Hace un bello día ahí afuera, los pájaros cantan las flores florecen en días como estos es un buen momento para tomar una taza de té..

O para hacer valer mi autoridad como su rey.

Esas eran las palabras del gran Rey de los monstruos Asgore Dreemurr.

Pasó a la historia como el Rey más sanguinario de todos, mataba a todo aquél que llegara a sus dominios.

Los humanos que se atrevían a siquiera mirarlo eran castigados con una cruel y dolorosa muerte a sangre fría.

Su reino estaba ubicado en lo más profundo del fondo del mar debajo de la corteza terrestre.

Su pueblo y el fueron condenados a vivir por toda la eternidad en esos paramos inhóspitos.

Él juró que se vengaría, se vengaría de él, aquél que no era ni humano ni monstruo, el tenía la capacidad de usar magia como los monstruos pero tenía la apariencia de un humano, era la escala evolutiva más alta de ambas especies.

Asgore luchó con todo el valor y dedicación que su cuerpo de cabra le permitía dar de si mismo, pero ni aún así pudo derrotar al mestizo. Condenando a su pueblo

El mestizo con un hechizo encerró a los monstruos para que nunca más vean la luz del día.

Hasta ese día...