N/A: Bueno! Han pasado mil años y me disculpo. Entre los estudios para un gran examen y el hecho que Athos (así le puse a mi computadora) decidiera dejar de funcionar no ayudo para nada. Espero que les guste!
Declaro que ninguno de los personajes me pertenecen
Bilba despertó y mantuvo los ojos cerrados, tratando de mantenerse en el sueño que había tenido, aunque fuera solo por unos minutos más.
No era la primera vez que soñaba algo de parecido.
Soñó consigo misma dejando la Comarca para irse en una aventura, donde conoció enanos y elfos, donde se encontraba entablando lazos con varias personas maravillosas, sintiéndose querida y respetada, sin ser tratada de una forma diferente. Se retorció feliz entre las sábanas., abrazándose en el calor que ella misma había producido. Sin duda este sueño había sido mucho más detallado que cualquier otro y permanecía fresco en su memoria, por lo cual Bilba estaba agradecida. ¡Había sido tan maravilloso! Pero era imposible que cualquiera de esas cosas fuera verdad. Bilba no era especial. Ella nunca podría dejar la Comarca, ni sería tratada con la libertad que ella siempre había envidiado del género contrario. Estaba destinada a estar sola y tenía que asumirlo. Estos sueños siempre alegraban a Bilba, pero también le recordaban de la realidad que le había tocado vivir.
Cuando Bilba sintió que las lágrimas se estaban acumulando decidió abrir los ojos.
Por un segundo se sintió desconcertada de no encontrar las paredes de madera de su habitación en Bolsón Cerrado, si no unas paredes blancas decoradas en las esquinas con diferentes diseños de árboles y flores. Se sentó en la cama, extrañada, dejando que las sábanas que la cubrían hasta el cuello cayeran sobre su regazo. Cuando finalmente se dio cuenta de que no había sido un sueño y de que realmente se encontraba en Rivendell, Bilba hizo lo único lógico un momento como ese.
Gritó de la emoción.
No había terminado de gritar con la puerta se abrió golpe y entró el joven Ori blandiendo su onda, seguido muy de cerca por un preocupado Elrond, quién cerró la puerta tras de sí.
Bilba miró como Ori se detenía a la mitad de la habitación y se la quedaba mirando en shock, para luego dejar caer su honda. Ella también lo miraba sorprendida, su expresión cambió cuando se dio cuenta de que Ori no la estaba mirando realmente a los ojos, ni si quiera a la cara. Bilba fue rápida en llevarse las sabanas hasta el cuello, pero el daño ya estaba hecho. Sin la faja de Gandalf ni las varias capas de ropa que Bilba había estado usando frente a los enanos su figura era inconfundible. No era la primera vez, ni sería la última vez, que Bilba maldijo sus pechos. ¡Malditos sean!
"Ori..." Dijo ella, pero el más joven de la Compañía aún era incapaz de responder, su única reacción que tuvo el enano fue sentarse en el suelo, con la boca semi abierta por la sorpresa, antes de mirar el suelo, tratando de comprender lo que acaba de ver, lo que termino con el tapándose la cara con ambas manos como si se quisiera ocultar a sí mismo de la verdad.
"Tú...tú tienes... Eres una..." Empezó Ori, su vos sonando amortiguada por sus manos, pero no parecía capaz de terminar.
"Creo que será mejor si todos nos sentamos a hablar esto tranquilamente" dijo Elrond acercando dos sillas para que él y Ori se sentaran junto a la cama de Bilba. Ori respiró profundamente un par de veces antes de ponerse de pie y sentarse a la derecha de Bilba.
"Ori..." Dijo Bilba buscando que el enano respondiera, pero él no se atrevía a mirarla a los ojos, no aún.
"Déjalo asimilar, Bilba" le recomendó Elrond.
Esto llamó la atención de Ori.
"¿Bilba?"
"Si... Bilba Bolsón, a tu servicio" dijo Bilba inclinando levemente la cabeza "Los géneros de los nombres en la Comarca suelen determinarse por la vocal en que terminan".
"¿Por qué?" Fue lo único que pudo decir Ori, dándole una mirada Bilba que simplemente rompía el corazón de esta. Bilba pensó en explicarle más sobre los nombres de la Comarca, pero ella sabía que no se refería a eso.
"Ori..." el tono de voz de Bilba sonaba igual de desconsolada que él, buscando algo que decir.
"Por favor, solo dime por qué"
"Porque por una vez en mi vida, quería ser tratada como una igual" le dijo Bilba con fuerza, pero con lágrimas en los ojos, dándose cuenta de que ya no podría seguir con la farsa frente a la Compañía "Por una vez en mi vida, quería que cuando se me mirara, no me vieran como alguien diferente, sino como soy en realidad. Pero ninguno de ustedes habría hecho eso si hubiera sido una delicada mujer hobbit, ¿verdad? No habrían dudado en dejarme en la Comarca. Incluso aparentando ser un hombre, sé que estuvieron tentados a hacerlo"
"No habríamos pensado menos de ti por ser mujer" le dijo Ori, la sensación de traición desvaneciéndose al escuchar las palabras de Bilba y al ver las lágrimas que eran prueba de su honestidad "Muchas de nuestras mujeres son grandes guerreras o maestras, iguales a los hombres"
"Eso me dijo Gandalf, pero, hablando en serio ¿me habrían tratado igual si hubiera sido mujer a sus ojos? ¿Se habrían atrevido a ser descorteces conmigo o actuar como ustedes mismo en mi presencia?" Ori se mantuvo en silencio, dándole la razón a Bilba "Toda mi vida he deseado tener lo que ahora he podido disfrutar: camaradería, ser vista como una igual, que no se me limitara por solo una parte de lo que soy. Y finalmente lo había conseguido, todos ustedes me trataron de par a par. Es cierto que algunos son muy duros conmigo, pero no me importa, eso era lo que quería, que no solo por el hecho de ser mujer me trataran de una manera especial. Cuando vi cómo me miraron, ninguno de ustedes me miró como si fuera algo que debería ser tomado en serio por el largo de mi cabello o por mis faldas, si no que me miraron como si los pudiera ofrecer algo de alguna forma. Pero ya nada de eso importa... Ahora que se van a enterar, Thorin nunca me dejara acompañarlos"
Ori estaba emocionado por sus palabras, sintiéndose relacionado con ellas, el ser tratado especial solo por una cosa, que parecía impedir que el resto viera de lo que en realidad era capaz. Al ser el más joven de sus hermanos por varias décadas siempre había sido él el que debía ser cuidado, el que no podía ir a donde quisiera sin estar acompañado, el que no debería hacer nada posiblemente arriesgado. El hecho de que su madre hubiera muerto cuando era un niño y que su padre nunca hubiera estado presente había provocado que tanto Dori como Nori fueran extremadamente sobreprotectores con el pequeño hermanito que había quedado a su cuidado. Fue eso lo que hizo que Ori tomara la decisión de hablar.
"Cuando peleábamos con los trolls, fuiste tú quien me salvó. No me importa si eres hombre o mujer, fueron tus decisiones y acciones las que me salvaron. El juramento que yo y mis hermanos hicimos ese día implicaba muchas cosas" dijo Ori con firmeza. Bilba lo miró sin entender, con la cara ahora cubierta de lágrimas "Juré que te mantendría a salvo de todo daño, que antes de que algo a ti te pasara, mi muerte sería. Pero también me comprometí serte por siempre leal y a nunca quebrar tu confianza. Tu secreto estará a salvo conmigo y si tú me lo permites, te ayudare a guardarlo de los otros, mi lady"
Cuando Ori dejó de hablar se dejó caer sobre su rodilla derecha al lado de la cama de Bilba, mientras ella lo miraba con una expresión incrédula, Elrond sentía como una ola de cariño casi maternal emergía de su hermana hacia el enano.
"Ori, ponte de pie" el enano lo hizo se acercó a ella hasta que estuvo al alcance de su mano. Ella puso su mano sobre la mejilla de Ori, consiguiendo que estas adquirieran un suave tinte rosado "No sabes cuánto te agradezco esto, ni cuanto te debo por esto"
"Tú no me debes nada, soy yo tu eterno sirviente y guardián" dijo Ori tratando tener un aire solemne.
"Pero antes que eso, siempre serás mi amigo, uno en el que puedo confiar" le dijo Bilba, de nuevo con lágrimas en los ojos, pero esta vez de alegría y por lo conmovida que estaba "Mi guardián del secreto" le dijo Bilba por un impulso y sin darse cuenta del cambio de idioma, en un aire cariñoso.
Ori la miró sin entender lo que había dicho, fue Elrond quien le explicó.
"Bueno Maestro Ori, me parece que usted acaba de conseguir su primer título, que en la lengua común se puede traducir en Guardián del Secreto" le dijo "Debería sentirse honrado, se dice que los nombres dados por los hijos del destino son especiales y usted es el primero en recibir uno en varios siglos"
Ahora Ori tenía los ojos algo llorosos de la emoción.
"Mi lady..."
"Llámame Bilba" le pidió esta "O si quieres puedes seguir llamándome Bilbo, para evitar que te confundas frente a los otros"
"Bilba... No sabes cuánto me honras... Creo que soy el primer enano haber recibido un título en Sindarin y no podría sentirme más feliz por ellos. Incluso creo que me gusta más como suena así que en lengua común"
"Entonces, desde el día de hoy mi gente siempre te reconocerá como Ori Guardián del Secreto y ninguno de ellos dudara de que eres un ser de bien y amigo de la luz" dijo Elrond, de alguna forma logrando que todo pareciera más oficial "Pero si aceptan mi consejo, me gustaría recomendarles una traducción diferente para que no levante sospechas entre el resto de sus compañeros una vez que les presentemos el nuevo título"
"Claro" dijo Bilba después de asegurarse que Ori estaba de acuerdo.
"Espero no ofenderlo, Ori, pero al ser usted el más joven de la Compañía pensé en Pequeño Guardián" dijo Elrond.
"Supongo que tiene sentido" dijo Ori, demostrando con ese comentario ser mucho más racional que la mayoría del resto de los enanos, quienes sin duda habrían saltado al cuello de Elrond por la recomendación "La mayoría lo va a encontrar divertido y es incluso posible que se intenten burlar de mí, pero yo sabré la verdad. Pequeño Guardián será"
"Supongo que ahora que todo esto se ha solucionado, podemos ver cómo se siente nuestra paciente" dijo Elrond poniéndose de pie y acercándose a Bilba "¿Cómo están tus costados, hermana mía?"
Bilba lo miró sorprendida antes de sentarse con las piernas cruzadas en el colchón, llevar sus manos por sobre su cabeza e inclinarse a un lado.
"¡Bilba!" Le gritó Elrond preocupado, pero ella lo ignoró mientras se seguía estirando.
"Me siento perfectamente" le dijo Bilba mientras se estiraba "No me duelen. Ni si quiera me molestan un poco"
Elrond la miró preocupado, inclinándose sobre ella para asegurarse que no estuviera mintiendo, a pesar de que por su conexión sabía que no era así.
"Eso es imposible, ayer tenías heridas que tardarían semanas en sanar" le dijo Elrond, mientras que Ori tenía la mandíbula casi en el suelo.
"Bueno" dijo Bilba apartando suavemente a Elrond para poder destaparse las piernas y salir de la cama en búsqueda de una túnica que la cubriera más, sintiéndose algo descubierta frente a dos hombres estando solo en camisón en camisón de dormir "No sería la primera vez que sano más rápido de lo que debería" dijo mientras tomaba una bata que se encontraba sobre su cama.
Bilba se ató el cordón de la bata para mantenerla cerrada y se les quedo mirando con una simple sonrisa, la misma simple sonrisa de siempre, como si no estuviera nada sorprendida por la milagrosa sanación de sus heridas.
"¿A qué te refieres?" Le preguntó Elrond, quien a pesar de sus milenios de experiencia no podía entender bien la situación. O tal vez era que la preocupación instintiva por su hermana nublaba algunos de sus pensamientos, haciendo que su forma de actuar en torno a Bilba no fuera lo estoica y racional que solía ser, en comparación con otros pacientes.
"Cada herida que me hice de niña siempre sanó rápidamente. Cada rasguño desapareció en segundos " le explicó ella, acercándose a un espejo y mirando su reflejo por primera vez en meses, sonriéndole a os mismos ojos que se encontraban en una cara tan cambiada "Recuerdo el día en que me quebré por primera vez el brazo a los quince..."
Belladona estaba sentada leyendo en un claro mientras Bilba jugaba un poco más adentro del bosque, cuando de repente escuchó el chasquido de una rama quebrándose y el grito de su hija.
"¡Bilba!" Gritó Belladona en dirección a donde había escuchado el grito y pronto se encontró con su hija sentada en el suelo, rodeada de ramas rotas, apretándose el brazo derecho contra el pecho y cubierta de raspones de diferentes tamaños "Mi corazón..."
"Me duele, mamá" le dijo la niña llorando, afirmando su brazo "me duele mi bracito"
"Déjame verlo" le pidió Belladona arrodillándose junto a ella y tratando de mantener la calma. Al principio Bilba se resistió, pero cuando finalmente le mostró el brazo a su madre esta solo pudo sisear. Si, definitivamente roto "Ven, cariño, déjame llevarte con tu tía Lilly"
Bilba asintió y dejó que Belladona la tomara en sus brazos. La madre se puso a correr sin dudar en dirección a la casa de una de sus primas más queridas y mejor amiga, una de las pocas que trataba normal a Bilba, Lilly Took, recientemente casada con Paradoc Brandigamo. La joven Lilly era lo más parecido a un doctor que se podía encontrar en la Comarca y sin duda sabría qué hacer con Bilba.
Belladona corrió por lo que parecieron horas sin detenerse, en ese tiempo, los lamentos de Bilba habían ido bajando de volumen hasta que dejaron de sonar, solo unas débiles lágrimas adornaban las mejillas de Bilba, junto con un profundo puchero.
Cuando Belladona finalmente llegó al smial de Lilly no le quedó más opción que gritar y patear la puerta para que le abrieran, al tener los brazos cargados con Bilba.
"¡Lilly! ¡Vamos Lilly abre!" Gritaba Belladona.
"¿Qué es todo este alboroto tan cerca del segundo desayuno?" Preguntó Paradoc abriendo la puerta "¿Bella?"
"Hazte a un lado Paradoc, que necesito a tu esposa" dijo Bella abriéndose paso hasta la cocina empujando a Paradoc, donde estaba Lilly. Por suerte, Paradoc ya estaba bastante acostumbrado a los modos poco delicados de Bella y no dijo nada, ni le impidió la pasada.
"Buen día, Tío Paradoc" dijo Bilba suavemente desde los brazos de su madre.
Paradoc sonrió a la niña, quien claramente había sacado los modales de su padre, pero cuando vio el extraño ángulo en que estaba su brazo empalideció y también su puso a llamar a su esposa.
"¿Qué es lo que les pasa a ustedes dos?" Preguntó Lilly secándose las manos en un paño de cocina con un tono de diversión en su voz, pero en el segundo que vio el estado de Bilba y la mirada de pánico de Belladona su actitud cambió "Ven, ponla sobre la mesa"
Lilly y Paradoc se apuraron a despejar la mesa, que estaba cubierta de comida para el segundo desayuno, y Belladona se apuró en hacer lo que se le había ordenado.
"Dime, Bilba, del uno al diez ¿cuánto te duele el brazo?" Le preguntó Lilly mientras buscaba algo para bajar la inflamación de su brazo.
"Cinco" dijo Bilba y todos los adultos pararon de hacer lo que estaban haciendo para mirarla "O cuatro. Ya no me duele tanto como cuando me caí"
Los adultos miraron el extraño ángulo que tenía el brazo y los moretones que marcaban su piel antes de mirarse entre ellos sin entender.
"Sin duda eres una hobbit muy fuerte y valiente como tu mamá" dijo Lilly, consiguiendo que Bilba le diera una sonrisa brillante "Ahora déjame ver mejor tu brazo, para hacer que no te duela nada de nada"
Bilba trató de extender su brazo dando un suave quejido, pero no dejó que esto la detuviera y con un poco más de esfuerzo terminó de pasarle el brazo a Lilly. Ella se apuró en aplicar la crema que había encontrado, pero unas cicatrices le llamaron la atención.
"Bella... ¿Cuándo se hizo estas heridas?" Le preguntó Lilly.
Belladona miró por sobre el hombro de su amiga y se sorprendió al ver cicatrices blancas y rosadas en la piel de su hija.
"No entiendo... Esos cortes se los hizo al caer... No ha pasado ni una sola hora desde el accidente" Lilly y Paradoc se miraron y prefirieron no decir nada, no era la primera vez que algo de ese estilo pasaba con la pequeña Bilba Bolsón.
"Voy a venderte el brazo para mantenerlo firme y que se cure bien" le dijo Lilly "Cuando termine vas a poder ir a tu casa con tu padre, ¿te gusta la idea?"
Bilba asintió feliz y se quedó tranquila mientras Lilly la vendaba. Una vez que terminó, Lilly les dio una pequeña tarta de frambuesas y Bilba se fue dando cuidadosos saltitos de la mano de su madre y con el otro brazo en un firme cabestrillo.
Dos días después del accidente Bungo estaba quitándole las vendas a Bilba, quien insistía que ya no le dolía nada y que no las necesitaba. Belladona miraba nerviosa como su esposo quitaba las vendas, aún insegura se era seguro hacerlo tan pronto.
"¡Vaya! Supongo que tenías razón, mi flor" dijo Bungo acariciando la mejilla de su hija "Tu brazo está como nuevo. No creo que sea necesario que vayamos donde Lilly" agregó mirando a Belladona, quien asintió.
"¡Oh!" Dijo Bilba, pareciendo de pronto decepcionada.
"¿Qué pasó ahora, mi flor?" Le preguntó Bungo.
"Nada, es solo que quería ir a ver a los tres"
"Te equivocas, mi corazón. Lilly y Paradoc viven solos" la corrigió Belladona.
"No, Tío Paradoc, Tía Lilly y el niñito que está creciendo en la pancita de mi Tía" contó Bilba con los dedos.
Un mes después, cuando Lilly y Paradoc les dieron la noticia de que estaban esperando su primer hijo, Bungo y Belladona solo se miraron entre ellos y simularon estar sorprendidos.
"Bilba... Todo lo que me estás diciendo es información que no se sabe de los hijos del destino...cosas de las cuales no existe ningún tipo de registro…" Dijo Elrond.
Bilba simplemente se encogió de hombros mientras empezaba a buscar su ropa, la cual no encontró por ningún lado. Por un segundo empezó caer en pánico por no tener las cosas de su padre en su posesión, pero al ver su mochila de viaje en una esquina se tranquilizó un poco, pero aún le faltaba su ropa. Después de recorrer la vista por la habitación, se dio cuenta de que en lugar de los pantalones y camisa de Bungo, había un paquete envuelto en lo que parecía ser algún tipo de papel vegetal y con un relleno algo mullido.
"¿Qué es eso?" le preguntó a Elrond tomando el paquete "¿Dónde está la ropa de mi padre?"
"Tranquila" le dijo Elrond "Tu vestimentas están siento lavadas y remendadas, y se te serán devueltas antes de que continúes tu viaje. Con respecto al paquete... ¿Por qué no lo abres y descubres tu misma?" le dijo con una sonrisa algo traviesa.
Bilba le dio una mirada a Ori, quién solo se encogió de hombros y le hizo un gesto de que abriera el paquete, ahora también curioso de su contenido.
Bilba lo abrió con cuidado, tratando de no romper mucho el papel. Una vez que estuvo finalmente abierto, Bilba se maravilló al encontrarse con una hermosa túnica color verde pasto élfica, pero adaptada a su tamaño. ¡Incluso tenía los cortes necesarios para ocultar su género y una faja muy parecida a la que Gandalf le había dado!
"¿Cómo...?"
"Cuando llegaste a Rivendell, todos sus habitantes sintieron tu presencia" le explicó Elrond "Y cuando supieron quién y qué eras, se maravillaron. Muchos han pasado la noche en vela preparando regalos para agradecerte que nos honres con tu presencia. No intentes agradecerme, no es necesario. Tampoco será necesario que le des algo a cambio a nadie "entonces Elrond empezó a contestar a todos los comentarios que Bilba aún no había hecho, algo que desconcertó a Ori "No, esto no tiene nada que ver conmigo. No es un gesto para agradarme a mí a través de ti, ellos en verdad quieren hacer cosas para ti solo porque sí. Si, en el minuto que te vieron supieron que eras una mujer, nosotros los elfos no somos tan fáciles de engañar como los enanos. Lo siento, Maestro Ori "agregó antes de seguir contestando" No te preocupes de eso, durante la noche me preocupe de hacer correr la voz para que tu secreto se mantuviera a salvo. Ninguno de mis elfos dirá nada"
"Gracias" dijo Bilba antes de disculparse para ir aponerse la túnica detrás de un panel que había en una esquina de la habitación, el cual parecía estar allí especialmente para eso. Una vez que tuvo privacidad, Bilba se quitó la bata y rápidamente el camisón, lo que le dio un escalofrió. Sin perder el tiempo, Bilba se apuró en ponerse la faja que disimulaba su figura. Al hacerlo, se dio cuenta de que esta era mucho más cómoda que la de Gandalf, lo que antes había creído imposible. Ansiosa por ver como se vería con una túnica tan hermosa, Bilba no perdió el tiempo y la puso. Al sentir como se deslizaba por su piel, la calidez que esta le daba, ella cerró los ojos y sonrió delicadamente para sí misma, este era uno de los pequeños placeres de la vida con los cuales los hobbit estaban tan encariñados. ¿Qué era el brillo de una montaña de oro comparado con la calidez de una vestimenta cuando estaba fresco? Nada. Bilba terminó de abrochársela y salió de detrás del panel para volver a mirarse al espejo, pero al ver su reflejo su sonrisa perdió un poco su intensidad.
La túnica era preciosa, realmente maravillosa, pero eso no significaba que Bilba se sintiera así al verse en ella. Su figura se veía grotesca con la faja simulando ser un estómago hinchado en tales vestimentas, pero no había nada que Bilba pudiera hacer. Se removió un poco incomoda, intentando sentirse algo más cómoda con su imagen, pasándose la mano por sus desordenados rizos en un intento de verse mejor, pero estos estaban totalmente fuera de control.
Elrond y Ori notaron lo incomoda que estaba Bilba con su imagen en el instante en que se miró al espejo.
"No te sientas mal, Bilba, de todas formas te eres hermosa" le dijo Elrond, a lo que Ori asintió.
"Dice la verdad, mi lady" le aseguró el enano "Ahora que realmente la veo por lo que es, no puedo negar que es muy hermosa. De una forma diferente a lo que es considerado bonito entre los enanos, pero hermosa de todas formas"
"¿Y qué es considerado hermoso entre tu gente, mi querido guardián del secreto?" Le preguntó Bilba mientras les hacía un gesto a la puerta para que salieran.
"Bueno... En general se aprecian mucho las barbas y el cuidado de estas. Un enano o enana que tenga una barba larga y abundante es alguien que sin duda será muy popular" le explicó Ori, pasándose la mano por su barbilla con mirada ausente, la cual ya mostraba una barba de unos dos centímetros.
"Espera... ¿Las mujeres también tienen barbas entre los enanos?" Le preguntó Bilba extrañada. Ori la miró de la misma manera.
"Por supuesto, a nuestras mujeres incluso les empieza a salir la barba primero que a nosotros los hombres" le explicó Ori como si fuese algo lógico, antes de seguir contándole sobre lo que los enanos creían hermoso "También es importante el saber arreglarse, de alguna manera verte fuerte e imponente te hará ser mejor parecido. Muchos optan por adornarlas con diferentes joyas y metales, trenzándolas de diferentes formas ¿Y entre los hobbits? ¿Qué es importante entre ustedes?"
Bilba miró los detalles del pasillo, mientras Elrond los seguía de cerca, divertido por la conversación.
"Bueno… primero, los estándares de belleza son diferentes entre los hombres y las mujeres" a Ori le pareció extraña la idea "En una muchacha hobbit se suele buscar rasgos delicados, una piel pálida siempre es bien vista pero todos se vuelven locos con las pecas, mmmm... Tener una figura definida... Ya sabes... ¿Todo en el lugar adecuando, creo que es dicho?"
Ori asintió, siguiendo la idea.
"Bueno, los cabellos claros y rizados también suelen ser los más alabados en hombres y mujeres" terminó Bilba.
"¿Y en los hombres, Bilba?" Le preguntó Ori, consiguiendo que se pusiera roja.
"Eh... Bueno... En los hombres se suele buscar una figura redonda, por decirlo de alguna forma. Un buen muchacho hobbit es el que lleva una buena panza por delante, es lo que siempre me decía me abuela Took. Una buena panza y un aspecto bonachón es lo que todas las muchachas hobbit prefieren" por alguna razón Bilba parecía algo desanimada.
"¿Pasa algo?" Le preguntó Ori.
"No... Es solo que eso es algo en lo que también soy diferente a mi gente. Nunca me han llamado la atención ningún hobbit. Los que eran considerados más guapos entre mis primas para mí no eran nada fuera de lo normal. Nunca entendí lo que estaba mal conmigo"
Ori no sabía que decir para consolarla, pero por suerte Elrond intervino.
"Tranquila" le dijo, asegurándose que aún no estuvieran al alcance de oído del resto de los enanos "No eres la primera en no ser atraída por tu propia raza y dudo que seas la última. Yo mismo soy descendiente de la unión entre hombre y elfo, por lo que no debes sentirte mal. Pero nunca se sabe, tal vez algún día conozcas a alguien que te llame la atención"
Ori asintió a las palabras de Elrond.
"Es cierto, incluso entre los enanos existen leyendas sobre ese tipo de uniones" dijo Ori "Algunas de ellas dicen que Durin, nuestro primer padre, se casó y tuvo descendencia con una mujer que no era enana"
Bilba pareció sorprendida y agradecida por las palabras de ambos.
"Ahora les recomiendo ser cautos en la forma que hablan" dijo Elrond "Nos estamos acercando a la habitación de sus compañeros y no queremos que nos oigan"
Caminaron un poco más y Bilba se dio cuenta de que se estaban acercando a la habitación de la compañía por todo el ruido que salía de esta. Fuertes gritos y risotadas acompañaban estruendos de algo rompiéndose y Bilba sintió una enorme vergüenza al imaginar el estado de esa habitación a estas alturas. Miró a Elrond para disculparse en nombre de la Compañía, pero el solo le hizo un gesto de que no se preocupara, esta o era la primera vez que hospedaba a enanos, antes de tocar la puerta enérgicamente para hacerse escuchar por sobre todo el ruido. El silencio calló rápidamente en la habitación, solo se escucharon unos pasos hacia la puerta antes de que Thorin la abriera de golpe.
"¿Qué quieres? ¿Y tú no deberías estar vigilando a Bilbo?" Preguntó al ver solo a Elrond y Ori, Bilba quedado oculta detrás del elfo.
"No creo que eso sea necesario" dijo ella, saliendo de detrás de Elrond al darse cuenta de que Thorin no la había visto "Pero es bueno saber que te preocupas" le dijo con una sonrisa antes de pasar por debajo del brazo que aún afirmaba la puerta y entrando a la habitación.
En el minuto que Bilba entró y miró a su alrededor, dándose cuenta de que hubiera preferido quedado afuera, solo para no ver el desastre que los enanos habían hecho.
Desastre por todos lados. Muebles rotos y cortinas desgarradas, indicios de pequeñas hogueras en lo alguna vez fueron suelos inmaculados, platos destrozados y restos de vegetales en las orillas de la habitación, incluso habían algunas estrelladas en las murallas. Pero lo peor de todo esto, eran las expresiones felices y casi orgullosas en las caras de la Compañía.
Bilba estaba a punto de empezar a gritarles, cuando alguien se le adelantó.
"¡Bilbo!" Gritó Bofur a su espalda, corriendo hacia ella y abrazándola con fuerza. Bilba dejó escapar un débil grito de sorpresa y entonces Bofur se dio cuenta de lo que estaba haciendo "¡Oh, cielos! Mahal. Perdóname, Bilbo. ¿Estás bien?"
Bilba iba a empezar a responderle cuando la volvieron a interrumpir, pero esta vez fueron múltiples preguntas de los enanos que la habían rodeado a ella y a Bofur. Elrond y Ori se mantenían aún cerca de la puerta, viendo divertidos la escena.
"¿Cómo te sientes?"
"¿Por qué estás en pie?"
"¿No debería irte a reposar?"
"¿Bofur te hizo daño?"
"¿Te obligaron a hacer esto?"
"¿Qué es lo que traes puesto?"
Las preguntas seguían y seguían, de no ser porque Bilba sabía que tenían buenas intenciones seguramente ya los habría envidiado a debatir con los ents.
"¡Silencio!" Gritó al final Thorin, consiguiendo que todos cerraran la boca "Ahora, hob...Bilbo, explica por qué estás aquí y no reposando, cómo deberías estar haciendo"
"Bueno, Thorin" le dijo ella, con un tono aún algo frío al recordar la pelea del día anterior. Pero por lo menos él parecía estar esforzándose por ser más cordial "No hay más explicación más que ya he sanado. Mis costillas están como nuevas"
"Eso es imposible" dijo Oin, antes de volverse hacia Elrond "Ayer mismo dijiste que tardarían semanas en sanar"
"Tiene razón, Maestro Oin, lo dije. Pero al decirlo no tuve en cuenta el alcance del poder de los hijos del destino" dijo Elrond "¿Y cómo hacerlo? Bilbo es el único que parece presentar esta capacidad hasta donde sabemos"
Todos los enanos, excepto Ori obviamente, la miraron con la boca abierta. Bilba solo se encogió de hombros.
"Es algo que siempre he podido hacer, desde que tengo memoria" dijo Bilba "No parecía ser algo digno de ser mencionado"
"¿Puedes sanar rápidamente, innaturalmente rápido, y no pensaste en compartir esa información?" Le preguntó Thorin en un tono acusativo.
Bilba lo miró con mala cara, haciendo que Thorin se sintiera mal inmediatamente.
"¿Acaso tú comentarías algo como que te tienes que recortar la barba cada dos días o algo por el estilo? No. Porque es algo normal para ti. Para mí es normal que cortes profundos y huesos quebrados sanen en corto tiempo, siempre lo han hecho" le dijo Bilba irritada con el enano, sus cejas casi llegando al puente de su nariz por el ceño fruncido.
Si Thorin hubiera estado solo seguramente habría permitido que unas lágrimas cayeran. ¿Por qué siempre que hablaba con Bilbo, el hobbit terminaba gritando? ¿Y por qué le afectaba tanto? Había algo mal con Thorin, eso estaba claro.
Fue Elrond quien interrumpió el silencio que se había vuelto a formar entre los enanos, cambiando el tema drásticamente con algo que sabía que los haría reaccionar, o por lo menos a Thorin.
"Gandalf me ha informado que tienes un mapa que necesitas traducir" le dijo.
"Esa no es información que el mago pueda ir repartiendo por ahí" respondió Thorin en un tono cortante.
"Bueno, me estoy ofreciendo a interpretarlo para ti"
"Eso no va a ser necesario" dijo Thorin cruzándose de brazos "No creo que necesite la ayuda de un elfo para leer un mapa de enano"
"Oh, solo pásale el mapa a Elrond" dijo Bilba exasperada por la obstinación de Thorin "A pasado casi un mes desde que conseguiste el mapa y aún no lo han podido leer. Él sabe hacerlo y se está ofreciendo a ayudarte"
"Esta es una reliquia de mi pueblo, no puedo llegar y pasárselo a cualquiera"
"Si, pero a menos que lo puedas leer, vale tanto como las recetas de mi padre" le dijo Bilba "Sin duda muy valiosas, pero inútiles para quien no haya aprendido el lenguaje secreto que mi madre inventó para protegerlas. Además, Elrond no es cualquiera. Es el hermano del alma del hijo del destino que está en tu Compañía, es prácticamente imposible que te traicione de alguna forma. Ahora, le vas a pasar el mapa a Elrond, vas a recibir su ayuda y te va a gustar. ¿Está claro?" Bilba termino su discurso cruzándose de brazos y levantando una ceja.
Thorin se mantenía en silencio mientras el resto de los enanos la miraban con las mandíbulas al nivel del suelo.
"Muchacho" le dijo Balin "Si estuviéramos en las Montañas Azules o en Erebor, podrías ser colgado por hablarle así a nuestro rey"
Bilba hizo en gesto de que le importaba poco.
"No estamos en ninguno de esos dos lugares, además, yo no soy un enano, Thorin no es mi rey. Soy un hobbit de la Comarca. Es el líder de la Compañía a la que me uní por un contrato, el cual no dice en ninguna parte que no puedo decirle las cosas como son. Necesitamos que alguien nos lea el mapa si queremos llegar preparados para enfrentarnos al dragón. Elrond puede hacer eso"
Los enanos la miraron en silencio, Thorin con los brazos cruzados y Balin con una mirada preocupada, atento a cuál podría ser la reacción de su rey ante las palabras del hobbit.
Bilba miro a los ojos de Thorin fijamente, de forma de que el azul zafiro quedó atrapado en ese verde profundo. Apenas pasó esto, Thorin se dio cuenta de que iba terminar haciendo lo que el hobbit quería. No sabía el porqué de esto, tal vez era porque una parte de él sabía que Bilbo tenía la razón sobre que necesitaban que alguien les tradujera el mapa, o tal vez era por la intensidad de la mirada que le estaba dando que hacía que Thorin sintiera el deseo de cumplir la voluntad de Bilbo.
Sin decir nada, Thorin simplemente le tendió el mapa a Bilbo, para que él se lo entregara a Elrond.
"Gracias" dijo Bilbo antes de pasarle el mapa a Elrond.
Por lo menos el elfo tuvo el tacto de tratar con extremo cuidado el mapa y lo extendió a la altura de su cabeza para estudiarlo con cuidado. Girándose un poco para tener mejor luz Elrond pareció encontrar lo que estaba buscando y le sonrió a Bilba.
"Su pueblo siempre sale con alguna sorpresa en lo que respecta a guardar sus secretos" le dijo Elrond a Thorin, devolviéndole el mapa, quien lo recibió con urgencia "Sin dudas hay un mensaje escrito en runas lunares en ese mapa, las cuales son invisibles para los ojos inexpertos"
El comentario no cayó bien entre los enanos, pero se contuvieron de alegar al ver la mirada reprobatoria que Bilbo le dio a Elrond, el cual mostró una pizca minúscula de arrepentimiento.
"¿Cómo podemos leerlo?" Le preguntó Balin.
"El mensaje se mostrara cuando sea leído bajo la luz de la misma luna que hubo cuando fue escrito" le explico Elrond "Afortunadamente para ustedes, la luna bajo la cual el mensaje fue escrito está a unos días de distancia. Se pueden quedar en Rivendell hasta que pueda leerlo, si quieren"
Se escuchó un gemido colectivo a partir de los enanos y Bilba sonrió. Estaba claro que iban a tener que quedarse hasta que el mapa pudiera ser leído y que tener que aguantar a los elfos, que por alguna razón parecían irritarlos.
Elrond no se dejó influir por la actitud de los enanos. Nada que ellos hicieran podrían quitarle la sensación de felicidad por la oportunidad de poder pasar más tiempo con Bilba, poder conocerla verdadera mente y presentarle a su familia.
"Bilbo, ¿por qué no me acompañas? Me gustaría poder darte un recorrido por Rivendell y así presentarte todas nuestras más grandes maravillas" le pidió Elrond haciendo un gesto hacia la puerta.
Bilba estaba a punto de responder que le encantaría, pero que necesitaba un tiempo con los enanos, cuando su estómago decidió dar su opinión dando un rugido de hambre que retumbó en toda la habitación.
Los enanos rieron y Bilba se sonrojó un poco, llevando las manos a su estómago. Elrond la miró divertido, aunque un poco preocupado, antes de anunciar su primera parada sería el desayuno. Todos parecieron alegrarse por la idea y Bilba no habría podido negarse ni por todo el oro del mundo. Después de semanas de haber estado comiendo comidas frías o muy ligeras, Bilba extrañaba tener algo más de alimento.
"Muéstranos el camino" le pidió Bilba a Elrond, caminando hacia la puerta.
"Por supuesto. Nunca haría tal como ponerme entre un hobbit y su comida, en especial si es la primera del día" le dijo Elrond alcanzándola rápidamente.
Los enanos no esperaron invitación y no perdieron tiempo en unirse al elfo y el hobbit en su camino a una comida segura. Después de todo lo que había pasado en esos últimos dos días, ninguno de ellos recordaba cual había sido su última comida.
En unos cuantos minutos, y después de muchos giros y vueltas que desorientaron a Thorin, se encontraron en una terraza que tenía una gran mesa rebosante de comida. Los ojos de Bilba casi se salieron de sus órbitas y su boca se fue al suelo.
Elrond la miró con cariño y le indicó donde sentarse, a su lado derecho por supuesto, mientras el resto de los enanos se apuraron en sentarse y empezar a comer. Elrond ni siquiera se molestó en tratar de entablar una conversación con su hermana, simplemente la miró mientras comía.
Bilba se sentía como en el paraíso. En la mesa había todo tipo de alimentos. Múltiples tipos de panes, en todas formas, colores y olores, mermeladas, mieles, quesos, mantequillas, jarras de leches y jugos, y frutas, muchísimas frutas. Sin perder el ritmo, Bilba fue acabando con todo lo que estaba al alcance de su mano y pronto Elrond empezó a acercarle platos con más comida. Bilba se sentía como en una de las fiestas de los Brandigamo, con toda la comida frente a ella y las conversaciones de los enanos, quienes no podían evitar alegrarse por la cantidad de comida frente a ellos. Bilba se tomó una pauta para mirar a Ori, quien tenía una hoja de algo verde en la mano y la miraba disgustado, mientras Dori trataba de convencerlo a que la comiera una de las muchas frutas que había en la mesa. Bilba le hizo un gesto con la mano antes de entregarle una hogaza de pan con abundante mermelada y mantequilla, junto con un guiño.
Bilba iba a volver la mirada a su plato, el cual Elrond se había encargado de rellenar de nuevo, cuando se dio cuenta de que Thorin la estaba mirando fijamente, como si la estuviera estudiando.
De haber estado en la Comarca, Bilba se habría sentido avergonzada de que un varón la mirara de esa forma en una fiesta. Sin duda él estaría interesado en ella de alguna forma y tal vez la invitaría a bailar después, por lo cual Bilba habría tratado de contenerse y comer con más delicadeza, sin importar el hambre el hambre que tuviera, para parecer más femenina. Y habría evitado su mirada, mientras trataba de hacerse más presentable, preguntándose si sus rizos estaban en orden, o si tenía una mancha en el vestido. Pero ella no estaba en la Comarca, no tenía que estar atenta en agradar o que no se hablara mal de ella por las actitudes que tuviera. Ella era una más. Por esa razón le devolvió la mirada a Thorin y le dio una sonrisa tan amplia que sus ojos se arrugaron, feliz de estar donde estaba y con la compañía que tenía. Puede que ella y los enanos, en especial Thorin, tuvieran sus diferencias. Pero por primera vez en mucho tiempo, se sintió realmente feliz en una situación como esta.
Lentamente, la ansiedad con la que comían los enanos fue disminuyendo, incluso Bombur se inclinó hacia atrás con las manos en el estómago, y empezaron a mirar a su alrededor. Inevitablemente, Bilba terminó llamándoles la atención y la miraron sorprendidos. Bilba no se había detenido y aún comía a la misma velocidad del principio. Elrond le seguía acercando más platos de comida, su sorpresa también creciendo. Él había escuchado rumores sobre el apetito de los hobbits, pero eso no lo había preparado parado para lo que estaba viendo.
Haciéndole un gesto a uno de los elfos que servían la comida, Elrond le susurró.
"Iludir, trae lembas, por favor" le pidió Elrond, sin perder de vista como Bilba se terminaba otra jarra de leche.
Los enanos la miraban con la boca abierta. ¿Acaso Bilbo había estado muriendo de hambre mientras viajaba con ellos? El hobbit no había estado feliz por la escasez de las raciones, pero nunca se quejó de ello. Bombur no podía creer que esa pequeña criatura lo superara en comer y por un segundo pensó en hacerle la competencia, pero alcanzó a comerse ni media tajada de queso cuando Bilba ya se había terminado una segunda panera.
"Lo que usted ordeno, señor" dijo Iludir entregándole a Elrond un plato con tres lembas.
Elrond sonrió mientras le pasaba una lemba a Bilba. Sintiendo la mirada curiosa de los enanos, empezó a explicarles con cuidado de que Bilba no lo escuchara, pero ella estaba demasiado atenta a su comida como para escuchar lo que decían.
"Estas son lembas, nuestro pan para los viajes" les dijo "Un solo bocado llena el estómago de un hombre adulto"
Los enanos asintieron y volvieron a mirar a Bilba, y estaba vez sus mandíbulas golpearon la mesa al caerse de golpe.
Bilba se había comido la lemba en cuatro mascadas y ahora se estaba comiendo la última lemba cubierta de mantequilla. Una vez que se la terminó, se sirvió un vaso de jugo y se apoyó en el respaldo de la silla, sonriendo. Se sorprendió al tener tantas miradas sobre ella, pero se solo encogió de hombros y les dio una mirada orgullosa.
"¿Se les perdió algo?" Les preguntó, dándole un sorbo al jugo.
"Si, la mitad de la comida que había en esta mesa" le contestó Bofur, aún sin poder creer que alguien pudiera comer más que su hermano "¿Cómo...?"
Bilba se rió de las expresiones de todos. Sabía que los que no estaban al tanto de los hábitos alimenticios de los hobbit solían sorprenderse, pero ella pensó que después de haber viajado tanto tiempo con ella y escuchado las historias de los festines de los hobbits estarían más preparados.
"Bueno, he salido tercero en el campeonato de come-tartas por tres años consecutivos en mi categoría" les dijo ella "Solo mis primos Ross Brandigamo y Lin Took me pueden superar" no por qué explicarles que su categoría era la femenina, o que Ross era Rosalie y Lin era Linda.
"¿Has sufrido de mucha hambre durante nuestro viaje?" Le preguntó Thorin, preocupado del sufrimiento que le pudieran haber estado causando a su pequeño ladrón.
"¡Oh, no! Nada de eso" se apuró en calmarlo Bilba "Es cierto que de vez en cuando desee tener más en mi plato, pero nosotros los hobbits comemos más por placer que por necesitad. Nuestra cultura y vidas suelen girar alrededor de la comida. Nos dedicamos a producirla, nos entretenemos cocinando, incluso mostramos nuestro afecto y cariño a otros a través de la comida que preparamos. Es por eso que comemos tantas veces al día. Disfrutamos de la comida, nos hace felices. Y bueno, tenía hambre. No había comido nada desde antes del incidente de los trolls"
Era una buena explicación, pero eso no le quitó a ninguno de sus acompañantes ni la sorpresa ni la preocupación de que hubiera pasado hambre. Ahora que se fijaban, su cara estaba mucho más delgada de lo que había sido al comienzo del viaje, pero por lo menos su estómago seguía teniendo casi el mismo tamaño. Solo Ori, parecía algo más preocupado entre los enanos ahora que sabía que en realidad llevaba una faja y un estómago falso. De ahora en adelante, además de preocuparse de guardar el secreto de su señora, también se encargaría de que comiera más.
"Aprovechando de que estamos todos juntos. Me gustaría hacer oficial algo que ocurrió esta misma mañana" dijo Elrond poniéndose de pie y alzando su copa "Hoy mismo el joven Ori fue el primero en recibir un título de un hijo del destino en siglos. Esto es un gran honor, ya que se dice que estos títulos eran especiales por alguna razón" explicó "Desde hoy, Ori Guardián del Secreto será reconocido como un amigo de la luz entre nosotros los elfos y siempre recordaremos el lazo que tiene con Bilbo Bolsón, hijo del destino, como su guardián"
Los enanos miraron como Ori se puso de pie para inclinar la cabeza a Elrond en señal de respeto y agradecimiento por sus palabras, y luego sentarse de nuevo entre sus hermanos mayores, que lo miraban algo preocupados.
"¿Qué significa lo que dijiste?" Preguntó Dwalin " ¿Ori cuánto?"
"Significa Pequeño Guardián" mintió Ori con una naturalidad increíble, haciendo que Bilba se sintiera aún más segura de que fuera él quien guardara su secreto.
Varios enanos sonrieron al escucharlo, estado de acuerdo en que el título le iba muy bien a Ori, quién además de ser el más joven, también era el más menudo de todos ellos. Esto se debía a la muerte prematura de su madre y él que prefiriera los libros y el estudio a las armas, a diferencia que la mayoría de los enanos.
Thorin asintió a las palabras de Elrond y de Ori con un aspecto serio, antes de inclinarse para hablar con Balin.
"Quiero que se cree algún registro o documento de esto" le pidió a su mayor consejero "El muchacho tiene derecho a que su título sea tan oficial como cualquier otro título enano, no importa si es en el idioma de los elfos"
Balin asintió.
"Estoy de acuerdo" dijo Balin, orgulloso de su aprendiz "Vamos a necesitar que Bilbo firme también, siendo él quien le dio el título"
"No tengo problema con firmar" dijo Bilba, aún más feliz por Ori al ver con la seriedad que estaba siendo tratado el tema.
"Normalmente haríamos una ceremonia para algo como esto, pero supongo que podemos esperar a haber terminado nuestro viaje" dijo Balin pensativo "Espero que eso no te moleste, muchacho"
"Para nada" dijo Ori "El solo hecho de que estén dispuestos a formalizarlo es para mí suficiente"
"Bueno, entonces no hay nada que nos detenga" dijo Balin frotándose las manos satisfecho "Lord Elrond, ¿me podría facilitar un pergamino, tinta y una pluma?"
Elrond asintió y se puso de pie.
"Con mucho gusto, Maestro Enano" dijo mirando directamente a Balin, antes de mirar al resto de la compañía "Siéntanse libres de recorrer Rivendell y disfrutar de nuestras comodidades" Elrond estaba a punto de salir cuando recordó un último anuncio "Hoy habrá una fiesta en honor a Bilbo en nuestros salones y están todos cordialmente invitados"
Bilba lo miró sorprendida ante la inesperada noticia, con una uva a punto de entrar a su boca.
"¿QUÉ?"
Elrond la miro como si no entendiera.
"¿No te lo comenté?" Bilba negó con fuerza "Bueno, ahora te estoy avisando. Esta noche tendremos una fiesta en tu honor, en la cual serás anunciado oficialmente como un hijo del destino y todos los elfos de Rivendell podrán conocerte. Nada demasiado grande, obviamente, solo algo de comida y música"
Esto no pareció calmar demasiado a Bilba, quien nunca había apreciado ser el centro de atención. Estuvo a punto de pedirle a Elrond que cambiara el motivo de la fiesta o que simplemente no la hiciera, pero al mirarlo a los ojos se dio que cuenta que él estaba emocionado por la idea, e incluso los elfos que habían servido la comida se aferraban felices a las diferentes jarras y bandejas que habían en sus manos, susurrando entre ellos con felices expreciones.
Bilba dio un suspiro y asintió.
"Está bien" le dijo, evitando sonar demasiado resignada "No sería un hobbit si me negara a una fiesta, en especial si es para mí"
"No te arrepentirás" le dijo Elrond dándole una palma suave en el hombre.
Bilba en verdad esperaba que tuviera razón.
N/A: Y eso sería el capítulo ocho, espero que les halla gustado. Estaba pensando que esta historia podría tener unos treinta capítulos, pero iré viendo.
Bye Bye!
