Capítulo 1; El comienzo.

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11 Años Después...

-¡Kurt! ¡Hijo!, ¿Ya terminaste de colocar la mesa? -Escuché los gritos de mi padre desde mi lugar en el comedor. Coloqué el último plato de mis manos en la mesa y suspiré.

-¡Si, todo listo! -Respondí, observando mi obra de arte: En la mesa de madera oscura se encontraban 4 platos de porcelana clara, 4 copas de las más finas que teníamos y 4 juegos de cubiertos. Mi padre había comprado un mantel especial para la ocasión, "No todos los días tienes tu primera cena con tu futura madrastra y futuro hermanastro" dijo él, y me vi obligado a colocar la monstruosidad celestes con flores rojas y amarillas en la mesa. Es decir, ¿En serio papá?. Una fina botella de vino negro se encontraba sumergida en un mini-balde con hielo, y junto a ella una botella de jugo de naranja. Por supuesto que mi padre no me dejaría beber alcohol, apenas tengo 16, y también Finn Hudson, mi futuro-hermanastro-homofóbico-neandertal-atleta… Vaya forma de comenzar las vacaciones de verano, ¿Verdad?. Como toque final, en el medio de la mesa se encontraba un candelabro con 3 velas en él.

Sin embargo, una de ellas se había apagado. Fruncí el ceño, y me aseguré de que mi padre no estuviera cerca antes de concentrarme fijamente en la vela. Sólo entonces, comencé a recitar en voz baja- ignem aeternum, ignem aeternum, ignem aeternum...

Suspiré al darme cuenta que ni siquiera lograba crear una pequeña chispa. Había sido más difícil dominar mis poderes desde que mamá murió, y lo único que tenía era un libro viejo y gigantesco, con millones de cosas mágicas que ya me sabía de memoria.

Era difícil, para que negarlo. Tenía que aprender la pronunciación de cada hechizo, cuánta energía utilizar, si necesitaba el acompañamiento de las manos, y un par de cosas mas, todo por mi mismo. Aunque de hecho, puede que la parte de los hechizos fuera la más fácil.

También la soledad era difícil. Si siendo el único chico abiertamente gay en la secundaria en un pequeño pueblo en Lima no era lo suficientemente solitario, entonces agreguemos el hecho de ser una criatura mágica legendaria casi extinta. Bueno, estoy seguro que el destino se ríe de mí cada vez que lo pienso. La única otra persona mágica que conozco es Jeff. Lo conocí en la escuela en mi 1er año de secundaria. Era mi compañero de laboratorio, y en el instante en que nuestros hombros chocaron accidentalmente pude sentirlo. La magia que emanaba su cuerpo era casi tan fuerte como...

Si, Jeff era un hechicero. Y gay. Muy gay. Quién lo diría, 2 hechiceros gays en Ohio...

Si, definitivamente el destino se está riendo ahora.

De todas formas, Jeff vive con sus tíos, quienes también son humanos. Ellos saben de la naturaleza de Jeff desde que era un bebé, y aunque lo apoyan realmente no pueden enseñarle nada. Ambos aprendemos juntos, lo cual no es tan malo. Podría ser peor al menos...

Y, de nuevo, esa tampoco era la parte difícil. La parte más dolorosa de todo esto, era mi familia. Comenzando por mi padre, Burt Hummel. Quien jamás se enteró de la naturaleza mágica de mi madre o de la mía. Ella murió antes de poder confesarle la verdad. Y, si tengo que ser honesto, me aterra la idea de tener que decírselo. Creo que por primera vez entiendo a lo que sentía mi madre sobre todo esto. Miedo. Y luego de que papá tuvo un ataque al corazón, se a vuelto mucho peor. El no puede saber. No se si su corazón resistiría el saber que su hijo es un hechicero, o peor aún, que su difunta esposa, a quien conocía desde los 17 años, fue todo el tiempo una hechicera que, por cierto, participó en una guerra contra unas criaturas maléficas que querían matar a todos los hechiceros del mundo... Si, intenta explicarle eso a tu padre sin que te crea loco o le de un infarto.

Y luego está mi futura madrastra, a quien odio sin ninguna razón (ok, tal vez sea porque siento que quiere ocupar el lugar de mi madre, pero es un miedo normal...¿Verdad?) y futuro hermanastro, quien es un homofobico que va a la misma escuela que yo, y quien por cierto, es uno de los neandertales que se encargan de hacer mi vida imposible.

Así que perdóname, padre, si no estoy precisamente emocionado con tu nueva relación.

Sacudí la cabeza, concentrándome nuevamente en la vela. Vamos Kurt, puedes hacerlo...

-ignem aeternum, ignem aete-

-¿Kurt?

-¡Papa! -Jadeé asustado. Mierda... en verdad debo poner más atención. Por suerte, el parece no haber escuchado mi pequeño mantra. Gracias a Hécate por no dejarme encender esa vela.

-Buen trabajo hijo, la mesa se ve muy bien -Me felicito,colocando una de sus grandes manos en mi hombro.

-Gracias -Susurré de mal humor, logrando que mi padre volteara a verme. Al ver mi expresión malhumorada suspiro con cansancio.

-Kurt, ya hemos hablado de esto... Mamá murió hace 9 años hijo, yo tengo derecho a continuar con mi vida -Se excusó nuevamente. Yo lo sabía, sabía que era verdad, pero eso no significaba que me gustara la idea.

-Si, bueno, como sea... -Respondí, desviando la vista hacia mis zapatos. Sentí la mirada de mi padre sobre mí durante unos segundos más antes antes de sentirlo suspirar nuevamente.

-Te lo advierto Kurt -Dijo él, su voz mucho más estricta ahora -Compórtate. Ya sé que sólo conoces a Finn de la escuela y ustedes realmente no se llevan bien, y por alguna razón las veces que te has reunido con Carol has decidido comportarte como un mocoso -Dijo dando un paso más cerca de mi -Pero te lo advierto. Esta noche vas a comportarte, porque he trabajado muy duro en esto y no permitiré que lo eches a perder sólo por un capricho... ¿Entendido?

Bueno, si es tan obvio que soy un estorbo y no me quieres aquí podrías hacer lo mismo que hiciste con mama, olvidarme y pretender que nunca existi. Estoy seguro que de esa forma tu preciosa nueva familia no se sentiría incómoda, con el "mocoso" gay, interfiriendo en la vida de todos tu...

-Dije, ¿Entendido? -Repitió esta vez más fuerte.

-Sí -Respondí, mordiéndome la lengua y evitando decir lo que realmente quería.

-Perfecto entonces -Respondió con una sonrisa satisfecha, caminando lejos hasta el pequeño espejo en la pared, quitándose la gorra de béisbol y colocándose la de nuevo.

Vamos Burt, en verdad no engañas a nadie, todos saben que eres calvo.

Justo en ese momento, la puerta principal se abrió, y yo sólo conocía a una persona con la confianza suficiente como para aparecerse para la cena sin ser invitado o entrar sin molestarse en tocar la puerta.

-Jeff, este es realmente un muy mal momento -Suspiré, dejándome caer en el sofá frente a la chimenea.

-Si, lo se, cualquier momento lejos de Jeff es malo -Dijo él, sentándose junto a mi -Dime que puedo hacer hacer para animarte, ¿Quieres que haga malabares con la fruta de nuevo? ¡O mejor! ¡Podemos subir al techo, poner la música realmente fuerte para que todos los vecinos puedan escuchar y bailar la coreografía de single ladies... De nuevo! -Dijo con entusiasmo, comenzando a rebotar en el sofá.

Me detuve a observarlo por un momento, y tuve que suspirar con fastidio cuando me di cuenta de que hablaba en serio.

-Esas cosas no pasan 2 veces -Mencioné casualmente, poniéndome de pie nuevamente. Me sentía realmente ansioso, tanto que no lograba mantenerme quieto. Mi padre parecía no notarlo, sin embargo, o tal vez lo confundió con mi hiperactividad diaria -Carole y Finn Hudson vendrán a cenar esta noche -Le recordé, puede que por 5ta vez en el día.

-Oh... amigo, eso apesta -Dijo simplemente, caminando alrededor de la mesa -¡Hey! Una de las velas está apagada... ¡ignem aeternum! -Exclamó felizmente, apuntando el objetivo con uno de sus dedos. De inmediato una chispa voló de este y la mecha se prendió fuego. Diría que me sorprendía, pero no era así. Jeff siempre fue mejor con la magia que yo, por el simple hecho de que podía practicar cada vez que quisiera. Yo en cambio debo esperar a que papá no esté en casa, y aun en esos casos debo tener cuidado de no romper nada o de no causar ningún desastre notable. Una vez quise practicar en voz baja en mi habitación, y luego tuve que explicar por porque el sótano estaba inundado.

-Lo se -Dije yo, retomando el tema "Finn y Carole Hudson" -Y lo peor es que… -Me detuve, observando alrededor de la casa para asegurarme que mi padre no estuviera cerca. Me pareció ver una sombra en la cocina, que supuse era él, por lo que me acerqué hacia Jeff, para susurrarle -...Mi padre le propondrá matrimonio a Carole esta noche.

-¿QUE? -Gritó en voz baja Jeff, y sus enormes ojos se abrieron aún más que de costumbre -¿Hablas en serio? -Continuó hablando en un susurro.

-Si… Ayer compró un anillo de compromiso… y ese horrible mantel -Agregué, señalando esa cosa realmente horrible a la cual quería prenderle fuego.

-Eww…

-Si… En serio Jeff, no es un buen momento, deberías irte ahora -Volví a decir, caminando hacia la puerta.

-Bien -Dijo con enojos Jeff, caminando a mi lado. Antes de salir de casa se detuvo junto a mi -¿Sabes? Iba a proponerte que dejáramos a Finn calvo en medio de la cena, pero perdiste ese privilegio -Terminó, azotando la puerta.

Ni 5 minuto más tarde alguien estaba tocando.

-¡Kurt, abre la puerta! ¡Estaré allí en un instante! -Gritó mi padre desde la cocina. Había estado allí metido desde la mañana, tratando de preparar la cena para Carol, y Hécate sabe que mi padre no sabe cocinar…

Tome una respiración profunda, preparándome para la que sería sin dudas la peor noche de mi vida, y abrí la puerta, encontrándome con Carole, quien parecía extremadamente feliz de verme… Lo cual por cierto, me hacía odiarla aún más.

-Hola cariño, es tan bueno volver a verte, ¿Cómo has estado? -Preguntó con una enorme sonrisa, sosteniendo una bandeja con un pastel encima.

-Bien -Respondí cortante, manteniendo mi expresión neutra, y evitando su mirada. Mis zapatos se veían mucho más interesantes.

-Me alegro mucho por tí -Dijo ella, sin inmutarse por mi actitud. Diablos, ¿Que hace falta para que esta mujer me odie?

Me hice a un lado para dejarla pasar dentro, y justo detrás de ella se encontraba Finn Hudson, quien no se veía de mucho mejor humor que yo. Hubo un cruce de miradas mortales entre el y yo, antes de que se decidiera a pasar, golpeando mi hombro con el suyo intencionalmente. Mantuve mi expresión neutra, hasta que me aseguré que ya no me observaba. Sólo entonces mi rostro se descomprimió en una mueca de dolor. Ouch.

Cerré la puerta y volteé, mirando mi futuro hermanastro, quien se encontraba de espaldas a mí y sintiendo mi sangre hervir. Se que no debo. Lo sé. En verdad que sí.

...Pero es tan tentador.

-pedes implexa -Susurré, y me deleité al ver cómo Finn se enredaba con sus propios pies y caía sin nada de gracia al suelo.

-¡Oh por dios, Finn! -Gritó Carole. Mi padre, quien se encontraba saliendo de la cocina, de inmediato se apresuró a ayudarlo a levantarse.

-¡Hey hijo! ¿Estás bien? -Preguntó él.

-Sí, si… bien -Dijo él, volteando para comprobar si había visto su caída o no. Y por supuesto que lo hice. De hecho, ni siquiera intenté ocultar mi diversión, y fue aún mejor cuando la punta de las orejas de fin se volvieron rojas.


-Ejem, ejem… -Mi padre se puso de pie, y comenzó a golpear su copa con el tenedor, haciéndonos callar. Lo cual era absolutamente absurdo, ya que nadie estaba hablando -Me gustaría proponer un brindis -Dijo él -Por esta hermosa familia que se está creando.

Una enorme sonrisa explotó en el rostro de Carole, y sentí ganas de borrarla con magia. Claro, si eso se pudiera.

Ni siquiera intenté un movimiento para levantar mi copa. Carole y Burt chocaron las suyas, sin embargo, y en el momento en el que Finn fue a unirseles "accidentalmente" dejó caer su vaso peligrosamente cerca de dónde me encontraba sentado. Gruñí por dentro, sólo un poco agradecido de que mi ropa no se había manchado… y de que el mantel se había arruinado.

-¡Cuidado! -Exclamó Carole, levantándose de golpe y tomando un puñado de servilletas, colocándolas rápidamente en el charco de jugo.

-Ups -Dijo Finn, de la forma más falsa en la que pudo -Lo siento.

-Está bien hijo, fue un accidente -Dijo mi padre, dándole unas palmaditas en la espalda -¿Por qué no vas a buscar más servilletas a la cocina? Deberían estar sobre la alacena -Dijo mi padre amigablemente. ¿De verdad? ¿Es que sólo yo me doy cuenta de lo que está pasando aquí?

-¿Por qué no va por ellas Kurt? Él sabrá dónde encontrarlas -Dijo "inocentemente"

Grandísimo pedazo de-

-Finn -Dijo Carole con una advertencia en su tono de voz -Por favor, ve por las servilletas.

Finn gruñó algo en voz baja, y estoy seguro de haber distinguido la palabra "homo" en algún momento. Por eso en el momento en el que se levantó y se encaminó a la cocina no pude evitarlo…

-pedes implexa.

-¡Woaahh!

-¡Oh dios Finn!


Ya se había hecho tarde en el momento en que finalmente sucedió. Comenzó con mi padre, poniéndose de pie nuevamente. Luego un largo, laaaaargo discurso acerca de cómo su vida había mejorado al conocerla. Lo solitario que había sido todo hasta que ella llegó a alegrar sus días (...¿Debería sentirme ofendido?) y muchas otras cosas más, como recordar su primera cita, la primera vez que se conocieron, la primera vez que se besaron (Eww)

Estaba a punto de tirar a Finn de su silla cuando mi padre se arrodilló frente a Carole, y sacó de su bolsillo una pequeña caja de terciopelo rojo. Mencionó que sabía lo importante que la familia es para ella, y por eso había querido hacer esto frente a todos nosotros.

¿Hacer qué Burt?. Por favor Carole, como si no lo supieras a estas alturas.

Y entonces lo dejó salir.

-Caroline Jennifer Hudson… ¿Me harías el honor de… casarte conmigo? -Dijo mi padre, con lágrimas en sus ojos.

Carole no reaccionó, excepto para soltar 2 lágrimas solitarias. Por favor, di no, Por favor, di no, Por favor…

-¡Si! ¡Si Burt, por supuesto que sí!

Y… era oficial. Mi vida había terminado.

-¿Qué haces? -Preguntó Jeff al entrar en el patio trasero y encontrarme tumbado en el césped, abrazando una rosa contra mi pecho.

-Tratando de morir -Dije simplemente, sin moverme.

-Ah, ya veo. ¿Necesitas ayuda con eso? -Le lancé una mirada mortal, por lo que sólo se encogió de hombros y se sentó a mi lado -Hey, no me mires así, solo trato de ser un buen amigo… -Se excusó, arrancando un poco del césped con su mano y echándomelo encima- Así que supongo que esto significa que Carole dijo que si.

Suspiré, incorporándome hasta quedar sentado frente a Jeff -La boda será en Marzo, poco antes del comienzo de clases -Expliqué.

-Lo siento Kurt…

-Quiere mudarse -Continué yo -¿Puedes creerlo? Va a vender la casa donde crecí, donde mamá vivía, porque cree que necesitamos una habitación extra…

-Bueno, tal vez sea lo mejor -Mencionó él -Es decir, ¿De verdad estarías dispuesto a compartir habitación con Finn Hudson?

-...Bueno, no. Pero Jeff, mamá vivía aquí. Si nos vamos… tendré una cosa menos de ella. No es que a papá le importa, de hecho estoy seguro de que estará feliz de tener una excusa más para olvidarse de ella -Dije amargamente -Pero… Apenas si me acuerdo de ella y… al menos, creciendo aquí, se sentía como si ella estuviera conmigo… ¿Sabes?

-Por supuesto -Prometió él.

Ambos nos quedamos en silencio luego de eso. No mucho después volví a recostarme en el césped, observando las grises nubes. Sentí a Jeff recostarse junto a mí, y entonces sólo nos hicimos compañía, disfrutando del silencio y de la presencia del otro.

-Me gustaría... -Hablé de nuevo, sobresaltandolo un poco - ...poder escapar de aquí, ¿Sabes? Sería tan fácil… No bodas, no escuela, no matones, no hermanastros estúpidos… Sólo seríamos tu y yo.

-Eso suena en verdad increíble Kurt.

-Si… En verdad Increíble.


-¿Por qué tengo que ir a casa? Dijiste que podía quedarme a dormir en casa de María esta noche mamá -Dijo el pequeño niño de 6 años, sentado en la parte delantera del auto junto a su madre.

-No esta noche Kurt -Dijo ella simplemente, concentrándose en manejar de regreso a casa. Se le notaba nerviosa… ¿O ansiosa quizá? Sus ojos no sólo concentrándose en el camino, sino en toda dirección posible, en la búsqueda de algo...o alguien.

Las calles se encontraban inusualmente tranquilas, las ventanas y persianas de las casas cerradas. Casi ninguna de ella irradiaba luz del interior. Nadie andaba por las calles tampoco. Todo estaba muy… raro.

-Mamá… ¿Por qué vamos tan rápido? -Volvió a hablar el niño.

-Kurt, por favor -Dijo ella con voz dura. El coche se quedó en silencio durante varios minutos. Elizabeth cada vez más nerviosa, y Kurt podía sentir eso.

Y entonces, ocurrió.

Todo lo que Kurt pudo ver fue una sombra pasar por delante del auto antes de que éste impactara con fuerza. Tanta fuerza que la parte trasera se levantó, haciendo que éste comenzara a rodar sin control. Kurt se aferró a su asiento, mientras su visión daba vuelta y podía sentir cómo las paredes del vehículo se hacían cada vez más estrecho. Su madre tomó su mano de repente, y entonces todo se volvió oscuro.

Abrió los ojos lentamente… su cuerpo entero dolía. Literalmente no había una sola parte de él que no se encontrara en completa agonía. Sus oídos se sentían tapados, la cabeza a punto de explotar, algo chorreaba de su nariz y su visión se encontraba borrosa. Sus brazos se sentían como partidos a la mitad, sus piernas entumecidas. Su espalda dolía con cada pequeña respiración, al igual que su pecho y su estómago. Sólo podía sentir algo, y era la mano de su madre, aún sujetando la suya.

Quiso mover su cabeza sólo un poco, y juró sentir cómo sus cuello crujió en el intento. Entonces no pudo retener un grito de dolor. Se quedó quieto, en la oscuridad, sin poder ver ni escuchar nada.

-Mamá -Susurró casi sin fuerzas, su voz sonaba apagada y rasposa, y juró sentir el sabor metálico de su propia sangre -Mami…

-¡Está vivo! -Escuchó de repente un grito tan fuerte que hizo su cabeza retumbar.

Entonces el techo del auto desapareció. Más bien, alguien lo quitó. Sintió firmes brazos que lo sostuvieron, y el dolor fue tan fuerte que todo se volvió oscuro otra vez.

La oscuridad permanecía invadiendolo, pero de repente, sintió suaves voces a su alrededor, que se hicieron cada vez más fuerte.

-...res creyeron que estaba muerto.

-...Dígame la verdad… -Esa era la voz de su padre, no tenía dudas -...¿Mi hijo va a morir?

-Señor, la situación de su hijo no se compara a nada que haya visto antes. Tiene graves contusiones en su cabeza y una gran contusión cerebral, sufrió un latigazo cervical, algunos discos de su columna se salieron de su lugar, y uno de ellos se rompió. El radio del brazo izquierdo, al igual que 3 de sus dedos, y la muñeca, el cúbito y los 5 dedos del brazo derecho están fracturados. También se rompió 4 costillas, y una de ellas está actualmente amenazando con perforar el pulmón. También la rótula y la cabeza del peroné de la pierna izquierda se rompieron y el fémur, tibia y peroné de la pierna derecha y sus 2 tobillos se fracturaron. Además de eso presenta cortes muy profundos en su pecho, uno en su frente y otro en el cuello, algunos cortes más leves alrededor de todo el cuerpo, y varios hematomas, los más grandes cerca de la cadera y la espalda baja, y los más pequeños esparcidos por todo el cuerpo. Además, se rompió la nariz, y sospechamos que eso podría haber afectado a la visión.

Mi padre se quedó callado luego de eso, sin saber cómo responder, hasta que finalmente habló.

-Es decir… que va a morir -Dijo con voz quebrada. Abrí lentamente mis ojos, sólo un poco, aunque ninguno de los 2 hombres lo notó.

-...Señor, su hijo ya debería estar muerto -Dijo el doctor.

-¿Q-qué? ¿Qué quiere d-decir con eso?

-Significa, que a pesar de la cantidad casi interminable de huesos rotos, cortes y contusiones, su corazón sigue latiendo. Está respondiendo a los intensos tratamientos, y sus signos vitales se encuentran perfectos. Algunos de sus cortes comenzaron a sanar por sí mismos, algunos ya han desaparecido por completo en estas pocas horas. Su columna comenzó a acomodarse por si misma. Los hematomas comienzan a deshincharse... Su cuerpo está sanando por sí mismo, incluso algunas heridas que deberían dejar secuelas permanentes comenzaron a recuperarse de una manera increíble.

-Quiere decir…

-Su hijo va a vivir… Pero tendría que estar muerto… al igual que su madre…

Cerré los ojos nuevamente, y lo único que logré ver fue al nigromante que nos atacó aquella noche...


Desperté sobresaltado, mirando en todas direcciones. Me encontraba en mi habitación. A salvo. Suspiré, limpiando el sudor de mi frente. Sólo había sido un sueño. Bueno, más bien un recuerdo.

Observé la hora en el reloj junto a la mesa de noche, el cual marcaba que eran las 3:45. Bueno, oportunidades como estas no se presentan 2 veces en la vida, pensé. Subí lentamente las escaleras del sótano, y revisé la sala de estar. Se encontraba vacía, al igual que la cocina y el comedor. Papá se encontraba durmiendo en su habitación. Excelente.

Luego de tomar el paquete de velas del cajón de la cocina, volví a mi habitación y me aseguré de cerrar la puerta con seguro. Tomé una de las velas y la coloqué en el escritorio. Luego me senté con las piernas cruzadas frente a ella, y concentré mi atención en el pequeño objeto. Cerré los ojos, imaginando las luminosas llamas del fuego, de un color amarillo fuerte, que terminaba en un naranja profundo. Podía oler claramente el aroma a quemado, y casi podía sentir su calor.

Al abrir los ojos me concentré nuevamente en la vela, poniendo toda mi energía en ella… Aunque quizás toda mi energía era… demasiada para una simple vela.

-ignem aeternum -Dije con voz fuerte. Y de repente la flama de la vela comenzó a incendiarse… y también el escritorio.

-¡Mierda! -No pude evitar maldecir, aunque no era realmente lo mío. Pero, bueno, mi habitación estaba casi incendiándose. Tomé un par de pantalones se que encontraban tirados junto a la cama y comencé a tratar de extinguir el fuego con ellos.. No funcionó.

-Joder, que hago, que hago… -Comencé a desesperarse, al ver que el humo llenaba la habitación. De repente algo se me ocurrió, y corrí a buscar el libro de magia escondido debajo de mi cama.

-Vamos… agua, agua, agua… ¡Aquí! -Grité victorioso, y de inmediato me arrepentí al aspirar una considerable cantidad de humo, que me envió en un ataque de tos. En cuanto me recuperé me apresure a decir.

-aqua extinguit -Pero nada sucedió. Pobre uno más poderoso entonces.

-Waterjet -Dije con fuerza, satisfecho cuando dos largas corrientes de agua salieron de mis manos, aunque no fueron lo suficientemente fuertes como para extinguir el fuego, que había comenzado a esparcirse hacia el armario.

-Oh dios oh dios -Con una última mirada, lancé el primer hechizo de agua mágico que leí.

-¡Diluvium!

...Supe que no había sido una buena idea en el momento en que el una intensa lluvia comenzó a caer desde el techo de mi habitación….

-Bueno… aunque sea ya no hay fuego…


-¡Espera, espera! ¡Dices que tu habitación comenzó a incendiarse! -Preguntó Jeff, con esa sonrisa suya. Asentí con la cabeza, enviándolo en otro ataque de risa histérica.

Como todos los días, Jeff y yo nos levantábamos increíblemente temprano para llevar a pasear a Cory, mi cachorro. Bueno, nuestro cachorro. Jeff y yo lo encontramos abandonado en un callejón y tuvimos la idea de llevarlo a casa. Lo mantuvimos oculto en el garaje, hasta que un día papá tuvo que hacer un viaje temprano, y al entrar en el garaje sintió algo mojado que se escurría por su pierna. Luego de descubrirlo nos dejaron conservarlo, pero sólo si Cory lograba aprender los lugares dónde tenía permitido, y dónde no, ir al baño. Era un Hovawart color arena, y no podía tener más de 3 años. Era muy apegado a nosotros, aunque sospecho que tiene algo que ver con nuestra magia.

Nuestras caminatas se daban por un bosque realmente gigantesco que Jeff y yo habíamos descubierto de niños. Nunca había nadie por allí, y mucho menos a las 6 de la mañana.

-¡No es gracioso!

-¡Claro que lo es! -Me contradijo él, limpiándose una lágrima -¿Y que hiciste?

-Bueno… digamos que entré en pánico y… causé un diluvio en mi habitación -Expliqué en voz baja, viendo como Cory corría felizmente hacía un montón de hojas y comenzaba a rodar sobre ellas.

-¡¿Tu que!? -Explotó nuevamente, casi cayendo al suelo de la risa. Rodé los ojos, no podía hacer nada para cambiar a Jeff. Cuando finalmente se recompuso, volvió a hablar -¿Que dijo tu padre? -Dijo esta vez con un tono mucho más serio.

-Nada, seguía durmiendo cuando salimos -Le respondí. Mi padre nunca se despierta antes de las 9 de la mañana.

-Oh amigo, ya quiero escuchar lo que le dirás, ¿Puedo estar ahí? -Preguntó, comenzando a saltar sobre la punta de sus pies.

-No -Dije cortante -Además no le diré nada. Encontraré alguna forma de reponer los muebles y mientras tanto dejaré la puerta de la habitación con seguro. De todas formas el nunca baja allí -Respondí más tranquilo.

-...10 dólares a que lo descubre -Soltó de repente, estirando una de sus manos hacia mí.

-Hecho -Le dije, estrechando su mano. Las apuestas entre Jeff y yo eran algo común.

Continuamos caminando un rato en silencio, siguiendo a Cory que corría felizmente por todos lados. Hacía frío para ser verano, pero aún así era un día hermoso. Las nubes grises opacaban al sol, pero era bueno tener un cambio para variar. Me encantaba el verano, aunque sólo por las vacaciones. Independientemente de eso, odio el calor y los días despejados. No hacen ningún bien para mi piel.

-Anoche volví a tener el sueño -Dije en voz baja, aunque lo suficientemente fuerte como para que mi mejor amigo me escuchara.

-... ¿Hablas del accidente en coche?

No respondí, sabía que su pregunta era retórica -...¿Crees que debería haber muerto? -Pregunté no por primera vez.

-Creo que no lo hiciste... y estoy muy feliz por ello -Respondió, pateando una piedra fuera del camino.

-Sabes que no es lo que pregunte.

-Kurt, no lo se, tal vez un ser humano normal habría muerto pero tú eres un ser mágico. Es totalmente distinto.

-Pero mamá murió -Respondí en voz baja. Vi que Jeff abrió su boca varias veces para responder, pero no sabía cómo hacerlo.

-Si... -Dijo finalmente -Lo hizo...

De repente Cory comenzó a ladrar. Y no en la forma que normalmente hace cuando ve una ardilla o un pájaro, sino de forma realmente enojada.

-¡Cory! -Lo llamé yo, aunque este no respondía.

-¿Que diablos le sucede? -Preguntó Jeff, corriendo hasta el animal. Yo hice lo mismo -Cory, ¿Qué diablos... -Pero se detuvo a media oración. Una vez que llegue hasta donde se encontraba estaba preparado para preguntarle qué pasaba, pero también me quedé totalmente mudo al ver lo que estaba ocurriendo.


¡Hola Klainers! Primero que nada, gracias a los que han dejado su opinion, y gracias a todos los que han seguido la historia! YOU'RE THE BEST!

Y gracias por la paciencia para este capítulo. Espero lo disfruten y espero saber lo que piensan! Saludos y Klisees!