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Herencia X
Por Pryre-chan
Los Personajes Star Trek No Me Pertenecen
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Capítulo Cinco
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Eran las ocho de la noche cuando el teléfono sonó, Kirk se apresuró a contestar, habían pasado más de cinco horas desde que Amanda había salido y más de tres en que no podía localizarla.
-Hola-
Kirk se limpió la frente y dio un suspiro antes de girar hacia los dos niños que estaban sentados en el comedor, con la cena frente a ellos y todavía intacta mientras esperaban a Amanda para la cena, Kirk no había podido convencerlos de lo contrario.
-Tom, Kate, suban a su habitación y pónganse un abrigo, iremos al hospital-
Los niños de inmediato de tomaron de las manos y su gesto se volvió frio y pálido, Kirk podría jurar que la temperatura bajo en la habitación. Sintiendo la aprensión de los pequeños Kirk los tomo entre sus brazos y los apretó.
-No se preocupen, Amanda tuvo un pequeño accidente en el supermercado, así que debemos ir a verla-
Por ultimo Kirk les acaricio el pelo antes de impulsarlos hacia las escaleras antes de buscar información sobre el hospital. Pero estaba preocupado en verdad, no estaba preparado para esa situación, no sabía ser suave para las malas noticias porque creía que siempre era mejor decirlas de frente y sin rodeos, especialmente a los niños, porque eran fuertes y se sabían adaptar a las circunstancias. El mismo y otros más eran vivos reflejos de ello.
Tomaron un auto que estaba en un garaje atrás de la propiedad y siguieron la carretera cerca de media hora antes de entrar a la ciudad y otra media en entrar al hospital.
La recepcionista fue profesional y no dijo nada innecesario, solo señalo un número de habitación y el nombre del médico a cargo mientras mandaba tristes sonrisas a los niños que se aferraron a la cintura de Kirk ansiosos.
Cuando llegaron a la habitación Kirk vio con un nudo en el corazón a Amanda en la cama, tenía los ojos cerrados y la piel cetrina, poseía unas profundas ojeras que no estaban ahí esa mañana.
Abrió los ojos.
-Hola- su voz era rasposa como si hubiera comido algodón, su mirada estaba algo apagada-Siento haberlos preocupado, estoy bien-
Los niños corrieron a su lado y aunque no lloraron, sus ojos se enrojecieron, hablaron en susurros mientras Kirk se sentía fuera de lugar, no tenía claro que decir en un cuadro en el que él no pintaba nada.
-Buenas noches- saludo una voz a sus espaldas. Kirk volteo a ver a un hombre joven de pelo castaño con bata blanca, que le extendía la mano-Soy el doctor Sigmoud Dolus. ¿Podría hablar con usted un momento?-
Kirk respondió al salido y asintió mientras salía de la habitación, no sin antes asegurarse que todo estaba tranquilo.
-Es un gusto conocerlo capitán Kirk, Amanda me ha hablado de usted, lamento que sean en estas circunstancias-
-Yo también ¿es el medico de Amanda verdad? ¿podría decirme que paso?-
El medico dudo.
-La señorita Amanda tiene una enfermedad genética llamada "Mal de Edwards" por alguna razón sus células cambian de forma anormal, especialmente las que forman el sistema nervioso, causando una desequilibrio sináptico grave en ataques espontáneos, no suele ser mortal en si con terapia genética temprana, pero por alguna razón, en Amanda es más grave, los ataques han aumentado en el último año y me temo que aún no tenemos una explicación. Me temo que no podrá cuidar a sus niños por mucho tiempo. En realidad lo siento, pero no podemos hacer mucho-
Kirk guardo silencio tratando de entender lo que el doctor explico, apretó los puños, ahora entendía el porqué de Selek y su advertencia, debía saber que Amanda estaba enferma. Algo dentro de él, se enfrió, con una escarcha que su cuerpo reconocía, de la época en que Kirk tuvo que entumecer su corazón para sobrevivir y en que apenas y tuvo tiempo para enterrar a sus compañeros caídos de hambre o enfermedad.
-Entiendo doctor ¿cuándo podrá Amanda irse?-
-Se quedara esta noche para observación y podrá irse mañana temprano-
-Puedo quedarme aquí ¿para cuidarla?- Kirk miro de reojo la puerta de la habitación.
-Lo siento no, es una sala de alto cuidado, dentro de una hora tendrán que irse-
Kirk estrecho la mano del doctor sin aumentar nada más. En la habitación vio a los niños acurrucarse en ambas manos de Amanda, se le rompió el corazón a medida que veía como los ojos de los más pequeños se cerraban de sueño.
Con despacio, tomo a Katherine y la recargo en un sillón cercano, luego a Thomas. Cuando se aseguró que no habían despertado, recién encaro a Amanda.
-Hable con el médico, yo no lo sabía…lo siento-
-No es tu culpa, no tenía planeado decírtelo, pero esperaba que te llevaras a los niños antes de que mi existencia cese-
-¿Hace cuánto lo sabes?- Kirk la tomo de la mano
-Casi desde el principio, Selek me lo advirtió- Amanda susurro- Pero alguno de nosotros debía ser lo suficientemente mayor como para cuidar a los niños.-
Kirk tomo la mano de la rubia y la apretó suavemente
-¿Tu eres? ¿Eres como ellos?-
En ese momento la voz de Katherine gimoteo mientras movía sus pequeños brazos frenéticamente
-No te vayas, no me dejes- susurraba en su agitación. Casi de inmediato Thomas despertó y se agazapo frente a su hermana, se quitó los guantes y toco el rostro de su hermana
-Tranquila, estoy aquí-
Paso medio segundo hasta que Kirk llego a ellos y otro hasta que fuera el turno de Thomas de caer al suelo y empezar a convulsionar, Kirk escucho el sonido de Amanda tratando de levantarse, se apresuró a tomar al niño en brazos, pero al no poder evitar sus movimientos sin hacerle daño así que se limitó a apretarlo suavemente sobre su pecho mientras lo tomaba de las manos.
-Shh- Kirk empezó a tararear en voz baja, una tonada suave y tranquila, una que hacía que los niños más pequeños de su grupo durmieran a pesar del hueco en sus estómagos. Se concentró en recordar los planetas que había visitado en la Enterprise a lo largo de los años, las vastas llanuras, los candentes desiertos y las montañas llenas de hielo y diamante.
El cuerpo de Thomas dejo de temblar y se sumió en un apacible sueño, incluso poseía una leve sonrisa. Kirk le dio un beso en el cabello por instinto y lo acomodo en el sillón.
Cuando elevo la vista vio como Amanda lo veía con una sonrisa, la más grande que Kirk le había visto hacer, los ojos azules eran esperanzados.
-Gracias, yo no puedo estabilizarlos cuando tienen un ataque, así que solo podía esperar- una lagrima dibujo su camino en la blanca mejilla de Amanda, brillaba como un diamante. En ese momento una enfermera golpeo la jamba de la puerta.-
-Disculpen la hora de visita terminó-
-Sí, nos iremos enseguida-respondió Kirk tomando un pañuelo de su bolsillo y limpiando el rostro de Amanda con suavidad.
-Volveré mañana por ti- prometió mientras sonreía y repartía un beso en su frente. Con la ayuda de la enfermera Kirk acomodo a cada gemelo en cada brazo y salió hacia el estacionamiento, tenía tantas dudas y aun más aflicciones.
¿Debía encontrar un nuevo hogar para los niños? ¿Quizá en vulcano? Kirk ya cargaba con tantos secretos de gran calibre, debía pensar muy bien sobre ello, ¿si estaban juntos y descubrían que él era un heredero? ¿Si estaban juntos y descubrían que ellos eran nacidos de manipulación genética? Las dos opciones derivaban en ellos frente a la justicia o frente a un grupo de estudio médico.
Kirk recordó las inyecciones y las operaciones, las torturas y el dolor en nombre de la supuesta ciencia y siempre dichos por su bien. No dejaría que los niños pasaran por esto, Kirk preferiría morir antes de que alguien siquiera les clavara una aguja. Acaricio sus cabellos, negros y suaves, eran muy parecidos a los de Spock.
Cuando estuvo por salir del estacionamiento un auto gris se cruzó abruptamente en su camino haciendo que Kirk frenara. Rápidamente un hombre salió del auto con rostro compungido y se acercó hacia su ventana.
-Lo siento mucho, no vi por donde iba, ¿está usted bien?- el hombre movió los ojos viendo todo lo del interior del vehículo de Kirk, que aprovecho para estudiar al extraño a su vez, tenía un bulto característico bajo el saco, Kirk lo había visto miles de veces.
Ese hombre tenía una pistola. Kirk se puso en alerta.
-Estoy bien-
-¡Me alegro! No podría con mi seguro. Y esos niños tan lindos ¿son sus hijos? ¿Están ellos bien?-
Kirk no desvió la mirada del hombre
-Son mis niños y están bien, debo llevarlos a casa- Kirk cerro la ventana
-Bueno, si me da su número podría mandarle un presente, ya sabe mi esposa tuvo un hijo y quiero compartir mi felicidad…-
-No será necesario y felicidades-
Kirk retrocedió el auto y dio un giro con gran habilidad, para pasar al lado del auto gris. Acelero hasta la finca donde puso a los niños en cama. En el hospital de Amanda no había pabellón obstétrico.
Temprano Kirk fue informado de un par de autos de ciudad que habían sido vistos dando vueltas a propiedad. Kirk tomo la decisión de llevarse a la familia Kirk con él de vuelta a la academia, si fuera por el o por lo niños, no podría estar seguro, pero no correría riesgos.
En ese momento y silenciosamente ambos niños se unieron a él en la puerta y se aferraron a su cintura.
-Iré por Amanda al Hospital, quédense y empiecen a hacer las maletas, iremos a un viaje para cambiar de aire, ¿Qué opinan? Les presentare a gente interesante-
Thomas hablo
-Nosotros no nos sentimos muy cómodos entre multitudes-
-Está bien, yo cuidare de ustedes, pero a cambio deben cuidar de mi ¿de acuerdo?-
Tom miro a su hermana que sonreía como una flor y asintió quitándose los guantes.
-¿Lo prometes?- extendió el meñique al capitán que respondió de inmediato y de la misma forma
-Es una promesa-
