Bien.. tengo bastante Follows y Favorites... asi que subo un nuevo capitulo.. espeor les guste y puedan darme unos cuantos mas..=D vamos.. vamos..!

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La Primera Prueba..!

-Max?! Max!- llamó el Brujo y, en efecto, ahí estaba el niño, de pie en medio de una explanada llena de pasto y rodeada de enormes arboles. Lucía aterrado, y no era el único. Al rededor habían aparecido los demás niños, todos se miraban entre si, sus expresiones llenas de pánico. Ninguno se movían, parecían demasiado asustados o sorprendidos como para que sus piernas funcionaran, pero Magnus sabía que el primero en reaccionar tendría cierto grado de ventaja- corre Max, corre!

El pequeño pegó un brinco al escuchar la voz de Magnus en su oído, y aceleró lo mas rápido que pudo, unos segundos después los demás comenzaron a moverse. Max miró una mochila color negro en el suelo justo antes de que iniciaran los arboles. Corrió hacia ella, sin detenerse a mirar a nadie mas y se inclinó para recogerla al pasar a su lado. Escuchó gritos y sollozos detrás de él, pero no se detuvo, saltó un par de matorrales mientras luchaba por ponerse la mochila a la espalda sin dejar de mover las piernas. Los ruidos de voces y otros pasos se apagaron rápidamente.

-Magnus?- preguntó Max con voz entrecortada por tanto correr. Había escuchado la voz del Brujo en su oído, pero no había escuchado la de los demás.

-Estoy aquí, no te preocupes- le dijo Magnus y Max se sintió un poco aliviado.

-No se a donde ir- dijo Max mirando en todas direcciones.

-Vas bien, los demás se están quedando muy atrás- dijo Magnus, el mapa mostraban pequeños puntos rojos que suponía eran los niños, moviéndose como hormigas histéricas por todos lados- solo sigue un poco mas y busca una cueva o algún árbol para que te ocultes y puedas revisar lo que hay en la mochila.

-Si- dijo Max acelerando un poco mas siguiendo el linea recta. Corrió otros buenos cinco minutos antes de que Magnus lo detuviera.

-Bien, Max, detente, ya esta bien- el niño le hizo caso y se detuvo recargando las manos en las rodillas intentando calmar su agitada respiración- crees poder subir a un árbol? Es lo mas seguro.

-Estos arboles no tienen muchas ramas- dijo Max mirando al rededor, los arboles eran muy altos, pero las ramas empezaban muy arriba y se le dificultaría poder subir- debe haber otro tipo de árbol por aquí, uno con mas ramas.

-Supongo que tienes razón, busca algún lugar para descansar unos minutos- Max asintió y se dirigió a un pequeño cerro de roca a unos cuantos metros de distancia. Magnus, en la sala de entrenamiento, vigilaba la pantalla, el mapa le indicaba que no había ningún punto rojo cerca, así que Max estaba a salvo.

-No es una cueva, pero estaré oculto, no?- preguntó Max y Magnus observó como una roca enorme sobresalía de la cima y formaba un pequeño refugio natural.

-Si, eso servirá, solo pégate lo mas que puedas a la roca- le dijo Magnus y Max obedeció, se recargó con la espalda en la roca y vació lo que contenía la mochila que había tomado.

-No son muchas cosas- dijo el niño, solo cinco objetos habían caído.

-Dime que tie...- pero Magnus no tuvo que terminar la pregunta. En la parte superior de la pantalla aparecieron cinco cuadros que contenían los objetos que ahora tenía Max.

-Una botella de agua, una navaja, una cuerda, un encendedor y creo que estas son mentas- dijo Max poniendo todos los objetos frente a él.

-No son mentas- le explicó Magnus, picandole al icono que ponía una cajita verde con pequeñas esferas dentro- son píldoras de magia.

-Píldoras de magia?- preguntó Max abriendo el frasquito y observando las cinco blancas capsulas en su interior.

-En caso de que te hieran o que no puedas conseguir comida- explicó Magnus- puedes tomar una de esas y sanará heridas no muy graves o te servirá como alimento.

-Genial!- dijo Max tomando una de las capsulas entre sus dedos.

-Max, no se te vaya a caer! Déjalas en el frasco y úsalas solo en caso de emergencia, me entendiste?- le dijo Magnus firmemente. Max, como todo buen niño de nueve años, rodó los ojos.

-Si, ya entendí- respondió, devolviendo la capsula al frasco y cerrándolo bien antes de volver a meterlo a la mochila.

-La botella de agua te servirá, así no tendrás que quedarte cerca de un rio, estoy seguro que los demás se concentrarán en esas zonas- dijo Magnus pasando sus dedos por el mapa, los puntitos rojos se separaban cada vez mas, aparentemente ninguno de los niños quería ser eliminado ni eliminar a nadie. Entonces un pequeño letrero con letras rojas apareció en el lado derecho, Magnus leyó rápidamente- un niño fue eliminado al iniciar.

-Que?- preguntó Max dejando la navaja a un lado y poniéndose serio.

-Solo quedan once- le dijo Magnus, Max bajó la mirada sin decir nada- solo dos eliminaciones mas y estarás a salvo.

-Pero si ninguno de nosotros quiere eliminar a nadie?- preguntó Max metiendo las cosas de vuelta a la mochila.

-Entonces se quedarán ahí hasta que los demonios salgan con otra brillante estúpida idea- dijo Magnus- y suponiendo que tienes razón, será mejor que comiences a moverte. Debes buscar un lugar para pasar la noche y recolectar algo para que puedas comer.

-Esta bien- dijo Max poniéndose de pie y colgándose la mochila en la espalda- buscaré un árbol grande y con muchas ramas.

-Si te acercas a alguien yo te avisaré para que le saques la vuelta- dijo Magnus mientras Max comenzaba a caminar hacia el este.

-Entendido- dijo el niño saltando por las rocas. Magnus lo miró, era solo un niño, jugando a no pisar el suelo lleno de pasto, era horrible que tuviera que estar en una situación como esa. Suspiró y se concentró en el mapa y en el puntito rojo que sabía era Max, lo cuidaría lo mas que pudiera, no dejaría que nadie tuviera oportunidad de hacerle algo y tampoco que se viera en la necesidad de atacar. Quería que Max saliera de eso con el menor daño psicológico posible. Estuvieron en silencio un buen rato antes de que Max hablara.

-Oye, Magnus- el Brujo levantó la mirada del mapa hacia el niño- como conociste a mis hermanos?

-Tus hermanos?- Magnus miró a Max caminar tranquilamente por el bosque en el que estaba, buscando un árbol que le pareciera adecuado para ocultarse. Parecía querer distraerse de todo lo que estaba pasando- bueno, ellos asistieron a una de mis fiestas.

-Una fiesta de Subterráneos?- preguntó Max.

-Sip, se auto invitaron, puedes creerlo?- Max soltó una risita- llegaron con Clary y Simon.

-Quien es Simon?

-Es un amigo de Clary, un Mundano- respondió Magnus.

-Un Mundano?- preguntó Max.

-Si, Clary pensaba que era Mundana, recuerdas?- le dijo Magnus viendo en el mapa que Max se acercaba a un rio.

-Oh, si, algo me contó Izzy- dijo Max haciendo memoria- y como va con el entrenamiento?

-Bien, aprende rápido- le dijo Magnus, la verdad no tenía ni idea de como luchaba la pequeña pelirroja.

-Pero nunca le ganará a Izzy- dijo Max orgulloso de su hermana.

-Eso tenlo por seguro- rió Magnus- Isabelle es una de las luchadoras mas fieras que conozco.

-Ella podrá ayudarme a entrenar aunque sea Mundano- dijo Max, emocionado.

-Creo que te conviene tomar como profesor a alguien con más paciencia- aconsejó Magnus.

-Mamá no me va a dejar entrenar, no lo hacía cuando era Nefilim y mucho menos me dejará siendo Mundano- se quejó el niño- oye, y conoces a mis padres? Como están?

-Si los conozco- dijo Magnus, no creía prudente decirle al niño que sus padres se habían separado, así que omitió el hecho de que Robert era ahora el Inquisidor. Se limitó a quedarse en el margen de información que Max ya sabía- no hablo mucho con ellos, pero, siendo muy amigo de Alec, los he tratado un poco.

-A mis padres nunca les gustaron los Subterráneos- dijo Max sin pensar. Magnus pensó que era verdad que los niños siempre decían la verdad.

-Lo se- dijo Magnus alzando las cejas.

-Te trataron mal?- preguntó Max un poco preocupado.

-Erm... no, pero se nota cuando se les hace difícil tratar con otras personas- mintió Magnus, en verdad los padres Lightwood siempre habían sido tolerantes con él, claro, omitiendo su participación en el Circulo de Valentine. Magnus siempre recordaba ese acontecimiento, sin importar cuán acostumbrado estaba a mirar a Maryse, siempre lo recordaba.

-Ahora si te van a querer, por que me estas ayudando- dijo Max con una gran sonrisa, Magnus no pudo hacer más que sonreír también. En realidad no había pensado para nada en los patriarcas Lightwood, solo le hacia ilusión devolverle su hermanito a Alec.

-Supongo que eso esta bien- dijo Magnus.

-El otro día dijiste que ibas a cenar con Alec- dijo Max, recordando la primera noche que había regresado.

-Si, cenamos lasaña- le dijo Magnus.

-Cenaron solos?- preguntó Max algo confundido.

-Erm... si, es que... todos habían salido, y él se había quedado solo en el Instituto, y había preparado lasaña y no tenía con quien comerla, y me invitó- respondió Magnus maquinando rápidamente una coartada.

-Alec cocinó lasaña?!- exclamó el pequeño abriendo los ojos a mas no poder.

-Si, le quedó riquísima- dijo Magnus sonriendo. Max se quedó en silencio unos minutos, mirando el suelo que pisaba, se había puesto bastante serio. Magnus lo dejó sumirse en sus pensamientos.

-La próxima vez...- comenzó a decir Max en voz baja- la próxima vez que comas con Alec, me puedes traer de su comida? No sabía que podía cocinar.

-Está aprendiendo- dijo Magnus sintiendo que su corazón se contraía- veré si puedo pasar la comida por el portal y te traeré. Le pediré que prepare bollitos, esos le quedan realmente deliciosos.

-Si, suena bien- dijo Max alegrándose un poco y levantando la mirada. Tenía los ojos llenos de lagrimas pero sonreía, emocionado. Magnus suspiró- oye, a ti te gustan las historietas?- preguntó Max, cambiando el tema para distraerse. Pensar en sus padres y hermanos lo estaba poniendo triste.

-Si, claro, leo algunas- respondió Magnus, todo el tiempo asegurándose de que Max no se acercara a ningún otro puntito rojo.

-Y dime, lees Naruto? Como va?- preguntó Max inclinándose para saltar un tronco caído.

-Erm... que?- preguntó Magnus, tenía conocimiento general del tema de las historietas y caricaturas y videojuegos, pero Naruto...

-Si, ya sabes, en Ninja rubio de la Aldea de la Hoja!- exclamó Max saltando sobre una roca y pretendiendo lanzar una estrella ninja.

-Oh, el manga del chico con la placa de metal en la cabeza?- Magnus recordaba vagamente que Alec había mencionado que a Max le gustaba eso.

-Si, si ese!- dijo Max.

-No lo leo, la verdad- admitió Magnus- pero he escuchado que está en su momento mas emocionante y que esta por terminar.

-QUE?!- gritó Max.

-Shh! Por Lilith, no te pongas a gritar ahí! Estás loco?!- dijo Magnus fijándose rápidamente en el mapa, pero los demás puntitos rojos seguían lejos.

-Perdón, perdón- se disculpó Max- pero no puede terminar! Es genial!

-Toda buena historia tiene un fin- dijo Magnus solemnemente. Max hizo un quejido con la garganta.

-Tengo que volver y ponerme al día antes de que se acabe- dijo firmemente y Magnus sonrió, mas motivación para el niño- le diré a Clary que me ayude a buscar los demás libros, a ella también le gustaba. Sigue en Nueva York, cierto? Esta en el Instituto?

-Sip, Jace la ayuda a entrenar- informó Magnus.

-Jace? Ah, si es su hermana menor- dijo Max forzando su cerebro a recordar sus últimos días en Idris. Se había obligado a no pensar en ello.

-No es su hermana, es su novia- dijo Magnus, la verdad tampoco quería tocar el tema de Idris, pero tenía que corregir la información del pequeño.

-Oh, en serio? Pero habían dicho que...

-Nop, pasaron muchas cosas después de... bueno, pasaron muchas cosas, Max. Jace y Clary están juntos desde ese entonces- le explicó Magnus. Max simplemente asintió, si quería saber, pero no quería que le explicaran. Era extraño.

-Y que tal Izzy? Papá siempre decía que el hombre que le tocara a mi hermana iba a sufrir, pero parecía muy orgulloso de eso- dijo Max alzando una ceja, Magnus sonrió, Robert tenía toda la razón- y Alec? Tiene novia? Siempre fue muy penoso.

-Erm... mira! A tu derecha a unos cien metros hay un rio, ahí puedes recolectar algo para comer y llenar la botella con agua- dijo Magnus cambiando el tema rápidamente. Max se giró hacia la derecha rápidamente y comenzó a acelerar el paso. Pronto llegó a un pequeño rio que corría rápidamente.

-Es seguro beber esta agua?- preguntó Max llegando a la orilla y tocando el agua, estaba fría y se sentía muy bien, se lavó el rostro y se lanzó un poco de agua en la nuca.

-El agua va rápido, eso quiere decir que no se estanca, eso es bueno- dijo Magnus, la verdad no tenía ni idea, pero era lo mejor que tenían.

-Bien- Max sacó la botella de la mochila y comenzó a llenarla.

-Una vez que termines eso busca algunos matorrales con bayas, es un bosque, así que bayas es lo que habrá, y cerca del rio es mas probable que las encuentres- le dijo Magnus distrayéndose con unas lineas que en un principio no les había puesto atención, eran muy tenues y cruzaban el mapa de un lado a otro una y otra vez.

-Y estas cosas saben bien?- escuchó a Max preguntarle, no lo vio, siguió picandole a la pantalla para averiguar que eran esas lineas.

-No lo creo, pero tienen calorías que es lo que necesitas para... esas no!- gritó Magnus y Max se tomó el oído como si le hubiese dolido.

-No me grites! Te tengo en la oreja!- se quejó el pequeño.

-Lo siento, lo siento, pero esas bayas son venenosas, Max. Toma las azules, no las rojas- le dijo el Brujo intentando clamarse, se había asustado al ver el montoncito de bayas rojas en la mano del niño.

-De acuerdo, azules- dijo Max dejando caer las bayas rojas y yendo hacia otro arbusto con bayas azuladas.

-Guarda algunas, ten cuidado de no aplastarlas en la mochila- le dijo Magnus volviendo a las lineas, iban de un punto a otro del mapa, pero no eran túneles, no, era otra cosa. Justo en ese momento, Magnus vio como un puntito rojo se perdía por el inicio de una linea muy al norte del mapa, el puntito desapareció- que extraño.

-Que cosa?- preguntó Max mientras masticaba una baya y juntaba unas cuantas mas en una servilleta para meterlas a la mochila. Magnus siguió la linea por la que había desaparecido el punto rojo y se se dio cuenta de que, ese mismo punto rojo, había aparecido en donde la raya terminaba, justo del otro lado del rio donde se encontraba Max.

-Por Lilith- susurró Magnus al ver que el punto rojo se movía rápidamente cruzando el rio.

-Magnus, que...

-Corre! Max, corre!- gritó Magnus al ver que el puntito rojo se acercaba peligrosamente a Max.

-Qu...- Max no pudo terminar la pregunta, ya que tuvo que lanzarse al suelo para evitar que una katana le diera en el hombro.

-Max!- Magnus observó al chico, que se veía un poco mayor a Max, mover la fina espada para atacar de nuevo. El pequeño Lightwood se había girado a la velocidad de la luz y ahora corría por entre los matorrales, intentando perderlo- hacia la derecha! Max ve hacia la derecha!

Max no le hizo caso a Magnus, estaba muy ocupado intentando huir, pero el Brujo veía como se acercaba cada vez mas y mas a otro puntito rojo al sur del mapa. Magnus gruñó por lo bajo, Max estaba demasiado desesperado como para escucharlo, pero al menos el niño era rápido, estaba dejando atrás al chico de la katana rápidamente.

-Max! Maldita sea, escúchame!- gritó Magnus, pero el chico seguía ignorándolo. Max respiraba agitadamente pero no bajaba la velocidad. Tropezó con un tronco pero se recuperó al instante. Giró un poco la cabeza para ver que tan lejos estaba el muchacho de la katana, lo estaba dejando atrás- Max! Detente! Gira! Por Dios santo, ve a otra...

-Waahh!- cuando Max volvió la vista hacia en frente, chocó contra otro niño. Ambos chicos se fueron hacia atrás y cayeron al suelo. Max levantó la mirada, era un niño de su misma edad, pero rubio. Se quedaron paralizados mirándose a los ojos.

-Max! Sigue, vete de ahí, rápido!- gritó Magnus viendo como el chico que traía la katana seguía corriendo hacia él. Max se giró un segundo y después se puso de pie y comenzó a correr nuevamente. El otro niño lo imitó, pero era mas lento, no pudo seguirla el paso a Max. A los pocos segundos Max escuchó un golpe sordo y un grito ahogado. Cerró los ojos con fuerza bajando la velocidad- no te gires! Sigue corriendo, Max, vamos. Corre.

-Pero...

-No veas, vete, ahora- dijo Magnus firmemente. Max contuvo las lagrimas y siguió corriendo. Corrió un buen tramo antes de tener que detenerse por el cansancio. Colapsó al pie de un árbol, rodeado de matorrales bastante altos. Magnus, a pesar de no haber corrido para nada, también estaba agitado. Escuchó los sollozos de Max comenzar rápidamente- Max.

-Quiero irme- dijo el niño al dejar que salieran las lagrimas. Abrazó sus piernas con los brazos y ocultó el rostro entre sus rodillas sin dejar de sollozar- quiero irme a casa.

-Max...

-No quiero estar aquí!- dijo Max con su voz amortiguada. Magnus suspiró. Dejaría que se tranquilizara un momento, mientras tanto se puso a estudiar las lineas en el mapa, aparentemente eran atajos que los niños podían tomar, los llevaban de un lado a otro rápidamente. Bien, ahora tendría que encontrar un lugar seguro en el que no hubiera ninguna entrada o salida de esos pasajes, para que no lo tomaran por sorpresa otra vez. Después de una buena media hora de sollozos, Max al fin levantó la cabeza, comenzaba a oscurecer, le quedaba por lo mucho una hora de luz.

-Max, tienes que moverte, lo sabes, verdad?- preguntó el Brujo suavemente. Max suspiró antes de asentir y ponerse de pie lentamente, sus piernas le dolían por haberse quedado en la misma posición tanto tiempo- escucha, si caminas unos veinte minutos hacia el este hay una zona segura, por ahí podrás buscar alguna cueva o árbol para dormir.

-Bien- dijo el niño girando hacia la derecha y comenzando a caminar, después se detuvo- erm...

-Hacia el otro lado.

-Claro- se giró de nuevo y caminó a paso rápido, no quería quedarse desprotegido en la oscuridad- ya casi no veo, debería haber tomado una linterna.

-No, no, nada de luz, te encontrarían fácilmente si enciendes fuego o algo luminoso, Max- le dijo Magnus y Max suspiró.

-Y si me da frio?- preguntó el niño.

-Entonces toma la mochila y cúbrete con ella, no puedes encender nada, de acuerdo?- le dijo firmemente el Brujo.

-De acuerdo, ya entendí- Max llegó a la zona indicada y para su suerte había unos cuantos arboles que podía trepar.

-Ve hacia el que sea mas difícil, así escucharas si alguien quiere acercarse a ti mientras duermes- dijo Magnus, Max pasó saliva pesadamente al pensar que alguno de sus contrincantes podría atraparlo mientras dormía. Pero estaba demasiado cansado, no podía pasar la noche en vela.

-Aquí- Max eligió un árbol enorme con ramas altas, no tan altas como para no poder alcanzarlas, pero si altas como para que se dificultara llegar a ellas en la oscuridad.

-Bien, supe hasta una rama alta y que se vea segura- dijo Magnus y el niño obedeció. Magnus revisó todos los demás puntitos, habían comenzado a desaparecer. Magnus golpeó la pantalla con sus dedos y un mensaje apareció de pronto.

"No sería justo que supieran en donde duermen los demás. Desactivaremos la localización, si quieren seguir despiertos pueden hacerlo, pero no sabrán en donde están los otros"

-Vaya, al fin hacen algo prudente- murmuró Magnus.

-Que?- preguntó Max, estaba ya bastante alto y estaba acomodándose sobre una gruesa rama.

-Nada, olvídalo, ahí estas bien?- le preguntó Magnus al ver que el niño se recargaba en el tronco.

-Si, esta rama es fuerte, me soportará, y esta alto- le respondió Max asomándose para ver la distancia al suelo.

-Perfecto, ahí pasaras la noche- le dijo Magnus respirando tranquilo. Sería muy difícil encontrar a Max ahí.

-Y como voy a dormir aquí? Si me giro durmiendo me voy a matar... bueno ya estoy muerto, pero... bueno ya sabes- le dijo Max.

-No te preocupes, para eso tienes la soga- le dijo Magnus- amárrate suavemente al árbol y así si te mueves la cuerda te detendrá.

-La soga?- Max sacó dicho objeto de la mochila y se amarró las piernas- no es muy cómodo.

-Pero es seguro- le dijo Magnus. La luz ya se había ido desde que Max había terminado de subir al árbol.

-Cierto- dijo el niño atándose, no muy fuerte, pero si lo suficiente como para que lo sostuviera.

-Ahora, escúchame Max- dijo Magnus poniéndose serio al ver que le niño se había acomodado y ya había terminado de amarrarse- tengo que volver con Alec, tu estarás bien ahí.

-Te vas a ir?- le preguntó Max asustado.

-Tengo que irme, le prometí a Alec que llegaría a cas... erm... que iría a visitarlos hoy, no puedo faltar- dijo Magnus, el pequeño no sabía nada de su relación con su hermano mayor, mejor no meterle esas cosas en la cabeza en ese momento- no quiero que te bajes de el árbol en ningún momento, me entiendes? Volveré por la mañana antes de que salga el sol.

-Y si tengo que hacer chiz?- preguntó el pequeño, Magnus tuvo que reprimir una risa.

-Solo lánzalo hacia abajo, Max. Que bueno que eres niño- le dijo Magnus- y si te da hambre come una píldora, no pudiste recolectar bayas hoy.

-Las dejé caer- dijo el niño.

-No te preocupes, toma una píldora y estarás bien- le dijo el Brujo. Max asintió removiendo el interior de la mochila buscando las píldoras, se había puesto la mochila como almohada, había sido inteligente y también la había atado al árbol- duerme ahora Max, si tienes cualquier tipo de problema simplemente llámame, di mi nombre y esta cosa se activará y podre verte en donde quiera que este, de acuerdo?

-Si- dijo Max, tenía los ojos llenos de lagrima. Magnus suspiró, se sentía horrible por dejarlo así, pero tenía que ir con su Nefilim si no quería que sospechara algo.

-Te despertaré al amanecer para que te desates y comiences a moverte- le dijo Magnus. Max se metió la píldora de magia a la boca y la masticó, sabía a dulce quemado- descansa, Max.

-Puedes quedarte hasta que me duerma?- preguntó el pequeño, Magnus podía ver finas lagrimas bajando por sus mejillas.

-Claro que si, pequeño- le respondió el Brujo suavemente. Max sorbió fuertemente por la nariz y se removió acomodándose.

-Buenas noches, Magnus- le dijo el pequeño abrazándose a su improvisada almohada.

-Buenas noches- dijo Magnus cruzándose de brazos.

Max cerró los ojos, estaba completamente agotado, había corrido muchísimo. Ese susto con el chico de la katana lo había dejado también exhausto emocionalmente. Odiaba estar ahí, sabía que se pondría feo, pero no tenía idea de la magnitud de la situación a la que se enfrentaba. Soltó un suspiro sintiendo como su cansancio lo golpeaba por fin, se sentía pesado y ya no podía abrir los ojos, eso era bueno, al menos por unas horas podría pretender que nada de esa horrible situación estaba pasando y podía soñar con volver a ver a sus padres y hermanos.

-Volveré- susurró el niño antes de quedarse dormido.

-Max?- murmuró Magnus para probar si el niño estaba dormido. Y en efecto, Max ya estaba profundamente dormido. Magnus suspiró- buenas noches, Max.

Magnus apagó la pantalla y salió de la habitación arrastrando los pies, a pesar de que él no se había movido para nada en todo el día, estaba completamente agotado. Salió por el portal y llegó a la calle principal, su departamento estaba a solo unos pasos y podía ver la luz encendida en la sala, Alec ya estaba ahí. Suspiró y giró hacia el otro lado, no podía mirar a Alec a los ojos en ese momento, tenía que calmarse un poco antes de enfrentar esos zafiros.

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Magnus se tranquilizó lo mas que pudo antes de volver a su departamento, tenía que dejar de pensar en Max sino quería que Alec se diera cuenta que algo pasaba. Usualmente era muy bueno mintiendo, todo lo contrario a su Nefilim, pero con Alec se le dificultaba un poco. Y mucho mas cuando era algo tan importante como eso. Llegó a la puerta de su departamento y suspiró, abriéndola con cuidado. La luz estaba encendida y se escuchaba un poco de música proveniente de la sala.

-Alec?- llamó en voz baja mientras se quitaba la chamarra y la dejaba en el armario junto a la entrada. Fue hacia la sala lentamente, no escuchaba movimiento, pero la música seguía sonando, aumentando el volumen a medida que se acercaba a la sala. Al llegar al lugar se dio cuenta de que Alec había movido uno de los sillones para hacer mas espacio, y ahora estaba tendido boca abajo en el suelo con las manos bajo la cabeza para que sirvieran de almohada. Llevaba unos shorts flojos y una playera color negro, e iba solo con calcetines. No se movía, debía estar dormido. Pero por qué no se había acostado en el sillón? Magnus sonrió levemente y se acercó sigilosamente a su Nefilim.

-Alexander?- preguntó en voz baja. Usualmente, un Nefilim con sueño ligero como era Alec, hubiera despertado con cualquier murmullo. Pero Alec estaba demasiado acostumbrado a la voz de Magnus y a la seguridad de su departamento, así que se tomaba la libertad de dormir a pierna suelta todas las noches. Magnus se inclinó sobre su Nefilim, tenía los ojos cerrados y respiraba tranquilamente, pensó en un mejor modo de despertarlo para que se fuera a recostar a la cama. Después de todo necesitaba distraerse, y que mejor forma de hacerlo que con su Alexander? Sonrió pícaramente y bajó para darle un buen mordisco al torneado trasero de su novio. Estaba ya a centímetros de su objetivo cuando Alec despertó... o mejor dicho, continuó su ejercicio.

-Uno- dijo Alec impulsándose con los brazos para hacer una flexión. Y con ese movimiento, su trasero dio con fuerza en el rostro de Magnus, lanzándolo hacia atrás.

-Ouch!- el trasero de Alec era voluptuoso, pero bastante firme por los músculos, así que en lugar de que le diera suavemente a Magnus en la nariz, sintió como si le dieran con un duro cojín.

-Magnus!- saltó Alec, girándose para ver al Brujo caer de sentón con ambas manos en el rostro- que, en el nombre de Raziel, estabas haciendo? Estas bien? Te lastimé?

-Pensé que estabas dormido, quería sorprenderte- dijo Magnus sobándose la nariz- creo que el sorprendido fui yo. Cielo, con solo sentarte en un demonio acabas con él.

-Calla- le dijo Alec sonrojándose y juntando las cejas- seguro que estas bien?

-Si, no te preocupes no es nada, no puedo quejarme cuando fue un golpe placentero- le dijo con un guiño, Alec se sonrojó mas.

-Estaba ejercitándome, descansaba para iniciar otra serie, no estaba dormido- le dijo. Ambos estaban sentados en el piso ahora, Alec le tomaba el rostro a Magnus para verificar que no le había pasado nada- no te escuché entrar.

-Y te llamé dos veces- dijo el Brujo inclinándose para acercarse al rostro de su Nefilim.

-Es tarde, en donde estabas?- le preguntó el ojiazul.

-Ya llegue, es lo importante, no?- preguntó Magnus besando a Alec sensualmente.

-Espera, no te duele la nariz? Te di con fuerza- le preguntó Alec separándolo un poco, Magnus tenía la nariz enrojecida, pero no sangraba.

-Oh, cariño, puedes sentarte en mi rostro el tiempo que quieras y no me quejaré- le dijo Magnus provocando un tremendo sonrojo en Alec, y el chico estaba por replicar pero el Brujo no lo dejó, se posicionó de sus labios y tiró de él hasta dejarlo arriba para poder apretar con sus manos ese duro traserito que tanto adoraba.

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Esta haciendo un buen trabajo distrayendo a Alec.. no..? cuanto le durará..? Y Max..? anden déjenme saber que piensan..!=D