19

Cuando la aguja se hundió en su piel Kirk grito.

El hombre que le sostenía por la espalda se puso tenso y lo apretó aún más fuerte en su forcejeo, el líquido corrosivo recorrió sus venas como acido, quemando y destruyendo sus tejidos, dejando un dolor indescriptible a su paso. Cuando el dolor fue menguando se dio cuenta que estaba sobre una plancha metálica que empezó a congelar su cuerpo húmedo de miedo y dolor. Unas presencias oscuras se acercaron a él y empezó a luchar con sus pocas fuerzas, podía escuchar gritos y sollozos a lo lejos siendo amortiguados por las chirriantes puertas metálicas que se abrían y cerraban.

No podía dormir y no quería hacerlo.

Sentía que si se hundía en la oscuridad no volvería a despertar, y lucho con todas sus fuerzas, porque sabía que no podía morir en manos de un loco y que solo él podía proteger a los más pequeños.

Cuando se dio cuenta era sostenido de nuevo, no podía enfocar la vista y los mareos lo abrumaron, sintió los golpes amortiguados de golpes en la mejillas que poco hicieron para despertarlo.

Trato de enfocar la vista con fuerza, quería encontrar una salida, quería seguir los sollozos y consolar a su portador.

Pero todo pensamiento lento y coherente desapareció cuando el hombre frente a el ordeno con voz distorsionada que lo sostuvieran más fuerte.

Grito.

-La única alternativa es empezar el tratamiento directamente en la medula ósea-

Entre la visión borrosa de lágrimas, vio el rostro de un hombre, el culpable de su suplicio y dolor, aquel que lo había cambiado.

Maldito Seamus Relish.

Kirk despertó con la espalda fría y llena de sudor. Eran pocas las veces que su mente traía a flote los recuerdos de Tarsus tan vívidamente. Se limpió la frente justo a tiempo antes de que sus hijos se arrastraran hasta él desde el otro lado de la cama con sus rostros preocupados, lo tomaron de las manos pero Kirk las rechazo suavemente, sus emociones estaban a flor de piel y sus hijos podían absorber esa parte mala de él y lo último que quería era que sus hijos se vieran afectados por sus dolorosos sentimientos.

-Estoy bien, fue solo una pesadilla- la mirada aguda de los menores no lo hizo retroceder-vuelvan a dormir-

Kirk se levantó y acomodo bajo las sabanas a los niños antes de ir al baño de la pequeña habitación de hotel y lavarse la cara con agua fría. Los recuerdos de su sueño eran nítidos a veces y vividos casi siempre. Eran cosas que quería olvidar.

Cuando volvió a la cama no pudo volver a dormir, así que busco en los objetos a su alrededor buscando una anomalía interesante para concentrase, la perilla de la puerta, el marco de las ventanas, los viejos tubos de drenaje y ventilación, incluso el suave rumor del cobre que corría por las venas de sus hijos lo arrullo.

El tiempo era esencial y debía encontrar una salida rápida.

Ahora estaban en ese pequeño hotel en medio de la nada, una parada programada en un lugar casi perdido sin comunicación actual o incluso internet, perdido en el mapa de un gran desierto. En pocos días llegarían a la casa de su madre, un lugar abandonado aparentemente, pero que Kirk había preparado hace un par de años por si llegaba a pasar algo así.

Después podrían dirigirse a otra ciudad donde podían cambiar sus identidades. Todo estaba planeado, pero Kirk sabía que no todo saldría de forma correcta por lo que se preparó para cualquier contrariedad que encontraran, manteniendo sus sentidos en alerta y sus habilidades funcionando, lo que hacía que se tensara a veces o que su mente se cansara tanto que volvían las pesadillas.

Al día siguiente Kirk salió temprano con sus hijos, el trayecto era más corto en esta ocasión, por suerte había evitado los retenes policiales gracias al conocimiento del territorio de Kirk y su capacidad de encontrar caminos poco frecuentados.

Cuando llegaron a la casa Kirk fue cuidadoso para buscar amenazas y cuando estuvo satisfecho entraron a la casa que aunque vacía parecía limpia, Kirk dejo su mochila sobre la mesa mientras sus hijos hacían lo mismo, registró los alrededores y frunció el ceño a notar que algunas cosas estaban fuera de lugar.

Kirk ayudo a sus hijos a subir las chirriantes escaleras hacia el piso superior, los dejo en una habitación luego de una breve limpieza, él se dirigió al dormitorio principal donde debajo de una tabla escondida saco dinero, un arma y documentos falsificados que pensó que no usaría nunca.

Kirk se tomó un tiempo para meditar antes de bajar al sótano donde sabia habían latas de comida y víveres precederos para un par de días. Luego debía barajar la posibilidad de salir del país.

Kirk tomo tres latas bien conservadas y la puso en una bolsa, pero un sonido pequeño lo alerto a sus espaldas, cuando se giró vio el rápido movimiento de alguien corriendo hacia las escaleras, levantando una mano Kirk hizo que un banquillo detuviera su paso y dejara caer al intruso.

Rápidamente Kirk puso una rodilla entre los omoplatos de la persona para evitar que se levante buscando algún signo de amenaza, pero al no encontrar ningún tipo de arma o dispositivo Kirk aflojo su agarre.

-Por favor- rogo una voz joven- Lamento haber entrado a su casa pero no tenía opción ¡me iré de inmediato!-

Kirk entonces se separó y dejo que la joven se pusiera de pie, parecía cojear de la pierna y se lamentó de lanzar el banquillo con demasiada fuerza, parecía ser una joven de quince o diez y seis años rubia y de ojos castaños, estaba pálida y parecía descuidada.

La joven le tomo la mano rápidamente y poco después corrió escaleras arriba, Cuando la vio luchar con la cerradura de la puerta, los niños ya bajaban del piso superior, se quedó inmóvil.

-¡Escuche no quiero problemas!-

Kirk asintió y sus hijos se pusieron rápidamente a su alcance. Habían hablado todo el camino sobre sus próximos pasos, lo niños habían sido una lluvia de ideas refrescante con su conocimiento, por lo cual su hija le tomo de la mano con firmeza.

-¿Quién eres y que haces en mi casa?- cuestiono Kirk mientras la estudiaba a la muchacha que parecía aterrada.

-Yo soy Angela, solo entre para pasar un par de noches, creí que era una casa abandonada-

Kirk asintió sintiendo el largo apretón de Katherine que indicaba que era cierto.

-¿Qué edad tienes?-

-Tengo 21-

Fueron dos apretones cortos. Kirk frunció el ceño al saber la mentira, aunque era en parte evidente, seguramente era una niña que escapo de casa por alguna razón.

-Llamare a la policía- anuncio Kirk e hizo el ademan de buscar su teléfono en el bolsillo.

-No. ¡Por favor! Tengo 16 años-

Kirk dejo de buscar y pregunto.

-Bien, escucha, no sé lo que paso o porque razones estas aquí, pero es mejor que te vayas- Kirk no quería a la policía rondando si buscaban a una adolecente fugitiva.

-¡Lo hare!-

La rubia se giró hacia la puerta pero se detuvo.

-¿Puedo bajar a recoger mi mochila?- pregunto temerosa, Kirk asintió y la dejo ir mientras la vigilaba atentamente.

-Papá, ella es muy joven, ¿se escapó de casa?-

-No lo sé pequeña, pero es mejor si se va- suspiro- pero ahora no podemos quedarnos aquí-

Poco después volvió la joven con una mochila verde a cuestas, se notaba pesada y Kirk pudo sentir que llevaba varias latas en ella. Eso no era un inconveniente así que no lo menciono.

-Papá, ya es tarde ¿porque no se queda hoy?- la pequeña Katherine abrazo a Kirk bajo la mirada molesta de su hermano.

-Kat…- Kirk no respondió, Thomas tomo de la mano a su hermana y su ceño fruncido se aclaró-

-Papá, ella puede quedarse por hoy, mi hermana tiene razón, es tarde-

Kirk intrigado por el mutuo acuerdo de sus hijos volteo a ver a la joven.

-Si quieres puedes quedarte esta noche, mis hijos tienen razón es muy tarde-

La joven pareció más relajada.

-Pero antes responde; ¿tienes alguna intensión de dañar a mí o a mis hijos?-

La joven estaba sorprendida pero negó enfáticamente.

-Responde por favor- apuro Kirk para que verbalice su respuesta.

-No les hare daño-

Kirk sintió el apretón más largo. Ya en soledad supo que sus hijos pensaban que era mejor que se quedara a correr el riesgo de que los identificara o los denunciara a las autoridades.

-o-

Después de una comida Kirk mando a dormir a sus hijos mientras él se quedaba en vigila para vigilar a la joven no invitada, Kirk estudio el contenido de su mochila, lo único peligroso era un vieja navaja con poco filo.

Al día siguiente, temprano Kirk trazo una ruta en su mapa que los llevaría hacia las afueras de un pequeño pueblo y luego se dirigirían a la frontera.

Cuando sus hijos despertaron bajaron a desayunar y hablaron de sus nuevos planes, la joven angélica también estaba allí, se la había pasado en vela igual que Kirk, desayunaron juntos y ordeno los niños que empacaran para irse.

-Si quieres puedes quedarte, nosotros continuaremos en nuestro camino, la alacena está abierta puedes comer lo que quieras.-

-¿Porque me ayuda?-

Es mejor si te quedas aquí y no hablas con nadie por un tiempo, Kirk quería decir eso.

-Déjalo así, mis hijos y yo solo vinimos de paso-

-Son niños encantadores- dijo honestamente

-Lo son-

Cuando todo estuvo listo Kirk fue a verificar su auto y a revisar los alrededores vacíos en apariencia, el viento era tenue y brillaba el sol, pero por alguna razón sintió que había algo mal.

Camino hacia la puerta de la casa para dar el visto bueno a los niños y salir. Estos ya se estaban despidiendo de Ángela que les regalo una palmada en la cabeza con una gran sonrisa, al menos no se encontraba tan nerviosa como anoche.

-Niños…-

Fue un silbido bajo.

Kirk subió su mano hasta su cuello para sentir como algo filoso sobresalía de ella, con las manos temblorosas se lo quito viendo una especie de aguja transparente.

Su visión empezó a oscurecerse.

-Escóndanse…-

Fue todo lo que pudo decir antes de caer en la oscuridad y en el silencio, maldiciéndose internamente por ser tan descuidado.

-o-

Cuando abrió los ojos rápidamente busco a su alrededor a sus hijos, pero solo habían paredes grises que lo rodeaban, estaba atado de manos a una silla fría de material que no podía identificar.

Rápidamente entraron un par de hombres con batas médicas acompañados de otros varios con traje táctico y armas de fuego.

-Capitán James Tiberius Kirk, nacido el 22 de marzo de 2233 Riverside, Iowa-dijo uno de los hombres de bata- Hijo de George Kirk y Winona Kirk ambos humanos. Podría aclararnos James ¿en qué momento de su vida noto su anormalidad o si sus padres compartían su condición?-

Kirk solo forcejeo con sus amarres. Un guardia lo golpeo al no responder.

-Nuevamente James, ¿en que momento de su vida noto su anormalidad o si sus padres compartían su condición?-

Kirk se negó una vez más a responder, en cambio pregunto con rabia.

-¡¿Dónde están mis hijos?!-

-James, no colaboraremos con usted si no colabora con nosotros. ¿En qué momento de su vida noto su anormalidad o si sus padres compartían su condición?-

-¡Púdranse! ¿Qué condición? Soy normal-

El guardia volvió a golpearlo. El hombre de bata solo suspiro fastidiado.

-¿Es su anormalidad del tipo telequinetico, psionico o deformativo?-

Kirk no respondió y lo golpearon de nuevo.

-Bien, James esto no lleva a nada, necesito una muestra de sangre-

Kirk se agito pero los guardias lo detuvieron con fuerza, Kirk sabía que no debía permitir que tomaran su sangre, empezaban con eso y luego serían pruebas y más pruebas, hiperventilando busco instintivamente algo con que defenderse.

Un bolígrafo estaba bien.

La pieza salió de la mano de uno de los hombres de bata a su mano, solo tenía que…

Sintió un pinchazo en el cuello.

La oscuridad familiar lo envolvió mientras sentía otro piquete en el brazo. Y Kirk rogo a los cielos, para que sus hijos no estén pasando por lo mismo que él.

Cuando despertó de nuevo estaba atado de pies y manos a una camilla horizontal, su cabeza punzaba y tenía nauseas, a su lado estaba un trípode que sujetaba un bolsa de suero que se conectaba a su brazo inmóvil. En su cabeza sentía algo frio rodeándolo.

La puerta se abrió y entraron dos hombres de bata y varios guardias.

-¿Dónde están mis hijos?-

-James necesito que colabore con nosotros, si sus respuestas son satisfactorias lo liberaremos y lo llevaremos con ellos ¿está bien? Ahora responda. ¿En qué momento de su vida noto su anormalidad o si sus padres compartían su condición?-

Kirk se mordió las mejillas hasta hacerlas sangrar, estaba siendo coaccionado, pero no podía pensar en otra cosa que ver a sus hijos y saber que estaban a salvo.

-Yo…no nací así…- admitió derrotado.

El hombre de bata escribió rápidamente

-Me hicieron así cuando era niño…-Kirk relato suavemente-No sé si mis padres era diferentes, pero creo que no-

-¿Que anormalidad presenta James?- el hombre de bata pregunto ansioso

Kirk sabía que si respondía esa pregunta les estaría dando la llave para controlarlo.

-¿Mis hijos están bien?-

-Si, están bien, responda la pregunta James-

Kirk trago la sangre en su boca.

Unas sirenas empezaron a sonar, luces rojas cayeron de las paredes, las puertas emitieron un chirrido. Los hombres de bata corrieron a golpear la puerta, una voz metálica les ordeno permanecer allí hasta que la situación se aclarara.

-Tranquilos, estaremos bien mientras la droga y el aro psionico funcione- dijo uno de ellos.

Kirk sintió ondulaciones a su alrededor, como explosiones. Pero eso no hizo más que acrecentar su preocupación.

-¡Suéltenme!- exigió cuando las explosiones eran más fuertes y cercanas-¡Quítenme esto!-

Las luces se apagaron. Y todo se volvió silencio.

Las puertas se abrieron mostrando oscuridad y una sombra de luces parpadeantes, cuando uno de los guardias se acercó una pequeña mecha de fuego apareció y se movió oscilantemente

Luego hubo una lluvia de disparos, los guardias distraídos tardaron mucho en responder y la mayoría cayó, los hombres de bata se resguardaron detrás de la camilla de Kirk, varios hombres vestidos de blanco entraron y dispararon amenazando a los hombres de bata que se rindieron rápidamente.

Dos hombres se dedicaron a liberar a Kirk, quitándole la vía venosa y las amarras, Kirk se sentía mareado y necesito toda su concentración para medir el nivel de amenaza de los nuevos extraños.

-Capitán Kirk, lo sacaremos de aquí- dijo uno de ellos.

Kirk no pudo mantener firme la cabeza.

-Mis hijos…-

Los llevaron casi a cuestas hasta las afueras de lo que parecía una instalación de carga, lo llevaron a un transporte y lo llevaron por un tiempo que no podía determinar ya que al parecer dormía a ratos.

Cuando estuvo lucido estaba en una cama de enfermería con un aparato retintineando a su lado. Estaba tenso ante tal escenario familiar, miro sus brazos cubiertos de gaza y se tocó el rostro.

Aun tenía lo que fuera que sea en la cabeza rodeándolo como una corona, trato de quitárselo con las manos temblorosas, pero solo sintió un tirón doloroso.

-Por favor detente- dijo una femenina voz reprochándolo- Soy la Doctora Klaus, estoy a cargo de tu cuidado, estas a salvo-

Kirk sonrió, la mujer tenía un tono suave y complaciente, pero no lo hizo sentir seguro, por suerte casi todo el lugar tenia instrumental médico a mano.

-¿Dónde estoy?-

-A salvo capitán, el almirante Braxton lo trajo al refugio-

Kirk inclino las cejas

-El estará pronto aquí y le explicara sus circunstancias capitán, espere a que…-

-Donde están mis hijos ¿los trajeron conmigo?-

-Lo siento, pero solo lo trajeron a usted-

Kirk se tensó aún más y empezó a temblar antes de sentir una punzada en la frente, cuando levanto la vista la mujer ya tenía una aguja cerca de él.

-Estoy bien- afirmó mirando a la mujer hasta que se alejó-Es esta cosa, no puedo sacármela-

-No podrá, al parecer es un inhibidor psionico de alguna especie que anula sus habilidades. Telequinesis ¿verdad? Aun no podemos ayudarlo me temo, pero el almirante contactara a alguien para ayudarlo, quizá una raza telepática o a alguno de nosotros que pueda ser telepata…somos tan pocos- se lamentó la mujer.

Kirk dejo pasar el comentario y volvió a fingir que le dolía la cabeza, la mujer entendió y lo dejo descansar.

¿Telequinesis?

Kirk movió una tijera cercana.

Quizá telequinesis seria lo adecuado, así podría fingir que sus habilidades estaban anuladas mientras tuviera ese aro en la cabeza.

El día de Kirk empeoro cuando el mismísimo almirante lo vino a visitar acompañado de dos hombres más, Kirk los reconoció de inmediato, eran los que había hecho daño a su amigo.

-Capitán es un gusto verlo, con su reciente popularidad en los medios por ser un terrorista pensé que tardaríamos más tiempo en volver a vernos-

Kirk apretó la mandíbula con fuerza.

-Coincidencias de la vida almirante y debo preguntar ¿mi reciente popularidad? ¿Se debe a usted verdad?-

-Es en realidad listo capitán- el hombre se sentó en su lecho-No me sorprende que escapara por tanto tiempo, incluso nosotros no pudimos hallarlo sin que el gobierno se entere-

-¿Y mis hijos?- pregunto rápidamente Kirk tratando de sacar algo del rostro frio del almirante-¡No me mienta!-

-Ellos, no están con nosotros lamentablemente y no pudimos encontrar rastros suyos en la casa donde lo capturaron, pensamos que se los llevaron, pero no encontramos nada en las instalaciones. Lo lamento en verdad capitán, aún tengo hombres buscándolos, en cuanto encontremos algo se le comunicara-

El corazón palpitante de Kirk empezó a doler, ¿dónde podrían estar sus hijos? ¿Escaparan? ¿Los tienes? ¿Les harían daño? Kirk sentía que no podía vivir con esas preguntas.

-Iré a buscarlos yo mismo ¿dónde estoy?-

-A salvo-

La mirada de Kirk se afilo.

-Es un refugio capitán, que construí para gente como usted, herederos de la raza humana, seres mejorados perdidos en la historia y la promesa de un futuro mejor a la par de razas como la Vulcana o la Condelian- el hombre apretó los puños y su seño se humedeció. Kirk sabía que simplemente estaba loco, pero no era tonto.

-Usted…usted entiende almirante, estar escondidos no es lo adecuado-Acepto dándole la razón.

La sonrisa del hombre brillo tanto que incluso ambas escoltas aplaudieron.

-Estuvimos mucho tiempo escondidos capitán, pero ahora tenemos la fuerza para rebelarnos al mundo y hacer notar nuestra presencia borrando esos malos precedentes de nuestros antecesores.-

Kirk sintió que se le removía el estómago y fingió que le dolía la cabeza.

El almirante sonrió.

-Lo siento capitán, aun no puedo ayudarle a deshacerse del aro psionico, sea paciente y no fuerce sus habilidades, pero por lo pronto quédese aquí y descanse, no sabemos que le inyectaron así que por el momento está en observación- El almirante palmeo el hombro de Kirk al levantarse-Espero mucho de usted muchacho-

Kirk se quedó solo con la mujer que sonriente abrió las puerta y le pregunto si quería salir.

El pasillo era largo y dirigido a un jardín, la casa era al parecer una de alto rango, de estilo moderno y jardín cuidado. Kirk se sentía algo mareado pero era más importante saber dónde estaba, el patio era soleado, debía ser un poco más de medio día, habían varias personas caminado alrededor, personas jóvenes y mayores.

-El almirante reunió a todos los herederos a lo largo de los años y los trajo aquí, les enseño a aceptarse y ser útiles con sus habilidades, siempre soñando en salir a la luz, ahora hay menos de 20 personas, pero con el tiempo creemos que se revelaran más- la mujer lo vio ilusionada- nadie tiene talentos quineticos como tú y son poco fuertes, pero sé que ayudaras a liberarnos-

Kirk le siguió el juego

-Encontrare a mis hijos primero-

-Escuche que eran mitad vulcanos, te entiendo, los humanos están entre los seres más frágiles del sistema y pueden aplacarnos fácilmente, te ayudaremos a buscarlos, pero debes hacerte a la idea de que son diferentes y enviarlos donde pertenecen y empezar de nuevo, hay un par de chicas con edad, herederas también, que pueden ayudar a nuestra causa, por favor piénsalo, será lo mejor, los humanos podemos ser más fuertes solos-

Kirk no respondió anonadado con la absurda certeza de la que hablo la médico. Casi se volvió loco con su opinión, apretó los puños y se mordió la lengua.

¿Qué maldito lugar era este?

Kirk se giró e ignoro a la mujer fingiendo curiosear el jardín y las decoraciones.

-¿Qué es eso?- pregunto Kirk señalando una pequeña cabaña separada del resto y de arquitectura diferente y de apariencia nueva.

-Es un estudio en desuso, el almirante lo mando a cerrar por humedad-

Kirk asintió y siguió caminando. Pero sabía gracias a su poder que ahí había alguien encadenado.

Esa noche Kirk quiso salir, pero estaba bien vigilado, con personas y cámaras de seguridad, alcanzaba a ver luz del estudio abandonado, pensando en las seguridad de sus hijos Kirk se arriesgó y fue hacia el estudio usando sus poderes para desviar las cámaras y esquivar a los guardias.

Rompió la cerradura y entro, en la habitación solo había una cama un escritorio y en un rincón una silla de ruedas.

-¿Quién eres?- le pregunto un hombre que leía en la cama, tenía el pelo largo e impresionantes ojos azules, lo que llamo la atención de Kirk fue que el hombre tenía un aro psionico en su cabeza. Kirk suspiro decepcionado.

-Me equivoque-

-Todos lo hemos hecho. No eres uno de ellos- el hombre se enderezo y Kirk noto que estaba encadenado a la cama.

-¿Y tú?-

-Créeme no.-

-¿Qué haces aquí?-

-Es una historia larga, pero podrías ayudarme- señalo su grillete-

-Puedo, pero no puedo confiar en ti- Kirk arreglo la cerradura con sus habilidades y el hombre jadeo-

-Puedo ayudarte si me ayudas primero- el hombre señalo el aro en su cabeza- Nadie sabrá que viniste después, te lo aseguro-

Kirk estudio el rostro del hombre buscando alguna anormalidad o señal de engaño. No lo encontró y en realidad estaba desesperado

-De acuerdo- Kirk movió la mano y el aro se cayó, el hombre lo ajusto de nuevo en su cabeza con una sonrisa, Kirk sintió un cosquilleo y una voz invadió su mente.

-Gracias, es mi turno de ayudarte-

Kirk estaba sorprendido, el hombre parecía un telepata. Lo cual sabía que incluso entre herederos era una habilidad rara, muy rara.

-¿Quién eres?-

-Puedes llamarme Charles-