N/A: Partiría, como siempre, con una disculpa por la demora, pero la verdad, creo que se está volviendo algo repetitivo. Simplemente no puedo actualizar con más frecuencia de lo que lo hago. Lo lamento, pero es así. De todas formas, quiero agradecer a todos los que me han escrito y me han insistido a que continué con esta historia. Se los agradezco un montón. En serio me ayuda mucho a seguir escribiendo el leer todos sus hermosos comentarios.

También, le quiero dar la bienvenida a mi querida lectora beta, quien me ha ayudado muchísimo con este capítulo y a seguir escribiendo, ireneperez1508! Con su ayuda, pude actualizar mucho más rápido y con mejor calidad de lo usual.

Capítulo 20

Los enanos montaron el campamento rápidamente, teniendo en cuenta lo agotados y doloridos que habían quedado tras salir de los barriles. Por suerte, el río los había llevado lo suficientemente lejos y no temían ser alcanzados por los orcos o los elfos que los buscaban. Aparte, todos estaban demasiado preocupados por Bilba como para pensar en seguir avanzando. La hobbit permanecía en un estado febril y no daba cuenta de reconocer lo que ocurría a su alrededor. Oin descartaba que esto se debiera a un golpe en la cabeza, como algunos temían, sino que lo atribuía al fuerte resfriado. Teniendo en cuenta el tiempo que Bilba había permanecido en Mirkwood más el agotamiento de todos esos días, no extrañaba la gravedad de sus síntomas. Aún así, toda la Compañía estaba extremadamente preocupada.

Oin y Ori se habían encargado de curar todas las heridas y cortes de Bilba. Si bien no tenía ni un hueso roto tras todos los golpes que había recibido, vendaron sus costillas con cuidado para evitar futuras complicaciones.

El resto se apuró en preparar un gran fuego cerca de Bilba, una vez que Oin les afirmó que la hobbit estaba decente, e instalar sus mantas alrededor de la hobbit, formando un círculo protector a su alrededor. No pasó desapercibido el gesto de Thorin de ponerse justo al lado de Bilba, sus mantas casi tocándose, varias cejas se elevaron a la mañana siguiente al ver que Thorin y Bilba habían amanecido prácticamente abrazados.

Dori no había dicho nada, pero la furia en sus ojos hizo temer al resto de los enanos por el bienestar de Thorin. Viendo el peligro acercarse, Ori se apuró en llamar a Dori para que lo ayudará con un problema, tiempo que Kili y Fili aprovecharon para despertar a su tío. En un principio Thorin no se mostró muy feliz de que lo despertaran, pero al darse cuenta en la posición que se encontraba, se apuró en ponerse de pie, rogando al cielo que nadie se hubiera dado cuenta. El resto de la Compañía optó por ignorar la situación y no decirle nada a Thorin, pero las sonrisas a su costa no faltaron. Dori fue aplacado por Ori para que no dijera nada al respecto por el momento, pero estaba claro que esto no sería olvidado.

Tras discutirlo con Balin y Gloin, quienes conocían más la zona, decidieron seguir río abajo, lo que tarde o temprano los llevaría hasta Laketown. Allí esperaban encontrar ayuda para Bilba. Tras consultarlo con Oin, decidieron hacerle una camilla que sería cargada por Dori y Ori. Caminaron todo el día, deteniéndose brevemente a mediodía para comer algo y poder alimentar a Bilba con una sopa ligera que preparó Bombur en el minuto que pararon.

A la noche siguiente, Dori y sus hermanos se acomodaron a cada lado de Bilba al momento de instalar el campamento, impidiendo que Thorin tomara su lugar anterior. Este pensó en quejarse, pero no había nada que pudiera decir realmente y la mirada de advertencia que le dirigió Nori le hizo ir en silencio a instalarse junto a sus sobrinos.

Llevaban caminando mediodía del día siguiente cuando se encontrar con un hombre en la orilla del río, juntando los barriles que la corriente había arrastrado hasta allí. Su ropa se veía vieja y gastada, pero era evidente que se preocupaba de ella, pues llevaba varios parches y costuras. Cuando notó que se acercaban, se puso inmediatamente en guardia y tomó el arco que llevaba en su espalda. Todo en él, desde su postura a la mirada desconfiada en sus ojos, indicaban las dificultades que había vivido durante su vida.

"¿Quiénes son y qué quieren?" les preguntó sin intenciones de mostrarse cortés.

"Somos viajeros que buscan asilo, una de los nuestros está enferma y necesita reposo" acompañando las palabras de Balin, los enanos se separaron para que el hombre pudiera ver a Bilba en la camilla, su estado evidente en lo poco que se veía de su cara.

"¿Qué hacen con una niña?" el tono ahora se había vuelto amenazante y apuntó a Balin con la flecha "¡¿De dónde la han robado?!"

Ante la clara amenaza, todos los que tenían las manos libres tomaron sus armas, Dwalin se puso frente a Ori, quien aún cargaba con su parte de la camilla y el resto se preocupó de formar una barrera frente a Bilba.

"No la hemos robado y no es una niña humana, si no una hobbit adulta, pero necesita ayuda" Balin se acercó al arquero con precaución, atento a la tensión de la cuerda "Está gravemente enferma y no queremos seguir la caminata con ella en este estado. Estamos dispuestos a pagar por la ayuda"

Al notar la desesperación y preocupación en las actitudes de los enanos entorno a la hobbit, el hombre bajó lentamente el arco, sin perder del todo la inseguridad.

"Está bien, por la hobbit, pero los estaré vigilando. Mi nombre es Bard" destensando la cuerda del arco y colgandolo de vuelta a la espalda, cargó el último barril en la barca e indicó que lo siguieran "Tienen suerte de que tengo espacio suficiente para todos en mi barca, por lo general suelen llegar más barriles desde Mirkwood. Tendrán que pagar para entrar a la ciudad, a menos que quieran que los meta de contrabando en barriles llenos de pescado".

Hubo un par de quejas en el fondo, ante lo cual Bard sonrió mientras Balin le aseguró que no sería necesario llegar a tales extremos. En especial en el caso de la hobbit. Apenas estuvieron a bordo de la barca, que por suerte era lo suficientemente espaciosa para los trece enanos, se apuraron en acomodar a Bilba sobre las capas de la mayoría, para luego cubrirla con las sobrantes. La cara de la hobbit apenas se asomaba entre los diferentes colores de sus capas, pero, aun así, temblaba de frío de vez en cuando. Si bien no todos se pusieron a su alrededor durante el trayecto, ninguno pasaba más de unos minutos sin asegurarse que estuviera bien. Oin, los Ri y los Ur no se apartaron de su lado durante todo el trayecto. Tratando de calmarla en sus delirios, dándole agua poco a poco de la bota que les había ofrecido Bard. Thorin no había dejado de mirarla desde que se subieron a la barca, evidentemente ansioso por estar a su lado, pero sin atreverse a acercarse al grupo que rodeaba a la hobbit.

Cuando finalmente llegaron a la ciudad, el centinela detuvo la barca y se sorprendió al ver que Bard no estaba solo.

"¿De dónde sacaste a todos estos enanos, Bard? Tú sabes que él no va a estar feliz, ha estado molesto contigo desde que vendiste más barato el pescado"

"Tendrá que superar lo del pescado tarde o temprano, esa familia no podía pagar más de lo que me ofrecieron. Los enanos pagaran su entrada, así que no tendrá un nuevo motivo para molestarse conmigo" haciéndole un gesto a Balin, quien fue acompañado por Gloin, les indicó cuando debían pagarle. Los enanos agradecieron en silencio una vez más la previsión de Bilba, quien al rescatar sus mochilas también les había traído las monedas que habían permanecido ocultas al fondo de estas. Bard observó la transacción atento, cuidando de que nadie intentara estafar al otro "Después de que deje los barriles, los llevaré a mi casa. No es mucho, pero habrá espacio para todos ustedes y no les cobraré más de lo que coman. Tendrán que dormir en el suelo, me temo que solo tengo una cama para la hobbit. Mi hija mayor es aprendiz de la curandera, podrá ayudarles con ella".

Pagando al centinela y agradeciéndole la amabilidad, los enanos ayudaron a descargar los barriles cuando llegó el momento y en menos de una hora se encontraban en la casa del barquero. Por lo que Bard les había dicho, tenía tres hijos: dos niñas, una ya casi adulta, y un niño. Los dos menores se encontraban fuera, pero la mayor estaba en la casa para recibirlos. Su sorpresa al abrir la puerta y encontrarse con enanos fue evidente por unos segundos, pero no tardó en reemplazar la sorpresa por una sonrisa. Saludaron respetuosos a la joven, la cual, tras una breve conversación con su padre, los llevó a una habitación para la hobbit. Oin se quedó con Bilba en la habitación, preocupado aún por su salud y queriendo revisarla con la calma y comodidad que no se habían permitido en la intemperie.

"Me temo que no tenemos camas para todos ustedes" se disculpó Sigrid mientras traía unas pocas mantas para acomodar a los enanos "Pero ella debería estar lo suficientemente cómoda y abrigada, por lo menos".

Fili se apuró en ayudarle, tomando las mantas y agradeciéndole con una sonrisa.

"Un techo sobre nuestras cabezas es más de lo que hemos tenido en un largo tiempo".

"A menos que cuentes el tiempo en prisión" murmuró Gloin por lo bajo, pero fue rápidamente silenciado por Dwalin y Nori. Dentro de lo posible, preferían evitar que esos eventos salieran a la luz. El haber sido capturados por elfos era una mella en el orgullo tanto del jefe de la guardia real como en el del ladrón.

"Sus golpes están ya casi sanados, excepto por los más graves, pero son esa tos y fiebre lo que me preocupan. No es un resfriado común, tuvo que haber tragado muchísima agua y un poco terminó en sus pulmones. En este minuto se encuentra débil. Hay que supervisarla constantemente y preferiría no dejarla sola por demasiado tiempo" anunció Oin, quien salía a la habitación de Bilba con aspecto cansado "Si todo sale bien, Bilba debería haberse recuperado en unos cuatro o cinco días. Incluso con una enfermedad como esta. No pasa un día en que los hobbits… está hobbit, no me asombre. Otros podrían pasar meses en cama tras lo que ella ha sufrido, pero ya está mostrando señales de mejoría. Aún así, es mejor no correr ningún riesgo"

La Compañía se alegró ante la noticia, sintiéndose aliviados ante la idea de recuperar pronto a su preciada hobbit. El resfriado era francamente preocupante, pero todos allí confiaban lo suficiente en Oin como para no cuestionar su autoridad en el tema. Si Oin decía que se recuperaría pronto, nadie lo dudaba.

"Preferiría que alguien la acompañara en todo momento, por precaución" explicó Oin mientras mezclaba unas hierbas que le había ofrecido Sigrid, examinándolas detenidamente para agradecérselo con la cabeza "Debe tomar las infusiones que le prepararé cada hora, alguien se debe asegurar que se mantenga hidratada"

"Yo lo haré" se ofreció inmediatamente Thorin, dejando caer las mantas que le había pasado Fili, dirigiéndose inmediatamente a la habitación donde estaba Bilba. Solo para ser detenido por la figura de Dori en su camino. El ambiente se tensó inmediatamente y todos los enanos pusieron atención a lo que ocurría entre los dos enanos. Bard se dio cuenta de lo ocurría, le hizo un pequeño gesto a Sigrid y ambos salieron a dar una vuelta. No se quería involucrar en los conflictos internos de los enanos más de lo necesario.

"Eso no va a ser necesario, majestad. Bilba nos tiene a nosotros, sus guardianes y los Ur, su familia, para acompañarla en este momento de necesidad. No es necesario que se moleste en cuidar de nuestra hobbit" explicó Dori haciendo un gesto a Nori, ante el cual el ladrón se apuró a entrar a la habitación de Bilba, cerrando la puerta a su espalda "Entre nosotros y Oin, tendremos sus necesidades cubiertas."

Thorin se le quedó mirando sin palabras, la boca abierta levemente, Kili, Fili y, sorprendentemente, Dwalin, riendo a su espalda. Le tomó unos segundos componerse, tras los cuales pasó a intentar amenazar a Dori con la mirada y postura.

"Te recuerdo, Dori, que estás hablando con tu rey".

"Soy plenamente consciente de ello, su majestad"respondió Dori, el apelativo lleno de sarcasmo "Si no fuera así, créame que ni siquiera me hubiera molestado en ser tan cortés. Bilba será atendida por nosotros, su familia y guardianes, hasta que se recupere completamente. Déjame recordarte algo, Thorin Escudo de Roble, y ahora te hablaré con caridad: Bilba Baggins de los Ur es una joven dama respetable y empezarás a tratarla como tal. El comportamiento que has tenido hasta ahora no corresponde y no lo permitiré ni un minuto más. O comienzas a cortejarla como corresponde o Fili será rey más rápido de lo que todos esperaban"

Sin decir nada más, Dori dio media vuelta y entró a la pieza de Bilba, cerrando la puerta tras de sí. La sala estuvo unos pocos segundos en silencio tras la salida de Dori antes de que los enanos estallaran en risas, Ori siendo el único discreto en hacerlo.

Thorin se quedó a la mitad de la sala, boquiabierto y sus mejillas tiñéndose de un intenso color rojo.

"Ya era hora que alguien lo dijera, la verdad" comentó Balin, secándose los ojos "No sé cómo Dori permitió que esta situación durara tanto tiempo"

"No es nuestra culpa que estuviéramos encerrados cuando todo esto comenzó" explicó Bofur "No es como si pudiéramos hacer mucho tras las rejas… y después simplemente nos tomó por sorpresa"

"¿Qué…"

"Thorin, no somos ciegos" Dwalin se acercó para darle una palmada a su amigo en la espalda "A todos nos extrañaba como la tratabas cuando aún creías que era Bilbo, pero una vez que descubrimos la verdad… bueno, la razón se hizo evidente. La forma en que la miraste desde ese día, a todos nos quedó claro que es tu Única. Y la forma en que ella te empezó a mirar, todo el tiempo que estuvieron a solas en Mirkwood y esa primera noche tras nuestro escape..."

Thorin se les quedó mirando sin saber qué responder. Él sabía que Bilba era su Única y ansiaba el poder estar con ella, pero simplemente no había considera cómo verían toda está situación el resto de sus compañeros, mucho menos la familia de Bilba. Miró de reojo a los Ur y se dio cuenta por primera vez la mirada de pocos amigos que le estaban dirigiendo.

"Yo…"

"Escuchaste lo que dijo Dori" completó Bofur "Es el momento para que hagas las cosas como corresponden, Thorin. No más excusas, o tendrás que responder ante nosotros, rey o no"

Los Ur tomaron unas cuantas mantas y almohadas y entraron a la habitación de Bilba, claramente dispuestos a pasar la noche durmiendo junto a ella en el suelo. Solo Ori quedó con el resto de los enanos.

"No te preocupes, Thorin, si haces las cosas como corresponden, Bilba no dudará en aceptarte. He visto como ella te mira, estarás bien" siguiendo el ejemplo de los Ur y tomando también algunas cosas para sus hermanos, Ori fue el último en entrar a la abarrotada habitación de Bilba, cerrando tras de él.

"Buena suerte, Thorin" le deseó Gloin "No es fácil que tres hermanos aprueben el cortejo de su hermana, pero con los Ri como sus guardianes… ya sabes cómo es Dori, no va a aceptar nada menos que perfecto. Tienes un camino cuesta arriba, Thorin"

"Y eso es solo con un cortejo enano, debes tener en cuenta que Bilba es una hobbit y debes honrar sus costumbres también" complementó Balin.

"¿No dijo Bilba que tenía muchos primos y tíos? Debes hablar también con ellos, claramente, incluso si Bilba no es tan cercana" dijo Fili con una sonrisa en el rostro. aprovechando para molestar a su tío. No podía esperar a contarle a su madre sobre esto, Dis se volvería loca de felicidad y no dejaría pasar la oportunidad de humillar un poco a Thorin al respecto.

Thorin se ponía más blanco cada vez que alguien abría la boca y tuvo que sentarse antes de que le fallaran las piernas. ¿Qué se supone que iba a hacer? Todos ellos tenían razón. Debía empezar a preparar el cortejo, pero no porque se lo exigiera Dori. Él en realidad quería hacer esto para Bilba. Quería cortejarla como sus respectivas costumbres lo exigían, Bilba no se merecía nada menos. Quería poder darle todas las joyas bajo la montaña, que todo el mundo supiera que era amada por Thorin Escudo de Roble, descendiente de Durin y Rey Bajo la Montaña. Bilba no se merecía alguien inferior a eso. Pero también recordó todas las conversaciones que tuvieron a oscuras en su celda. Ella era una hobbit sencilla, no necesitaba todas esas cosas. Pequeños detalles eran lo que más apreciaba, un plato caliente en una noche fría; el poder calentarse junto al fuego, disfrutando de una buena conversación y el buen tabaco; un ramo de las flores de la estación, pero teniendo cuidado del significado tras de ellas; bailar en las festividades de la Comarca… Todas esas cosas que le resultaban tan lejanas a Thorin y las que nunca se había detenido a considerar. Tapándose el rostro con las manos, se dirió al resto de la Compañía que permanecía a su lado.

"Imagino que ninguno de ustedes sabe cocinar algo como una tarta" los enanos de su alrededor negaron en silencio "Estoy arruinado".

Ori dibujaba mientras Nori, Bofur, Bombur y Bifur jugaban con unos dados en el suelo. Dori estaba sentado al borde de la cama de Bilba, pasando un paño húmedo por su frente de vez en cuando, refrescándola y limpiando el sudor que se acumulaba allí.

"¿Cuánto creen que se demore Thorin en empezar el cortejo oficialmente?" preguntó Bombur cuando fue su turno con los dados. Se oyó una tos leve de Bilba, pero no duró más de unos segundos "Yo creo que ahora mismo se está golpeando la cabeza contra la muralla pensando en algo, corriendo por el pueblo en busca de qué regalarle".

"No todos tenemos la suerte que tu tienes con las damas, mi querido Bombur" se rió Bofur "No es como si tuvieras que buscar en regalo para el cortejo, Irri tuvo que pelear con tres enanas para ser la primera en cortejarte".

"Ah, Irri tuvo mi corazón en el minuto que me regaló ese puchero, ella lo sabe" respondió Bombur, jugando con las trenzas que representaban su matrimonio y a sus hijos "Ninguna de las otras damas tuvieron oportunidad frente a Irri, es mi Única".

"Yo creo que Thorin lo va a arruinar de alguna manera" comentó Nori, interrumpiendo a los hermanos "No me pregunten cómo, pero se las arreglará para meter la pata y Dori va a terminar golpeándolo por faltarle el respeto a Bilba".

Todos rieron y asintieron, compartiendo ideas de cómo Thorin metería la pata. Conocían al líder la Compañía lo suficiente como para saber lo denso que podía llegar a ser con los gestos sentimentales. Era un gran líder para la gente de Erebor, se desvivía por sacarlos adelante sin importar el costo personal, pero las relaciones personales no eran lo suyo.

"¿No creen que deberíamos ayudarlo, más que confabular en su contra?" preguntó Ori, sin levantar la vista del dibujo que estaba haciendo. Estaba retratando la escena frente a él.

"¿Y por qué haríamos eso, exactamente?" al igual que su hermano, Dori no levantó la mirada de su tarea al hablar.

"Por la misma razón que estamos todos acá, obviamente. Por Bilba" explicó Ori "Todos sabemos cómo se siente con respecto a Thorin. Sabemos cuánto ansia el conectar con otros y quien puede llegar a ser Thorin para ella. Podríamos facilitarle las cosas, más que disfrutar de las estupideces que se le ocurran a Thorin, que seguramente incomodarán a Bilba".

"Supongo que Ori tiene razón" Bofur jugueteaba con su bigote, con aire pensativo al responder "Esto podría ser infinitamente divertido para nosotros, pero Bilba no lo disfrutaría de la misma manera. Se merece un cortejo digno de ella, prácticamente perfecto".

"Además, no es como si nosotros tengamos mucho voto al respecto, dudo que Bilba nos deje intervenir más de lo estrictamente necesario en todo este asunto. Conociéndola, es capaz de ignorar por completo el cortejo, si es que intentamos limitarla a través de él. Es mejor mantenerla contenta o un día vamos a despertar y se va a haber fugado con Thorin" Nori rió al pensar en cómo reaccionaría Dori si eso pasara.

"Supongo que le puedo dar un par de recetas a Thorin" murmuró Bombur, pensando en cuales eran las favoritas de Bilba pero que también fueran fáciles de llevar a cabo.

"Nada me impide hablar del significado de las flores con Thorin, si es que le empezaran a interesar. Bilba me ha explicado lo suficiente como para llenar una enciclopedia a estas alturas".

"Gracias, Bofur y Bombur, estoy segura que Bilba lo va a apreciar enormemente" Ori firmó su dibujo y lo guardó junto con el resto de los dibujos que había hecho a lo largo de la travesía "Antes de que nos demos cuenta, estaremos persiguiendo pequeños dwobbit por toda Erebor".

"¿Dwobbit? Y qué se supone que son".

"Ya sabes, dwarves (enano en inglés) más hobbits. Los hijos de Thorin y Bilba van a ser una mezcla entre cada una de sus especies".

"Eso… ¿es posible?".

"No veo por qué no, los elfos y humanos son capaces de tener hijos juntos. Es sabido que Lord Elrond desciende de una línea mixta. Enanos y hobbits son bastante similares, en altura por lo menos, así que no debería haber problema en ese aspecto".

"Supongo que tienes razón, hermanito. Dwobbit es un buen nombre, en lo personal me gusta mucho cómo suena. Ahora solo tenemos que esperar hasta que nazca uno de ellos para que el nombre sea oficial. ¿Se imaginan lo adorables que van a ser?" la pregunta de Nori llevó a que todos se imaginaran su versión de dwobbit, enterneciéndose ante ella, "Corriendo descalzos por toda Erebor, jugando con gemas, robando comida de las cocinas y barbas rizadas en sus mejillas sonrojadas".

Era sabido que los enanos tenían una debilidad por los infantes de cada raza. Con las pocas damas que había y las dificultades de concebir, cada pequeño era atesorado por todo el que los rodeaba. Bombur e Irri eran considerados como bendecidos por Mahal mismo, quienes hasta ahora tenían cuatro hijas y dos hijos.

"Pero creo que nos estamos adelantando un poco" Dori rompió la burbuja de imaginación de sus compañeros "Thorin aún no ha empezado el cortejo y Bilba no lo ha aceptado tampoco, es demasiado temprano para hablar de sus hijos… aunque admito que serían adorables"

Durante toda esta conversación, Bilba había pretendido no estar escuchando.

Al principio, despertó al escuchar el abrir y cerrar de la puerta varias veces, pero no había tenido las energías para dar señales de vida. Se dedicó a disfrutar de la compañía y el sentirse segura, al estar rodeada por su familia. El que la cuidaran durante la enfermedad era algo que no le ocurría desde la muerte de sus padres, aunque no se enfermaba muy seguido. Después empezaron a hablar sobre Thorin cortejándola y no pudo controlar su curiosidad, aunque tuvo que disimular su sorpresa con un ataque de tos al escuchar a Bofur al mencionarlo la primera vez. Recordó las promesas que le había hecho Thorin en Mirkwood, su corazón llenándose de felicidad. Ella no necesitaba nada más que a Thorin, con saber que estaba a su lado le era suficiente, no entendía la necesidad de los enanos de convertir cada aspecto de la vida en un ritual, como el peinarse. Pero esas eran las costumbres de su familia y ella tendría que aprender a respetarlas. Se divirtió enormemente al escuchar la conversación que se desarrollaba a su alrededor. Los dwobbits sonaban realmente adorables y se preguntó cuántos tendría con Thorin.

Bilba se quedó dormida soñando con risas infantiles y un futuro feliz, con Thorin a su lado.