Había pasado un tiempo desde que desperté, solo una semana donde empecé a aplicar nuevas cosas a mi nueva vida.

En primer lugar, entrenamiento.

Tenia que recuperar tanto mi poder físico como mágico. Lo bueno es que mi cuerpo no me limitó en cuanto el esfuerzo físico, así por lo menos 100 flexiones, 100 sentadillas y 100 lagartijas y corría 10 km alrededor de la ciudad en las mañanas, en cambió en el entrenamiento mágico ... Bueno.

[Solo dilo, apestas]

Estaba buscando una palabra mas sutil, pero si, apesto en la magia.

En lo único que tengo afinidad es en el poder de la luz innato de los Ángeles y cierta afinidad con el fuego, de seguro atribuido a la Booster Gear por Ddraig, un dragón de fuego de gran poder.

[Veo que por fin reconoces mi grandeza]

La reconocí en la gran guerra cuando te entrometiste con Albion, pero se me olvida cuando descubrí lo holgazán que eres.

[Grrrr]

Volviendo al punto, lo bueno es que mis poderes como Arcángel de la Muerte aún están intacto. En pocas palabras, mi habilidad única. Rafael tiene el Fuego Santo, Y Barakiel tiene el Relámpago Santo.

Yo en cambio, tengo la Santa Muerte.

Me permite muchas habilidades, pero las más destacables son la Nigromancia y Animancia. Que aunque parecidas, juntos se vuelven la mejor habilidad para revivir muertos de manera perfecta.

No usaba mucho esta habilidad debido a que molestaba mucho a Padre, pero creo que esta bien si la uso viendo que el no esta.

Eso me recuerda, descubrí que Padre estaba muerto, pude darme cuenta cuando hice un viaje rápido al cielo sin ser detectado, ahora Michael es el jefe, aunque se le ve que le cuesta llenar los zapatos que Padre dejo.

Descuida hermano, cuando recupere todo mi poder te ayudaré con el sistema.

Otro de los cambios fue el de las personas a mi alrededor.

Aika se sonrojaba mas, diciendo como que mi cabello es mas brillante, o que mi piel parece mas suave. Lo atribuí a que cuando recupere mi poder Angelical, también recupere algo de la belleza y encanto de los Ángeles.

Y no solo ella, todos en la Academia Kuoh empezaban a verme o a tratarme peor que a al demonio Gremory Kiba. Todas las chicas se sonrojaban mientras que los hombres me maldecían los muy bastardos.

Diablos, incluso mis profesoras tartamudeaban al hablar conmigo.

[Es una lastimas que seas asexual]

¡No soy asexual! Es solo que ... Como Ángel no podía procrear o tener esos deseos porque caía como mis hermanos Ángeles Caídos. Y ahora como humano y un adolescente sano ... Digamos que estoy en ciertos conflictos que resolveré en un futuro cercano.

[Pero no ahora]

Pero no ahora.

También vi a Rias Gremory, al parecer la mocosa estaba sorprendida de verme, supuse que esperaba que muriera y como no morí esta consternada.

Paso algo similar con Sona Sitri, la descendiente del Pilar Demoníaco Sitri se parecía mucho a su ancestro.

Bueno, no les daré mi cuerpo muerto para que hagan lo que les plazca.

[¡Bien dicho! ¡Tu demuestras quien manda!]

Wow ... ¿Me estas apoyando?

[¡Mhmp! No lo malentiendas, si te reencarnan como un demonio, esos bastardos queran abusar y alardearan de mi poder, mas allá de eso solo espero que derrotes al Blanco]

...

Tsundere.

[¡Bastardo! ¡Te mataré!]

Y de paso, esta en esa visita mensual.

[¡Te matare mientras duermes!]

- Disculpa, Ise-kun. - Llamo una voz detrás de mi. Volteando mire que ahí estaba la pelirroja Gremory. - Puedo llamarte, Ise-kun, ¿No? -

Dijo con una encantadora sonrisa, al instante sentí un hechizo leve de control y encanto. Fácilmente lo disipe.

- No tengo ningún problema, senpai. - Dije encogiendo de hombros, mientras notaba como los de la Academia se acercaban a ver.

¿En serio no tienen nada mas que hacer?

- Bueno, Ise-kun. Me preguntaba si ... - Hizo una pausa mientras sacudía su cabello para enfatizar mas el encanto.

No tengo que decir que eso no funcionó en mi. En cambio, todos los estudiantes si fueron afectados.

- ¿Te gustaría entrar en mi club? El Club de Ocultismo. - Finalizó viéndome con esos ojos verdes azulados, que me recordaron a su ancestro.

Y eso me enfureció.

- Maldito, Rias-senpai lo invito a su club. -

- Bastardo suertudo. -

- Todos los guapos deberían morir. -

Fueron algunos de los comentarios de mis compañeros de clases, específicamente de los hombres.

Suspiré con algo de molestia.

- Me encantaría, senpai. - La sonrisa de la demonio se amplio como si hubiese ganado el premio gordo ... Jeje. - Pero tengo cosas mas importantes y serias que hacer que estar en un tonto club para niños. -

La cara de pez que se le quedo a la mocosa fue un poema. Literalmente estaba en shock abriendo y cerrando la boca, fue tan gracioso que tuve que usar toda mi fuerza de voluntad para no caer y rodar por el suelo de la risa.

Sin darle tiempo de recuperarse, me fui notando que mis compañeros estaban igual mientras me miraban retirarme.

Fue un buen día.

...

Es un mal día.

Cuando regresaba a casa, me tropecé con alguien que no esperaba.

- Dilcupeme. - Dijo la monja rubia italiana con la que tropecé.

No me esperaba encontrar una monja en territorio de demonios, los caídos eran una cosa, pero una monja y sin exorcistas, era raro.

- No, estaba distraído. - La ayudo a recoger sus cosas que se cayeron de sus maletas cuando tropezamos.

Mm ... Bragas blancas.

¡Cálmate!

Cuando por fin terminamos de recoger sus cosas me dio una reverencia.

- Muchas gracias, que dios lo bendiga. - Fue extraño que me lo dijeran pero solo le di una ligera sonrisa. - Me tengo que ir, se hace tarde. -

- Cierto, me preguntaba, ¿Que hace una monja aquí? En Kuoh no hay Iglesias operativas. - Dije extrañado mientras activaba una habilidad.

Los ojos de la verdad, me permiten saber cuando alguien miente, si es malo, y sus emociones.

Lo que vi en ella fue inocencia, cariño, cuidado y anhelo por amor junto una gran tristeza, soledad, traición y dolor. Como ... ¿Como una niña tan inocente como ella puede estar sufriendo?

- Me dirijo a una que esta fuera de la ciudad. - Me respondió sonriendo amablemente.

Fruncí el ceño, era una iglesia abandonada y en ruinas. Hogar de Ángeles Caídos, los detecté buscando el rastro de Raynare para encargarme de ella y sus amigos en una fecha posterior.

Parece que ya valla siendo hora de encargarme de ellos.

- Mm, ya esta anocheciendo, ¿Por que no te quedas en mi casa a descansar? -

La rubia parecía que iba declinar, pero le lance un ligero hechizo para convencerla.

- Esta bien. - La monja sonrió. - Me llamo Asia Argento, ¿Puedo saber el nombre de este enviado del cielo que vino ayudarme? -

No pude evitar reír ante sus acertadas palabras.

- Issei, Hyoudou Issei. -

...

Lleve a Asia a mi casa, pero no esperaba una visita.

Sentada en mi sofá, esta Aika usando una de mis camisas la cual le quedaba grande y unos pantalones cortos. Su cabello estaba suelto y salvaje, y sus lentes estaban en la mesita donde apoyaba sus pies en el.

No sabia como sentirme con eso ... Pero verla usar una de mis camisas para cubrir su parte superior donde no usaba sostén... Despertó ciertas emociones en mi ... Como también un gran interés en la figura femenina.

[De seguro Azazel estaría orgulloso de ti]

Cállate.

- Ise ... ¿Que haces con una monja? - La castaña jadeo. - No me digas, ¡Profanar una monja! ¡Y no me dijiste, eres el peor! -

Asia hizo una cara de confusión, ella no entendía el japonés, podía hablar con ella gracias a mis habilidades inhumanas.

- ¿Que haces aquí? - Pregunte ignorando sus palabras.

- Bueno, me entere de lo Rias hoy y tuve curiosidad de verte. - Dijo algo sonrojada mirando a otro lado.

Mm, creo que estaba algo celosa ... No pude evitar sonreír.

- Senpai es bella ... Pero tu Aika, dios, eres hermosa. - El rostro de Aika se puso tan rojo como el de Gremory.

- ¡¿Que dices?! ¡Estoy toda despeinada! -

- Y eso me encanta, me fascina verte toda al natural~ - Le ronroneo sensualmente.

- Ah ... Ah ... - De las orejas de Aika salia humo, creo que es hora de parar.

- No importa. - Señale a la monja. - Ella es Asia, necesita un lugar donde quedarse, asi que la dejare a tu cuidado. Habla italiano, y es una fortuna que hayas aprendido el italiano el año pasado. -

- Oh, bueno. - Aika le hizo un ademán a Asia para se acercara y empezaron a hablar en italiano.

Yo empecé a retirarme.

- ¿A donde vas? - Pregunto Aika, Asia me miraba curiosa.

- Tengo otra cosa que hacer, prometo que no tardare. - Ellas asistieron algo reticentes pero aceptaron.

Salí y empece a dirigirme hacia la iglesia abandonada.

- Oh, Raynare-chan, es hora de una segunda cita. -

Esto va a ser divertido.