N/A: Hola! acá está el capítulo que prometí, me demore un poco más de lo esperado, pero por lo menos es más largo. Espero que les guste.

Ninguno de los personajes me pertenece, lamentablemente


Capítulo 6.

Bilba miraba el maravilloso paisaje que estaba frente a ella sin en realidad poder creerlo. ¡Estaba en Rivendell! Este era el lugar sobre el cual su padre y su madre le solían contar tantas historias de pequeña. Siempre soñó con estar en este lugar y recorrer sus caminos, siempre sintió que algo la llamaba a Rivendell. Pero poder verlo por sus propios ojos era algo indescriptible. En ninguno de los cuentos de sus padres se contaba sobre las hermosas cascadas, no los verdes de los pastos ocultos entre las montañas azules, ni nada por el estilo. Este era un paraíso terrenal y Bilba aún no podía creer que estaba allí. Y más encima, llegaría a conocer elfos. Todas esas tardes como niña corriendo entre los bosques buscando a las míticas criaturas, mientras era cuidada por la mirada maternal de Belladona.

"Gandalf..." dijo ella sin en realidad tener más palabras.

"Lo sé, Bilbo" le dijo el mago sonriendo poniendo una mano sobre el hombro de la hobbit. Él sabía el deseo de Bilba por conocer a los elfos y su hogar.

Bilba no lo sabía, pero su obsesión con los elfos desde niña no había sido solo juegos infantiles. El que ella siempre buscara a los elfos era una de las partes más profundas de su alma buscando a otras criaturas de la luz, otros como ella. Cada vez que sus juegos entre los bosques cercanos a la Comarca ocurrían, era en realidad su espíritu entrando en sincronía en con la naturaleza y tratando de unirse a los juegos de los niños elfos que ocurrían en un lugar muy lejano a ella.

Pero la ensoñación de Bilba no llego a durar mucho. De repente sintió como una mano familiar se apoyaba en su espalda y la alejaba de Gandalf encaminándola al puente que unía el túnel del cual habían salido y los jardines de Rivendell. Bilba se giró para encontrar a Bofur guiándola al hogar legendario de los elfos, pero a diferencia de ella, su amigo tenía un aspecto sombrío, casi deprimido. Ella buscó la cara del resto de sus compañeros y se dio cuenta de que ninguno de ellos parecía muy feliz por la vista que tenían al frente. Thorin, Gloin y Dwalin incluso parecían estar poniéndose rojos de la rabia. Los enanos empezaron a caminar por el puente que los llevaría a hacia Rivendell con pies pesados, como resistiendo ante lo que en realidad era inevitable. Pero a cada paso que daba Bilba, esta sentía como sus ánimos iban creciendo y sus pies se hacían más ligeros. A pesar de lo mucho que le costaba caminar a causa del dolor, Bilba no tardo en encontrarse entre los primeros de la compañía. Incluso el dolor que la había estado acompañando por lo que era ya mucho tiempo se estaba volviendo más soportable. Fue solo por los enanos sobreprotectores que la acompañaban que Bilba no se encontraba liderando la compañía a paso veloz. Dori y Bofur la habían mantenido entre ambos, casi oculta, asegurándose que no se volviera a desmayar o se forzara demasiado por llegar primera a los elfos.

Cuando Bilba y los enanos finalmente llegaron a lo que parecía ser un jardín de bienvenida, ellos se apuraron en rodearla a ella y a los enanos menores en lo que parecía ser un circulo de protección. En otro momento Bilba se podría haber sentido conmovida por la preocupación y el gesto de los enanos, pero ahora solo consiguieron irritarla. ¿Por qué no la dejaban ver nada? ¿Es que no se daban cuenta de que lo único que quería era ver a los elfos cuando estos llegaran?

Por entre las cabezas y hombros de los enanos, los cuales eran más altos que ella, le impedían ver correctamente, Bilba pudo distinguir un par de figuras que se alzaban por sobre las de sus acompañantes. Y entre los ruidos que hacían los enanos ella tampoco comprendía lo que decía Gandalf. Sólo entendió que el mago estaba preguntando por alguien quien ese minuto no estaba.

Mientras Bilba trataba de entender lo que estaba pasando, los elfos sentían algo que no comprendían.

Por alguna razón, se sentían atraídos hacia el grupo de enanos. Cómo si hubiera algo que los estuviera llamando hacia ellos. Es por eso que mientras Gandalf discutía, se fueron acercando más y más elfos. Igual que polillas a una lámpara, ellos empezaron a gravitar en torno a los enanos, mirándolos en busca de algo que no sabían lo que era, solo consiguiendo que la compañía se alteraran aún más y se aferrara más firmemente a sus armas aún enfundadas. Algunos más atrevidos como Dwalin y Gloin incluso empezaron a murmurar amenazas para los elfos más osados al acercarse.

"¿Se puede saber qué está pasando acá?" se alzó una voz sobre las otras y todos se quedaron en silencio mientras se acercaba un grupo de elfos a caballo, con las armaduras puestas. Las armas de los enanos salieron de sus fundas, alertados por la llegada de un grupo de guerreros a caballo, pero al mismo tiempo lanzas y flechas les indicaron que esa sería una pelea de la cual no saldrían bien parados.

"Lord Elrond" dijo Gandalf en modo de saludo al gran señor elfo que se encontraba ahora frente a él "Es un placer volver a verte"

Al escuchar quien era el recién llegado Bilba trataba de dar saltitos para poder verlo, pero Ori la mantenía en su lugar, preocupado.

"Lo mismo digo, viejo amigo" le contestó Elrond "Pero me gustaría saber la razón de esta visita"

"Bueno, necesitamos un lugar donde poder recuperar fuerzas y sanar a nuestros heridos. Si tú pudier..." Elrond levanto la mano para interrumpir la petición de Gandalf en cuanto sintió lo mismo que el resto de los elfos, pero fue era el único que sabía lo que significaba.

Gandalf se quedo tranquilo por la interrupción, sabiendo por qué Elrond había actuado de esa forma. En realidad, se había estado preguntado cuanto tiempo tardaría el Elrond en notar la presencia de Bilba desde que este había llegado. Obviamente no había tardado mucho. Ahora miraba divertido como el señor de Rivendell se acercaba al círculo de enanos de forma recelosa, a cada paso tratando de contener su emoción que solo crecía al sentir la presencia más fuerte, pero de alguna forma sintiéndose inseguro. Fue cuando ya estaba casi junto a los enanos se giro para ver a Gandalf, como si quisiera asegurar con el mago que esto estaba realmente pasando. Gandalf asintió con una sonrisa y le indicó que siguiera adelante. Inhalando profundamente para luego dejar escapar el aire, Elrond avanzó el espacio que lo separaba de los enanos y apoyo su rodilla en el suelo.

Durante todo ese tiempo, los enanos se apretaron entre ellos y cerraron aún más el círculo protector en el cual se encontraban Bilba, Ori, Fili y Kili.

"¿Qué quieres, elfo?" pregunto Thorin en un tono amenazador, pero Lord Elrond lo ignoró.

Thorin, quien simplemente no estaba acostumbrado a ser tratado de esa forma, estaba a punto de decirle algo más un poco más insultante e irrespetuoso, cuando Lord Elrond habló

"Por favor, muéstrate" pidió en Sindarin a nadie en particular, pero a quien le hablaba sintiendo como si solo hablara con ella.

Los enanos obviamente no entendieron el idioma de los elfos y creyeron que estaban siendo insultados, estaban a punto de empezar a insultarlo de vuelta cuando sintieron que alguien se abría camino entre ellos, de forma gentil, pero firme.

Fue Bilba la que finalmente salió de entre los enanos e ignorando las palabras de estos diciéndole que volviera entre ellos, se paró frente al elfo que aún estaba arrodillado.

"Hola" saludo Bilba de forma tímida, sin saber que decir y sin darse cuenta de que estaba hablando en el mismo idioma que elfo. En realidad, ni siquiera se había dado cuenta de que Elrond no había hablado en lengua común. Para ella la única diferencia había sido que la voz de Elrond había sonado algo más melodiosa.

Los enanos la miraban con las bocas abiertas, sin entender lo que estaba pasando. ¿Qué es lo que había dicho Elrond y por qué Bilbo le contestaba? ¿Qué le había contestado? Por alguna razón que ellos no llegaban a comprender, los ojos de Bilbo parecían brillar al estar frente al elfo y hablarle.

Mientras, los elfos y Gandalf miraban casi conmovidos la escena. Uno de los defensores más grandes de la luz estaba ahora arrodillado frente a lo que muchos consideraban la luz misma, como si le estuviera presentando sus respetos a su causa.

"No tienes ni idea cuanto he soñado con algún día encontrar a alguno de los tuyos" le dijo Elrond.

"Ni en mis sueños más locos podría haber imaginado estar aquí... Con usted, su majestad" le contestó Bilba.

Elrond levantó su mano derecha lentamente y se la ofreció a Bilba. Sin siquiera pensarlo, sabiendo en el fondo de sí misma que era lo correcto, Bilba la tomó y en ese mismo instante en que sus manos se tocaron ella sintió una corriente de energía y paz que la llenaron completamente, haciéndola sentir más descansada de lo que había estado en semanas, desde que el viaje había comenzado. Al mismo tiempo la hizo sentir como si estuviera en su mullida cama en la Comarca, calientita y abrigada. Bilba le dio una sonrisa perezosa a Elrond y él le sonrió de vuelta.

En cambio, cuando Elrond tocó a Bilba el sintió también una enorme ráfaga de energía, luz y alegría, la cual hizo que su cabeza diera vueltas por la potencia de la ráfaga. Nunca en toda su vida se había sentido tan cargado de luz, era como si prácticamente la pudiera irradiar.

Sin que ninguno tuviera la intención de que sucediera, Elrond ni siquiera creía que fuera posible hasta ese momento, se formo un lazo. Un vínculo irrompible, que duraría hasta el final de las eras. Tan perfecto, que muchos lo desearían para sí mismos, pero imposible de repetir. Elrond perdió el aliento al sentir como se formaba, una conexión con Bilba por el resto de su eterna vida. Fue así como sintió las heridas de sus costados y los malestares que estas le causaban. Fue capaz de sentir el secreto de ella, desde el minuto que la vio supo que era mujer, pero ahora sabía que estaba tratando de mantener su verdadero genero oculto. Bilba también sintió el lazo formándose, cubriéndola como una manta cálida. A pesar de que no comprendía realmente lo que significaba, sabía que era algo que la conectaba con Elrond y que siempre estaría allí.

"Estás herida" dijo Elrond, no era una pregunta.

Por primera vez Bilba no trató de minimizar su malestar.

"Si, me duelen mucho..." dijo ella asintiendo con lagrimas asomándose por sus ojos, incapaz de ignorar el dolor que la había acompañado todo ese tiempo.

Hasta entonces todos habían mantenido silencio. Cuando Thorin vio que Bilbo tomó la mano de Lord Elrond volvió a sentir ese punzada de sentimientos que tenía al verlo con Bofur, solo que esta vez eran mucho más fuertes. Pero cuando vio como las lágrimas se acumulaban en los ojos de Bilbo sintió que ya no se podía contener más.

"¡Aléjate de nuestro ladrón!" le exigió dando un paso al frente "¿Qué le hiciste?"

Pronto todos los enanos rompieron su formación protectora y se acercaron amenazantes a Elrond. Quien, a pesar de todo, seguía manteniendo un firme agarre sobre la mano de Bilba.

"Su compañero está muy mal herido" fue lo único que dijo como lodo de explicación "Necesita atención medica de inmediato. Lo llevaremos a nuestras enfermerías"

"¡Nada de eso!" Dijo Thorin "Tenemos un excelente medico entre nosotros y él se encargara de Bilbo. Ninguno de ustedes elfos podrá una mano sobre nuestro hobbit"

"Con todo el respeto al médico que los acompaña, dudo que el me supere a mi en los aspectos de la sanación, la cual he practicado por milenios antes de que cualquiera de ustedes naciera" dijo Elrond también alzando la voz, enfurecido.

Thorin estaba a punto de gritarle de vuelta a Elrond cuando Gandalf decidió intervenir.

"Thorin, es mejor que le hagas caso a Lord Elrond" le dijo Gandalf, Thorin lo miró casi con odio "Por el bien de Bilbo"

Ese argumento fue suficiente para que Thorin dejara de insistir y permitiera que Lord Elrond llevara a Bilba a la enfermería.

Elrond miró a Bilba como pidiendo permiso y solo cuando esta asintió él le pasó un brazo por detrás de las rodillas y el otro por los hombros. Con extremo cuidado se puso de pie y acomodó a Bilba en sus brazos para que ella no sintiera ningún dolor. Por primera vez en mucho tiempo Bilba fue capaz de relajarse completamente, dejándose caer conscientemente en la inconsciencia. Elrond miró preocupado a la hobbit en sus brazos y se apuró en caminar, si corría dañaría a Bilba, en dirección a su enfermería privada, la cual era utilizada normalmente solo para atender a los miembros de su familia o amigos más cercanos.

Gandalf y los enanos siguieron a Elrond preocupados por el bienestar y seguridad del integrante más reciente de su compañía. Solo el mago parecía más tranquilo al ver que el señor de Rivendell se encargaría de la hobbit, pero no había que pedirle peras al olmo con respecto a los enanos. A ellos se les había enseñado a odiar a los elfos prácticamente desde la niñez y muchos tenían razones para hacerlo.

Cuando finalmente llegaron a las puertas de la enfermería privada de Elrond él se apuro en entrar, pero les cerró la puerta en las narices a quienes lo seguían, incluido Gandalf.

"¡Hey!" gritó Thorin, tratando de abrir la puerta sin obtener resultados "Abre la maldita puerta"

"Thorin, mantén silencio por respeto a los enfermos" le pidió Gandalf, pero el enano simplemente lo ignoró.

Este siguió gritando y aporreando la puerta hasta que tres enanos de su compañía se pusieron en su camino. Entre Dwalin, Balin y Bofur tomaron a su líder y lo alejaron de la puerta, mientras los otros se quedaban allí como si estuvieran haciendo guardia, ignorando completamente a los elfos que en realidad estaban haciendo guardia de los pasillos privados de su señor.

"Ahora, Thorin, vas a empezar a controlarte" le dijo Balin tratando de hacerlo callar mientras los otros dos enanos lo sentaban en una banca apartada, lo suficientemente lejos para que nadie pudiera escuchar ni ver, pero en sin perder de vista la puerta de la enfermería. Entre ambos con un esfuerzo extraordinario lo mantenían en su lugar "Tienes que recordar dónde estamos y con quién estamos. No puedes comportarte de esta forma entre los elfos. Recuerda quien eres. Eres nuestro rey, demuéstralo"

Thorin aún murmuraba algo y trataba de librarse del agarre de Dwalin y Bofur, pero estos no aflojaban.

"Vamos, controlare" insistió Dwalin "Si sigues así creeré que hemos traído a tu hermana Dis en vez de a nuestro líder, porque te estás comportando como una chiquilla en sus peores días, en vez de el guerrero que eres. Los dos hemos visto todo tipos de heridas de guerra y sabes que las del hobbit no son tan terribles, estará bien"

Entre la mención de su hermana pequeña y las heridas de guerra Thorin solo pareció alterarse más, esta vez casi derribando a Bofur, Balin se tuvo que unir al juguetero para evitar que Thorin se parara.

Ninguno de los enanos comprendía lo que le pasaba a su líder, se estaba comportando de una manera que simplemente no era natural en él. Thorin siempre era la calma y serenidad en los tiempos difíciles, el imperturbable ante todo tipo de calamidad. Era él el que había dirigido una batalla y ganado justo después de ver como decapitaban a su padre. Por un segundo, solo por un segundo, Balin creyó reconocer las señales de algo que solo le ocurría a muy pocos enanos, debido a la poca cantidad de mujeres enanas que existían entre ellos, pero descartó de inmediato la probabilidad. Era imposible.

Para la sorpresa de los tres, fue Bofur quien pudo calmar finalmente pudo calmar a Thorin.

Mientras seguía tratando de afirmar a Thorin con la ayuda de Balin, Bofur empezó a hablar con voz calmada, casi compasiva.

"Sé que estás preocupado por Bilbo, todos lo estamos" le dijo "Pero tenemos que confiar en que va a estar bien, que ese gran señor elfo lo va a salvar. Todos hemos oídos las historias sobre los sanadores de Rivendell y cómo su líder es el mejor de todos ellos"

Poco a poco Thorin se empezaba a calmar.

"Y comprendemos que estés preocupado por Bilbo, todos lo estamos" siguió Bofur, insistiendo con la idea que pareció calmar un poco a Thorin, a la vez que relajaba su agarre y se sentaba junto a él "Ese pequeño hobbit es una criatura de gran corazón que ha dejado todo por nuestra causa. Él sabe que es poco probable que vuelva a su amada Comarca, pero aún así decidió venir. Puede que lo conozca desde hace poco tiempo, pero de alguna forma se ha convertido en uno de los amigos más cercanos que he tenido en toda mi vida. Por eso, entiendo que lo preocupado que estás, yo también lo estoy, pero Bilbo mejorara. Él es fuerte, posiblemente más fuerte que la mayoría de nosotros. Cuando lo vi por primera vez no pude evitar pensar que una criatura tan delicada como él no duraría ni un solo segundo entre nosotros, pero en la primera oportunidad que tuvo ya estaba discutiendo contigo, algo que ni los más valientes de nuestra raza hacen. Incluso aguantó más de un día con las costillas fracturadas después de salvarnos de esos trolls, y corrió sin quejarse de los orcos junto a nosotros con tal de no retrasarnos. Sin lugar a duda, Bilbo va estar bien"

Los cuatro enanos se habían acomodado en la banca mientras Bofur hablaba, Thorin ahora completamente calmado.

"Supongo que tienes razón" dijo finalmente Thorin después de un rato de silencio, en el cual los cuatros mantuvieron fija la mirada en la puerta de la enfermería, Balin y Dwalin sentados a cada lado de Thorin y Bofur "Pero de alguna forma... Me he empezado a sentir responsable de ese hobbit y su bienestar"

Bofur dejó caer una risita, echándose hacia atrás para apoyarse en la muralla.

"Bueno, en ese caso no serías el único" le comentó Bofur, los tres enanos se giraron para mirarlo.

"¿A qué te refieres?" Le preguntó Dwalin.

"Bueno, aparte de mí mismo, por mi amistad con Bilbo, mi hermano y primo le tienen una gran estima al hobbit después del accidente de la sopa y se lo han empezado a considerar prácticamente de la familia"

"Valla, no me había dado cuenta" comentó Balin.

"Y eso no es todo" prosiguió Bofur "Yo mismo fui testigo de cómo los hermanos Ri le juraban que ellos y sus descendientes lo protegerían a él y los suyos después de que salvara al joven Ori de los trolls"

"¡¿Qué?!"

Ni Thorin ni los dos hermanos podían creer lo que acaban de escuchar del juguetero. Esa clase de juramento entre los enanos era poco frecuente dado a la seriedad con que estos tomaban sus palabras y el honor. Que los hermanos Ri hubieran jurado algo así implicaba que ahora eran prácticamente los guardianes de Bilbo, casi una escolta. Significaba que ellos morirían con tal que Bilbo continuará con vida y que estaban dispuestos a ser mutilados antes de que el hobbit sufridera. Era la clase de juramento que se le hacía a los grandes reyes de antaño y duraba por generaciones, porque cada descendiente de él que había hecho el juramento debía respetar la decisión de su ancestro. Hace ya varias generaciones atrás el ancestro de Balin y Dwalin había hecho ese juramento para el rey bajo la montaña de ese momento, del cual Thorin era descendiente en línea directa. Era en parte por eso que Dwalin era el jefe se la guardia real y Dwalin un consejero real, porque los dos tenían un deber por servir a Thorin. El que su hubiera desarrollado amistad entre ellos era solo casualidad.

Un juramento de ese tipo solo se hacía por una razón muy importante y fue entonces que Dwalin recordó el por qué los hermanos Ri la habían hecho.

"¿En qué momento Bilbo salvó a Ori del troll? Por lo que recordaba el se mantuvo oculto hasta que fue atrapado" le pregunto el guerrero calvo a Bofur.

"La verdad es que no vi lo que ocurrió, pero por lo que entendí antes de que hicieran el juramento es que Bilbo salió de su escondite cuando el joven Ori había caído al suelo y ese maldito troll estaba a punto de alcanzarlo. Al parecer ninguno de nosotros lo habíamos notado ni estábamos lo suficientemente cerca para ayudarlo, por lo que nuestro valiente hobbit corrió de su escondite y cubrió a Ori con su propio cuerpo para que el troll no lo tomara. Fue así como Bilbo fue capturado. Es por eso que los tres hermanos sintieron que tenían una deuda con él, el joven Ori por obvias razones mientras que Nori y Dori porque él salvo a su hermano pequeño, por el cual sienten un gran instinto de protección, el que rivaliza al de una madre gallina"

Al final de la historia Thorin se sentía incluso peor.

Recordaba la mirada enojada y las recriminaciones que le había dado a Bilbo cuando este había sido liberado y Gandalf le había dicho que debería agradecerle, creyendo que se había puesto al descubierto solo por imprudencia.

"Wow, al parecer nuestro ladrón no para de sorprendernos" dijo Dwalin.

"No" dijo Thorin "No lo hace"


Dentro de enfermería Elrond trabajaba cuidadoso en las costillas de Bilba. Por alguna razón que ella no comprendía, se sentía completamente a gusto con el señor de Rivendell y no estaba incomoda por la falta de ropa que la cubría en ese minuto. Al igual que cuando Gandalf la había revisado, Bilba se encontraba con los pantalones de su padre, pero con la diferencia que ahora tenía cubierto el pecho con una tela que le había dado Elrond especial para tratar a las mujeres sin invadir su privacidad. El elfo mezclaba diferentes plantas mientras susurraba palabras que Bilba no podía comprender exactamente, pero de alguna forma sabía lo que significaban. Una vez que consiguió una pasta de un color verde azuloso, que a la vez emitía un aroma dulce y empalagoso, se acercó a ella.

"¿Cómo te encuentras?" le preguntó Elrond mientras se inclinaba sobre la mesa en que estaba Bilba para aplicarle con sumo cuidado la mezcla sobre uno de los costados.

"Bueno... Puedo decir que he estado mejor" le contestó Bilba haciendo una mueca al sentir el contacto de la mezcla fría en su piel, Elrond rió ante la respuesta y siguió aplicando la mezcla en los moretones más obscuros, antes de continuar con el otro lado.

"Me alegro de hoy eso, pero voy a necesitar que seas más especifica con tu descripción"

"La verdad es que me duele más el lado derecho cuando inhalo profundamente, pero no es nada que no pueda aguantar"

"Qué bueno que no va a ser necesario que lo hagas. Lo único que vas a tener que hacer de ahora en adelante es concentrar todas tus energías en sanar"

Bilba a miró a Elrond como trabajaba en silencio antes de empezar a mirar a su alrededor. Cuando la habían traído a esta habitación en un principio estaba demasiado perdida en el dolor y la compañía de Elrond como para fijarse mucho en lo que la rodeaba, pero ahora que se empezaba a sentir mejor se dedicó a mirar a su alrededor. Estaba acostada sobre una mesa-camilla de madera, la cual obviamente había sido construida para elfos y humanos. A su alrededor habían diferentes repisas y muebles todos llenos de muchas plantas de todas formas y colores, en botellas y cuencas, pero todo esto muy ordenadamente. A pesar de que Bilba no podía ver ninguna ventada desde donde estaba, la habitación estaba iluminada por una cálida luz, que de alguna forma daba la impresión de hogar. Esto último tal vez era porque todas las paredes eran de madera, al igual que las paredes de las piezas y salones de Bolsón Cerrado.

"Ya estás casi lista" dijo Elrond limpiándose las manos en un delicado trapo, que al parecer era para eso. Tomó la camisa con la cual Bilba había llegado y le ayudó a ponérsela con mucho cuidado, entonces mezcló los contenidos de un par de botellas de la repisa de su derecha en un vaso para ofrecérselo a Bilba "Voy a necesitar que bebas esto, que te servirá para calmar tus dolores, sin que quedes demasiado somnolienta"

Bilba tomó el vaso y con ayuda de Elrond se sentó para beber el contenido de este. En un principio dio solo un trago tentativo, acostumbrada a que todas las medicinas tengan un sabor poco agradable, pero este no era el caso. Era como si el ingrediente base de la mezcla hubieran sido miel y moras salvajes.

"Wow, esto es delicioso" dijo Bilba apurando el resto del vaso. Una vez que hubo terminado, Elrond tomó el vaso y lo dejó en una mesita antes de sentarse en una silla cercana a la mesa donde estaba Bilba.

"Creo que tenemos que hablar. Supongo que tienes algunas preguntas para mí" dijo Elrond.

Bilba asintió, sin apartar la vista de sus pies peludos, los cuales movía de lado a dado en un balanceo.

"Bueno, entonces pregunta"

"Lo que pasó cuando me tomaste la mano... Tú también lo sentiste, ¿verdad?"

Elrond asintió, haciéndole un gesto de que continuara.

"¿Qué fue eso?"

"Supongo que tú ya sabes sobre tu naturaleza de hija del destino, Gandalf tuvo que haberte hablado sobre eso"

"Lo hizo, si. Me explico el cómo nacía gente como yo, que del amor de dos opuestos se genera un nuevo fruto, esos somos nosotros, y que al parecer tenemos una serie de habilidades, o algo por el estilo"

"Me temo que Gandalf no alcanzó ni siquiera a rozar la superficie de lo que es y significa ser un hijo del destino. El amor de dos opuestos no es la razón por la que nacen, si no que es solo una mera coincidencia comparado por las razones por las que ustedes vienen a esta tierra. Es cierto que algunos sabios dicen que mientras más diferentes los enamorados, más poderoso puede llegar a ser el hijo del destino, pero han existido tan pocos y con tanta separación, que es imposible encontrar una tendencia. Ser un hijo del destino es... Es la manifestación de la luz en una persona que no se esperaría que naciera. Por eso se habla del amor de los opuestos, porque es poco frecuente y pocas veces dura. Tiene que ser un amor verdadero, potente y eterno para que nazca alguien como tú. No sé si te diste cuenta, pero toda mi gente se empezó a reunir en el patio de bienvenida cuando tú llegaste. Eso es porque brillas, Bilba. Y nosotros los elfos, al ser unas de las criaturas más cercanas a la luz, nos sentimos atraídos hacía tu luz y prácticamente gravitamos a tu alrededor. Hay muchas cosas que tendrás que ir descubriendo tú misma. No puedo llegar y decirte todas tus verdades sin que trabajes antes un poco antes por ellas. Pero algo que si te puedo decires que eres capaz de hablar Sindarin, que es una de las lenguas de la luz"

Bilba lo miró extrañada, girando un poco la cabeza.

"No creo que eso sea posible. Yo nunca he aprendido ninguna lengua más que la que me enseñaron mis padres, la lengua que hablan todas las razas"

"Mi querida Bilba, has estado hablando Sindarin conmigo desde que nos conocimos sin darte cuenta" le dijo Elrond con una sonrisa, inclinándose para servirse un poco de agua de una jarra que estaba junto a él, también sirviéndole un poco a Bilba, quién tenía la mandíbula a la altura del suelo "Esta va a ser solo una de las muchas capacidades que vas llegar a tener, con las cuales me gustaría poder ayudarte"

Eso hizo que Bilba recordara su pregunta inicial, la cual aún no había sido respondida.

"Pero lo que pasó antes..." dijo esta vez concentrándose en sus palabras y en hablar legua común.

"Eso, mi querida Bilba, es algo que suele pasar con tanta frecuencia como el nacimiento de un hijo del destino, lo que es casi nunca... Cuando nos dimos la mano se formó un vínculo entre nosotros. Ninguno podría haberlo evitado o haber forzado para que ocurriera" le explicó Elrond también hablando en lengua común, en un tono suave tratando de no asustar a Bilba con lo que estaba hablando "Este es un vinculo que solo un hijo del destino es capaz de formar con otra criatura de la luz, o cercana a ella. No es un vínculo del tipo romántico y te digo esto por tus mejillas sonrojadas, así que no te preocupes, no es como si te hubieras comprometido conmigo solo dándome la mano. Pero de alguna forma, lo que hoy nos ocurrió es algo tan profundo como si lo fuera. Desde hoy en adelante estaremos conectados uno con el otro, nos importará la felicidad del otro casi por sobre la nuestra, siempre estaremos allí en momentos de necesidad. Ahora es como si nuestras almas estuvieran conectadas y aunque no lo supiéramos hasta hoy, siempre estuvimos destinados a encontrarnos y formar el vinculo. Espero... Espero que esto no sea demasiada información a la vez, lo siento, es que estoy emocionado. Nunca creí que formaría parte de algo tan especial como esto"

Bilba, quien había mantenido la vista fija en sus pies durante todo el tiempo que había hablado Elrond, lo miró por primera vez puso su diminuta mano sobre la de él.

"Tranquilo... Es cierto que todo esto es un poco...abrumador, pero estoy bien. Es solo que aún no he podido asimilar el ser una hija del destino, algo sobre lo que nunca había oído hablar, y ahora pasa esto. Todo está pasando demasiado rápido. Un día estoy disfrutando de mi paz en mi hogar en soledad y al los otros estoy acompañada por trece enanos en todo momento en una aventura, de la cual es poco probable que sobreviva. ¿Y ahora tengo un vinculo con el elfo sobre el cual he escuchado historias toda mi infancia?"

Poco a poco Bilba se había empezado a hiperventilar, había soltado la mano de Elrond y se abrazaba a si misma, entrando en pánico por primera vez al darse cuenta de todos los cambios que había tenido su vida desde la llegada de Gandalf a su jardín esa lejana mañana.

Lord Elrond, al notar en cambio en su paciente, se apuró en ponerse de pie y abrazarla por sobre los hombros, acunándola contra sí mismo.

"Shhhh, tranquila. Todo está bien..." le susurro él, transmitiéndole paz y tranquilidad a través de su voz.

La respiración de Bilba se calmó un poco después de un rato, pero ella seguía abrumada y sollozaba suavemente en contra de la fina tela de la camisa de Elrond. Por años, Bilba nunca había podido llorar de la forma que estaba haciendo ahora, con alguien allí, consolándola. Poco a poco empezó a sentir como si todo el peso y las ataduras que había llevado por mucho tiempo la dejaran, se sentía ahora más ligera y libre de ser, pensar y actuar. De alguna forma Elrond la había guiado y apoyado para lograrlo, solo con estar junto a ella y abrazándola él había logrado que se abriera de una forma que ninguno de sus amigos y familiares hobbits habían logrado en años. Una vez que estuvo más calmada y Elrond le había dado un poco más de agua, Bilba le habló.

"Hermanos del alma" dijo ella, Elrond la miró sin entender "El vinculo. Es como si fuéramos hermanos del alma"

Elrond le miro de alguna forma con sorpresa en la cara que hasta conocerla a ella había sido imperturbable.

"Parece que mi nueva hermana del alma es extremadamente inteligente y perspicaz" le contestó el con una leve sonrisa, ganándose de vuelta una sonrisa radiante sonrisa de Bilba y un abrazo de esta.

"Gracias, Lord Elrond"

"Creo, mi querida Bilba, que hemos superado la etapa en que me llamas por mi título. Llámame Elrond, o hermano siempre que así tu lo desees"

Bilba asintió con los ojos llenos de lágrimas, pero esta vez no era por pena.

"Y tú me puedes llamar hermana cuando tú quieras" le contestó ella, conmovida por las palabras de Elrond "O Bilb..."

Fue entonces cuando Bilba se acordó del grupo que la acompañaba, los cuales no sabían que era mujer ni que era una hija del destino. Toda la situación con Elrond tuvo que haber sido extremadamente sospechosa para ellos, especialmente para Thorin, quien no confiaba para nada en ella y se había opuesto desde un principio a su presencia en la compañía. Después de la llegada a Rivendell y por cómo había actuado, Bilba, era segura que los enanos sospecharían que algo estaba pasando.

"¿Qué le voy a decir a la compañía?" preguntó ella llevándose las manos a la cabeza "¡Apuesto a que están furiosos conmigo! No van a querer saber de mi nunca más por haber aceptado la ayuda de un elfo por sobre la de ellos. Lo más seguro es que ya se hayan marchado, que continuaron si mí"

"Nada de eso, hermana mía. Si quieres saber cómo reaccionaron solo tienes que preguntarme. Puede que cuando te paraste frente a mí, no estuvieras demasiado consciente de lo que pasaba a nuestro alrededor y que cuando formamos el vínculo tus oídos se volvieran sordos a todos los gritos de preocupación de tus compañeros. Pero puedo asegurarte que ninguno de ellos ha pensado en dejarte o que lo has traicionado, casi lo contrario. Ahora mismo hay nueve enanos haciendo guardia de mi puerta, nunca creí que fuera a decir eso, en un intento de protegerte, mientras que los otros cuatro no la pierden de vista ni por un segundo. Tú claramente no escuchaste como Thorin aporreaba la puerta gritando en un intento de que lo dejara entrar"

"Obviamente lo hizo. Tuvo que haber estado furioso que aceptara tu ayuda en vez de la de Oin, quien es el médico de la Compañía" le replicó Bilba.

Elrond iba a decir algo al respecto, pero prefirió quedarse callado. Si sus intuiciones eran correctas no era el momento de hablar con Bilba sobre la relación que tenía con Thorin.

"Te voy a hacer un propuesta, pero no es obligación que lo hagas. Recuerda que es solo una idea" le dijo Elrond.

"Soy toda oídos"

"Para poder explicar tus acciones podríamos revelarles tu pequeño secreto..."

"¿Estás loco? Si les llegáramos a decir que soy mujer me obligaran a quedarme aquí. No, eso es algo que no haremos"

"No me refería a ese secreto, estaba hablando sobre el ser una hija del destino. Dudo que alguno de ellos sepa sobre ellos, a lo más los mayores habrán escuchado algún rumor. De esa forma podríamos explicar varias cosas sobre ti y la forma en que actúas. Muchas cosas serán en realidad particularidades de tu gente, mientras que otras cosas serán para ocultar tu género. Además, decirles sobre el ser una hija del destino te quitará un peso de los hombros. Estoy seguro que no ha sido fácil para ti ocultar tantos secretos sobre ti misma, el no poder actuar como lo manda tu naturaleza siempre que quieras. Puede que hallas tenido o vallas a tener impulsos que no entiendes y no puedes cumplirlos frente a los enanos"

Bilba pareció pensativa por unos minutos, mientras analizaba la propuesta de Elrond. Tenía sentido y en realidad le facilitaría el viaje con los enanos. Mientras más lo pensaba, más razones encontraba para hacer como él le había recomendado, pero había solo una cosa que la estaba reteniendo. Una pequeña parte de ella tenía miedo. Miedo de que si les decía a los enanos, estos la rechazarían, la dejaran atrás al descubrir lo que era. Esa probabilidad le aterrorizaba. El pensar que ese grupo de enanos olorosos, que maldecían a menudo y que tenían unos pésimos modales en la mesa no quisieran estar con ella hacía que su corazón se encogiera. ¿Cómo en tan poco tiempo ese mayoritariamente desagradable grupo se había vuelto tan importante para Bilba? ¿Por qué estaba dispuesta a morir por cada uno de ellos sin siquiera dudarlo? ¿En qué minuto se habían transformado en su familia? Fue esa pregunta la qué hizo que Bilba se diera cuenta de qué era lo que quería hacer frente a la propuesta de Elrond. No quería mentirle a su familia. Mo más de lo necesario para seguir con ellos por lo menos.

"Les diré. Les quiero decir lo que soy, pero voy a necesitar que tu me ayudes a explicarles. También podríamos pedirle ayuda a Gandalf, seguro que él les es más confiable a los enanos que un elfo. Sin ofender" eso último Bilba lo dijo con una pequeña mueca, pero Elrond le hizo un pequeño gesto de que no se preocupara.

"Sé que los enanos no confían en mi raza en general, así que no me tomare ninguno de sus... Gestos, en forma personal. Pero tienes razón, creo que será buena idea tener a Gandalf de nuestro lado, además que hay que mantenerlo al día de la situación. ¿Te parece si lo dejo entrar?"

"Primero ayúdame a cubrirme mejor, por si alguno de mis compañeros llegara a asomarse" le pidió Bilba.

Elrond hizo cómo ella le pedía y pronto se encontró cubierta por unas pieles que Elrond usaba en casos más graves.

"Creo que será mejor si te quedas acostada de ahora en adelante, te ayudará a sanar mejor" le dijo Elrond mientras la ayudaba a acostarse de nuevo en el mesón sin que forzara sus costados "Siéntete en la libertad de quedarte dormida, es necesario que descanses. Yo le puedo explicar todo a Gandalf"

Sin que fuera necesario que se lo dijeran dos veces Bilba cerró los ojos y empezó a dormitar. Habían pasado casi dos días desde la última vez que había dormido, sin contar sus minutos inconsciente por el dolor, y en realidad estaba agotada. Además, el estar con Elrond le traía una sensación de estar protegida que no había tenido desde hace aún más tiempo.

Elrond sonrió al escuchar cómo la respiración de Bilba se volvía más lenta a su espalda cuando iba de camino a la puerta. Cuando llego a esta la abrió con mucho cuidado de no hacer ningún ruido y salió para ir a buscar a Gandalf, pero se encontró con un grupo no muy feliz de enanos frente a sí. Tomando una profunda respiración cerró la puerta para no molestar a Bilba y se preparó para lo que venía a continuación.

"¡¿Dónde está nuestro ladrón?!" Le exigió Thorin poniéndose al frente del grupo, mientras que Kili y Fili se cruzaban de brazos a su espalda, apoyándolo y tratando de parecer intimidantes frente al señor de los elfos que había vivido más guerras que años ellos habían vivido.

"Bilbo está descansando después de dos días sin dormir" le dijo Elrond en un tono cortante.

"Todos llevamos la misma cantidad de tiempo de dormir" le contestó Thorin, pateándose a sí mismo por dentro. ¿Por qué había dicho eso?

"Bueno, dudo que alguno de usted haya tenido tres costillas rotas y otra hundida al igual que Bilbo" dijo Elrond, sus ojos brillando de enojo.

Thorin iba a decirle algo más al elfo, pero Bofur lo interrumpió. Dándole un suave empujón a su líder, el juguetero lo hizo a un lado y se paró frente al señor de Rivendell, con Ori, Nori y Dori flaqueándolo.

"¿Cómo se encuentra Bilbo?" Le preguntó Bofur lleno de preocupación al no ver a su amigo "¿Va a estar bien?"

El ánimo de Elrond se calmó un poco al ver a los enanos preocupados por su nueva hermana del alma.

Mirando al resto de la compañía se dio cuenta que todos parecían preocupados por el estado de Bilba. Estaban los que casi transpiraban preocupación, Bofur, sus parientes, los hermanos Ri y Balin, mientras que algunos no sabían cómo expresarlo, Thorin, Kili y Fili, y finalmente había otros que lo trataban de ocultar, Dwalin y Gloin. El saber que todos ellos en realidad apreciaban a Bilba hizo que Elrond no le sacara la cabeza a Thorin en ese mismo instante.

"Ahora mismo duerme, pero les puedo asegurar que va a estar bien y se recuperará antes de que se den cuenta. Los hobbits son una de las razas más resistentes que he llegado a conocer y no dejan que nada los detenga una vez que se han decidido en cumplir una meta. Pero antes de seguir hablándoles y explicándoles la condición de Bilbo voy a necesitar hablar con Gandalf"

Por un segundo pareció que Thorin le iba a objetar, pero una discreta mirada de Balin lo mantuvo a línea. No por nada él era y había sido el consejero real desde antes que Thorin tuviera el título de rey.

Fue entonces que casi por arte de magia Gandalf apareció detrás de Dwalin y Gloin, los más apartados, asustándolos a casi todos.

"¿Me necesitabas, Elrond?"

"Si. ¿Por qué no me acompañas a la enfermería para que podamos hablar?" el tono de Elrond no dejaba espacio para discutir y sin perder instante el mago se acercó a él y ambos entraron a la enfermería y cerraron la puerta, dejando de nuevo a los enanos afuera sin que ellos tuvieran oportunidad de discutir.

"Bueno...supongo que no nos queda otra cosa más que esperar" dijo Bofur mientras se iba a sentar de a una banca cercana a la enfermería, sacando un trozo de madera de entre los pliegos de su ropa y empezando a tallarla con manos hábiles.

"¿Qué es lo querrán hablar que no lo pueden hacer frente a nosotros?" preguntó Gloin, mirando la puerta con desconfianza.

"No lo sé" le contestó Thorin "Pero nada de esta situación me gusta. No entiendo por qué no nos dejan ver al hobbit"

"Bilbo" lo corrigió alguien, Thorin se dio vuelta para ver a Balin y el resto de los enanos que se habían mostrado preocupados por Bilbo mirándolo fijamente "Su nombre es Bilbo Bolsón y ya es hora de que empieces a llamarlo así. Él no es más un simple hobbit que recogimos de la Comarca o un ladrón común de cualquier mercado. Es parte de nuestra compañía y todos nosotros tenemos que empezar a tratarlo como tal, si es que queremos mantenerlo a nuestro lado"

Los enanos tomaron un minuto como habría sido su viaje hasta ahora sin la compañía del hobbit y los resultados no fueron buenos.

"Lo intentare" dijo Thorin "pero no prometo nada"

Balin asintió con un leve dejo de resignación ante las palabras obstinadas de su líder y fue a sentarse junto a Bofur, quién ya se hallaba acompañado por su primo y su hermano.

Uno por uno todos los enanos se acomodaron frente a la enfermería para continuar su espera. En algún momento se les acercaron unos elegantes elfos ofreciéndoles comida, baños y lugares de descanso para recuperarse del viaje, pero los enanos rechazaron todo ofrecimiento solo por el deseo de mantenerse junto a Bilba.

Mientras esperaban Thorin no podía evitar pensar en la forma que había actuado frente a Lord Elrond. ¿Por qué siempre perdía los estribos cuando era algo relacionado al hobbit? El sabía que no debía decir todas esas cosas, pero una parte de su interior lo impulsaba a mostrar molestia por alguna razón contra Bilbo Bolsón y no tenía ni idea por qué. Si pensaba en las características del hobbit no había nada que le fuera tan desagradable como para tratarlo de esa forma. Bilbo era simple, calmado, divertido, valiente, ingenioso, leal y no temía hablarle de vuelta si es que Thorin lo molestaba demasiado. Esa era una característica que él siempre había admirado de las personas. Pero con Bilbo era como si hubiera una cortina alrededor de él que lo hacía poco tolerable para Thorin.

El líder enano soltó un suspiro, apoyando su espalda en la muralla y pasándose la mano por los ojos en un gesto cansado. ¿Por qué todo era tan complicado con Bilbo?


En cuanto Elrond y Gandalf cerraron la puerta de la enfermería Bilba abrió los ojos y giró la cabeza hacia ellos, sin levantarse para no forzar su costado.

"Gandalf" fue lo único que ella dijo para tener enseguida al mago en su lado, arrodillándose junto a la mesa para quedar a su altura y apoyando la mano en su frente, comprobando que estuviera bien igual que una madre con su hijo más pequeño.

"Mi pequeña hobbit. Mi dulce, dulce Bilba" susurraba Gandalf mientras le apartaba los rizos ya más largos a Bilba de la cara "¿Cómo lo haces? ¿Cómo es que siempre que creo que he descubierto todo sobre ti, me sales con una nueva sorpresa?"

Bilba lo miró algo extrañada, pero sintiendo a Elrond a su lado creyó saber a qué se podría estar refiriendo.

"¿A qué te refieres?" era mejor que se asegurara.

"¿Crees que no soy capaz de reconocer un vinculo de la luz cuando lo veo?" le preguntó Gandalf tomando un mechón de pelo especialmente largo y ocultándolo tras su oreja "Para un ojo acostumbrado a ver lo oculto como el mío en el momento en que sus manos se tocaron, ustedes dos brillaron con una intensidad incomparable"

Elrond apoyó la mano sobre el hombro de Bilba como si estuviera orgulloso de ambos. Ella puso su mano sobre la de él y le dio un suave apretón, pero no pudo evitar sentirse un poco nerviosa.

"¿Hubo alguien más que notara el vinculo?"

"Lo dudo. Tal vez uno que otro elfo fue capaz de sentir algo, pero sé que no son ellos los que te preocupan"

"Tienes razón, no creo tener problema con los elfos sabiendo lo que ha pasado. Son mis compañeros de viaje los que me preocupan"

"Bueno, no tienes nada de qué preocuparte" le dijo Elrond "Ninguno de ellos sospecha nada de nuestra...interacción y en realidad dudo que alguno pudiera notar algo más allá de sus barbas a menos que les digas donde mirar"

"Espero que no te hallan ofendido cuando saliste"

"Nada que no se espere de un enano preocupado. Pero tengo que admitir que me sentí tentado a actuar de una forma algo...irracional con Escudo de Roble"

A pesar de que Elrond fue bastante vago para referirse a la forma en que había actuado Thorin a Bilba le bastó con mirarlo a la cara para tener una idea muy cercana a la realidad de lo que había pasado.

"¿Ves? Te dije que no se preocupaba de mi y que solo iba a estar enfurecido"

"Es cierto que no actuó de la mejor manera, pero creo que puedo decir con mucha seguridad que era simplemente porque no sabía cómo expresar su preocupación"

Bilba dejó escapar un suave bufido, ante el cual Elrond y Gandalf compartieron una mirada divertida.

"Bueno, supongo que ustedes me llamaron porque querían decirme algo sin la presencia de nuestros queridos enanos" dijo Gandalf.

"Si. En parte te queríamos explicar nuestra nueva...Situación, pero dado a que sabes del vinculo no va a ser necesario" le dijo Elrond.

"Pero también te queríamos poner al tanto de una decisión que hemos tomado y también te íbamos a pedir ayuda" continuó Bilba.

"Debido en parte a que no seremos capaces de ocultar nuestro nuevo vinculo Bilba decidió que le quería contar a los enanos que es una hija del destino"

"Y esperaba que tú me ayudarías a explicarles bien todo"

"También esperamos que el contarles esto le facilite el viaje a Bilba"

"Y que escudarme en lo poco que se sabe sobre los hijos de destino por si se me escapa alguna pista de ser mujer"

"Por eso esperábamos tu apoyo en esto"

"Sin duda los enanos confiaran casi ciegamente en tu palabra"

A la vez que Gandalf escuchaba atento sus palabras no podía evitar sentirse divertido por como Elrond y Bilba contaban la historia juntos, intercalando cada frase al igual que muchos hermanos hacían, dado al grado de conocimiento entre ellos. Sin duda el vínculo recientemente formado entre ellos era muy fuerte.

"Por supuesto que lo haré, Bilba. Lo que sea por ayudarte"


N/A: ¿Les gustó? Espero que si.

En los siguientes capítulos se va a mostrar más a Bilba con los elfos, pero sin dejar de lado a nuestros enanos También Bilba empezará a aprender muchas cosas