Aqui otro capitulo.. el primero no dio mucha informacion.. asi que espero este sea mas interesante..!=D

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Max Lightwood..!

Dos días después de la reunión inicial, Magnus se preparaba para ir nuevamente a reunirse con los Brujos y demonios, listo para que el juego comenzara. Había decidido no decirle nada a Alec, no quería verlo sufrir de nuevo al darle esperanza de volver a ver a Max y que al final, Lilith no lo quiera, el niño no ganara. Se vestía rápidamente en su habitación mientras repasaba la mentira que le diría a su novio, claro que siempre podía decirle que era por trabajo, pero si se la pasaba mintiéndole por eso, Alec terminaría sospechando que algo pasaba, tenía que pensar bien las cosas. Odiaba tener que mentirle a su Nefilim.

-Te vas?- preguntó Alec mirándolo desde la puerta de su habitación mientras se abrochaba el cinturón.

-Si, tengo una cita de trabajo en Nueva Jersey- le explicó fingiendo molestia- tengo que tomar el tren, me llevará horas.

-Por que no haces un portal?- preguntó Alec acercándose a él con los brazos cruzados.

-No, no quiero utilizar magia antes de llegar, no se que es lo que necesitan- le respondió dirigiéndose a la puerta, pasó un brazo por la cintura de Alec al pasar junto a él y le besó la frente.

-Claro, entiendo- dijo Alec siguiéndolo hacia la puerta principal.

-No te preocupes, volveré lo mas pronto que pueda- le dijo mientras abría el armario junto a la puerta.

-Bien, ten cuidado- le dijo Alec acercándose y dándole un beso de despedida en los labios- tendré la cena lista cuando vengas.

-De verdad?- le preguntó Magnus mirándolo sospechosamente pero sin dejar de sonreír.

-Sip, experimentaré en la cocina, Jocelyn me dio la receta para preparar lasaña- le dijo dirigiéndose a la cocina, emocionado.

-Apenas son las 3, no es muy temprano para comenzar a cocinar?- le preguntó Magnus mientras se ponía una chaqueta.

-Necesito todo el tiempo que tenga para que me salga bien- dijo Alec encogiéndose de hombros- pero no te preocupes, te juro que será comestible.

-No puedo esperar a probarla- le dijo Magnus con una sonrisa- vuelvo mas tarde.

-Adiós- Alec se perdió de vista rumbo a la cocina y Magnus salió del departamento.

A Magnus le encantaban esos pequeños detalles, todos los esfuerzos que su Nefilim hacía solo por él, para hacerlo sentir bien. Pero ni la lasaña de Alec podría hacerlo sentir mejor, no cuando ese día al fin traerían a Max de regreso. Magnus caminó por la calle hasta llegar al callejón donde estaba el portal que lo llevaría a la dimensión en la que se llevaría a cabo la competencia, todos los Brujos ya estaban ahí, incómodos e inquietos por lo que venía.

-Bienvenidos- todos se giraron hacia donde provenía la voz, una luz amarillenta se dejó ver y tres demonios aparecieron frente a ellos- sus competidores están en camino.

-Pasando esa puerta, está el lugar en donde se quedaran los niños, pueden llevarlos ahí y explicarles todo- dijo Mammon.

-Los que no eligieron un niño, se les será asignado al azar- explicó Leviathan- recuerden que si el niño gana, ustedes ganan, así que esfuércense.

-Y que si los niños no confían en nosotros?- preguntó un Brujo al otro lado de la habitación, era grande y musculoso, con unos enormes cuernos negros saliendo de su frente.

-Ese ya es su problema- le dijo Leviathan alzando una ceja- es su trabajo convencer a los niños de que peleen por ustedes.

-No tienen por que negarse cuando el premio es tan bueno- dijo Mammon sonriendo burlonamente. Los Brujos murmuraron entre si, Magnus compartió una mirada con una Bruja de cabello morado y ojos verdes que estaba a su lado. La conocía de algún lugar, estaba seguro que era hija de Leviathan, pero no recordaba su nombre.

-Bien, preparence para conocer a sus Nefilim- dijo Belphegor. Magnus respiró profundamente y miró a los demás Brujos, todos lucían algo nerviosos, pero nada comparado con Magnus. La mayoría de ellos no tenía idea de a quien habían elegido o quien les tocaría, Magnus si que conocía al Nefilim, el niño era el hermanito de su novio, tenía mucho mas en juego que todos los demás. Una destellante rayo de luz apareció frente a cada uno de los 12, duró solo unos segundos. Al apagarse, la luz dejó tras ella doce pequeños cuerpecitos recostados en el suelo.

-Por Lilith- murmuró Magnus, miró a su lado, la Bruja de cabello morado se cubría la boca con una mano, sin saber que hacer, los niños aun lucían muertos. Magnus fue el único que se apresuró a arrodillarse junto al cuerpo de su niño Nefilim. Max estaba tendido de lado, con el cabello alborotado y las gafas torcidas sobre sus ojos- Max? Puedes oírme?

-Una vez que despierten a sus Nefilim, llévenlos a su sección, tienen una habitación para que pueda dormir, pero no pueden hablar entre ellos. El emblema de su familia les indicará cual es su área- explicó Mammon con una sonrisa- explíquenles todo y los veremos pronto para iniciar la primera prueba.

-Max?- Magnus siguió moviendo suavemente al niño, intentando despertarlo con calma, los tres demonios desaparecieron del lugar y los demás Brujos comenzaron a moverse para despertar a sus niños- Max, puedes oírme?

-Mmph...- Max se removió suavemente y comenzó a abrir los ojos. Magnus pasó saliva, preparándose para lo que venía, seguramente el pobre niño estaría muy asustado- que?

-Max, estas bien? Como te sientes?- preguntó Magnus mirándolo fijamente, Max abrió los ojos por completo, mirando a Magnus de regreso, entonces, sus enormes ojos grises se llenaron de pánico.

-En donde estoy?- preguntó enderezándose rápidamente y retrocediendo, alejando se del Brujo. Max recorrió la habitación con la mirada y vio la gran cantidad de Brujos que había, y todos tenían a un niño tirado a sus pies, inconsciente.

-Max, tranquilo, te explicaré todo, solo cálmate- le dijo Magnus, poniendo las manos frente a él en un intento por tranquilizar al niño.

-No, en donde estoy? Por que estas tu aquí? Que esta pasando?- los ojos de Max estaban llenos de lagrimas. Los demás niños comenzaban a despertar, y ninguno lucía mejor que él. Llegó hasta la pared y se pegó a ella abrazando sus rodillas contra el pecho, estaba completamente aterrado.

-Todo estará bien, por favor, necesito que te tranquilices, si?- le dijo Magnus suavemente, escuchó un par de gritos, jadeos y lloriqueos a su alrededor, supuso que los demás habían logrado despertar a sus niños, pero no tenía tiempo para preocuparse por ellos, debía concentrarse en Max- puedes escucharme un momento?

-Quien eres tu? Por que estamos aquí?- preguntó Max, las lagrimas ya recorrían sus mejillas, Magnus respiró profundamente.

-Escúchame, por favor, te explicaré todo, lo prometo- le dijo seriamente. El niño sollozaba suavemente mientras las lagrimas seguían brotando rápidamente. Entonces, Max dejó de mirar a su alrededor y se concentró en Magnus, siguió llorando en silencio, pero aparentemente se había dado cuenta de algo.

-Te conozco- dijo el pequeño- te he visto antes.

-Así es, si- le dijo Magnus asintiendo efusivamente- ya nos habíamos visto.

-Eres el amigo de Alec- dijo Max sollozando nuevamente- Magnum...

-Magnus, mi nombre es Magnus- lo corrigió el Brujo sonriendole suavemente.

-Magnum es el helado- dijo Max sin dejar de soltar lagrimas, Magnus soltó una risita, al menos el niño ya se estaba calmando.

-Correcto- Magnus se acercó lentamente al niño, intentando no asustarlo nuevamente- Max, necesito que te calmes para poder explicarte todo, si?

Max miró a su alrededor, vio que los demás niños estaban igual de asustados que él, pegados a la pared, llorando, o incluso intentando huir por la única puerta del lugar; pero a diferencia de los demás, él tenía a un Brujo que de verdad lucía preocupado por explicarle todo, por intentar tranquilizarlo. Si Magnus era amigo de Alec entonces significaba que podía confiar en él, cierto?

-Que esta pasando?- le preguntó Max, respirando profundamente intentando calmarse.

-Te lo explicaré todo en la habitación al lado, de acuerdo, tenemos que ir allá- le dijo Magnus señalando la puerta por la cual dos niños intentaban salir.

-Alec esta allá?- preguntó Max mirando fijamente a Magnus.

-No, Alec no vino hoy- le respondió Magnus.

-Pero... pero Alec sigue siendo tu amigo?- preguntó Max despegándose un poco de la pared y acercándose a Magnus.

-Si, si es mi amigo- le aseguró Magnus- y Jace, Izzy, incluso Clary también.

Max se mordió el labio, pensando a conciencia su decisión, si se iba de la habitación con ese Brujo, quedaría solo con él, al menos ahí tenía otros niños Cazadores de Sombras. Por otro lado, quería enterarse que estaba pasando. Seguía soltando lagrimas pero ya estaba mas tranquilo. Max cerró los ojos y pensó en sus posibilidades, aparentemente los demás Brujos también tenían que explicarle las cosas a los otros niños, aunque ninguno de ellos se miraba tan amable como Magnus. El Brujo de ojos de gato de verdad se miraba preocupado por él.

-De acuerdo, iré- dijo Max mientras se limpiaba las lagrimas con el antebrazo.

-Muy bien, vamos- Magnus se puso de pie y extendió su mano para ayudar a Max. El niño lo siguió rápidamente. Caminaron lentamente por la habitación, Max miraba a todos los otros niños intentar ocultarse o huir, pero él siguió firme detrás de Magnus.

-Max?- una niña de cabello castaño lo miraba desde la esquina donde se había refugiado, Max la miró preocupado.

-Ellos nos explicarán que sucede- le dijo en voz baja, la niña lo miró, no muy segura de su creerle, pero observó como Max iba con Magnus hacia la otra habitación.

-Disculpen, pequeños, pero no pueden entrar aquí sin su Brujo- dijo Magnus al par de niños que intentaban abrir la puerta, los hizo para atrás suavemente con un movimiento de sus manos, causando una nueva oleada de pánico entre los Nefilim, se giró radiantemente para mirar a Max, el chico miraba un poco asustado, pero no retrocedió- por aquí, Max.

El niño siguió a Magnus por la puerta, dejando a sus compañeros Cazadores de Sombras lidiar con sus temores. Llegaron aun largo pasillo de paredes blancas, cada cierta distancia había una puerta, blanca también, con un grabado sobre ella. Magnus miró los diferentes símbolos sobre las puertas, eran los emblemas de las familias de Cazadores de Sombras. Si bien sabía alguno que otro emblema de los apellidos Nefilim, no conocía todos. Miró confundido un par de emblemas de los que no tenía idea a donde pertenecían, pero al menos sabía el que necesitaba.

-Lightwood- murmuró Max, corriendo a su lado y llegando a una de las puertas casi al fondo, en efecto, el emblema de fuego de los Lightwood estaba grabado sobre la puerta, cuando Max se paró frente a él, la puerta se abrió. Max miró a Magnus y el Brujo asintió para que entrara- que es este lugar?

-Creo que es tu nueva habitación- dijo Magnus al entrar detrás del pequeño. Era un espacio amplio, había una cama en una esquina, con una mesita al lado, una mesa con dos sillas en medio del lugar, una puerta que seguro daba a un baño, y un armario junto a la cama, y todo en la habitación era blanco, paredes, piso, muebles, todo blanco.

-Mi habitación?- preguntó Max sin entender. Fue entonces que ambos se dieron cuenta de lo que había al fondo del lugar. Un espacio en el que había una pequeña variedad de armas y sogas y blancos, un espacio dedicado al entrenamiento- que es todo esto?

-Muy bien, Max, ven, siéntate, te explicaré todo- dijo Magnus tomando asiento en una de las sillas en la mesa, el niño lo siguió sin dejar de mirar a su alrededor.

-Todos tendrán habitaciones así?- preguntó Max al sentarse, sus piernas colgaban de la silla.

-Supongo que si- le respondió Magnus- quieres algo? Agua?

-Quisiera leche con chocolate- dijo Max, ya no lloraba pero seguía reflejando temor en sus ojos, Magnus le sonrió dulcemente y se preparó para tronar los dedos y aparecer lo que Max quería, pero antes de que pudiera hacerlo, un vaso con leche con chocolate apareció frente al niño- gracias!

-Erm... claro, de nada- dijo Magnus, aparentemente el lugar estaba diseñado para proveer al niño con lo que necesitara. Max tomó el vaso y le dio un gran trago- escucha, Max, primero que nada, necesito saber si... si sabes... si sabes lo que te pasó? Quiero decir... erm...

-Que me mataron?- preguntó Max inocentemente bajando el vaso, tenía un enorme bigote de leche en su labio superior.

-Erm... pues si, eso. Entonces si entiendes que moriste?- preguntó Magnus, solo para asegurarse.

-Si, en Idris, no quiero recordarlo- dijo el niño bebiendo mas leche.

-No, claro que no- Magnus suspiró, el niño lo decía tan tranquilo que no sabia si de verdad entendía lo que le había pasado- muy bien entonces, la cosa es...

-Espera, también estas muerto?- preguntó Max bajando el vaso nuevamente. Magnus lo miró.

-No, yo no morí- le respondió.

-Entonces estoy vivo?!- preguntó el niño emocionado.

-No, tampoco eso- le dijo Magnus, el rostro de Max decayó nuevamente- por ahora.

-Por ahora?- Max olvidó la leche con chocolate y prestó atención a Magnus.

-Si, escucha, tu y los demás niños Nefilim siguen... erm... muertos- dijo Magnus, decir la palabra frente a Max se le hacia demasiado extraño- pero los trajeron aquí por que tienen una oportunidad única, podrían llegar a recuperar su vida de nuevo.

-En verdad?- saltó Max inclinándose tanto que casi se cae de la silla- podre estar vivo de nuevo?! Podre ir con mis padres y hermanos?!

-Si, recuperaras tu vida- le dijo Magnus con una media sonrisa.

-Eso es... no puedo... en verdad?! De veras, de veras?!- Max saltó en su lugar sin dejar de mirar a Magnus con sus ojos grises brillando emocionados.

-De veras- le dijo el Brujo, luego recordó un pequeño detalle- oh, pero, espera, espera, olvidé mencionar algo importante.

-Que? Que es?!- Max, que estaba por pararse de manos de felicidad, se giró a verlo nuevamente.

-Lo que pasa es que si recuperaras tu vida, pero no será igual que antes- le dijo Magnus, Max ladeó la cabeza confundido- cuando vuelvas no podrás seguir siendo Cazador de Sombras.

-Como?- preguntó Max, aun confundido.

-No podrás llevar Runas, ni usar los cuchillos serafín, no tendrás sangre de ángel en tus venas, Max- le explicó Magnus suavemente- tendrás la Visión, pero nada mas.

-No seré Nefilim?- preguntó el niño, aparentemente preocupado.

-Lo siento, pero los Demonios no podrán hacer eso- dijo Magnus suavemente, Max pareció pensarlo un momento, pero después su rostro volvió a iluminarse.

-Pero voy a regresar!- exclamó el niño con una enorme sonrisa en el rostro.

-Regresaras con todos- le dijo Magnus sonriendo ligeramente.

-Voy a volver a verlos! A estar con ellos! Iré con mi familia!- Max se puso de pie y comenzó a saltar alrededor de Magnus, feliz. No podía creer que volvería con su familia, seguiría junto a ellos, si bien no recordaba en donde se encontraba antes de aparecer en ese lugar con todos los Brujos, sabía perfectamente que había pasado una buena cantidad de tiempo lejos de su familia.

-Max, espera, tranquilízate, no es tan fácil- le dijo Magnus seriamente, el niño detuvo su celebración y lo miró.

-Necesito hacer algo primero?- preguntó Max.

-Así es- le dijo Magnus indicándole que se sentara nuevamente, el niño obedeció.

-Entonces? Que tengo que hacer?- le preguntó mirándolo fijamente. Magnus se fijo en esos enormes ojos grises escondidos detrás de las gafas. Max era solo un niño, tan inocente, tan puro, no podía creer que de verdad tuviera que hacer lo que tendría que hacer para sobrevivir. Magnus cerró fuertemente los ojos y suspiró antes de seguir la explicación.

-Escucha Max, los Príncipes del Infierno fueron los que los trajeron aquí- le dijo, el entrecejo de Max se arrugó, pero no dijo nada- trajeron a doce niños para que compitan entre ellos, el ganador es el que consigue su vida.

-El ganador solamente?- preguntó Max completamente serio.

-Exacto- le dijo Magnus- los doce deben pasar unas cuantas pruebas, el que quede al final es el que gana.

-Y las pruebas son como? Un tipo de exámenes?- preguntó Max.

-No, son pruebas físicas, de supervivencia- dijo Magnus, pasando saliva pesadamente, había llegado el momento de decirle a Max lo que tendría que hacer.

-Supervivencia? Como sobrevivir en una isla deshabitada?

-No, sobrevivir... a una pelea- dijo Magnus claramente.

-Una pelea? Contra quien?- preguntó Max, confundido, tal vez tendrían que pelear contra demonios.

-Contra ustedes- le dijo Magnus mirándolo a los ojos, Max no parecía entenderlo del todo.

-Nosotros mismos?- le preguntó preocupado.

-Ustedes doce lucharan entre ustedes, el ultimo que sobreviva volverá con su familia- dijo Magnus.

-Entonces... yo tengo... tengo que luchar contra mis compañeros?- preguntó Max.

-Lamentablemente si, ahora ellos no son compañeros Max, son tus contrincantes- le explicó Magnus, Max negó con la cabeza.

-Pero para sobrevivir, eso significa que ellos deben... que deben morir de nuevo?- preguntó Max, completamente aterrado ante la idea.

-Max, ustedes no están vivos, solo están en esta dimensión paralela por el momento- le dijo Magnus intentando que el niño no se alterara mas- no morirían, simplemente regresaran al lugar en donde estaban antes de venir aquí.

-Pero... como? Como logro que vuelvan a ese lugar?- le preguntó Max, ya sabía la respuesta, pero quería que Magnus se lo confirmara.

-Tienes que luchar...

-Los tengo que matar?!- exclamó el niño, sus ojos se llenaron de lagrimas nuevamente- no haré eso, son mis compañeros Nefilim.

-Max, por favor...

-No puedo matar a alguien! No lo haré!- se negó el niño, volviendo a sentarse sobre la silla y cruzando los brazos, se esforzaba por que las lagrimas no salieran.

-Pequeño, debes de entender...- intentó nuevamente el Brujo, pero Max negó fuertemente con la cabeza.

-No quiero hacer eso, no puedes obligarme!- le dijo dejando escapar un par de lagrimas. Magnus suspiró y se talló los ojos con los dedos.

-Max, escúchame, y pon atención- dijo Magnus firmemente, mirando al niño. Max miraba hacia la pared de al lado soltando lagrimas silenciosa, pero Magnus sabía que lo estaba escuchando- debes hacerlo, debes sobrevivir, ellos también intentaran matarte, tu no eres el único que quiere volver a ver a su familia. Ellos harán lo que tengan que hacer para sobrevivir. No solo por que tu no quieras dañarlos significa que ellos no te lastimaran a ti, entiendes?

Max se mordió el labio y mas lagrimas escaparon de sus ojos. Magnus suspiró negando con la cabeza, se sentía terrible al hacerle eso al niño, pero tenía que convencerlo o no podría ayudarlo a superar las pruebas. El pequeño se puso de pie y fue hasta la cama, recostándose y ocultando el rostro en la almohada, Magnus podía ver su cuerpecito sacudirse debido a los sollozos. El Brujo se acercó lentamente y le acaricio la cabeza.

-Max, se que es difícil, pero tienes que hacerlo- le dijo en voz baja, Max no levantó la cabeza de la almohada- necesitas dormir, mañana por la mañana vendré y te ayudaré en lo que necesites, de acuerdo?- Max siguió sin moverse- te dejaré solo para que pienses las cosas...

-Veras a Alec hoy?- preguntó el niño, su voz amortiguada por tener el rostro oculto en la almohada. Magnus lo miró unos segundos antes de responder.

-Si, lo veré hoy- le dijo, sintió al pequeño sollozar un poco mas fuerte- cenaremos lasaña.

-Quiero cenar con Alec- murmuró el pequeño.

-Y estoy seguro que a él le fascinaría cenar contigo- le dijo Magnus, Max se removió en la cama hasta quedar recostado de lado y miró a Magnus.

-Le dirás que me viste?- le preguntó, Magnus vio sus ojos rojos e hinchados por llorar, suspiró y se dedicó a quitarle los zapatos al pequeño.

-Aun no lo se- le respondió mientras dejaba los zapatos al lado de la cama y cubría a Max con una manta- si le digo se pondrá desesperado por venir, pero él no puede hacerlo.

-Por que es otra dimensión?- preguntó Max.

-Así es- le respondió Magnus- Alec te extraña muchísimo, Max. Y se que tus padres e Izzy y Jace también. Estarían encantados de verte de nuevo- Max sollozó nuevamente- piensa lo de las pruebas, si? En la mañana volveré aquí.

-Si- murmuró Max acomodándose sobre la almohada, sin dejar de llorar.

-Si me necesitas, solo pon tu mano en ese circulo azul junto a la puerta, de acuerdo?- preguntó Magnus, Max simplemente asintió cerrando los ojos. Magnus le acarició el cabello por ultima vez antes de girarse para salir- buenas noches, Max.

El niño no le respondió. Magnus salió de la habitación y vio a dos Brujos con sus Nefilim apenas entrando en las habitaciones, no supo ni quiso saber si todos habían logrado convencer a los pequeños de que eran buenos. Se giró y salió casi corriendo del lugar, yendo rápidamente al portal que lo llevaría de vuelta a su mundo

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Magnus se paseó por una hora en las calles de la ciudad para calmarse un poco. Era difícil tener que ocultare algo tan importante a Alec. Sabía que cuando se enterara se iba a molestar con él por no decirle antes, pero tenía planeado decírselo una vez que Max ganara, así que no creía que durara mucho tiempo molesto. Pero si Max no ganaba, tendría que ocultárselo por el resto de su existencia... no, por el resto de la vida de Alec.

-Ya llegué- anunció cansadamente el Brujo cuando la puerta de su departamento se cerró detrás de él.

-Si que tardaste- le dijo Alec, fue entonces que Magnus se dio cuenta de la escena.

-Wow- murmuró al ver todo el lugar iluminado por velas, la mesa del comedor impecablemente puesta con mantel y todo, había un hermoso centro de mesa hecho con flores, y el estéreo tocaba música tranquila en volumen bajo- que es todo esto?

-Crees que es demasiado?- preguntó Alec preocupado mientras tomaba una de las velas que decoraban el lugar- es que la lasaña me quedó muy buena y me emocione, creo que me emocioné de mas, lo sient...

-Sshh- Magnus se apresuró a rodear al Nefilim con los brazos y presionar sus labios contra los de él- no es para nada exagerado, me encanta, es hermoso, muchas gracias.

-Te amo- le dijo Alec con una tierna sonrisa en los labios, Magnus sintió una punzada en el pecho, esa sonrisa le recordaba tanto al hermanito pequeño de su novio, el que se suponía seguía muerto. Disimuló lo mejor que pudo para que Alec no notara su reacción, le dio un pequeño beso en la frente antes de dirigirse a la mesa del comedor para cenar.

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La mañana siguiente, Magnus se levantó de la cama a duras penas, no había podido dormir para nada, y no solo por que Alec lo había mantenido ocupado la mayor parte de la noche, sino por que sabía que ese día tendría que volver al ver al pequeño semi muerto del que Alec no tenía idea. A pesar de ser temprano, sabía que su Nefilim ya estaría rumbo al Instituto. Los Cazadores de Sombras tenían la inmoral costumbre de madrugar todos los días, pero su novio era bueno y no lo despertaba. Se levantó y se estiró dispuesto a ir por una taza de café antes de bañarse.

-Magnus?- el Brujo se giró rápidamente para ver a Alec salir del baño, mirándolo extrañado- que haces despierto tan temprano?

-Erm... tengo que hacer unas cosas- respondió Magnus- pensé que ya te habías ido.

-Se me hizo un poco tarde, la cafetera no encendía- dijo Alec apagando la luz del baño y dirigiéndose a la puerta- pero ya la reparé, te dejé una taza hecha.

-Gracias- dijo Magnus aceptando el beso que Alec le daba al pasar a su lado.

-Ya me voy antes de que mamá llame para regañarme- dijo apresurándose hacia la puerta principal- nos vemos en la tarde.

-Si, ten cuidado- dijo Magnus antes de que la puerta se cerrara tras su novio. Suspiró, al menos Alec estaba distraído por la hora y no lo había cuestionado. Después del pequeño susto, Magnus se apresuró a ducharse y a beberse el café que le había dejado Alec para después salir del departamento e ir con Max. Se dirigió rápidamente hasta la puerta de la habitación de Max y se detuvo frente a ella. Respiró profundamente para prepararse. Se sentía horrible por tener que convencer al niño de hacer algo tan feo cuando ni siquiera él mismo se sentía capaz de hacerlo. Abrió la puerta con cuidado y entró- Max? Estas despierto?

-Desayuno- dijo el pequeño y Magnus no pudo evitar negar con la cabeza. Aun con solo nueve años los Nefilim se despertaban de madrugada.

-Bien, estas mas tranquilo?- preguntó Magnus sentándose en la silla frente a Max. El niño dejó su omelet y bajo la mirada sin decir nada- termina tu desayuno.

-Sigo sin querer hacerlo- dijo Max pinchando un pedazo de huevo con el tenedor.

-Se que es algo difícil de asimilar- le dijo Magnus robandole un pedazo de tocino- pero esta es una situación única, Max. Eres un Nefilim, naciste para luchar.

-No contra los míos.

-Hay ocasiones especiales en las que debes de luchar con quien se te ponga enfrente- trató de convencerlo Magnus.

-Los Nefilim luchan solo para proteger al mundo- dijo Max levantando la mirada hacia el Brujo.

-Max, tu no tienes mundo que proteger- le dijo Magnus firmemente, Max lo escuchó atento- aun estas muerto, si luchas no será por salvar al mundo, será por salvarte a ti. Si no luchas no pasará nada, el único que sufrirá seras tu. No debes tomar en consideración tu "deber" como Nefilim para esta decisión. Esto te afecta a ti y solo a ti, no serás egoísta por pensar las cosas a tu favor.

Max se quedó en silencio, mirando su omelet a medio terminar, se la había revuelto el estomago y no creía poder tragar nada mas. Pensaba que Magnus tenía razón. Muerto no ayudaba a nada ni a nadie. Y muy en lo profundo sabía que no podía escaparse de esa, era mejor ir preparado. Ademas, si lograba ganar, podría ayudar a sus hermanos, aunque no fuera Nefilim, tendría que esforzarse al máximo para poder alcanzarlos al menos un poco, era mejor iniciar de una vez.

-Entrenaré - dijo Max en voz baja, Magnus simplemente asintió lentamente, pero por dentro estaba gritando emocionado- pero no estoy diciendo que vaya a participar- aclaró Max.

-Bien, eso esta bien, vamos paso a paso- dijo Magnus asintiendo rápidamente. Max suspiró y se puso de pie para dirigirse a la sala de entrenamientos, Magnus lo siguió preguntándose como jodidos le enseñaría a luchar a un Nefilim.

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Días después, Magnus corría fuera de su departamento con el corazón latiendole a mil por hora. Gracias a todos los Dioses, Maryse había mantenido a Alec muy ocupado últimamente, el Nefilim salía de casa temprano en la mañana y no volvía hasta entrada la noche. Magnus podía encargarse del pequeño Lightwood sin problema. Ese era el día de la prueba, y Magnus estaba demasiado nervioso. Caminó a paso rápido hasta el callejón, en donde el portar se abría cuando él se acercaba, pasó por el portal y siguió rápidamente hasta la habitación de Max. No tenía tiempo que perder. Al abrir la puerta, se encontró con el pequeño, ya vestido con el uniforme que había aparecido en su closet, recostado boca abajo en la cama. Sus hombros se sacudían levemente y supo que estaba llorando. Se acercó con cuidado y se sentó a su lado.

-Max?- preguntó acariciándole el cabello. El niño no dejó de sollozar- tranquilo, todo estará...

-No quiero hacerlo- lo interrumpió el niño, su voz amortiguada por que tenía el rostro oculto en la almohada.

-Max- dijo Magnus soltando un suspiro- se que es difícil. Entiendo como te sientes, pero...

-No, no lo entiendes- lo interrumpió Max, levantándose para mirarlo a los ojos- los Brujos siempre andan solos, trabajan solos, no tienen que luchar en equipo como los Nefilim. No entiendes lo que es tener compañeros que luchen junto a ti! No puedo atacar a mis amigos!

Max miraba a Magnus aun soltando lagrimas pero con la mirada fría y claramente molesta. Magnus le sostuvo la mirada antes de suspirar.

-Bien, se que estas nervioso y asustado, pero no por eso tienes que desquitarte conmigo- le dijo mirándolo fijamente, Max bajó la mirada, pero seguía luciendo molesto- escúchame, se que es difícil, pero tienes que mantener esa actitud Lightwood que tienes y mantener la cabeza fría, no con migo, sino con ellos. No puedes evitar ir a la prueba, hagas lo que hagas tendrás que ir, ya sea que quieras luchar o que quieras quedarte de brazos cruzados y esperar a que alguien mas te quite la oportunidad de ganar.

-Quiero ganar- murmuró Max soltando mas lagrimas.

-No ganaras nada llorando sin siquiera haberlo intentado- le dijo Magnus, Max sorbió fuertemente por la nariz limpiándose las lagrimas con el antebrazo- tienes que mantenerte firme Max. Eres un Lightwood, conozco a tu familia mas de lo que crees. Se que eres fuerte, se que harás lo correcto y que no te rendirás sin intentarlo.

Max lo miró de nuevo, luchando por permanecer fuerte y contener las lagrimas. Magnus vio eso y sintió una burbuja de orgullo en su pecho. Max se levantó d ella cama y fue a lavarse el rostro al baño mientras Magnus esperaba, moviéndose nerviosamente de un lado a otro de la habitación.

-Atención, Brujos, niños- la voz de Satan llamó su atención. Max salió rápidamente del baño y corrió hacia Magnus, medio ocultándose detrás de él- la prueba comenzará en un minuto, dirijance hacia el área de entrenamiento de sus habitaciones.

-Vamos, Max- Magnus llevó al tembloroso niño hacia el área indicada.

-Los niños deben permanecer en el centro de la sala de entrenamiento, los Brujos permanecerán ahí, la pared vacía del lado derecho les servirá como pantalla para vigilar a su niño- explicó la voz de Leviathan.

-La pared?- preguntó Max, Magnus se dirigió a la pared indicada dejando a Max en el centro de la sala, y de pronto sintió la pulsera que les habían dado los Demonios vibrar.

-Que es esto?- preguntó Magnus mirando su muñeca.

-Brujos, sus pulseras les darán toda la información que necesiten, solo activenla dándole vuelta- siguió Leviathan. Magnus giró la pulsera y la pared se transformó en una pantalla, con un mapa en la parte inferior izquierda, una barra que indicaba los signos vitales de Max en la parte de arriba, y un montón de botones y anotaciones en la parte derecha, aparentemente eran ciertas indicaciones que les servirían a los niños a lo largo de la prueba.

-Así podré ayudarte mejor en la prueba- le dijo Magnus a Max con una sonrisa. El niño intentó sonreír de vuelta pero no le salió muy bien, estaba demasiado nervioso.

-Los niños aparecerán en un área común y entonces podrán verlos en la pantalla- explicó Mammon- no pueden llevar nada a la arena. Solo sus uniformes.

-No llevarán armas?- preguntó Magnus hacia el techo, no estaba seguro de si los demonios podían oírlos.

-En el centro del lugar donde aparezcan habrá mochilas con provisiones y armas. Pueden tomar lo que quieran de ahí. Mejor dicho, lo que puedan- dijo Satan con voz burlona. Magnus rodó los ojos.

-Treinta segundos- informó Beelzebub.

-Magnus- dijo Max con voz temblorosa.

-Tranquilo, tranquilízate- Magnus corrió al lado del niño y puso sus manos sobre los hombros- escúchame Max, estarás bien. En cuanto llegues ahí, toma lo primero que veas y luego corre, me entiendes? Sal de ahí tan rápido como puedas.

-Corro- repitió el niño, sus ojos llenándose de lagrimas.

-Aléjate de todos los demás y quédate oculto mientras te acostumbras al lugar, de acuerdo?- preguntó Magnus mirándolo serio.

-S... si, corro y me escondo- dijo Max quitándose una única lagrima de la mejilla.

-Diez segundos.

-Ten mucho cuidado- Magnus abrazó al niño fuertemente- estaremos en contacto.

-Cinco...

-Magnus...- dijo Max cuando el Brujo lo soltó y se alejó un par de pasos.

-Cuatro...

-Cuídate, Max- una luz blanca brillante comenzó a rodear al pequeño.

-Tres...

-No quiero- Max comenzó a soltar lagrimas sin querer. Magnus negó rápidamente con la cabeza.

-Dos...

-Solo corre, Max. Corre!- le dijo cuando la luz se volvió demasiado intensa y ya no pudo ver al pequeño.

-Uno!- un sonido de alarma se dejó escuchar y la pantalla detrás de Magnus se encendió.

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Y bien..? que tal que tal..? me dejaran Review..?=D