Capítulo 12.
N/A: Ha pasado mucho tiempo y lo siento, en verdad perdón. no he abandonado la historia ni planeo hacerlo. Espero que disfruten de este capitulo y preparence, porque al siguiente vienen grandes cosas!
Todo pasó demasiado rápido.
Un segundo atrás estaba hablando con Bofur sobre sus padres y en el otro estaba cayendo por un túnel oscuro, solo para aterrizar en una especie de plataforma de dura piedra. El golpe que su cabeza dio contra el suelo la dejo suficientemente aturdida como para no estar consciente de lo que pasaba a su alrededor los siguientes minutos.
Bilba trató de parpadear y sacudir la cabeza para dejar de ver luces frente a sus ojos, mientras que el pitido en sus oídos le impedía darse cuenta de los gritos de sus compañeros. Luchando para ponerse de pie, sus esfuerzos fueron recibidos con un golpe en la espalda que la volvió a dejar tendida en el suelo, incapaz de volver a moverse en un buen rato, luchando por mantenerse despierta.
Mientras, los enanos luchaban con uñas y dientes contra la masa de goblins que los empujaban por la rampla a otro túnel. Ninguno de ellos había sufrido los mismos efectos que Bilba tras la caída. Al fin y al cabo, los enanos estaban hechos prácticamente de piedra, se necesitaba algo más que una simple caída como esa para hacer que alguno de ellos se tambaleara un poco. Pero aunque la Compañía se encontraba en perfecto estado, eso no los capacitaba para poder defenderse contra el abrumador ataque. A pesar de que se resistían con todas sus fuerzas, se vieron arrastrados por los goblins.
Por cosa de suerte, Nori fue capaz de mirar hacia atrás antes de que lo llevaran al túnel. Mirando por encima de su hombro, logró distinguir la figura de Bilba en el suelo, tratando de poderse de pie con brazos temblorosos y alzando la cabeza, solo para ver como sus amigos eran alejados de ella.
Bilba finalmente logró ponerse de pie, solo para ver como desaparecían sus compañeros. Desenfundando su espada y con pasos decididos pero aún inestables, empezó a seguir a los goblins.
No alcanzó a dar solo un par de pasos antes de que una figura cayera frente a ella y empezara a atacarla con lo que se podría llamar una espada, si no fuera por el pésimo estado en que se encontraba.
"Mierda" fue lo único que pudo decir Bilba antes de que tuviera que levantar su espada para defenderse.
La pelea no duro mucho. De alguna forma, Bilba logró detener los rápidos golpes en su contra, pero no pudo hacer nada cuando el goblin decidió saltar hacia ella para llevar sus manos al cuello de Bilba.
Soltando un grito, Bilba se tambaleo hacia atrás cargando con todo el peso del goblin en su ya debilitado cuerpo. Solo alcanzo a dar un par de pasos cuando sintió que se tropezaba con algo blando y volvía a caer. Llevándose consigo al goblin y la cosa con la que se había tropezado, Bilba tuvo solo un par de segundos para entender lo que estaba pasando antes de golpearse la cabeza contra una muralla y perder definitivamente la conciencia.
En el principio del viaje, para Bilba fue extraño dormir y despertar rodeada de los sonidos que hacían los enanos al dormir. Después haber dormido sola por años, el escuchar como uso hablaban, roncaban o incluso tarareaban dormidos era algo difícil. Pero había logrado acostumbrarse de alguna forma.
Es por eso que, cuando despertó rodeada de oscuridad y un silencio tan profundo que lo único que se podía escuchar aparte de su respiración era el débil sonido de gotas caer rítmicamente a lo lejos, Bilba sabía que algo estaba mal. Muy, pero muy mal.
Mientras su vista se acostumbraba a la oscuridad que la rodeaba, Bilba trato de identificar donde se encontraba. Aparte de unos hongos de gran tamaño y de procedencia dudosa, solo piedra la rodeaba. Enormes paredes de piedra húmeda y fría. Lo que solo podía significar que se encontraba bajo tierra, más profundo de lo que había estado en todo el viaje. Tanteando un poco a su alrededor, Bilba se alivió al encontrar su espada, junto con los cuchillos que le había regalado Elrond, que al parecer habían caído de sus bolsillos durante la caída.
Tanteando un poco más lejos, Bilba sintió algo que lleno su corazón de esperanza.
"Los Maia me adoran" fue lo único que susurro al sentir la tela de su mochila. Conque era eso lo que la había hecho tropezar y caer.
Bilba se apuró en colgarse la mochila en la espalda, para que no hubiera oportunidad de perderla. Fue cuando termino de acodarse bien todas las cosas que había logrado recuperar, que escucho un ruido. Si bien no eran pasos, se escuchaba como si algo estuviera avanzando hacia ella.
Sin dudarlo, Bilba saltó detrás de los enormes hongos, rogando en su interior a que fueran lo suficientemente grandes como para que la ocultaran de lo que se acercaba.
"Si, mi precioso" la sangre de Bilba se heló al escuchar la voz de lo que se acercaba "No más peces y murciélagos para nosotros, precioso. ¡Gollum!. No más, mi precioso"
A medida que entraba al campo de visión de Bilba, ella pudo distinguir qué era lo que hablaba y qué estaba haciendo. Una figura que era solo piel y huesos arrastraba lo que parecía ser el goblin que había atacado a Bilba.
"Lo vamos a comer, mi precioso, goblinses son buenos para el estómago ¡Gollum, Gollum!"
El goblin dejo escapar un chillido y trató de zafarse de las manos de la criatura que lo arrastraba, pero a esta le tomo solo un par de piedrazos calmarlo.
Mientras, Bilba se topó la boca con la mano para evitar que escuchara el ruido de repulsión que salió de su boca.
La criatura se giró rápidamente, atenta al más mínimo ruido. Obviamente la había escuchado.
Bilba cerró los ojos por un segundo y contuvo la respiración antes de volver a abrirlos. La criatura se mantuvo atenta unos segundos más antes de encogerse de hombros y seguir arrastrando al goblin.
Preocupándose de que su suspiro no fuera demasiado sonoro, Bilba salió de su escondite y dudo sus siguientes acciones. Si bien habían varios caminos, nada le aseguraba que tomara la llevaría a la salida. Pero tampoco la agradaba la idea de seguir a esa criatura. Lo pensó mientras que escuchaba como se alejaba la criatura, que ahora cantaba algo sobre romper huesos y carne tierna. Pero la voz se escuchaba cada vez más débil.
Aun insegura sobre si era la mejor opción, Bilba empezó a seguir la voz lo más sigilosamente posible. Estaba entrando al túnel cuando sintió algo extraño contra su pie.
Inclinándose para ver que había sido, Bilba se encontró con un brillante anillo dorado, reluciendo en el suelo casi como si tuviera luz propia, atrayendo su mirada. A una parte de Bilba le pareció bastante atractivo y agradable a la vista, tentándola a tomarlo para ver cómo se vería en uno de sus dedos.
La otra parte de Bilba quería gritar y alejarse de ese anillo lo más rápidamente posible. La pequeña joya irradiaba tal cantidad de maldad que el solo mirarla le provocaban ganas de vomitar a Bilba, junto con un fuerte dolor de cabeza. Algo no estaba bien con ese anillo. Era peligroso. Demasiado peligroso para dejarlo tirado en cavernas infestadas de goblins y cosas como esa criatura.
Inhalando profundamente y armándose de valor, Bilba tomó el anillo y se apuró en echárselo en el bolsillo. En el poco tiempo que su piel estuvo en contacto con el anillo, Bilba sintió como si esta se hubiera congelado y quemado a la vez. Un escalofrío le recorrió el brazo completo y sintió como si este se le hubiera dormido, dejándole un cosquilleo doloroso. Ignorando la desagradable sensación, Bilba siguió el camino que había tomado la criatura.
"Tengo que salir de aquí y encontrarlos" susurro, ocultándose detrás de cada roca mientras que seguía por oído los pasos y cantos de la criatura.
Bilba se encontró en una gran cueva después de varios minutos de recorrer en la oscuridad. Dándole una mirada rápida, se dio cuenta de que había un gran lago, del cual la profundidad no se podía decir nada por la oscuridad que reinaba. Por suerte, los ojos de la hobbit ya se habían acostumbrado algo a la poca luz, y ya podía distinguir las formas con claridad.
Es por eso que se dio cuenta de que algo andaba mal.
Entre las piedras, era capaz de distinguir la figura del goblin en el suelo. Pero la criatura no se veía por ninguna parte.
Fue entonces cuando oyó algo detrás de ella.
Actuando solo por reflejo, Bilba se dio vuelta con su espada en la mano, para encontrarse con dos enormes ojos mirándola fijamente y una sonrisa perversa.
"¿Qué es, precioso? ¡Gollum! ¿Qué es?" dijo "Ah, pero no nos importa. Lo comeremos todo. Le arrancaremos la piel y devoraremos primero las piernas, para que así no pueda huir. ¡Gollum, Gollum! Luego, será el tronco, siempre el más delicioso. El resto no nos importa, mi precioso. No, eso no nos importa tanto!"
Escuchando sus palabras, Bilba no podía evitar temblar asustada. Esa cosa estaba hablando de comerla viva. A medida que esta se le acercaba, Bilba fue retrocediendo.
"¡Aléjate de mí!" el grito estridente de Bilba saco a la criatura de su ensoñación "Un paso más, y te cortare en pedacitos"
Blandiendo su espada para mostrar la verdad de sus palabras, Bilba recupero un poco de terreno perdido.
"Cree que puede asustarnos, mi precioso, pero no sabe lo que podemos hacer. Gollum" sin quitarle la vista de encima a Bilba, se llevó la mano lentamente al taparrabos que colgaba de su cintura.
Pero Bilba no iba a esperar a que esa cosa, decidió llamarlo Gollum en su mente, terminara de hacerlo.
Corriendo con todas sus fuerzas, Bilba le dio un empujón a Gollum que le hizo perder el equilibrio, y ella salió corriendo hacia la única salida disponible, el mismo túnel por el que había entrado.
Ya estaba en la entrada del túnel cuando escucho un grito horripilante y lleno de furia.
"¡Ladrón!"
Bilba no sabía a qué o a quién se refería, sola sabía que tenía que correr rápido.
Bilba nunca supo cuánto tiempo estuvo corriendo o cuantas veces se cayó mientras lo hacía. Lo único que sabía era que no podía detenerse. Cada vez que el aliento le faltaba, escuchaba los gritos de Gollum a su espalda y sabía que tenía que seguir corriendo. No sabía en qué dirección iba, solo le importaba alejarse lo más posible de él.
Fue cuando ya empezaba a ver doble del agotamiento y todos los cortes de sus pies hacían que se resbalara por la sangre que salía de ellos, cuando escucho un ruido diferente al de Gollum.
Por un segundo se asustó ante la perspectiva de más enemigos, pero cuando escucho más claramente los gritos y las pisadas, se dio cuenta de que en realidad los podía reconocer. Eran sus enanos.
Hacía tiempo que a Bilba ya se le habían acabado las fuerzas, la adrenalina era lo único que la mantenía en pie y en movimiento. Ahora tenía una dirección a donde ir, no era solo escapar. Sin dudar, siguió corriendo en dirección a los enanos, los cuales, a su vez, también estaban en movimiento.
Fue entonces cuando Gollum la alcanzó y arrojándose sobre ella, le mordió entre el cuello y el hombro, una zona que no estaba cubierta por la ropa.
"¡Agh!" cayendo al suelo por el peso extra, Bilba solo atinó a tirarse de espalda para poderse quitarse a la criatura de encima.
Afortunadamente, ese movimiento fue suficiente para aturdir a Gollum y poder soltarse de sus garras. Ignorando el ardor de la mordedura, junto con los cortes que le había hecho con sus mugrientas uñas, Bilba se alzó sobre él y le puso la espada en el cuello.
Esta era la primera vez que se detenía desde la cueva y sentía como el agotamiento la alcanzaba.
"Debería matarte" dijo Bilba entre respiraciones pesadas e inclinadose un poco para mirar a Gollum a la cara "Podría hacerlo justo ahora"
Las pisadas y gritos de los enanos se alejaban.
Gollum lloriqueaba desconsoladamente, ignorando a Bilba como si ella no estuviera allí. Le hablaba a un "precioso" alegando de injusticas y como un ladrón se lo había quitado. Bilba presiono un poco más su espada, decidida a hacerlo, cuando se dio cuenta de que, aquella horrible y despiadada criatura, no era más que una mente infantil e inestable que necesitaba ayuda. Tenía un aura de oscuridad rodeándola, pero había algo en ella que le hacía imposible llevar el acto a cabo.
Bajando la espada y mirando a otro lado, Bilba dejó que la compasión la guiara.
"Espero que nunca nos volvamos a encontrar, Gollum"
Sin decir más, Bilba siguió las débiles voces de sus compañeros.
La adrenalina de su cuerpo ya se había extinguido, y su cuerpo no logra alcanzar la velocidad necesaria para alcanzar a los enanos. Sus voces ya no se escuchaban y sus pisadas no eran más que ecos lejanos. Bilba estaba a punto de rendirse, ya nunca encontraría la forma de salir, cuando se dio cuenta de que, si bien ya no podía escuchar a sus compañeros, la luz de los túneles estaba cambiando a medida que caminaba.
Con renovadas fuerzas, Bilba siguió avanzando. Guiándose solo por la cantidad de luz que tenía cada camino, respiro aliviada al salir del túnel al encontrarse rodeada con árboles y aire fresco.
Finalmente, fue capaz de dejarse caer al suelo y simplemente respirar.
El cansancio la hacía querer cerrar los ojos y simplemente dormir los próximos tres días, pero sabía que aún no era tiempo para eso. Trato de levantarse un par de veces, pero sus brazos temblaban demasiado y no tenían la fuerza para sostenerla. Aun en el suelo, Bilba se llevó la mano al hombro, donde Gollum le había mordido. Por alguna razón, la mordedura le dolía mucho más que el resto de sus heridas, el ardor era casi insoportable y hacía que todo su cuerpo se sintiera aún más pesado. Apartándose el pelo de la cara, sus trenzas se habían desecho, Bilba miró su hombro. La clara piel que antes estaba cubierta por delicadas pecas, producto de varias horas de trabajo en su jardín, ahora estaba de un horrible morado oscuro, con líneas negras alrededor de los hoyos de los dientes y sangre seca. Sin atreverse a tocarla, Bilba giró un poco para quedarse de espalda contra el suelo.
A lo lejos, Bilba creía distinguir las voces de los enanos.
"Vamos, solo un poco más"
Con las voces de sus compañeros dándole fuerzas, Bilba logro finalmente ponerse de pie y empezó a caminar hacia ellos. El recorrido fue largo y lento, el dolor acompañando cada uno de sus pasos. Si bien algunos de los cortes de sus pies ya habían comenzado a sanar, los más profundos aún estaban allí. Ya estaba cerca de ellos, los podía ver, cuando tuvo que apoyarse en un árbol para descansar.
"…te diré lo que paso. Bolsón vio su oportunidad y la tomó. Ha estado perdido desde que piso fuera de su querido jardín en Hobbinton. De seguro ya debe estar de vuelta en Rivendell con Elrond"
Ori estaba a punto de decir algo para defender a su señora, cuando Bilba salió de detrás del árbol.
"Casi, mi estimado Thorin, pero no"
Todos los enanos se dieron para ver a Bilba, quien se acercaba a ellos cojeando levemente y con la mano sosteniéndose el brazo de la mordedura, en la cual aún sostenía la espada por si acaso. Su pelo estaba revuelto, su ropa desgarrada en varias partes y sangre ya seca manchaba su manga completa.
"¡Bilbo!" gritaron Gandalf y Ori, corriendo hacia ella.
Antes de que se diera cuenta, Bilba se encontraba rodeada por el mago y el menor de los Ri, a los cuales se les sumaron el resto de los enanos en cuestión de segundos.
"¿Estás bien?"
"¿Qué te pasó?"
"¿Cómo saliste?"
"¿Qué te paso en el hombro?"
"Mahal, eso no se ve nada bien"
"¿Por qué volviste?"
Como siempre, la pregunta de Thorin resaltó por las del resto y todos se giraron a verlo.
Bilba era sostenida en pie solo por Ori, mientras que Gandalf estaba arrodillado a su lado, tratando de ver el estado de sus heridas, más específicamente, la del hombro.
Bilba miro a Thorin con ojos cansados, dándole una suave sonrisa. El agotamiento había hecho que parte de sus inhibiciones normales saltaran por la borda. Thorin podía jurar que su corazón se detuvo con esa sonrisa adormilada.
"Volví porque es lo correcto, porque ustedes me necesitaban. Porque nunca fue una opción para mí no hacerlo. No tienes que escoger si ayudas a tu familia, simplemente lo haces"
Bilba seguía sonriendo mientras hablaba y sus ojos apenas abiertos mientras lo hacía, debajo de toda la mugre e incluso sangre, se podía ver el rojo de sus mejillas. Cada vez cargaba más de su peso en Ori, incapaz de sostenerse a sí misma. Ori le dio una leve mirada a Thorin de reojo antes de inclinarse y tomar a Bilba en brazos, pasando su brazo por detrás de sus rodillas.
Gandalf asintió complacido ante la decisión del menor y Bilba no encontró fuerzas para quejarse, así que el joven enano se acomodó para sostenerla todo el tiempo necesario.
"Tenemos que hacer algo con esas heridas, antes de seguir avanzando" dijo Gandalf, indicándole a Ori que la llevara a un lugar apartado "No me gusta como se ve esa mordedura"
"Pero, Gandalf, creí que habían dicho que sus heridas sanabas rápido" comentó Fili con tono de preocupación, a lo cual el resto de los enanos asintieron
"Así es, pero eso no significa que no tengan que ser limpiadas para evitar infecciones. Aparte, la herida de su hombro es extraña, es como si hubiera cierta oscuridad en ella. Es mejor que la examine"
La Compañía se preocupó aún más por su compañero.
"Déjame ayudarte a examinarlo" dijo Oin, acercándose a Gandalf y Ori, quienes intentaban apartarse de la horda de enanos que los seguían, en busca de algo de privacidad "Estoy seguro que te puedo ayudar, tengo un amplio conocimientos de las hierbas del lugar. Ahora no hay un elfo milenario que me pueda reemplazar"
"No será necesario…" empezó a decir Gandalf, pero fue interrumpido por aullidos "Fuera del sartén…"
"…Y directo al fuego" terminó Thorin, quien miraba como se acercaban hordas de wargos hacia ellos "¡Corran!"
