N/A: mil y un años que no actualizo. Me disculpo por eso mil y una veces por eso. Sorry, ando con muchas cosas en la cabeza. espero que les guste.
Me dí cuenta de un error en el segundo capítulo. El thain es tio de Bilba por lado de su madre, no primo. ya lo corregí.
Capítulo 5.
Pasaron horas antes de que Gandalf y los enanos pudieran bajar a Bilba del puño del troll, pero cuando finalmente lo lograron la rodearon, preocupados por su estado.
"Estoy bien, enserio, no tienen nada de qué preocuparse" trataba de decirles ella para apartarlos.
"Nada de eso, Maestro Bolsón, todos vimos lo lastimado que estaba" dijo Oin, quién era el médico de la compañía y como tal, su deber era asegurarse que todos estuvieran en las mejores condiciones durante el viaje "Déjeme revisar sus costillas, creo que va a ser necesario vendarlas "
"¡No!" gritó Bilba dando un paso atrás, alejándose de los enanos, pero también consiguiendo una fuerte puntada que la dejó sin aire y abrazándose a sí misma.
"Bilbo…" dijo Bofur dando un paso hacia ella preocupado.
Pero Bilba se volvió a alejar.
"No es necesario, estoy bien" repitió Bilba, esta vez el pánico asomándose por sus ojo, pero los enanos seguían insistiéndole.
"Hobbit" interrumpió Thorin "Vas a dejar que Oin te cure. No es una opción"
Fue entonces cuando Gandalf se dio cuenta de que era necesario que él interviniera. Acercándose por detrás de Bilba le puso la mano sobre el hombro de una forma protectora. En un principio Bilba se tensó cuando lo sintió junto a ella, pero cuándo se dio cuenta de quién era se relajo al instante e incluso se apoyo en contra del mago, quedando semi oculta entre la tela gris de la túnica.
"No se preocupen sobre el Maestro Bolsón" dijo Gandalf "Yo mismo me encargaré de ver que esté en buen estado. Creo que será mejor si ustedes van a ver el campamento y todas sus cosas"
Bilba podía sentir que se relajaba aún más al ver como los enanos se miraban entre ellos y luego a Thorin, quien asintió y se puso a dar instrucciones rápidamente a la compañía. En solo un par de minutos cada enano tenía una misión y se habían dispersado para cumplirla, de forma que quedaron frente a Gandalf y Bilba solo quedaban Thorin y Oin.
"Gandalf, creo que será mejor si dejas que nuestro médico oficial se encargue del hobbit" dijo Thorin hablando con firmeza "Sin duda tienes cosas más importantes que hacer que curar las heridas de otros"
Oin asintió, sin importarle mucho que no había entendido ni la mitad de las palabras de Thorin.
"Es ahí donde te equivocas, Maestro Escudo de Roble. En este minuto no hay nada más importante para mí que el bienestar de nuestro ladrón" dijo Gandalf dándole un sabe apretón en el hombro a Bilba "Él acaba de salvarlos de ser devorados, tal vez deberías mostrar un poco más de gratitud y respeto hacia él"
Thorin miró directamente a Bilba esta vez y por un segundo, sólo por un segundo, Bilba creyó que Thorin le iba a dar las gracias.
"Eso no hubiera sido necesario si él no se hubiera dejado atrapar en primer lugar" dijo Thorin dándose media vuelta, haciéndole un gesto con la mano a Oin para que lo siguiera.
Bilba y Gandalf vieron cómo los dos enanos se alejaban antes de volver a hablar.
"Un día le voy a dar una fuerte patada en sus joyas familiares" dijo Bilba, sin apartar la vista de Thorin "No va a poder montar su maldito pony por una semana y yo simplemente me voy a reír de él. Vamos a ver si entonces va a tener tantas ganas se apurar el viaje"
"Tú y yo sabemos que no harás eso, mi querida" dijo Gandalf "Pero sin duda es una imagen divertida… ahora, déjame ver esas costillas"
Dicho eso Gandalf se arrodillo frente a Bilba y espero a que ella le colaborara
"Gandalf…"dijo ella tratando de alejarse del mago, pero este se lo impidió "No quiero que me…veas"
A esa altura Bilba estaba extremadamente sonrojada y esquivaba la mirada de Gandalf. No podía simplemente dejar que él la viera… era totalmente incorrecto de una dama hobbit, a pesar de que ya había hecho varias cosas que no eran correctas de una dama hobbit.
"Bilba, querida, tienes que entender que yo nunca, jamás, te dañaría de ninguna forma" le explicó Gandalf "Esto es solo por tu seguridad. Además… comprende qué la forma en que te veo, mi dulce hobbit, es la forma en que se ve a la familia. Para mí eres una sobrina muy querida, casi una hija. Al ser un mago… nosotros no tenemos ningún tipo de lazo sanguíneo que nos ate a otros, lo único que tenemos son las relaciones que construimos a lo largo de nuestras vidas. Para mí, tú eres parte de ese círculo de personas por las cuales me preocupo muchísimo"
Bilba ahora lo miraba con los ojos llenos de lágrimas, los ojos de Gandalf también estaban húmedos, y asintió a la petición del mago. Él, con extremo cuidado, ayudo a Bilba a quitarse la chaquetita y la camisa con la que andaba, para luego empezar a sacarle la faja, teniendo cuidado de no mostrará más de lo necesario. Cuando finalmente terminó, Bilba se encontraba sólo con los pantalones de Bungo y la tela con que cubría y disimilaba un poco su pecho.
Una vez que Gandalf tuvo una visión completa del torso de Bilba se horrorizo por lo que veía. La piel antes delicada y de un tono lechoso ahora estaba cubierta de diferentes tonos de morados y verdes, desde sus caderas hasta debajo de las vendas, toda la piel estaba inflamada e incluso había pequeñas llagas. Gandalf extendió la mano al costado de Bilba y ella se estremeció cuando apoyó la mano en su lado derecho, haciendo una leve presión en las costillas, pero no dejó que ni un solo ruido escapara de su boca, sólo el mordió el labio. Gandalf la miró preocupado. Con extrema delicadeza le ayudo a acostarse en el suelo y empezó a examinarla más atentamente. Cómo él temía, Bilba tenía las costillas quebradas y sería imposible tratarla cómo correspondía mientras siguieran al aire libre.
"Bilba… estas heridas son graves. Ni siquiera entiendo cómo sigues en pie" le dijo Gandalf mientras pasaba su bastón por sobre el cuerpo de Bilba con la intención de aliviarle un poco el dolor, pero no había mucho que él pudiera hacer "Se te debería ser imposible estar parada y mucho más hacer lo que tú hiciste anoche"
"Era necesario" le dijo Bilba hablando con dificultad, manifestando por primera vez en desde que había sido lastimada el dolor que sentía "No podía dejar…"
"Comprendo, querida, no hables más ni gastes tus fuerzas" dijo Gandalf acariciándole la cabeza rizada "Va a ser necesario que reposes por lo menos unos tres días, yo le diré a Thorin…"
"¡No!" grito Bilba tratando de sentarse, pero Gandalf se lo impidió "No puedes hacer eso, Gandalf. Thorin me enviará de vuelta a la Comarca y no me dejará ayudarlos. Te lo ruego, Gandalf, no dejes que me dejen atrás"
Gandalf miró a la ahora llorosa hobbit y suspiro. En tan corto tiempo se había involucrado demasiado y parecía haber convertido la misión de los enanos en propia. Ya no había vuelta atrás para Bilba Bolsón.
"Va a ser extremadamente doloroso si continuas el viaje sin reposar y recuperarte, Bilba, incluso peligroso"
"No me importa, Gandalf" le respondió "Aparte, yo sé que puedo. No es como si me doliera tanto, no es nada que no pueda soportar"
"Ah, hobbits. Ustedes nunca dejarán de sorprenderme" dijo Gandalf ayudando a Bilba a pararse y vestirse y ponerse bien la faja, un poco más apretada de lo que estaba antes para mantener firme su torso "Creo que será mejor que vallamos con los enanos y nos aseguremos que no se hayan metido en más problemas"
Bilba rió y aceptó la mano que le ofrecía Gandalf para ayudarla a andar con cuidado de que no se lastimara. Cuando llegaron al campamento, a esa altura ya iban hablando sobre sus libros favoritos y con qué hierba de pipa les gustaba acompañarlos, y vieron a los enanos sentados alrededor de un pequeño fuego, esperándolos.
"¿Estás bien?" se apuro a preguntarle Bofur a su querida amiga hobbit, preocupado.
"Estoy perfectamente bien" dijo ella afirmando sus suspensores con sus pulgares "Prácticamente como nuevo"
La mirada preocupada de Gandalf hacia la hobbit no pasó desapercibida para ninguno de los enanos.
"Eso es lo importante" dijo Bofur acercándose a Bilba y pasándole un brazo por los hombros "Pero de ahora en adelante no dejare que te apartes de mi vista"
Los enanos rieron y Bilba sintió que se relajaba un poco contra Bofur. Gandalf le había dicho que su disfraz no le fallaría para disimular su figura, además que en los enanos como raza eran muy afectivos con los que consideraban cercanos y que si seguía evadiéndolos los ofendería.
"Lo que a mí ahora me preocupa es averiguar cómo llegaron estos trolls hasta aquí" dijo Gandalf "Estamos demasiado lejos de las montañas en las que suelen habitar y está claro que sólo pudieron viajar de noche"
"Deben tener algún tipo de cueva cerca" pensó en voz alta Bilba, la cual aún se encontraba atrapada bajo el brazo de Bofur.
"Tienes razón" dijo Gandalf "Creo que sería bueno que buscáramos esa cueva"
"¿Para qué?" pregunto Thorin "Ya hemos perdido demasiado tiempo con todas estas tonterías"
"Si, pero una cueva de trolls es el tipo de lugares al los cuales no podemos no ir" replicó Gandalf "Allí se pueden encontrar grandes tesoros que nos podrían ser útiles en nuestro viaje"
Todos los enanos asintieron al escuchar sobre un tesoro y se pusieron a buscar la cueva, sólo quedaron Bilba, Gandalf y Bofur en el campamento.
"Creo que los convenciste en el segundo que dijiste tesoro" dijo Bilba riendo, antes de mirar a su amigo "¿Y tú? ¿No vas a buscar el maravilloso tesoro de los trolls?"
Bofur sólo rió y se encogió de hombros.
"Nunca he sido un enano muy normal y he tenido suficiente de trolls por un largo tiempo. Creo que preferiría evitar todo lo que tenga que ver con ellos por un tiempo"
"Creo que será mejor si yo voy a ayudarlos" dijo Gandalf "Conociéndolos, se meterán a una madriguera de zorro con tal de encontrar un tesoro. Y no queremos que eso pase"
"Ve, nosotros nos encargaremos de todo acá" le dijo Bilba.
Gandalf fue en dirección a donde se encontraban el resto de los enanos y Bilba se quedo con Bofur preparando el almuerzo. Para la sorpresa de ambos, encontraron a los dieciséis ponys en el claro que los habían dejado la noche anterior, pastando tranquilamente como si nada hubiera pasado. Cuando Bilba se acercó a ellos, cuatro ponys fueron corriendo hacia ella y con sus hocicos acariciaron su cara, como si le estuvieran agradeciendo que los hubiera salvado de ser comidos por los trolls.
"Vaya" dijo Bilba, jugando con la tuza de uno, a Bofur quién se veía divertido al verla rodeada de ponys "Estos ponys son más educados que Thorin, ellos saben manifestar agradecimiento"
Bofur se rió.
"Tienes razón, a nuestro líder no se le dan ese tipo de cosas" le dijo Bofur mientras volvían al campamento "Pero creo que está más decepcionado consigo mismo que enojado contigo. Se esperaría que hubiera sido él quién nos liberara de los trolls, no un simple hobb…"
Bofur se dio cuenta de lo que iba a decir y no terminó la oración por temor a ofender a Bilba.
"Anda, dilo. Un simple hobbit que no sabe nada de aventuras ni peleas, que es prácticamente inútil" terminó Bilba "Sé que eso creen que soy y en cierta forma tienen razón, pero soy más que eso y se los probaré"
"Ya nos las has probado" dijo Bofur "Dudo que alguno de nuestros compañeros te vea igual a ese hobbit que nos recibió en su hogar y nos rogaba que tuviéramos cuidado con los preciados platos de su madre y que no le quitáramos el filo a sus cuchillos"
Los dos siguieron en silencio al campamento y se encontraron con los tres hermanos Ri esperándolos. Dori, Nori y Ori permanecían callados junto al fuego, cuando vieron a Bilba caminando hacia ellos se levantaron de un salto y se apuraron hacia ella.
"Maestro Bolsón" empezó Dori en cuanto estuvo enfrente a Bilba, parado al lado derecho de Ori mientras Nori estaba al izquierdo "Le queríamos expresar nuestra eterna gratitud y también informarle que nuestras armas siempre estarán a su disposición. Nuestra familia está en duda con usted"
Dicho eso los tres hermanos se arrodillaron frente a Bilba y cada uno extendió su arma hacia Bilba, ofreciéndosela. Detrás de Bilba, Bofur dejo escapar un sonido de sorpresa.
"¿Qué…? ¿Por qué?" preguntó Bilba sin entender que estaban haciendo los enanos, ni el alcance de las palabras de estos.
"Sin ninguna razón que te obligara, tú estuviste dispuesto a sacrificarte por nuestro hermano menor" le explicó Nori "Cuando el troll estuvo a punto de atraparlo fuiste tú quien saltó frente a él para protegerlo, arriesgando tu seguridad al hacerlo y sufriendo por ello. Él es nuestro hermano menor, apenas un adulto. Lo hubiéramos perdido de no haber sido por tu intervención, por ello, te estamos en deuda. De hoy en adelante todos nuestros descendientes tendrán una deuda contigo y los de tu sangre"
Bilba no sabía que decir, nunca se hubiera esperado este tipo de reacción de parte de los tres hermanos.
"Yo… eh…" Bilba estaba insegura de que decir con los tres hermanos arrodillados frente a ella "Esto no es necesario, es lo que habría hecho cualquiera"
"No importa quién lo habría hecho, lo importante es que usted lo hizo" dijo Ori, hablando por primera vez "Y por ello estoy…estamos en deuda"
Bilba iba a seguir discutiendo que no se molestaran, pero fue entonces cuando Bofur decidió intervenir. Inclinándose por el hombro de Bilba le hablo al oído, teniendo cuidado que los tres hermanos Ri no lo escucharan.
"Acepta lo que te ofrecen" le dijo "Lo que están haciendo ahora es algo muy importante para los enanos y ofenderías el honor de los tres si niegas el ofrecimiento que te están haciendo, o niegas tus acciones. Solo acepta"
Los tres hermanos seguían arrodillados frente a Bilba, con sus armas extendidas.
"Muchísimas gracias" dijo Bilba dando un paso al frente y ayudando a Ori a pararse continuó "Haré lo posible por honrar la promesa que hoy me han hecho"
Los tres hermanos le hicieron otra reverencia con la cabeza y luego se pusieron de pie, pero la forma en que ahora miraban a Bilba había cambiado. Ahora la miraban con algún tipo de respeto, lealtad. Por alguna razón Bilba sentía que ahora cargaba con una responsabilidad nueva sobre sus hombros con estos enanos que habían presentado un juramento ante ella.
Fue entonces cuando llegaron el resto de los enanos, cada uno cargado con armas nuevas y los bolsillos llenos de monedas.
Gandalf llevaba una nueva espada casi tan grande como Bilba, si es que no más, pero para a sorpresa de esta, también llevaba una pequeña funda que en sus manos no se veía más grande que un cuchillo de caza.
"Esto es para ti, Bilbo" le dijo Gandalf entregándole la pequeña arma.
En las manos de Bilba la funda era perfecta y teniendo mucho cuidado la hobbit desenfundó la espada que en esta se encontraba, maravillada por la hermosura de la hoja y el balance que lograba en su brazo. Solo con tenerla en la mano la sentía como una extensión de sí misma.
"Gandalf… es maravillosa" dijo Bilba sin dejar de admirar la espada.
"Esta es una hoja elfica, Bilba. Nunca perderá su filo e incluso de advertirá la presencia de orcos emitiendo una luz azul" le dijo el mago mirándola orgulloso como ella blandía la espada de lado a lado, todavía algo insegura "Es el mejor arma que podrías tener"
"Aparte que es posiblemente la única de tu tamaño" dijo Thorin, quien se acercó al ver a la hobbit armada.
Bilba lo ignoró como siempre y le volvió a agradecer a Gandalf, antes de ir a mostrarle a Bofur su nueva adquisición.
Thorin sintió una punzada de irritación al ver como el hobbit lo volvía a ignorar, sin entender el porqué de este sentimiento. Cada vez que estaba junto a él sentía que tenía que hablarle, pero al abrir la boca salían solo comentarios groseros hacia el hobbit, los cuales normalmente nunca diría. El estar en presencia de Bilbo perturbaba a Thorin en extrema manera. Quería estar cerca de él, había algo que le llamaba la atención, pero una vez que se le acercaba sentía que algo estaba mal y lo hacía enojar. Al principio Bilba le había respondido a Thorin cada vez que este le decía algo desagradable, lo que de alguna manera lo calmaba y lo hacía sentir mejor, pero al cabo de un tiempo el hobbit se aburrió y simplemente se alejaba del enano. Eso hacía que Thorin quedara aún más irritable. También le molestaba de sobre manera que cada vez que Bilbo lo ignoraba se iba directamente a habar con Bofur, ó que siempre estaba con Bofur, ó que Bofur y Bilbo rieran siempre juntos. Antes de que llegaran a la Comarca Thorin nunca había tenido ningún problema con él, pero ahora simplemente no tenía ninguna simpatía por el juguetero. Sabía que no había ninguna razón para esta clase de sentimientos, pero no podía evitarlo. Todo esto había comenzado desde que ese hobbit se unió a su compañía.
"¿Te puedo dar un consejo, Thorin?" Le preguntó Gandalf, quien también veía al hobbit alejarse en dirección a su amigo y mostrándole su nueva espada.
"Por su puesto. He aprendido a nunca rechazar un consejo de un mago" le contestó Thorin.
"Esto no te lo digo como mago, si no como alguien que ha vivido muchos años" dijo Gandalf "Trata de tratar a Bilbo con algo más de respeto, Thorin. No sabes la importancia que va a tener en tu futuro"
"¿Si lo dices porque es el ladrón de nuestra compañía…?"
"No, no lo digo por eso. Es cierto que Bilbo es sumamente importante en tu misión, pero también será importante por otras razones y créeme que no vas a querer que te guarde ningún tipo de rencor" le explico Gandalf.
Thorin suspiró.
"Es que no sé qué es lo que me hace actuar de esa forma con él. Es como si no pudiera evitar hacer ese tipo de comentarios"
"Bueno, vas a tener que empezar a controlarte un poco en ese caso" le contestó Gandalf.
Thorin estaba a punto de responderle, cuando escucharon el ruido de que algo se acercaba rápidamente hacia ellos. Varios enanos soltaron todo tipo de exclamaciones cuando un borrón café junto a ellos, pero ninguno fue capaz de advertir que era ni de detenerlo. Gandalf tenía una idea de quién podría ser cuando la figura se detuvo frente a él y Thorin.
"Radagast" dijo Gandalf al otro mago en modo de saludo.
"Gandalf, te he estado buscando por todas partes" dijo Radagast bajando de su trineo tirado por enormes liebres. Bilba no había visto liebres de ese tamaño en toda su vida. ¡Eran del tamaño de perros!
"Pues me has encontrado. Dime por qué me estabas buscando" le contestó Gandalf con calma, apoyándose en su bastón para escuchar a su amigo.
"Si, te lo voy a decir. Estoy a punto de hacerlo… es solo que… siento…" Radagast giro sobre sus pies, mirando a los enanos curiosos que se habían reunido a su alrededor, algunos con las armas en alto, pero el mago los ignoró y siguió buscando "Hay… ¿Lo notas, Gandalf?"
Fue entonces cuando vio a Bilba, quién estaba semi oculta entre Bofur y Nori. Soltando una exclamación en un idioma que nadie aparte de Gandalf entendió se empezó a acercar a ella a paso apurado, casi ansioso, pero se encontró con una barrera de enanos.
Los tres hermanos Ri y Bofur habían dado un paso al frente y alzaban sus armas en la defensa de la pequeña hobbit, la cual, a pesar de su nueva espada, estaba prácticamente indefensa por culpa de sus heridas. Thorin también quiso unirse la barrera protectora, pero estaba demasiado lejos como para actuar oportunamente. Radagast siguió avanzando sin apartar la mirada de Bilba, como si estuviera mirando la luz más hermosa del mundo, con la boca ligeramente abierta.
"¡Radagast!" fue Gandalf quién lo detuvo, tomándolo del brazo para evitar que se acerara demasiado a las armas de los enanos.
"¿Gandalf?" pregunto el mago marrón, su voz sonando como si estuviera saliendo de un sueño maravilloso, sin apartar la vista de Bilba "¿Eres consciente de lo que es? No puedo creer que exista uno. Han pasado siglos desde que nació el último. ¿Por qué trae esas ropas?"
Los enanos se miraban sin entender, mientras que Bilba solo tenía una leve idea de lo que estaba pasando, pero se sentía insegura frente a la atención que estaba recibiendo del desconocido. El resto de la compañía se había unido lentamente a la barrera protectora de Bilba, al ver el interés que mostraba el extraño por quién los había salvado del terrible destino de ser devorados.
"Radagast, ven conmigo" dijo Gandalf dándole un tiró del brazo y alejándolo de los enanos, pero este se resistía, como si Bilba lo atrajera igual que el fuego a una polilla.
"Pero…"
"Solo ven, te lo explicaré"
Dicho eso los dos magos se alejaron del oído de los enanos, los cuales se volvieron rápidamente hacia Bilba en busca de alguna explicación.
"¿Qué fue todo eso?" preguntó Thorin, algo alterado, pero solo un poco.
"Ni la menor idea" le respondió Bilba mirando fijamente en la dirección en que se habían alejado los magos, abrazándose a sí misma "Nunca en mi vida he visto a ese mago"
"¿A qué se refería cuando dijo que eras algo? ¿Y cuando pregunto por tus ropas?" insistió Thorin.
Bilba sabía que el mago con la primera pregunta se refería a ser una hija del destino, pero por alguna razón no le dijo a los enanos. Aún no entendía completamente lo que significaba ser una hija del destino y las implicancias de esto. No podía llegar y decírselos a los enanos así como si nada. Aún no.
En cuanto a sus ropas, obviamente Radagast se había dado cuenta de que era una mujer a pesar de su disfraz y eso la hacía sentir insegura, como si estuviera al descubierto y que cualquiera podría saber su secreto. Eso sí que no se lo diría a Thorin.
Todos los enanos la miraban a la espera de una respuesta, casi como si su palabra fuera la única verdad que existiera.
"En realidad no lo sé" dijo Bilba mirando el suelo, sintiendo el pánico creciendo en su interior.
Fue entonces cuando Bofur decidió intervenir, viendo la incomodidad de su amigo.
"Bueno, tenemos que recordar lo que nos dijo Gandalf sobre este mago… que era algo excéntrico ¿lo recuerdan?" dijo en un intento de aligerar el ambiente y apartar la atención de Bilba.
"Supongo que tienes razón" dijo Thorin dejando a Bilba tranquila, pero sin dejar de estudiarla con la mirada, como si tratara de ver o que Radagast había visto en ella.
Mientras esto ocurría Gandalf hablaba con Radagast y le trataba de explicar la situación.
"Sí, estoy consciente de quién y qué es ella" le dijo Gandalf "Pero sus compañeros no lo saben, ni yo he tenido el tiempo para explicarle bien lo que significa. Solo le pude decir un poco sobre cuándo un hijo del destino nacía y la idea general de lo que es, pero nada comparado con lo que debería saber sobre sí misma. Me siento extremadamente culpable por esto, pero simplemente no es un tema tratable en condiciones como estas"
"¡Pero Gandalf! No puedas mantenerla en la oscuridad sobre el maravilloso ser que es" se quejó Radagast.
"No es mi intención hacerlo. De hecho, había pensado que nos podríamos detener en cierto lugar, donde tendría el tiempo y comodidad para explicarle todo. Incluso tendría ayuda de los más sabios con respecto a este tema"
"Supongo que tienes razón, pero eso no explica el por qué está vestida como un varón"
"Esa fue decisión suya al unirse a la expedición de Thorin Escudo de Roble. Ella no quería que la miraran en menos solo por ser mujer, como es costumbre entre los hobbits. A pesar de mis objeciones Bilba creyó que esa sería la única forma de ser tratada como una igual. Te ruego que respetes su decisión y mantengas discreción en lo que respecta a su género"
Radagast pareció pensarlo unos segundos, pero al final asintió.
"Mantendré el secreto de Bilba, obviamente" prometió Radagast.
"Estoy seguro que ella te lo agradecerá" le dijo Gandalf "Creo que será mejor si volvemos con Bilba y los ena…"
Fue entonces cuando escucharon un aullido no muy lejano y los dos magos se miraron asustados.
"Orcos" dijeron los dos al mismo tiempo antes de ir corriendo hacia el resto de la Compañía.
Cuando llegaron al claro se encontraron con los enanos empacando sus cosas a un ritmo frenético, ansiosos por huir de la manada de orcos que se acercaba, pero sin saber en qué dirección huir. Bilba trataba de correr para alcanzar su mochila, pero a cada zancada su dolor se hacía evidente. Gandalf y Radagast intercambiaron una mirada preocupada mientras corrían hacia ella.
"¡Corran a los ponys!" ordeno Thorin.
"¡No! Son demasiado ruidosos y no lo suficientemente rápidos como para huir de los orcos. Tendremos que ser más sigilosos que veloces si queremos huir" replico Gandalf.
"Gandalf, nunca podremos salir de aquí con vida. Rastrearán nuestro olor hasta atraparnos" dijo Balin.
"Sé de un lugar donde no nos podrán atrapar" dijo Gandalf "Pero estamos lejos"
"No se preocupen, yo les daré tiempo" dijo Radagast, subiéndose a su trineo.
"Radagast, esos no son warcos comunes. Te atraparan en un instante"
"Y tampoco lo son estas liebres. Me gustaría verlos intentando"
Gandalf asintió y empezó a guiar el camino para los enanos, pero antes de que estos se alejaran mucho Radagast se acercó a Bilba y se inclinó para hablarle.
"Me siento honrado de haber estado en su presencia y espero alguna vez tener al placer de volver a verlo" dijo Radagast haciendo una reverencia.
"Y yo le agradezco el sacrificio que está haciendo por nosotros. Que la luz lo acompañe"
Bilba no estaba segura de que la impulsó a decir eso, pero Radagast parecía haberse iluminado con sus palabras y dando un golpecito a sus riendas salió disparado en la dirección contraria de los enanos, gritando como loco para llamar la atención de los orcos. Fue entonces cuando la compañía empezó a correr detrás de Gandalf.
Corrieron por lo que parecieron horas para Bilba. A cada paso perdía el aliento y sentía que sería el último, pero de alguna parte sacaba la energía para seguir corriendo. Bofur corría junto a ella, preocupado, pero sin detenerse.
Habían salido finalmente del bosque para llegar a un terreno con enormes rocas a los pies de una montaña cuando Bilba simplemente no pudo más y cayó al suelo.
"¡Bilbo!" gritó Bofur tratando de ponerla en pie, pero sus piernas simplemente ya no respondían.
Bofur trató de echársela al hombro, pero al estar tan cargado con todas las cosas del campamento que fue incapaz de dar un solo paso con ella encima. Fue entonces cuando apareció Thorin, quién tomó a Bilba de la cintura y la cargo como un saco de papas mientras seguían corriendo. Después de un rato de ir corriendo los orcos finalmente los alcanzaron y los enanos quedaron acorralados contra una gran piedra.
"¿Qué hacemos ahora?" grito Dwalin dejando caer su maza sobre el cráneo de un warco que lo había atacado, a su alrededor cada enano se defendía como podía de los orcos que los atacaban. Solo Thorin se mantenía apartado de la pelea por el hobbit que estaba cargando, pero mantenía su espada desfundada.
"¡Por aquí, tontos!" gritó Gandalf desde entre las rocas y luego desapareciendo de la visa.
Los enanos se miraron entre ellos antes de correr hacia las piedras y saltar al tune oculto que se encontraba entre ellas.
Thorin saltó al túnel teniendo cuidado de no dejar caer a Bilba, quién hace tiempo había caído inconsciente. Mientras se deslizaban por la piedra Thorin abrazó a Bilba contra su cuerpo para evitar que se dañara aún más. En lo profundo de sí sintió que esto se sentía bien, pero la situación no le permitía pensar mucho en esa sensación. Cuando finalmente cayeron al suelo entre los otros enanos Thorin soltó a Bilba y dejo que Dwalin y Gloin lo pusieran de pie, mientras Bofur y Ori se encargaban de asistir a Bilba.
Fue cuando cayó el último enano por el túnel que se escucharon cuernos de guerra y gritos, los enanos no sabía lo que estaba pasando afuera, cuando de repente un orco cayó por el túnel. Cuando los enanos saltaron sobre él para matarlo se dieron cuenta de que estaba ensartado por una flecha dorada. Los enanos no necesitaban examinarla detalladamente para saber que era elfica.
"¿A dónde nos llevas, mago?" le pregunto Thorin a Gandalf, quién permaneció en silencio.
"Vamos Bilbo, despierta muchacho" susurraba Bofur mientras le daba golpecitos en la mejilla a Bilba, a la vez que Oin pasaba sales por bajo de su nariz en un intento de despertarla.
Los enanos formaron un circulo a su alrededor preocupados por la pequeña hobbit, dándose cuenta que les había mentido con respecto a sus heridas y en realidad no se encontraba tan bien como había dicho estarlo. Finalmente sus parpados empezaron a revolotear y Bilba abrió los ojos con esfuerzo.
"Gandalf…" susurro ella aún media inconsciente, pero dándose cuenta por quien estaba rodeada.
"Si" dijo el apartando a los enanos que estaban en su camino y levantando a Bilba en sus brazos, cargándola de forma que quedara semi oculta de la vista de los enanos. Eso no impidió que ellos vieran como la hobbit se relajó en el segundo que Gandalf la tomó, casi acurrucándose contra él.
"¿A dónde vamos ahora?" pregunto Ori.
"Sigamos este túnel, es la única salida segura que tenemos" le contesto Gloin.
"Pero Bilbo está herido, tenemos que ayudarlo" dijo Bofur, sonando preocupado por su amigo, manteniéndose cerca de Gandalf.
"No te preocupes, yo me encargare de que nada le pase a nuestro hobbit" lo calmo Gandalf mientras los enanos empezaban a entrar por el túnel "Aparte, que vallamos por ese túnel es lo mejor que podemos hacer por Bilbo, créeme"
Thorin camino cerca de Gandalf y Bofur durante todo el túnel, confiando en que Dwalin y Balin podrían liderar la marcha mientras él se preocupaba por la seguridad del catorceavo miembro de su compañía. Durante la caminata Bilba murmuraba cosas desde los brazos de Gandalf, cada vez que esto ocurrió el mago se apuraba en calmarla y hacer que volviera a dormir, temeroso de que dijera algo que revelara el secreto, pero nunca dijo nada demasiado entendible. En un minuto el corazón de Gandalf se rompió cuando Bilba soltó un gemido desgarrador llamando a sus padres, rogándoles que volvieran, lo suficientemente alto para que la mayoría de los enanos lo escucharan, todos excepto Oin.
"¡Mamá, no!" volvió a gemir lastimeramente Bilba, esta vez con un pequeño sollozo "no…"
A los enanos se les había erizado la piel e incluso a los más jóvenes se les estaban llenado los ojos de lágrimas sin saber por qué.
"Gandalf, sus padres… ¿qué…?" empezó a preguntar Bofur, pero Gandalf no lo dejo terminar.
"No es mi historia que contar, pero incluso si quisiera no podría decirles. Bilbo nunca ha dicho a nadie que fue lo que realmente le pasó a sus padres" explico Gandalf "Solo sé que fue algo terrible y muy traumático para él"
Los enanos se mantuvieron en silencio y siguieron caminando por el túnel por lo que parecieron horas.
Después de lo que pareció mucho tiempo Bilba empezó a despertar, casi al mismo tiempo que llegaron al final del túnel.
"Gandalf…" dijo ella tratando de soltarse del agarre del mago "Estoy bien, déjame ir solo"
"Nada de eso, tú no vas a dejar mis brazos hasta que encuentre un lugar seguro donde dejarte" se mantuvo firme Gandalf.
Pero Bilba se siguió retorciendo hasta que el mago finalmente la dejo en el suelo, por temor a que con tanto movimiento ella se cayera de sus brazos.
Fue solo entonces cuando Bilba pudo ver lo que estaba al final del túnel, lo que todos los enanos se habían quedado viendo en silencio y sin moverse.
"Estamos en Rivendell" dijo ella sin poder creer lo que estaba viendo.
N/A: Bueno, espero que fuera de su agrado. está en mis planes subier el siguiente capítulo en unos días.
Prepárense para Lord Elrond!
