Y se miró en el espejo.

Dios ¿Cuánto daño le había hecho? Esa imagen repulsiva que se le devolvía, ese monstruo deforme y oscuro que le devolvía la imagen…ese no podía ser él.

Quizá era parte de esa oscuridad lo que lo había dominado, eso que le había hecho olvidar, por un momento precioso, por un maldito momento, la distancia infranqueable que los separaba.

Ella era tan preciosa, tan frágil, ella se podía romper en cualquier momento, nadie tenía derecho a tocarla, nadie, mucho menos él. El mundo no podía ensuciar su alma, no podía siquiera arrancar un pétalo de su hermosa rosa.

Y la había manchado, sus manos sucias habían tocado más de lo permitido, sus labios habían obligado a los de ella a besarlo, su ojo sano se había deleitado con ese blanco impoluto de su piel…tan frágil que quitaba el aliento… ¿cuántas veces había deseado llenarla de besos? ¿cuántas veces, en la oscuridad y silencio de su habitación, había llorado lágrimas blancas por ella, mojando más que sus mangas en su nombre?

Era un monstruo, lo sabía, pero no podía hacer nada. La fragilidad rechazada de sus propios sentimientos, los celos ahogando su razón, sus ojos atándose a la muerte total.

Miró fijamente su reflejo en el espejo.

¿Quién iba a pensar que todo, en su momento, se rompía?

Traída a ustedes por Precious de Depeche Mode.

Quizá la próxima canción sea Wrong, Ordinary Love, Digital Bath o Fools in love.

O alguna totalmente distinta.

Voy a tratar de escribir para Libertatem ya que la próxima semana sera "libre" y adelantar algo para De Granada, Castilla y Aragón, siempre y cuando mi cerebro se inspire.

Nos leemos pronto.