Capítulo 13
N/A: Ninguno de los personajes me pertenecen, ojala lo hicieran. así tendría más tiempo para escribir. Disfruten!
Los enanos y Gandalf corrían a los árboles para ponerse a salvo de los wargos que los perseguían, turnándose para cargar a Bilba y subirla a los arboles con ellos, mientras ella seguía inconsciente. O eso es lo que ellos creían.
Al abrir los ojos, Bilba se dio cuenta de que algo no andaba bien.
Lo último que recordaba era haber salido de la cueva de los goblins, después de haberse enfrentado a esa horrible criatura, la cual le había mordido el hombro, para encontrarse finalmente con sus enanos.
Y ese era exactamente el problema cuando abrió los ojos.
No había nadie a su alrededor y no tenía ni la más mínima molestia en su hombro, o en cualquier parte de su cuerpo. ¡Ni siquiera tenía hambre! Algo extraño estaba pasando.
Poniéndose de pie, se dio cuenta de que estaba en alguna clase de pastizal, muy parecido a los que rodeaban la Comarca, pero las montañas que lo rodeaban hacían que fuera imposible que fuera uno de los campos en los que jugaba de pequeña. De hecho, este lugar no se parecía a nada que hubiera visto en mapas de la Tierra Media. Y teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que pasó Bilba estudiando los mapas de su padre, se le podía considerar algo así como una geógrafa experta.
"Vaya, parece que la pequeña finalmente ha despertado"
"Supongo que ya era hora, teniendo en cuenta cuanto tiempo llevamos esperándola"
Las dos voces sonaron a la espalda de Bilba. La primera era claramente de un hombre, grave y profunda, mientras que la segunda era de una mujer, la cual hablaba como si cada silaba estuviera desbordante de felicidad.
Al girarse, Bilba se encontró con los que parecían ser un enano y una hobbit, pero algo en ellos indicaban que eran algo más. Pero de alguna forma, Bilba sentía que los conocía, a pesar de que estaba segura de nunca haber visto ninguna de sus caras.
"Te hemos estado esperando por un largo tiempo, Bilba Bolsón, prácticamente, desde el día que naciste" la hobbit se alejó un poco del enano para acercarse a Bilba.
Una vez que la tuvo cerca, Bilba sintió que una leve brisa, cargada de un perfume floral, la envolvía. Era un aroma que la hacía sentir bienvenida , la rodeaba de tranquilidad y paz.
"Siento que los conozco, a los dos, pero no tengo ni idea de quienes son…" susurro Bilba.
"Oh, pero definitivamente sabes quienes somos, te hemos estado acompañando desde que saliste de tu smail, siguiendo a mis hijos" le explico el enano, caminando hasta alcanzar a la hobbit y tomar su mano "Claro, nos han llamado por muchos nombres, pero creo que nos conocerás por…"
Al escucharlo hablar de los enanos como sus hijos, Bilba se dio cuenta frente a quienes estaba.
"Yavana y Mahal" Bilba se llevó las manos a la boca al darse cuenta con quien estaba, antes de arrodillarse ante su Madre y el esposo de esta.
"Ponte de pie, Hija del Destino, nuestra hija" susurró Yavana, poniéndola de pie "No hay necesidad de que te arrodilles frente a nosotros. Solo queremos hablar contigo un momento, antes de que tengas que volver"
"¿Volver? Entonces… ¿no estoy muerta?" Mahal y Yavana rieron y negaron, antes de empezar a caminar, uno a cada lado de Bilba, guiándola por un camino que solo ellos conocían.
"No estás muerta y con suerte no lo estarás en un largo tiempo" Yavana hablaba mientras jugueteaba con una flor en sus manos, Bilba no había visto que la recogiera y estaba segura de que no la tenía hace unos minutos "Eres una hobbit especial, Bilba, en tu interior, siempre lo has sabido. Fue solo cuando llegó Gandalf que empezaste a admitirlo. Claro, sabías que eras diferente a los otros hobbits, pero nunca comprendiste la profundidad de esa diferencia"
"Por mucho que me agraden los hijos e hijas de mi esposa, nunca he logrado comprender completamente a los hobbits. Todas sus costumbres y tradiciones… nada de lo que hacían tenía sentido" admitió Mahal "Pero tú, Bilba, siempre he sentido que te puedo entender como a cualquiera de mis hijos. Para mí, tus acciones son tan claras como las de Thorin, Dwalin o cualquier otro"
"Así como a mi esposo, a mí también me desconciertan muchas de las acciones de los enanos. Los enanos y hobbits parecen ser tan diferentes entre ellos, como si solo tuvieran en común su estatura" Mahal y Yavana rieron, compartiendo un chiste interno, antes de que ella siguiera hablando "Pero ninguna de las dos razas compren que para alcanzar su máximo potencial, deben trabajar juntas. Desde que se separaron, tanto los hobbits como los enanos se han vuelto desconfiados de las otras razas, se han aislado a si mismo del mundo que los rodea"
"¿Separaron? ¿Alguna vez los enanos y los hobbits estuvieron juntos?"
"Por supuesto. Tu sabes de como tu raza antes de llegar a la Comarca deambulaba por la Tierra Media. Bueno, en un principio, los hobbits vivían a los pies de la Montaña Solitaria, que es el primer hogar de mis hijos" le explicó Mahal "Pero por razones que se perdieron en el pasado, decidieron buscar nuevas tierras. En un principio tenían la intención de volver, pero con el paso del tiempo, olvidaron su hogar y a sus hermanos, de la misma forma que sus hermanos se olvidaron de ellos.
Es por eso que te hemos estado esperando a ti, Bilba. Lo que te hizo una Hija del Destino, o lo que por lo menos influyó un poco, fue que cuando naciste, puse un poco de mí en ti, al igual de como lo hizo Yavana. Se te ha otorgado una gran misión y estamos seguros de que eres capaz de llevarla a cabo"
Cada Valar había tomado una mano de Bilba, llenándola de paz y seguridad a través de su piel.
"Creo en lo que me dicen, en serio lo hago, pero no sé qué es lo que tengo que hacer realmente" Bilba se sentía como una niña entre sus padres celestiales.
"Tú corazón te indicará tu misión, lo has seguido hasta ahora y te ha llevado lejos"
"Pero acabas de añadir un peso extra a tu espalda al tomar ese anillo"
"No me gusta tocarlo, algo se siente mal en él, pero sabía que no podía dejarlo allí tirado para que algún goblin lo encontrara"
"Ese fue tu corazón guiándote a hacer lo correcto" las palabras de Yavana de oían dulces y melodiosas.
"Y en este trayecto, descubrirás que hacer lo correcto es extremadamente difícil, incluso peligroso" mientras que las de Mahal estaban también cargadas de sabiduría y, a pesar de lo que decían, seguridad.
"Es por eso, que te aconsejamos solo una cosa"
"No tengas más cargas de las necesarias con los enanos, en ellos puedes llegar a descubrir una verdadera familia"
"Pero ya es hora de que vuelvas con ellos, has pasado demasiado tiempo aquí. Te necesitan"
Bilba los miró a ambos como se empezaban a desvanecer, al igual que el lugar en que se encontraban, pero las presiones de sus manos no disminuyeron ni un segundo.
"Un último consejo. Dale una oportunidad a Thorin, no es tan malo como parece"
Con esas últimas palabras de Mahal y una sonrisa de ambos, Bilba despertó rodeada de fuego y gritos, sostenida precariamente por Nori, quien parecía ser el único de sus hermanos que no colgaba de una rama, a punto de caer por un risco.
"¿Qué demo…?" antes de que pudiera terminar el comentario, Bilba escucho un grito a su lado.
"¡Thorin, no!" Dwalin trató de agarrarse de una rama más grande para poder pararse, pero en la que se encontraba estuvo a punto de romperse y casi cae.
Sin entender lo que estaba pasando, Bilba miro en la misma dirección que los enanos.
Lo que vio la dejó helada.
Thorin se encontraba en el suelo, sangrando por lo que parecía ser una mordedura a la mitad de su zona media. Un gran wargo blanco se alzaba sobre él, con un orco aún más blanco y terrorífico. Bilba no necesitaba que nadie le explicara quien era.
Azog le ladró una orden a uno de los orcos que lo acompañaba y este se bajó de su wargo, desvainando su espada y con claras intenciones hacia Thorin.
"Oh no, no mientras yo esté aquí" librándose de los brazos de Nori e ignorando todos los gritos de advertencia, Bilba corrió por el tronco en dirección a Thorin.
Desesperada, vio como el orco se acercaba a Thorin con la espada en alto. Bilba corrió a su máxima velocidad, ignorando cualquier incomodidad, dolor o cansancio que pudo haber tenido. Cuando se encontraba a solo unos metros de ellos, el orco alzó la espada por sobre su cabeza para dar el golpe final. Fue entonces cuando fue tacleado por Bilba. Ella, sin dudarlo, había saltado sobre la criatura que estaba a punto de asesinar a uno de sus enanos y antes de que se diera cuenta de lo que había pasado, lo apuñalo con su pequeña espada, perfecta en sus manos.
Sin perder un segundo, Bilba se puso de pie y se paró entre Thorin y los orcos, que la miraban incrédulos, pero ninguno más que el orco blanco.
"¡Nadie va a tocar a Thorin! ¡No mientras yo esté aquí!" Bilba grito con tal furia, que algunos de os orcos llegaron a dar un paso atrás. Para su mala suerte, eso no bastó para intimidar al líder de los orcos.
Azog le hizo una mueca a Bilba antes de ordenar al resto de los orcos que atacaran.
Bilba alcanzó a alzar su espada justo a impedir ser cortada por la mitad por el primer orco que llegó a ella con intenciones de terminar con Thorin. Sabía que no iba a dudar mucho en la pelea, incluso en mejores condiciones, Bilba no estaba entrenada para la guerra, a diferencia de los orcos que habían sido criados para ella. Bloqueando precariamente otro ataque a su costado, Bilba cayó de rodillas por la fuerza del impacto. Fue entonces que, con una serie de rugidos y gritos de guerra, los enanos se hicieron presentes en la pelea. Aun así, Bilba no bajo la guardia y poniéndose de pie, siguió reteniendo a cualquier orco que se acercara lo suficiente a Thorin, hasta que Dwalin o Gloin se encargaran de ellos. Había que ser realista, Bilba solo podía llegar hasta cierto punto en una pelea y ese punto ya había sido alcanzado hace un rato.
Fue entonces cuando llegaron las águilas.
Antes de que se pudiera dar cuenta de lo que estaba sucediendo, los orcos con los que se estaban enfrentado eran arrojados al precipicio y los enanos eran rescatados de las peores situaciones. Thorin fue tomado por un par de garras gigantes y Bilba pronto se encontró en la misma situación, solo para ser soltada y caer en el lomo de otra águila.
Agarrándose de las plumas del águila con todas sus fuerzas y esperando que al ave no le doliera demasiado, Bilba se puso a contar a los enanos, relajándose solo cuando vi que estaban todos los miembros de la Compañía, Gandalf incluido.
"¡Agh!" al girarse hacia su hombro herido, Bilba sintió una punzada y no pudo evitar llevarse la otra mano a la herida.
"¡¿Estás bien?!" gritó Bofur, preocupado desde el águila más cercana, la que compartía con Bifur.
"Estoy bien, solo quiero que aterricemos"
"Parece que estamos disminuyendo la altura"
Las águilas depositaron a los enanos con delicadeza en lo alto de unas rocas antes de continuar su viaje por los cielos.
Apenas tuvieron sus pies en la tierra, los enanos corrieron hacia Thorin, quien aún estaba inconsciente. Gandalf, sus sobrinos, Dwalin y Balin fueron los primeros en alcanzarlo y en cuestión de segundos, Gandalf se encontraba murmurando rápidas palabras en un idioma que ninguno entendía.
La Compañía completa observaba atenta lo que ocurría, sosteniendo el aliento. Cuando Thorin abrió los ojos y respiró profundamente, el alivio fue palpable en el aire.
Pero fue entonces cuando las rodillas de Bilba cedieron.
"¡Bilbo!" Bofur llegó justo a tiempo para atrapar a Bilba antes de que cayera golpeándose la cabeza y la depositó con cuidado en el suelo "¡Oin, ayuda!"
Ori corrió a su lado y trató de tomar a Bilba en sus brazos, alejarla de la vista de todos para que Gandalf la sanara, pero Bofur no se lo permitió, apoyando la cabeza de Bilba en sus piernas, tratando de darle un poco de comodidad
"¿El hobbit?" preguntó Thorin, poniéndose de pie con ayuda de Kili.
Toda la atención que antes era para la condición de Thorin, ahora se había vuelto hacia Bilba.
"Ni se les ocurra mover al muchacho" dijo Oin corriendo hasta donde estaba la hobbit caída.
Abriéndose paso con empujones, el medico finalmente llegó a su paciente y se dejó caer a su lado.
"Lo primero es quitarle a chaqueta y camisa, para examinar las heridas" Oin empezó a desabrochar los pocos botones que le quedan a la chaqueta, pero Ori le apartó las manos bruscamente.
Todos los enanos miraron a Ori hostilmente. Él, a pesar de estar rojo como una fruta, no apartó la mirada.
"Con Gandalf nos encargaremos" dijo Ori tratando de sonar firme y tratando de tomar a Bilba una vez más en brazos, con Bofur impidiéndoselo una vez más.
"El joven Ori tiene razón, nosotros nos encargaremos de Bilbo" dijo Gandalf, acercándose al grupo e intentando tomar a Bilba.
"No puedo permitirles que lo hagan. No sabemos que clase de heridas tiene y podrían estar dañándolo aún más si es que tratan de llevarlo a otra parte" dijo Oin poniéndose firme "Ahora, me van a dejar hacer mi trabajo o le voy a tener que pedir a mi hermano que los aparte de mi camino"
Gloin sacó pecho, tratando de verse amenazador.
Ori miró a Gandalf en busca de ayuda y estaba a punto de empezar a reclamar de nuevo, cuando sintió una mano en su antebrazo. Sorprendido, miró a Bilba para verla con los ojos abiertos y darle una débil sonrisa.
"Está bien… se iban a enterar tarde o temprano. No sé cómo se me ocurrió pensar en que podría ocultarlo por siempre" y esta vez, mirando a toda lo Compañía, añadió "Lo siento"
Con esas palabras, Bilba volvió a caer en la inconciencia.
Ori y Gandalf se miraron preocupados, pero respetando las palabras de la hobbit, dejaron espacio para que Oin empezara a trabajar.
"¿Ocultarlo? ¿De qué se supone que está hablando el hobbit ahora?" les preguntó Thorin, algo alterado. La preocupación por el hobbit era abrumadora y el dolor que él mismo sentía por sus heridas lo atontaba. Por suerte sus sobrinos estaban a su lado para darle apoyo.
Ni Gandalf ni Ori dijeron una palabra para responderle.
Mientras, Oin trabajaba en desvestir a la hobbit con la mayor rapidez y delicadeza posible. Con mano experta, en pocos segundos ya le había sacado la chaqueta, pero no pudo evitar la maldición al ver las otras capaz de ropa que llevaba puesta. La sorpresa que se llevó al sentir algo acolchado bajo sus dedos al tratar de ver si había alguna costilla rota fue clara en su cara, ya que todos sus compañeros le preguntaron que estaba mal.
Mirando una vez más a Gandalf y Ori, estaba vez simplemente abrió la camisa de golpe, sin importarle los botones que salieron volando.
La mayoría de los miembros de la compañía esperaba encontrarse con un pecho cubierto de heridas, moretones, cortes e incluso mordidas, pero ninguno esperaba ver un tipo de almohadilla que simulaba la característica barriga del hobbit que los acompañaba, ni mucho menos vendas cubriendo el pecho de la forma en que lo hacían las mujeres, pero muchísimo más ajustado de lo que se acostumbraba.
Oin fue el primero en comprender en lo que estaba viendo y se apuró en actuar como correspondía.
Volviendo a cubrir a Bilba con la chaqueta que ya le había quitado se giró a la Compañía y les ordeno con palabras poco amables que se perdieran mientras el trataba a su paciente.
"Pero…" empezó Bofur.
"Nada de peros, solo Gandalf y Ori se quedan para ayudarme, el resto se larga de aquí ¡AHORA!"
Automáticamente, todos los enanos se alejaron del médico, a quien habían aprendido a respetar en este tipo de situaciones.
Una vez que todos se hubieron alejado, Oin volvió a destapar a Bilba y se puso a trabajar en quitarle la faja acolchada, para ver si tenía algo roto bajo esta.
"Ustedes lo sabían" fue lo único que dijo mientras trabajaba, Gandalf y Ori cubriendo a Bilba de la vista curiosa del resto de los enanos en un intento de darle privacidad.
"Por supuesto. La conozco desde que gateaba por la Comarca. Siempre fue una joven especial y sabía que era la indicada de unirse a nuestra aventura. Esta era una de las condiciones que ella tenía para hacerlo"
Oin miró a Ori mientras revisaba que no hubiera ninguna costilla quebrada.
"Yo me enteré en Rivendell" explicó el joven escribano, jugando nerviosamente con las hilachas de su manga "Entré a su habitación sin anunciarme y vi… bueno, lo que vi dejó claro que estaba ocultando algo"
"La buena noticia es que no hay nada roto" dijo mientras cubría de nuevo a Bilba, dejando descubierto uno de sus hombros, el cual tenía sangre seca y un color morado que ya bordeaba el negro, la cual empezó a limpiar con mucho cuidado y con las pocas cosas que tenía para hacerlo, finalmente lo vendó como pudo, todo esto en silencio "Pero este hombro me preocupa de sobre manera. He visto muchas mordeduras y similares, pero esta no se parece a nada que haya visto antes, es como si se hubiera infectado de algo oscuro y maligno, pero no tiene pus ni cualquier otra cosa que represente una infección común… ¿Es Bilbo su verdadero nombre siquiera?"
"Su nombre es Bilba Bolsón y es la señora de Bolsón Cerrado" le dijo Gandalf "Te puedo asegurar que todo lo que les dijo era sobre sí misma es verdad"
Oin se pasó la mano por los ojos.
"Necesito hierbas para tratar su herida y ella necesita descansar, mucho. Me atrevería a decir que no está despierta ahora más por el agotamiento que por la herida" pellizcó la piel de la muñeca de Bilba y vio cuanto tardaba en volver a su lugar "Y está levemente desnutrida y deshidratada"
El medico se levantó y empezó su búsqueda de hierbas medicinales, ignorando las preguntas de sus compañeros al verlo alejarse de Bilba.
Mientras Oín se encargaba de Bilba, los enanos observaban alejados. Le ofrecieron a Thorin que se sentará, pero él prefirió quedarse de pie a pesar de sus heridas, apoyándose disimuladamente en Dwalin, que era el único más grande que él.
"¿Alguien me puede explicar lo que está pasando?" preguntó Kili "¿Bilbo está bien?"
"Kili, Bilbo no es quien decía ser" le trato de explicar Fili.
"¿A qué te refieres?"
"Vamos, Kee, seguro te diste cuenta…"
"No tengo ni idea de qué estás hablando. Solo quiero saber cómo se encuentra"
Fili miró a su alrededor y aliviándose al ver que el resto de sus compañeros si entendían que estaba sucediendo y no eran cosas de su imaginación.
"Kili… Bilbo es mujer"
Kili lo miro sin decir nada, sin que su expresión cambiara siquiera un poco.
"¿Ok…? ¿Y qué con eso?"
Ahora todos lo miraban incrédulos.
"¿Cómo que qué con eso? El… ¡La hobbit nos estuvo mintiendo todo el tiempo!" intervino Dwalin.
Cada una de las familias de la Compañía parecía enojada, alterada o incluso un poco desconcertada con su nuevo descubrimiento con respecto a la hobbit.
El único que permanecía igual era Kili.
"¿Es que no entiendes? Nos estuvo mintiendo desde que lo… la conocimos" le trató de explica Fili.
Kili frunció levemente la frente.
"No nos mintió…" todos alzaron sus voces en reproches "Esperen, esperen. Déjenme explicarles. Sí, es cierto que nos ocultó algo, algo importante, pero creo que todos le hemos estado ocultando cosas desde el principio. O sea, seamos realistas, tenemos un lenguaje secreto, el cual solemos hablar con ella allí. Todo el tiempo. Y admitámoslo, somos un grupo de trece enanos hombres, todos intimidantes a simple vista y ella era al parecer era una hobbit que vivía sola. Tal vez estaba asustada, tal vez no sabía cómo íbamos a reaccionar, tal vez… ¿Saben qué? No importa. No la podemos juzgar hasta que ella misma nos explique sus razones. Pero tenemos que tener en cuenta todo lo que ella ha hecho por nosotros. Y estoy hablando de cómo salvó a Thorin hace unas horas, eso no es algo que podamos olvidar fácilmente"
Ahora todos lo miraban en silencio, boquiabiertos.
"Eso es… inesperadamente profundo y cierto de tu parte, Kili" Balin fue el primero en poder hablar, orgulloso de su antiguo alumno.
Kili se rascó la cabeza, encogiéndose de hombros mientras lo hacía.
"Quiero decir, eso es lo que supongo que diría Bilbo… o como sea que se llame. Es el mismo hobbit que hemos conocido todo este tiempo. No es como si fuera una persona totalmente diferente, ¿verdad?"
"Supongo que tienes razón, hermanito" el orgullo en la voz de Fili no era difícil de percibir, al igual que en las miradas y posturas de todos los adultos que habían formado parte de la infancia de Kili.
El único que aún no hacía o decía nada, era Thorin.
Dentro de su cabeza, todo se estaba derrumbando. O mejor dicho, todas las cosas que hasta ahora no tenían sentido y todos esos sentimientos irracionales ahora parecían tener una razón de ser. Bilbo era mujer. Era una hobbit mujer. Toda esa aura incorrecta su alrededor su estaba desvaneciendo a los ojos de Thorin y ahora podía ver lo perfecta que en realidad era. Esa sensación de atracción, como si algo lo tirara en dirección a la hobbit, remplazaba todo lo que se sentía mal en ella. No era que Thorin se estuviera volviendo loco. Él sabía reconocer el llamado de esa persona especial para cada enano, la cual estaba destinado para cada uno de ellos. Era por eso que algo le parecía incorrecto cada vez que veía al hobbit. El llamado estaba allí, pero el secreto lo estaba bloqueando. Su Única estuvo allí todo el tiempo.
No era extraño que entre los enanos hubieran parejas del mismo sexo, o que algunos simplemente no sintieran el llamado de sus Únicos u Únicas y se dedicaran a sus especialidades en el trabajo. Pero cada uno sabía si tu Único era hombre o mujer, aunque no lo conociera. Era por eso que Thorin simplemente no podía concebir la idea de que Bilbo, un hobbit hombre, fuera su Único.
¡Mahal, había encontrado a su Única! La conocía desde hace meses, la había tratado como un gusano incompetente, ella le había salvado la vida y ni siquiera sabía su verdadero nombre.
Al darse cuenta de esto, Thorin soltó un gruñido y se dejó caer en el suelo. Tapándose la cara con ambas manos, dio un pequeño grito de frustración y terminó de espalda mirando el cielo.
Para él, este movimiento era la respuesta a todo lo que estaba pasando dentro de su cabeza, pero para los otros enanos, que no tenían ni idea lo que estaba pensando, fue algo sorpresivo e inesperado.
"Eh… ¿Thorin? ¿Estás bien?" Fili miraba preocupado a su tío, al igual que el resto de los enanos.
"Estoy acabo, eso es lo que estoy. No puedo creer que no me diera cuenta antes que ella era m…"
Lo que fuera a decir, no alcanzó a terminar, porque justo entonces Bofur vio que Oin se acercaba.
"¡Oin! ¿Está bien Bilb…?"
N/A: Bueno, espero que les haya gustado. El secreto ha sido revelado
