Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima.

20: Realeza.

Fairy Tail fue nombrado como el ganador de los Grandes Juegos Mágicos, recibiendo un gran desfile en Magnolia. Si ya antes eran famosos, ahora lo eran el doble.

Así mismo, el aviso real de la futura boda del 4° Maestro del Gremio y actual 1° Mago Santo, con la princesa Hisui (tomando ambos, los títulos reales), fue algo que trajo una fiesta enorme sobre toda Magnolia.

La boda, tuvo lugar tres días después del final de los Juegos.

―Uzumaki Namikaze Naruto y Fiore E. Hisui. ¿Se encuentran aquí, por libre voluntad, ante este altar? ―preguntó el sacerdote, a la pareja ante él, la cual se tomaba de las manos.

―No ―contestaron al unísono, descolocándolos a todos ―Estamos aquí porque su majestad, Thomas E. Fiore, desea que yo/Naruto-Kun, pueda tomar el trono del reino, pues él ya desea retirarse y solo puede/o hacerlo, casándose/me con él/ella. ―No volaba ni una mosca, nadie decía nada.

El sacerdote suspiró y murmuró un: "estos chicos de ahora", se aclaró la garganta― ¿Juran ser fieles, el uno al otro, en toda circunstancia?

―Lo juramos.

― ¿Pueden tomar sus responsabilidades, incluso si están alejados mutuamente?

―Eso no es parte del guion de una boda ―dijeron los novios, con gotas tras la cabeza, el sacerdote se acercó a ellos.

― "Ordenes de su padre, princesa" ―susurró el sacerdote.

El rubio y la peliverde suspiraron ―Lo juramos. Nos respetaremos mutuamente y gobernaremos, escucharemos lo que el otro tenga que decir, y respetaremos su libertad de expresión y pensamiento.

―Bien, yo los declaro: casados.

Todos comenzaron a celebrar, Naruto entonces enseñó un collar, en el cual tenía una gran cantidad de anillos, retiró uno y se lo colocó a Hisui, ella le colocó un anillo a él, se besaron y fueron con sus familias y amigos.

―Naruto-Kun ―dijo Hisui divertida, su esposo la miró, esperando a que hablara.

Erza se acercó ―Ya no solo eres Maestro de Gremio y Mago Santo, ahora también eres rey.

Mirajane le dedicó una sonrisa, para luego mostrarse preocupada― ¿Realmente no crees, que deberías quizás de...?

― ¿Retirarme de algún título? ―adivinó él, todas asintieron, el rubio negó con la cabeza.

―Soy uno de los magos más fuertes del país, necesitamos que los más poderosos y honorables, puedan tener el control de los puestos de poder, para hacer del mundo, un lugar mejor ―todos asintieron. ―Erza-Neechan, te nombro como mi sucesora ―la pelirroja lo miró interrogante ―Te nombro, quinta maestra del gremio. Aunque claro, seguiré velando por el pueblo y realizando misiones para él, eso no lo duden ―todos asintieron. Naruto era la prueba, de que lo imposible se podía.

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Natsu, Gray, Wendy y Lucy, se presentaron en una ciudad inundada en lodo, en la cual había una rana gigante, hicieron que Natsu entrara en el espíritu Horologium, dentro del cual entró el mago de fuego, el cual le dijo desde donde venía el ataque de una rana gigante.

¡Ice Make: Floor! (Creación de Hielo: Suelo) ―exclamó Gray, metiendo sus manos bajo el lodo y congelándolo.

¡Tenryū no Hōkō! (Rugido del Dragón del Cielo) ―exclamó Wendy, arrojándole a la rana un tornado horizontal.

¡Karyū no Kōen! (Llama Brillante del Dragón de Fuego) ―en su mano derecha y en la izquierda generó llamas, las fusionó en una sola, al juntar sus manos, por encima de la cabeza, para luego arrojarla.

La llama y el tornado se fusionaron, generando una llamarada colosal, que quemó a la rana, pero sin matarla, solo la dejó inconsciente.

― ¡¿Qué está pasando ahora?! ―preguntó Natsu.

― ¡No lo sé, pero no me gusta! ―dijo Lucy, sujetándose tan fuerte como podía, pero el barro se movía más y más, sin embargo, no salió volando, gracias a Wendy, poco a poco, entre más se movía el barro, este iba descendiendo, iba disminuyendo, lentamente, hasta que ya no había nada.

― ¿Eh, que pasó? ―preguntó Wendy.

Gray llevó una mano a su barbilla ―Creo... creo que la rana generaba magia.

Natsu lo miró extrañado. ―Magia... ¿de barro?

―Eso creo ―susurró Natsu ―Miren allí, una puerta abriéndose ―las puertas de los hogares se abrieron y pronto, comenzó una celebración, los ciudadanos explicaron que hace ya muchos años, habían hecho enfadar a un tótem de rana y que la rana aquella, era un espíritu, el cual los dejó bajo todo ese barro, como castigo. Les dieron comida y les dieron el doble del pago original de ese trabajo.

Un nuevo día comenzaba en Fairy Tail.

Un día quizás no tan normal.

Erza salió volando y destruyó una pared de madera, con su cuerpo, se puso de pie y manipuló aún más magia, para invocar un Kimono blanco con dos líneas rojas que descendían por el Kimono, dos grandes trozos de tela cubrían la zona de la ingle y la parte trasera, unas largas medias blancas y sandalias de madera, además de manipular un arco que parecía hecho de plumas.

― ¿Crees que realmente, serás la siguiente, querida Erza? ―preguntaba Mirajane, la cual estaba en su estado de Sitri. Ahora llevaba un traje pegado al cuerpo de colores azul claro y azul oscuro, en sus brazos tenía unos guantes de metal, que subían por todo el antebrazo, su cabello desafiaba la gravedad y tenía una especie de armadura de color cobre sobre su mandíbula, que dejaba libres un par de cuernos, a la altura de las orejas.

―Ese es tu... Satán Soul: Sitri ―dijo Erza, mientras le apuntaba con el arco. Mirajane generó una llama, solo para doblar el dedo meñique y anular, dejando los dedos índice y corazón extendidos, simulando una pistola. Erza le dio una sonrisa ―Es un placer que me tomes tan en serio, Mirajane.

―De nada, Erza ―dijo Mirajane.

― ¡Spectral Wall! ―escucharon, mientras que un muro de llamas violetas y azules, se interponía entre ambas, ambas desactivaron sus transformaciones y miraron a Naruto, el cual iba bajando las escaleras. Desde su boda con Hisui, estaba llevando ropas un tanto distintas, pero no le quedaban nada mal: una gabardina violeta, una camiseta blanca de manga larga y un pantalón negro, con botas y, descansando sobre su cuello, una corona a modo de gargantilla― ¿Les importaría decirme, el porqué de la pelea entre una Maestra de Gremio y una de las más poderosas magas? ―preguntó Naruto con una mirada de cansancio. Aprender de política y administración, era sumamente exhaustivo.

― ¿Cuál será la siguiente, en casarse contigo? ―preguntaron ambas. El silencio se instauró en la sala. Naruto se pasó una mano por el cabello, se miraron unos a otros, por casi unos diez minutos.

―En vista de que destruirán el gremio, si elijo a una u otra, o si elijo casarme con Meredy o con Ultear... ―dijo Naruto.

(3 días después)

― (...) Mirajane Strauss, Erza Scarlet, ¿aceptan casarse con Namikaze Naruto, amarlo, respetarlo, estar a su lado en la riqueza, la pobreza, la salud, la enfermedad, hasta que la muerte los separe?

―Aceptamos ―dijeron los tres.

Algo está mal ―pensaba Naruto, mientras que la fiesta de boda, se llevaba a cabo, en una especie de casa perteneciente al gremio ―Algo está muy mal, algo va a ocurrir, tarde o temprano, pero ¿qué? ―su instinto fantasmagórico, le decía que algo estaba por ocurrir.

Una suave flauta, comenzó a sonar, los pasos también.

Ambas chicas entraron, vistiendo lencería, los pensamientos de Naruto se desvanecieron de su cabeza, cuando sus dos esposas, se acercaron furtivamente a él, casi como leonas, hacía una presa, aunque esta era un ciervo que no se dejaría capturar tan fácilmente.

Fue una grandiosa, (ruidosa) y mágica noche, para ambas reinas hadas, junto a su rey fantasma.

A la mañana siguiente, una carta llegó al gremio.

― ¡Maestro! ―gritaba Ultear, entrando en la oficina, Naruto estaba firmando algunos documentos.

―Hola cariño, ¿Qué ocurre? ―preguntó Naruto, la chica de cabellos violáceos le acercó la carta― ¿El sello de los Santos? ―se preguntó, destapó la carta, pero estaba en blanco― ¿un error? ―comenzó a pensar ―No. No parece ser el caso.

― ¿Qué ocurre? ―preguntó la maga, al ver la gran cantidad de gestos de su novio, el cual giró la carta― ¿Un error, al mandarla? ―propuso.

―No lo creo ―dijo él― ¿Has escuchado, sobre la tinta invisible?

―Sí, por supuesto. ¿Pero por qué enviarían una carta con tinta invisible? ―preguntó Ultear.

―Vamos a averiguarlo ―dijo él, mientras sacaba una vela y un candelabro del escritorio, para asombro de la chica, Naruto pasó velozmente la mecha de la vela, por encima del escritorio, encendiéndola, colocándola en el candelabro y pasando la carta por encima.

Temo por la seguridad de los restantes Magos Santos (desde la deserción de José Porla y del falso Siegrain), se han registrado ataques contra Warrod Sequen y Draculos Hyberion, por favor, los restantes, deben de cuidarse y desaparecer.

Podríamos estar en la mira de alguna organización terrorista.

Naruto miró la carta y chasqueó sus dedos, el sello de los Magos Santos, se formó como una marca de agua, por debajo de la nota.

¿Qué? ―preguntó Ultear― ¿Quién atacaría a los Magos Santos?

―La respuesta es obvia, querida ―dijo Naruto ―Alguien que busca causar Caos. Tenemos que encontrar a los demás y resguardarlos. Avisen a todos. Toda Fairy Tail, deberá de estar en este asunto, ¿entendido?

― ¡Hai! ―dijo Ultear, mientras iba a la sala principal, donde se congregaban la mayor cantidad de Magos del Gremio.

A la derecha de Naruto, formada por algo de aire coloreado, apareció Hisui. Pero Naruto no la volteó a mirar, miraba hacía el frente, hacía la ventana, hacía la ciudad ―Hola, querida.

―Warrod y Draculos se encuentran a salvo, cariño ―dijo Hisui.

―Ambos son poderosos. Muy poderosos ―dijo Naruto, cruzando sus manos por detrás de su espalda― ¿Quién sería tan estúpido, como para causar un ataque a esta escala?

Rias y Erza aparecieron en la oficina. Fue Rias quien habló. ―Es un ataque terrorista, perpetrado por magos oscuros increíblemente fuertes.

―No solo eso ―acotó Erza ―Han tenido en tiempo suficiente para planificar los ataques, para estudiar a los Magos Santos. Saben lo que hacen.

―Necesito más que solo esto ―dijo Naruto, mientras se giraba e iba hacía la puerta ―Hisui, cariño. Necesito ver a un preso.

―Por supuesto ―dijo ella, mientras se desvanecía.

―Vayan con los demás, formen a los equipos, refuércense, busquen donde viven los maestros, manténganlos a salvo ―ordenó Naruto ―Se suspenden todas las misiones, debemos proteger las vidas de nuestros gobernantes.

―Sí ―dijeron ambas pelirrojas, mientras iban hacía la sala principal.

¿A quién nos enfrentamos, exactamente? ―se preguntó Naruto. Sin saber que pronto, tendría un combate contra uno de los más fuertes terroristas de ese gremio oscuro.