N/A: Ante cualquier retraso significativo en actualizaciones hay solo un culpable... las matemáticas. Espero que disfruten el capítulo.
Declaro no ser dueña ni de los libros ni las películas, lamentablemente
Capítulo 3.
Bilba y Thorin sostuvieron las miradas unos minutos más desafiándose uno al otro, hasta que al final Bilba se atrevió a hablar.
"Debe estar hambriento. Voy a ver si los otros dejaron algo para que coma" y sin decir más palabras, sin siquiera esperar a que Thorin le respondiera algo, Bilba salió del salón con la frente en alto, ignorando las miradas de los enanos que la seguían fijamente.
Pero una vez que Bilba estuvo sola en la cocina sus rodillas no tardaron en debilitarse y tuvo que afirmarse en una de las mesas para no caer, a la vez que ponía una mano sobre el pecho para calmar su acelerado corazón.
No esperaba que el último enano fuera alguien como Thorin. Alguien tan altivo, que creyera ser superior al resto, menospreciándola sin saber nada de ella, alguien tan misterioso y que por alguna razón hizo que su corazón anduviera a mil por hora de una forma que nunca antes había hecho, solo por estar a unos centímetros de distancia de él. "No pienses en eso" se dijo Bilba "no es nada más que un enano desagradable, con él cual nunca podrías tener nada en común". No podía dejar que él afectara el viaje. No por una persona que le fuera poco agradable Bilba dejaría de ayudar a una raza entera.
Una vez que estuvo más calmada Bilba tomó un pedazo de queso y una barra de pan. Pensó en llevarle el poco de carne que había sobrado, pero prefirió dejarlo por si acaso el joven Gamyi sentía hambre algún día después de trabajar en su jardín. Era poco probable, pero Bilba no dejaría que la posibilidad de que su querido jardinero pasara hambre. Además, no era su culpa que Thorin llegara atrasado.
Cuando fue al comedor se dio cuenta de que todos los enanos se habían reunido alrededor de la chimenea, en silencio, mirando fijamente el fuego. Algunos estaban sentados o apoyados en las paredes, sólo Thorin estaba lo suficientemente cerca de la chimenea cómo para apoyarse en el borde de esta. Bilba se acerco un poco a los enanos para dejarle el plato a Thorin e irse a dormir, pero se detuvo en el instante en que escuchó como empezaban a cantar:
Lejos sobre el frío de las Montañas Nubladas
Para mazmorras profundas y cavernas de edad
hemos de ir ruptura ere de días,
Para encontrar nuestro oro largamente olvidada
Thorin llevaba el liderazgo en la canción mientras los otros enanos marcaban los ritmos, cada uno sin perder de vista el fuego, sin un solo error. Bilba miró cada una de sus caras. Melancolía, nostalgia y dolor ante lo que les fue arrebatado, al fuego de un dragón destruyendo todo lo que conocían y les era querido. Un escalofrió recorrió su espalda ante la cantidad de sentimientos que arrastraban sus palabras, Bilba llegó a sentir como propia toda esa pena y no pudo evitar comparar la perdida de los enanos con la suya. Ella seguía teniendo un lugar al cual llamar hogar, pero no una familia que la acompañara. Tanto la hobbit como los enanos habían perdido mucho en sus vidas. Pero ellos podían recuperar lo perdido, Bilba nunca recuperaría a sus padres.
Los pinos rugían de la altura
Los vientos se quejaba en la noche
El fuego estaba en rojo, llameante extendió
Los árboles como antorchas brillaban con la luz
A medida que la canción avanzaba los enanos se fueron desplazando de sus lugares para acercarse a Thorin, como si de esa forma le demostraran su apoyo y confianza. Ellos tenían esperanzas de que este viaje fuera un éxito, pero también estaban dispuestos a morir en el intento. Mientras Bilba los escuchaba no pudo evitar sentir como si un nuevo sentimiento la embargara con una fuerza casi tormentosa. Ante sus voces unidas Bilba se sentía aún más decidida a ayudarlos, hacer todo lo posible para que pudieran recobrar la montaña solitaria y que los enanos errantes recuperaran su hogar ancestral.
En collares de plata que encadenan
Las estrellas con flores, en las coronas que colgaban
El fuego del dragón, de alambre retorcido
Ellos engranados a la luz de la luna y el sol.
Una vez que la canción hubo terminado Bilba finalmente pudo respirar.
No se había dado cuenta de que había estado conteniendo el aliento mientras escuchaba a los enanos cantar. Entre los hobbits no existían canciones tan tristes y melancólicas, para ellos la vida era algo que se trataba con tanta alegría y positividad que simplemente no había espacio para sentimientos negativos. Tampoco era como si tuvieran algo por sentirse amargos. Bilba era una de los pocos hobbits que vivía con pena, aferrándose a un pasado que fue más feliz.
Tal vez por esa razón tenía problemas para entablar relaciones con los otros hobbits, la razón por la cual nunca había sido capaz de establecerse con alguien para formar una nueva familia. Bilba nunca había sido capaz de superar a muerte de sus padres.
Dejó pasar unos minutos, en los cuales los enanos mantuvieron la vista fija en el fuego sin decir palabra, antes de acercarse más a ellos y dejarle el plato a Thorin en una mesita de adorno que estaba cerca de la chimenea.
"Tome" le dijo ella respetuosa. No podía ser mordaz con él justo después de escuchar esa canción "Provecho. Yo ahora iré a dormir. Pueden repartirse las habitaciones de invitados como plazcan, pero les ruego que mantengan cierto orden y no destruyan nada. Mi habitación es la que está al final del pasillo. No entren bajo ninguna circunstancia"
Bilba hizo un pequeño gesto con la cabeza en señal de despedida y consiguió un guiño de Gandalf, antes de que alguien le llamara la atención.
"Espere, Maestro Bolsón" le pidió Balin poniéndose de pie para alcanzarla. Una vez que estuvo frente a ella sacó un rollo de pergamino de entre sus ropas "Para unirse a nuestra travesía es necesario que firme un pequeño contrato. Es algo puramente rutinario, todos tuvimos que firmar uno igual"
Bilba asintió y tomó el contrato que Balin le ofrecía.
"En este se especifica que es lo que usted recibirá como recompensa y…" empezó a explicarle Balin, pero dejo de hablar al ver como Bilba simplemente desenrollaba el pergamino y tomaba una pluma para firmar en la línea punteada sin dudarlo "¡Espere! ¿No debería leerlo primero? Tal vez haya algo que lo haga arrepentirse o quiera cambiar. Imagínese que la estemos estafando"
Bilba lo miró con la pluma en mano. Todos los enanos tenían la vista fija en ella, incluso Thorin se veía algo curioso.
"¿Es el mismo contrato que firmó el resto de la compañía?" le preguntó ella con una mirada curiosa, pero de alguna forma también calmada y segura.
"Si, pero…" empezó Balin, pero Bilba lo volvió a interrumpir.
"Usted no me ha dado ninguna razón para desconfiar" le explicó Bilba, mirando fijamente a los ojos a Balin, de la forma que solo un hobbit podía hacerlo, transmitiendo seguridad. Balin sintió o creyó sentir un destello de una emoción extraña al mirar a los ojos de Bilba con tanta intensidad, pero ocurrió tan rápido que no podía estar seguro de fue "Siempre he creído que creer lo mejor de las personas hasta que se pruebe lo contrario. Hasta ahora nunca he tenido ningún problema, ¿es que acaso hay alguna razón para que yo desconfíe de usted?"
Balin la miró en silencio.
"No. Ninguna razón" dijo Balin después de unos segundos de sostener la mirada de Bilba, sintiendo la confianza que ella depositaba en él sin dudar "Y espero nunca darle alguna para que lo haga"
"Yo espero lo mismo, Maestro Balin"
Dicho eso Bilba volvió a tomar la pluma y firmo rápidamente, su firma justo entre la de Thorin y Balin.
"Caballeros, buenas noches" dijo Bilba saliendo finalmente del salón y caminando directamente a su habitación, la cual cerró con pestillo una vez dentro.
Los enanos seguían en silencio.
Desde su huída de Erebor, todos los enanos se habían visto victimas de prejuicios y discriminaciones por ser un pueblo errante. Todo el resto de los reinos los habían visto como parias y ladrones de los cuales se debía desconfiar. Nadie estuvo dispuesto a ayudarlos realmente, solo ofreciéndoles trabajos mal pagados que apenas les permitían mantener a sus familiares y siempre fueron los primeros sospechosos ante cualquier situación. Cuando finalmente habían logrado establecerse en las montañas azules los enanos ya se habían acostumbrado a ser rechazados por las otras razas y ellos mismos habían aprendido a desconfiar de los otros a menos que estos les dieran una razón para no hacerlo.
Este joven hobbit sin duda los había sorprendido.
"Curiosos seres los hobbits" dijo Gandalf, fumando la larga pipa tallada "Pequeños como niños, pero con el corazón de un gigante, tan decididos que podrían derrocar los reinos más fuertes solo con su voluntad, pero prefieren la paz y trabajar sus jardines por sobre todo el oro y las joyas que se les pueda ofrecer. Bilbo… Bilbo es un hobbit sin igual" Gandalf se detuvo para ver a cada uno de los enanos, deteniéndose en Thorin, poniendo mucho énfasis a sus palabras mientras miraba al enano de cabellos negro "Si alguna vez llegan a conseguir la amistad de un hobbits, habrán adquirido la amistad del mejor consejero y ángel guardián de sus vidas. No lo olviden"
Dicho eso Gandalf se puso de pie teniendo cuidado de no golpearse contra el techo. De nuevo.
Sin decir mucho los enanos se repartieron entre las habitaciones de Bolsón Cerrado. Solo Bilba y Gandalf no tuvieron que compartir, pero esto fue debido a que ellos cerraron sus puertas antes de que alguien más pudiera entrar. Oin y Gloin tuvieron que compartir con Fili y Kili. Bifur, Bofur y Bombur juntos en la habitación más cercana a la cocina. Los hermanos Ori, Nori y Dori quedaron casualmente muy cerca de la mini librería de Bilba. Finalmente, Thorin quedo con Balin y Dwalin en la que antes era la pieza de Bilba, ella ahora dormía en la antigua habitación de sus padres.
Thorin vio las flores secas de adorno en cada repisa y los antiguos vestidos en el closet, sintiendo algo de recelo ante ellas. Pero Balin lo calmo rápidamente, diciéndole que seguramente era la habitación que alguna de las pariente de Bilbo usaba cuando lo visitaban. Al parecer, lo único que Balin sabía de los hobbits era lo cercanos que eran con sus familiares.
Una vez que Bilba había le había echado el cerrojo a la puerta de su habitación fue hasta el closet y abrió las puertas. En el obviamente guardaba la ropa que llevaba usando los últimos años de su vida. Coloridos y hermosos vestidos llenos de cintas y moños llenaban el viejo mueble de madera de cerezo, cada uno le quedaba a Bilba como un guante y adoraba sentir la forma en que sus faldas se movían con el viento cada vez que bailaba en los prados de flores. Bilba pasó la mano por uno de sus vestidos favoritos, el cual era un poco más simple que el resto pero de un hermoso color azul cielo, y suspiro. No sería capaz de usar un vestido y sentirse libre y femenina por una cantidad de tiempo incierto. Sólo se había atrevido a echar el vestido hecho por su madre entre sus cosas, pero incluso ese pequeño acto podría ser un gran riesgo a su identidad si es que llegaba a ser descubierto. Alejando su mano de los vestidos, Bilba sacó su camisón de noche de uno de los cajones y atesoro la sensación de la tela deslizándose por su piel cuando se lo puso. Esta sería la última vez que sentiría esa sensación. Sin poder contener el bostezo Bilba se metió en la espaciosa cama e inhalo el olor inexistente de sus padres en las sábanas.
"Buenas noches, Papá" susurro ella al igual que todas las noches, mientras empezaba a caer en los brazos de la inconsciencia del sueño "Buenas noches, Mamá"
Para Bilba la noche pasó en un pestañeo y antes de que se diera cuenta se encontraba en el lomo de un pony, en camino a una aventura.
Bilba tuvo mucho cuidado de cubrirse bien la cara con la capucha de su capa de viaje, de forma que resultara irreconocible con sus ropas de hombre para cualquier hobbits conocido. No sabía que haría cualquiera de sus vecinos al verla irse con este grupo de enanos. Seguramente gritarían, le preguntarían a dónde iba, por qué estaba vestida así, qué había pasado con sus hermosos rizos dorados y un montón de otras preguntas que a Bilba no le gustaría tener que responder frente a los enanos.
Bilba iba al final de la compañía sola, mientras que Gandalf iba discutiendo algo con Thorin encabezando la marcha, y el resto de los enanos conversaban entre ellos, algunas de las conversaciones eran en un idioma extraño que Bilba nunca había escuchado antes.
"¿No quiere pasar a despedirse de alguien, Maestro Bolsón?" le preguntó uno de los enanos frenando un poco su pony para ir al mismo nivel que ella, alejando se la conversación que estaba teniendo con otros dos enanos.
"No" dijo Bilba rápidamente, tal vez demasiado. El enano la miraba con una ceja levantada "Es decir…"
Bilba se empezó a poner nerviosa ante la situación, pero el enano le sonrió, como se comprendiera la situación.
"Ah, ya veo" le dijo el sonriendo cada vez más divertido "Parece que usted está huyendo de una chica con la cual no quiere encontrarse. Tal vez más de una. O mejor, dicha chica ya tenía un pretendiente o un hermano sobreprotector. De una u otra manera, entiendo sus razones para irse sin que nadie sepa"
Bilba estaba completamente mortificada.
"No, no es eso…"
"No se preocupe, Maestro Bolsón, a más de alguno le ha pasado" le dijo el dándole un golpe en la espalda, el cual casi tiró a Bilba del pony "Yo mismo me he visto envuelto en una situación parecida. Una vez una joven enana creyó que el cariño que sentía por ella era más que solo amistad y me vi obligado a huir de los tres hermanos de dicha enana, los cuales tenían hachas más grandes que mi sobrero. No es una experiencia que quiero volver a repetir y la verdad es que no se la deseo ni a mis peores enemigos. Mi nombre es Bofur, en caso de que nuestra presentación haya sido demasiado rápida y con demasiados nombres como para recordar cual nombre pertenece a cada quien"
A pesar de que era el mismo enano que la noche anterior había comenzado la canción que hizo que los platos de Bilba volarán por os aires, a Bilba le empezó a agradar este enano, el cual era el primero en acercarse a ella en todo el viaje.
"Mucho gusto, Maestro Bofur" dijo Bilba sonriendo un poco y asintiendo con la cabeza.
"Llámame Bofur. Vamos a pasar juntos los próximos meses y nunca he sido de los que siguen ese tipo de formalidades por mucho tiempo" le dijo él, con una sonrisa alegre y brillo en los ojos.
"Sólo si usted me llama Bilbo, nada de Maestro Bolsón" le contesto Bilba también sonriendo.
"Eso no será un problema, Bilbo" le contesto Bofur mirando al resto de la compañía, quienes iban más adelante y no les estaban prestando atención, como si se estuviera asegurando que no los escucharan "¿Te puedo hacer una pregunta muy seria?"
El corazón de Bilba se saltó un par de latidos, antes de contestarle en un gemido quejumbroso, preguntándose si su aventura acabaría antes de realmente empezar.
"Si…"
"¿Tú… mmm…cómo decirlo?" Bofur se pregunto sonando indeciso de cómo formular la pregunta de forma que no sonara tan ofensiva antes, inclinándose disimuladamente hacia Bilba para poder preguntar, Bilba también se acerco a él para que nadie más pudiera escuchar la pregunta, ya que él la consideraba algo vergonzosa "¿Tú nunca has salido de la Comarca?"
Bilba sintió como su alma volvía a su cuerpo. Se volvió a sentar bien en la silla de montar, con mucho cuidado pues todavía no confiaba en el animal que estaba montando.
"No, nunca he ido más allá de los límites de la Comarca. Nosotros los hobbits no somos realmente del tipo que disfruta alejándose de sus casas y comida" le explicó Bilba, encogiéndose de hombros y dándole una sonrisa insegura a Bofur "De hecho, creo que voy a ser el primer hobbits en alejarse tanto de nuestra zona. Los más aventureros suelen llegar hasta Bree cuando aún son jóvenes e irresponsables. Nunca he sabido de alguien que ya sea maduro se aleje tanto de su hogar"
"Wow, eso es… aburrido" le contestó Bofur sonando entre escéptico y decepcionado, Bilba se rio por el comentario "Que bueno que te hayas unido a nosotros. Al parecer te hemos salvado de pasarte tu vida sentado entre libros, atender jardines y dedicarte la comida"
"Bofur, acabas de describir el paraíso de un hobbit. Somos gente simple. Ninguno de nosotros tiene mayor aspiración que tener una vida lo más calmada posible. Cuando la gente sepa que me ido en una aventura sin duda creerá que soy un loco de remate o que me he confundido al recolectar champiñones junto al rio… de nuevo"
Ante esto Bofur soltó una sonora carcajada, agarrándose el estomago y casi soltando las riendas de su pony. El resto de la compañía se giró ante el súbito ruido, casi esperando ver una banda de orcos atacando a los que se habían quedado rezagados. Pero sólo se encontraron con el juguetero con los ojos llorosos de tanto reírse y un hobbit divertido ante la reacción de este.
Ante la mirada recriminatoria que Bilba recibió de Thorin ella simplemente se encogió de hombros, como si no supiera que estaba pasando y que no tenía como controlar la situación.
"Oh, Bilbo, siento que nos vamos a llevar muy bien" dijo Bofur dándole otro golpe en la espalda a Bilba, el cual la dejó abrazada al cuello de su pony.
"Lo mismo digo, Bofur" le respondió ella tratando de volver a su asiento mientras el pony seguía caminando indiferente a la situación de su jinete "Pero no estoy seguro si va a quedar algo de mí para agradar al final de la semana si sigue dándome esos golpes en la espalda"
"Aprenderé a controlarme, muchacho, no te preocupes" le dijo él agarrándola de la chaqueta y sentándola bien "Creo que estoy viendo el comienzo de una hermosa amistad"
Bilba solo le dio una sonrisa que iluminó su rostro, pero esta no duro mucho, pensando en cual sería le reacción Bofur si alguna vez se llegaba a enterar de que ella no era realmente quien decía ser.
Justo entonces el estómago de Bilba decidió dar su opinión y soltó un sonoro rugido. Bilba se puso roja y Bofur volvió a soltar una carcajada.
"Eh… lo siento "dijo ella agarrándose el estómago falso "¿Cuánto falta para el almuerzo? Ya se nos pasó el tentempié de las doce"
"¿Tentempié?" le preguntó Bofur "No sé que eso"
Bilba lo miró sin saber si creerle o no.
"Tentempié, la comida que va entre el segundo desayuno y el primer almuerzo" le explico ella "Algunas hobbits le llaman tercer desayuno, pero solo si incluye tocino o alguna tarta"
Bofur parecía entender cada vez menos mientras ella le iba explicando.
"¿Segundo desayuno? ¿Primer almuerzo? ¿Y cuántas comidas se suponen que son?" Bofur hizo la pregunta en broma, no se esperaba que Bilba soltara una de las riendas para empezar a contar con los dedos.
"Bueno, tenemos el primer desayuno, que es cerca de las ocho de la mañana, lo sigue el segundo desayuno, a las diez, el tentempié, luego vienes los dos o tres almuerzos, depende de la ocasión y la cantidad de invitados. Se dejan pasar unas horas, pero nunca más que dos, antes de preparar el té, que son solo un par de bocadillos y finalmente se llega a la cena. Muchos hobbits llegan a comer tres cenas antes de ir a dormir, pero soy del tipo que solo come una" le explico Bilba sin prestar atención a la cara de incredibilidad de Bofur y los enanos que se habían empezado a acercarse a los dos rezagados y ahora la estaban escuchando "Algunos hobbits dicen que soy demasiado retraído debido a mi falta de apetito, que si comiera las comidas que corresponden no tendría ningún problema"
"Dios mío" le dijo Nori a sus dos hermanos, que eran los más cercanos a Bilba y Bofur "¿Y donde se supone que entra toda esa comida, Maestro Bolsón?"
Bilba se dio un golpe en la falsa barriga y sonrió.
"Los hobbits son la raza con mejor apetito del mundo" dijo Gandalf, también frenando su caballo un poco para estar a la altura de Bilba y los otros "Si ustedes creían que los banquetes enanos eran algo increíble solo esperen a ver un festival hobbit de la primavera. La mejor comida, música y baile que se pueda encontrar en toda la Tierra Media"
"Oh, Gandalf, exageras" dijo Bilba sonrojándose un poco "Los festivales hobbit no tienen nada de especial, en serio, es solo nuestra forma de celebrar la llegada de nuestra época favorita"
"No exagero, joven Bilbo" le dijo Gandalf en un tono juguetón "He participado de muchas celebraciones y hay pocas que se puedan realmente comparar con las de los hobbits, tantas risas y cantos, juegos y bailes…"
Para ese entonces tanto Gandalf como Bilba habían adquirido una expresión soñadora, recordando los últimos festivales.
"Los pasteles de zarzamora de la abuela Brandigamo" dijo Gandalf con la vista perdida en el más allá y la boca ligeramente abierta, casi salivando.
"La cerveza especiada de los Took" respondió Bilba con una expresión similar a la de el mago.
"Los bollos recién orneados de la señora Gamyi"
"Y esos deliciosos jamones curtidos por el viejo Bolger"
Gandalf y Bilba siguieron enumerando sus platillos favoritos, dejándose envolver por los recuerdos, mientras que los enanos los miraban divertidos. No pasó mucho rato antes de que el estómago de Bilba volviera a retumbar.
"Entonces… ¿cuándo comemos?" pregunto ella esperanzada.
"No pararemos a comer, hobbit" fue Thorin quien le contesto fríamente, casi escupiendo la palabra hobbit, la ensoñación de Bilba se acabo al escuchar el tono de su voz "No tenemos tiempo para tonterías como primer y segundo almuerzo. Comeremos algo frío sobre los ponys sin detenernos y solo cuando el campamento este preparado prepararemos algo caliente para la noche. Y eso será solo si no existe la posibilidad de que nos estén siguiendo, porque esas noches ni siquiera prenderemos fuego. Es mejor que te acostumbres o simplemente puedes volver ahora a tu cálido agujero en el suelo"
Dicho esto Thorin apuro a su pony, recuperando la distancia entre él y Bilba. Balin y Dwalin se apuraron en alcanzarlo, mientras que el resto de los enanos aceleraron solo un poco el ritmo, de forma que no se alejaron tan rápidamente de Bilba, pero no volvieron a hablarle y después de un rato se volvió a encontrar sola, acompañada solo por Gandalf y Bofur.
Las palabras y el tono de Thorin le habían hecho daño a Bilba, pero ella no dejó que le afectaran demasiado. Simplemente le sacó la lengua a Thorin, quien obviamente estaba de espaldas, y se encogió un poco de hombros. Luego de eso metió la mano en una de las alforjas donde había repartido sus cosas y sacó una manzana roja que había cosechado el día anterior.
"No lo temes en cuenta" le dijo Bofur sonando preocupado por las palabras de su líder al nuevo integrante del grupo "Siempre ha tenido problemas con las personas que no conoce y le cuesta un poco tratar con amabilidad al resto"
Dicho eso se apuró en alcanzar a su hermano, quien parecía incluso más afectado que Bilba con la noticia que no se detendrían a comer, para poder animarlo.
"Bofur tiene razón" dijo Gandalf, mirando al líder de los enanos cómo guiaba al resto "Deja que Thorin se acostumbre ti y veras como su actitud cambiara"
"O simplemente no es más que un enano grosero con los hobbits y no tiene intención de cambiar" dijo Bilba dándole una mascada más a su manzana.
"No digas eso. Ten en cuenta que se encuentra bajo mucha presión. Está dirigiendo la aventura para recuperar su hogar ancestral y pareciera que todo está en su contra. Cuando llamó a todos los enanos para que se unieran a su búsqueda, solo trece vinieron. Lo cual en si no es un muy buen augurio, ya que para los enanos el número trece es de pésima suerte. Tuvo que buscar la ayuda de un mago para conseguir el catorceavo miembro de su compañía, la cual ni siquiera es un enano. No tiene nada contra ti, ni contra los hobbits, pero debes entender que preferiría que uno de los suyos se le hubiera unido, de forma que tú no serías necesaria. No te ve como el hobbit que está dispuesto a ayudarlo, sino los enanos que le han fallado cuando más los necesitó"
Bilba volvió a mirar a Thorin mientras comía su manzana.
Notaba la rigidez de sus hombros, su expresión dura y la mueca infeliz en sus labios. Se dio cuenta de que Gandalf tenía razón. El pobre enano no estaba en el mejor de sus momentos y lamentablemente la había escogido a ella para descargar su enojo y estrés.
"Comprendo" le dijo finalmente al mago, este pareció algo aliviado ante la respuesta de Bilba "Pero no significa que lo voy a aguantar, le dejaré pasar algún comentario, pero no esperes que sea una ovejita detrás del pastor si se sigue comportando así"
"Oh, Bilba, nunca esperaría que lo fueras. Su actitud hacia ti va a cambiar, ya lo verás" dijo Gandalf en un tono calmante "Estoy seguro que tarde o temprano Thorin se va a dar cuenta de lo importarte que eres o vas a ser para esta búsqueda, lo importante que vas a ser para todos ellos"
Gandalf miró a Bilba como si supiera mil cosas sobre ella que ni ella sabía, mientras que Bilba sólo le dio otra mascada a su manzana, con el seño algo fruncido, sin apartar la mirada del líder de la compañía.
Ya había anochecido cuando Thorin finalmente dio la orden de que detuvieran los ponys y prepararan el campamento de esa noche.
Bilba se bajo de su pony, al cual había dado el nombre de Myrtle, lo más delicadamente que pudo, pero incluso de esa forma en el instante en que sus peludos pies tocaron el suelo sintió como si sus piernas fueran de gelatina y termino sentada en el suelo.
Todo su cuerpo le dolía enormemente y se sentía incapaz de moverse. Al parecer había ocupado una serie de músculos que ni siquiera sabía que existía y ahora todos ellos estaban en huelga por el maltrato de pasar todo el día sobre los lomos del pony.
De repente Bilba sintió como alguien la tomaba de debajo de los brazos y antes de darse cuenta se encontraba de nuevo de pie.
"Te acostumbraras después de un tiempo" le dijo Bofur tratando de sacudirle un poco la ropa después de levantarla, pero Bilba se alejó de su alcance y comenzó a hacerlo ella rápidamente.
"No creo que pueda acostumbrarme nunca" le dijo Bilba tratando de sonar natural, como si no hubiera evitado que él la tocara "Siento como si no me pudiera mover nunca más"
Bofur la había mirado algo con cierta incertidumbre por la manera en que se alejo de él, pero decidió no darle demasiada importancia.
"Pasará. En uno o dos días dejarás de sentir molestias y al final de la semana ni siquiera recordaras haber sentido este dolor"
"Esperemos" dijo Bilba dándose vuelta para poder sacar sus cosas "Porque no creo que pueda durar mucho con este dolor y agarrotamiento" agregó.
"Entonces es mejor que vuelva a su hogar entes de que estemos demasiado lejos" dijo Thorin en un tono mordaz, quien iba caminando detrás de ella justo a tiempo para escuchar el comentario de Bilba.
Bilba puso los ojos en blanco son una mueca exasperada mientras seguía sacando sus cosas. Ignoro la presencia de Thorin completamente y fue a instalarse junto a Gandalf, quien estaba a un par de metros de donde los enanos se estaban estableciendo. No lo suficientemente alejado como para que sea peligroso, pero lo suficiente para tener algo de privacidad. A su vez, Bofur fue a instalarse entre su hermano y su primo, quienes estaban prendiendo el fuego para preparar un estofado.
"Gandalf, ¿te importa si me instalo junto a ti?" le pregunto Bilba con las manos cargadas con sus frazadas, la pipa de su padre y una mirada ansiosa por la respuesta del mago.
"Por supuesto que no" dijo el mago exhalando una bocanada de humo e indicándole a Bilba el mejor lugar para que se acostara con un gesto de la mano "Creo que sería lo mejor si por un tiempo mantenemos nuestra distancia con ellos, por lo menos hasta que los enanos se acostumbren a nuestra presencia. Hay que entender que son una raza que tiene muchos secretos y no suelen confiar mucho en muchos"
"Así me he dado cuenta" dijo Bilba estirando sus mantas junto a las del mago y cargando su pipa con la hierba que había traído, Gandalf le prendió fuego la hierba con un chasquido de sus dedos y los dos se quedaron fumando en silencio por un buen rato, disfrutando de la compañía del otro en silencio. En total calma observaron a los enanos tratar de organizarse para armar el campamento, hasta que al final Thorin se había hecho cargo y dio instrucciones a cada enano sobre qué hacer.
"Bueno, creo que es hora que vaya a ver en qué estado está el estofado" dijo Bilba, después de ver como los enanos empezaban a merodear la gran olla que Bombur estaba revolviendo, poniéndose de pie con un quejido de dolor. Su cuerpo se había acostumbrado a la posición y ahora se quejaba por el cambio. Gandalf se rio ante los quejidos de Bilba y ella lo dio una mirada recriminatoria, mientras caminaba cojeando hacia el centro del campamento, donde estaba la hoguera.
"¿Qué es lo que prepara, Maestro Bombur?" le pregunto ella mientras se inclinaba sobre la gran olla para poder olor los humos que de esta emanaban y sintió un delicioso aroma que hizo que su nariz picara levemente. Con solo oler la sopa empezó a salivar, pero su cerebro entró en alerta por alguna extraña razón, de una forma casi instintiva "¡¿Qué le echaron a este estofado?!"
Los enanos se giraron para mirarla sorprendidos y extrañados, fue Bombur el que contesto.
"Encontré unas plantas de Hierba del Rocío junto al rio y se las agregue al estofado, le van a dar un delicioso sabor" explicó Bombur sin entender la agitación de la hobbits.
Lo que hizo a continuación Bilba sorprendió e indigno a la mayoría de los enanos.
Agarrando el borde la olla Bilba tiró de ella, y con mucho esfuerzo consiguió darla vuelta, derramando todo el estofado que había adentro, tuvo mucho cuidado en evitar tocar el estofado y rápidamente empezó a cubrirlo con tierra.
"¡¿Por qué hiciste eso?!" le gritó Gloin furioso al ver su cena derramada, pero Bilba lo ignoro y empezó a echar tierra dentro de la olla frenéticamente "¿Es qué estas sordo?"
Gloin estaba a punto de dar un paso hacia Bilba cuando esta se paró y levanto sus manos para que se detuviera. Con mucho cuidado sacó la bolsita de cuero que había usado como cantimplora y le echó un poco del estofado sin tierra dentro, sin dejar que una sola gota hiciera contacto con su piel.
"No des un paso más" le dijo ella mirándolo intensamente, antes de bajar la vista de nuevo al suelo "Y por lo que más quieran eviten pisar el estofado"
"Más te vale explicar por qué hiciste eso" dijo Dwalin, también bastante afectado por la pérdida de su pronta cena.
"La Hierba del Rocío nunca crece junto al río" dijo Bilba "Solo crece La Estrella Obscura, una planta muy parecida a la Hierba del Rocío, casi idéntica en apariencia, pero con la diferencia que al cocinarla esta se vuelve en un veneno mortal, se transforma prácticamente en un acido que empieza a corroer todo con lo que hace contacto después de unos minutos de ser consumida"
Las palabras de Bilba fueron seguidas con un silencio mortal.
Espero que les halla gustado, muchas gracias por los comentarios! espero poder actualizar antes de una semana.
Cuídense!
