró, viendo a Naruto con una mano en la cabeza del calvo, el cual había sido congelado.
―Yo sí entendí ―murmuró Naruto, antes de lanzar a la distancia al sujeto calvo.
― ¿Cómo te atreves, a irrumpir en mis dominios? ―gritó el sujeto mientras desenfundaba un sable, cuya hoja se ensanchaba en el final.
Naruto hizo un giro de muñeca, se reequipó con su Katana, chocando su acero, con el de su rival. ―Me atrevo... porque me han pagado, para liberar a este pueblo.
El hombre soltó un grito y comenzó a chocar su sable, con la Katana de Naruto, haciendo retroceder por momentos al rubio, solo para que él pudiera remontarlo, haciendo retroceder a su rival, el cual saltó hacía atrás, cuando Naruto logró apuñalarlo, en el costado. ― ¡San no Bakuhatsu-tekina Māku! (Tres Marcas Explosivas) ―exclamó el hombre, generando tres sellos explosivos, uno sobre oro, lanzándolos contra el rubio.
Naruto empuñó su escudo, Minato se arrojó a salvar a su hijo, tratando de salvarle con su Magia de Velocidad, pero Naruto volcó su magia en escudo, logrando reflejar los tres sellos explosivos... hacía la pirámide, logrando destruirla― ¡Miyūrei no Shokushu! (Tentáculos del Fantasma de Agua) ―otros cuatro magos, también pertenecientes a Assaku, se lanzaron contra Naruto, pero desde su cuerpo, surgieron varios tentáculos, con los cuales los atrapó, desde alguna extremidad, para después azotarlos contra el suelo, dejándolos inconscientes. El alcalde llegó y le entregó a Naruto, un cofre, donde se contaban más de veintisiete millones (en diamantes y rubíes)
Fin del Recuerdo
Las lágrimas corrieron, fuera de sus ojos. ¡HABÍA PERDIDO A SU BEBÉ!
¡SE HABÍA PERDIDO LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA DE SU NARU-CHAN!
¡ÉL YA NO DEPENDÍA DE ELLA, ¡PARA DEFENDERLO, YA QUE SABÍA DEFENDERSE SOLO!
Kushina estaba cayendo en una crisis tan profunda, con cada día que pasaba encerrada, dejó de comer, se deshacía de los alimentos, de formas extrañas e ingeniosas, para hacer creer a su familia que estaba alimentándose, acabando por desmayarse y, despertando en el hospital del gremio, siendo atendida por un escuadrón de magos, especializados (todos ellos, miembros de Fairy Tail) en magia de curación.
Kushina siguió una rígida dieta, gracias a los consejos de los Medimagos del gremio, encargándose Minato de que ella se alimentara (en ocasiones, se vio en la obligación de alimentarla a la fuerza), Kushina se recuperó, recuperó la razón, la fuerza y, especialmente, las ganas de vivir.
En una noche ya muy entrada, Minato llegó a la casa, no reparó en el camino de pétalos de rosas, que le llevaron hasta su habitación, solo supo que estaba ocurriendo algo más, cuando encontró que su cama fue cambiada, por una con forma de un corazón, se percató en ese último momento, de que el rastro de rosas, lo llevaban hasta la cama.
―Hola, cariño ―esa era la voz de Kushina, pero, ¿de dónde venía?, la buscó por la habitación, se giró y su cuello fue atrapado, por un látigo, al girarse, la vio vistiendo un corsé escarlata y negro, ¿de dónde había sacado esa ropa interior?, ¿y ese látigo?, ¿desde cuándo Kushina vestía con mallas de red y zapatos con tacón de aguja? ―Te has demorado mucho, quizás... quizás demasiado. Incluso, llegué a pensar que no vendrías a casa.
―P... ¿Por qué pensaste...?, ¿Por qué pensaste algo así, Kushina-Chan? ―preguntó temeroso el rubio ―Y... ¿Por...?, ¿Por qué vistes así? ―Kushina se pegó a su espalda, mientras le quitaba la camiseta y luego bajaba sus manos, hasta el pantalón ¿Ku...?, ¿Kushina-Chan, no vas a decirme, ¿qué...?
― ¿Qué pasa? ―completó ella. Algo en el tono de voz de su esposa, le ponía (aún más, si es que se podía), los pelos de punta. ― ¿Sabes lo que pasó por mi cabeza, cuando llegamos al gremio y vi a Naru-Chan, con ese porte de maestro poderoso, del gremio?
―N-No... ―dijo él.
― "Me perdí, su infancia y por culpa de ese puto dragón, perdí su adolescencia y madurez" ―susurró su esposa, a su oído, mientras le quitaba los pantalones y un Kage Bushin, le quitaba la camiseta, mientras le lamía el cuello, la original empujó a ambos, a la cama, mientras ella se subía sobre él― "Y hoy, querido mío, voy a recuperar todo el tiempo perdido"
― ¿Cómo dices? ―preguntó nervioso.
― "Disfrútalo, cariño" ―susurró ella.
Los gritos de uno de los magos más poderosos, al servicio del rey Thoma E. Fiore, resonaron a lo largo de la noche, así como unas carcajadas maléficas femeninas, las cuales nadie pudo descifrar de quien se trataba.
Gritos de súplica, masculinos.
Gritos de deseos de "más", femeninos.
Gemidos.
Y gritos de dolor, de un hombre, cuando algo entro por... "allí", los hombres que pasaban y escuchaban a la pareja, solo podían persignarse y correr a sus hogares, en busca de algo, para quitarse ese dolor fantasma, que sentían.
―Es... espera Ku... Kushina-Chan... ―Rogó el que alguna vez fue el terror, de una guerra ninja, aquel hombre que, en algún momento, masacró a la legendaria División Militar "Chikyū no Akumu" (Pesadilla Terrestre) e "Iwa no Hakai" (Destrucción Rocosa) de Iwagakure no Sato, él solo, sin refuerzos. Actualmente, Minato estaba en manos de su esposa, sin poder ser auxiliado por nadie― ¡POR FAVOR, TOMATELO CON MÁS CALMA! ―chilló el hombre adolorido― ¡ESPERA, ¡POR FAVOR ESPERA, MÁS DESPACIO, ¡POR FAVOR VE MÁS DESPACIOOOO! ―gritó de dolor, finalmente las suplicas se detuvieron― ¡ESPERA, ¿QUÉ VAS A HACER CON ESO?, ¡NO, ¡POR FAVOR, ¡NO, NO! ¡POR ALLÍ NOOOOOOO!
Una Dominatrix profesional, puede decidir mantener un leve contacto sexual con su cliente o no interactuar con ellos. Es importante dejarle en claro a tu pareja lo que estás dispuesta a hacer y decir sin sentirte incomoda.
Una Dominatrix debe sentirse cómoda y tener el control de lo que ocurre en todo momento.
Al menos de que seas una maga de elite y una Kunoichi de rango Kage, la cual se perdió casi toda la vida de su primogénito y deseas alguna forma de poder recuperar el tiempo perdido, malcriando a otro hijo.
Luego de cuatro días, sin tener noticias de Minato y Kushina, tanto el rey Thomas E. Fiore, como Naruto, mandaron cartas a la casa Namikaze, recibiendo ambos una respuesta... escueta.
Perdón por nuestra ausencia a nuestras obligaciones como magos de Fairy Tail y como Guardianes Reales.
Les rogamos a ambos (su majestad y Maestro de Gremio), algo de comprensión: pues no hemos tenido tiempo, para resolver nuestros problemas personales, ni tampoco para poder pasar tiempo, como una pareja de casados normales.
Prometemos, estar el día lunes, 100% disponibles, ante cualquier orden o misión, que deba realizarse.
Atte.: Namikaze Minato y Uzumaki Kushina.
Ambos líderes, le permitieron a la pareja Namikaze, el tomarse una semana libre haciéndolo saber, mediante cartas.
Minato leyó con horror, los permisos otorgados, miró con pavor a su esposa, pidiendo descansar, diciéndole que le diera al menos algunos minutos de descanso, llevaban más de tres días, ya no sentía ni los pies, ni tampoco las muñecas, debido a las ataduras de las cadenas.
―Se... seguramente... seguramente tú también, necesitas... necesitas descansar, Kushina-Chan... necesitas... necesitaaaas, reponerteeeee... ―chilló Minato, ante la fuerza y el ímpetu que ponía su esposa, subiendo y bajando su cadera ―Por favor... por favor cariño... déjame descansaaaaar ―rogó.
―Cariño ―dijo su esposa, sonriente y sin detenerse ―No sabes cuánto, no te imaginas cuanto deseo tener otro hijo, o hija... "no sabes cuánto, deseo poder compensar mi falla como madre, con Naru-Chan, pero él ya no necesita de mi" ―esa confesión, le heló la sangre al hombre, quien finalmente entendía que, si su esposa no se convencía mentalmente de que estaba preñada, no lo dejaría ir... se desmayó, pero eso no le importó a su esposa, quien siguió cabalgándolo.
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Sin tener ni idea de lo que sus padres hacían, Naruto y Karin, daban un paseo nocturno por la ciudad.
―Karin-Chan, mira ―dijo Naruto, la pelirroja alzó su cabeza, ambos vieron lo mismo: un ave extraña, en las alturas.
―No hay forma de que sea un animal ―dijo Karin, Naruto asintió.
― "Finalmente, te hemos encontrado: Kyūbi" ―susurró una voz detrás de Naruto.
― ¡Spectrum War Axe! (Hacha de Guerra Espectral) ―gritó Naruto, al tiempo que se giraba a una velocidad de vértigo, su mano era rodeada por sombras, tomando este la forma de un hacha de guerra y ascendiendo su brazo, hasta entrar en contacto, con la cintura de un sujeto enmascarado, subiendo hasta su hombro, haciendo chillar de dolor a su enemigo.
― ¡Madara! ―gritó la mujer en el ave, lanzándose en picada, solo para que Karin sonriera y estirara sus manos, como si quisiera atrapar al ave, cosa que hizo, cuando sus manos se agrandaron, deteniendo al ave en el aire, haciendo que la mujer cayera al suelo.
Naruto pateó al sujeto enmascarado y luego Karin les lanzó el ave encima, asombrando a la rubia de la túnica, pues el ave explotó, aunque ella nunca dio la orden.
― ¿Lista para luchar, Neechan? ―preguntó Naruto sonriente, mientras era rodeado de magia.
―Lista Otōto ―dijo Karin sonriente, sacando otro par de brazos.
Sus enemigos se pusieron de pie, malheridos y mirando fijamente a los hermanos Namikaze.
Los sujetos de togas negras, no deberían de olvidar que estaban en el extranjero, en territorio de magos.
¿Cuánto dejarían que se alargara la batalla?
¿Podrían los Akatsuki dar con su objetivo?
¿Estaban ambos preparados para enfrentarse a un Ghost Slayer?
