Observó por sobre el horizonte la línea del mar que se perdía a en la lejanía. La luna mostraba toda su belleza sobre el agua oscura y las estrellas se movían por el cielo, recordando que el tiempo pasaba y que nada se quedaba quieto, ni siquiera los astros lejanos.

Apretó los labios, respirando el aire marino mientras bebía un sorbo de su botella amiga, esa que adoraba esconder entre los pliegues de su blusa de campesino esforzado.

Con un suspiro, dejó que sus piernas colgasen en la pendiente en la que terminaba de forma abrupta la colina donde estaba sentado, desviando la mirada del cielo nocturno para darle un vistazo a sus compañeras, las dos tan blancas que parecían copos de nieve sobre el verde del pasto.

Dos cruces hermanas, juntas, tan pegadas que parecían, a la lejanía, una sola.

Volvió a beber y se preguntó, se preguntó por los cientos de muertos quienes no habían tenido una cruz ni su nombre escrito en una lápida, pensó en sus compañeros, en la sangre derramada, en el dolor de las familias, en tantas cosas que no lo dejaban dormir muchas veces por las noches.

Pensó en su propia soledad, en como su madre y su hermana habían desaparecido y como él simplemente se había quedado para sobrevivir casi como una especie de ermitaño, lejos del calor de la gente, trabajando la tierra como nunca creyó hacerlo.

Sonrió con amargura, era el último soldado de su pelotón, el último en pie, el único que no había muerto y el único a quien le hubiera gustado hacerlo.

Quizá era una forma del destino de decirle que debía seguir, que debía ver el cambio, convencerse de que había hecho lo correcto, que la igualdad iba a llegar.

- Ustedes son felices en el más allá. – Susurró entre dientes, apretando su botella ente los dedos, observando fijamente las estrellas. – Me quedaré hasta el final, comandante, seré el último de tus hombres de pie, te lo juro.

Inspirada vagamente en Last Man Standing de Hammerfall, una canción que me hizo pensar en Alain.

Ojala les guste.

(No olviden comentar)