¡Hola nuevamente, apreciados lectores!
Acá estoy rompiendo un poco las reglas jajaja pues les había comentado que me dedicaría a estudiar de lleno, pero, en un poco de tiempo libre que tuve, se me ocurrió esta pequeña historia y quise compartirla con ustedes.
Se trata de un one-shot creado para la dinámica de abril y mayo de la página #Mundo_Fanfics_Inuyasha_y_Ranma que lleva por nombre: #porque_cinco_fiestas_son_mejor_que_una, a la que cordialmente fui invitada a participar y que de verdad, agradezco mucho que se me haya tomado en cuenta. Espero que les guste.
Los personajes utilizados en esta historia no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi y está escrita sin fines de lucro.
-¡¿De verdad, Ranma?! -preguntó Akane muy emocionada, todavía sin creerlo-.
-Sí, Akane, de verdad -dijo Ranma, del otro lado del teléfono-.
-¿No me estás mintiendo? -volvió a preguntar-.
Escuchó que Ranma se rio y después le dijo:
-No te mentiría en algo así.
-¡Ay, Ranma, es que, todavía no puedo creerlo!
-Pues créelo, porque muy pronto volveremos a vernos.
Akane estaba más que feliz porque extrañaba mucho a su esposo. Tenían ya casi tres años de haberse casado, después de todos aquellos sinsabores que habían tenido que pasar para que su relación se fortaleciera.
Hacía ya un año que no se veían, por los torneos de artes marciales en los que él participaba.
Sí se comunicaban por teléfono casi todos los días, pero no era lo mismo a tener enfrente a la persona amada.
Akane soltó unas pequeñas lágrimas de alegría, después de terminar de hablar con él.
Fue rápidamente a ver a su pequeño hijo Kenji de un año y unos meses, que estaba en su cuna. Lo cargó y le dijo:
-¡Tu papá vendrá, mi amor! ¡después de un año, volveremos a verlo!
El bebé le sonrió. Akane lo abrazó muy fuerte, hasta que cayó en cuenta de algo muy importante:
-Ranma vendrá dentro de dos días… es decir, el jueves cinco de mayo… eso quiere decir que, vendrá… precisamente para ¡su cumpleaños!... -hizo una pequeña pausa y después dijo:- ¿qué puedo darle de obsequio?
Se quedó pensando, porque definitivamente, tendría que ser algo muy especial.
Muy emocionada, se arregló para salir e ir al centro comercial: quizás vería por ahí en alguna tienda algo bonito para regalarle.
De camino se encontró con Ukyo y se saludaron:
-Hola, Akane.
-¿Qué tal, Ukyo?
-Muy bien, gracias y tú, ¿cómo estás?... te ves feliz.
-¡Sí, estoy muy feliz!
-¿De verdad? y… ¿se puede saber por qué?
-¡Ranma vendrá!... ¡después de mucho tiempo, volveremos a vernos!
-¿Ah, sí? -dijo Ukyo, algo reseca, pues a pesar de los años, aún no aceptaba la idea de que Ranma se hubiera casado con Akane-.
-Sí, vendrá para su cumpleaños y no sé aún qué le voy a regalar… ¿tú qué me aconsejas obsequiarle?
-Pues -dijo maliciosamente- pienso que más que comprarles algo, a todos los esposos les gustaría que sus esposas los agasajaran para ese día tan especial con deliciosos platillos preparados por ellas para demostrarles todo su amor… más aún que Ranma siempre ha sido de buen apetito.
-¿Tú crees?
-Por supuesto… pero bueno, tu caso es muy distinto, porque tú, sin ofender, jamás podrías hacer algo así, entonces, creo que sí deberías comprarle algo, no sé, tal vez pañuelos, plumas o ropa, porque definitivamente cocinarle algo queda fuera de tus posibilidades… y te lo digo de buena manera.
Akane no dejó de molestarse y también de entristecerse, pero trató de disimularlo:
-Gracias, Ukyo.
-Sí quieres regalarle okonomiyakis, que son sus platillos favoritos, sólo dime…
-Qué amable eres -dijo sarcásticamente- lo tomaré muy en cuenta.
-Bueno, ya sabes dónde encontrarme… Adiós -y se fue de ahí-.
Akane se quedó pensando:
¡Sí eso es lo que esperan todos los esposos en su cumpleaños, así será!... ¡cocinaré para Ranma!... ¡sé que puedo!... le haré una cena muy especial.
Compró un recetario y regresó a su casa. Lo leyó y cuando decidió qué platillo preparar, anotó los ingredientes en una libreta.
Al día siguiente, se alistó para ir al supermercado a comprar todo lo que necesitaba.
Estando ahí, se encontró con su hermana Kasumi:
-¡Hola, Akane!
-¿Qué tal, Kasumi?
-Muy bien, gracias y tú ¿cómo has estado? hace días que no nos vemos.
-He estado muy bien, Kasumi, gracias.
-Y mi lindo sobrino, ¿cómo ha estado? -dijo Kasumi cargando a Kenji, que estaba en su carruaje-.
-Hemos estado muy bien, hermana y ahora estaremos mucho mejor.
-¿De verdad, Akane?
-Sí, es que… ¡Ranma vendrá para su cumpleaños!
-¡¿En serio?! -dijo Kasumi muy emocionada-.
-Sí, ¿puedes creerlo? nos veremos después de un largo año.
-¡Felicidades, hermanita! me alegro por ti… ya era tiempo que volviera, así ya no te veremos triste.
-Gracias, Kasumi… ¿sabes? voy a prepararle una cena especial.
-¿Ah, sí? -dijo Kasumi sorprendida, pues sabía que las "dotes culinarias" de su hermana, aún no habían mejorado del todo- ¿y qué piensas cocinar?
-Pues, estaba pensando preparar sushi y obviamente, hacerle su pastel de cumpleaños.
-Me parece muy bien, Akane -dijo no muy convencida- pero, ¿por qué mejor no preparas algo más sencillo?
-Como sopas instantáneas jajajaja -dijo Nabiki, acercándose a ellas-.
-Nabiki -dijo Akane-.
-Hola, Akane. Alcancé a escuchar que Ranma vendrá, ¿verdad?
-Sí, así es.
-Ay, Akane, hace mucho que no lo ves y ahora que va a regresar, ¿sólo piensas en matarlo? Jajajajaja
Akane se le quedó viendo y Kasumi dijo:
-No le hagas caso, Akane… estoy segura que has mejorado mucho en la cocina.
-Mejor sólo pide comida a domicilio, así te evitas la molestia de cocinar -dijo Nabiki-.
-Ya, Nabiki -dijo Kasumi y después se dirigió a Akane- si necesitas ayuda, no dudes en llamarme.
-Gracias, Kasumi.
Se despidieron de ella y Nabiki dijo, antes de irse:
-Suerte, hermanita, porque en serio que la vas a necesitar jajajaja.
Akane se molestó un poco por ese comentario. Se quedó pensando un momento y después le dijo a su hijo:
-Estoy segura que lo lograré, así como aprendí a prepararte tus mamilas… -hizo una pausa y después dijo:- quiero que tu papá tenga el recibimiento que merece, dándole lo que cualquier esposo desearía recibir en su cumpleaños.
Akane terminó de comprar todo lo que necesitaba y se fue rápidamente a su casa.
Al llegar, empezó a adornar con globos, carteles, guirnaldas y colgantes. Le llevó toda la tarde hacerlo.
Al día siguiente, desde muy temprano, arregló la mesa: colocó su mejor mantel, su mejor vajilla, servilletas y después, colocó algunos floreros.
Al terminar, dijo:
-Bueno, ahora sólo falta cocinar jajajaja –y obviamente, esto era lo principal, pero ella lo dejó de último-.
Se puso manos a la obra. Iba leyendo el recetario, pero, como siempre, confundió los ingredientes, a pesar de que las instrucciones eran más que claras.
Se tardó toda la mañana preparando el sushi, que, por cierto, no se veía con buena apariencia.
Después, se puso a preparar el pastel, pero nuevamente confundió los ingredientes, agregando de más o de menos, o si no, agregando ingredientes que ni siquiera llevaba.
Lo metió al horno y luego, se dio cuenta que ya era algo tarde.
Fue a cambiarse de ropa y también a alistar a su hijo, pues pensó que le daría tiempo en lo que el pastel terminaba de hornearse.
Pero, se tardó mucho más de lo que pensaba y cuando fue a ver el pastel, éste se había quemado:
-¡No, no puede ser!... ¡pero, si no me tardé mucho!
Lo sacó del horno y definitivamente, no se había salvado ni una parte:
-Se echó a perder -se lamentaba- ¿Y ahora qué voy a hacer?
De pronto, escuchó que tocaban a la puerta:
¿Será Ranma? -pensó muy preocupada-.
Abrió y eran sus suegros (pues Ranma también les había avisado a ellos que llegaría):
-¡Hola, Akane! -dijo muy feliz la señora Nodoka-.
-¿Cómo estás, Akane? -dijo el señor Genma-.
-Muy bien, gracias -dijo con algo de tristeza-.
-¿Y cómo está mi querido nieto? -dijo nuevamente la señora Nodoka cargando a Kenji- cada día se parece más a su padre.
-O a su abuelo -dijo el señor Genma-.
-Ay, no cariño, no lo creo, el niño es demasiado apuesto -dijo su esposa- en todo caso se parece a su abuela jajajaja.
Akane sonrió levemente y al señor Genma no le hizo mucha gracia esa broma. Después, la señora Nodoka vio cómo Akane había adornado la casa:
-¡Qué bonito dejaste, Akane!... ¡mi hijo se pondrá muy feliz!
-Gracias -dijo, con voz apagada-.
La señora Nodoka se dio cuenta que algo le pasaba:
-¿Qué sucede, linda? -dijo, al verla triste- acaso, ¿Ranma no vendrá hoy?
-No, no es eso… es que… se quemó el pastel que había preparado.
Ambos voltearon a verse muy sorprendidos y después, la señora Nodoka le dijo:
-¿Habías dispuesto cocinarle algo a Ranma?
-Sí… quería darle una sorpresa, pero creo que nada salió bien.
-Bueno -dijo el señor Genma, (agradecido que se hubiera echado a perder esa comida, porque si no, ellos también tendrían que haberla probado)- aún podemos ir a comprar algo para cenar…
-Tienes razón, cariño -dijo su esposa- ¿por qué no vamos ahora mismo? -después se dirigió a Akane:- no te preocupes, aún hay tiempo.
-Procuraremos no tardarnos mucho -dijo el señor Genma-.
-¿Podemos llevarnos a Kenji? -dijo nuevamente la señora Nodoka-.
-Sí, por supuesto -dijo Akane-.
La señora lo cargó y junto a su esposo, salieron a comprar la cena.
Akane dio un largo suspiro y empezó a abrir todas las ventanas para que se fuera el olor a quemado de su casa.
Estaba muy triste porque las cosas no le habían salido bien:
-Ukyo tenía razón: no está en mis posibilidades preparar algo comestible para mi esposo… le hubiera hecho caso a Kasumi cuando me ofreció su ayuda o… al final, hubiera pedido comida a domicilio como sugirió Nabiki, pero, es que… tenía tantos deseos de cocinar para Ranma, como lo haría cualquier esposa… pensé que ya había mejorado, pero no es así.
Fue nuevamente a la cocina y empezó a ordenar y limpiar todo.
Pasaron algunos minutos y Ranma llegó a su casa. Abrió con sus llaves y al entrar, se sorprendió mucho al ver toda la decoración.
Sonrió ampliamente y pensó:
Akane, siempre tan especial.
Después, vio que salía humo de la cocina. Se preocupó mucho y corrió hacia allá:
-¡Akane!
Ella escuchó y dijo, saliendo de la cocina:
-¡Ranma! ¡ya estás aquí!... ¡qué alegría! –y corrió a abrazarlo fuertemente-.
Él también la abrazó y le dijo:
-¿Estás bien?... ¿no te pasó nada?... es que vi humo y…
-Estoy muy bien, no te preocupes -le dijo, sonriendo-.
Él, al ver que estaba bien, también sonrió y le dijo:
-¡No sabes cuánto te he extrañado!
-¡Y yo a ti!
Estaban realmente felices de volver a verse y se dieron un beso que venía desde lo más profundo de sus corazones.
Volvieron a sonreír y después él dijo:
-¿Y Kenji?... ¿dónde está mi campeón?
-Tus padres se lo llevaron a comprar la cena -dijo sonriendo levemente. Después, inclinó su rostro y él le preguntó:-
-¿Te pasa algo?
-No, es que… bueno, yo… quería darte una sorpresa… quería hacer algo especial para tu cumpleaños.
-¿De qué hablas?
-Quería prepararte una cena especial, pero nada salió bien… -dio un largo suspiro y después dijo:- el pastel que preparé, se quemó y el sushi… creo que tampoco me quedó bien, por eso, tus padres fueron a comprar algo para cenar.
-¿Cocinaste sólo para darme una sorpresa en mi cumpleaños? -dijo sorprendido-.
Ella asintió, sin verlo a los ojos y él le dijo:
-No era necesario que lo hicieras.
-Sí, ya sé lo que me vas a decir: que de todas formas no ibas a probar mi comida, porque seguramente sabía horrible -dijo un poco molesta-.
Él tomó su rostro y ella continuó:
-Creo que jamás podré ser una buena esposa para ti.
-A ver, no digas eso ni de broma.
-Es la verdad… a veces pienso que hubiera sido mejor que te casaras con Shampoo o Ukyo… incluso con Kodachi…
-Jamás vuelvas a repetir algo así -dijo desconcertado-.
-Ranma, es que… yo…
-Tú eres a quien amo, Akane… eres la mujer que me hace feliz… la madre de mi hijo… quien siempre ha tenido lindos detalles conmigo y que antes no supe valorar.
Akane se le quedaba viendo y él continuó:
-Todo lo que haces por mí es especial y tiene un gran valor, ¿sabes por qué?
Akane negó con la cabeza y él continuó:
-Porque todo lo haces con amor y eso es lo que importa… cualquier hombre sentiría envidia de mí por tener a una esposa tan hermosa y especial como tú -hizo una pausa y después dijo:- yo… no merezco tener a alguien como tú a mi lado… es cierto que nuestros padres nos comprometieron, pero al final fue decisión nuestra casarnos y tú tenías demasiadas opciones y me elegiste a mí… por eso, soy el hombre más afortunado del mundo.
La abrazó fuertemente y ella le dijo, muy conmovida:
-¿Lo dices en serio, Ranma?
-Claro que lo digo en serio, Akane… sé que antes me porté muy mal contigo, porque quería ocultar de alguna forma mis verdaderos sentimientos, pero ahora todo es diferente: ya no tengo por qué hacerlo.
Ambos volvieron a sonreír y después, ella le dijo:
-Te amo Ranma… te amo demasiado… -se detuvo un momento y después dijo:- estuvimos tanto tiempo separados y por eso, quería de verdad, que este cumpleaños fuera especial para ti.
-Ya es especial, Akane, porque estoy junto a ti… -hizo una pausa y después continuó:- MI MEJOR OBSEQUIO ERES TÚ… el mejor obsequio que pude haber recibido en esta vida… ¿qué más podría pedir?... tú y mi hijo son mi felicidad más grande.
-¡Ranma! -dijo Akane casi llorando y lo besó-.
Después de un momento, él, al verla llorar, le dijo:
-Ya no quiero verte triste… tenemos mucho qué celebrar en este mes, ¿no te parece?
Ella asintió sonriendo y le dijo:
-Tienes razón: tu regreso a casa, tu cumpleaños, mi cumpleaños…
-Y nuestro aniversario, el veintisiete de mayo… no lo olvides: cumplimos ya tres años de habernos casado.
Volvieron a abrazarse. De pronto, escucharon que alguien estaba carraspeando. Voltearon a ver y eran los padres de Ranma:
-¿Por qué dejaron la puerta abierta? -preguntó la señora Nodoka sonriendo-.
Ranma fue rápidamente a abrazarlos. Luego, cargó a su hijo muy feliz. El bebé parecía reconocerlo, a pesar de no haberlo visto todo ese tiempo.
Todos estaban felices y después, el señor Genma dijo:
-Bueno, ¿ya vamos a cenar?
-Espérate un poco, querido -dijo su esposa- no seas imprudente.
Ranma sonrió y después el señor Genma le dijo al oído:
-No te preocupes, muchacho, logramos rescatar tu cumpleaños… así no vas a tener que probar la comida de tu esposa jajajajaja.
Akane escuchó y no dejó de sentirse mal. La señora Nodoka se dio cuenta y le dio un codazo en el estómago a su esposo:
-Cariño, no digas esas cosas.
-Sólo dije la verdad.
Ranma negó con la cabeza y dijo:
-No era necesario que "rescataras mi cumpleaños", papá, porque comeré lo que cocinó mi bella esposa especialmente para esta fecha.
Todos se sorprendieron mucho y después su papá dijo, tocándole la frente con una de sus manos:
-Hijo, ¿te sientes mal? ¿acaso estás enfermo?
Su esposa volvió a darle un codazo y Ranma dijo:
-Estoy perfectamente, papá, como nunca antes lo había estado.
-Pero, Ranma -dijo Akane- no te sientas comprometido… no es necesario que lo hagas sólo para que yo no me sienta mal.
-Nada de eso, Akane… no lo hago por compromiso, de verdad, quiero probar tu comida.
Akane no lo creía aún. Sonrió ampliamente y fue hacia la cocina, pero Ranma le preguntó todavía:
-¿Necesitas ayuda? -dijo cargando aún a su hijo-.
-No, no te preocupes… ve con tus padres a sentarte a la mesa.
Ranma y sus padres lo hicieron así. Cuando ya estaban sentados, Akane le sirvió a Ranma un poco del sushi que había preparado:
-No te preocupes, Akane, sírveme una porción completa.
-Pero, Ranma, ¿y si no te gusta?
-Estoy seguro que me gustará.
Sus papás aún no lo creían y después el señor Genma le dijo a su esposa al oído:
-Oye, ¿te sabes de memoria el número de emergencias?
-¿Por qué?
-¿Cómo que por qué?... sí, Ranma come eso, va a ser necesario llamar a una ambulancia.
-No exageres, querido.
-No es exageración, ¿no te importa que nuestro hijo se muera precisamente para su cumpleaños?
-¡Ay, qué ocurrencias, Genma!
-Bueno, yo me quedaré cerca de la puerta para salir corriendo a hablarle al doctor Tofú.
La señora sólo negó con la cabeza.
Después, Ranma tomó los palillos, agarró un poco de comida y luego, se los llevó a la boca.
Todos estaban a la expectativa, mientras lo veían masticar la comida. Al final, la señora Nodoka sí estaba preocupada y el señor Genma tenía la mano en la perilla de la puerta para abrir rápidamente y salir corriendo… pero:
-¡Está delicioso, Akane! -dijo Ranma, para sorpresa de todos-.
-¡¿Qué?! -dijeron al unísono-.
-Sí, está delicioso, ¿puedes servirme un poco más, por favor? -dijo Ranma, tranquilamente-.
Akane estaba bastante sorprendida, pero después le dijo muy feliz:
-¡Claro que sí!
Y cuando se acercó a servirle un poco más, Ranma tomó una de sus manos, le dio un beso y después, le dijo:
-¿Sería mucha molestia si te pido que vuelvas a cocinar esto mañana?
Akane estaba que no lo creía: entonces, ¡al final sí había logrado preparar algo comestible para su esposo!... ¡hasta le había pedido que volviera a prepararlo!
Estaba muy contenta, porque había podido darle a Ranma lo que cualquier esposo esperaba recibir en su cumpleaños, tal y como Ukyo le había asegurado (aunque ella se lo hubiera dicho sólo con el afán de hacerla sentir mal).
Akane sonrió ampliamente al escuchar la petición de Ranma y lo abrazó.
El señor Genma al ver que su hijo estaba muy bien y que no le había pasado nada, se sentó también a la mesa y después le dijo al oído a su esposa, muy preocupado:
-Creo que nos cambiaron a nuestro hijo, Nodoka... éste no es el Ranma que conocemos.
La señora Nodoka sonrió y le dijo muy tranquila:
-Te equivocas, cariño: éste es el verdadero Ranma… el que sí ama y valora los esfuerzos de su esposa… el que al fin dejó salir su esencia… el que ha madurado y… del que estoy muy orgullosa de ser su madre.
FIN
De verdad, muchísimas gracias por haberme acompañado a leer este one-shot. Espero que haya sido de su agrado.
Les mando muchos saludos desde "el país de la eterna primavera" o sea, Guatemala. =)
