Serena una bella joven se encontraba mirando con tristeza la luna desde la ventana de aquella solitaria habitación, aquella luna llena reflejaba los sentimientos de la rubia opaca sin ningún brillo al igual que los ojos de la pequeña princesa, mientras que los recuerdos venían y se iban de su mente tan dolorosos.
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—¡Eres fea!
Grito con su egoísmo, observando a la rubia llorar en silencio en un rincón de la habitación.
—Nadie te va a querer, eres tan gorda y horrible.
Comenzó a burlarse de ella al verla tan intimidada por él mismo, mientras se sentaba en el sillón.
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Ella apretó su ropa con fuerza cuando ese recuerdo le vino a la mente y sonrió entre lágrimas.
—Es impresionante lo que puede pasar en tan solo días y horas...
Las lágrimas empezaron a salir cubriendo sus mejillas rojas por los recientes golpes dados en ellas también podían verse tan hinchadas, pero eso no le dolía lo que era mas doloroso era sus recuerdos recientes se encontraba tan perdida que Serena no se dio cuenta cuando la puerta fue abierta por su prima quien le vio con tristeza al verla en ese estado tan deplorable.
—Sere... -dijo con suavidad no queriendo asustarla por su repentina aparición en la habitación- ya es hora de ir a casa.
—No quiero ir a casa... -nego y mordió su labio con fuerza impidiéndole que su voz quebrada saliera- no quiero volver... Ya no quiero hacerlo.
—Pero debes hacerlo, mis tíos no tienen la culpa de lo que te hizo ese Imbécil... -suplico desesperada la chica y soltó el aire que mantenía retenido- están preocupados por ti, ellos han estado marcando todo el día.
—Lo se muy bien, pero si vuelvo a casa les causaré muchos problemas... -contestó sin voltear a verle sentía que no tenía derecho a verle la cara a ella- más de los que siempre he provocado, Violeta.
Violeta suspiro con tristeza al no poder creer que su burjeante y alegre prima pasará a una chica triste y destrozada... Hace unos días su prima había llegado a su casa inundada en lágrimas con varios golpes en su cuerpo visibles y algunos no visibles, no supo como llego a Nerima al haber salido sin dinero por lo que ella le dijo y eso fue lo que más le preocupó mucho en ese estado.
—No he querido preguntarte desde que llegaste, pero ¿me dirás que pasa? -cuestionó con ternura acercándose quien le miro asustada y se mantuvo unos centímetros alejada de ella así que se detuvo- por favor Sere, puedes confiar en mi.
—Sabes Violeta... Solo fui un juguete para él, fui utilizada solo para que ese futuro se hiciera realidad... -comento dejando que Violeta se acercara a ella por fin y apretó su puño con fuerza- y el pudiera hacer lo que quisiera conmigo y con todos.
Violeta apretó los puños fuertemente enterrando sus uñas en su palma, pero luego la abrazo a ella con fuerza para calmar el llanto de la pobre chica con el corazón destrozado, Serena temblaba al recordar mas cosas dolorosas una de ellas, el como ella le reclamo a Darien, pero como las otras veces el la golpeo hasta el cansancio, lo único que ella pudo hacer fue huir de Juban y llegar a Nerima con su prima quien vivía con su madre.
—Tengo miedo, mucho Violeta...
Se dio media vuelta abrazándole de la cintura con fuerza llorando, todo en ella dolía su corazón que se encontraba destrozado y su cuerpo por los golpes recibidos recientemente, Violeta juro que haría pagar al imbécil que le hizo eso a su prima ella no sabia quien era solamente Serena le contaba mucho sobre él, pero jamás le había mandado alguna foto.
—Todo pasara hermosa... -dijo tratando de animarla y levantó su rostro para que le viese- tu podrás salir adelante, lo harás.
—No lo se, él era mi único amor y yo aún lo amo...
—¡No puedes vivir por un hombre! -grito con fuerza y la tomó de los hombros enojada ¿como podia decir eso?- tu eres fuerte para salir adelante sin un imbécil como él, mira como estas a eso no se le llama hombre, se le llama animal por golpear a una mujer ¡¿entiendes, Serena?!
Serena asintió aún llorando no le quedaba de otra mas que hacerlo, Violeta más calmada miró a los lados buscando algo y se detuvo en los cama de la habitación con una sonrisa traviesa se alejó de ella, tomó la almohada se la aventó e impacto en él rostro de la rubia quien quedó en shock para luego apretar los dientes molesta gracias a eso por unos momentos se olvido de los problemas que pasan por su mente de un momento a otro empezaron una lucha de almohadas, la Luna al notar que su protegida estaba alegre por un momento se ilumino mas.
—¡Vamos Serena! -grito Violeta sonriendo burlona y alegre- ¡no puedes pegarme!
La luna dio un hermoso brillo a la ciudad del estado de Nerima, pero tambien al cabello de Serena cual una mecha plateada se formo en su cabello, sin que ambas se dieran cuenta de ello.
Continuará...
