DECISIONES

El suave sonido del reloj retumbaba por el lugar, a lo lejos, se podía oír unos perros aullando y ladrando a lo lejos y los grillos entonando su clásica melodía. La luz de la luna se colaba por la ventana iluminando un cuerpo en la cama, la cual dormía plácidamente. Junta al tálamo, una figura permanecía en las sombras, completamente quieta, sin dar indicios de querer moverse, solo observando. Después de un rato, el observante giró y salió sigilosamente de la habitación, sin haber hecho otra cosa más que mirar cómo el pequeño bulto subía y bajaba con cada respiración que daba.

Más rápido de lo que esperaba, se encontró en la calle, en lo fresco de la noche. Su mirada denotaba duda y cierto dolor, cada paso sentía cómo su corazón se rompía, mientras se convencía de que lo que hacía era lo mejor. Detuvo un momento su andar y respiró profundamente, estaba seguro de que, si volteaba, se arrepentiría de su decisión y, aunque su cuerpo entero gritaba por que regresara, esta vez no le haría caso. Haciendo uso de toda su voluntad, continuó su camino en medio de la noche, como si de un ladrón se tratara.

- ¿Te vas? - Dijo una delicada voz a su espalda. Más que pregunta, la frase hecha sonaba como una afirmación.

Su cuerpo entero tembló internamente, no podía dejarle ver lo que aquello le estaba costando y, por supuesto, no quería que sufriera, aunque sabía muy bien que, aquello que hacía, lo estaba haciendo, y vaya de qué manera. Su boca se secó, la duda en su interior se removió, el dolor se reflejó en su cara, no tenía el valor de contestarle, sentía que, si hablaba, su voz saldría temblorosa.

- ¿Y sin despedirte? - Otra vez aquel tono de afirmación en medio de la pregunta

Su corazón dio un latido tan fuerte que le dolió y es que, aunque era fuerte, al menos físicamente, sentimentalmente no lo era tanto, su padre le había entrenado en las artes marciales muy bien, era el mejor de su rama, pero se olvidó por completo de enseñarle cómo manejar su corazón, sus sentimientos, ahí era todo un novato. Apretó sus manos sobre las correas de su equipaje intentando mantener el aplomo.

- No podía hacerlo, no quería la algarabía ni gritos – Dijo pausadamente intentando que su voz no temblara. Generalmente no era una persona que solía llorar, pero, en esta ocasión, estaba seguro que si no se mantenía firme, lo haría. Escucho un suspiro

- Si, tienden a hacer un gran barullo en estas situaciones – comentó comprensiva ¿Regresaras? - Esta vez sí era duda, podría jurar escucho su voz temblar

Sus manos sudaron, su corazón latió a mil por hora

- No lo creo - Dijo al fin

- Entiendo

El silencio se hizo entre ellos y la tensión aumentaba.

- Lo siento - Dijo al fin el chico

- No tienes porqué – Dijo. No la veía, no podía, pero estaba seguro estaba llorando - Esta es tu vida, este eres tú, no puedes estar en un solo lugar

- No es eso - Le interrumpió. Él nunca había sido bueno en las palabras, solía arruinarlo todo, pero quería explicarle, hacerle entender, pero la razón sonaba ridícula en su cabeza

- Vete escucho, se libre, como te gusta serlo

- ¡No! – Gritó - No es eso. Se hizo el silencio de nuevo. Nadie nunca sabría cuánto le dolía dejarla, más que su prometida era su amiga, su compañera, quien siempre estaba a su lado no importando lo demás, no importando las prometidas locas, los hechizos, peleas, discusiones, nada, ella era así, y eso le dolía, pero… se armó de coraje y habló - Estoy harto dijo al fin

- Si, lo entiendo, esta vida es cansada, caótica, pelear todos los días y nuestro compromiso impuesto...

- ¡No! - Gritó de nuevo - Eso no es... – Las palabras se atoraron en su garganta, quería explicarle, hacerle entender, pero cualquier cosa que dijera, sonaría ridícula.

- ¿Entonces? - Cuestionó

- Estoy harto de él - Dijo al fin - De mi padre – Aclaró sonando más áspero de lo que intentaba - Akane entiéndeme, toda mi vida he sido material de intercambio para él, un simple objeto, algo para conseguir lo que quiere, aún ahora lo sigue haciendo me compromete a peleas justificándose que es para hacerle más fuerte, me compromete con más personas para ganar comida o dinero o cualquier cosa que se le ocurra en ese momento, inclusive algunas cosas son tan insignificantes y absurdas como un plato de ramen y yo... yo dudo siquiera que me vea como persona, mucho menos como su hijo, y sinceramente ya me harte, me canse, no quiero seguir sintiéndome un mero objeto, quiero vivir por mi cuenta, siendo responsable solo de mis decisiones, no de alguien más. No puedo y no quiero seguir viviendo así y, si quiero mi libertad, tengo que alejarme de él, que no me encuentre, ya que si lo hace estoy seguro volverá a intercambiarme por algo

Ranma habló con el corazón en la mano como nunca había hecho y, aún con miedo, el cual no admitirá nunca, se volteó a encarar por fin a la chica.

- Por favor perdóname Akane, me tengo que ir - Le dijo haciendo una reverencia pronunciada y ocultando su mirada ya que, si la veía y ella estaba llorando, era seguro que él también lo haría

- Comprendo - Dijo la chica de forma calmada, más calmado de lo que él esperaría - ¿Pero sabes? No todo lo tienes que hacer solo, hay personas que te queremos por quién eres no por ser algo intercambiable

- Lo sé - Respondió de inmediato enderezándose, pero evitando verla. Sentía vergüenza.

- No estás solo - Le dijo tomándole la mano.

El corazón de Ranma se detuvo unos segundos y luego empezó a latir como caballo desbocado. Cuando estaban ellos dos solos, las conversaciones eran más sencillas. Era una lástima que no pudieran hacerlo más seguido. El ojiazul vio la pequeña mano que sujetaba la suya, entendía perfectamente las palabras no dichas, ambos sabían lo que eso significaba y, pese a que todo su ser le gritaba que lo hiciera, su mente lo hacía entrar en razón.

- No puedo Akane, es peligroso – Le dijo con todo el dolor de su corazón

- Se defenderme

- No habría nada para comer

- Siempre podemos pensar en algo

- No habría una cama para dormir

- No es tan malo, además las estrellas siempre son hermosas

- No puedo... – Su determinación comenzaba a flaquear - No quiero alejarte de tu familia, se lo que es vivir sin una – Confesó con el único fin de hacerla desistir

- Es cierto – Suspiró y aflojó un poco su agarre - Amo a mi familia, y extrañaría a mi papá y mis hermanas – Dijo con mirada triste – Pero, también tengo que admitir que esto no es lo mismo sin mamá, papá ya no es el mismo desde que ella falleció, estoy cansada de también ser solo un objeto para él y Nabiki, así que prácticamente a la que más sería a Kasumi, que siempre fue tan amable y servicial y aunque fungió como una madre para mí, no es mi mamá, así que, yo tampoco tengo nada que me ate – Argumentó aumentando su agarre.

- Será cansado – Argumentó

- Seguro que lo será – Sentenció

- Nos pelearemos constantemente

- Sin duda alguna, pero así somos tú y yo

- No sabes cocinar, moriremos de hambre – Intentó como último recurso

- Tú sabes un poco así que nos defenderemos – Respondió de una manera calmada

Debía admitir que era una chica muy obstinada, una cualidad que siempre había admirado en ella y que, sin saberlo, le había enamorado, y él, se estaba quedando sin contra argumentos y, para ser sincero, no estaba muy seguro de querer seguir intentando hacerla desistir. Era la cosa más valiosa en su vida, la única cosa buena que su padre le había presentado, y no quería perderla, quería ser egoísta y quedársela para él solamente.

- Estás... ¿Estás segura de esto? – Preguntó con miedo ya sin intención de hacerla cambiar de opinión

- Completamente

Y, por primera vez, levantó su mirada para ver la de la chica al fin, notando que iba en un traje deportivo y con una maleta lista. Al verla directamente a la cara pudo ver una radiante sonrisa en su rostro, como si estuviera a punto de empezar la mejor aventura en toda su vida y sin rastro de arrepentimiento o duda. Sin quererlo se quedó embelesado por unos momentos

- Traje algunas provisiones en lo que empezamos - Dijo sin borrar aquella sonrisa llena de emoción

- ¿No te arrepentirás? – Quiso asegurarse por última ocasión, aunque si la chica cambiaba de idea, dudaba que pudiera aceptarlo tan pacíficamente.

- ¿Lo harás tu?

Los dos se miraron directamente a los ojos, café y azul se encontraron, podían notar miedo en la mirada del otro, y no era para menos, estaban saltando al precipicio, pero también podía notarse la determinación. Sin que ninguno de los dos respondiera a la pregunta formulada, Ranma tomó la mano de Akane y se fueron en medio de la niebla que comenzaba a levantar para dar paso a la mañana, inseguros de todo y de camino a un futuro incierto, pero con una sonrisa en los labios.

En la puerta del que fue su hogar Kasumi observaba a su pequeña hermana irse, mientras ligeras lágrimas de alegría y tristeza bajaban por sus mejillas, no le diría a nadie, guardaría ese secreto en su corazón para toda la vida o hasta que ellos decidieran regresar, si es que lo hacían, viéndolos marcharse les deseo felicidad, ya que la merecían y, sin más regresó a la cocina a preparar el desayuno, esperando no saliera salado por sus lágrimas que no paraban de caer, lloraría todo antes de que los demás despertarán y después sería feliz por su pequeña hermana.

- Oye Akane – Habló por fin el chico evitando verla por la pena que sentía – Feliz cumpleaños

- Feliz cumpleaños atrasado Ranma.

El ojiazul no pudo ver la sonrisa en los labios de la chica ni la felicidad en sus ojos por tan hermoso regalo que le había dado su prometido, una vida a su lado, ni Akane pudo escuchar cómo el corazón del chico latía fuertemente, producto de la alegría que sentía al saberla junto a él, pero lo que sí pudieron ambos notar, fue el fuerte agarre en sus manos, prometiéndose en silencio mejorar para el otro y no separarse jamás.

Atrás se quedarían las prometidas locas y auto proclamadas, los centenares de chicos intentando salir con la peliazul, el montonal de enemigos causados en su gran mayoría por su viejo padre, las peleas absurdas por malos entendidos, hechizos malos, peleas sin sentido, todo aquello lo estaban dejando atrás, mientras al frente de ellos, la oscuridad se iba disipando a cada paso que daban.

FIN


Muchas gracias si llegaste al final de este fanfic, ya que sin ti, esta historia no tendría vida y aprecio mucho el tiempo que le dedicaste al leerlo.