Un deseo para mí

Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi, esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

*Mi segundo aporte para la dinámica de Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma; Porque cinco fiestas son mejor que una.

Amo los universos alternos, este no será la excepción.

Disfruten la lectura.

O—

Se supone que este sería un buen día, pero no, no lo es. Mientras sirvo mi segundo vaso de sake, el bar tender no deja de mirarme; es probable que me vea terrible y se preguntará ¿Qué hace una mujer en sus treintas bastante arreglada pero con cara de culo y bebiendo una botella del sake más caro en este inhóspito bar? Seguramente él ya lo sabe… esa desagradable frase viene a mi mente "penas de amor"

¡Maldito cretino! De solo recordarlo me hierve la sangre, golpeo el vaso sobre la mesa y mastico con violencia un poco de maní.

—Soy buen oyente —dice el moreno de ojos verdes mientras prepara un trago en su coctelera.

Y entonces me pregunto ¿Tan patética me veo? Es decir, ¿por qué oiría mi historia? Pero bueno, estoy sola y con deseos de ahogarme en alcohol y la probabilidad de que vea a este tipo nuevamente es casi nula…

—Es mi cumpleaños —menciono alzando mi copa, el chico abre sus ojos un poco sorprendido.

—He visto muchas mujeres aquí… pero tú expresión de decepción es impresionante, cumplir años no es tan malo, de hecho eres muy bonita e imagino exitosa —comenta al ver mi bolsa de diseñador, bufo al recordar quien me la obsequió y cómo es que esta mañana la elegí especialmente porque precisamente ese "alguien" debiese de estar conmigo ahora.

—En algo tienes razón, estoy decepcionada —respondí finalmente.

—No deberías beber sake —replica.

—¿Por? —alzo una ceja muy seria.

—Debes sentirlo muy amargo —responde eligiendo una bella copa que toma de una vitrina a su espalda.

—¡Pues me sabe del asco! En eso tienes toda la razón, pensé que sería diferente… —dije jugando con el vaso moviendo el embriagante licor.

—¿Y por qué no llamas a alguna amiga? —preguntó entusiasta.

—No tengo…

—Ya veo, ¿envidia?

—No soy buena teniendo amistades sobre todo mujeres, aunque sí tuve un buen amigo.

—Llámalo entonces —instó.

—¡Ni loca! Esta mañana lo envié al demonio —aseguré.

—¿Por eso estás triste? —asentí sin verle a la cara.

—Soy esa típica mujer enamorada de su mejor amigo.

—¡Y el tipo ha de ser ciego! —exclamó concentrado en la plática.

—No es eso… simplemente no soy su tipo.

—¡Tú eres totalmente mi estilo! —Comentó coqueto, esbocé una sonrisa que desapareció completamente al recordar lo sucedido por la mañana —Oh vamos amiga, el amor es complejo pero creo que tienes mucho potencial, si él no lo aprecia créeme que ahí fuera encontrarás al adecuado.

—¡No quiero consuelo, solo deseo beber, quiero emborracharme hasta perder la puta consciencia y no pensarlo más! —vociferé fuerte llamando la atención de todos alrededor.

—¿Y cómo te irás a casa? —cuestionó.

—Soy muy buena bebedora —aseguré firme.

—Bien, échalo afuera…

—Qué flojera… —respondí.

—Solo escúpelo amiga, quizás decirlo te libere —insistía el moreno.

—Pues… nos conocimos en la universidad, íbamos en distintas carreras y para ese entonces yo tenía tres amigas, las tres zorras fueron novias de él ¿puedes creerlo?

—¡Qué fiasco! —exclamó con mala cara.

—Sí, primero fue Ukío… solo imagínala; alta de cuerpo bien torneado con el cabello castaño hasta el culo y excelente cocinera, esa fue amiga de infancia de él y por cosas del "destino" se juntaron en la universidad.

—¡Maldito destino!

—Sí, lo detesto —aseguré —en fin, Ukío era una belleza y él cayó rendido ante sus encantos… dos años estuvieron juntos; dos años de verlos en su romance, hasta que ella le pidió tiempo porque se sentía sofocada, la relación terminó sin más.

—Vaya y además era tu amiga —asentí —¡Pero qué coraje el tuyo, el hombre te gustaba y te aguantabas sus escenas románticas!

—Ese fue el inicio de mi estupidez… él me confiaba sus deseos, sus temores, hasta sus sueños, y yo lo escuchaba porque sentía que era lo más cerca que podía estar de él.

El moreno sirvió mi cuarto vaso de sake y negaba incrédulo…

—Pasó casi un año cuando cayó rendido ante las "gemelas de una china" ella era mi otra "amiga" amaba la cirugía plástica y estaba llena de prótesis y silicón, con ella fue todo más pasional, duraron un mes en concreto.

—¡Tu amigo tiene muy mal ojo!

—Qué se yo… cuando las hormonas se calmaron Shampoo regresó a China y no regresó más.

—¿Y qué pasó con la primera?

—Ukío se cambió de ciudad, su padre dirigía una cadena de cafeterías más hacia el sur —respondí.

—Ah… verdad que mencionaste que con ella duró dos años, debió ser duro el quiebre.

—¡Terrible! ¿Imagina quien fue paño de lágrimas? —Hice puños mis manos —mi decepción no es por él, no, de hecho él nunca me ha visto como mujer. Fui y hasta esta mañana su eterna amiga, esa en la confiaba sus alegrías y pesares. La decepción es conmigo misma, porque debí sincerarme mucho antes y no ocultarle lo que sentía por él.

—Esto es más común de lo que piensas amiga, no solo pasa con mujeres también los hombres prefieren no decir nada, quizás son menos pero existen aquellos que prefieren mantener una amistad que perderla.

—El miedo a ser rechazado, la falta de valor, mi poca autoestima —señalé cabizbaja, en ese instante el bar tender se acercó a ver mis ojos...

—Debes trabajar en esa inseguridad, tú te pones límites, sol tú puedes desbloquear todo aquello que no permites te deje avanzar.

—Lo hice esta mañana, hoy acabé con mi papel de incondicional —repliqué.

—Cuéntame más…

—Bueno cuando nos graduamos, él encontró un buen empleo y yo también, hice amistad con una compañera. La chica era fina y elegante pero algo trastocada, un día nos encontramos en el centro comercial y ellos se gustaron.

—¡No puede ser! ¿Acaso eres un imán de chicas para él?

—Eso mismo pensé —dije rodando los ojos.

—Kodashi lo ligó en poco tiempo, estuvieron juntos alrededor de ocho meses aunque entre quiebres y reconciliaciones.

—Ok, ¿y tú? —preguntó el moreno de pronto descolocándome.

—¿A qué te refieres?

—¡Cómo que a qué! es decir, el sujeto te gusta pero él se embarcó con cada una de tus amigas, con revolcones incluidos ¿y tú?

—Tuve un novio… en la universidad, fue mi primero en todo. Pero no funcionó, él ya se casó es muy feliz de hecho.

—Que mal… no puedo creer que con esa percha que traes no tengas un buen amante. ¿Acaso te guardas para ese amigo? —increpó el moreno algo ofuscado.

—¡Claro que no, dame más sake! —exigí.

—No amiga, es hora de algo dulce —tomó la coctelera y sirvió su preparación en la copa que había limpiado con anterioridad.

—Solo dame la maldita botella, ya casi no siento nada —repliqué.

—Dime tu nombre —pidió.

—Akane —contesté.

—Bien Akane, ¿cuántas novias más tuvo después de la última que mencionaste?

—Ninguna formal, ninguna que yo supiera al menos…

—Entonces todo este tiempo ha estado soltero, se fijó en esas tres y bueno en nadie más que sepas…

—¿Qué carajo tienen que ver esas zorras con mi sake?

—No te enojes, es que ya echaste afuera todo lo malo… la amargura del sake ya hizo su trabajo, es hora de endulzar el corazón —ofreció la copa con un líquido rojizo —bébelo despacio, no todo.

Tomé la copa y vi mis ojos aguados reflejados en esta, esta mañana había llorado demasiado ya era suficiente. Di un primer sorbo pero no fue suficiente, mi boca estaba llena de amargor.

—Cuando la termines, te sentirás mejor —señaló el moreno muy convencido.

—¿Qué tiene de bueno?

—Es dulce

—Y qué más…

—O te calma las ansias o simplemente no hará el efecto deseado, y esa amargura del sake no podrás sacarla de tu boca.

—¿En serio? —Pregunté incrédula, este afirmaba vehemente — no sé si ayude pero, quisiera sacar la amargura de esta mañana…

—¿Qué sucedió? —preguntó él.

—íbamos a celebrar mi cumpleaños, estuvo llamándome toda la semana para este día, tenía reservas… tenía la pinta —señalé mi vestido —tenía un gran deseo… pero de pronto pidió juntarnos en una cafetería que está entre su empresa y la mía.

—No puede ser —musitó el tipo.

—Quería verme para decirme que Ukío lo había contactado por email, y él no sabía si verla…

—Espera, ¿estaba pidiéndote consejos?

—Algo así, según él ya no siente nada por ella… eso se murió hace mucho. ¿Pero entonces para qué ver a alguien con el que no tienes nada en común? No pude ocultar mi rostro y cansada de ser esa eterna amiga le dije que era la última vez que escucharía sus problemas, que no me interesaba saber sus líos de faldas o sus reencuentros con amores del pasado.

—¡Wow!

—El quedó estupefacto, y solo atinó a preguntar por qué… claro está, una vez salí corriendo de la cafetería porque ya no tenía cara para verle, me detuvo en un semáforo.

—¡Y qué le dijiste!

—¡Que era un puto ciego insensible! ¿Hasta cuándo seguirás ignorándome? —eso le dije.

Tomé el tercer sorbo de mi copa, y solo entonces comencé a sentir su dulzura, el calor del licor comenzaba a abrazar mi frío y roto corazón.

—Tomaste valor, después de tanto tiempo… ¡te felicito Akane!

—Lo sé, lo sé… pero entonces ¿por qué me siento tan mal? —cuestioné bebiendo otro poco.

—Creo que es porque finalmente le declaraste lo que sentías, no abiertamente pero tendría que ser un imbécil para no darse cuenta. Y dicho esto, es obvio que esa amistad llegó a su fin.

Para cuando dijo esa última frase terminaba de beber el dulce cóctel que había realizado, suspiré pesadamente y me incorporé posando mis manos en la barra.

—Tienes razón —mencioné —Se acabó, gracias por escucharme —agregué y pagué mi consumo —¿Y el cóctel? —pregunté al ver que no salía en el recibo.

—Ese es mi regalo de cumpleaños —aseguró sonriente.

—Volveré —musité haciendo un guiño.

—Espero que no —dijo él —lo vi con los ojos entrecerrados mientras me alejaba —¡Akane! —Gritó para alcanzarme, se acercó a mi oído y agregó —Pide tu deseo —susurró.

Tomé el primer taxi que pasó y pronto llegaba a mi apartamento, me dolían los pies por esos malditos tacones, caminé hasta llegar al sofá y me eché sobre éste muy cansada; recordé las palabras del ojiverde del bar, sonreí algo avergonzada de creer en esas necedades. Vi la hora en el reloj mural, solo faltaban veinte minutos para la media noche… ¡menudo cumpleaños Akane! espeté internamente, eché la cabeza hacia atrás apoyándola en el mullido cojín cuando el timbre de mi casa sonaba estrepitosamente. Me puse de pie y caminé para mirar por el visor, ¡no puede ser! ¿Qué hace aquí? El corazón se me aceleró de golpe y una punzada en medio del pecho dolió bastante.

—Akane, sé que estás ahí… —decía mientras miraba alrededor alarmada —Abre la puerta, no me iré hasta que lo hagas —insistía.

—¡Vete al infierno! —grité molesta, ¿qué se cree?

—Solo abre la maldita puerta, tenemos que hablar…

—No quiero, no quiero nada contigo ¿acaso no te quedó claro esta mañana?

—Está bien, no puedo obligarte pero volveré mañana y pasado…

Vi cómo se alejaba hacia el elevador, ¿qué quiere de mí? ¿Tan fácil se rindió? Bueno pero le dije que se fuera… nunca es tan sumiso. Puse la mano en el pomo y abrí para ver si ya había subido al elevador, entonces una voz grave me hablaba desde el otro lado…

—¿A quién buscas? —preguntó de súbito enchinándome la piel.

—¡Ay! —Grité asustada, llevé mi mano hasta mi pecho agitado —¿Sigues aquí? —cuestioné mirándolo de pies a cabeza, traía consigo un caja transparente con pastel de chocolate y fresas, mi favorito.

—No me has contestado Akane —mencionó dando un paso al frente al tiempo que yo retrocedía.

—A nadie… es decir, un delivery…

—¿Sí? —Otro paso —¿Pediste comida? ¿No has cenado? ¡Aunque huelo alcohol pequeña granuja!

—¿A quién le dices pequeña? —espeté hundiendo mi dedo índice en su pecho.

Este quedó viendo mi delgado dedo y nerviosa lo retiré, me di la vuelta y entré a mi apartamento con él detrás, era tarde ya no alcanzaba a cerrar la puerta.

—¿Podemos hablar?

—Ya estás dentro ¿no? —dije cruzándome de brazos mientras me sentaba en el sofá, este dejó el pastel sobre la mesa de la cocina y se acercó.

—No seas así Akane, nos conocemos hace años… esta mañana me enviaste al carajo y me sorprendí tanto que no pude articular palabra, tampoco contestabas mis llamadas.

—¡Estuve celebrando mi cumpleaños, porque no todo gira en torno a ti Saotome!

—Sé que sigues molesta, pero solo quería oír tu parecer… yo no iba a verla de todos modos.

—No te creo.

—Ay Akane, ¿hace cuánto que estamos solteros?

—Qué se yo… solo hablo por mí, tú eres un puto promiscuo.

—Me ofendes, sabes bien que no estoy en plan de citas hace años.

—¡Bueno qué tiene que ver tus citas conmigo, dije que ya no más Ranma! —le daba de lleno con un cojín en la cara.

—Pedí verte en la mañana porque realmente me interesaba saber tu opinión, pero en ningún caso quería reencontrarme con Ukío, este día no debió ser así. es tu cumpleaños, y lo veníamos planeando hace tiempo…

—¿Dices que mal interpreté todo? —asintió sin decir más —De todos modos, no quiero oír más nada de tu vida sentimental, es más puedes irte y llevarte ese pastel —escupí llena de sorna cruzándome de brazos.

—En serio ¿tanto detestas verme hoy? —Increpó serio —esta mañana me reclamaste que te ignoraba, creo que…

—Basta Ranma, no tienes que darme explicaciones —me incorporé poniéndome de pie —todos estos años a tu lado me dejaron muy en claro que mi persona no es del interés que en algún momento albergué por ti.

—¡Pero qué dices!

—Solo vete, nuestra amistad se acabó esta mañana, fin, capot, no hay más.

El rostro de Ranma se ensombreció repentinamente, conozco sus reacciones pero esta no era la identificaba que ninguna antes vista.

—¡Bien! ¡Cómo quieras! Ya no somos amigos —soltó bufando humo por las narices.

—Exacto —dije alzando las manos, al fin comprendía mi postura.

Voltee para ir abrir la puerta pero este venía detrás de mí acortando el espacio, giré para enfrentarle pero este me acorraló entre la puerta y su cuerpo.

—¿Qué haces? —cuestioné nerviosa de verle a corta distancia.

—No eres la única que siente cosas Akane —soltó como shock eléctrico que me recorrió toda la espina provocando un clic en mi cerebro.

—No puede ser…

—¿Por qué no? —preguntó tomando mi mano colocándola sobre su pecho.

Lo siguiente fue un beso esperado, anhelado, nos sumergimos en la boca de cada quien explorando y descubriendo el sabor del otro, su abrazo fue efusivo y pensé que todo era un sueño, luego de un largo minuto de movimiento de labios abrí los ojos para verle, Ranma no pensaba dejar de besarme y mientras sus manos recorrían la fina línea de mi espalda, mis ojos se desviaron al reloj en la pared, a segundos de ser la media noche mi único deseo de cumpleaños se estaba haciendo realidad; no, no pedí que se enamorara de mí, tampoco que me besara aunque fuese una vez, solo desee que el amor verdadero tocara el timbre de mi corazón antes de que terminara mi cumpleaños.

Fin

Nota del autor

Estimado lector, las noches son el momento perfecto para aflorar la inspiración. Aunque las responsabilidades de la adultez me tienen ocupada, se me ocurrió esta idea y la plasmé para compartirla con ustedes.

Gracias a la página Mundo fanfics por su invitación.

Espero sea de su agrado, seré feliz de leer sus review.

Desde Chile una fanática más de Ranma.

¡Que nunca muera el fandom!

Sweetsimphony._