CAPÍTULO 5:

Abrió los ojos y se quedó mirando hacia el techo un rato pensando en la noche de ayer. En ese momento era la persona más feliz del mundo y no se percató de lo que estaba haciendo. Cuando se dio cuenta, ya era tarde y quiso que la tierra la tragara. ¡Acababa de besar a Neji Hyuga! En cuanto pudo reaccionar, salió de la habitación corriendo en dirección a la suya huyendo del castaño. Estaba muy avergonzada y seguía estándolo, por supuesto. No iba a ser capaz de mirarle a la cara.

Se tapó la cara con los brazos con un claro signo de impotencia. Ella tenía totalmente claro que no se arrepentía de haberlo hecho, aunque no lo hiciera conscientemente. Le había gustado mucho. Besar esos labios era tal y como se lo había imaginado ella.

Entonces se dio cuenta de la reacción del Hyuga. No se había apartado en ningún momento. Era cierto que al principio estaba un poco impresionado, pero en cuanto se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, le correspondió totalmente. ¿Le habrá gustado? ¿Le gustaré? La pelirrosa estaba cavilando sobre lo sucedido cuando alguien llamó a la puerta.

-Sakura-chan, Hokage-sama quiere verte en su despacho inmediatamente -. Hinata se veía muy alegre esa mañana. ¿Habría ido Naruto a verla?

-Gracias Hinata. Iré enseguida.

Ante la sonrisa de la pelirrosa, la Hyuga la dejó sola para que se pudiera vestir.

- … -

Cuando entró en el despacho, encontró a Tsunade leyendo unos documentos. La maestra los dejó delante de ella cuando Sakura se posición ante de su escritorio.

-Sakura ya leí tus notas y hay que hablar sobre la operación de Neji. He decidido cambiar la fecha estipulada y quiero realizarla pasado mañana. Cuando antes le operemos, antes veremos las mejorías y podrás volver a tu casa.

Sakura no sabía qué decir. No estaba preparada para hacerlo tan pronto. Tenían que discutir varias cosas antes, entre ellas el procedimiento que iban a seguir.

-No te preocupes Sakura -. Tsunade había reparado en la mirada de preocupación de su alumna –. Hoy te dejaré el día para que leas mis notas y mañana nos reuniremos para hablarlo todo tranquilamente. Hay tiempo de sobra, confía en mí – La mujer le sonrió y añadió -: Por cierto, comúnicaselo a Neji, por favor. También a Hiashi. Como líder de su clan y su tío, tiene que saberlo.

La Haruno no podía hablar. Estaba tan nerviosa por lo que la rubia acababa de decirle que no le salían las palabras. Así que decidió irse, haciendo antes una reverencia.

Cuando salió del despacho, lanzo un largo suspiro. La hora de verse con el ojiperla había llegado. Y para colmo tenía que operarle en dos días. Estaba hecha un manojo de nervios.

Decidió ver a su amigo antes de volver a la mansión, por lo que se dirigió al lugar donde estaba segura que lo encontraría

- … -

El ichiraku. El restaurante favorito de Naruto. Como esperaba estaba allí, comiendo ya su tercer tazón de ramen. Sonrío al verle. El Uzumaki siempre lograba sacarle una sonrisa sin saberlo él mismo. Al entrar, se dio cuenta de que no estaba solo. Su otro compañero de equipo estaba con él.

Los saludó a ambos y empezaron a hablar mientras comían. Los chicos sabían de su estancia en la mansión Hyuga, por lo que le preguntaron a cerca de ello. La muchacha les relató lo que había ocurrido un poco por alto, obviando claramente lo sucedido la noche anterior con Neji. Éstos se percataron de la preocupación de la pelirrosa, así que le preguntaron por ello. Sakura no quería hablar mucho del tema, pero al ver sus caras de preocupación por ella les contestó que se debía a la operación inminente de Neji y lo poco preparada que ella misma se veía para realizarla. Ambos se miraron y decidieron hacer algo para animar a la chica.

Cuando acabaron la comida, los chicos llevaron a Sakura al mercado de la aldea. A parte de pequeñas tiendas de comestibles, también había puestos de juegos. Parecía que estuviesen en una feria.

Los chicos intentaron ganarle en varios puestos algo para que su compañera se alegrara y lo consiguieron, pero no de la forma que ellos desearon. Sakura había ganado por sí misma varios juguetes y esto la hizo olvidarse de sus preocupaciones.

Hacía rato que habían dejado atrás los puestos y la pelirrosa no paraba de reírse. Ni Naruto ni Sasuke fueron capaces de ganar algo.

-Chicos no sabía que erais tan malos en esos juegos.

-Sakura-chan, qué mala eres con nosotros -. El rubio había puesto un puchero, pero en realidad estaba muy feliz por dentro, al igual que Sasuke.

Ya empezaba a oscurecer, por lo que la pelirrosa decidió que lo mejor sería volver ya a casa.

-Gracias por esta tarde tan genial chicos. Me habéis alegrado el día.

- … -

La sonrisa de la muchacha seguía en su rostro cuando entró en la mansión Hyuga. Esto no pasó desapercibido por un muchacho que la observaba unos pasos por detrás de ella.

-Hola Sakura -. La penetrante voz la sobresaltó. Antes de que se acercara más a ella, se dio la vuelta.

-Hola Neji -. Su sonrisa había adquirido una pizca de falsedad, cosa que el Hyuga notó. - ¿Qué haces aquí fuera tan tarde?

-Todavía no atardeció -. La pelirrosa se sonrojó. – Estaba esperándote. Quería hablarte…

-Es verdad. Tengo que decirte algo importante – Le había cortado la frase, pero casi olvida decirle lo que había hablado ese día con su maestra. – Tsunade-sama cambió la fecha de la operación. Ahora será pasado mañana.

Sakura notó cómo el chico se tensaba. Era normal que reaccionara de esa manera. Iban a operarle en menos de 48 horas.

-No te preocupes. Yo estaré allí, ¿recuerdas? No dejaré que nada malo te pase. Ni a ti ni a tus ojos.

Ante la sonrisa de la pelirrosa, Neji se relajó un poco y volvió a perderse en esos ojos que tanto le gustaban. A ella le pasaba igual con las perlas del chico y sin haberse dado cuenta ninguno, estaban bastante cerca. La ojijade empezaba a ponerse nerviosa: las piernas no paraban de temblarle y un sonrojo adornaba sus mejillas.

El chico, casi sin percatarse de ello, empezó a acercarse más y más a ella. Sakura estaba paralizada. No podía parar de mirar esos ojos que se iban acercando más y más a ella. Sus labios estaban a punto de rozarse.