N/A: Hola! Perdón por la demora y lo corto que es este capítulo, pero no he tenido mucho tiempo. Disfruten!


Capítulo 11.

La pena de Bilba duró más de lo que le hubiera gustado a cualquiera de los enanos, pero para el final de la noche Bofur ya había conseguido robarle una sonrisa.

El camino, tal como lo había predicho Bilba, era difícil y peligroso, por lo que todos estaban agotados cuando Thorin decidió que era hora de acampar. Por suerte, habían encontrado una pequeña cueva que les permitiría mantenerse seguros durante la noche. Gandalf se había encargado de prender el fuego, evitando así que se llenaran de humo.

Los catorce integrantes de la Compañía y Gandalf estaban sentados alrededor del pequeño fuego, esperando a que la comida estuviera lista. Como el espacio que tenían no era muy grande, no tenían muchas cosas que hacer. Algunos estaban puliendo sus armas, otros tallaban figurillas en pedazos de madera y otros simplemente zurcían algunas de sus prendas. Gandalf, Bilba y Ori eran los únicos que estaban haciendo algo diferente.

El joven escribano estaba anotando algo en su cuaderno, mientras Bilba y Gandalf conversaban.

"Gandalf, me acabo de dar cuenta de algo. Tu no estuviste en la fiesta" Gandalf siguió mirando el fuego con la pipa en su boca "¿Se puede saber dónde estabas?"

La curiosidad y preocupación de Bilba eran evidentes en su voz.

"Me fui a reunir con Radagast. Me quería asegurar que estuviera bien después de alejar a los orcos de nuestro camino. Lamento haberme perdido tu fiesta"

Bilba se apartó un mechón de pelo de los ojos.

"Oh, no te preocupes por eso. Solo quería saber si te habías sentido bien ese día. ¿Cómo estaba Radagast? Me siento culpable por no haber preguntado antes por él"

"No te preocupes por esa vieja liebre, él sabe arreglárselas bastante bien en todo tipo de situaciones, aunque no lo creas" Gandalf soltó una bocanada de humo junto a sus palabras "Eso sí, me dijo un par de cosas muy alarmantes"

"¿En serio?" Bilba sopló para sacarse el pelo de los ojos mientras revolvía el estofado que se estaba cocinando al fuego "¿Qué tipo de cosas?"

"Nada de los que esté completamente seguro, pero son unas sospechas preocupantes. Si llegaran a ser ciertas, podríamos estar en grandes problemas" a medida que hablaba, las facciones de Gandalf se iban agravando y su voz se iba haciendo más profunda "Me temo que tendré que dejarlos por unos días, tengo que hablar con el líder de mi orden y al Concilio Blanco. Él no tomará en cuenta las palabras de Radagast, debo ser yo quien presente el tema"

Gandalf hizo el gesto de pararse en ese mismo instante, pero Bilba lo detuvo poniéndole un plato rebosante de estofado en el regazo.

"Bueno, supongo que tendrás que partir mañana" Bilba repartía el estofado entre los enanos, pero sin dejar de hablarle a Gandalf "Ya está muy oscuro y no sabemos con qué te podrías encontrar en el camino. Creo que será mejor si esperas a mañana antes de partir"

Gandalf estuvo a punto de refutar, pero entre el olor del estofado y la mirada que le dio Bilba cuando abrió la boca, prefirió quedarse sentado y empezar a comer.

Todos los enanos murmuraron agradecimientos cuando Bilba y Bombur les entregaron sus platos y comieron en silencio, disfrutando del calor de la comida a medida que la temperatura del ambiente descendía. Un par de conversaciones empezaron a florecer y Bilba se echó hacia atrás con las manos sobre su estómago cuando termino de comer.

Estaba empezando a quedarse dormida, arrullada por las graves voces de los enanos, cuando sintió que un mechón de pelo en su cara.

"¡Ya no lo aguanto!" poniéndose de pie, Bilba fue a su mochila y sacó uno de los cuchillos que le había entregado Elrond.

Los enanos y Gandalf, que la creían dormida, se sobresaltaron al escucharla gritar y se asustaron al verla tomar un cuchillo. Más de una mirada se fue directa a Thorin, quien era el que más irritaba a la hobbit, pero él había estado callado durante toda la comida, escuchando a Fili y Kili discutir. Al darse cuenta que él no había causado la reacción de la hobbit, se giraron hacia ella. Cuando lo hicieron, varios enanos soltaron gritos asustados al verla empuñar en una mano el cuchillo y en la otra un mechón de pelo.

Thorin fue el más rápido en reaccionar y en cuestión de segundos se encontraba a su lado, afirmándola de la mano armada, impidiendo cualquier movimiento.

Los dos ignoraron la corriente de electricidad que los recorrió en el momento que entraron en contacto.

"¿Qué estás haciendo?" gritó Thorin.

Bilba había estado tan ensimismada, que no se había dado cuenta de la atención que había atraído sobre sí misma. Se sorprendió muchísimo al ver el temor y preocupación en los ojos de Thorin, al igual que en los del resto de los enanos.

"Me iba a cortar el pelo…"

La cueva se volvió a llenar de gritos de espanto y Bilba los miró extrañada.

"No sé qué te lleva a estas acciones, hobbit, pero estoy seguro que no has hecho nada de lo cual te debas avergonzar" el tono de Thorin bordeaba la súplica, pero Bilba no entendía de qué estaba hablando.

"¿Avergonzado? Sé que no tengo nada de qué avergonzarme"

"Pero tu pelo... Lo ibas a cortar"

"Es cierto, pero no veo que tiene que ver con la vergüenza"

Los enanos y la hobbit se miraban desconcertados entre ellos, sin que ninguno entendiera la situación. Solo el mago sabía lo que estaba pasando y se divertía de lo lindo al ver el choque de culturas.

"Solo quiero cortar los mechones que me están llegando a la cara, ya están molestando mucho" continuó Bilba, tratando de sacar su mano del agarre de la de Thorin, pero él se lo impedía "Thorin, suéltame"

"No hasta que prometas que ese cuchillo no va a tocar tu pelo" varios enanos aprobaron sus palabras.

"Lo que yo haga con mi pelo es mi problema, ahora te recomiendo que me sueltes"

"No"

Cuando vio que las cosas se estaban empezando a poner feas, Gandalf decidió intervenir.

"Creo que va a ser mejor si nos tranquilizamos un poco" dijo el mago, poniéndose en pie. El resto de los enanos, que también se habían parado durante la discusión, trataron de relajarse sus posturas tensas.

Bilba, que no había notado las reacciones del resto de la Compañía, los miró extrañada. Cuando su mirada cayó en Ori, buscando algún tipo de explicación, pero este la miraba realmente alterado por su intento de cortarse el pelo.

"Mi querido Bilbo, para entender por qué tus acciones han alterado tanto a tus compañeros, debes entender la importancia que tiene el pelo en la cultura de los enanos" mientras le explicaba, Gandalf se puso de pie y caminó hacia ellos "El cortarse el pelo significa que has cometido acciones de las cuales te avergüenzas, se utiliza también como uno de los peores castigos para los que cometan algún crimen. Mediante las trenzas que ocupen se reconocen a que familia pertenecen, cuales es su profesión, prácticamente todo de lo que estén orgullosos. El pelo es un regalo de Mahal mismo a sus ojos"

"Pero yo no soy un enano. Los hobbits hombres se cortan el pelo cada vez que sea necesario, como ahora. Ya tengo pelo en la cara y es muy incómodo, necesito arreglarlo"

"Entonces permite que alguno de nosotros lo trence" le pidió Thorin, ante lo cual todos los enanos soltaron exclamaciones de sorpresa y Thorin se sonrojó "No dije que lo tenía que hacer yo"

"¿Y cuál sería el problema en que tú me trenzaras el pelo?"

"Bilbo, tienes que entender que con toda la importancia que le dan los enanos a su pelo, que otra persona lo toque puede llegar a entenderse como un acto algo íntimo, o de gran confianza dentro de la familia"

Ahora Bilba se veía algo alterada por las palabras de Gandalf.

"Entonces tenemos un problema, porque yo no sé trenzarme el pelo. No tengo más opción que cortarlo"

Obviamente, Bilba sabía trenzar su pelo como cualquier otra Hobbit de su edad, pero eso era solo con el pelo como lo llevaba antes de unirse a los enanos. El intentar hacerse a trenza le parecía imposible con el pelo tan corto.

Los enanos se pusieron a discutir entre ellos en khuzdul, elevando la voz varías veces antes de que llegaran a una decisión que los dejara a todos conformes.

"No podemos permitir que te cortes el pelo, ahora que estás con nosotros, sería una deshonra para todos los que te acompañan, en especial para mí y mis hermanos" le explico Dori "Es por eso seré yo o uno de mis hermanos quien se encargue de tu peinado. Cuando juramos estar a tu servicio, nos comprometimos a honrarte en todas las formas posibles"

Bilba asintió contenta con la decisión. Incluso si los hermanos Ri eran los que tenían los peinados más estrafalarios, era a los que les tenía más confianza, aparte de Bofur. Además, no creía que fuera posible hacer algo demasiado extraño con el pelo tan corto como le tenía.

"Bueno, entonces es mejor que partamos enseguida. Hay que aprovechar la luz del fuego antes de que se acabe y me quede dormido"

Sin perder un segundo, Bilba tomó sus cosas para dormir y las acomodó junto a las de los tres hermanos, más cerca de lo que había dormido hasta ahora a cualquiera de la Compañía.

"¿Tienes algo con qué me pueda cepillar el pelo? Me temo que no lo he hecho desde que salimos de la Comarca y lo debo tener lleno de nudos" Bilba se estaba tratando de pasar los dedos por la parte de atrás de la cabeza, pero estos quedaban atrapados continuamente entre los nudos.

"No te preocupes, yo me encargaré de eso" le dijo Dori, sacando un pequeño cepillo de su mochila "Tú siéntate y trata de relajarte"

Bilba hizo como le decían y se dejó caer en el suelo, cruzándose de piernas mientras sentía que Dori se ponía detrás de ella, Nori junto a él, mientras que Ori se sentó junto a ella y le empezó a mostrar los últimos dibujos que había incluido a sus registros del viaje.

En el segundo que Dori puso sus manos en el pelo de Bilba, ella se relajó. Habían pasado tantos años desde que alguien se había encargado de ella en esa manera, su madre había sido la última en cepillarle el pelo. A medida que Dori iba desasiendo los nudos uno por uno con manos gentiles y bajo la atenta mirada de Nori, Bilba se relajaba en la memoria de esas las largas tardes en que se sentaban con su madre para que ella le cepillara su larga cabellera, mientras que Bungo les leía frente a la chimenea.

En un tiempo que fue demasiado corto para Bilba, Dori ya había terminado de desenredarle el pelo y ahora las voces de los enanos se alzaban en una nueva discusión. ¿Qué trenzas debería usar Bilba?

Para la sorpresa de la Hobbit, que se había perdido en la conversación con Ori, todos los enanos estaban atentos a las acciones de Dori y tenían una opinión sobre que debería hacer el pelo de Bilba.

"Una que indique que es integrante de nuestra Compañía" fue el comentario más repetido y Dori se apuró en hacer una trenza muy similar a la que tenían todos los enanos.

Siguieron haciendo sugerencias, todas muy buenas, pero Dori se encontró pronto con un pequeño problema.

"No tenemos ninguna trenza o peinado que exprese ninguna de esas cosas" dijo en voz alta y todos callaron al darse cuenta de que tenía razón "¿Cómo se supone que voy a hacer una trenza que represente a los Bolsón o los hijos del destino? ¿Y hobbit de la Comarca? La única que si puedo hacer es la que indica el lazo que ahora tiene con nosotros los Ri, pero nada más"

Todos los enanos se quedaron callados, pensando en una solución, cuando Gandalf decidió hablar.

"Bueno, mis queridos enanos, en ese caso, tendrán que inventar nuevas trenzas con esos significados" el mago soltó una brocada de humo junto con sus palabras.

Entonces todo el decoro y la vergüenza que tenían al principio los enanos ante la idea de tocar el pelo de Bilba salió de la cueva y todos la rodearon, intentando dar su opinión sobre lo que deberían hacer, discutiendo las diferentes propuestas.

"No, no ,no, debería ir desde su frente, dando la vuelta detrás de su oreja"

"Si cruzas ese mechón con el que tienes en la mano quedará más firme"

"Intenta que sean un poco más delgadas, para que alcances a hacer todas"

"Podrías imitar una de las trenzas de los elfos, para indicar su relación con Lord Elrond" ese último comentario fue recibido por un par de golpes en la cabeza.

"En realidad, me gustó la idea de Kili. Si pudieras hacerlo, Dori, te lo agradecería muchísimo" Dori no tuvo más opción que hacer lo que su Señora le decía, pero Kili fue víctima de más malas miradas.

Ori era el único que no formaba parte del comité de trenzas, aparte de Gandalf. El joven escribano se estaba encargando de dejar documentado el extraño suceso con un bosquejo, el cual perfeccionaría más tarde, y de registrar cada una de las trenzas y lo que significaban.

Bilba estaba realmente aburrida, por lo que empezó a juguetear con uno de los cuchillos que le había entregado Elrond. Cuando Gloin dio un grito realmente fuerte ante una sugerencia de Dwalin, sin querer se pasó a llevar un dedo y se hizo un profundo corte.

Dejando caer el cuchillo junto con una exclamación, Bilba se llevó el dedo a la boca por puro instinto.

"¿Estás bien?"

Bilba alzó la mirada sorprendida, con el dedo aun en la boca, para mirar a Thorin, quien se había inclinado hacia ella cuando escuchó su exclamación de dolor. Había sido el único enano, aparte de Ori, quien había la notado.

"Si, es solo un corte" Bilba se sacó el dedo de la boca para contestarle. Para su sorpresa, Thorin le tomó la mano y examinó el corte él mismo. Ambos ignoraron la corriente eléctrica que recorrió sus espaldas cuando se tocaron.

"No es demasiado grave, pero creo que deberíamos vendarlo de cualquier manera"

"Eso no será necesario, recuerda lo que dijo Elrond sobre mi capacidad de sanación. Ya ni siquiera estoy sangrando"

"No importa, no nos podemos arriesgar a una infección en este lugar" antes de que Bilba pudiera decir algo, Thorin rasgó un poco de su túnica y envolvió su dedo lastimado con la tela azul profundo. Esta se manchó con el poco de sangre que aún quedaba en el dedo de Bilba, pero permaneció en la mayoría intacta "Listo. Estás cómo nuevo"

"Gracias" murmuro Bilba apretando su mano contra su pecho, sin poder evitar el rubor en sus mejillas.

Thorin desvió la mirada y se paró rápidamente, pero antes de que Bilba también viera el tinte rojo de sus mejillas. Ninguno de los dos siguió hablando y se apuraron en encontrar otra cosa que hacer, Thorin volviendo a donde estaba su mochila y Bilba retomó su cuchillo, ahora sosteniéndolo con más cuidado.

Pero ninguno de los dos notó al joven enano que no había despegado sus ojos de par durante toda la interacción.

El lápiz de Ori había caído de su mano y su boca estaba abierta de par a par, los ojos como platos.

"Mierda"


Cuando los enano se alejaron de la cabeza de Bilba, después de varios gritos e insultos entre ellos, no había nadie que no estuviera contento con el resultado.

El pelo de Bilba, que al partir el viaje estaba al borde de la barbilla pero a estas alturas le llegaba casi hasta los hombros, tenía seis trenzas. Fue Dori quien se las explicó.

"Esta de acá" comenzó tomando la más cercana a la oreja de Bilba, por el lado derecho "es la que indica que perteneces a la Compañía de Thorin Escudo de Roble. Si te das cuenta, todos la tenemos. Esta otra indica tu trabajo como ladrón. Esta es la que te conecta a nosotros los Ri. Nori, Ori y yo nos hicimos una trenza a misma noche que juramos ante ti, pero la tuya es diferente porque nosotros somos tus servidores. Ahora, las tres últimas no estábamos muy seguros de cómo hacerlas, porque simplemente no existían. Por su posición, está es la que indica tu familia, los Bolsón, mientras que esta otra te marca como un hijo del destino. Y esta es la que relaciona con lord Elrond"

Bilba se pasó la mano por el pelo cuidadosamente, maravillada por el resultado. Si bien le hubiera gustado tener un espejo para verse, el cansancio ya casi no le permitía mantenerse en pie.

"Muchísimas gracias, no tenían por qué molestarse"

"No fue ninguna molestia, es más, ha sido un verdadero placer"

Todos asintieron y Bilba sonrió al imaginarse cómo se habrían puesto al trabajar en su antiguo pelo.

"Bueno, ya es hora que yo me vaya a dormir. Ori, despiértame cuando me toque vigilar" sin decir más, Bilba fue hasta donde estaba su mochila y se recostó, quedándose rápidamente dormida.

El resto de los enanos siguieron su ejemplo, cada uno yéndose a dormir a sus lugares habituales, a excepción de los hermanos Ri, que con cuidado de o despertar a Bilba, la rodearon con sus sacos y se fueron a dormir protegiéndola de los peligros de la noche.

Nori fue el último en dormir y justo antes de hacerlo, le dio una última mirada a la hobbit, notando que dormía plácidamente, con el puño apretándola trenza que la marcaba como integrante de la Compañía.

Ya se estaba acercando el amanecer cuando Ori fue a despertar a Bilba para su turno en la guardia.

Bilba se sentó al borde de la cueva, para poder mirar como las estrellas desaparecían con la luz del sol. El viaje había sido largo y aun les quedaba mucho más por recorrer. Por primera vez, sentada en las duras piedras y tiritando por el fresco de la noche, Bilba deseó estar de vuelta en Bolsón Cerrado. Sacó el medallón que llevaba bajo la ropa y, teniendo cuidado de no dejar caer su contenido, lo abrió para ver los retratos de su madre y padre. Acariciando con cuidado el mechón de su pelo, Bilba recordó todas esas tardes con sus padres y no pudo evitar extrañar aún más su hogar, donde tenía casi todos sus recuerdos sobre ellos.

Soltando un suspiro, Bilba apretó el medallón contra su pecho.

"¿Los extrañas mucho, verdad?"

Bilba se sobresaltó al escuchar a alguien a su espalda, pero se relajó al darse cuenta de que era Bofur, quien aún estaba algo adormilado.

"No podrías imaginarlo. Ellos eran mis únicos amigos, los únicos con los que pude hablar hasta que un día, simplemente… dejaron de estar allí"

Bofur se sentó junto a ella y puso una mano sobre su hombro, Bilba se inclinó un poco en su contra, buscando apoyo.

"Cada vez que nos alejamos más y más de la Comarca, siendo como si me estuviera alejando también de ellos. Extraño la silla de mi padre, el jardín de mi madre y todas sus cosas…"

"Bilbo…"

Bofur estaba a punto de decirle algo, Thorin, que había estado atento al hobbit desde que empezó su turno, lo interrumpió.

"Goblins" gritó al ver el brillo azulado de la espada de Bilba, pero ya era demasiado tarde. Las compuertas del suelo ya se habían abierto y todos empezaron a caer.


N/A:Bueno, ese fue el capítulo 11, espero que le haya gustado, a pesar de su extensión. Estoy con muchas cosas en la Universidad, por lo que no sé cuando vuelva a subir otro capítulo, pero prometo que no dejaré de lado la historia. Por lo menos ya estamos llegando a las partes más emocionantes.