Capítulo 2; ¿Nos vamos?

.

...-¿Que diablos le sucede? -Preguntó Jeff, corriendo hasta el animal. Yo hice lo mismo -Cory, ¿Qué diablos... -Pero se detuvo a media oración. Una vez que llegue hasta donde se encontraba estaba preparado para preguntarle qué pasaba, pero también me quedé totalmente mudo al ver lo que estaba ocurriendo...

Las hojas en las que hace sólo un momento jugaba Cory, ahora se encontraban levitando en el aire, formando una extraña figura que cada vez tomaba más y más forma. Parecía... humana. De un segundo a otro estalló una luz que me hizo cerrar los ojos fuertemente, y en el momento en que los abrí, 2 hombres se encontraban frente a nosotros... Bueno, un hombre y una mujer.

Jeff jadeo asustado, tratando de levantarse de donde se encontraba, en cuclillas junto a Cory,y cayendo hacia atrás. Yo retrocedía unos pasos, en Shock total.

-¿Que... Q-que diablos...? -Comenzó Jeff, pero no fue capaz de terminar la oración.

-Jeff Sterling... -Saludo él una sonrisa amable,mirando a mi amigo. Luego su vista se posó en mi -Kurt Hummel...

-¿Quienes son ustedes? -Dije cuando finalmente encontré mi voz.

-No sé asusten chicos... Mi nombre es William Shuester, y ella es la entrenadora Sue Sylvester.

-Hannah Montana- Dijo ella a Jeff en modo de saludo, poniendo demasiada atención a sí cabeza rubia. Entonces su mirada se encontró conmigo -Porcelana -Volvió a hablar, con un asentimiento de cabeza en forma de saludo.

El apodo me habría molestado... si esta persona no hubiera aparecido de repente en el medio del bosque y supiera nuestros nombres.

-Sue, por favor -Dijo Will Shuester con desaprobación.

-¿Algún problema Shuester, necesitas ayuda para desalojar a los duendecillos que viven en tu cabello? -Preguntó ella. Shuester sólo suspiró, resignado, volviendo su atención a nosotros.

-Chicos, no tienen porqué tener miedo. Sue y yo nos encargamos de proteger a personas como ustedes -Dijo aún con aquella sonrisa.

-¿A que se refiere con "personas como nosotros"? -Pregunté, ya que Jeff aún seguía sin habla.

-¿Que no es obvio? -Respondió la mujer rubia con todo amargado -A los seres mágicos. Somos co-directores de la escuela William High. Vinimos a llevarlos al reino.

-¿De qué están hablando? ¿Que reino? -Finalmente habló mi amigo.

-Ellos no saben -Dijo Will a la mujer, mirando la con enojo -Chicos, se que tienen muchas preguntas, y los cuatro tenemos mucho de que hablar, pero ya luego habrá tiempo para hablar. Ahora debemos irnos, así que andando, el auto quedó a unos metros de aquí

-¿Que auto? -Pregunté, porque al parecer lo único que podía hacer ese momento es hacer preguntas.

-A no ser que sepan volar, y lo dudo ya que ambos han sido criados por seres humanos, iremos hasta el reino en coche. Andando -Dijo Sue.

-¡No! ¡No iremos con ustedes! -Dijo Jeff enojado.

Ambos, Will y Sue se detuvieron y nos observaron durante un momento. Finalmente la mujer volvió a hablar-

-¿Que no han escuchado las noticias? -Nos pregunto, a los que ambas negamos -Muchachos, ambos están en un grave peligro por ser criaturas mágicas... Diablos, ¡Ambos son hechiceros! Corren aún mucho más riesgo que cualquier otro ser, están bajo el blanco principal...

-¿De quien? ¿Porque estamos en peligro y porque quieren llevarnos? -Explote.

-...Una tribu de nigromantes fue descubierta en las afuera de la ciudad... -Dijo Will, y de repente sentí como el bello de todo mi cuerpo se erizaba y como mi rostro perdía todo el color.

-ni...nigro...

-No eran demasiados, pero confesaron que no eran los únicos.

-Están formando un ejército -Dijo Sue -No pudieron aceptar el hecho de que les ganamos la ultima vez... Se han estado reuniendo, fortaleciendo, multiplicándose, esperando el momento de atacar...

-Por suerte los descubrimos, de otra forma nos habrían atacado totalmente desprevenidos, pero solamente encontramos una tribu. Sospechamos que deben haber muchos mas escondidos por ahí, y ahora que saben que nosotros sabemos cuales eran sus planes intentarán atacar lo antes posible -Agregó Shue

-Y ustedes dos, no sólo son hechiceros sino que su entrenamiento a lo largo de los años ah sido pésimo - Dijo Sue -Así que nos los llevaremos al reino, allí estarán protegidos. Es un reino habitado por seres mágicos, alejado y oculto, en el que vivirán hasta que las cosas se calmen, y donde les enseñaremos a controlar sus poderes. Necesitamos toda la ayuda necesaria para cuando la guerra comience -Terminó Sue.

Para entonces, un millón de pensamientos corrían por mi cabeza, ¿Los nigromantes se encontraban afuera de la ciudad? ¿Estuvieron a kilómetros de nosotros todo este tiempo? ¿Y que si nadie los hubiera descubierto? ¿Nos habrías atacado por sorpresa? ¿Iba a haber una guerra? ¿Estos hombres querían que participábamos de esta guerra? ¿El nigromante que nos atacó aquella vez, el que causó el accidente de auto donde murió mi madre, fue uno de esos nigromantes? ¿Habían estado escondiéndose y preparándose desde hace tantos años?

-Chicos, se que deben estar confundidos, pero es necesario que nos vayamos de aquí. Ahora. -Dijo Sue.

-...Esto es tan repentino -Susurré, sintiendo mareado. De repente sentí una firme mano en mi hombro. Levanté la mirada y me encontré con Sue, que por primera vez me miraba con algo de simpatía.

-Lo se, pero ahora debemos irnos -Dijo suavemente.

Sin decir una palabra, ambos comenzaron a caminar hacia la carretera. Y no se bien por qué motivo, pero tanto Jeff y yo, así como Cory, comenzamos a seguirlos. Jeff y yo nos lanzábamos miradas cada unos cuantos pasos, tal vez él tenía la misma idea loca de salir corriendo, pero ambos continuamos caminando casi automáticamente. Poco después, comenzó a distinguirse un automóvil negro, con alguien ya dentro. Jeff y yo nos subimos sin decir o preguntar nada, y una vez que los 4 estuvimos en el vehículo, Will le indicó al chofer que arrancara.

-Lo siento mucho -Dijo Sue, al tiempo que sentía mi cuerpo relajarse y mi voluntad regresar a mi cuerpo.

-¿Qué... qué diablos acaba de ocurrir? -Preguntó Jeff.

-Sue es una encantadora -Explicó Will -A veces es necesario controlar a ciertas personas para lograr que vengan con nosotros. Teníamos el presentimiento de que ese era el caso con ustedes.

-¿¡Que?! ¡No pueden hacer eso!

-Si podemos -Nos contradijo Sue -Somos de la organización defensora de criaturas mágicas, tenemos derecho a ponerlos a salvo aún en contra de su voluntad. Hacemos esto solo por su seguridad chicos.

Creí ver a Jeff abrir la boca, a punto de discutir, pero finalmente se quedó en silencio. De hecho, los 4 permanecimos en silencio, y antes de que nos diéramos cuenta, habíamos llegado a mi barrio. Nuestro barrio. Jeff vivía en frente.


-Muy bien, tienen 10 minutos. Recojan todo lo que necesites, ropa, libros, fotografías, y cualquier basura que quieran llevar. Tendrán un cuarto para ambos en el Reino, así que no se preocupen por tener espacio. Díganle adiós a sus familias y pongámonos en marcha -Dijo Sue, aplaudiendo sonoramente.

Jeff y yo compartimos una mirada. Luego de un momento ambos asentimos y caminamos dentro de nuestras respectivas viviendas.

Una vez dentro me desplome contra la puerta, tomando una respiración temblorosa. ¿Era todo esto real? Me pasé la mano por el rostro, suspirando. Tenía que empacar mis cosas, y más importante aún, despedirme de mi padre. Me resultaba increíble la rapidez con la que había aceptado el irme con estas personas. Pero eran de la organización defensora de criaturas mágicas. Mi mamá creía en estas personas, mi mama me dijo siempre que confiara o recurriera a ellos en caso de emergencias. Por lo que les creí.

Baje corriendo a mi habitación, que seguía siendo un desastre, tal y como la dejé hoy. Negué con la cabeza, auto regañandome, y tome la maleta que tenía en lo alto del coste. Comencé a poner toda mi ropa, que por suerte, se encontraba limpia y doblada como siempre.

Una vez que tuve todo busque debajo de mi cama,hasta encontrar la vieja caja de zapatos. Dentro de ella contenía mis posesiones más valiosas. El gran libro de magia de mi madre, un álbum de fotos de cuando era niño, lleno de imágenes de mi familia. El ambuleto de mi madre, que era una cadena con un dije en forma de trébol, y un espejo de mano, que en realidad, era un aparato mágico para reconocer a las personas. Mi madre lo obtuvo en la época de la guerra, cuando los nigromantes invocaban seres malignos o tomaban la forma de otra persona. Con una mirada en él, podrías saber no sólo si la persona tenía un alma pura u oscura, también si era un impostor.

Volví arriba, relajado y un tanto orgulloso de ver que aún tenía 4 minutos. No se porqué, pero me tome eso de los 10 minutos muy literal. Sin embargo, la tranquilidad me duro poco cuando la realidad me golpeó duro.

Había llegado el momento. Tenía que decirle a mi padre, tendría que explicarle como su hijo (y su difunta esposa) era una criatura mágica, en tan sólo 3 minutos.

En un momento de valentía, tomé aire y me dirigí a su habitación. Abrí la puerta sin tocar y me sorprendí al encontrar la habitación vacía

-¿Papa? -Pregunté en voz alta, pensando que tal vez se encontraba en el baño. Nadie respondió. Corrí hacia abajo, ¿Tal vez se encontraba en la cocina y simplemente no lo escuche? Sin embargo me detuve en el comedor, al ver una nota sobre la mesa.

"Emergencia en el taller. Tuve que salir de inmediato. No me esperes para desayunar."

-¡Kurt! ¿Estás listo? ¡Ya hay que irnos! -Dijo Jeff, entrando de repente, arrastrando una valija a ruedas.

-¡No puedo Jeff! -Dije, entrando en pánico -Papa salió, no puedo irme así sin avisarle, no puedo irme sin despedirme -Dije yo, pasando ambas manos por mi cabello, alocandolo aún más de lo que seguramente ya estaba, debido al viento de afuera.

-Okay, okay, no enloquezcas ahora Hummel -Me dijo él con dureza -Tienes tu celular, háblale de camino -Dijo mi amigo rubio, encogiéndose de hombros como si no fuera gran cosa.

-Claro, si Jeff, lo llamaré y diré "Hola papá, sólo llamaba para decir que no te preocupes si llegas y no me encuentras en casa, o a todas mis cosas, me fui a un reino mágico porque, ¡Oh, sorpresa! Soy un mago, mamá también lo era, ¡Recuerdas? ¡La mujer con la que viviste 17 años? Bueno, ella te mintió todo el tiempo, también era mágica. Si, como sea, me iré a un reino mágico oculto porque al parecer comenzó una guerra mágica y los malos quieren matarme a mi y a todos los seres mágicos del mundo… ¡Como va tu día?" -Dije con sarcasmo, mientras simulaba hablar por mi teléfono. Jeff levantó ambas manos, en señal de paz.

-Bien, entiendo el punto -Dijo un poco avergonzado de sí mismo, frotando nerviosamente su cuello.

-¡Muchachos! ¡Ya es hora! -Dijo Will Shuester, asomándose por la puerta que Jeff había dejado abierta.

-No podemos -Dijo Jeff, pareciendo más preocupado de lo que estaba hace sólo un minuto, como si de repente hubiera entendido todo el asunto. Shuester nos frunció el ceño, entrando por completo.

-Mi padre no está aquí, no puedo irme sin decirle -Le expresé.

-Lo entiendo Kurt, pero necesitamos irnos. Ahora -Dijo, sin dejar lugar para discutir. Suspiré, mirando mis zapatos (Siempre hacía eso cuando estaba molesto o triste), pensando ¿En verdad no podré despedirme de mi padre?

William pareció notar mi malestar, y se compadeció de mí. Antes de darme cuenta, se encontraba a 1 paso de mí, y colocó una de sus manos en mi hombro.

-Escucha, déjale una nota, dile que tuviste que salir con la escuela, o con el club glee, y te prometo que una vez que estemos en el reino nos encargaremos de contactarnos con él, y lo llevaremos al reino para que ambos puedan hablar. ¿Eso estaría bien? -Preguntó amablemente. Y a pesar de que sólo conocía al hombre hace sólo unos pocos minutos, comenzaba a caerme bien. Le creí, por lo cual sólo asentí, y sin levantar la mirada me acerqué a la mesa, y tomé una hoja del cuaderno que allí se encontraba, donde normalmente anotábamos lo que hacía falta en casa, para luego el fin de semana ir de compras. Garabateé rápidamente una nota, explicando que el Club se reuniría para planear las canciones en casa de Rachel (nuestra vocalista estrella) y que me quedaría a dormir allí -Genial. Ahora, es tiempo de irnos -Dijo, caminando en dirección a la puerta. Jeff y yo comenzamos a seguirlo, cuando de repente algo se me ocurrió.

-Un segundo -Exclamé, deteniéndome -¿Cómo sabe que estoy en el club glee?

Shuester sólo nos miró a ambos, luego sonrió y nos dio un guiño, y finalmente salió por la puerta. Jeff y yo nos quedamos quietos.

-...¿Kurt?

-¿Si?

-Tengo miedo…

-Igual yo Jeffry…


Lo primero que noté al salir de casa, fue la enorme limusina negra estacionada en la acera. Y yo podía jurar que no estaba allí hace sólo minutos. Lo segundo que noté, fue a un grupo de adolescentes y niños algo pequeños, que se encontraban estirando las piernas.

-Ustedes son los últimos que recogimos. Algunos de ellos llevan en la limo por al menos 3 horas -Nos informó Sue -Son todas las personas mágicas de Ohio, deberían tratar de conocerlos y hacerse amigos, después de todos tendrán que convivir en la misma casa por quien sabe cuánto tiempo… -Dicho esto último, le dio una palmadita a Jeff en la espalda y se alejó.

Por extraño que sonara, no me sorprendía ver que no eran más de 20 personas. De hecho, esperaba que en Ohio sólo hubiera un par de criaturas mágicas. No, lo que me sorprendió fue ver que conocía al menos a 5 de esas personas.

-¿Rachel? ¿Mercedes? -Pregunté. acercándome a las 2 chicas que, por un momento creí, estaban peleando. Al escucharme, voltearon en estado de shock.

-Oh dios mío, ¿Kurt? -Preguntó Rachel, acercándose a nosotros con los ojos abiertos. Una vez que estuve frente a ambos, gritó -¡Oh dios! ¡No puedo creer que nunca me hayas dicho que eras mágico! -Se quejó ella.

-Yo...yo…

-¡Y tú! -Gritó, esta vez apuntando a Jeff, quien retrocedió unos pasos ocultándose detrás de mí -¿¡Es en serio?! ¿Ambos? ¡Ustedes en verdad son los peores amigos del mundo! -Exclamó con enojo

-Por dios Rachel, cálmate, sabes porque no podíamos decir nada -Dijo Jeff, un poco aturdido. Esto pareció tranquilizar a Rachel.

-Si, lo se, tienen razón... lo siento -Dijo más tranquila, con una sonrisa tímida, que después de un breve minuto se transformó en una sonrisa completa -¡Pero ahora tienen que decirme todo! ¿Que son ustedes? -Estaba a punto de responder cuando Rachel volvió a hablar -¡Yo soy un hada! -Dijo alegremente, haciendo que Jeff y yo abriéramos los ojos como platos.

-¿Que? ¿Es en serio? -Pregunté entusiasmado. La única persona mágica que había conocido durante todos estos años era Jeff, y él tenía los mismos poderes que yo. Era emocionante conocer finalmente a una criatura totalmente distinta y con nuevos poderes.

-Así es, también tengo un par de alas, pero se como ocultarlas en público, ya saben -Dijo ella, encogiéndose de hombros como si no fuera la gran cosa... que por cierto, si lo era.

-¡Es tan cool! -Explotó Jeff de repente, rebotando en sus pies con esa sonrisa gigante suya -¿Que puedes hacer? ¿Cuales son tus poderes? -Preguntó entusiasmado. Yo también lo estaba, es solo que no suelo saltar cada vez que lo estoy.

-Bueno, puedo hacer aparecer mis alas, obviamente, y más allá de eso mis poderes están relacionados en su mayoría con la naturaleza. Ya saben, todo lo que se relacione con ella, aunque mi elemento principal es el agua, ¿Recuerdan que una vez les dije que adoro cuando llueve? ¡Es tan divertido practicar mis poderes en la lluvia! -Dijo con entusiasmo.

-Eso es tan genial -Dijo yo, hipnotizado con sus palabras -¿Podemos ver tus alas?

-¡Oh si! Muero por ver de qué color son -Dijo Jeff.

-Tal vez cuando lleguemos al reino -Dijo ella de repente tímida.

-Oh si... ¿Tu sabes algo de eso? O bueno, ¿Algo de lo que está pasando?- Preguntó Jeff

Ella se encogió de hombros -Lo mismo que tú supongo, esta mañana pasaron por mi casa a recogerme, dijeron que los nigromantes se estaban preparando para una 2da guerra y que querían que estuviéramos a salvo...

-Lo que quieren -Interrumpir yo, de repente serio -Es que formemos parte de esa guerra -Dije.

-Si, bueno... También eso -Dijo Rachel de acuerdo.

-Ejem... -Los 3 nos dimos la vuelta para encontrarnos a Mercedes Jones, otra compañera del club glee -¿Es que nadie se sorprende de verme aquí? -Preguntó, colocando una de sus manos en su cintura, logrando su ya tan conocida pose de diva.

-No puedo creer que tú también tengas magia -Dije de repente -Es tan irreal, pensar que estuvimos juntos tanto tiempo y nunca nos dimos cuenta -Susurré, y Jeff asintió a mis palabras -Pero si, por supuesto que queremos saber, ¿Qué eres?

-Soy una bruja -Dijo con gran orgullo.

-¡Woah! ¿En serio? -Reaccionó Jeff.

-Si... -Respondió, observando sus uñas con altanería- Puedo controlar Muchas aspectos de la magia, puedo crear pociones... de hecho sólo hay pocas criaturas más poderosas que yo, lo nigromantes, los encantadores y los hechiceros, por supuesto. Y según algunos, los ilusionistas tienen más poder -Respondió.

-Bueno, ¡Kurt y yo somos hechiceros! -Exclamó Jeff alegremente. Rachel, que aún se encontraba frente a nosotros, abrió tanto sus ojos que creí que se le iban a salir

-¿¡QUE?! -Gritó, aturdiendo a todos -¿Es en serio? -Dijo esta vez en un susurro, mirando hacia todas partes -¿Si saben que los nigros estarán detrás de ustedes, verdad?

-Si, gracias por recordarnoslo -Dije yo sarcástico.

-Lo siento -Respondió con una sonrisa-¿Pueden hacer muchos hechizos? ¿Que se siente ser los más poderosos? ¿Tienen miedo de los nigromantes? ¿Sabían que están casi extintos? -Preguntó, hablando tan rápido que apenas entendí.

-...yo... Creo que la respuesta a todo sería si... -Dijo Jeff confundido, contando algo con los dedos de su mano.

-Wow -Dijo Mercedes de repente, sin estar realmente sorprendida -Como si no fueran ya lo suficientemente insoportables -Susurró lo suficientemente alto para que los 3 escucháramos, y se fue sin darnos una segunda mirada.

-¿Qué sucede con ella? -Pregunté, sorprendido.

-Olvídala, ya sabes lo celosa que es. De seguro está molesta porque no podrá ser el centro de atención -Dijo Rachel con enojo, hablando lo suficientemente fuerte como para que Mercedes, que se encontraba a unos cuantos pasos de nosotros ahora, escuchara.

-¡Chicos! ¡5 minutos para salir! -Gritó Shue, empujando la maleta de Jeff en la parte trasera del auto. Fue entonces cuando me tope con él.

-...¿¡Tu?!

-¿¡Y tú?!

-¿¡Qué estás haciendo aquí!?

-...Bueno si esa no fue la pregunta más estúpida que me han hecho en la vida no se que fue...

-¡No me provoques Hummel!

-No te tengo miedo Hudson

Ambos quedamos en silencio, observando al otro con puro odio.

-¡Finn, hermano! ¿Todo bien aquí? -Preguntó Noah Puckerman acercándose a mi futuro hermanastro -¿Hummel? ¿Qué haces tú aquí? -Me preguntó con el ceño fruncido.

-Definitivamente hoy es el día de las preguntas estúpidas- Respondió Jeff a mi lado, saltando en mi defensa.

Luego de eso, los 4 nos quedamos en silencio. Ninguno sabía que decir ante la incómoda situación, y siendo honesto aún estaba procesando el hecho de que estos 2 eran mágicos. Me preguntaba que clase de criaturas...

-¡Un segundo! ¡Por eso siempre tropezaba en tu casa!- Dijo Finn de repente -¡Viejo eso no fue nada cool! ¡Tengo un enorme raspón en la rodilla por tu culpa! -Dijo enfadado. Entonces me golpeó a mi.

-¡Tu tiraste un vaso de agua sobre mí! ¡Te lo tenias merecido! -Lo acuse -¡No puedo creer que me hayas hecho eso!

-¿Y que tipo de magia tienes de todas formas? -Preguntó Jeff interviniendo por 2da vez.

-Yo no soy mágico ignorante -Dijo Puckerman de repente -Soy un sobrenatural

Mis ojos se abrieron ante esto.

-¿Y eres algo así como... Una bestia o... un monstruo? -Pregunté sinceramente confundido.

Ante mi confusión Puck suspiro y su voz se volvió un poco más paciente -No, eso es sólo un estereotipo estúpido-Dijo él -Que sea otro tipo de criatura no me hace un monstruo, solo un ser humano con una mezcla en mis genes.

-¿Y que eres? -Preguntó Jeff.

-Un licántropo -Respondió. Jeff y yo fruncimos el ceño, haciéndolo suspirar -Un hombre lobo -Aclaró.

No me sorprendió, en realidad parecía algo muy prescindible. Recordé el gran libro de criaturas extraordinarias que Solía leerme mi madre. Ella siempre me hablaba de las criaturas mágicas del mundo, pero siempre evitaba hablar de las criaturas sobrenaturales. Según lo poco que yo se, no son seres con magia, sino que son híbridos, mitológicos, criaturas como hombres lobos, vampiros, demonios, que no utilizan hechizos pero que por naturaleza son diferentes y tienen distintas habilidades.

Una vez procesada la nueva información sólo pude decir -...ah…. genial…

-¿Y que hay de ti Finn? -Preguntó Jeff.

Pero de repente, los 2, Finn y Jeff se quedaron en silencio, con sus ceños fruncidos, congelados. Y estaba a punto de preguntar que sucedía cuando lo sentí. Una energía mágica, un tanto torpe e insegura, pero poderosa. Viaja sin rumbo entre nuestros cuerpos, casi sin saber que hacer, vacilando. Y lo supe, supe que esa energía confundida y torpe era de Finn Hudson. Y termine de darme cuenta al sentir una explosión en mi interior...

-Eres un hechicero…

-Eh igual ustedes…

-¿Que? Espera, ¿Cómo lo supieron? -Preguntó puck confundido. Al ver que ninguno de los 2 sabía exactamente cómo explicar lo sucedido, fue Jeff quien procedió a explicar.

-La energía de un hechicero es muy diferente a las de las demás criaturas. Nuestra magia y energía es vida, Puck. Y al encontrarse con otra energía viva, estas se reconocen. En este mismo momento, Kurt y yo pudimos sentir la energía de Finn, viajando en nosotros, tratando de ponerse en contacto con nuestra propia. Y de seguro Finn sintió nuestra energía buscando la suya. Cuando éstas se encuentran, se reúnen, se dice que chocan entre sí. Es muy difícil de describir pero es una sensación… algo así como si algo dentro de ti se sacudiera… como si los fuegos artificiales explotarán dentro de ti, y las chispas se esparcieran por todo tu cuerpo…

-¿Cómo sabes tanto sobre esto? -Preguntó Finn, claramente sorprendido de que Jeff haya descrito tan perfectamente el sentimiento.

-Estudio y practico la magia en cada momento que tengo libre, mis tíos saben lo que soy y están bien con eso…

En ese momento algo se me ocurrió, y al parecer Finn tuvo el mismo pensamiento, y habló antes que yo-

-¿Qué hay de Burt? Sabe algo sobre… bueno… esto? -Me preguntó.

-Eso a ti no te importa -Respondí, envolviéndome en mis propios brazos de forma protectora.

-¡Muy bien chicos! ¡Todos al auto, es hora de partir! -Grito Shue, haciendo precisamente eso.

Logré divisar a Santana a lo lejos, con un vestido rojo encajado y su negro cabello liso y suelto, de repente parecía tener mucho más volumen. Ella también me vio, y en el momento en que nuestras miradas se cruzaron lo único que hizo fue levantar pasivamente su mano, en señal de saludo. Fruncí el ceño ante lo tímida y preocupada que se veía, por lo que devolví el gesto, y me quedé observándola hasta que se subió al coche.

-Kurt, ¿Nos vamos? -Preguntó Jeff junto a mi, y fue entonces cuando me di cuenta de que todos ya habían subido a la gran limusina, menos nosotros 2.

-Sí… si, claro… -Murmuré, distraídamente. Mi mejor amigo colocó una de sus manos en mi hombro, y ambos nos subimos en la parte del fondo del largo coche. Allí mismo se encontraban Finn y Puck, pero decidí solo ignorarlos y concentrarme en Jeff. Tomé su mano, que se encontraba entre su pierna derecha y mi pierna izquierda, oculta de los demás, y Jeff respondió dándome un apretón.

-Mamá no lo sabe -Dijo Finn de repente, llamando mi atención.

No sabía qué decir, así que opte por no decir nada. Me acomode mejor en mi asiento, y Jeff hizo lo mismo, acercándose hasta que nuestros hombros se chocaban.

Iba a ser un largo viaje, y ni siquiera sabía a dónde….


Hola Klainers! Lamento la espera, tuve que encargarme de los examenes finales, pero adivinen... ¡Aprobe sin llevarme materias! Ahora ya soy una estudiante de 4 año de secundaria!

Ok, pero hablemos de lo que importa... Con las vacaciones imagino que tendré mucho más tiempo para escribir y subir el fic, asi que no se desesperen, no lo abandonare y nuevamente disculpen la tardanza.

Espero les guste este capítulo, y si es asi siéntete libre de dejar un comentario :D! Saludos y Klisses!