2. Rebojii.
—Shhhh. —pidió Iruma, cubriéndole la boca a Tsuna. —Los descubrirán si siguen gritando tanto.
Gokudera estaba parado unos metros más alejado. Iruma lo miró con cierta lastima, debió ser un choque para él estar atrapado ahí con demonios, mientras que Tsuna miró a su amigo con gotitas bajándole por el cuello, sabía lo que venía.
— ¡¿No le da felicidad, Décimo?! —gritó emocionado, con los ojos brillándole. — ¡Eso significa que los UMA'S también deben de existir!
— ¡Lo sabía! ¡Está emocionado! —chilló Tsuna, poniendo los ojos en blanco. — ¡Incluso las orejas y la cola se mueven emocionadas!
— ¿Eh? ¿No estás asustado? —preguntó Iruma, confundido. Él se había muerto de miedo la primera vez.
—Por supuesto que no, si alguien nos ataca, ¡lo mandaré a volar! —rechistó él, sacando su usual dinamita. — ¿Verdad, Décimo?
Tsuna suspiró, exasperado. Luego concentró su atención en Iruma. — ¿Por qué tu no has querido comernos como ellos?
—Yo soy humano también. —sonrió Iruma, señalándose. —Aunque es un secreto, y ustedes también deben mantener el secreto… aunque… —miró a Gokudera y con cuidado se acercó a él. —Tus orejas y cola me desconciertan.
—Yo tampoco tengo idea de porque me salieron. —comentó Gokudera, tocando sus orejas. — ¿Será por la máquina de Giannini?
— ¿Giannini?
—Seguro que fue el sujeto que nos trajo aquí. —contestó Tsuna. —Pero más importante, creo que debemos irnos, muchos querrán comernos si se enteran que somos humanos. Me duele la cabeza por la mordida de esa chica.
—Ahora que lo pienso…—Iruma se le quedó viendo un largo rato a ambos, confundido. — ¿Cómo es que pueden hablar el idioma de los demonios?
— ¿Idioma…?
— ¿… de los demonios? —concluyó Gokudera, ambos ladearon el rostro, sin comprender a que se refería.
— ¿Eh?
Unos toquidos se escucharon en la puerta, también en la ventana había varios chicos pegados a ella, olfateando y llamando a Iruma para que les abriera.
— ¡Perdimos demasiado tiempo conversando! —se reprochó, corriendo a asegurar con un mueble la puerta. — ¡Seguro que ya rastrearon el olor hasta acá!
— ¡Hiiii! ¡Van a comerme!
—Iruma-sama. —de repente los toquidos se dejaron de escuchar, y los chicos en la ventana dieron un paso atrás, abrumados por el poder que emitía la persona detrás de la puerta; incluso Tsuna y Gokudera pudieron percatarse de ello. —Iruma-sama, puede abrir la puerta, es seguro ahora.
— ¡Opera-san! —gritó, corriendo a abrir la puerta.
— ¡Mooooo! ¡Iruma-kun! —reprochó su abuelo, entrando con un puchero plantado en la cara. — ¡¿Por qué llamaste a Opera antes de a tu abuelito?!
—L-lo siento, abuelito, fue el primer número que encontré. —murmuró Suzuki, avergonzado. —Como sea, tenemos un problema.
—Eso se solucionará enseguida. —en un chasquido, las luces y la puerta fueron cubiertas, evitando así que los curiosos indagaran, y el bote con el que había bañado a Iruma al comienzo de su adopción, bañó por completo a ambos chicos, quitándoles el olor a humano. —Aunque solo uno olía realmente, debemos estar seguros.
Las luces volvieron a entrar por las ventanas, los alumnos parecían confundidos de que el hedor se hubiera ido.
— ¿Cómo es que hay más humanos? —preguntó Iruma, confundido. — ¿Habrá un demonio que los haya traído aquí también?
—Kujujuju. —rió alguien entre las sombras.
— ¿Mukuro…? No, estoy seguro que su risa es con "fu's" —pensó Tsuna, por alguna razón la piel se le había puesto de gallina. — ¡No es posible que…!
—Rebojii-san, puede salir ahora. —dijo Sullivan, sonriendo. —Iruma-kun, él es un demonio muy famoso aquí en el mundo de los demonios. —presentó, señalando al pequeño bebé que salía de la oscuridad, flotando en una especie de varita mágica.
— ¡REBORN! —pensaron ambos chicos humanos, con los ojos en blanco.
—Él fue quién nos avisó en primer lugar que estaban aquí. —comentó Opera. —Después de recibir su mensaje, Iruma-sama, vinimos lo más rápido que pudimos.
—Rebojii-san se graduó con honores de esta escuela, además ha viajado por todo el mundo impartiendo sus conocimientos. —sonrió su abuelito, estrujando a Iruma en sus brazos, se había preocupado mucho por él y porque descubrieran su secreto.
—Y-Ya veo…
—Reborn-san. —llamó Gokudera, sin podérselo creer todavía. — ¿Qué…? —con una patada fue mandado al suelo, dejándolo semi-inconsciente.
— ¡Gokudera-kun!
—Mi nombre es Rebojii.
—Es obvio que se trata de Reborn. —pensó Tsuna, con una ceja crispándole. —Sólo espero que no se le ocurra ninguna idea loca. Tenemos que salir de aquí tan rápido como sea posible.
— ¿Entonces este es el chico? —preguntó Sullivan, evaluándolo. —No parece mejor que mi Iruma-kun.
—El antiguo Rey demonio me encargó que forjara a este domador de monstruos para convertirlo en el próximo Rey Demonio. —dijo Rebojii, totalmente serio. —Tengo una nota escrita por aquí. —y comenzó a buscar.
— ¡YA SE ADUEÑÓ DEL TRONO DE LOS DEMONIOS! —chilló agarrándose la cabeza y soltando a Gokudera que quedó estampado en el suelo. —Imposible… no le creerán…
—Bueno, antes de eso, creo que primero tendría que gobernar la escuela. —comentó Sullivan. —Mi Iruma-kun lleva mucha ventaja entonces, ¿verdad, Opera?
—Iruma-sama se ha ganado a muchas personas influyentes en esta escuela.
— ¡LO ACEPTARON! —gritó Tsuna, poniendo los ojos en blanco. Rebojii le mandó una mirada amenazante.
— ¡Y-Yo solo quería hacer amigos! —contestó Iruma, apenado. —No lo hice con la intención que ustedes piensan.
—Iruma-kun es tan lindo. —sonrió Sullivan, pegando la mejilla a la del chico de cabello azul. —Como sea, Rebojii, ven conmigo para firmar tu contrato de profesor.
—T-Tengo una duda. —dijo Iruma, alzando una mano. —Ellos a pesar de ser humanos, pueden hablar nuestro idioma, ¿por qué?
Tanto Sullivan como Opera se giraron a Rebojii, ahora que lo decía Iruma, sí que era extraño. El bebé con el sombrero de mago no tardó nada en sacar una burbuja de su nariz, simulando estar dormido.
— ¡No supo responder y se durmió! —protestó Tsuna, sin poderlo creer.
—Rebojii-san se quedó dormido. —suspiró Sullivan, tomándolo con cuidado, llevándolo en sus brazos. —Después de todo tiene el cuerpo de un bebé todavía. No te preocupes, Iruma-kun, te contestará la próxima vez.
—De acuerdo. —sonrió él, rascándose la cabeza. —Entonces ellos…
—Iruma-sama, le dejamos al cuidado a ellos dos, por favor. —pidió Opera, cerrando la puerta.
Iruma se quedó a media palabra, después de la pronunciación del "por favor" era claro que su mal don de no poderse negar a nada, actuaría.
Tsuna en cambió sentía que le habían absorbido toda la energía y se dejó caer de sentón, al lado de un inconsciente Gokudera. Mientras Iruma los veía con una sonrisa nerviosa, rascándose la mejilla, no estaba muy seguro de que aquello fuera una buena idea.
Su sentido de peligro se había activado como loco.
