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La Dolorosa Verdad..!
Magnus caminaba lentamente por la acera, Max había estado despierto toda la noche, llorando, y se había quedado dormido cerca de las seis de la mañana. Magnus lo dejó dormir y aprovechó para irse en ese momento, no le había dicho nada a Alec, seguramente estaría preocupado. Suspiró al llegar frente a su edificio, eran las siete, Alec ya estaría más que despierto. Abrió la puerta lentamente y entró al edificio. Al llegar frente a la puerta de su departamento, dio un profundo respiro y abrió con cuidado.
-Magnus? Magnus, eres tú?- Alec apareció casi corriendo, aun vestía su pijama y llevaba a Presidente Miau abrazado contra el pecho. Magnus sintió una punzada en el corazón al ver las ojeras debajo de los hermosos ojos de Alec, que ahora estaban brillosos de lagrimas de preocupación.
-Lo siento, yo...- Alec no lo dejó terminar, dejó a Presidente sobre la mesita de la entrada y abrazó a su Brujo fuertemente.
-Te estuve llamando toda la noche- dijo Alec escondiendo el rostro contra el cuello de Magnus- dijiste que llegarías para la cena, ni siquiera Caterina sabía en donde quedaba ese nido de vampiros.
-Lo siento- dijo Magnus respondiendo el abrazo- Alec, lo lamento.
-En dónde estabas?- preguntó Alec soltándolo de repente, las lagrimas amenazaban con salir, pero ahora lucía molesto- no existe ningún nido de vampiros en esa zona, le pregunté a Lily. Y tu celular no tenía ni pizca de señal, me enviaba al buzón directamente.
-Lo sé, es que olvidé cargarl...- su celular comenzó a sonar en ese momento, miró a Alec con su propio celular en la mano, mostrándole que el tono de llamada si entraba.
-Olvidaste cargar tu teléfono?- le preguntó alzando las cejas.
-Alec, yo...
-Por qué me mientes?- le preguntó el ojiazul cruzándose de brazos.
-Escucha, estaba ocupado con una cosa, y en el lugar en donde estaba no tenía señal, y...
-En donde?- lo interrumpió Alec.
-Está lejos, por eso no pude...
-Lejos? Magnus, estamos en el siglo 21, hay señal de celular básicamente en todos lados!- le dijo Alec- o por lo menos pudiste tronar los dedos y enviarme un mensaje en papel.
-Alec, lo lamento mucho, perdí la noción del tiempo, estaba ocupado y...- Magnus no sabía que decir, estaba demasiado cansado para inventarse una excusa y Alec en verdad parecía muy molesto.
-Ocupado con quien?- le preguntó el ojiazul- no creo que te entretuvieras tu solo en medio de la nada.
-Alec...- murmuró Magnus tallándose los ojos con las manos- no me estaba entreteniendo, tenía que...
-Y estas completamente agotado- lo interrumpió de nuevo el Nefilim señalando el pálido rostro del Brujo- Magnus, que hiciste anoche?
-No... Alec, por favor- murmuró Magnus mirando a Alec suplicante- no puedo.
-No puedes decírmelo?- dijo Alec sin creerlo.
-Lo lamento mucho, Alec, por favor, créeme...
-Como es que no puedes decírmelo? Ahora nos guardamos secretos?- preguntó Alec.
-No es eso, Alec, necesito salir algunas veces para... no puedo decírtelo, pero te...
-Por supuesto! Claro! Mi novio tiene que salir a pasar la noche en otro lugar pero no puede decirme en donde ni con quien, eso tiene lógica- dijo Alec pasando por el lado de Magnus y tomando su billetera.
-Alec, a donde vas?- preguntó Magnus al ver que el chico también tomaba sus llaves.
-Al Instituto, me quedaré allá- dijo Alec sin mirarlo.
-No, no. Alec, por favor- le dijo Magnus intentando calmarse, la situación se le estaba yendo de las manos.
-Olvídalo, te haré un favor- le dijo Alec- si no estoy aquí entonces no tendrás que inventar más excusas estúpidas para mí.
-Alec...
-Me voy- dijo el chico dirigiéndose a la puerta principal.
-Estas en pijama- dijo Magnus señalando sus pantalones flojos y camisa holgada- por favor, hay que hablar...
-Tengo ropa allá- fue todo lo que dijo Alec antes de ponerse las botas que tenía a la entrada y sacar un abrigo del armario junto a la puerta principal.
-Alec, por favor, espera- suplicó Magnus intentando evitar que su novio se fuera.
-Regresaré mañana, o tal vez no- dijo Alec sin mirarlo antes de salir dando un portazo.
Magnus se quedó de pie frente a la puerta por la que había salido su novio. Suspiró y se dejó caer sentado al suelo escondiendo el rostro entre sus manos. Presidente Miau bajó de la mesa de un salto y se acercó a él, restregando su cabecita contra la rodilla del Brujo. Magnus le acarició las orejas al gatito sin poner mucha atención, seguía viendo la puerta por la que Alec había salido furioso. No podía esperar a que todo eso terminara para poder decirle a Alec... mejor dicho, no podía esperar a que Max ganara para poder decirle todo a Alec. Porque si Max no ganaba, Magnus tendría que inventarse una buena razón para todo eso.
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Alec no regresó en todo el día. Magnus había ido por la tarde a visitar a Max, para comer con el niño, pero este no había querido levantarse de la cama, seguía deprimido por los acontecimientos de la última prueba. Magnus hizo lo mejor que pudo para hacerlo sentirse un poco mejor, pero Max simplemente quería recostarse y dormir, así que lo dejó solo para que pensara y se calmara. El Brujo regresó a su departamento a esperar a su novio, pero Alec no apareció ni llamó en todo el día. Magnus se la pasó sentado en la sala, mirando hacia la puerta en espera de que su Nefilim llegara.
-Alec, por favor ven a casa. Lo siento muchísimo, te explicaré todo, lo prometo. Solo necesito...- se escuchó el tono que indicaba que el correo de voz estaba lleno. Magnus suspiró y lanzó su teléfono a un lado. Suspiró recostándose en el sofá, Presidente Miau se acurrucó junto a él y Magnus lo abrazó suavemente. Se quedó dormido ahí, y solo despertó cuando sintió la pulsera en su muñeca vibrar. Se levantó, muy a su pesar y tronó los dedos para ponerse algo decente de vestir, se había quedado en bata todo el día. Salió de casa después de dejar una nota, solo en caso de que Alec volviera.
"Lo lamento muchísimo. Te lo explicaré, te lo juro, solo dame tiempo. Te amo. -M"
-Brujos, bienvenidos, y felicitaciones por llegar tan lejos- Magnus llegó al salón principal justo cuando Beelzebub los felicitaba. Solo quedaban seis: Magnus, Dora (hija de Mammon), el Brujo de piel roja (hijo de Satan), los gemelos de Leviathan y uno de los hijos de Beelzebub- quedan seis de ustedes y debo admitir que ha sido un concurso bastante reñido.
-Como premio por habernos alimentado tan bien últimamente- Magnus hizo una mueca reprimiendo su ira, eso era todo lo que ellos querían- les daremos la oportunidad de poder pedir un poco mas de ayuda para tener ventaja.
-Ayuda?- preguntó el Brujo de piel roja.
-Así es- explicó Leviathan- pueden pedir ayuda de un Nefilim que sea adulto.
-Adultos?- preguntaron Dora y la hija de Leviathan al mismo tiempo.
-Nefilim adultos con todo el entrenamiento que sus niños carecen- siguió Asmodeus- deben de estar muertos ya, obviamente, pero vendrán aquí y podrán ayudar a sus niños.
-No solo los ayudarán a entrenar- explicó Belphegor- también podrán acompañarlos en las pruebas que faltan.
Magnus sintió que su corazón pegaba un brinco. Acompañarlos? Los niños tendrían la protección de un adulto? Cabello negro y ojos azules aparecieron en su mente, y no precisamente los de su novio. Estaba seguro que no le negarían la ayuda, no él.
-Tenemos unas cuantas reglas- aclaró Satan, sacando a Magnus de sus pensamientos- llamaremos a los Nefilim adultos, pero ustedes no podrán decirles para que los necesitan aquí. Ellos deben aceptar de buena fe.
-Buena fe? Ni siquiera nosotros les tenemos buena fe a los Nefilim!- exclamó Dora. Los demás Brujos también se quejaron.
-Ese no es nuestro problema!- los cortó Satan haciendo que guardaran silencio.
-La oportunidad que les damos es bastante buena- dijo Lucifer, llamando la atención de todos- los Nefilim adultos podrán entrenar y enseñarles todo lo que saben a los niños. Y al ir con ellos a las pruebas, podrán ayudarlos, pero no protegerlos.
-Como es eso?- preguntó el otro hijo de Leviathan.
-Los Nefilim adultos pueden luchar contra los otros adultos- explicó Asmodeus- pero no pueden atacar a los pequeños, pueden esquivar sus ataques, pero no atacarlos.
-Entonces de que sirve que estén ahí?- preguntó el hijo de Satan, era tan impaciente como su padre.
-Sirve porque si un adulto acaba con otro, el niño del adulto que perdió queda descalificado- explicó Beelzebub. Los Brujos se quedaron en silencio pensando en sus posibilidades. Si lograban convencer a un Nefilim adulto para que los ayudara, tendrían la ventaja de mayor entrenamiento y conocimiento. Les serviría de algo un poco de ayuda extra, los niños ya se habían dado cuenta de la seriedad de la competencia y se estaban poniendo un poco más agresivos, necesitaban mejorar la defensa.
-Ahora, vayan con sus respectivos padres para llamar al Nefilim de su elección- indicó Lucifer tomando asiento en una blanca silla bastante elegante- si no tienen a ningún Nefilim en mente, se les asignará uno al azar.
-Los únicos Nefilim que he conocido han intentado matarme- dijo uno de los hijos de Leviathan.
-Entonces pídele prestado uno a tu hermana- le dijo su padre con una sonrisa burlona. Ambos Brujos se miraron antes de encogerse de hombros y seguir al demonio. Magnus se adelantó y fue hacia Asmodeus.
-Tienes a alguien en mente para que te ayude?- le preguntó Asmodeus cuando llegó a su lado. Magnus simplemente asintió con la cabeza- bien, sígueme, necesitamos un espejo.
-Saben perfectamente que los Nefilim adultos no se prestaran a ayudar a los Brujos solo porque si- le dijo Magnus mientras lo seguía hacia una de las paredes del lugar, donde había varios espejos de cuerpo completo.
-Tu pareces muy seguro de saber a quién llamar- le dijo Asmodeus- este Nefilim te ayudará?
-Lo más probable- dijo Magnus deteniéndose frente a uno de los espejos.
-Entonces deberías estar feliz por que los demás no tendrán un adulto que les ayude- le dijo el Demonio mientras levantaba una mano hacia el espejo- quien es este Nefilim?
-William Herondale- le dijo Magnus cruzándose de brazos.
-Oh, el esposo de Tessa, si?- preguntó Asmodeus mientras una brillante luz azul dejaba su mano y le daba al espejo. Magnus miró a su padre de reojo.
-Si- fue todo lo que dijo Magnus.
-Escuché que murió de viejo, lo que significa que fue un buen guerrero y no lo mataron- dijo Asmodeus inspeccionándose las uñas. Magnus suspiró.
-Supongo que sí- dijo el Brujo sin dejar de mirar al espejo.
-También escuché que tuviste problemas maritales- dijo Asmodeus en tono falsamente preocupado- problemas en el paraíso?
-Como jodidos te enteras de esas cosas?!- le preguntó Magnus, molesto- pareces niña chismosa de secundaria.
-Tengo mis métodos- dijo Asmodeus sonriendo. Magnus gruñó por lo bajo y Asmodeus soltó una risita. En ese momento, el espejo comenzó a brillar y ambos le prestaron atención, una alta figura comenzó a tomar forma en el espejo, Magnus respiró profundamente, estaba a punto de volver a ver a Will. Asmodeus murmuró un par de cosas y la figura borrosa del espejo comenzó a aclararse y pronto un joven y confundido Will Herondale miraba en todas direcciones sin saber que había ocurrido.
-Que... qué pasó? En dónde estoy?- preguntó el Nefilim mirando a todos lados, aparentemente no podía ver al Brujo y a su padre.
-Nefilim, bienvenido- dijo Asmodeus y Will se giró hacia ellos rápidamente, poniéndose en posición de ataque al mirar al demonio, pero luego sus ojos dieron con el Brujo.
-Magnus?- preguntó aun mas confundido.
-Will- susurró Magnus, pensando en todos esos recuerdos que compartía con el ojiazul.
-Que está pasando aquí?- dijo Will sin dejar su postura, estaba alerta, a pesar de ver a Magnus frente a él no podía estar seguro de que no era un truco por parte de ese demonio.
-Hora de convencerlo- murmuró Asmodeus mirando divertido a Magnus.
-Will, escucha, necesito pedirte algo- dijo Magnus tranquilamente, pero Will no se calmó.
-Como se que eres el verdadero Magnus?- preguntó el Nefilim mirando hacia los dos frente a él.
-Como?
-Como se que no eres un truco hecho por ese Príncipe del Infierno?- preguntó Will cerrando fuertemente los puños.
-Will, soy yo...
-Pruébalo- le dijo el Cazador de Sombras, Magnus suspiró y se cruzó de brazos.
-De acuerdo. Recuerdas esa "alucinación" que tuviste en casa de Camille, cuando te sané por el veneno de demonio?- le preguntó, Will lo miró con ojos entrecerrados.
-No le conté a nadie esa locura, ni siquiera a Jem- dijo Will.
-Bueno, pues digamos que fue un poco más real que eso- le dijo Magnus, Will se enderezó y lo miró fijamente. Magnus se encogió de hombros- estaba molesto con Camille y tenía que darle celos de alguna forma, así que...
-Lo sabía! Me besaste!- saltó Will señalándolo acusadoramente- me utilizaste en tu sucio juego de mentiras para darle celos a tu pareja!
-Oh, cálmate, si te encantó- le dijo Magnus sonriendo de lado. Will gruñó por lo bajo.
-Nadie debe enterarse de ese beso- dijo Will cruzándose de brazos.
-Demasiado tarde- dijo Asmodeus sin poder evitar una risa, fue entonces que Will recordó que Magnus estaba parado junto a un demonio.
-Oh por Raziel! Magnus no me digas que te moriste!- saltó de pronto el Nefilim.
-Qué?- preguntó Magnus confundido.
-No te puedes morir! Te dejé cuidando a Tessa!- le reclamó Will, aparentemente olvidando por completo que un Príncipe del Infierno estaba justo frente a él.
-Nefilim, tenemos que...
-Espera, si estás muerto eso significa que algo terrible pasó!- dijo Will interrumpiendo a Asmodeus, el Demonio lo miró confundido- Tessa está bien? Dime que está bien! Y Jem?! Oh, por el Ángel! Se está acabando el mundo, no es cierto?!
-Oye, soy inmortal, no indestructible- le dijo Magnus sonriendo de lado, era el mismo Will de siempre.
-Y como es que te moriste y fuiste al infierno!?- exclamó Will señalando a Asmodeus, el Demonio lanzó los brazos al aire, exasperado, entonces si sabía que un Príncipe del Infierno estaba ahí y había decidido ignorarlo! Como se atrevía?!
-Will, no me fui al infierno- le explicó Magnus reuniendo paciencia- no estoy muert...
-No te puedes ir al infierno, eres una buena persona, loca, pero buena- dijo Will, Magnus se dio en la frente con la palma de la mano- no me digas que te fuiste para allá porque eres mitad demonio! Eso es injusto! Espera, eso significa que Tessa... Magnus! Tessa también es mitad demonio! Ella se irá para allá? No vendrá conmigo?! No, no, no! Oh, pero también tiene sangre de ángel, es mitad Nefilim! Lo que significa que...
-Cállate!- gritó Asmodeus haciendo saltar al Nefilim y al Brujo- cierra el pico de una vez y pon atención!
-Que carácter- murmuró Magnus alzando las cejas.
-Lo sé, le molesta que platiquemos- dijo Will cruzándose de brazos.
-Podrán platicar todo lo que quieran después, pero ya me harté de su parloteo sin sentido- dijo Asmodeus mirándolos molesto- ahora, habla tu.
-Bien- dijo Magnus obedeciendo y acercándose al espejo- Will, necesito tu ayuda, no estoy en el infierno, es otra dimensión, pero necesito que vengas para acá unos días.
-Claro- dijo Will sin preguntar mas.
-De verdad?- preguntaron el Brujo y el demonio, el primero contento y el segundo sorprendido.
-Por supuesto que si, como voy?- preguntó Will. Asmodeus miró hacia los lados, donde varios de los Brujos discutían contra el espejo en un intento de convencer a los Nefilim del otro lado de que los ayudara.
-Eso fue más fácil de lo que esperaba- murmuró el demonio, adelantándose y estirando la mano hacia el espejo para poner la palma sobre la plana superficie, murmuró unas palabras y luego se giró hacia Magnus- ni siquiera preguntó para qué.
-Eso, padre mío, se llama amistad- le dijo Magnus altaneramente- deberías practicarla de vez en cuando.
-Basta, me harás vomitar- murmuró Asmodeus volviendo su atención al espejo. En ese momento, el espejo se convirtió en una especie de portal- anda, Nefilim, adelante.
-Erm... Magnus?- preguntó Will, ya no se miraba su reflejo, pero su voz llegaba desde el otro lado del nuevo portal.
-Está bien, Will, ven- dijo Magnus y esperó. De pronto una mano apareció por el portal, el anillo de los Herondale la adornaba. El corazón de Magnus comenzó a latir desbocado. Rápidamente, Will pasó por el portal y miró a todas direcciones sorprendido antes de que su vista se fijara en Magnus. Una enorme sonrisa de oreja a oreja apareció en el rostro del brujo- Will.
-Tanto tiempo- dijo el Nefilim lanzándose a abrazar al Brujo.
-Demasiado- dijo Magnus correspondiendo al abrazo, se quedaron así un momento, ninguno se dio cuenta de cuando Asmodeus desapareció del lugar.
-Que bueno verte- le dijo Will en voz baja.
-A ti también- respondió Magnus sin dejar de abrazarlo.
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Al final, solo tres de los seis niños que quedaban habían conseguido ayuda de un Nefilim mayor. Magnus tenía a Will, Dora tenía a una Nefilim rubia y el Brujo hijo de Beelzebub había conseguido ayuda de una Nefilim castaña que ya pintaba canas en su cabello. Magnus se preguntó cómo funcionaba la edad en los Nefilim al morir, por que Will había muerto ya anciano y había aparecido ahí joven de unos veinte y algo.
-Will, recuerdas algo sobre dónde estabas antes de aparecer aquí?- le preguntó Magnus, Will se quedó pensativo un momento, antes de responder.
-No, no recuerdo nada- dijo Will- lo último que recuerdo... el sonido del violín de Jem, creo.
-Recuerdas toda tu vida, pero nada de tu muerte- dijo Magnus, Will asintió.
-No entiendo bien, pero...
-Atención, Brujos, Nefilim- Satan llamó la atención de todos los presentes, las dos chicas Nefilim estaban algo apartadas del grupo, los Brujos que habían logrado conseguir su ayuda no parecían molestarse en acercarse a ellas tampoco. Will era el único que permanecía entre el grupo de Subterráneos- los dejaremos ir a las habitaciones de sus niños para que les expliquen a los adultos que esta pasando. Si no consiguieron un adulto que les ayude, están en problemas.
-Niños? De que hablan?- preguntó Will en voz baja.
-Ya te explico, para eso necesito tu ayuda- le dijo Magnus también en voz baja.
-Recuerden las reglas, la prueba será dentro de cinco días. Ahora largo.
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-Magnus, que está pasando aquí?- preguntó Will mientras seguía al Brujo hacia las habitaciones.
-Te explicaré bien las cosas una vez que lleguemos con Max- le dijo Magnus.
-Max? Quien es Max?- Will lo seguía mientras pasaban por varias puertas con los emblemas de las familias Nefilim grabados en ellas.
-Es el niño al que debes ayudar, Max Lightwood- le dijo Magnus antes de llegar a la puerta de la habitación de Max.
-Lightwood?- Will seguía sin entender absolutamente nada.
-Ya te termino de explicar, ten paciencia- Magnus abrió la puerta con cuidado y entró en la habitación. Max estaba recostado en la cama, con un vaso con leche con chocolate en la mesita de noche, y estaba profundamente dormido- pasa.
-Él es Max?- preguntó Will en voz baja para no despertar al niño.
-Así es, ven siéntate- Magnus y Will se sentaron en el comedor y el Brujo se dedicó a explicar el juego al Nefilim. Will pareció consternado al escuchar el retorcido juego que habían organizado los demonios.
-Que, en el nombre de Raziel, es lo que les pasa?!- exclamó en voz baja- no pueden hacerle eso a un niño! Es inhuma... oh.
-Crees que no lo pensé desde el principio?- le preguntó Magnus mirándolo con las cejas alzadas- no quería participar, pero el premio es demasiado bueno como para dejarlo pasar, tenía que darle la oportunidad a Max.
-Y por qué elegiste a Max?- le preguntó Will.
-Max es...- Magnus se giró y observó al niño unos segundos- Max es el hermanito de mi novio.
-Disculpa?- preguntó Will con los ojos muy abiertos- novio? Tienes un novio...
-Si, Will, en este tiempo las parejas del mismo sexo no son tan tabú como antes- le dijo Magnus cruzándose de brazos.
-Deja eso, ese no es el asunto. Que tengas novio, está bien. Que estés saliendo con un Nefilim, bueno. Pero tú con un Lightworm?!- exclamó Will, se calló de inmediato cuando Max se removió incomodo.
-Baja la voz- lo regañó Magnus- y si, Alec Lightwood. Llevamos juntos un tiempo.
-Por Raziel- murmuró Will soltando una risa, Magnus rodó los ojos.
-Ya, no seas infantil- le dijo Magnus- volviendo al tema serio.
-Revivirás a su hermanito como regalo de bodas?- preguntó Will alzando las cejas.
-Deja eso!- le dijo Magnus mirándolo con ojos entrecerrados- no me podré perdonar si no le ayudo a Max con todo lo que pueda- dijo Magnus bajando la mirada- vi como su muerte afectó a Alec, no quiero volver a verlo así nunca más.
Will se puso serio al ver la mirada desolada que tenía el Brujo, nunca, en todos los años que lo conoció, lo había visto así. El Nefilim estiró la mano y la puso sobre la de Magnus, que descansaba sobre la mesa, y le dio un apretón. Magnus levantó la mirada hacia él.
-Tranquilo- le dijo Will mirándolo a los ojos- no te preocupes, te ayudaré en lo que pueda.
-Ayúdalo a él- dijo Magnus mirando al pequeño durmiente- la prueba pasada tuvo dificultades y terminó dándole con una flecha a uno de los demás, lo eliminó del juego, y se siente terrible por ello.
-Sabes, el hecho de que lo llames "juego" no cambia lo terrible de la situación- le dijo Will poniéndose de pie y acercándose a la cama para observar a Max dormir.
-No puedo decir que asesinó a alguien, no es verdad- dijo Magnus girándose, aun sentado en el comedor- el niño no estaba vivo. Él no está vivo.
-Cierto- murmuró Will apartando los mechones negros de los ojos del pequeño- un Lightwood. Nunca, lo juro por el Ángel, pensé que tu terminarías con un Lightworm.
-Calla, tu hermana también terminó con uno- le dijo Magnus con una media sonrisa en el rostro.
-Sí, pero Cecily nunca estuvo muy bien de la cabeza- le dijo Will volviendo junto a él a la mesa del comedor- creí que serías más sabio debido a tu edad.
-Alec no es nada como la arrogancia personificada que representa su familia- dijo Magnus- Alec es... es... ni siquiera tengo palabras.
-Vaya, para que tú te quedes sin palabras debe ser una persona de verdad especial- se burló Will con una media sonrisa.
-Claro que lo es- en ese momento Max se removió en la cama y comenzó a despertar. Magnus y Will se apresuraron a ir a su lado- Max, buenos días.
-Magnus, que...- Max medio abrió un ojo y se fijó en la figura detrás de Magnus, se despertó de inmediato y se enderezó en la cama mirando fijamente a Will.
-Tranquilo, es un amigo, vino aquí a ayudar- le explicó el Brujo haciéndose a un lado para que Will se acercara.
-Pensé que era Alec- susurró Max, decepcionado, antes de tomar sus anteojos y ponérselos, recuperando así toda su visión.
-Necesitas mucha corrección en esas gafas- le dijo Magnus alzando una ceja.
-De verdad piensas eso?- preguntó Will mirando burlonamente a Magnus- quien iba a pensar que en todos estos años no me pudiste olvidar.
-Cierra el pico, no tienes nada que ver con Alec- le dijo Magnus pretendiendo indignación.
-Claro que no, un Lightworm nunca me llegará ni a los talones- dijo Will hinchándose de orgullo, Magnus rodó los ojos.
-Mi apellido es Lightwood- dijo Max mirando al recién llegado con ojos entrecerrados.
-Eso dije, Lightworm- le aseguró Will.
-Lightwood!
-Si, Lightworm- Magnus rodó los ojos, le había traído un niño como ayuda a otro niño.
-Ya, dejen eso. Max, escucha, él es Will Herondale, va a ayudarnos de aquí en adelante- explicó el Brujo mirando al niño. Los ojos de Max se abrieron a más no poder.
-Eres Nefilim?- preguntó el pequeño.
-Así es- le dijo Will con una sonrisa.
-Me va a entrenar alguien que si sabe?!- preguntó Max, emocionado.
-Primero que nada: ouch- dijo Magnus mirando al pequeño con ojos entrecerrados- y segundo, si, él te ayudará no solo a entrenar, sino que se le permitirá asistir contigo a la tercera prueba.
-De verdad?!- saltó Max con emoción. Estaba feliz, feliz de que ya no tendría que pasar por eso él solo, si bien tenía a Magnus para darle ayuda, el Brujo no estaba junto con él físicamente y no podía ayudarlo a escapar en una situación de alto riesgo. Pero ahora con Will, un Nefelim experimentado, podría pasar por todo eso más fácilmente- iras conmigo? Me ayudarás?
-Por supuesto que sí- le dijo Will inclinándose para quedar a la altura del niño.
-Muchas gracias!- le dijo Max con una tierna sonrisa que se encargó de derretir el corazón del Cazador de Sombras mayor.
-Seremos una maquina de supervivencia, tu y yo, nos protegeremos el uno al otro- le dijo Will revolviéndole cariñosamente el cabello.
-No soy muy bueno con las armas- dijo Max bajando la mirada- solo con el arco.
-No te preocupes, pequeño, yo te ayudo- le dijo Will con una cálida sonrisa, el niño le sonrió de regreso poniéndose de pie y dirigiéndose al baño para preparase para empezar el día.
-Bueno, supongo que no me necesitarán?- preguntó Magnus cruzándose de brazos, Will se giró a mirarlo.
-No, tengo todo bajo control- le dijo muy seguro de sí mismo.
-En ese caso me voy, tengo un novio que no está nada feliz de que me desaparezca sin decirle nada- le dijo Magnus girándose y dirigiéndose lentamente a la puerta.
-Magnus- lo llamó Will antes de que el Brujo saliera. Will lo miró serio- haré todo lo que pueda por Max, lo juro.
-Muchas gracias- le dijo el Subterráneo antes de salir y dejar solos a los dos Nefilim. Suspiró una vez que la puerta se cerró, por lo menos Max ya no se quedaría solo. Y ahora con la ayuda de Will, Max tenía muchas más posibilidades de ganar.
Caminó lentamente hacia el área del portal, pensando en Alec. Seguro seguía molesto, tenía que hablar con él, pero no se le ocurría ninguna excusa para darle. Se detuvo frente al portal, pensando en ir al Instituto a hablar con Alec. A pesar de que ahora tenía a Will para ayudarlo, aun tendría que salir del departamento para ir a supervisar y para reunirse con los demonios y los otros Brujos. No podía seguirla mintiendo, pero ya no podía con esa carga de conciencia. Suspiró tomando una decisión y luego se metió en el portal deseando con todas sus fuerzas que Alec entendiera las cosas.
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Magnus se detuvo frente a la reja del Instituto y llamó a Alec, como lo esperaba no obtuvo respuesta, así que optó por Isabelle. Le envió un mensaje de texto, por si Alec estaba cerca no la escuchara hablar con él y la detuviera para que no abriera la puerta. Unos minutos después, Izzy apareció por la puerta principal y Magnus la observó acercarse lentamente hacia la reja. Lo miraba con cara de pocos amigos, claro, Alec ya le había contado lo que había sucedido y seguramente la chica estaba enfurecida con Magnus por mentirle tan descaradamente a su hermano.
-Izzy...
-Escúchame bien- lo interrumpió la chica- solo te dejo entrar porque Alec merece una explicación justa a tus estupideces- le dijo la chica, Magnus suspiró- hablarás con él pero ten muy en claro que entras al Instituto bajo tu propia responsabilidad, si lastimas a mi hermano más de lo que ya lo hiciste, Jace y yo no te dejaremos salir de aquí con vida, entendido?
-Si- fue todo lo que dijo el Brujo. Izzy abrió la reja y lo dejó entrar, sin dejar la mirada envenenada en todo momento. Magnus caminó rápidamente por el Instituto, con Isabelle siguiéndolo de cerca. Llegó frente a la puerta de la habitación de Alec y tocó levemente.
-Adelante- escuchó la voz del Nefilim del otro lado, Magnus avanzó para abrir la puerta e Izzy se movió junto con él.
-Disculpa?- le dijo Magnus, la chica lo miró.
-Qué?- le preguntó la Nefilim.
-Quiero hablar con Alec a solas- le dijo sin abrir la puerta.
-Pero yo también quiero saber que excusa le darás- dijo Izzy cruzándose de brazos. Magnus rodó los ojos.
-Esto es asunto de pareja, no entrarás- le dijo Magnus.
-Claro que entraré, tengo que supervisar- le dijo Isabelle cruzándose de brazos también.
-Isabelle...
-Entraré, y no puedes detenerme- le dijo la chica poniendo las manos en las caderas.
-Bien, de acuerdo- dijo Magnus encogiéndose de hombros. Izzy sonrió satisfecha y se adelantó para seguirlo, Magnus se detuvo y se giró en un intento por distraer a la chica- no, espera, no puedo hacerlo.
-No te creo el descaro!- exclamó Izzy lanzando los brazos al aire, frustrada.
-No puedo hacerle esto a Alec- dijo Magnus negando lentamente con la cabeza, Izzy se giró, tomándose la cabeza con las manos, iba a matarlo, asesinaría a Magnus ahí y en ese momen... miró a Magnus girarse y abrir la puerta de la habitación de su hermano rápidamente, Izzy saltó para seguirlo. Magnus entró en la habitación de Alec tan rápido como pudo y cerró la puerta, sellándola con un hechizo.
-Oye! Bane, ábreme!- exclamó Izzy aporreando la puerta, pero el hechizo de Magnus protegería la madera para que, por más que Izzy atacara la puerta, esta no se destrozaría. Magnus se giró y miró a Alec, estaba sentado sobre su cama con un libro abierto en el regazo- Magnus, hablo en serio!
-Por favor, solo quiero hablar- dijo Magnus mirando fijamente a Alec. El ojiazul lo miró fijamente antes de mirar hacia la puerta.
-Basta, Izzy, está bien- la chica dejó de golpear la puerta.
-Jace y yo estaremos esperándote en el vestíbulo, Bane!- advirtió la Cazadora de Sombras antes de irse. Magnus y Alec se quedaron en silencio unos minutos antes de que el Brujo comenzara la conversación.
-Se que estas molesto conmigo- le dijo Magnus, Alec no dejó de mirarlo fijamente- sabes que nunca pretendí lastimarte, no lo haría, no fue mi intención.
-Magnus...
-No soporto que estés molesto conmigo- lo interrumpió el Brujo- me prometí a mi mismo no decirte nada, pero ya no puedo... es demasiado difícil.
-Vas a decirme en donde estuviste la otra noche?- preguntó Alec mirando al Brujo, preocupado.
-Así es- respondió seriamente el Subterráneo. Alec lo miró fijamente unos segundos, sin saber qué hacer.
-Bien- fue todo lo que dijo, asintiendo lentamente con la cabeza.
-Puedo sentarme?- preguntó Magnus señalando el otro lado de la cama del chico. Alec lo miró y asintió, pasando saliva pesadamente. Una vez que ambos estuvieron sentados en la cama, Magnus respiró profundamente mirando al suelo- la verdad no sé ni cómo empezar.
-Magnus, si es lo que pienso que es, creo que no quiero saberlo- dijo Alec cerrando los ojos con dolor.
-Cariño, dudo mucho que lo que te voy a decir sea lo que piensas- dijo Magnus, Alec lo miró confundido, con los ojos llenos de lagrimas- estoy un 99% seguro de que no te imaginas ni la mitad de lo que te contaré.
-Entonces?- preguntó el Nefilim y Magnus suspiró.
-Creo que empezare por el principio- dijo Magnus girándose para quedar de frente al ojiazul- recuerdas... hace varias semanas tuve pesadillas, despertaba a diario debido a ellas.
-Sí, lo recuerdo- dijo Alec.
-Soñaba con mi padre- Magnus vio sus palabras hacer efecto en Alec- me estaba llamando.
-Acaso él... quieres decir que... se enteró? Se enteró de lo de Simon?- preguntó Alec sumamente preocupado. Magnus se apresuró a negar con la cabeza.
-No, no, eso no... la verdad no tengo ni idea, pero no ha mencionado nada- dijo Magnus, no se le había cruzado por la cabeza Simon. Con todo lo de Max y los otros niños no había tenido tiempo de pensar en eso.
-Pero necesitaba hablar contigo?- preguntó Alec, confundido.
-Así es, de hecho no fui el único Brujo al que llamaron- le dijo.
-"Llamaron"? No fue solo tu padre?- preguntó Alec, Magnus tomó aire, tenía mucho que explicar pero su voz no parecía querer cooperar.
-No, yo... Alec, quiero que prometas que escucharas todo sin interrumpir- le pidió- quiero que sepas que nunca pretendí lastimarte, lo hice con toda la intención de ayudar, quiero hacerte feliz.
-Magnus, no comprendo- dijo Alec mirando a su Brujo con preocupación. Que podía ser tan malo como para tener a su juguetón novio en ese estado?
-Bien, te explicaré todo- dijo Magnus pasando saliva pesadamente antes de comenzar a contarle toda la verdad a su Nefilim.
Mientras hablaba, evitaba mirar al ojiazul, cuyo rostro se llenaba de dolor con cada palabra que pronunciaba. Los ojos de Alec se llenaron de lagrimas en cuanto escuchó el nombre de su hermanito. Se cubrió la boca con una mano al empezar a sollozar cuando Magnus dijo lo que el niño tendría que hacer. Cuando Magnus iba por la parte de la llegada de Will, Alec ya derramaba incontables lagrimas mientras sollozaba suavemente.
-Solo faltan dos pruebas más- finalizó Magnus al fin mirando a su Nefilim. Alec estaba completamente deshecho, feliz por la oportunidad, pero horrorizado por lo que su hermanito estaba pasando- Alec...
-No... no puedo...- Alec comenzó a sollozar fuertemente y Magnus se inclinó para abrazarlo. El Nefilim lloró con el rostro escondido en el pecho de su pareja. Magnus se limitó a acariciarle la espalda y dejar que sacara todo el dolor que sentía.
-Alec? Estas bien?- la preocupada voz de Jace se dejó escuchar del otro lado de la puerta, había escuchado los fuertes sollozos y había ido a asegurarse de que su Parabatai estuviese bien.
-Les puedo decir?- le preguntó al Brujo.
-Es tu decisión- le dijo Magnus seriamente. Alec lo pensó y comprendió porque Magnus no se lo había dicho al principio. Era doloroso saberlo, si, pero no quería ni pensar en cómo se sentiría si Max no ganaba. Pasaría por todo el proceso de perdida nuevamente, y no podría soportarlo.
-Alec?- insistió Jace.
-Estoy bien- respondió el ojiazul rápidamente, no podía decirle- no te preocupes, estoy bien.
-Izzy me dijo que Magnus estaba aquí- le dijo, podía escuchar lo molesto que estaba el rubio.
-Está bien, Jace. Magnus esta aquí conmigo, está todo bien- dijo Alec hablando con la voz más segura y firme que pudo conseguir.
-De acuerdo- dijo Jace sin sonar muy convencido- estaré en mi habitación si me necesitas, bien?
-Si, gracias- dijo Alec. Esperaron a que Jace se alejara para seguir hablando- quiero verlo.
-Alec...
-Necesito ver a Max, Magnus, por favor- suplicó el Nefilim levantando la mirada hacia el Subterráneo. Magnus cerró los ojos con dolor.
-Lo siento, pero no puedes, no podrás ingresar a esa dimensión, Alec, es imposible- le dijo negando con la cabeza. Alec derramó un par de lagrimas mas y se abrazó al Brujo- quieres quedarte aquí? Volveremos a casa en la mañana.
-No, no puedo quedarme y ocultarle esto a mi familia, es muy difícil- dijo Alec negando rápidamente con la cabeza- vamos a casa.
-Seguro?- preguntó Magnus, Alec se limpió las lagrimas con el dorso de la mano.
-Sí, vamos.
Después de que Alec se lavara el rostro para deshinchar un poco sus ojos, los dos se dirigieron a la salida para ir a su departamento. Como había prometido, Izzy estaba esperándolos en el vestíbulo, pero después de una rápida explicación de mentira por parte de Alec, la chica los dejó ir no sin antes mirar a Magnus fijamente, estudiándolo. La pareja salió del Instituto y caminó lentamente por las heladas calles de Nueva York, sin hablar, cada uno sumido en sus pensamientos mientras caminaban en piloto automático hacia su hogar. Esa noche ninguno de los dos pudo conciliar el sueño.
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