Y finalmente se había dado cuenta una tarde, mientras miraba una paloma volar por el cielo, que un dolor agradable se instalaba en su pecho y un fuego desconocido comenzaba a circular por sus venas, una llama increíble que dominaba sus decisiones, sentidos y emociones. Era solo un jovencito, pero ya sabía que eso tan maravilloso era amor, amor por una sola mujer, una en un limbo entre lo femenino y lo masculino, una que era una broma cruel del destino para su padre.
Pero el amor no era dulce como lo prometían las novelas de romance heroico, ella no lo estaba esperando en un castillo y él no era un caballero, no, era lo más parecido a un esclavo, un pobre sirviente con sueños más grandes que todo el universo.
Y se dio cuenta, cuando los años pasaron, que el amor era una bestia incontrolable, una que destrozaba todo a su paso, una que se alimentaba de corazones y esperanzas, una que se tragaba a una persona entera y escupía dolor y sufrimiento. La miel sobre hojuelas solo era para los soñadores sin remedio, para los idiotas; en cambio, para él, solo había un pozo de dolor, una agonía eterna viendo a la mujer que amaba sufrir por otro, llorar por otro, brillar para otro.
El amor no lo soltó, hundió sus dientes con más fuerza cuando más deseaba olvidarla, cuando, entre botellas de vino y faldas multicolores, pretendía ser libre. Se infectó de celos y deseo, se llenó de desilusión, de frustración entre más invisible se volvía para ella, sen encegueció y su alma fue consumida.
Y, aun así, no podía dejar de quererla y pensar en un futuro juntos.
Y el amor encontró otra presa, otro corazón jugoso para sus fauces, un alma solitaria que apenas conocía el dolor, el verdadero dolor de no ser amada. ¡Ilusiones! El amor era más cruel que un simple enamoramiento, atrapó su corazón con mejor precisión que un perro de caza y lo devoró por completo.
Amor surgido como una pesadilla. Amor doliente. Amor eterno. Un veneno tan dulce como amargo, disfrazado de amistad, alimentado con desdén, aceptado tan tarde que la muerte cortó de raíz sueños apresurados, ilusiones dormidas tantos años, el sueño de una boda y un vestido amplio, vaporoso, una bendición, una sonrisa y paz.
La bestia los había devorado a los dos.
Y aun así, no estaba satisfecha.
Inspirada en Amour de Rammstein.
Cualquier comentario, con respeto, es aceptado; también estoy abierta a sugerencias de canciones.
Sé que tengo abandonada a Libertatem, para quienes la leen, pero voy a intentar actualizar mañana sábado, solo me faltan unas cositas que atar bien.
¡Nos leemos pronto!
