Parados uno frente al otro como tantas otras veces, mirándose, ojos azules que observan la pequeña sonrisa que ilumina el rostro perfecto, tan masculino, solo suyo.
Una lágrima cae seguida por un beso, una caricia tan suave como la seda, un ligero gemido y luego…silencio.
Los ojos cerrados, disfrutando del toque ligero, tibio, de una mano grande en su mejilla, su respiración cepillándole el rostro.
- Quédate conmigo. – Él le sonríe como siempre, acercando sus labios a esa frente blanca donde el cabello rubio cae con descuido.
- No me iré a ninguna parte. – Ella se contagia y sonríe también, un amor tantas veces humillado, pisoteado, él perfectamente se podría haber ido con cualquier mujer, es inteligente y fuerte, tan controlado que parece imposible ese intento de mostrar pasión, de violencia que hacia tanto tiempo rompió su seguridad y ese hielo que solía rodearla.
- Yo…
- Shhh, sé lo que quieres decir, no te preocupes, nadie me podrá separar de ti, no los dejaré. – Suena a promesa y ella aprieta su mano, decidida a ocultar ese secreto que le esta lacerando el alma, ese que le da un tiempo fijo en la tierra, algunos meses de amor y después…la nada. – Te amo.
- También te amo. – Se besan, respiran sus aromas combinados y de pronto el futuro se les hace eterno.
La felicidad de ser uno es demasiada, espanta los fantasmas y el arrepentimiento de una vida vacía.
Te seguiré hasta la muerte.
Una promesa.
Una sentencia que, por el momento, sería su verdad.
Inspirada en dos canciones de Death Cab for Cutie, I Will Follow You Into the Dark y Someday You Will Be Loved.
Gracias por sus comentarios, me ayudan a inspirarme (eso y mis playlist de Spotify)
P.S: Pasen por Libertatem, es uno de mis bebes en este sitio (creo que publicaré por aquí a mis otros bebes del sitio W)
