N/A: No sé qué problema hubo, pero unas horas después de subir el capítulo, este desapareció. ¡Gracias a mESTEFANIAb por avísame! ¡Sos grande!

Bueno, espero que les guste el capítulo, yo lo pase muy bien escribiéndolo. No es el más largo, pero da igual.

¡Muchas gracias a todos los que me han dejado comentarios! En serio me alegran un montón al ver todo lo que dicen y algunos comentarios me han sido muy útiles para decidir detalles dentro de la historia.

Ni El Hobbit ni sus personajes me pertenecen :,(

Capítulo 10.

Sin dejar de mirar por la ventana en cada oportunidad que tenía, Bilba organizaba su mochila de viaje, preparándose para seguir su camino en dirección a la Montaña Solitaria, donde la esperaba hogar ancestral de los enanos junto con el fuego de un dragón. Un escalofrío le recorrió la espalda. Aun no estaba segura de que iba a hacer frente al dragón.

"No te preocupes por eso" se dijo a sí misma "Concéntrate en mantenerte con vida y que nadie más averigüe tu secreto, después piensa en el dragón"

Bilba miró las diferentes camisas, pantalones y abrigos que los elfos de Rivendell le habían obsequiado para que continuara su viaje. Si bien la ropa de su padre era perfecta para el trabajo de jardín y las típicas actividades de un hobbit con algo de energía extra, estas habían probado no ser suficientemente resistentes para las mantenerse en óptimas condiciones en un viaje como el que Bilba estaba llevando acabo. Después de semanas de viaje, las camisas ya estaban enteras zurcidas ya que se quedaban enganchadas en todas las ramas y espinas del camino, los pantalones se habían vuelto extremadamente incomodos a los pocos días de montar a caballo, raspando e irritando en diferentes zonas a Bilba, todas ellas muy incomodas y su chaqueta no era suficientemente gruesa para que la protegiera en el frío de las montañas. Ni las telas ni la forma en que estaban confeccionabas eran las adecuadas. Es por eso que Bilba no se sentía tan culpable al dejarlas atrás. Si bien le encantaría poder llevar el recuerdo de su padre con ella, Bilba sabía que los elfos cuidarían de su ropa hasta su vuelta. El que las ropas de los elfos fueran tan cómodas, abrigadoras y hermosas pudo haber influenciado un poco en su decisión, pero solo un poco. Extendiendo una camisa para doblarla de una forma que no se arrugara demasiado dentro de la mochila, Bilba se detuvo a admirar el suave color crema de la tela. Incluso se habían preocupado de que los colores fueran parecidos a la ropa de su padre, manteniendo lo más posible el estilo en que los hobbit se vestían.

Sacudiendo la cabeza con un leve toque de exasperación, pero a la vez conmovida por todas las preocupaciones que los elfos habían tenido por los pequeños detalles, Bilba terminó de guardar su ropa.

Después de eso empezó a empacar las diferentes hierbas medicinales que Elrond había agregado a las que ella ya llevaba. Bilba estaba segura de que si se lo hubiera permitido al Señor de Rivendell, este se habría metido dentro de su mochila para poder acompañarla, o simplemente ordenado a un batallón de elfos que la siguieran como su escolta. No es que los elfos se habrían quejado. Pero Bilba se había mantenido firme en su decisión y le pidio explícitamente a Elrond de que nadie la acompañara, que esta era un viaje que tenía que hacer ella sola con los enanos. Obviamente extrañaría a Elrond y le habría encantado poder conocer más a cada uno de los elfos que le eran tan devotos, pero Thorin habría hecho un berrinche increíble si alguien llegaba a insinuar que un elfo los acompañara.

Hablando de los berrinches de Thorin. El enano había estado a punto de hacer uno cuando llego la noche en que Elrond podía leer el mapa.

"No entiendo no entiendo por qué no puede leerlo Gandalf, en vez de… Lord Elrond"

Bilba suspiro, apretándose el puente de la nariz. Por lo menos está vez había llamado a Elrond por su nombre, en vez de cualquier otro apodo ofensivo.

"Thorin, ya te lo hemos explicados unas veinte veces. Gandalf no sabe leer runas lunares, Balin y Ori tampoco y yo menos. Elrond es el único que sabe leerlas, fue él quien las identifico en primer lugar. Ahora, si en realidad quieres leerlas tú, te recomiendo que empieces a aprender ahora, porque con esa cabeza dura tuya, no sé si alcanzaras a aprender antes de los ciento cincuenta años que tardara en volver a aparecer esta luna".

Bilba estaba cansada de gritarle al líder de los enanos. Llevaban por lo menos una hora en esto, era tarde y Bilba aún no se terminaba de recuperar de la trasnochada de hace dos días por su fiesta. Ella estaba cansada y su paciencia se estaba agotando.

¡Incluso Balin había entrado en razón, por el amor de Eru!

Pero Thorin seguía de brazos cruzados, su postura rígida y con el mapa firmemente apretado en su puño, negándose a ceder.

"¿Sabes qué? Ya me harté" le gritó Bilba exasperada, alterando a todos sus somnolientos compañeros. El único que no se había sobresaltado era Elrond, quien había sentido como la paciencia de Bilba se iba acabando poco a poco "No tienes ni idea cómo leer tus preciados secretos, así que cuando lleguemos a la montaña y tengamos que abrir la puerta, no sabremos cómo. Entonces, vas a tener que esperar a que un enano sea capaz de leer las runas lunares en ciento cincuenta años. Suerte encontrando un ladrón entonces, porque yo llevaré ya mucho tiempo muerto. Ahora, si me disculpan, iré a la cama. Supongo que será un largo viaje de vuelta a la Comarca, ya que no tiene sentido que siga en dirección a la Montaña Solitaria sin un mapa"

Bilba alcanzó a dar solo un par de pasos en dirección a la puerta antes de que la voz de Thorin la detuviera.

"¡Espera!" gritó Thorin "Le mostraré el mapa al elfo"

Bilba suspiro de alivio, resignada ante la forma en que llamó a Elrond. No se puede tener todo.

Bilba sonrió hace el recuerdo de hace unos cuatro días, justo antes de que los enanos decidieran reemprender su viaje. En cuanto Ori tuvo anotadas las palabras secretas del mapa, él era el escribano oficial después de todo, Thorin había comenzado a hacer planes para escapar esa misma noche de Rivendell, pero Bilba simplemente se había negada a hacer eso.

"¿En serio planeas que nos vayamos de a la mitad de la noche?" le preguntó Bilba cuando Ori tocó su puerta para informarle los planes de los otros enanos. Si bien el joven enano solo le quería avisar para que tuviera tiempo de vestirse adecuadamente, no esperaba que ella se opusiera totalmente a la decisión.

Sin perder ni un segundo, Bilba se vistió y corrió a donde se encontraba la Compañía empacando todo. Ellos se sorprendieron al verla, pero siguieron guardando todo en sus mochilas, tratando de guardar silencio.

"Elrond y su gente nos han tratado como huéspedes que deben ser honrados, no podemos pagarles huyendo en la noche como un grupo de ladrones"

"Shhh… baja la voz, nos van a escuchar los orejas puntiagudas" susurró Gloin.

"En caso de que no lo hayas notado, yo también tengo las orejas puntiagudas" dijo Bilba sin bajar la voz, apartando un poco de pelo para mostrar su oreja "Y no tengo voy a bajar la voz, ya que no iremos a ninguna parte a estas hora de la noche"

Thorin estaba a punto de decirle algo, pero Bilba no se lo permitió, sino que miró directamente a Balin, como si él fuera el único con quien podía razonar, lo cual era muchas veces cierto.

"Llegamos a Rivendell perseguidos por orcos, nada nos dice que sea seguro salir a estas horas de la noche. El sendero a las montañas no es seguro de día, si intentamos recórrelo a estas horas sería muy peligroso. Es más, no tenemos las suficientes provisiones para el tiempo que nos tomará para atravesar la montaña. Y allí no podremos cazar o recolectar mucha comida" Bilba enumeró sus razones para no partir de noche rápidamente, convenciendo a varios enanos con sus palabras.

"¿Y cómo sabes tú todas esas cosas?" le preguntó Thorin.

"Pues por que las he leído" explicó Bilba "Desde el día que se me permitió entrar a la biblioteca de Elrond, he leído todo o que he podido para prepararme sobre el viaje. He examinado los mapas hasta la Montaña Solitaria; he revisado todos los catálogos de cosas comestibles en el camino, las cuales no son muchas; incluso he buscado información sobre Laketown, para que no tengamos problemas a la hora de relacionarnos con sus ciudadanos. Y no olvidemos al dragón, he leído todo sobre ellos, o por lo menos, todo lo que he encontrado"

"Bilbo tiene razón, Thorin" Thorin se giró para mirar a Balin cuando este empezó a hablar "Si salimos ahora nos enfrentaremos dificultades innecesarias, este no es un camino para recorrerlo de noche y Lord Elrond nos podría dar consejo, ad más de provisiones"

Una vez que Balin habló, más los comentarios de Bilba, a Thorin no le quedó más opción que ceder. Los otros enanos, si bien no habían emitido comentario al respecto, se sintieron aliviados cuando Thorin desistió. Una vez que la decisión de quedarse fue tomada, Bilba se despidió y volvió a su habitación, para seguir durmiendo.

Su mochila ya estaba terminada y Bilba se la echó a los hombros. Si bien estaba ligeramente más pesada que antes, ahora el peso estaba mejor distribuido, lo que le evitaría el dolor de espalda que la había acompañado desde que comenzó el viaje. Lamentablemente, por el camino que tomarían, ya no podrían seguir en los ponis. A Bilba le había costado acostumbrarse a montar todos los días, pero ya se había encariñado con los animales, todos y cada uno de ellos. Ya para la segunda semana de viaje, Bilba se había dedicado a darles mimos a los ponis una vez que desmontaban, ya que los enanos no invertían su tiempo en relacionarse con sus monturas. El resultado de sus acciones se había notado a la hora de montar e incluso mientras recorrían los caminos.

"Bueno, Elrond ya me prometió cuidar de todos ellos" suspiro Bilba.

Lo que hizo a continuación le trajo otra serie de recuerdos, esa vez, de tan solo el día anterior.

Ya habían pasado dos días desde el intento de huida nocturna de los enanos y estos seguían en Rivendell. Cuando Bilba le había explicado a Elrond sus deseos de partir lo más pronto posible, pero siempre de forma segura, este había empezado a preparar todo para su partida. Había encargado que se prepararan vestimentas para Bilba y también que se abasteciera a los enanos con suficientes provisiones para su viaje. Lamentablemente, ese tipo de preparaciones no estaban listas en un día y Bilba le había tenido que suplicar a Thorin para que esperaran un par de días más.

Si bien el líder de los enanos no estaba feliz con la idea, comprendía que iban a necesitar toda la ayuda posible para continuar su aventura, por lo que no le quedó otra opción más que esperar.

Fue una tarde mientras la Compañía, Elrond, Arwen y Gandalf compartían en uno de los salones, que salió el tema de las armas.

Bilba y Arwen habían estado discutiendo cariñosamente, lo que aun impactaba a los enanos, cuando Elrond tocó el tema.

"Bilbo, hermano mío, he estado pensando en el viaje que tienes por delante y he llegado a la conclusión de que debes ir mejor armado. Será por tu propia seguridad y la de tus compañeros"

"Pero, Elrond, yo ya estoy armado. Tengo una espada que me dio Gandalf, la cual encontró en la cueva de los trolls" le explicó Bilba "Es una espada elfica, que brillará azul si se acercan goblins, si lo que Gandalf me dijo es cierto"

Gandalf estaba feliz de meterse en la conversación, que estaba empezando a captar oyentes.

"Lo es, Bilbo. No te lo hubiera dicho si no fuera cierto. Es sin duda un arma muy útil, pero dudo que pueda ser llamada espada"

Bofur rió.

"¿Esa cosita puntiaguda que le diste a Bilbo? Pff… dudo que alguien la llamara espada. Es más bien un abre cartas"

"¡Hey!"

"Mejor dejemos que yo juzgue la naturaleza del arma de Bilbo. También veré si es adecuada para enfrentar los peligros que tienen en frente, de no ser así, me encargaré de que encuentres con que remplazarla, Bilbo, no te preocupes" se apuró en apaciguar a la hobbit "Si es que encontraron más armas elficas en esa cueva, no duden en traérmelas, para que les ayude a reconocerlas"

Bilba se puso de pie inmediatamente para ir en busca de su espada. Thorin, en único que también había sacado un arma de la cueva de los trolls, también fue a buscar su espada sin que nadie le dijera nada. Eso hizo sonreír a Bilba, pero no le dijo nada a Thorin.

Una vez que cada uno volvió con sus espadas, Elrond tomó primero la de Bilba.

"Bueno, si bien está claro de que no es una espada para elfos, tampoco es un abre cartas" La pequeña arma de Bilba se veía minúscula en la mano de Elrond, siendo prácticamente un juguete "Lo que me llama la atención es que no tiene la forma de las armas que corresponden a este tamaño. No es el arma de un niño, nunca le entregaríamos algo tan afilado a un infante por temor a que se dañe a sí mismo. No, esta sin duda es un arma muy extraña. Ni siquiera puedo identificar cuando fue forjada, solo sé que es mayor que yo. Si alguna vez tuvo un nombre, ya se perdió hace muchos años" Esa información sí que era impresionante, ya que Elrond tenía más que un par de milenios "Te puedo decir que esta espada fue hecha intencionalmente para alguien de tu tamaño, un adulto, por la forma en que está equilibrada. Sin duda un arma formidable, pero de todas formas, me sentiré más cómodo si partes con algo más que una espada. No sabes contra qué te puedes enfrentar en el camino, ni las situaciones en que te puedes ver forzado. No siempre tendrás el tiempo o el espacio para desenfundar tu espalda"

Elrond le devolvió la espada a Bilba, quien miró la espada con mucho más respeto de lo que lo había hecho antes. No puso mucha atención a lo que decía Elrond sobre la espada de Thorin, pero captó que era una gran arma del pasado llamada Orcrist y que tenía una sangrienta historia con los goblins.

Así que su pequeña espada era más antigua que Elrond. No lo parecía. Brillaba como si fuera nueva, pero al parecer eso no significaba nada entre las armas forjadas por los elfos. Bilba nunca había sido una aficionada a las armas como lo había sido su madre, así que no tenía de que tan buena podía ser la espada que se encontraba en su manos. Sin duda se sentía bien al blandirla, pero Bilba no era capaz de decir más que eso. No era capaz de apreciar la forma en que el mango se ajustaba a sus manos, ni el equilibro que esta tenía en su brazo extendido, al no tener con qué compararla.

Bilba terminó de amararse la vaina de la espada a la cintura, además de ajustar los múltiplos cuchillos que le había entregado Elrond. Ella no sabía utilizarlos, pero Nori había prometido enseñarle cuando vio la cara de pánico que puso cuando Elrond se los entregó.

Recorriendo la habitación con la mirada por última vez en quien sabe cuánto tiempo, Bilba salió en busca de los enanos, que ya estaban listos para partir. Después de un par de minutos de recorrer Rivendell sin encontrarlos, Bilba se dejó guiar por esa pequeña parte de sí que la atraía a Elrond, como si un hilo los uniera. Tal vez él la pudiera ayudar a encontrarlos.

Cuando sabía que estaba a punto de encontrar a Elrond, escuchó las voces de sus compañeros y sonrió. Estos enanos no podrían pasar desapercibidos ni aunque sus vidas dependieran de ello. Cómo esperaba Thorin escapar sin que los elfos se dieran cuenta era un misterio.

"Estoy listo para partir" dijo Bilba, sonriendo al grupo en general con sus pulgares enganchados en las correas de la mochila.

"Excelente" soltó Thorin, que también estaba cargado con su mochila, pero además llevaba alforjas con comida "Entonces ya es hora de que sigamos nuestro camino"

"Espera, Escudo de Roble, por favor" intervino Elrond "Deja que me despida de mi hermano del alma, mientras el resto de tu Compañía se prepara para partir"

Al ver que sus compañeros aun no terminaban de preparar los últimos detalles, a Thorin no le quedó más que asentir.

"Pero que sea rápido"

Elrond le hizo un gesto a Bilba con la cabeza y ella dejó su mochila en el suelo, antes de seguir a Elrond a una habitación vacía.

Cerrando la puerta una vez que Bilba había entrado, Elrond se arrodilló frente a ella y se abrazaron.

"Tantas cosas que decirte, querida hermana, y tan poco tiempo" Elrond la apretó contra sí con fuerza, pero con cuidado, como si tratara de absorberla para que así no se tuvieran que separar.

"Lo sé, siento lo mismo" Bilba se secaba las lágrimas en el hombro de Elrond, pero a ninguno de los dos le parecía importante "Te extrañaré cada día que pase"

Elrond, tratando de ser fuerte, se separó levemente para que pudieran hablar correctamente.

"Bilba, tengo que explicarte un par de cosas antes de que partas. Primero, ten cuidado con la oscuridad. Es tu enemiga natural y en ella acechan las peores criaturas, no le temas, pero tenle respeto y evita aventurarte en ella por ti misma. Segundo, a la hora de enfrentarte al dragón, no olvides que es ser inteligente. Puede que Smaug no sea tan terrible como los dragones de otros tiempos, pero no por eso debes dejar de tener cuidarte. Frente a él, tu rapidez mental será la mejor arma que puedas tener"

Bilba asentía a todo lo que le decía, cuidando de no olvidar ni siquiera los detalles.

"Y por último, pero no menos importante, cuida de Thorin Escudo de Roble. Él será muy importante para ti en el futuro"

"Si, clar… Espera, ¿qué?"

"Thorin, el líder de tu aventura"

"Si sé quién es, Elrond. Pero no sé a qué te refieres"

"No puedo decirte todos los detalles, pero tienes que creerme. Thorin será una persona muy importante en tu futuro, más importante de lo que ya es"

Bilba iba a negar todo, pero se dio cuenta de que no había para qué con Elrond. Él tenía una idea de lo que pasaba dentro de su cabeza, los sentimientos que no estaba lista para reconocer y admitir. Bilba iba a cuestionar a Elrond sobre el papel de Thorin en su futuro, pero se dio cuenta de que sería mejor si no hacía eso. Ni siquiera intentaría averiguar a través del vínculo que compartía con el elfo. No estaba preparada para saber lo que le deparaba el futuro, apenas tenía tiempo para asimilar lo que le estaba pasando en presente.

"Ok, lo tendré en cuenta"

"Y trata de ser un poco más… abierta, con ese enano. Sé que es testarudo y muchas veces desagradable, pero es mucho más que eso. Date el tiempo de conocerlo"

Bilba asintió, abrazando de nuevo a Elrond.

"Una parte de mí no quiere dejarte, pero…"

"Debes seguir tu camino, ambos lo sabemos. Descubrirás grandes cosas sobre ti misma y formaras amistades que serán muy importantes. Es más, estos enanos te necesitan y tú necesitas de ellos. Al final y al cabo, yo no soy la única familia que has encontrado en esta aventura"

Bilba asintió, mientras Elrond le secaba las lágrimas.

"Vamos, ya es hora de que partas"

Los dos salieron de la habitación, hablando de temas más triviales.

"Me hubiera encantado que conocieras a mis hijos, Elladan y Elrohir, pero lamentablemente están patrullando nuestras fronteras en este momento"

"Estoy seguro que nos hubiéramos llevado de las mil maravillas, por todo lo que me ha contado Arwen sobre ellos. Incluso me recuerdan a un par de mis primos Took"

"Si, en realidad se habrían llevado muy bien. Y Arwen te va a extrañar muchísimo, ya se había acostumbrado a tenerte cerca" Elrond se había dado cuenta de la broma que le estaban haciendo su hija y su hermana a los enanos y le había encantado unírseles de vez en cuando.

"Y yo la extrañare a ella, hace tiempo que tenía una compañera de conversación tan agradable"

"Ya, empieza a despedirte, que nos vamos" le gritó Thorin a Bilba desde el otro lado de la terraza en que se encontraban, que daba a al camino en dirección a la Montaña Solitaria.

"Ya voy, ya voy" le contestó Bilba.

Estaba a punto de despedirse de Elrond, cuando se dio cuenta de que un par de enanos se acercaban a él.

"Lord Elrond, le queríamos agradecer de todo lo que ha hecho por nosotros. Desde sanar a uno de los integrantes de nuestra compañía e interpretar el mapa, hasta alimentarnos y poner un techo sobre nuestras cabezas cuando lo necesitábamos" las palabras de Balin fueron acompañadas de una profunda reverencia "Es conocido en toda la Tierra Media que los enanos tenemos una larga memoria para guardar rencores, pero recordamos de la misma manera cuando estamos agradecidos. Y la ayuda que nos ha prestado no será olvidada, los enanos de Erebor estamos en deuda con usted y su gente"

Bilba se apuró en mirar a Thorin, buscando su reacción frente a las palabras de Balin. Este se encontraba detrás de su consejero, que sin lugar a dudas era más hábiles en las palabras en este tipo de situaciones más cordiales, asintiendo a las palabras del mayor de los enanos y mostrando que las aprobaba y apoyaba.

Elrond aceptó las palabras de Balin con un gesto de la cabeza y una sonrisa.

"Ha sido un honor tenerlos entre nosotros y ayudarlos en esta valiente aventura. Yo también les estoy en deuda, ya que han traído a mi hermano del alma hasta mí. Que todos los pueblos sepan que hay paz y amistad entre nuestros pueblos"

Balin volvió a hacer una reverencia, esta vez un poco más profunda, a lo que Elrond respondió de la misma manera. Incluso Thorin se inclinó ante el elfo, mostrando su respeto.

"Vaya, tal vez Elrond tiene razón y Thorin es más que un enano testarudo" pensó Bilba.

Los enanos se alejaron de nuevo de Elrond y este se arrodillo frente a Bilba, para despedirse una última vez. Por un rato solo se miraron a los ojos, transmitiendo los sentimientos que no podían transmitir con palabras. Al final, Bilba tomó a Elrond por los hombros y acercó a sus caras.

Thorin, que observaba la escena a lo lejos, se le paró el corazón por unos segundos al ver lo que hacía la hobbit. Para su sorpresa, Bilba solo frotó sus narices un par de veces antes de que los dos soltaran risas, las de Bilba algo llorosas, y se abrazaran una última vez.

"Y eso, mis queridos enanos, es un beso hobbit" les explicó Gandalf a toda la Compañía, que no perdía de vista a su catorceavo miembro "Es un gesto de cariño y confianza que se comparte entre los familiares más cercano. Muy similar a ese choque de cabezas que comparten ustedes los enanos"

La ira de Thorin se calmó un poco, pero eso no significaba que le gustara la familiaridad entre el hobbit y el elfo.

"Vamos" susurró Bilba, apurando el paso para alejarse de Elrond, obviamente poniendo toda su fuerza de voluntad en no volver corriendo al elfo. Elrond estaba de pie exactamente donde lo había dejado Bilba, sin perderla de vista por un segundo. La mirada que le estaba dando mientras se alejaba reflejaba el dolor de ambos por la separación.

Los enanos asintieron y Bofur pasó su brazo por los hombros de Bilba, dándole un apretón cariñoso para darle fuerzas. Bilba le sonrió con ojos llorosos y se inclinó levemente contra él, recibiendo y absorbiendo lo que su amigo le ofrecía. Sin separarse de Bilba, Bofur dio una discreta mirada a atrás y pudo observar cómo la terraza y las ventanas que daban al camino se empezaban a llenar de elfos, todos apenados al ver a la hija del destino partir.

Más de alguno la miraba preocupado, pero nadie dijo nada. Algunos, como Nori y Bifur, le dieron una palmadita en la espalda, mientras continuaban la marcha.

Llevaban una media hora caminando, cuando Ori, que era entonces el que caminaba más cercano a Bilba, se dio cuenta de que esta iba susurrando algo para si misma.

"No mires atrás, no mires atrás…" iba repitiendo ella una y otra vez.

N/A: Bueno, espero que les haya gustado. Ya estoy trabajando en el siguiente capítulo, pero no sé cuándo lo tenga listo. Bye bye!